ULTIMATE X-MEN: MUTANTES EN LA SOMBRA

Hubo un tiempo en que Estados Unidos era un lugar seguro para el Homo superior. Esos días han pasado. Como refleja Jonathan Hickman en The Ultimates, el país se encuentra en descomposición, la autoridad del gobierno está en entredicho y eso, en lo que a los mutantes se refiere, se traduce en malas noticias. Tras «Ultimatum», eran ilegales; ahora, son perseguidos y asesinados. Y ninguno sospecha que el culpable es un mutante llamado William Stryker.

Este tomo de Ultimate X-Mencontiene el segundo y último arco argumental orquestado por Nick Spencer. El guionista de Morning Gloriesjuega con los elementos que utilizó Chris Claremont en los años ochenta alrededor de «Días del futuro pasado», no ya con el concepto en sí mismo de aventura que desvela un mañana terrible, sino con todas las tramas a las que dio pie y que tenían como común denominador el odio racista hacia los mutantes. Aquellos dos episodios de contundencia inabarcable encerraban muchas razones para que fueran considerados una obra maestra, pero la más importante de todas quizás fue la sutileza con la que planteaban su final: Kitty Pryde había vuelto atrás en el tiempo para impedir que tuviera lugar el Apocalipsis, como consecuencia del asesinato del senador Robert Kelly. Con su ayuda, La Patrulla-X consiguió abortar los planes de La Hermandad de Mutantes Diabólicos de Mística. Sin embargo, tras sobrevivir al atentado, era el propio senador quien reactivaba el Programa Centinela, lo que en último término podría conducir a la aniquilación total. ¿Había cambiado realmente el curso de los acontecimientos? ¿El futuro negro de La Patrulla-X tendría lugar, hicieran lo que hicieran por impedirlo?

 

En el Universo Marvel clásico, durante los años posteriores a la publicación de aquella historia tan definitoria, Chris Claremont fue dosificando hábilmente indicios que apuntaban a que los mutantes jamás conseguirían escapar a su destino. En la novela gráfica «God Loves Man Kills» (1984. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata) la historia giraba alrededor del odio de humanos contra mutantes, que adquiría tintes de fanatismo religioso en la figura del reverendo William Stryker. El cómic se convirtió en uno de los más populares entre los lectores, en tanto que muchos lo consideraron como la historia definitiva de La Patrulla-X. Su impacto llegaría a ser tal que inspiraría la segunda producción cinematográfica de nuestros héroes.

 

La impresión de que, llegado el momento, los mutantes se verían arrastrados a una guerra contra los humanos de la que ningún bando saldría victorioso había calado con fuerza, hasta el punto de que fue sobre lo que giró el primer gran crossover de la franquicia, «La masacre mutante», publicada a lo largo de diversas series durante el verano de 1986. Unos misteriosos individuos con motivos pocos claros atacaban los túneles donde vivían Los Morlocks y asesinaban sistemáticamente a los integrantes de esta sociedad mutante que había decidido aislarse de los humanos.

 

En paralelo, Claremont también introdujo el concepto de los Nimrods. Se trataba de la siguiente generación de Centinelas, la que había sido pieza fundamental del desastre narrado en DOFP. Consciente de que James Cameron leyó su historia con mucha atención antes de escribir el guión de The Terminator (1984), el Patriarca Mutante le devolvió la moneda, mediante la presentación de un cíborg asesino que retrocedía en el tiempo para continuar con su trabajo genocida en el presente.

 

Curiosamente, en 2006, ya hubo dos autores, Craig Kyle y Chris Yost que, desde las páginas de New X-Men, jugaron a unir los destinos de Stryker y uno de los Nimrod, en una saga con grandes dosis de nostalgia. Quizás si no hubiera sido por ellos Spencer jamás hubiera planteado el ejercicio que nos ofrece en estas páginas y por el cual, una vez alcanzada la situación que se describía en «Días del futuro pasado», juega también a que sea Stryker el culpable de que los Nimrods comiencen la carnicería.

 

Tanto en la Tierra-616 como en los primeros tiempos del Universo Ultimate, la llegada de un peligro tan terrible como el de los Nimrods probablemente hubiera sido amortiguada por la intervención de La Patrulla-X, pero el gran hecho diferenciador del escenario con que nos hemos encontrado tras los acontecimientos de «Ultimatum» es que ya no hay un equipo organizado de mutantes, sino grupúsculos ocultos en la clandestinidad e individuos asustados, sin que haya ninguna figura que les represente y junto a la que se puedan sentir seguros, como fueran Magneto y Xavier en el pasado. En el anterior tomo, vimos que Kitty Pryde podría llegar a asumir ese papel, y aquí llega a apuntarse que la elegida podría ser Tormenta. Para ello, hay que volver sobre un escenario que ya se nos enseñó muy por encima anteriormente: uno de los campamentos donde se encuentran algunos de los mutantes que conocíamos. Aquellos que colaboran, reciben un trato correcto, mientras que los que no lo hacen, como es el caso de Coloso, son sometidos a torturas de forma clandestina. La alegoría con respecto a la prisión de Guantánamo no podría ser más evidente. Hay todavía un tercer lugar que cobra importancia en el nuevo orden del poder mutante: las ciudades flotantes de Tian, en el sudeste asiático, donde la historia corrió en sentido diferente: allí los mutantes triunfaron sobre sus opresores, para fundar una utopía que otras naciones miran con suspicacia.

 

A todo esto, Spencer añade un misterio: la repentina reaparición de personajes que hasta ahora creíamos muertos. En el final del anterior tomo, Charles Xavier se presentaba ante Pícara, sin dar ningún indicio de cómo podía haber sobrevivido a que Magneto rompiera su cuello. Lejos de ofrecer soluciones fáciles al regreso, el guionista apuesta incluso por añadir nuevos interrogantes a modo de subtrama. La clave final no llega hasta la última página, con una monumental sorpresa que quizás hubiera llegado mucho más lejos de haber seguido el escritor al frente de la cabecera. Su sustituto Brian Wood, optará por centrarse en las otras muchas semillas que Spencer ha dejado plantadas.

 

Artículo aparecido originalmente en Ultimate X-Men nº 17

ULTIMATE X-MEN: EL FUTURO ES HOY

La Patrulla-X estuvo casi ausente en la segunda fase del Universo Ultimate. No es de extrañar, puesto que se trataba del grupo que más sufrió los efectos de «Ultimatum», con la práctica eliminación de todos sus puntales. A lo largo de la saga de Jeph Loeb y David Finch murieron buena parte de los mutantes que hasta entonces conocíamos, pero también y sobre todo los personajes sobre los que se asentaba la serie: Charles Xavier, el propio Magneto, Lobezno, Cíclope, La Bestia, Rondador Nocturno… Loeb eliminó mutantes como quien pretendía que no hubiera un mañana. ¿Qué es lo que sucedería después del apocalipsis del homo superior? La respuesta hay que buscarla en esta siguiente etapa de la colección.

 

Pese a que Loeb fulminó sin piedad las bases sobre la que se asentaba el Homo superior en su interpretación definitiva, no sin que antes además hubiera roto con los esquemas previos al establecer que los mutantes del Universo Ultimate no eran fruto de la evolución, sino un sofisticado producto de laboratorio, en honor de este guionista capaz de lo mejor y de lo peor hay que decir que, acto seguido, propuso una brillante relectura del concepto, a través de la historia contenida en Coleccionable Ultimatenº 55. Ultimate X. En sus páginas, como si se tratara del mítico Giant-Size X-Men#1 USA (1975. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 1), una Jean Grey que había conseguido sobrevivir al abismo y que ahora utilizaba un nuevo nombre iba reclutando a nuevos mutantes con los que reimaginar el sueño de Charles Xavier. Entre ellos, se encontraba, como apuntaría el título, el hijo de Lobezno, además de una amalgama de nuevos y viejos personajes. Todo ello tenía lugar en un clima de irrespirable odio hacia los mutantes, no sólo entre la opinión pública, sino también para las autoridades, que habían desatado la caza de todo el que tuviera el gen x como si se tratara de un criminal. A su vez, y tras la desaparición de Peter Parker, en Coleccionable Ultimatenº 66. Ultimate Spidermannº 31: La Muerte de Spiderman. El día después, Mercurio, el hijo de Magneto, se ponía al servicio del gobierno de Estados Unidos, para reunir a todos los mutantes y ponerlos a su disposición como esclavos.

