ULTIMATE X-MEN: EL FIN DE LOS SUEÑOS

Este es el último volumen de la primera encarnación de La Patrulla-X definitiva. El título que tuviera un extraordinario lanzamiento en 2001, de la mano de Mark Millar y Adam Kubert, sobrevivió durante cien orgullosas entregas, a las que habría que sumar algunos especiales y proyectos al margen de la serie regular, pero, llegado 2009, y coincidiendo con el Ultimate X-Men#100 USA, la cabecera conocería su conclusión. Y no era un final agradable. «Ultimatum», el gran evento planificado por Jeph Loeb, se cebaría con saña en los mutantes más que en ningún otro rincón del Universo Ultimate. La plana mayor de La Patrulla-X, los personajes más destacados del equipo, perecerían durante la refriega. Este tomo cuenta lo que ocurrió antes de la última ola… Y también lo que vino después.

 

En Marvel sabían lo que se avecinaba para los mutantes del Universo Ultimate, de manera que lo apostaron todo a «Ultimatum». Robert Kirkman había zanjado su larga etapa en la serie con una explosiva saga en que los hombres-X se las veían contra En Sabah Nur y sobrevivían a duras penas (Coleccionable Ultimate. Ultimate X-Mennº 14: Apocalipsis). En las últimas páginas de aquella aventura, Charles Xavier reunía a todos sus alumnos para darles un mensaje de unidad y de esperanza, pero ni siquiera el orgulloso mentor de La Gente del Mañana estaba preparado para lo que venía a continuación. Mientras que Brian Michael Bendis mantuvo el control de Ultimate Spider-Many aprovechó al máximo las oportunidades que «Ultimatum» le brindaba, no ocurrió así conUltimate X-Men. Loeb tomó los mandos de la nave y señaló a uno de sus discípulos, Aron Coleite, para hacerse cargo de la colección en sus últimos meses de vida. Ambos habían entrado en contacto gracias a la teleserie Heroes, en la que Loeb desempeñó el papel de productor ejecutivo hasta su despido, en el curso de la tercera temporada.

 

Coleite se confesaría enseguida como un gran aficionado a los mutantes, gusto que reflejaría, por ejemplo, en el memorable episodio de Heroes titulado “Five Years Gone”, evidentemente inspirado por “Días del Futuro Pasado”. Todavía recordaba que el primer cómic que leyó fue la novela gráfica «Dios ama, el hombre mata«, y afirmó que había decidido convertirse en escritor mientras devoraba “La caída de los mutantes”. Tal amor hacia la serie clásica se traslucía ya en un primer episodio en el que abundaban los guiños a los lectores, con un partido de beisbol a la antigua usanza de Chris Claremont, o con la irrupción de Alpha Flight, quienes reclamaban a Estrella del Norte con idénticas palabras a cómo lo hiciera Vindicador con Lobezno en Uncanny X-Men #109 USA (1977. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 1).

 

En esearco argumental que servía de preámbulo a «Ultimatum», Coleitepresentaría la versión definitiva de Banshee. Creado en 1967 por Roy Thomas y Werner Roth para enfrentarlo contra La Patrulla-X original, el irlandés Sean Cassidy formaría parte años después de la alineación elegida por Charles Xavier para la “Segunda Génesis” de La Patrulla-X. Después de servir como tutor de Generación-X y morir trágicamente durante Patrulla-X: Génesis Mortal, no parecía descabellado que La Casa de las Ideas quisiera implantar al personaje dentro de su Universo Ultimate, dado que en la Tierra-616 se había perdido su presencia. Sin embargo, no iban por ahí los tiros: el Banshee ofrecido por Coleite era, en realidad, una droga de diseño creada a partir del ADN de Lobezno. El guionista no quería quedarse en el nombre como único elemento conector con el héroe clásico. Era Moira McTaggert, la que fuera el gran amor de Sean Cassidy en el Universo Marvel tradicional, quien en este otro mundo se dedicaba a fabricar el Banshee. La droga le conferiría habilidades similares a las del Banshee original: un grito capaz incluso de tumbar a Logan.

