ULTIMATE SPIDER-MAN: UNA TRILOGÍA PARA LA FASE DOS

Como consecuencia de los acontecimientos de “Ultimatum”, no sólo murieron decenas de héroes y cambió el statu quode los supervivientes, sino que también se vieron alteradas las relaciones que existían entre los personajes, los lazos que unían a todos ellos y conformaban, en definitiva, esa sensación de cosmos compartido que ya era propia del Universo Marvel convencional y que se había ido trasladando gradualmente hasta el Universo Ultimate. Una vez puestas las bases del nuevo escenario que había propiciado la saga en la que Magneto inundó Manhattan, Brian Michael Bendis, el guionista del Spiderman Definitivo, acometió la reconstrucción de esos lazos, mediante una trilogía de miniseries para la que contó con el talento gráfico del extraordinario artista español Rafa Sandoval.

La Patrulla-X, Los 4 Fantásticos y los Ultimates habían dejado de existir. Spiderman acogía en su propia casa a El Hombre de Hielo y La Antorcha Humana, antiguos miembros de los dos primeros grupos. Nick Furia, la figura que en cierta forma conectaba a todos esos aventureros, estaba ausente durante los sucesos de “Ultimatum”, exiliado en el mundo del Escuadrón Supremo, pero ahora había vuelto y se encontraba dirigiendo una unidad de acciones encubiertas llamada Los Vengadores, en cuyas filas militaban algunos de los antiguos Ultimates… Todo era sustancialmente diferente a como había sido antes. En ese punto, y una vez establecidas las líneas maestras del mundo post-Ultimatum mediante la colección de Spiderman y la de Los Vengadores, surgió la posibilidad de repetir el acontecimiento que había supuesto, unos años atrás, “La trilogía de Gah Lak Tus” (2004-06. Coleccionable Ultimatenºs 18 y 19. Ultimate Galactusnºs 1 y 2).

 

En aquel entonces, Warren Ellis había recurrido a tres miniseries consecutivas, realizadas por diversos artistas, en las que narró la llegada de la versión definitiva del Devorador de Mundos. La saga implicó, en mayor o menor medida, a casi todos los héroes de la línea. En aquel entonces se trataba de adaptar uno de los mayores clásicos de La Casa de las Ideas, realizado por Stan Lee y Jack Kirby cuatro décadas antes. Ahora, Bendis quería mantener el concepto de trilogía temática, pero en todo lo demás se alejaría del relato construido por Ellis. No habría varios dibujantes, como había pasado entonces, sino uno solo, que daría unidad y coherencia a la aventura. Si era necesario retrasar algún número o espaciar las miniseries, así se haría, pero no se iba a recurrir a ningún refuerzo de última hora, desvirtuando el resultado final, como sí llegó a pasar en la anterior ocasión.

 

El elegido esta vez fue Rafa Sandoval, un artista español que venía de realizar algunos portentosos episodios de Avengers: The Initiativey que la maquinaria de marketing de Joe Quesada designó entre los Young Gunsde 2009: dibujantes que había que seguir muy de cerca porque pronto se convertirían en estrellas. A ese respecto, tanto Bendis como el editor Mark Paniccia no pudieron estar más acertados. El estilo de Rafa revestía un cierto clasicismo, que recordaba tanto a Carlos Pacheco como a Stuart Immonen, al tiempo que generaba una inusual cantidad de escenas espectaculares por número. Bendis se dio cuenta enseguida de este detalle y decidió sacar el máximo partido de su colaborador, de tal manera que reduciría a lo estrictamente necesario sus habituales viñetas de caracterización de personajes en beneficio de la acción y las explosiones. Además, Bendis no buscaba hacer ningún remakeinspirado en historias clásicas, sino una aventura totalmente nueva que asentara sus bases en la mitología distintiva que había ido construyéndose a lo largo de los años entorno al Universo Ultimate. “Llevo dos años dándole vueltas a esto”, comentaría el escritor. “Cuando Jeph Loeb me dijo que inundaría el Universo Ultimate, me pareció estupendo, porque dejaría la clase de mundo que me permitiría contar esta historia”. Con esos mimbres, la nueva trilogía del Universo Ultimate, “La trilogía del Enemigo Definitivo”, como se daría en llamar, sería el equivalente a un estupendo blockbusterveraniego.

 

La mitología única y particular, que no se daba en el Universo Marvel clásico, era “la gran conspiración”, un elemento generado en los comienzos de la línea. Consistía en que, en este mundo, la creación de los superhumanos respondía a los movimientos ocultos de un puñado de grandes corporaciones que controlaban la política y la economía sin que los ciudadanos comunes se percataran de ello. “La gran conspiración” acabaría por servir para explicar la creación de los mutantes, que no respondía en absoluto a la casualidad; los múltiples intentos por recrear el suero del Supersoldado del Capitán América, que darían lugar a Hulk o a Spiderman, o las guerras entre empresas mastodónticas, como Oscorp y Roxxon.

 

Este último conglomerado industrial, en cuyas maquinaciones se había visto envuelto Spiderman en diversas ocasiones, estaría en el foco de atención de la saga y serviría como desencadenante de los acontecimientos, pero éstos guiarían a los héroes por senderos que nadie esperaba. En el caso del trepamuros, Bendis quería que estuviera presente, pero también recuperar a Spiderwoman, el clon femenino de Peter Parker, del que no se había vuelto a saber desde algunos años atrás (2006. Coleccionable Ultimatenº 42. Ultimate Spidermannº 19: La saga del clon). Además, se propuso reexaminar la relación que había unido a Peter con Nick Furia. En los viejos tiempos, el entonces director de SHIELD había sido una especie de figura paterna para el trepamuros. Eso cambió durante el choque con el Escuadrón Supremo, por lo que el guionista estaba convencido que sería muy interesante que se encontraran de nuevo y analizar lo que pudiera ocurrir.

 

Por otra parte, estaban Los 4 Fantásticos, o mejor dicho: aquellos que habían formado parte de Los 4 Fantásticos. Tras “Ultimatum”, el grupo se encontraba roto en pedazos: Reed había vuelto a casa de sus padres, Sue se había quedado como investigadora científica en el Edificio Baxter, Ben había ingresado en el ejército y Johnny estaba viviendo en casa de tía May. Lo que cualquier lector cabía esperar que sucediera era lo mismo que había tenido lugar en decenas de ocasiones en el Universo Marvel convencional. La separación y posterior reunión de La Primera Familia fue siempre un elemento distintivo de este grupo de aventureros, así que todo el mundo daría por hecho que, esta aventura, sería donde aquello tendría lugar. Es más: en Marvel habían barajado que una de las colecciones que surgirían del relanzamiento del Universo Ultimate se titularía, precisamente, Ultimate Comics. Four.

 

Los planes estaban ahí, encima de la mesa, y Bendis sólo tenía que ejecutarlos. Lo que nadie sospechaba es que esos planes se habían visto modificados y que “La trilogía del enemigo definitivo” iría por otros derroteros. En el título ya había una pequeña pista, pero la verdad sólo saldría a la luz una vez que se supiera quién era ese misterioso enemigo que había surgido de la noche a la mañana y que parecía más que capaz de ocupar el espacio dejado por Magneto o por el Doctor Muerte tras la desaparición de ambos. ¿Cuál era el verdadero rostro del villano? Sería necesario esperar hasta el final de la segunda miniserie para responder a esa pregunta. Y entonces, todo cambiaría para siempre.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 27

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