MARVEL EN NOVIEMBRE DE 2018: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

30 de noviembre

Daredevil cancelada en Netflix

Meet The Skrulls, #1, con Robbie Thompson y Niko Henrichon

 

27 de noviembre

Sony prepara ya secuela y spin off de Spider-Verse

Faltan 100 días para Capitana Marvel

 

26 de noviembre

Guillermo del Toro completo el guión del piloto de Hulk

 

21 de noviembre

Dos nuevas fechas para spin-offs de Spider-Man

 

20 de noviembre

Novedades Marvel de febrero de 2019

 

16 de noviembre

La Era de Hombre-X

Homenaje a Stan Lee en las cubiertas de diciembre y enero

War of Realms detalles

 

15 de noviembre

Uncanny X-Men #12: The Last X-Man

Uncanny X-Men #11: Devastation

 

14 de noviembre

Uncanny X-Men: Winter’s End

 

13 de noviembre

Hulkverines #1, por Greg Pak y Ario Anindito

 

12 de noviembre

Muerte de Stan Lee. Marvel lo recuerda aquí

Lobezno y La Guardia del Infinito

 

1 de noviembre:

Serial de Lobezno en la nueva Marvel Comics Presents

MARVEL EN OCTUBRE DE 2018: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

24 de octubre

Jimmy Kimmel en West Coast Avengers #4

 

16 de octubre

Novedades Marvel de enero de 2019

Los diseños de Dylan Burnett para X-Force

 

12 de octubre

La alineación de los nuevos Guardianes de la Galaxia

Netflix cancela Puño de Hierro

 

7 de octubre

Black Widow #1, por Jen y Sylvia Soska

NYCC: Cíclope podría volver en The Uncanny X-Men Annual 1

Récord de taquilla de la película de Veneno

 

6 de octubre

NYCC: Avengers: No Road Home, por Mark Waid, Jim Zub, Al Ewing, Paco Medina y Sean Izaakse

NYCC: The War Of The Realms #1, por Jason Aaron y Russell Dauterman

NYCC 25 Aniversario de Marvels con proyectos especiales alrededor

NYCC Relanzamiento de Champions en 2019

NYCC Vuelve Marvel Comics Presents

NYCC Savage Sword of Conan, por Duggan y Garney

NYCC Carmen Carnero en exclusiva en Marvel

NYCC Man Without Fear 1, por Jed MacKay y Danilo Beyruth

NYCC Hulk va al infierno en 2019

NYCC Cloak And Dagger: Negative Exposure, por Dennis Hopeless y Francesco Mann

Daredevil temporada 3 presenta a Bullseye

 

5 de octubre

Guardians Teasers: Cosmic Ghost Rider

NYCC: Invaders #1, por Chip Zdarsky y Carlos Magno

 

4 de octubre

Trailer de Daredevil Season 3

NYCC: Vuelve Marvel Comics Presents, sin detalles

 

2 de octubre

Captain Marvel #1, por Kelly Thompson y Carmen Carnero

Segundo trailer de Spider-Man: Into The Spider-Verse

 

1983. DE CÓMO CLAREMONT MUEVE TODAS SUS FICHAS

Es 1983. La serie ha encontrado una nueva identidad que Claremont define como una síntesis de sus teleseries favoritas. Quiere que Uncanny X-Men tenga el humor inteligente de MASH y Lou Grant, ese humor que puede llegar a ser cortante como un cuchillo, mezclado con el estilo de Canción triste de Hill Street. “En el primer episodio”, explica, “pueden utilizarse cuarenta minutos para introducir dos encantadores policías. En el siguiente capítulo, salen por la puerta y les disparan unos yonquis. No están muertos, pero creesque están muertos. Entonces se introduce otra trama, y no sabes que pasa con los dos policías hasta los cinco minutos finales. Entretanto, estás en el sillón comiéndote las uñas. Nunca sabes si va a morir alguien, si las relaciones emocionales van a seguir igual”. Así es como quiere que funcione la Patrulla-X. Eso es lo que trata de hacer, crear ese sentido de realidad, de suspense, de envolvimiento. Dejar que sean los personajes quienes conduzcan la historia. El guionista lo único que tiene que hacer es colocar las fichas en la casilla del tablero que les corresponde.