 

La llegada de Coleite al despacho del editor Ralph Macchio para la discusión de esta saga coincidió con el escándalo de la Hormona de Crecimiento Humano, que salpicó a la Liga de Beisbol de Estados Unidos: El FBI había descubierto una larga lista de jugadores que habían ingerido el mencionado esteroide para optimizar sus capacidades atléticas. “Cuando salió todo a la luz”, recordaría el guionista, “no podía creerme lo enfadado que estaba y lo traicionado que me sentía. Soy un fan de toda la vida de Los Angeles Dodgers, y muchos de los jugadores que consumían HCH jugaban allí. ¡No podía creerme que estuvieran tomando esteroides! Muchas de esas personas eran héroes para mí y para muchos chicos. ¿Qué pasaría si descubrieran a otros héroes de mi infancia tomando drogas? ¿Cómo reaccionarían? La idea de la saga vino de ahí”.

 

La saga del Banshee se entrelazaría con tramas secundarias que allanaban la senda hasta «Ultimatum», mientras que los tres últimos episodios de la colección transcurrirían en paralelo al título troncal del evento. La acción arrancaba con el maremoto que asuela Manhattan en el primer capítulo de Ultimatumy alcanzaba hasta los momentos previos a la batalla final contra Magneto. En ese sentido, es recomendable tener a mano el volumen recopilatorio de Ultimatum, ya publicado dentro de esta colección, de cara a afrontar la lectura del presente tomo. Hay que tener en cuenta, no obstante, que los cruces de Ultimate X-Menno son un mero apoyo a lo narrado por Loeb y David Finch en el cómic principal. Si allí las víctimas relacionadas con La Patrulla-X se contaban por decenas, aquí el número de fallecidos se dispara, con un repaso amplio al rico entorno que se había ido abriendo paso a lo largo de casi una década de tebeos. El relato ofrece ecos de algunas memorables historias de los mutantes clásicos, desde “La masacre mutante” a la mencionada «Dios Ama…«, en la que se presentó a William Stryker.

 

El último episodio, el que cierra el tomo, nos traslada hasta el día después y plantea la más incómoda de las preguntas: ¿Qué hacer con los cadáveres?“Esta es un relato sobre tumbas», señalaría Coleite. «Trata sobre decir adiós y sobre seguir adelante. Todos aquellos que han sobrevivido son los que tendrán que llevar la pesada carga del legado y del dolor.  Me gustan los personajes que han sufrido daños. Particularmente soy un ser humano que lo ha pasado mal, así que gravito sobre ellos. Esta historia cierra un capítulo en el Universo Ultimate y, al mismo tiempo, prepara el escenario para las historias que habrán de llegar algún día. Esto no es el final”.

 

A lo largo de su andadura, casi se pueden identificar los periodos de Ultimate X-Mencon las diferentes épocas vividas por los mutantes en su versión clásica. La innovación y la sorpresa permanente de Millar y los Kubert se identifica con la memorable etapa de Claremont y Byrne; el cuidado hacia el diálogo y la caracterización que trajo Vaughan enlaza con los mutantes de los años ochenta, entregados a la soap opera, mientras que los tiempos de Kirkman encuentran su reflejo evidente en los grandes crossoversde los años noventa. Agotadas las influencias de los últimos treinta años, Ultimate X-Menvuelve a la casilla de salida. Los hombres-X definitivos se encuentran en la misma encrucijada que el resto del Universo Ultimate. Ha llegado el momento de buscar una nueva voz, de construir un nuevo edificio que no se parezca a ningún otro. El primer ladrillo de esa construcción lo pondría el propio Loeb, en la historia recogida en Coleccionable Ultimatenº 55. Ultimate X: El hijo de Lobezno. A partir de ahí, sería el momento de recorrer un camino para el que, por primera vez en diez años, no había hoja de ruta.