 

Y ahí tenemos ya el punto de partida para la historia que aquí comienza. Nick Spencer, un guionista fichado por Marvel después del éxito que tuviera en Image con su obra independiente Morning Glories, acerca de los alumnos de un particular instituto y los misterios que ocurren entre sus paredes, se incorpora a la línea Ultimate con el propósito de dejar atrás la misión de salvar el mundo que tuviera antes La Patrulla-X. Esta nueva encarnación de Ultimate X-Men trata sobre un puñado de chicos que han decidido unirse y salvarse a sí mismos de la amenaza que pende sobre ellos.. «Nuestro primer arco está dedicado a ratificar que las viejas leyendas han muerto. Ni Xavier ni Magneto están ya aquí y las ideologías que representaban ya no funcionan. Aquí exploraremos por qué».

 

El escenario trazado por Spencer, con la inconmensurable ayuda de Paco Medina, un dibujante que llevaba largo tiempo trabajando para Marvel y que aquí alcanza su cúspide artística, nos devuelve el recuerdo de «Días del futuro pasado», la extraordinaria saga que fuera narrada por Chris Claremont y John Byrne en 1980 y que todavía hoy en día persiste como un referente fundamental de la iconografía mutante, capaz incluso de inspirar por sí sola todo un filme de su franquicia cinematográfica. «Días del futuro pasado» mostraba un futuro cercano, en el que el asesinato del senador Robert Kelly por parte de la Hermandad de Mutantes Diabólicos habría provocado la reactivación del Programa Centinela, llevando a la práctica eliminación de todos los mutantes y superhéroes de la Tierra y dejando un mundo post-apocalíptico y en ruinas, en que los únicos supervivientes languidecían en campos de concentración. En su momento, tanto en la película como en el relato original de Claremont y Byrne, el planteamiento consistía en señalar ese escenario como posible, a partir de los sucesos que estaban teniendo lugar en el presente. La revolución del Universo Ultimate consiste en llevar la ucronía al aquí y al ahora. La Patrulla-X no puede impedir que ocurra el genocidio de su especie porque… ¡Ya ha empezado! No puede impedir que se despliegue la nueva generación de Centinelas, porque ya lo ha hecho. No puede impedir que el gobierno ilegalice a los mutantes, porque esa ley ya está firmada. Escapar al abismo es su única posibilidad.

 

Tanto Spencer como Medina juegan a cartografiar un terreno nuevo, pero también a que algunos de los elementos que encontramos en él ofrezcan ecos que conecten con el tema fundamental de la caza y captura del Homo superior. De posteriores viajes a la línea temporal de «Días del pasado futuro» toman a los Nimrod, la futura generación de Centinelas, mejorados y más terribles que cualquiera que haya existido antes. De la mítica «Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata» (1982), recuperan la figura de William Stryker, aunque su debut en el Universo Ultimate ya había tenido lugar en el curso del último ataque de Magneto, en concreto en Ultimate X-Men#98 USA (2009. Coleccionable Ultimate. Ultimate X-Men nº 15: Ultimatum), Spencer ha querido hacer un repaso por el origen y las motivaciones del personaje, de tal manera que los nuevos lectores puedan seguir su drama desde el principio. El William Stryker de la continuidad tradicional era un sargento del ejército estadounidense cuya esposa daba a luz a un mutante, lo que motivaba que el padre asesinara a ambos, al considerar lo ocurrido un castigo divino. En el cine, en X-Men 2, encontramos en su momento otra variante del villano. Allí Stryker era el responsable del proyecto militar en el que se recubrieron de adamántium los huesos de Lobezno. Y por supuesto también hay «ultimatizaciones» de otros viejos personajes de la Tierra-616, como es el caso de Oruga, un mutante que viera la luz en la continuidad clásica a finales de los años noventa y que todavía ofrece uno de los poderes más extraños que se hayan visto jamás.

 

La construcción de este argumento en que lo imposible es ya una realidad palpable enlaza, en perfecta sincronización, con el resto de cabeceras del Universo Ultimate, en especial con The Ultimatestras la llegada de Jonathan Hickman y Esad Ribic, quienes han aplicado esa idea de que Estados Unidos ha dejado de ser la primera potencia mundial. Ahora hay otros países que están ocupando el lugar que antes tuviera América y quizás sea allí donde los mutantes puedan escapar de la masacre. ¿Encontrarán algún sitio al que llamar hogar? ¿Encontrarán descanso algún día, o todo lo que les queda es esperar y morir? Ha llegado el momento de buscar la respuesta.

 

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men nº 16

ULTIMATE X: NACIMIENTO, DESTRUCCIÓN Y RENACIMIENTO

«Ultimatum» puso de revés el Universo Ultimate, pero sobre todo rompió en mil pedazos a los mutantes de La Patrulla-X. No en vano el caos desatado durante la saga era consecuencia directa del descubrimiento de que el homo superior no era más que una creación artificial, en lugar del siguiente paso de la humanidad. A lo largo de una demoledora saga en cinco partes, Jeph Loeb, un guionista sin miedo a romper jarrones chinos, y el viejo conocido de la casa David Finch narraron el combate definitivo entre Magneto y la humanidad, un apocalíptico choque en el curso del cual murió la plana mayor de los héroes y villanos del Universo Ultimate, entre ellos muchos de los hombres-X y sus enemigos.

 

En la lista de bajas estaban incluidos las más importantes piezas de La Patrulla-X, como Lobezno, Cíclope, el Profesor Xavier o Magneto, pero también otros, que se habían ganado un lugar en el corazón de los lectores: El Ángel, La Bestia, Dazzler, Emma Frost, Rondador Nocturno, Polaris, La Mole, Juggernaut… ¿Qué es lo que pretendían realmente Loeb y Marvel con semejante masacre? Muy sencillo: devolver la atención de los lectores al Universo Ultimate, pero también convertirlo en un lugar imprevisible, donde cualquier cosa pudiera ocurrir, incluso lo que pareciera imposible.

 

Es en ese contexto, en el que los mutantes volvieran a ser señalados como el principal peligro a erradicar de la faz de la Tierra (tal y como ocurría en el comienzo de Ultimate X-Men, con aquellos Centinelas que pisoteaban mutantes), es donde se sitúa este proyecto, Ultimate X, que apuesta por desvelar el destino del homo superiordentro de este cosmos particular y una vez que han perdido la consideración de héroes que algún día llegaran a atesorar. Lo paradójico del caso es que es el propio Jeph Loeb, el hombre que firmó la hoja de defunción, el que ahora se hace cargo del nuevo alumbramiento. Aquí se debe recordar que estamos ante un autor de dos caras. Es capaz de hacer obras palomiteras al máximo, que parecen verdaderos blockbustersveraniegos dirigidos por Michael Bay, y por las que recibe más palos que una estera… Y a su vez es capaz de acometer proyectos con un eminente tono clásico y nostálgico, como pudieran ser Superman: Las cuatro estaciones, Batman: El largo Halloween, o su serie de colores para Marvel (Daredevil: Yellow, Spider-Man: Bluey Hulk: Grey), donde el recurso primario es la minuciosa caracterización de los protagonistas, la búsqueda de la conexión emocional con los lectores y la recreación nostálgica de un tiempo pasado. Estas obras, al contrario que las primeras, sí consiguen la aclamación popular y el aplauso de la crítica. Es en ellas donde sale a flote el Loeb más desconocido, el que es un apasionado seguidor de los superhéroes que atesora todos y cada uno de los cómics publicados por Marvel y DC desde comienzos de los años sesenta.

 

Ultimate Xparte de los acontecimientos de «Ultimatum», pero se sitúa en el segundo apartado de obras, con una trama que sigue la estructura narrativa clásica de las aventuras de fundación de equipo, en especial el Giant-Size X-Men #1 USA (1975. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 1), con el que se diera a conocer la «segunda génesis» de los mutantes. Esto es, con la presentación pausada de un puñado de personajes que son reclutados por una suerte de mentor para formar parte de un nuevo grupo de superhéroes. Entre los miembros, hay algún que otro viejo conocido junto con mutantes nunca antes vistos, y todos mantienen alguna particular conexión con el pasado. La gran atracción dentro de ese elenco está en primer lugar de todas, ya que se trata del hijo de Lobezno. La muerte de Logan fue una de las sorpresas más inesperadas de «Ultimatum», pero parece que en La Casa de las Ideas querían darse prisa en encontrar un sustituto. Loeb recurre para ello a un relato iniciático que evoca de inmediato al origen de Spiderman o a películas como American Grafitti. No faltan tampoco referencias a las circunstancias del Lobezno de la Tierra-616, de manera que las personas que han criado al vástago de Logan responden a los nombres de Jimmy y Heather Hudson, y serían por lo tanto el equivalente a la pareja que, en la continuidad clásica, le rescató de los bosques canadienses y le devolvió a la humanidad.