Primera ficha, Los Morlocks. Son el grupo de mutantes que habita las catacumbas de Nueva York y que secuestra al Ángel por orden de su líder, Calisto, quien pretende convertirlo en su príncipe consorte. Claremont inventa a estos mutantes que se marginan a sí mismos a partir de dos fuentes bien distintas: por una parte, el argumento planeado junto a Byrne sobre Calibán.

 

-¿Por qué peleamos con ellos? Son mutantes como nosotros.

-Como nosotros no. Son Guapos. Quiero hacerles daño.

Por la otra, los Morlocks toman su nombre, según pone Claremont en boca de Calisto, de los personajes de La Máquina del tiempo, de Herbert George Welles. En esta novela, los Morlocks son una de las dos razas en las que ha degenerado la humanidad en un futuro lejano. Unos, los Eloi, habitan la superficie, son bellos, rubios e indolentes. Representan a los capitalistas. Los otros, los Morlocks, se ocultan en túneles intraterrestres, son pequeños, pálidos y feos. Representan a los proletariados. “La seguridad demasiado perfecta de los habitantes del Mundo Superior”, escribe Welles, “les había llevado, en un pausado movimiento de degeneración, a un aminoramiento general de su estatura, fuerza, e inteligencia (…) ¿No era natural, entonces, suponer que era en aquel Mundo Subterráneo donde se hacía el trabajo necesario para la comodidad de la raza que vivía a la luz del sol?”. Los Morlocks de Welles han sido marginados, obligados por los Eloi a trabajar en cuevas. Como consecuencia de ello, han adquirido su horrible aspecto. Al revés, los de Claremont se han automarginado con motivo de su naturaleza mutante. ”No le importamos a nadie. Nos odian y cazan por culpa de poderes que no queremos o no entendemos. Somos deformes y solitarios. El Callejón es un refugio nuclear construido en la Guerra Fría. Lo abandonaron y yo lo encontré e hice de él un santuario para los que son como yo”, explica Calisto (UXM 170, VI 83). Los Morlocks se sitúan ante los hombres-X como los verdaderos mutantes marginados. Son feos, tienen poderes todavía más feos, viven en las cloacas. Es mucho más fácil ser un marginado cuando tienes aspecto de diosa africana, puedes controlar los elementos y vives en una mansión rodeada por bosques paradisiacos.

Segunda ficha, Tormenta. Claremont quiere llevar a su mujer-X favorita hasta donde Byrne jamás le hubiera dejado. “Los valores en los que Tormenta creía ya no le sirven y no puede volver a ser como antes”, dice el Padre Mutante. “Tras muchos años ha abierto las compuertas, ha perdido sus inhibiciones y ha pasado de ser una persona serena y casi sin emociones a todo lo contrario”. Obligada a luchar en un duelo de honor contra Calisto para poner a salvo a Kitty, Tormenta no duda en atravesar el corazón de la líder Morlock. “La Ororo que conocí habría muerto antes que matar. Está cambiando. Lo más terrorífico es que a ella no parece importarle”, concluye Rondador. Ese cambio se radicaliza en el viaje a Japón, donde conoce a Yukio, la amiga de Lobezno, de la que aprende que “la vida es la máxima aventura. La muerte es el premio que nos espera a todos. Ya que es inevitable, ¿por qué preocuparse?”. Las correrías junto a Yukio le valen perder gran parte de su cabellera en un incendio, motivo suficiente para cambiar su aspecto al de una punk vestida de cuero. Esta transformación radical ejemplifica la evolución del personaje desde que fuera seducida por Drácula y luchara contra el Nido. La idea surge de una conversación de Claremont con Weezie Jones en la que ambos coinciden en que el papel de niña inocente del grupo hace tiempo que ha pasado a manos de Kitty. Es, por tanto, el momento adecuado para llevar a Ororo en una dirección distinta. “Lleva casi diez años con el mismo uniforme, va siendo hora de cambiárselo” dice Claremont, que encarga varios diseños a Smith. Finalmente se queda con uno en el que la mutante aparece con una cresta de indio mohicano. “No podemos hacerle esto”, dice Weezie Simonson. Y tras una pausa, añade: “…aunque tiene una pinta genial. Vamos a hacer una prueba”. La prueba consiste en enseñar el dibujo a una niña, que, inmediatamente, se echa a llorar. “Ésa no es Tormenta”, berrea la niña. “Es perfecto”, decide Jones. “Nos van a matar, pero es perfecto”. Prueba superada.

