ULTIMATE X-MEN 7: LA SIGUIENTE GENERACIÓN

Al contrario que otros grupos de superhéroes, que suelen presentar una alineación más o menos fija, la esencia de La Patrulla-X consiste en cambiar en sucesivas oleadas que, en muchas ocasiones, arrasan con casi todo lo anterior. Ese fue, durante la mayor parte de su existencia, el rasgo distintivo de la colección clásica. Para su segundo y último arco argumental en Ultimate X-Men, Brian Michael Bendis quiso importar el espíritu que había llevado a presentar subsiguientes generaciones del homo superior, y para ello contó una vez más con el extraordinario arte de David Finch.

 

En el principio, fue La Escuela del Profesor Xavier para Jóvenes Talentos, con cinco únicos alumnos, todos ellos adolescentes y nacidos en Estados Unidos. La que luego se conocería como La Patrulla-X original extendió su vigencia desde 1963 a 1975, aunque bien es cierto que, durante la primera mitad de la década de los setenta, simplemente existió gracias a las reediciones de antiguas aventuras. El equipo fundador, el compuesto por Cíclope, La Bestia, El Hombre de Hielo, El Ángel y La Chica Maravillosa, contaría con algunas pocas incorporaciones, como las de Kaos y Polaris o un personaje casi olvidado, El Mímico.

 

En 1975, se produjo el primer cambio radical en las filas del equipo, lo que se dio en conocer como la Segunda Génesis. Los anteriores miembros, salvo Cíclope, abandonaron La Patrulla-X, para dar la bienvenida a una formación de carácter internacional, con Lobezno, Coloso, Rondador Nocturno, Tormenta, Banshee, Fuego Solar y Ave de Trueno, aunque estos dos últimos no permanecerían demasiado a bordo, el primero porque decidió abandonar tras la primera misión y el segundo porque murió. Habría algunas incorporaciones, como la de Fénix (anteriormente conocida como Chica Maravillosa), Kitty Pryde o Pícara, mientras que Banshee se retiraría al cabo de un tiempo.

 

Además de que cada integrante perteneciera a una nacionalidad diferente, había otro hecho diferencial que alejaba a la Segunda Génesis de la Primera. Mientras que estos en el momento de ingresar en el equipo eran jóvenes que acababan de descubrir sus poderes, los que vinieron después eran ya adultos con un pasado a sus espaldas, en algunos casos tan rico y pendiente de explorar como el de Lobezno. Esta circunstancia, dio que pensar a Chris Claremont y John Byrne, autores de The Uncanny X-Men a finales de los años setenta y principios de los ochenta.

 

Los mutantes no eran el resultado de accidentes fortuitos, de mejoras químicas o cibernéticas o del mero entrenamiento. Sus poderes procedían de una modificación en el código genético. De forma inexorable, cada vez nacerían más, porque estaban destinados a convertirse en el sustituto del homo sapiens en algún momento de un futuro indeterminado. Cada generación, por lo tanto, contaría con “nuevos mutantes”, nuevos jóvenes en los cuales despertaría el gen-X y que entonces requerirían de alguien, como el Profesor Charles Xavier, que les guiara en el camino a seguir. Su escuela continuaría así con la misión para la que fuera creada, y los primeros alumnos terminarían por graduarse para emprender el siguiente capítulo de su vida o para servir de profesores. Además, y en igual medida que como había ocurrido anteriormente cuando Magneto creó su Hermandad de Mutantes Diabólicos en oposición a La Patrulla-X, podrían surgir otras iniciativas de centros de enseñanza para mutantes cuyos fines no fueran tan benignos como los de Xavier, sino que quisieran servirse de sus poderes para el beneficio privado.