 

Pero este nuevo Lobezno, que Loeb nos insiste en diferenciarlo de su padre en casi todos los aspectos, salvo en los poderes curativos y en las características garras, no es sino el comienzo de un camino que tiene como objetivo descubrir qué le espera a los hombres-X a partir de ahora. Para averiguarlo, tendremos que descubrir a mutantes que no conocíamos hasta el momento, pero también saber qué ha sido de los que pertenecieran a La Patrulla-X y consiguieron escapar a la masacre de «Ultimatum», o de aquéllos que trataban de llevar una vida normal, como es el caso de Liz Allen, la compañera de instituto de Peter Parker que resultó ser hija de La Mole. A este respecto no hay que olvidar el escalofriante papel de este villano en «Ultimatum»: durante la crisis, protagonizaba uno de los momentos más salvajes que se hayan visto jamás en el Universo Definitivo, cuando devoraba las entrañas de La Avispa y luego encontraba la muerte a manos de Hank Pym, quien a su vez le arrancaba la cabeza de un mordisco. Si a Liz le costaba aceptar su condición mutante, ¿cómo puede afrontar las terribles acciones realizadas por su padre?

 

El toque clásico queda apuntalado por la labor gráfica de Arthur Adams, el que fuera uno de los dibujantes más destacados de la Franquicia Mutante durante los años ochenta, especialmente recordado porLa Patrulla-X: Las guerras asgardianas. Adams, precursor en aquel entonces de la influencia manga y el detallismo excesivo que luego serían moneda común en los noventa, no suele prodigarse en exceso, dada su reconocida lentitud, pero tiende a contestar afirmativamente a las llamadas de Loeb, autor con el que ha colaborado en ocasiones puntuales y con el que siempre se ha divertido extraordinariamente. Pese a llevar en el tajo desde hace tres décadas, Adams mantiene toda la fuerza que tuviera entonces, de forma que podría codearse con cualquiera de las nuevas estrellas del siglo XXI y la única lástima es que no se prodigue con mayor frecuencia, porque su trazo abre las puertas a un mundo brillante en el que perderse.

 

El de crear un formidable entretenimiento es, ni más ni menos, el propósito principal de este cómic, que cumple con creces. Pero Ultimate Comics. Xtambién nos enseña que, después de la tragedia ocurrida, después de toda esa muerte y destrucción, aguarda un mañana esperanzador dentro del Universo Ultimate, y los mutantes formarán parte esencial del mismo. Estamos ante el «Capítulo Cero» de una nueva fase. La intención de Marvel estaba en lanzar, acto seguido, una nueva colección de La Patrulla-X Definitiva. Tardaría en llegar más tiempo del inicialmente previsto, pero su detonante no podía haber sido más delicioso.

 

Artículo aparecido en Ultimate X: El hijo de Lobezno

LA PATRULLA-X DE BRIAN M. BENDIS 3: LA BATALLA DEL ÁTOMO

Este nuevo volumen de La Patrulla-X de Brian Michael Bendis acoge “La batalla del átomo”, el primer crossover que tuvo lugar desde que comenzara la etapa de este guionista al frente de la Franquicia Mutante. Se trata de una prueba de fuego no sólo para el de Cleveland, sino también para sus compañeros de Oficina-X, Jason Aaron y Brian Wood, que contaron con la coordinación del veterano editor Nick Lowe, acostumbrado a poner en marcha esta clase de monumentales historias, puesto que por sus manos habían pasado anteriormente “Complejo de mesías” o “Advenimiento”. La trama ahonda en las consecuencias de la llegada de los Cinco Originales al presente. ¿Qué significa para su línea temporal? ¿De qué manera afecta su desplazamiento al pasado, al presente y, sobre todo, al futuro?

 

2013, el año en que se publicó originalmente “La batalla del átomo”, fue muy especial para los mutantes de Marvel, puesto que se cumplía el quincuagésimo aniversario de la publicación del cómic en que todo empezó: The X-Men #1 USA (1963. Marvel Gold. La Patrulla-X Original nº 1). Por si esto no fuera motivo suficiente de celebración, 2013 resultaba de enorme relevancia para la cronología mutante, puesto que ése fue el año en el que transcurría el futuro apocalíptico retratado en “Días del futuro pasado”. Desde esa fecha, Katherine Pryde viajó para avisar a La Patrulla-X de que estaba a punto de desatarse una guerra mundial contra los mutantes, y juntos ayudar a impedirla. La mítica historia que firmaran Chris Claremont y John Byrne en The X-Men#141 y 142 USA (1981. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 2) ha mediatizado en gran medida estas últimas décadas, de manera que darle la vuelta, y que fuera La Patrulla-X original la que viajara del pasado hasta nuestro presente, fue el punto de inicio establecido por Brian Michael Bendis para la colección que ahora se sitúa en el centro de la franquicia. “La batalla del átomo” es la saga que muestra las consecuencias de esa acción, al presentarnos a una nueva Patrulla-X venida de un futuro horrible producido por el hecho de que los jóvenes mutantes nunca regresaran a donde pertenecían.

 

Bendis juega a imaginar cómo será el equipo a largo plazo, pero ese ejercicio sólo es posible mediante un importante cambio en la manera de hacer las cosas dentro de La Casa de las Ideas con respecto al viaje en el tiempo y sus consecuencias. Las leyes del Universo Marvel que enunciara Mark Gruenwald en los años ochenta dictaban que, cada vez que alguien viaja hacia el pasado, se genera un nuevo mundo paralelo. De esta manera, el tristemente desaparecido editor de Marvel evitó que esos viajes pudieran cambiar el statu quo actual de los cómics. Esas eran las normas de las que partíamos a la hora de pensar que la presencia de La Patrulla-X original en nuestro presente no podía alterar nada que hubiera pasado ya, puesto que La Bestia, al llevarse a los chavales con él, se había limitado a crear otra línea temporal. Pero ¿y si ya no fuera así? ¿Y si ahora, tal vez debido a lo ocurrido en otra saga de Bendis, “La Era de Ultrón”, sólo existiera una única línea temporal flexible y maleable… hasta que deja de serlo y todo salta por los aires? En consecuencia, cualquier cambio en el pasado altera el presente, y también el futuro. Es así como la mera llegada de los Cinco Originales podría desencadenar un efecto dominó catastrófico que lo destruyera todo.

 

Esas son las bases con las que se construye el crossover, pero el relato se alimenta de otro tópico recurrente en la Franquicia Mutante, y que nació en el momento en que el éxito de La Patrulla-X motivó el nacimiento de multitud de grupos satélite a su alrededor. La lógica por la que se estructura el Universo Marvel establece que, en el momento en que hay varios superhéroes con intereses contrapuestos en un mismo lugar, el choque resulta inevitable. Basta echar un vistazo al historial de la franquicia para comprobarlo. En 1982, y tomando como excusa un viaje al espacio de La Patrulla-X en que sus miembros fueron dados por muertos, Charles Xavier reunió a Los Nuevos Mutantes: adolescentes que debían aprender a usar sus poderes, en lugar de lanzarse a peligrosas misiones. Por supuesto, en cuanto tuvo lugar el encuentro de ambos equipos se desató una monumental batalla. ¡Mejor golpear primero y preguntar después! Tres años más tarde, en 1985, los miembros originales de La Patrulla-X se reunieron, bajo el nombre de Factor-X. El cruce con el grupo madre fue postergado durante cuatro largos años, hasta que tuvo lugar en el curso de un evento llamado “Inferno”. Como había pasado antes con Los Nuevos Mutantes, las confusiones y los inequívocos provocaron la pertinente batalla, antes de que los héroes pudieran unirse ante un enemigo común. Establecida la rutina, bastaba con seguirla, y es lo que ha venido ocurriendo desde entonces.

 

La historia se repite en “La batalla del átomo”, un crossover dedicado a reunir a las diferentes formaciones de mutantes en una trama única, en el momento en que sus filas se encuentran de por sí más separadas que nunca. Hay dos bandos claramente diferenciados: a un lado, La Patrulla-X revolucionaria de Cíclope; al otro, La Patrulla-X de Lobezno, cara visible del Instituto Jean Grey de Enseñanza Superior, y a medio camino entre ambos, el grupo liderado por Tormenta y formado en exclusiva por mujeres-X. Pese a que se sitúan en el entorno de la nueva escuela, la posición de Ororo y compañía busca tender puentes con sus viejos compañeros, toda vez que inicialmente la Diosa de los Elementos se mostrara partidaria de los planteamientos ideológicos de Scott Summers.