 

Artículo procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 15

CERRADO POR INUNDACIÓN: DE CÓMO «ULTIMATUM» CAMBIÓ EL DESTINO DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La leyenda habla de un malvado líder con el que el hogar de los prodigios había llegado a lo más alto. Pero como su ambición no conocía límites, decidió hacer una gran epopeya en la que todo cambiaría y que él mismo iba a narrar. Planes delicadamente trazados por otros durante años tuvieron que ser alterados, para así hacer posible el juguete que tanto deseaba. Hubo quienes aceptaron de buena manera esos cambios, como un método de atraer nuevas miradas hacia sus propias historias. Hubo quienes se enfadaron, por tener que tirar a la basura sus cálculos. Y hubo aquéllos que, aunque tuvieran que hacer borrón y cuenta nueva, se las arreglaron para que el nuevo escenario generara a su vez interesantes situaciones y excitantes aventuras.

 

Aquel malvado líder fue Jim Shooter, Director Editorial de Marvel que hizo y deshizo cuanto quiso durante su mandato, entre 1978 y 1987. Su juguete favorito fue un evento titulado «Secret Wars» y, en los tranquilos años ochenta, su realización puso patas arriba Marvel, si bien es cierto que inteligentes autores como Chris Claremont o John Byrne supieron aprovecharse de las injerencias que les obligaron a cambiar el rumbo de sus series. La historia tiende a repetirse cada cierto tiempo, con protagonistas y entornos diferentes, pero con el suficiente cúmulo de paralelismos como para preguntarnos si las siguientes generaciones no están sino obligadas a alcanzar los mismos éxitos y caer en los mismos errores que las precedentes.

 

Si saltamos hasta los estertores de la primera década del siglo XXI, nos encontramos un caso similar, dentro del Universo Ultimate. Jeph Loeb, el guionista que había recibido el encargo de dar un golpe encima de la mesa de la Línea Definitiva, planificó para ello un evento cataclísmico, titulado «Ultimatum», que aunque se narrara en una serie principal (recopilada en su propio tomo de este coleccionable) tendría impacto en todas las demás cabeceras del sello… ¡Hasta el punto de que serían canceladas! Ultimate X-Men y Ultimate Fantastic Four habían perdido fuelle tiempo atrás, por lo que pocos las echarían de menos al llegar a su último número. Sin embargo, Ultimate Spider-Man mantenía toda su fuerza y todo su brillo. Los motivos eran muy sencillos: Brian Michael Bendis, el creador del concepto, nunca lo había abandonado a su suerte, de manera que seguía al frente del mismo casi una década después, conduciendo siempre al joven trepamuros por los lugares más sorprendentes e imprevistos. En el apartado gráfico, mientras los otros títulos habían padecido una inestabilidad constante a lo largo de los últimos años, con un descenso en picado de la categoría de los autores elegidos, Ultimate Spider-Man permanecía como uno de los más cuidados de toda La Casa de las Ideas. Mark Bagley había superado todas las marcas con sus 111 entregas consecutivas. Su sustituto, Stuart Immonen, no sólo le igualaba, sino que le superaba en todos los aspectos imaginables, y tampoco se había ausentado ni en una sola ocasión desde su llegada. La que en su día podría haberse considerado como la serie más emblemático de una línea en la que también había otras interesantes, se alzaba ahora como la única que todavía merecía la pena. Por eso, muchos lectores abrigaron la esperanza de que «Ultimatum» no afectara al Hombre Araña en lo más mínimo, sin embargo…

 

Sin embargo, para que «Ultimatum» fuera creíble, necesitaba forzosamente de la intervención de Spidey. Simultáneamente al anuncio de que su cabecera participaría en el evento, Marvel adelantó también que la serie concluiría poco después, en Ultimate Spider-Man #133 USA. Los aficionados enseguida se preocuparon, de forma que tuvo que ser Bendis quien les apaciguara, con esta solemne declaración pública: “No nos vamos a ir a ninguna parte. Sólo puedo decir que ‘Ultimatum’ alterará el curso de los acontecimientos y alterará el elenco de personajes secundarios de una manera dramática. Lo que ha ocurrido, fundamentalmente, es que Jeph Loeb ha desatado una inundación sobre nosotros. Gracias a eso, tenemos una gran oportunidad para saltar un poquito hacia delante. No demasiado, sólo un poquito. Cuando Ultimatum acabe, daremos un pequeño salto, y cuando aterricemos, tendremos un Ultimate Spider-Man totalmente nuevo”.