 

Kitty Pryde apareció como el ejemplo de la que sería la siguiente generación de mutantes, aunque los lectores le cogieron tanto cariño que simplemente se integraría en La Patrulla-X. Con ella, también apareció Emma Frost, la Reina Blanca del Club Fuego Infernal, que aspiraba a que Kitty fuera su alumna. No lo consiguió, pero llamaría a la puerta de otros que responderían afirmativamente. Mientras tanto, Xavier acogía a la Tercera Génesis, pero esta vez no eran los sustitutos del anterior grupo, sino hombres-X en entrenamiento, chavales que debían aprender a utilizar sus poderes antes de lanzarse a la acción y que recibirían el nombre de Nuevos Mutantes. Sus enemigos naturales, claro está, serían los alumnos de Emma, conocidos como Infernales.

 

Su origen tuvo lugar en Marvel Graphic Novels #4 USA (1982. Marvel Gold. Los Nuevos Mutantes: Tercera génesis), y contarían luego con una larga colección que permanecería en activo casi un centenar de números y varios especiales. La tradición continuaría con nuevas iniciativas, como Generación-X (1994), esta vez bajo la tutela de una Emma Frost que había cambiado de bando, la Academia-X (2004) o, más recientemente, los alumnos del Instituto Jean Grey.

 

Esta sucesión de generaciones mutantes ha supuesto un gran problema a la hora de trasladar el concepto de La Patrulla-X a otros medios. Históricamente, tanto el cine como la televisión, han elegido, en primera instancia, arrancar con un grupo más o menos icónico, que aúne miembros de las dos primeras génesis de mutantes, para luego, en sucesivos capítulos y una vez consagrada la iniciativa, dar pie al obligado recambio generacional, para el que se suele recurrir a personajes menos conocidos, pero igualmente queridos por los aficionados. Se producen circunstancias tan llamativas como que, en la franquicia cinematográfica de X-Men, el grupo básico esté compuesto por Cíclope, Jean Grey, Tormenta y Lobezno (un equilibrio entre La Patrulla-X de Stan Lee y Jack Kirby y la internacional de 1975), mientras que las nuevas oleadas de mutantes incluirían al Hombre de Hielo o al Ángel, ambos figuras clave del arranque de los tebeos, pero que por su menor comercialidad tuvieron que esperar su oportunidad en el cine. El Séptimo Arte, que buscaba simplificar las cosas con respecto al cómic, se complicaría por sí mismo, cuando introdujo una primera Patrulla-X nunca antes vista, anterior a la del filme que abrió la franquicia, y para la que de nuevo fue necesario acudir a personajes secundarios.

 

Todo ello nos devuelve al Universo Ultimate, donde Mark Millar compuso un equipo casi calcado del de la primera película y luego fue agregando puntualmente otros personajes. Pasados cuarenta números, y con Brian Michael Bendis ya como guionista, éste consideró que era el momento apropiado para introducir otra oleada de jóvenes mutantes. Para hacerlo, se sirvió de todo lo que tenía a su disposición: Los Nuevos Mutantes darían nombre a la aventura, por allí estaría Emma Frost y su escuela, aunque, teniendo en cuenta la evolución del personaje en el Universo Marvel tradicional, obviaría su pasado de villana, y, tal y como había ocurrido en el cine, introduciría mutantes que formaban parte de toda la historia de la franquicia. Sería el momento para que El Ángel por fin extendiera sus alas en el Universo Definitivo, pero también para inesperadas adquisiciones, como la de Dazzler, sin olvidarse de Kaos y Polaris. Lo más curioso es que, de todos los personajes introducidos en esta historia, sólo uno de ellos, Karma, había surgido de la colección clásica de Los Nuevos Mutantes.

 

Concluida su interinidad, Bendis abandonaría luego la serie, en las inmejorables manos de Brian K. Vaughan, del que hablaremos en el próximo tomo. Pese a su corta estancia, dejaría un importante legado a sus espaldas. Como suele decirse, después de la llegada de estos nuevos mutantes, La Patrulla-X Definitiva nunca volvería a ser la misma.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 7

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