 

Ese delicado equilibrio entre las diversas fuerzas del Homo superior fue establecido durante “Cisma”, puesto a prueba por la guerra con Los Vengadores y más o menos alterado por los diversos factores que se han conjurado a lo largo de todo este tiempo. El elemento que viene ahora a desequilibrarlos es el de la llegada de los Cinco Originales. La irrupción en el presente de los jóvenes que conformaran la primera generación de alumnos del Profesor X afecta a todos los demás y cambia las reglas del juego. En sus primeros pasos en el presente, los Scott, Jean, Hank, Warren y Bobby del pasado tuvieron que tomar algunas decisiones con rapidez, todavía sobrecogidos por el shock de llegar hasta un mundo cuyas circunstancias identifican con algunos de los peores escenarios que pudieran haber habitados sus pesadillas. De momento, permanecen aquí y ahora, pero su situación no puede ser más precaria. ¿Podrán seguir entre nosotros mucho tiempo sin que se vea alterada la corriente temporal? ¿Y si alguno de ellos prefiriera hacer algo diferente al resto? ¿Y si fueran obligados a marcharse? La discusión podría continuar hasta el infinito, pero hay un desencadenante que lo cambia todo: la aparición de una nueva Patrulla-X, llegada desde un tiempo futuro en que ya han sentido lo que ocurrirá si los Cinco Originales no vuelven a su época.

 

“La batalla del átomo” fue el primer crossover de la Era Bendis, un guionista que hasta ahora estaba acostumbrado a acometer eventos de título troncal con series en paralelo alrededor, como “Invasión Secreta” o “Asedio”. Pero el editor Nick Lowe prefirió mantener las tradiciones de la Oficina X y seguir la estructura clásica que antes hubieran abrazado “Complejo de mesías” o “Advenimiento”. Por eso tenemos sendos especiales, de apertura y cierre, y la trama se lee saltando de una cabecera a otra. Como en todos esos casos, el resultado procuró el caudal de emociones y giros habitualmente reservados para este tipo de aventuras. Y también una conclusión con cambio total en las reglas del juego: de una forma u otra, “La batalla del átomo” determinó cuanto ocurriría en lo sucesivo con los Cinco Originales.

 

 

Texto perteneciente a Marvel Now! Deluxe. La Patrulla-X de Brian Michael Bendis nº 3

LA BÚSQUEDA DE LOBEZNO. ALFA: EL CÓMIC QUE BENDIS NO ESCRIBIÓ

Hace tres años y medio, en enero de 2015, veían la luz en España los cuatro números de la miniserie La muerte de Lobezno, con la que Charles Soule y Steve McNiven eliminaron al mutante más popular de Marvel. ¿Cómo llenar el enorme vacío que dejó Logan? En la editorial se apañaron bastante bien. Primero, nos ofrecieron un largo arco argumental en veinte partes, “Lobeznos”, en que seguimos la pista a diversas variantes del personaje, mientras nos preguntábamos quién se quedaría con su nombre. La elegida fue su clonLaura Kinney, hasta entonces conocida como X-23, que pasó a ser Lobezna. En paralelo, “Secret Wars” nos trajo de vuelta a El Viejo Logan, y más tarde, en Patrulla-X Azul, todavía veríamos la llegada deJimmy Hudson, el hijo de Lobezno en el Universo Ultimate. No cabe duda de que la naturaleza del UniversoMarvel abomina el vacío, y cuando alguien especialmente destacado desaparece, todas las fuerzas tratan de llenar su hueco con unas cuantas copias del mismo, pero… no hay nada como el original, ¿verdad?

 

LOS PLANES QUE FUERON

El regreso de Lobezno tuvo lugar en Marvel Legacy Alfa, donde reaparecía, en circunstancias pendientes de ser aclaradas, pero en posesión de una de las Gemas del Infinito, la Gema del Espacio. Este objeto de poder le ha permitido, en los últimos meses, moverse a lo largo de todo el planeta de manera instantánea, lo que se ha traducido en múltiples apariciones breves en un buen número de títulos. Además de en cada serie respectiva, hemos reproducido esas páginas en El Viejo Logan nos88-91. El personaje también se encuentra entre los protagonistas destacados de Cuenta atrás a Infinito, también a cuenta de la posesión de la Gema del Espacio. Pese a todo, faltaba reconectar a Lobezno con el Universo Marvely, evidentemente, con La Patrulla-X, y a eso está consagrado este proyecto. Inicialmente, en el Bullpenlo concibieron como una suerte de homenaje a la estructura de lo ocurrido tras la muerte de Superman, cuando surgieron cuatro versiones diferentes del Hombre de Acero, reclamando ser el auténtico. Eso se traduciría en cuatro miniseries que iba a escribir Brian Michael Bendis… pero, entonces, en lugar de homenajear una historia de Superman, el de Cleveland se despertó un día con la idea de escribir al propio Superman. En Marvelnos quedamos sin Bendis, y los editores pasaron a su siguiente opción, que era la más obvia de todas: la persona que nos había llevado hasta un mundo sin Lobezno debía ser quien nos lo devolviera.

 

ESTRUCTURA DE UN REGRESO

En 2014, sorprendió que Charles Soule fuera el elegido para narrar la muerte de Lobezno, puesto que este guionista había permanecido hasta entonces alejado del cosmos mutante y, de hecho, había sido PaulCornell quien se ocupó de conducir al personaje hasta la situación en que lo tomó Soule en aquella miniserie. Imposibilitada la Operación Bendis, no es en absoluto extraño que Marvel haya confiado en él para desandar el camino. “Mentiría si dijera que no empecé a pensar en maneras de sacar a Lobezno fuera de esa tumba de adamántium tan pronto como lo coloqué ahí”, explicaba a Tucker Chet Markus, nuestro compañero de Marvel.com. De esta manera, Soule se encarga de escribir este especial de apertura, y también una de las cuatro miniseries de las que se compone el proyecto: Búsqueda de Lobezno: Arma perdida. En España, lanzaremos esas miniseries de manera individualizada, mediante entregas dobles bimensuales. Por lo tanto, cada mes, a partir de septiembre, tendrás disponibles dos lanzamientos bajo el epígrafe de “Búsqueda de Lobezno”. Esto nos permite también ofrecer las cuatro miniseries en otros tantos meses, sin necesidad de mezclar episodios, lo que facilita que cada lector decida cuáles de ellas está interesado en seguir. Por último, en enero, llega el especial Omega en el que desemboca toda la trama, del que a día de hoy todavía desconocemos su título. Para más detalles, no dejes de consultar mes a mes nuestro checklistde novedades.

MARVEL EN JULIO DE 2018: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

31 de julio

Trailer oficial 2 de Venom, la peli de Veneno

 

27 de julio

Los accionistas de Fox aprueban la compra por parte de Disney

 

24 de julio

Pedidos de Marvel para octubre

 

20 de julio

Donny Cates, showrunner de MK20

Venom Annual #1

Los tie-ins de Spider-Geddon

Marvel 80 Years

Marvel Studios. The First Ten Years

Capa y Puñal renueva para una segunda temporada

La ultraderecha estadounidense consigue que Disney despida a James Gunn

 

19 de julio

Puño de Hierro 2 se estrenará el 7 de septiembre

 

18 de julio

Jessica Jones Blindspot #1, por Kelly Thompson y Mattia de Iulis

 

17 de julio

Blindspot Teaser

Shuri #1, por Nnedi Okorafor y Leonardo Romero

IDW publicará la nueva línea infantil de Marvel

Marvel Rising Initiation Trailer

 

16 de julio

Seis nuevos What If para octubre

Typhoid Fever: Spider-Man #1, por Clay McLeod Chapman y Stefano Landini

Marvel anuncia X-Men Black Magneto y desvelará detalles en la SDCC

John Byrne está haciendo una continuación no oficial de su etapa en X-Men

 

13 de julio

Amazing Spider-Man #1, el trailer

 

12 de julio

Marvel anuncia Superior Octopus #1 y desvelará detalles en la SDCC

Marvel anuncia Spider-Gwen AKA Ghost Spider #1 y desvelará detalles en la SDCC

 

10 de julio

Fecha, extras y otros detalles del formato doméstico de Los Vengadores: La Guerra del Infinito

 

7 de julio

Ha muerto Steve Ditko

Actualizado el calendario de estrenos de Marvel Studios

 

6 de julio

Shatterstar #1, por Tim Seeley y Carlos Villa

Tributo conjunto a la portada de Infinity Gauntley #1

 

3 de julio

Planning de Marvel para SDCC 2018

 

2 de julio

Marvel anuncia nuevos títulos de Infinity Warps

 

ULTIMATE X-MEN 5: EL MUNDO COMO PREMIO

2003 fue un año en el que grandes proyectos que habían comenzado algún tiempo atrás llegaron a su final. En cines, concluyeron trilogías tan importantes como las de Terminator, Matrixy El señor de los anillos. En lo que a Marvel respecta, se puede dar por terminada la época de experimentación con la que había arrancado el siglo. Asentadas sus grandes franquicias fílmicas (Spider-Man y X-Men), los acuerdos que estaban cristalizando con algunas productoras dieron lugar al salto de personajes menos populares, como Hulk o Daredevil. Todavía faltaba un tiempo para que Bill Jemas, el presidente de la editorial, que había erigido el riesgo por bandera, abandonara Marvel, pero lo cierto es que su influencia ya estaba en caída libre, mientras que Avi Arad, en lo más alto de la cadena alimenticia de La Casa de las Ideas, buscaba una fórmula para llevar a cabo el recambio de la forma más discreta posible.

