ULTIMATE X-MEN 1: EL CAMINO HACIA EL MAÑANA

La línea Ultimate pasó por un largo proceso de trabajo previo antes de ver la luz. Tanto Bill Jemas, presidente de Marvel y padre del concepto, como Joe Quesada, el Director Editorial de La Casa de las Ideas, tenían claro que el nuevo sello debía asentarse sobre dos grandes titanes, que a su vez eran los personajes más populares de la editorial: Spiderman y La Patrulla-X. Gracias a que Brian Michael Bendis se sumó al proyecto, el reto de reinventar al Hombre Araña pudo superarse de manera sobresaliente. Sin embargo, en la editorial se antojaba mucho más complicado trasladar los presupuestos de la Marvel Definitiva a un concepto cuya naturaleza misma es el cambio.

La Patrulla-X original nació en 1963 de la mano de Stan Lee y Jack Kirby. El concepto de los mutantes, seres que adquirían sus habilidades especiales al nacer, como consecuencia de una modificación genética, no era extraño dentro de la ciencia ficción, pero el gran patriarca Marvel le dio una orientación innovadora: los humanos convencionales temían, odiaban y rechazaban a estos mutantes, al considerarlos como el escalón evolutivo que un día habría de sustituirlos. Frente al discurso de coexistencia pacífica que avalaba el telépata Charles Xavier a través de cinco jóvenes con variopintos poderes, se posicionaba Magneto, decidido a aplastar a la humanidad en lugar de ayudarla. Tal planteamiento tenía ecos de las diferentes posturas alrededor de la lucha de los negros por conseguir los mismos derechos que los blancos, polarizada durante aquellos primeros años sesenta por la figura, pacífica y dialogante, de Martin Luther King, y por la frentista y radical de Malcom X.

 

La profundidad del mensaje que proponía el cómic nunca llego a calar entre los lectores, de manera que La Patrulla-X fue decayendo en ventas hasta su práctica desaparición. Fue ya a mediados de la década de los setenta, con el renacimiento del grupo a través de una formación internacional que incluía personajes como Lobezno, Tormenta, Coloso y Rondador Nocturno, y mediante las historias, complejas a la par que épicas, tejidas por el guionista Chris Claremont junto a los dibujantes Dave Cockrum, John Byrne o John Romita Jr., cuando los mutantes de Marvel alcanzaron un éxito monumental. Con el paso del tiempo. La Patrulla-X se extendió a toda una franquicia de series, luego dio el salto a la televisión y posteriormente a la gran pantalla de cine.

 

En la trayectoria de los mutantes de Marvel habían tenido cabida, por lo tanto, diversas perspectivas del concepto inicial. El supergrupo de chavales estadounidenses de los inicios poco tenía que ver con el que viera la luz una década después, y éste a su vez también se alejaba de las intrincadas tramas propias del cambio de siglo, con los mutantes repartidos en multitud de grupos y colecciones, cada una con su orientación diferenciada del resto. Un espectador que disfrutara de la película no tendría la menor idea de cómo acercarse a los cómics de mutantes.

 

En la editorial querían evitar por todos los medios ese escenario, de manera que, antes de que el filme llegara a las carteleras, comenzaron a trabajar en Ultimate X-Men. Y no fue nada fácil. Brian Michael Bendis, el responsable literario de Ultimate Spiderman, era quien debía materializar el proyecto, que estaría dibujado por el español Salvador Larroca. ¡Pero ambos autores se quedaron por el camino! Tras dar vueltas al asunto, Bendis estimó que no era capaz de encontrar «la voz de los personajes» con la misma intensidad con la que se había hecho con la de Spiderman, por lo que prefirió renunciar antes de que la nave encallara. En cuanto a Larroca, en el tiempo que pasó hasta que por fin se pudiera poner en marcha la serie, acabó por incorporarse a otra colección, por lo que tampoco estimaba oportuno permanecer a bordo. No obstante, antes de irse dejó un buen número de diseños, en los que combinaba «la estética Matrix» que se vería en la película con el tono de los hombres-X clásicos. El trabajo era tan formidable que sería utilizado en su mayor parte.

 

Y entonces llegó Mark Millar, el más atrevido guionista del panorama estadounidense, un escocés que estaba rompiendo con todos los clichés de los superhéroes. Lo hacía en las páginas de Authority, un cómic de la independiente Image que había heredado de las manos del polémico Warren Ellis y al que había conseguido llevar incluso un escalón más allá de donde lo dejó su creador. Authorityera la mezcla perfecta de espectáculo sin límites, protagonistas de carisma insuperable y tramas audaces con un cierto trasfondo político que las hacía relevantes. Parecía haber nacido para escribir Ultimate X-Men, aunque entre sus lecturas de cabecera no se encontraran precisamente los mutantes. Nada más ser fichado por Marvel, puso multitud de ideas encima de la mesa. La que se llevó el visto bueno de los editores se alejaba bastante de lo que cabía esperar. Consistía en que La Patrulla-X fuera un grupo de mutantes al servicio del presidente de Estados Unidos que debería combatir la amenaza del terrorista Magneto. El primer número comenzaría con una misión de alto riesgo en Oriente Medio, con Jean Grey, Cíclope, La Bestia… ¡Y Mística! formando parte del grupo. El espectacular Adam Kubert incluso había dibujado unas cuantas páginas, y entonces…

 

…Entonces llego el 17 de julio de 2000: El estreno en cines de X-Men. Ni siquiera en Marvel estaban seguros de cómo funcionaría la película, pero lo hizo excepcionalmente bien: más de 54 millones de dólares recaudados sólo en Estados Unidos durante el primer fin de semana. Fue el dato que supuso una revolución dentro de La Casa de las Ideas, pero también en lo que a Ultimate X-Mense refiere: los planes que tenían diferían demasiado de la película. Había que empezar de nuevo.

 

Millar tiró a la basura su enfoque militarista, para cambiarlo por el de «mutantes a la carrera». En este mundo, las autoridades persiguen a todo aquel que tenga «algo malo» en su ADN. Hay un psicópata aterrador llamado Magneto que quiere reclutar a esos jóvenes fugitivos para su guerra contra la humanidad… Y sólo se le opone un hombre en silla de ruedas, que ha logrado convencer a un puñado de chavales para que se unan a su sueño de paz. El argumento simplificaba al máximo décadas de cómics al tiempo que mantenía un hermanamiento con la película allá en lo que fuera necesario: en el tono inteligente de la narrativa o en la elección de héroes y villanos. No obstante, Millar también se tomó cuantas libertadas estimó oportunas. Frente a las limitación presupuestaria del filme, no había desafío demasiado grande para el lápiz de los hermanos Kubert, Adam y Andy. Ultimate X-Men, por tanto, ofrecería todo lo que los espectadores se habían encontrado en el cine, pero también mucho, mucho más: gigantescos robots Centinelas pisando las calles de Nueva York, increíbles batallas a lo largo del planeta, giros argumentales completamente inesperados… Y un Lobezno como nunca antes se había visto.

 

El resultado fue un auténtico bombazo desde el momento de su lanzamiento. Si Ultimate Spidermanhabía logrado conquistar el corazón de los lectores unos meses antes, Ultimate X-Menles metería el corazón en un puño. La gente del mañana estaba aquí. Y el mañana ya era hoy.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 1

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