ULTIMATE X-MEN: EL REGRESO DE LOS CENTINELAS

Una de las ventajas de la línea Ultimate está en jugar con elementos propios de las más diversas épocas de la historia del Universo Marvel para presentarlos de manera novedosa. El penúltimo tomo de Robert Kirkman como guionista de Ultimate X-Mencontinúa enseñoreándose en los tics de los años noventa, con presencia destacada de Bishop y Cable, dos hombres llegados del futuro que han dado la vuelta al mundo de La Patrulla-X, o la presentación de Dyscordia, otro referente de la época, pero Kirkman también acude a un revulsivo tan poderoso como desbandar a los hombres-X o la vuelta de uno de sus peores enemigos: Los Centinelas.

 

Parece mentira que los gigantescos robots cazamutantes se encuentren entre los peores enemigos de La Patrulla-X, porque sus apariciones en estas páginas han sido muy, muy escasas, aunque ciertamente contundentes. Los autores parecen perfectamente conscientes de que las armas más contundentes hay que utilizarlas con precaución y sólo como último recurso. Si echamos la vista atrás, nos encontraremos con que la versión Ultimate de Los Centinelas entró en escena en Coleccionable Ultimate nº 2. Ultimate X-Men nº 1: La gente del mañana, la explosiva aventura con la que se inició la serie. Mark Millar quiso iniciar la colección sorprendiendo a los lectores y atenazando sus corazones, y la escena de apertura del primer número, en la que un grupo de Centinelas asesinaba a un puñado de ciudadanos indefensos o aplastaba a un pobre chaval, así lo demostraba. El gobierno de los Estados Unidos había puesto en marcha el proyecto de Los Centinelas después de que Magneto y su Hermandad de Mutantes declarasen la guerra contra la humanidad. El arco argumental terminaba con una congelación de la medida, consecuencia de la derrota que La Patrulla-X infringiera al Amo del Magnetismo. Antes de eso, no obstante, el villano llegaría a tomar el control de los robots y estaba próximo a asesinar al inquilino de la Casa Blanca, en una impagable escena que probablemente se encuentre entre los mejores momentos de esta cabecera.

 

Los Centinelas se reactivan de nuevo, en manos de un enemigo en la sombra que tiene buenos motivos para querer eliminar a La Patrulla-X. Su identidad es uno de los misterios encerrados en este tomo, que ya cuenta con una buena dosis de suspense, después del sorprendente final que procurara el guionista Robert Kirkman en el volumen anterior. El creador de The Walking Dead irrumpía en el mundo de los mutantes para sacudirlos hasta sus cimientos. En el arranque de la etapa, trajo del futuro a Cable y Bishop, dos individuos con una agenda por descubrir y unas intenciones bien diferentes: mientras el primero parecía dispuesto a destruir a La Patrulla-X, el segundo se proponía protegerla. ¿Un homenaje a la franquicia cinematográfica de Terminator, quizás? No sólo eso, sino también una puesta al día de dos de los mutantes más populares de los años noventa, sólo que Kirkman los ha reconstruido casi desde cero. En el caso de Cable, nos ofrecía una espectacular sorpresa, al descubrirnos que se trataba, en realidad, del Lobezno de dentro de varias décadas. Acto seguido, como sucediera en el Universo Marvel convencional, en el curso del evento titulado «La canción del verdugo», Cable atentaba contra la vida de Charles Xavier, y, al igual que en aquella aventura, las circunstancias eran más complejas de lo que parecía en un principio. Si quieres descubrir lo que ocurrió, puedes hacerte con el volumen de Marvel Héroes que recopila la historia completa. No es necesario para comprender esta historia, pero sí resulta divertido ver la manera en la que Kirkman juega con las expectativas de los lectores y les tiene despistados la mayor parte del tiempo.

 

La supuesta muerte de Xavier ha tenido como consecuencia, en el Universo Ultimate, la disolución de La Patrulla-X, y aquí el guionista acude a un tópico que viene siendo habitual en el cosmos mutante desde los años sesenta. La encarnación clásica de Charles Xavier murió (por primera vez) en The X-Men#42 USA (1968). Entonces, la consecuencia fue que cada uno de sus pupilos emprendiera caminos separados, lo que llevaría a uno de los momentos más interesantes y arriesgados de la época. Al final del camino, Xavier desveló que había fingido su fallecimiento, lo que servía para colocar de nuevo las cosas en su sitio. La vuelta del mentor mutante fue un recurso de última hora que no estaba previsto inicialmente por el guionista que narró su muerte. Aquí, sin embargo, sabemos desde el principio que el Profesor X no ha caído, sino que está en manos de Cable, por motivos que todavía desconocemos.

 

Mientras tanto, el guionista nos enseña qué ocurre en la vida de los hombres-X cuando han perdido a su maestro, la clase de elecciones que llevan a cabo y hacia dónde les conducen. También aprovecha para ampliar los rincones del escenario en el que tiene lugar la acción. Así, el volumen se abre con un corto interludio de tres capítulos, en el que se desvela qué ha sido de Rondador Nocturno, después de su trágica historia con Dazzler. El destino le conducirá a un referente geográfico ineludible para los lectores veteranos: los túneles de Nueva York en los que se ocultan los Morlocks, mutantes de aspecto horrible que optaron por segregarse de la sociedad, y que Chris Claremont y Paul Smith mostraran por primera vez en el clásico The Uncanny X-Men#169 USA (1983. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 4). Ralph Macchio, el editor de la línea Ultimate, se atrevió a situar como artista de la historia a un dibujante como Pascal Alixe, que todavía no estaba preparado para saltar a una cabecera de la importancia de Ultimate X-Men. Su breve paso por la serie quizás marque el momento artístico más bajo de la misma. Por suerte, y para el contraataque de Los Centinelas, Yanick Paquette ya estaba listo para regresar al tablero de dibujo y ofrecernos su más espectacular contribución.

 

 

Artículo procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 13

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