 

Los movimientos alrededor del Universo Ultimate ejemplifican este cambio de época. Había sido el proyecto más ambicioso de Jemas y aquél que había ofrecido mejores resultados a Marvel, pero lo cierto es que, una vez asentada la línea, en la editorial se proponían llevar sus presupuestos de relevancia y espectacularidad a las publicaciones más clásicas, un movimiento que enseguida se consumaría con el fichaje de Joss Whedon para escribir Astonishing X-Meny el salto de Brian Michael Bendis a Los Vengadores. Hasta entonces, el Universo Ultimate había estado orquestado alrededor de Bendis y de su compañero Mark Millar. A partir de ese momento, ambos consagrarían sus esfuerzos al Universo Marvel convencional, el primero a través de la renovación de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, el segundo con impresionantes etapas en Lobezno y Spiderman.

 

Bendis amaba Ultimate Spider-Man por encima de todas las cosas y mientras estuviera dispuesto a seguir escribiéndola, en Marvel no tenían inconveniente en que así fuera. El caso de Millar era bien distinto. La filosofía de la que siempre había presumido es que no permanecería en ninguna serie más allá de lo estrictamente necesario. Para el escocés, la medida perfecta era un año de tebeos. En ese margen, daba tiempo a narrar aventuras tan intensas como espectaculares. Es lo que haría, de hecho, con el mutante de las garras de adamántium y con el trepamuros. Pese a que algunas habían señalado las semejanzas entre Millar y Bendis, eran más destacables sus diferencias. Mientras el primero volaba por libre, el segundo, quien lo iba a decir del que fuera uno de los mayores abanderados de la independencia en el cómic, se introduciría hasta la cocina en el engranaje de La Casa de las Ideas.

 

Lo sorprendente, por tanto, no fue que Mark Millar abandonara las labores literarias de Ultimate X-Men una vez concluido el tercer año de vida de la serie, sino que un culo inquieto como él tardara tanto en hacerlo. En aquel momento, el título seguía instalado en unas excelentes cifras de ventas, que todavía mejoraban más con el lanzamiento de tomos recopilatorios en los más diversos formatos. Millar recuerda que los ingresos que le llegaban por los mutantes eran extraordinariamente elevados, pero decidió que era el momento de dejarlo, por más que todos los que le rodeaban dijeran que estaba loco y por más que se hubiera encariñado con los personajes. Se sentía un tanto como Peter Jackson, el director de la trilogía de El señor de los anillos, satisfecho por llegar al final pero melancólico por despedirse de sus compañeros de camino. No es extraño que la última saga recibiera el título de «El retorno del rey», en claros paralelismos con el último largometraje de la trilogía de los anillos: la lectura metalingüística era evidente. Pero «El retorno del rey» hacía alusión también a la vuelta del primer y esencial villano de La Patrulla-X: Magneto se disponía a lanzar su órdago definitivo contra la humanidad, algo que venía cocinándose desde muchos números atrás y que permitiría a Millar enlazar su historia con todos los grandes temas que había utilizado hasta ese momento, sin renunciar tampoco a su idea de que cada arco de Ultimate X-Men respondía a la manera en la que él veía las películas de Bryan Singer y cómo éstas podían dar un paso más allá en el papel impreso

 

Todo había empezado como en el cómic original de Stan Lee y Jack Kirby, con el enfrentamiento dialéctico entre Charles Xavier y Magneto acerca de la posición de los mutantes con respecto a la humanidad. Estaba el pacifista Xavier y el terrorista Magneto, y con eso Millar había compuesto una melodía que, partiendo de un modelo escrito en los años sesenta, conseguía ofrecer una parábola sobre la época moderna. Como si de un blockbusterveraniego se tratara, «La gente del mañana» finalizaba con una gigantesca explosión de la que cabía inferir la muerte de Magneto. Sin embargo, al final de «Regreso a Arma-X», el siguiente volumen de la serie, Xavier reveló que Magneto seguía con vida y que formaba parte de la siguiente fase de su plan de integración de los mutantes en la sociedad. El mentor de La Patrulla-X demostraba, como ocurría en las películas de Singer, una fe inquebrantable en sus semejantes, incluso en aquellos que se habían demostrado más allá de toda redención. Y sí, el Magneto desprovisto de sus recuerdos parecía haber dejado atrás el odio… Pero el espejismo duró tanto como la amnesia. Recuperada la memoria, el villano volvía a golpear, lo que llevaría al choque de La Patrulla-X contra los Ultimates en «Ultimate War», y de ahí a la aventura que nos ocupa, en la que Magneto se lanza a la dominación global.

 

El espectáculo pirotécnico está ahí, trazado con maestría por Millar a través del gigantesco arte de los dibujantes: Adam Kubert, el artista con el que arrancara el proyecto, y David Finch, aquél que se quedaría aquí tras la marcha del escritor. Por encima de los fuegos de artificio, «El retorno del rey» es la historia de dos amigos que se han distanciado lo indecible. Al contrario que el Magneto cinematográfico que luego mostraría X-Men: Primera generación, que recorre el camino hacia el lado oscuro como consecuencia de su tragedia vital y que, aún siendo responsable de la discapacidad de Xavier nunca pretendió causarla, el Magneto de Millar ha borrado cualquier rasgo de humanidad, y el momento que marca tal renuncia se produce cuando no sólo vuelve la espalda a Xavier sino que se decide a eliminarlo. Primero de muchos intentos: mientras Erik siempre tratará de acabar con su vida, Xavier siempre tratará de recuperar al amigo que una vez tuvo, y quizás sea su mayor error porque, como bien intuye el lector, Magneto está más allá de la redención. Es el villano definitivo de esta Patrulla-X definitiva, algo que demuestra con cada uno de sus actos, refinadas maneras de acabar con sus enemigos revestidas de una falsa nobleza.

 

«El retorno del rey» señala un brillante final a una época irrepetible. A Ultimate X-Mentodavía le quedarían grandes momentos por ofrecer a los lectores, algunos de la mano de un Bendis que aceptó caballerosamente sustituir al que había sido su compañero durante esos trascendentales años. No obstante, estos mutantes nunca llegarían a brillar tanto, ni La Patrulla-X nunca sería tan icónica y esencial como cuando Millar guiaba su destino.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 5

ULTIMATE X-MEN 4: EL EXORCISMO DE JEAN GREY

¿Cómo adaptar, actualizar, homenajear e incluso superar una de las mejores aventuras de la historia del cómic, reconocida mundialmente como la cúspide de las sagas del Universo Marvel en general y de La Patrulla-X en particular? Con mucho cuidado, pero sin miedo al fracaso. Con mucho talento, consciente de que se está emulando a dos genios del Noveno Arte, como fueran Chris Claremont y John Byrne en su mejor momento creativo, y con unas gotitas de ego, algo que no puede decirse que le falte a Mark Millar.

Corría 2003, y Ultimate X-Men ya se había consolidado como uno de los cómics más rompedores que podía encontrarse en el mercado. La cabecera conseguía caminar por el delicado filo en el que confluía el atrevimiento y la personalidad de Millar a la hora de narrar epopeyas superheroicas, el homenaje al concepto original de los mutantes de Marvel y la referencia a las adaptaciones que estaba llevando a cabo el Séptimo Arte. El 2 de mayo se estrenaría la segunda parte de la franquicia, aunque en Marvel ya tenían una idea bastante aproximada de que no sólo abordaría el tema de Arma-X, motivo que había llevado a Millar a ofrecer su propia versión de la historia en el segundo arco argumental de Ultimate X-Men, sino que habría sorpresa final: algo relacionado con Jean Grey. La admiración que Bryan Singer había confesado hacia El imperio contraatacapermitía aventurar la posibilidad de un final en continuará, y que ese continuará no fuera otro que el nacimiento de Fénix. El tema estaría ahí, por lo que convenía acometerlo cuanto antes también en la versión definitiva de los cómics, y que la ocasión coincidiera con la llegada al #25 USA se antojaba como una excelente manera de celebrarlo.