Tercera ficha, Pícara. Con el UXM 171 (VII 83), Claremont pone a prueba su capacidad literaria para escribir un cómic en el que los protagonistas pasan gran parte de las veintidós páginas sentados en un sofá y discutiendo. Discuten sobre si admitir a una antigua enemiga en sus filas. Creada para la Hermandad de Mutantes Diabólicos, Pícara tiene potencial suficiente como para convertirse en mujer-X. Michael Golden la peina en el The Avengers Annual10 con dos tiras blancas a cada lado del pelo, según un diseño de Ed Hannigan. Picara aparece poco después en los Dazzler 22 a 24 (XII 82-II 83), donde Frank Springer confunde el tinte capilar con canas. Da la impresión de que la mutante tenga cuarenta años. El error se descubre demasiado tarde como para corregirlo, aunque no para rectificar en lo sucesivo. La Pícara que en el UXM 171 se planta ante la puerta de Xavier en busca de ayuda apenas alcanza la veintena. Es una niña asustada que pone a prueba, de nuevo, el grado de tolerancia de los hombres-X. “Mis poderes están fuera de control. El más mínimo contacto dispara la absorción. Ya no sé que pensamientos son míos. Me miro en el espejo y veo una extraña”, dice ella. “Si quieres mi opinión, es el castigo a tus crímenes”, respuesta de Rondador muy parecida a la de Kitty, Coloso o Lobezno, por no hablar de Binaria, que ya tiene la excusa perfecta para irse con los Saqueadores Estelares. Xavier es el único dispuesto a dar una oportunidad a Pícara: “Fuiste tú, Ororo, quien me dijo que Lobezno merecía ser un hombre-X, no por su carácter, sino por su potencial para el bien. El mismo argumento sirve para Pícara. Claro que es arriesgado aceptarla, pero piensa en la alternativa. Al menos con nosotros tiene la oportunidad de una mejor vida. Echarla es condenarla. Y eso nunca se lo haré a un mutante mientras quede vida en mí”

Cuarta ficha, Lobezno. Los UXM 172 y 173 (VIII-IX 83) enlazan con el argumento del L: WO 4 (XII 82). De nuevo el relato pasa a estar contado por Lobezno, en vísperas de su matrimonio con Mariko. Por primera vez, Logan viste con el atuendo de un samurai, imagen extraída por Paul Smith de una enciclopedia juvenil. Tras probarlos contra los Nuevos Mutantes (TNM 5 y 6, VII-VII 83), Claremont recupera a dos villanos procedentes de sus años en Marvel Team-Up: el Samurai de Plata y Víbora. El primero resulta ser el hermanastro de Mariko, que quiere eliminarla para controlar los negocios sucios de su padre muerto. Lobezno recorre Tokio en compañía de Pícara, a la que no le perdona que absorbiera la mente de su amiga Carol Danvers. Picara acaba salvando la vida de su compañero y de Mariko aún a costa de estar a punto de perder la suya. Lobezno decide dejar que absorba sus poderes para que pueda curar sus heridas, a pesar del peligro que entraña. “Soy un hombre que paga sus deudas. Te sacrificaste por Mariko. Es justo que te devuelva el cumplido”

Quinta ficha, Madelyne Pryor. El romance entre Madelyne y Cíclope avanza al mismo tiempo que los lectores y el mismo Cíclope acumulan sospechas. A su parecido con Jean Grey se suma que la chica adivine una comida favorita porque puede “leer el pensamiento”, o que salga indemne de un accidente de avión ocurrido en el mismo momento de la muerte de Fénix. “¿Puede un amor como el de Jean y Scott sobrevivir a la muerte?”, se interroga Xavier. “Más aún, ¿qué es la muerte para alguien como Jean? El parecido físico de Madelyne puede no ser más que una cruel coincidencia unida a nuestras fantasías”. Cuando Cíclope se atreve al fin a hacer la pregunta que está en boca de todos desde hace meses, Madelyne responde convirtiéndose en Fénix Oscura (UXM 174, X 83).

