ULTIMATE X-MEN: BAJO LA SOMBRA DE APOCALIPSIS

Este volumen contiene el último arco argumental que desarrollara Robert Kirkman no sólo para Ultimate X-Men, sino también para Marvel. A mediados de 2008, el guionista decidió abandonar La Casa de las Ideas, para la que había desarrollado proyectos de diferente fortuna, desde las dos primeras miniseries de Marvel Zombies hasta El Incorregible Hombre Hormiga. A partir de ese momento, se concentraría en cómics de creación propia. Sus dos series más populares, Invincible y The Walking Dead, ya eran fenómenos de fan en aquel entonces, pero que el nombre de Kirkman fuera conocido entre los marvelitas también ayudaría a cimentar su leyenda.

 

Kirkman hizo de su marcha un triunfo ideológico: los auténticos autores de cómic podían beneficiarse de la proyección que ofrece una gran editorial como La Casa de las Ideas, pero al cabo de un tiempo su deber es independizarse y encontrar el verdadero éxito entre personajes que hubieran surgido de su imaginación. En el discurso del guionista, las principales editoriales pasaban a ser entes a los que combatir en beneficio del verdadero talento. Sorprendía encontrar tales apelativos en aquel que había suplicado en las oficinas de Marvel que le dejaran escribir Ultimate Spider-Man. Quién sabe si cambió de idea porque se había encontrado con demasiadas puertas cerradas. O quizás, simplemente, él mismo cambió de manera de ver las cosas. Los juguetes de su infancia ya no le resultaban tan satisfactorios. Porque eso es lo que había podido hacer en su tiempo en Marvel, jugar a su antojo. Quizás pocos como él habrían tenido la opción de contar la historia por la que Los Vengadores acababan devorando a los ciudadanos que tenían que defender, y de igual manera pocos gozarían de la libertad para organizar a su antojo los mitos de La Patrulla-X, para presentarlos de manera novedosa y radicalmente distinta a los modelos originales.

 

La primera sorpresa había llegado con Cable, un soldado venido del futuro, como en el Universo Marvel clásico, pero que resultaría ser Lobezno envejecido. A partir de ahí, todo lo que cabía esperar era la sorpresa, por más que Kirkman recurriera a los más populares elementos de la franquicia. Su etapa se iría narrando por acumulación, incorporando nuevos personajes y situaciones, hasta llegar al apoteosis final, el que se cuenta en estas páginas, y en el que asistimos al enfrentamiento definitivo contra Apocalipsis. Este villano, creado por Louise Simonson y Jackson Guice en X-Factor#5 UA (1986) evolucionaría de malo de segunda hasta amenaza inconmensurable. En la comentada serie, Simonson desarrollaría en profundidad su background, para desvelarnos que se trataba de En Sabah Nur, el primer mutante que había caminado sobre la Tierra y que, siguiendo doctrinas eugenésicas, perseguía la supervivencia de los más fuertes. Ya en los noventa, los autores de las diferentes series mutantes, desarrollarían “La Era de Apocalipsis”, un mundo alternativo en el que Charles Xavier murió antes de formar La Patrulla-X, lo que habría permitido al villano ascender hasta el poder absoluto. El personaje viviría, ya en el siglo XXI, una segunda edad dorada, gracias a los trabajos de Rick Remender en Imposibles X-Force. Que sea la gran amenaza del largometraje X-Men: Apocalypse (2016) de Bryan Singer garantiza un futuro igualmente dorado.

 

Como en la Tierra-616, el Apocalipsis de Kirkman es un villano de primer nivel, contra el que cualquier defensa es poca. En busca de un cierre por todo lo alto, el guionista incorpora en el choque a otros muchos personajes, como Spiderman o Los Cuatro Fantásticos, pero las dos mayores sorpresas siguen en terreno del Homo superior. La primera, no es otra que Onslaught. Se trata del gran contrincante con el que Marvel unió el destino de los mutantes y del resto de su cosmos en 1996. El evento tuvo una suma importancia, ya que con él se cerraban un montón de argumentos que llevaban coleando desde bastantes años atrás. Hay que destacar los paralelismos de aquella historia con la que aquí ofrece Kirkman: Bishop llegó del futuro revelando que un traidor dentro de La Patrulla-X había acabado con el grupo. Su misión en nuestro tiempo era impedir que tal cosa ocurriera. Sin embargo, desconocía el nombre del traidor, y su identidad fue motivo de especulación por parte de los lectores durante todo un lustro. Cuando finalmente llegó la hora de revelar la verdad, Scott Lobdell, el único guionista de toda aquella época que permanecía en su puesto, confesó que no tenía ni idea de quién podía ser la oveja negra de los hombres-X. Mark Waid, recién llegado a la Franquicia Mutante, tuvo una brillante idea: que se tratara de un Charles Xavier arrastrado a la locura, después de haberse pasado años ocultando su amor hacia Jean Grey, un detalle que Waid extrajo de un diálogo perdido en uno los primeros números de Stan Lee y Jack Kirby. Los editores de la época descafeinaron un tanto la solución, al retocar un importante aspecto del concepto: El Profesor-X sería el traidor, pero arrastrado por su lado oscuro, una criatura que llegaría a cobrar vida propia y, en un momento dado, a independizarse físicamente de Charles Xavier. Esa criatura era Onslaught, y para vencerle fue necesario contar con Los Vengadores y Los 4 Fantásticos, quienes dieron su vida para acabar con él, aunque en realidad Franklin Richards los trasladó a un universo de bolsillo, donde permanecerían a salvo durante doce meses.

 

Casi quince años después, Kirkman repetía muchos de los elementos que tuviera aquel gigantesco evento (¡incluso el cuelgue de Xavier por Jean!), pero a su vez introduciría enormes variaciones, como que el verdadero enemigo sea En Sabah Nur, y no Onslaught, que Cable jugase un papel esencial en la historia… ¡O que Fénix irrumpiera en la refriega final! Ella es la otra gran sorpresa que se guardaba el escritor, con la que ataba cabos sueltos que estaban presentes en la serie desde los tiempos en que Mark Millar se encargaba de ella. “Todo lo que he hecho aquí ha conducido a Apocalipsis”, señalaría. “No le veo mucho sentido a aferrarme al sillón y seguir en la serie más allá de este punto. Cuando me la asignaron, estaba muy emocionado, porque era como si estuviera escribiendo todas las series mutantes de un universo concreto. Sólo hay un cómic de La Patrulla-X en la línea Ultimate, y tienes todo el elenco de personajes para jugar con ellos. Sin embargo, luego las cosas se volvieron un tanto inmanejables. Si tuviera que criticar mi propia etapa, diría que ése ha sido el mayor defecto que ha tenido, pero la mayor parte del tiempo disfruté recurriendo a tantos personajes”.

 

Artículo procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 14

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