 

Millar era consciente de que Singer y los suyos, de cara a tomar la saga original como referencia, aplicarían el mismo método utilizado con anterioridad: quedarse únicamente con aquello que les pudiera servir a su idea realista y relevante de los mutantes. Era, de hecho, lo que él mismo venía haciendo en Ultimate X-Men, así que no había nada que objetar, puesto que su proceso creativo era muy similar, cuando no idéntico. En la continuidad tradicional, Jean Grey se había transformado en Fénix en Uncanny X-Men#101 USA(1976. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 1), como consecuencia de un trauma que le llevaba a forzar sus habilidades al máximo. De haber sido el eslabón débil del equipo, había pasado a alzarse como la equivalente a Thor en Los Vengadores: el miembro más poderoso, el que podía resolver las situaciones complicadas. Pero en realidad Chris Claremont y John Byrne trataban de narrar una metáfora sobre la perversión del poder. En una larga trama argumental, llevaron a Jean a la locura, hasta el punto de que aniquiló toda una civilización alienígena. El imperio galáctico de los Shi’ar se propondría entonces eliminarla, pero Jean acabaría el trabajo por sí misma, al suicidarse en el mítico Uncanny X-Men#137 USA (1980. MG: IPX nº 2). Revisiones posteriores de la historia servirían para señalar a Fénix como una fuerza de la naturaleza, que se encarnaba a través de un huésped, e incluso se llegaría a resucitar a Jean Grey, en un abracadabrante episodio del que la propia Casa de las Ideas se arrepintió al cabo del tiempo.

 

Con todas esas complejidades alrededor de la historia, Millar empezó a escoger todo aquello que le resultaba relevante y desechar todo lo demás. En su historia no tendrían cabida ni alienígenas ni giros argumentales absurdos, algo que ya había apuntado Singer que también eludiría en las películas. En cambio, el concepto de ente incorpóreo que se encarna en una persona elegida sí que lo consideraba capital. Donde Claremont había visto una entidad cósmica, Millar pensaba mejor en una posesión demoniaca, en línea con El exorcista, el filme de 1973 basado en la novela del mismo título escrita dos años antes por William Peter Blatty. Jean Grey bien podía ser alguien que hubiera pasado por un trauma similar al de la protagonista de la película. Charles Xavier habría hecho las veces de exorcista en el pasado… Pero ahora los demonios volvían con más fuerza que nunca, lo que conduciría al guionista al siguiente paso dentro de la trama. ¿Por qué? Ahí estaba el Club Fuego Infernal, la organización que en el cómic original había propiciado la locura de Jean, encajaba en sus propósitos. Veinte años atrás, «A Touch Of Brimstone», un episodio perteneciente a la cuarta temporada de la mítica serie inglesa de Los Vengadores emitido en 1966, había servido de inspiración a Claremont y Byrne. En él se presentaba a una sociedad compuesta por ricos y acaudalados que vestían de época y planeaban el asalto al poder. En su traslación al cómic, se añadió el detalle de que fueran mutantes, pero se mantuvo el aspecto decadente de sus miembros, incluida una Jean Grey a la que vestían con un espectacular y lascivo corsé negro, que en 1980, momento de publicarse «La saga de Fénix Oscura», impresionó mucho a los lectores. La versión Ultimate del Club no se alejaría demasiado de eso. Más aún, profundizaría en las raíces arcaicas de la idea. Otro elemento que Millar quiso respetar fue la llegada de Kitty Pryde, la integrante más joven de La Patrulla-X, cuya presentación en Ultimate X-Menes casi literal con respecto a la que se llevó a cabo en Uncanny X-Men #129 USA.

 

Y por si fuera poco, el drama particular de Jean Grey no serviría sino para conectar, sin un minuto de respiro, con otro evento de proporciones descomunales: el primer gran crossoverentre personajes del Universo Ultimate. Anteriormente, Spiderman ya se había encontrado en el camino de muchos de sus colegas superheroicos, en las páginas de Ultimate Marvel Team-Up, pero Millar quería ir un paso más allá: recuperar el espíritu de los primeros choques entre los grupos de La Casa de las Ideas, cuando todavía no se conocían entre ellos y cualquier excusa era buena para que se produjera una monumental batalla. Como todo tiene que ser grande en la imaginación del escocés, la excusa era un atentado terrorista perpetrado por cierto villano mutante, que guardaba grandes ecos con los ataques del 11-S, muy frescos en la memoria mundial apenas dos años después de haberse producido. Fue la manera en que los Ultimates se enfrentaran contra La Patrulla-X, en una historia en cuatro episodios que, dada su importancia capital, se decidió extraer de la cabecera de este último grupo, aunque estuviera plenamente integrada en los acontecimientos que se estuvieran desarrollando en ella, como prueba el hecho de que siempre se haya recopilado conjuntamente con la misma, como ocurre en este volumen.

 

Pero Ultimate Wartampoco marcaría un punto y final, todo lo contrario: asentaría las bases para el último arco argumental de Ultimate X-Menescrito por Mark Millar, una despedida apoteósica de una etapa que, como aquélla de Claremont y Byrne con la que compartía tantas semejanzas, no hacía sino aumentar el riesgo de sus apuestas con cada paso que daba.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 4

1984. LA PATRULLA-X Y ALPHA FLIGHT: LA REUNIÓN DEL DREAM TEAM QUE NUNCA OCURRIÓ

ES 1984. ¿En qué llevan razón quienes critican a Marvel por aprovechar el filón X-Men? Productos tan honrosos como Muerte vivaconviven con otros que lo son algo menos, como las miniseries Iceman  y Beauty and the beast (ambas de XII 84-VI 85), o Nightcrawler(XI 85-II 86). Mary Jo Duffy, una de las mejores amigas de Claremont, trabaja en The Misfits, título derivado de The New Mutantsque no acaba de encontrar fecha de publicación; y otros autores preparan proyectos más o menos oportunistas, protagonizados por mutantes de pega, como es Firestar(III 86-VI 86), mediocre inserción en el Universo Marvel de una heroína procedente de la serie de dibujos animados Spider-Man and his amazing friends. La única miniserie en la que trabaja Claremont este año es un proyecto que Jim Shooter lleva sugiriendo desde hace meses. El director editorial pretende reunir de nuevo al Padre Mutante con John Byrne. Se trataría de que ambos hicieran una miniserie protagonizada por la Patrulla-X y Alpha Flight, grupo cuya colección creara Byrne dos años atrás. Se anuncia la salida para ese mismo invierno y Claremont, siempre cuidadoso con la continuidad, inserta la historia entre medias del UXM 192.

En cuanto Ann Nocenti, editora mutante, y Dennis O’Neil, editor de Alpha Flight, empiezan a trabajar en el nuevo título, Byrne anuncia que cambia cromos con Bill Mantlo. Éste pasa a encargarse de los Alphas y él a ocupar Incredible Hulk. En principio, no tiene por qué haber problema para que siga adelante el crossover con la Patrulla-X, pero el canadiense se desentiende del proyecto. Alega que su llegada a la colección del coloso esmeralda y la preparación de una novela gráfica dedicada a Hulka se llevan veinticinco horas diarias de su tiempo. Los editores insisten en seguir adelante sin Byrne, aunque sea con un especial de treinta y dos páginas que aproveche lo que llevan avanzado, pero es necesario un dibujante. Nocenti llama por teléfono a Paul Smith.

 

-Hola chico. ¿Te apetece hacer un número especial de la Patrulla-X?

-Déjalo, Ann. Seréis muy majos y todo lo que tú quieras, pero no me interesa la Patrulla-X. Estoy harto de que sólo me pidan dibujos de la Patrulla-X. No quiero que me volváis a llamar para hacer un cómic de la Patrulla-X. ¿Vale? Venga, un beso.

 

Por la tarde, Smith se acerca a una tienda de motocicletas. Antes de entrar, se queda pegado al escaparate. Acaba de enamorarse. Ella es la última BMW. La primera desde los años cincuenta que lleva un flamante motor nuevo. Tiene que ser suya.