Sexta ficha. Mente Maestra. La concienzuda planificación que llevan a cabo Claremont, Smith y Jones les permite engañar a su público, hacerle creer que está ocurriendo lo que no está ocurriendo mientras las pistas para desentrañar el misterio aparecen a la vista de quien sepa leer entre líneas: Mística tiene un sueño similar a las alucinaciones que tuviera en su momento Jean (UXM 170). Jason Wyngarde está presente en el sueño. Desde el principio queda clara su implicación; nuevamente volverá a actuar para impedir el matrimonio de Lobezno y Mariko (UXM 173, IX 83) o para volver paranoico a Cíclope (UXM 174). Que Mente Maestra sea un aliado de Madelyne o se limite a manipularla para hacer creer a todos que es Fénix renacida de sus cenizas no queda claro hasta la mitad del UXM 175, cuando él mismo confiesa haber organizado la trama con el fin de que la Patrulla-X asesinara a Madelyne, esa inocente que le recuerda a Jean Grey: “Ella me volvió loco. Más tarde me recuperé. Maldito para siempre por el recuerdo de lo que fui y jamás volveré a ser. No puedo vengarme de ella, pero puedo hacer que sus seres queridos sufran por ella”, incluidos los lectores.

Tras la derrota de Wyngarde, Cíclope se confiesa ante la tumba de Jean, ubicada, curiosamente, en el cementerio del Bard College, donde Claremont estudiara teatro en su juventud. “Te amé Jean. Y amo a Madelyne”, dice. “Lo nuestro fue mágico, siempre lo recordaré. Ahora, Madelyne y yo tenemos la oportunidad de crear nuestra magia y de que sea tan especial como fue la otra”. El episodio, como estaba previsto desde cuatro años atrás, termina en boda.

Como dice Cíclope, si los años con John Byrne fueron mágicos, éstos también pueden serlo, aunque de una manera diferente. Punto final a la época clásica de la colección, Desde las cenizas simboliza el gran exorcismo de los fantasmas de las Navidades pasadas -las de 1980, en concreto-. Primero, el fantasma de Byrne queda atrás gracias a los bellísimos dibujos de Paul Smith (Jean Grey nunca fue tan guapa) y a un Claremont que demuestra capacidad para escribir en solitario con el pulso maestro que algunos le concedían sólo en compañía de su anterior compañero de fatigas; segundo, el fantasma de Fénix también acaba anulado. Los fans que no dejaban de insistir en su vuelta tienen ahora a Madelyne Pryor.

Portada no publicada de Uncanny X-Men 179

 

El único problema es, ay, que Paul Smith, ay, Paul Smith, ese dibujante con el que Claremont y Weezie se quedarían de por vida, dice que muy bien, que se lo ha pasado en grande, que tiene la cartera llena, que se ha hecho un nombre y que se coge la moto y se va. Así como suena. Todavía con la boca abierta ante la decisión de un chico con el que no han tenido un sólo problema pero que parece más interesado en otras cosas, guionista y editora acuerdan pedir los servicios de John Romita Jr, que acepta inmediatamente, lo que le supone tener que dibujar las páginas de la boda. Romita viene de hacer The Amazing Spider-Man. No sólo sabe dibujar superhéroes, también callejones, mesas, papeleras, gente normal… eso lo convierte en una elección perfecta para el ambiente a lo Canción triste de Hill Street que quiere conseguir Claremont, con Tormenta, Pícara y alguna otra futura incorporación pasando a un primer plano, mientras que los personajes clásicos, como Lobezno, Coloso o Rondador, sostienen la acción y Cíclope queda fuera ante su reciente matrimonio. Por otra parte, dada la estrecha vinculación de la serie con su hermana pequeña, The New Mutants, Claremont empieza a tejer una complicada tela de araña en la que los subargumentos y referencias a sucesos pasados y paralelos se agolpan uno tras otro, lo que produce una sensación de historia-río que aumenta más si cabe el grado de adicción de los fans, obligados a esforzarse al máximo para poder comprender tal o cual personaje, situación o conflicto, los cuales suceden tanto en una serie como en otra. El lector ocasional puede seguir cualquiera de las dos colecciones, pero el que desea conocer cada uno de los pasos de, por ejemplo, Magneto, ha de comprar religiosamente ambas; el que además quiera seguir al dedillo las andanzas de cuanto mutante comienza a proliferar a lo largo y ancho del Universo Marvel tendrá que hacer acopio de miniseries o de cualquier clase de proyectos especiales, cosas tan inclasificables como Obnoxio the clown vs. X-Men (IV 83), subproducto a cargo de Alan Kupperberg del que Claremont reniega hasta el punto de afirmar que transcurre en un mundo imaginario.