 

¿Qué es lo que realmente había pasado detrás de las cámaras? En el momento en que Bendis supo de «Ultimatum», su primer impulso fue el de tirar la toalla. Después de tantos y tantos episodios, después de haber batido récords, quizás era el momento propicio para marcharse. Pero entonces se puso a repasar el cuaderno de notas en que apuntaba todas las ideas que tenía para futuros argumentos. ¡Todavía conservaba un montón de cosas importantes que contar y de aventuras que desarrollar! «Ultimatum» serviría como excusa para dar un vuelco y establecer un statu quo que no tuviera que ver con nada de los que se hubiera visto antes en ninguna colección de Spiderman, en el universo de ficción que fuera. Llegó incluso a plantearse una posibilidad: ¿Y si bajo la máscara no estuviera Peter Parker? ¿Y si Peter muriera al final de «Ultimatum»? En el curso de la saga, muchísimos personajes serían asesinados, y no sólo secundarios que nadie echaría de menos, sino auténticos iconos: Charles Xavier, Magneto, Cíclope, Daredevil, El Hombre Gigante, La Avispa, el Doctor Extraño… ¡Incluso Lobezno iba a morir! Con semejante perspectiva, nadie se sorprendería si el amistoso vecino arácnido también figuraba entre las víctimas. La incógnita no se despejaría hasta la última entrega, no ya de Ultimate Spiderman, sino de «Réquiem», el epílogo en dos partes que se publicaría después del evento.

 

Allí se dilucidaría si Peter estaba vivo o no. Y en su interior, con el trepamuros ausente, todo el protagonismo recaería en los personajes secundarios, siempre tan bien cuidados y desarrollados por parte de Bendis. Pero además en la editorial juzgaron que era el momento perfecto para recuperar dos historias nada menos que dibujadas por Mark Bagley en los primeros años que nunca antes habían visto la luz y que podrían integrarse fácilmente en forma de flashbacks. El motivo de que estuvieran inéditas no está del todo claro, pero no cuesta imaginarlo. En el caso de la primera historia, donde el trepamuros se cruzaba con Iron Man, probablemente se dejó aparcada porque entraba en contradicción con ese proyecto que Mark Millar y Bryan Hitch se traían entre manos y que, a comienzos de 2002, cristalizaría con el título de The Ultimates. El segundo relato, en el que aparecía Hulk, venía a ser una versión de la segunda aventura publicada, allá por 2001, en Ultimate Marvel Team-Up. Probablemente Bagley dibujó las planchas, pero luego en Marvel cambiaron de idea y pasaron el guión completo a Phil Hester, que fue quien desarrolló la aventura completa. En todo caso, alguien se dio cuenta que tenían aquella pequeña joya cogiendo polvo. Su rescate era una cuestión de “ahora o nunca”.

 

Y hasta aquí llegó la primera fase del Universo Ultimate. Con la perspectiva del tiempo pasado, puede afirmarse con rotundidad que, tal y como prometía la publicidad, «Ultimatum» marcó un antes y un después. A partir de ese momento, la que había sido la línea más destacada de La Casa de las Ideas se desmarcaría del camino seguido hasta entonces, con apuestas cada vez más arriesgadas, que la llevarían a sucesivos relanzamientos periódicos. En lo que a Spiderman se refiere, los cambios también fueron tan radicales como se aseguraba, aunque Bendis seguiría siempre adelante. A principios de 2014, estaba preparando ya el equivalente al #200 USA y podía asegurar, con toda propiedad, que su Spiderman era, por encima de cualquier otro que se publicara entonces, el definitivo.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 24