 

-Hola Ann, soy Paul Smith. Me acabo de enterar que antes has llamado a casa y has hablado con mi Malvado Hermano Gemelo. Eso que te ha dicho de que no quiero trabajar para vosotros es mentira. Estoy deseando volver. ¡Con lo que a mí me gusta la Patrulla-X! De hecho, ¿qué es eso de treinta y dos páginas? ¡quiero dibujar cien!

 

Cien páginas de Paul Smith es igual a lo que cuesta una BMW nueva de 1985. El especial se convierte así en una miniserie compuesta por dos números dobles. Para completar el equipo creativo, se recupera a Bob Wiacek, entintador de Smith durante su etapa en Uncannyy que ahora se ocupa de Power Pack. Puesto a elegir villano, Claremont decide olvidarse de los habituales de la Patrulla-X y ni acercarse a los que Byrne ha creado para Alpha Flight. A sugerencia de los editores, recurre a Loki, el malvado hermanastro de Thor, lo que entronca con la gran saga que viene desarrollando Walter Simonson en la colección del Dios del Trueno. Claremont nunca ha trabajado con las deidades asgardianas, por eso le resulta mucho más sencillo dejar de lado los típicos planes de conquista del Señor de la Mentira para entrar en su retorcida mente. ¿Cómo actuaría Loki si le obligaran a comportarse con bondad? De esa pregunta nace la historia. Loki hace un regalo a los humanos. Les concede una fuente de poder que transforma en poco menos que dioses a quienes pasen por ella. Los primeros agraciados son la tripulación de la avioneta que pilotan Madelyne Pryor y Cíclope. El guionista los denomina provisionalmente the Bersekers, el nombre que utilizan los guerreros mitológicos encargados de proteger a Odin, y encarga a Smith que los diseñe a partir de una vaga influencia asgardiana. Éste se basa en los Thorde Walter Simonson para crear personajes individualizados con poderes más místicos que superheroicos. A pesar de que recuperen su normalidad una vez terminada la aventura, Claremont no descarta recuperarlos en un futuro que nunca llega.

“Aprendí muy joven que las cosas no se obtienen gratis. Quiero saber el precio”, dice Estrella del Norte. El precio del regalo de Loki es la pérdida de la magia sobre la Tierra. Los seres mágicos, como Shaman o Ave Nevada, comienzan a agonizar, mientras que los demás olvidan su capacidad para concebir historias. En lugar de la típica lucha de un grupo de superhéroes contra otro, hombres-X y Alphas se agrupan en función de los que están decididos a sacrificar la vida de sus amigos (Coloso, Sasquatch, Madelyne o Rachel) y aquellos que sostienen que el fin nunca justifica los medios (Lobezno, Cíclope, Xavier, Estrella del Norte, Talismán o Kitty).

La pelea termina con la llegada de Loki, dispuesto a obligar a que acepten su regalo aquellos que no lo quieren. Loki no puede actuar bien, concluye Claremont. Eso significa que se comporte desinteresadamente. Pero su naturaleza embustera no concibe hacer nada por nadie sin esperar algo a cambio. La miniserie resultante sigue la línea del equipo creativo. Una sólida historia construida sobre excepcionales personajes magníficamente tratados que sienten y se comportan como si fueran reales. Satisfecho con el resultado, tan alejado de los escenarios y las situaciones propias de los hombres-X, Claremont decide continuar en los anuales mutantes de ese mismo año. Sucede que Paul Smith ya tiene suficiente dinero para comprar su moto.

Ann Nocenti sugiere entonces el nombre de Arthur Adams, con quien acaba de terminar la miniserie Longshot. (IX 85-II 86). Adams, un chaval californiano de apenas veintidós años, tiene un estilo lleno de barroquismo y belleza. Necesita una obra que le consolide y, a pesar de su lentitud, accede a dibujar los dos especiales. La acción traslada a los Nuevos Mutantes primero y a la Patrulla-X después a Asgard, lo que requiere la coordinación con Ralph Macchio y Walter Simonson, editor y autor, respectivamente, de Thor. Simonson les detalla cuál va a ser exactamente la situación en el país de los dioses nórdicos en el momento en que sea visitado por los chicos de Xavier, además de incluir un par de referencias mínimas en el Thor 362 (XII 85). Claremont le promete tener cuidado con el tratamiento de los personajes y escenarios. Todo tiene que encajar como un inmenso puzzle, para acentuar la coherencia del Universo Marvel. A continuación, Claremont entrega a Adams un centenar de folios con el argumento de cada Annual. Ambos autores están apasionados con la historia, que empieza a crecer y crecer, en paralelo a sus cuentas de teléfono. El número de los bebés-X salta enseguida de cuarenta y ocho a sesenta y cuatro páginas dibujadas. Existe un New Mutants Annual1 publicado en 1984, último estertor de Bob McLeod en la colección. El de Arthur Adams debería ser el Annual2, pero Nocenti quiere destacar de alguna forma la excepcionalidad del producto, por eso le encarga a Adams una portada doble y decide denominarloNew Mutants Special Edition 1. La segunda parte se queda como Uncanny X-Men Annual 9. La complejidad llega a un nivel tal que Nocenti escribe una columna en el Marvel Age en la que explica cuál es el orden en el que tiene que leerse cada una de las partes de la saga. “Dieciocho mutantes viven en la Mansión-X”, explica Nocenti. “Y eso sin contar con invitados y amigos. Este verano van a viajar de El Cairo a Asgard, de Asgard a París, y de París a Etiopía”

1985. DE CÓMO LA FURIA DE ALAN MOORE ALTERA DOS AÑOS DE ARGUMENTOS

Etiopía es, durante 1985, una referencia obligada para la industria del ocio. Al mismo tiempo que en la oficina-X preparan los especiales de Asgard, un grupo de cantantes entre los que se encuentran figurones tales como Bruce Springsteen, Michael Jackson o Tina Turner publican el disco coral USA for AFRICA We are the world, iniciativa de Bob Geldof destinada a recaudar fondos para paliar el hambre en el Continente Negro. A rebufo de la ola caritativa que recorre America, Berni Wrightson sugiere a su amigo Jim Starlin que preparen un cómic que sea el USA for AFRICA de Marvel, con los mejores guionistas y dibujantes de la industria trabajando por tan honorable causa. Starlin habla con Jim Shooter, al que le parece una gran idea. No es la primera vez que la editorial ha publicado tebeos con fines benéficos, como por ejemplo el Power Pack and Spider-Man (1985) destinado al Comité Nacional para la Prevención del Abuso Infantil. Al día siguiente, Shooter trata el tema con Mike Hobson y Jim Galton, publisher y presidente de Marvel, respectivamente. Ellos creen que, si los autores van a donar sus sueldos, la Casa de las Ideas debería hacer lo mismo. Puestas también al corriente, al carro de la solidaridad se suben tanto la distribuidora Curtis Circulation como algunas librerías especializadas. Se decide que el cómic esté protagonizado por la Patrulla-X, los protagonistas de la serie regular que mejor vende. También se anuncia a distribuidores, libreros y lectores que la tirada será única. Una vez terminada la impresión, se destruirán los fotolitos. La venta completa de la edición queda así asegurada.

 

El proyecto recala en Ann Nocenti y Chris Claremont, que se ocupan de reclutar a los guionistas, mientras Starlin y Wrightson se encargan de los dibujantes. El argumento básico se prepara entre los cuatro. La sesión creativa empieza a mediodía, en un restaurante, y se extiende hasta altas horas de la noche, ya en la oficina-X. A última hora, Shooter añade un par de ideas. El tema principal, comenta Claremont, es que la Patrulla puede salvar el mundo, puede salvar el universo, pero no puede salvar a aquellos que se mueren de hambre. Las escenas son cuidadosamente repartidas en función de quienes han de realizarlas. Stan Lee se ocupa de las páginas de presentación junto a John Romita Jr. y John Buscema.

 

Tras éstas, la acción se divide en arcos de entre dos y tres planchas protagonizados por los diferentes hombres-X. John Byrne accede a dibujar la segunda secuencia, que cuenta además con el entintado de Terry Austin. Tampoco ahora llega a reunirse el Dream Team. Quien escribe la escena no es Claremont, sino Weezie Simonson.

Berni Wrightson convence a su amigo y colaborador ocasional Stephen King para que escriba la terrorífica secuencia en la que el villano, nada menos que la encarnación del hambre, tortura a Kitty.

Alan Moore y Richard Corben se ocupan de que Magneto se enfrente a su horrible pasado (impagable la viñeta en la que Hitler reconoce al Amo del Magnetismo como su más avanzado pupilo).