Tras un epílogo a Desde las cenizasen el que Romita dibuja su primer número completo (UXM 176, XII 83), el UXM 177 (I 84) recupera a la Hermandad de Mutantes Diabólicos liderada por Mística. El motivo es la reciente incorporación de Pícara a la Patrulla-X, en la que Claremont ve uno de los más suculentos conflictos de la nueva etapa que ahora se abre. La aventura enlaza con el retorno de los Morlocks y Calibán. En una aproximación urbana al mito de la bella y la bestia, Calibán renuncia a casarse con una Kitty obligada por una promesa de honor. “No sé si te amaré alguna vez, Calibán”, dice ella, “pero me siento orgullosa y honrada de tenerte como amigo”

1984. DE CÓMO TORMENTA SE QUEDA SIN PODERES PARA MOLAR MÁS QUE NUNCA

En 1984. En Uncanny reaparecen algunas de las líneas argumentales más interesantes esbozadas enThe New Mutants. En el UXM 183, Claremont desvela que Selene, la vampira psíquica de Nueva Roma, ha viajado a Nueva York, donde, en el número siguiente, se enfrenta contra Rachel Summers, la hija de Cíclope y Fénix escapada del apocalíptico destino de Días del pasado futuro. Rachel vence a Selene con la ayuda de la Patrulla-X, sólo para darse cuenta de que ha cometido un error: “He llegado al pasado equivocado y, por culpa de mi estupidez, el mundo está condenado”, dice. En el UXM 188 descubre que su madre ha muerto y su padre se ha casado con otra. Descubre, en definitiva que, en esta línea temporal, ella nunca nacerá. Poco después, se desvela que Rachel fue manipulada mentalmente en su oscuro futuro para que sirviera como rastreadora de mutantes (UXM 189, I 85). En ese mismo número, vuelve a luchar contra Selene, ahora convertida en Reina Negra del Club Fuego Infernal. Rachel visita por tanto el lugar en el que su madre se transformó en Fénix Oscura, e incluso llega a vestir con una variante del traje que usara ésta. Por último, en el UXM 191 (III 85) aparece por primera vez Nimrod, un Centinela procedente de la época de Rachel que llega hasta la nuestra con la intención de asesinarla. Tiene aquí lugar un interesante feedback. Si en la película Terminator (1984) de James Cameron es reconocible la lectura previa de Días del futuro pasado, con Nimrod la pelota vuelve al tejado de Cameron. La influencia del androide encarnado por Arnold Schwarzenegger se evidencia en este Centinela definitivo. Por lo demás, Rachel Summers es un rubicón viviente. Puede que los mutantes lo estén pasando mal pero todavía están lejos del desolador destino que les dibuja Rachel. Claremont, junto a Nocenti, persigue ese “más difícil todavía”. Se trata de dar a cada uno de los hombres-X un buen motivo para que sufra. Y sufra mucho. En la cabeza del autor impera un silogismo a la hora de trabajar con sus personajes: la esencia del melodrama es el conflicto. La esencia del conflicto es llevar al límite la vida de los personajes. Hay que pensar la peor de las situaciones en la que puedes ponerles, y, a continuación, empeorarla.

 

-Ideas, quiero ideas.

-Que alguien consiga romper los huesos de Lobezno.

-No está mal. Más.

-Uhm. Que alguien robe a Tormenta sus poderes y luego se enamore de ella.

-Ésa me gusta.

 

En este caso, Claremont opera sobre un personaje terminado de definir. Tal vez por ello, el proceso sufrido por la diosa africana sea el más radical de todos. Meses antes, avisa en múltiples entrevistas de los extraordinarios acontecimientos que tendrán lugar enel UXM 185 (X 84) sin concretar de qué se trata exactamente. Simplemente, explica que las consecuencias se expondrán un especial con dibujos del preciosistaBarry Smith.