Frank Miller comparte su reencuentro con Lobezno con el aclamado autor de ciencia-ficción Harlan Ellison, esta vez acompañado de las tintas de Bill Sienkiewicz.

Claremont se reserva las páginas dedicadas a Tormenta, en las que une sus fuerzas a las de Brian Bolland, uno de sus dibujantes predilectos.

Mike Baron y Steve Rude, responsables del independiente Nexus, ofrecen a continuación su visión del grupo al completo.

George R.R. Martin, otro gran escritor de terror, se ocupa de las páginas en las que la Patrulla-X llega a Etiopía en busca de su enemigo.

A los ya mencionados se añaden los nombres de Bill Mantlo, Mary Jo Duffy, Denny O´Neil, Joe Sinnot, Bob Layton, Brent Anderson, Klaus Janson, Clarles Vess, Mike Kaluta, John Bolton, Bruce Jones, Steve Englehart, Paul Gulacy o el mismísimo Jim Shooter. El cómic lo cierran Archie Goodwin, Howard Chaykin y Walt Simonson. En total, ochenta y dos guionistas, dibujantes y entintadores repartidos en veintiún equipos creativos.

Claremont entiende X-Men: Heroes for hope como un gran tributo a todos aquellos que han trabajado en la serie en los últimos diez años. Por una vez en la vida, otros escritores tienen la oportunidad de poner su rúbrica en un cómic protagonizado por sus chicos. El gran Patriarca Mutante no sabe muy bien como sentirse. Normalmente, no le resulta cómodo que los hombres-X aparezcan como invitados en otros títulos. Dichas apariciones, si se hacen correctamente, pueden dar una idea general de verosimilitud, pero casi siempre son un mero truco publicitario para vender más. Tanto Weezie primero como Ann después han seguido la política de complicar las cosas a quienes deseen utilizar a los hombres-X en otras colecciones. Heroes for hope es diferente, un caso puntual que no va a repetirse en el futuro. Claremont se estremece cuando lee las páginas dieciséis a dieciocho, escritas por Alan Moore. Este chico ha sido capaz de definir a Magneto mucho mejor de lo que yo he conseguido hacerlo nunca, y en tan sólo tres páginas, piensa. Da igual. Alan Moore nunca trabajaría para Marvel. Además, si hay alguien imprescindible para la Patrulla-X, ése es Chris Claremont.

 

Inmerso en la actividad frenética que suponen la miniserie con Alpha Flight, los especiales con Arthur Adams y la coordinación del Heroes for Hope, le queda todavía hacer frente al siguiente gran acontecimiento mutante de la temporada, el UXM 200, donde tiene lugar el juicio a Magneto por crímenes contra la humanidad.

Un número antes, en el UXM 199 (XI 85), la Hermandad de Mutantes Diabólicos, convertida ahora en Fuerza de la Libertad al servicio del Gobierno, intenta capturar a su antiguo líder. No llegan a conseguirlo, pero él mismo se entrega. “Siempre he estado huyendo de y escondiéndome. Por mi propio bien y el de los mutantes, ha llegado la hora de enfrentarme a mis acusadores a mi destino”, dice. Cincuenta números después de haber comenzado el duro camino hacia el perdón, Magneto comparece ante el Tribunal Internacional que se ocupara del juicio de Nuremberg (UXM 200, XII 85).

Al frente de la acusación está James Jaspers es un fanático perseguidor de superhéroes con capacidad para alterar la realidad y que proviene del serial inglés del Capitán Britania, publicado por la filial de la compañía en Gran Bretaña.

La aparición de Jaspers insinúa un largo argumento destinado a durar los dos años siguientes: Nimrod, el centinela llegado del futuro, va a fusionarse con La Furia, un androide creado por Jaspers que en las historias del Capitán Britania escritas por Alan Moore ha llegado a exterminar a los superhéroes de varios mundos alternativos. Esta nueva amenaza destruirá a Los Morlocks y al Club Fuego Infernal, además de enfrentarse a La Patrulla-X en varias batallas, durante las que Rondador Nocturno se verá gravemente herido. Kitty logrará derrotarlo, con sus poderes de fase, pero también sufrirá las consecuencias. Junto a Rondador, Coloso y Longshot, un nuevo miembro del grupo que ha introducido Ann Nocenti en una miniserie dibujada por Arthur Adams, se marcharán a vivir a Inglaterra. A largo plazo, de todo ese plan surgirá un nuevo equipo, llamado Excalibur. En paralelo, Jaspers se aliaría con la fusión entre Nimrod y La Furia, para reavivar el racismo contra los mutantes. Como respuesta, La Patrulla-X se verá obligada a aliarse con otros mutantes a escala mundial. La batalla final obligará a Forja a unirse con Roma, una deidad que fuera introducida por Claremont en la creación del Capitán Britania, y juntos desterrarán a Jaspers y la criatura a una dimensión paralela, pero en el proceso Jaspers utilizará sus poderes para alterar radicalmente a La Patrulla-X.

 

Cuando Alan Moore, el escritor de las aventuras de Britania en que aparecía Jaspers, descubre esos planes, se enfurece y plantea un problema legal a Marvel al respecto de la utilización de los personajes que él ha creado durante ese periodo. Se resolverá al cabo de un tiempo, pero mientras tanto los abogados de Marvel aconsejan que ningún elemento procedente de esas historias sea utilizado en los cómics. Claremont se ve, por lo tanto, obligado a eliminar tanto a Jaspers como a La Furia de su planificación. Recurrirá, en su lugar, a otros personajes, pero, más allá de esta circunstancia, los cómics que va a escribir en los dos años siguientes mantienen muchas de las situaciones planteadas desde el principio.

La defensa de Magneto que esgrimen sus abogados, Gabrielle Haller y Charles Xavier, es la misma que lleva haciendo Claremont en los últimos años a todos aquellos que quieran escucharle. “Magneto”, explica Gabrielle, “fue convertido en niño… Puede decirse que su vida volvió a empezar. El hombre que era dejó de existir. A todos los efectos, murió. Esa es la máxima pena para cualquier crimen”

“Estamos ante la evolución de un hombre”, dice Claremont. “En nuestro propio mundo, durante treinta y cinco años, Menachem Begin fue considerado un terrorista por el gobierno británico. Ahora, tras su retiro, se ha convertido en primer ministro israelí, respetado en gran parte del mundo. Hace diez años, los vietnamitas eran nuestros peores enemigos. Quién sabe lo que pasará dentro de otros diez. Todo es posible”. No hay veredicto para el Amo del Magnetismo, ya que el juicio no llega a concluir a causa de la intervención de los hijos del Barón Strucker, a quien combatieran Xavier y Magneto en su juventud. La pelea agrava las heridas de Xavier sufridas durante el apaleamiento del UXM 192. Sólo la llegada de Lilandra le permitirá sobrevivir, pero la emperatriz shi’ar necesita curarlo en el espacio, sin asegurar cuando va a devolverlo a la tierra. Llegado a esta situación extrema, el Profesor-X obliga a que Magneto dé un paso al frente:

-Ve a mi escuela. Vigila a mis hombres-X. Enseña a mis Nuevos Mutantes.

-Imposible. Nunca me admitirían.

-¿Tienes miedo?

-Tengo mis razones. No soy digno de tu confianza ni de esa responsabilidad, Charles. No me pidas algo que no puedo cumplir.

-Prueba que eres digno. Piensa en Israel, cuando eras joven. Los sueños. Los ideales que compartimos. Después tomamos caminos distintos. Has dicho que te equivocaste. Que rectificarías. Ésta es tu oportunidad. Haz lo que nadie cree que puedes hacer.

-¿Y si fallo? ¿Y si traiciono tu sueño?

-¡”Nuestro” sueño, maldita sea! Nunca lo sabrás si no lo intentas.

El juicio de Magneto culmina el proceso iniciado por Claremont en el UXM 150: el cambio de bando del que fuera el peor enemigo de la Patrulla-X, un revulsivo equiparable a la muerte de Fénix, una catarsis que da por completo la vuelta a la strip. Puede que Xavier no haya muerto pero, en la práctica, su salida es poco menos que definitiva. El Profesor-X no volverá a dirigir a sus alumnos, no mientras la decisión esté en las manos del Padre Mutante. La Patrulla-X vuela ahora en solitario y Magneto, tras su promesa a Xavier, se ha convertido en el profesor de los Nuevos Mutantes, cargo que ejerce a partir del TNM 35 (I 86). La sorpresa constante vuelve a ser una de las principales características de la serie. Lo que no espera Claremont es que el sorprendido sea él.

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