Lleva meses planeándolo. Los nuevos personajes secundarios que han sido introducidos en los últimos números sin motivo claro cobran ahora su valor. Está Henry Peter Gyrich, antiguo azote gubernamental de los Vengadores y actual perseguidor de mutantes; está Valerie Cooper, la ayudante del Consejo de Seguridad Nacional encargada de vigilar, desde el Gobierno de los Estados Unidos, las actividades mutantes; está Raven Darkholme, colega de la primera y, en realidad, Mística disfrazada e infiltrada en el Pentágono (un argumento que Claremont arrastra desde los últimos números de Ms. Marvel); está Forja, el misterioso mutante de origen cheyenne capaz de fabricar artilugios mecánicos con una facilidad sólo comparable a la de Reed Richards. Forja crea un arma que neutraliza el poder de cualquier superhombre, sea o no mutante. Pretende utilizarla contra los Fantasmas Espaciales, unos alienígenas que, desde las páginas de Rom, planean invadir la Tierra. Valerie Cooper en cambio quiere que sirva para capturar a Pícara… Es entonces cuando Claremont mete en la partida de ajedrez a Tormenta, quien, en un fuego cruzado, se convierte en la primera víctima del neutralizador de Forja.

El UXM 186 (XI 84) es el especial que dibuja Barry Smith, una historia de sentimientos entre Tormenta y Forja. Tormenta es uno de los pocos superhéroes con los que Smith puede identificarse remotamente. Vuela, tiene poderes, pero la entiende de forma distinta que los otros dibujantes. Quiere plasmar en ella su visión de lo que debe ser una diosa, mezcla de rasgos griegos y africanos. La participación del dibujante queda patente también en el guión. Claremont añade varias de sus sugerencias, lo que le vale ser incluido como coargumentista. En las páginas de Muerte viva, expresivo título que recibe el especial, se analiza por qué la mutante africana jamás ha tenido un romance. La Tormenta serena de los primeros tiempos, explica el Patriarca Mutante, es una diosa impasible, que renuncia a sus emociones porque sabe que la intensidad de éstas es paralela al control que tiene de sus poderes. En estos años, tiene posibilidad de enamorarse pero nunca llega a hacerlo. Así, una historia corta publicada en Marvel Team-Up 100 señala una breve aventura con Pantera Negra, relación a la que Claremont renuncia por no tener control operativo sobre el Rey de Wakanda. Por esas fechas, todavía en compañía de John Byrne, baraja unirla sentimentalmente a Cíclope, en lo que hubiera constituido la primera pareja multirracial de la historia del cómic. La idea nunca fructifica, ya que ambos autores deciden emplearla con Puño de Hierro y Misty Knight. Durante los años siguientes, Claremont opina que nadie en el Universo Marvel está a la altura de Ororo. “Vivo sola porque lo he elegido, y porque no he encontrado a ninguno que haga latir mi corazón”, llega a decir a Arkón (UXM Annual 5, 1981). Entonces surge la Tormenta punk del último año, que ha decidido romper las barreras, su “celibato espiritual autoimpuesto”, lo que supone el mayor conflicto interno que haya conocido la mutante. La Tormenta que tras el UXM 185 aparece, ya no tiene ese problema. Puede ahora ser dueña de sus sentimientos. Ése es el punto de partida de Muerte viva. En la primera página, Tormenta aparece desnuda, caída en una cama, más que tendida. “Érase una vez una mujer que podía volar”, indica el texto de apoyo. Ororo no quiere comer del plato que le ofrece Forja, prefiere morir. “Esto no es vida, Forja, sólo existencia… una sombra de lo que fue. Créeme, es el más cruel de los engaños”. Él afirma entenderla. Perdió su pierna y su mano en el Vietnam, sólo su habilidad de crear tecnología le ha permitido sustituirlas por prótesis cibernéticas. “Mientras vivas, siempre tendrás opciones, posibilidades… Esperanzas. Nunca sabes lo que sucederá a continuación”, sostiene Forja. Inevitablemente, se enamoran. Pero Ororo descubre que fue él quien inventó el arma que la ha desposeído de sus poderes, lo que le impulsa a abandonarlo, furiosa. La figura masculina que representa el cheyenne queda, una vez más en un relato de Claremont, por debajo. “Somos muy parecidos, Forja. En ti veo la persona que yo podía haber sido”, dice ella. “Pero escogí otro camino. Quizás mis pies nunca dejen de pisar la tierra, pero, algún día, volveré a volar”

 

Pese a los buenos resultados, esta primera colaboración con Barry Smith no deja de estar plagada de problemas y egos encontrados. Por un lado, Jim Shooter rechaza una de las viñetas de las primeras páginas, por considerarla en exceso provocativa; por el otro, las variaciones que el dibujante introduce en el guión de Claremont, imprimiendo un ritmo diferente al inicialmente contemplado, enfurecen al guionista, que pese a todo se muestra dispuesto a seguir colaborando con Smith en el futuro.