THOR 2-90: EN EL REINO DE LOS MUERTOS

Thor visita el infierno, y allí se encuentra con un viejo amigo, Balder, y un viejo enemigo, El Ejecutor. Este último es uno de esos muertos que, dentro del Universo Marvel, ha tenido la decencia de permanecer como tal, pese a que los guionistas se hayan apañado para recurrir a él en circunstancias concretas, y siempre dentro de los parámetros que marcan el tratarse de un personaje fallecido. Como recordarás, su fin tuvo lugar durante la legendaria etapa de Walter Simonson, en una de las escenas más memorables de la misma, ocurrida en concreto en The Mighty Thor #362 USA (1985. Marvel Héroes. Thor de Walter Simonson nº 2). Distinto es el caso de Balder, que, aunque se había encontrado con la parca en alguna ocasión, y a eso se refiere el comentario con Loki de las primeras páginas, no tuvo demasiado empacho en volver a la vida… hasta que su suerte cambió. Le sucedió a él, y también a Tyr, y de ahí que éste también ande por estas páginas, en la saga con la que se estrenara Matt Fraction en la franquicia, una espectacular aventura con dibujazos de un Pasqual Ferry en estado de gracia, que pudo leerse en Thor #615-621 USA (2010-11, Thor vol. 5, 1-7). Con todo y desde el otro mundo, Balder ha continuado apareciendo ocasionalmente en la franquicia, aunque reservándose para los spin-offs. En concreto, lo tuvimos en 100 % Marvel. Loki: Agente de Asgard nº 3 y en 100 % Marvel. Angela nº 2. Recientemente, en The Mighty Thor #701 USA (2108, Thor: Diosa del Trueno nº 82), se reunió con su amada Karnilla en Niffleheim… y ahí es donde nos volvemos a encontrar ahora con ambos.

 

EJÉRCITO DE FUEGO ¡Menuda caterva de enemigos, la que ha reunido Aaron para enfrentarse contra Thor y todos sus hermanos! Vamos a repasarlos, porque tienen procedencias diversas. Sindr, la Reina de Muspelheim, es la hija de Surtur, una antagonista relativamente reciente: se estrenó en The Mighty Thor vol. 3, #22 USA (2017. Thor: Diosa del Trueno nº 80); Nidhogg, el devorador de almas de aquellos que han caído en combate, fue presentado por Simonson poco después de llegar a la serie, en concreto en The Mighty Thor #339 USA (1984. MH: TWS nº 1), en un flashbackacerca de la historia de Balder, que narraba Volstagg. Desde entonces, había vuelto en escasísimas ocasiones, para encontrar su destino en OGN. Los Vengadores: La guerra interminable. Brün, el líder de los Disir fallecidos, fue creado por Kieron Gillen y Rich Elson en Thor #611 USA (2010. Marvel Deluxe. Thor nº 4). Gar-Tom fue presentado por Tom DeFalco y Pat Olliffe en la historia de complemento de The Mighty Thor #439 USA (1991. Próximamente en Marvel Héroes. El Poderoso Thor de Tom DeFalco y Ron Frenz nº 2). Se trata de una criatura de piedra, que se encontraba paralizada por una espada tras haber desafiado a Hela. Fue destruida poco después de despertar, y desde entonces nadie se había acordado de ella. Huesonegro y Lady Allmour debutan en este número, y ya has podido ver que lo hacen sin buena fortuna, aunque lo raro es que, en este contexto concreto, incluso los personajes más secundarios permanezcan muertos.

 

BANDA SONORA INFERNAL ¿Te has fijado en la canción que entona la locomotora de ese tren tan particular que cruza Niffleheim y acaba descarrilado? Es una versión, con sutiles cambios en la letra, de “Be Faithful (Put your hands up)”, del rapero Fatman Scoop, que se convirtió en un gran éxito en 1999.  Permítenos que te manifestemos nuestra opinión personal en este caso y te digamos que sí, que es una música digna de sonar en un lugar tan desagradable como el infierno.

 

MARVEL EN OCTUBRE DE 2018: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

24 de octubre

Jimmy Kimmel en West Coast Avengers #4

 

16 de octubre

Novedades Marvel de enero de 2019

Los diseños de Dylan Burnett para X-Force

 

12 de octubre

La alineación de los nuevos Guardianes de la Galaxia

Netflix cancela Puño de Hierro

 

7 de octubre

Black Widow #1, por Jen y Sylvia Soska

NYCC: Cíclope podría volver en The Uncanny X-Men Annual 1

Récord de taquilla de la película de Veneno

 

6 de octubre

NYCC: Avengers: No Road Home, por Mark Waid, Jim Zub, Al Ewing, Paco Medina y Sean Izaakse

NYCC: The War Of The Realms #1, por Jason Aaron y Russell Dauterman

NYCC 25 Aniversario de Marvels con proyectos especiales alrededor

NYCC Relanzamiento de Champions en 2019

NYCC Vuelve Marvel Comics Presents

NYCC Savage Sword of Conan, por Duggan y Garney

NYCC Carmen Carnero en exclusiva en Marvel

NYCC Man Without Fear 1, por Jed MacKay y Danilo Beyruth

NYCC Hulk va al infierno en 2019

NYCC Cloak And Dagger: Negative Exposure, por Dennis Hopeless y Francesco Mann

Daredevil temporada 3 presenta a Bullseye

 

5 de octubre

Guardians Teasers: Cosmic Ghost Rider

NYCC: Invaders #1, por Chip Zdarsky y Carlos Magno

 

4 de octubre

Trailer de Daredevil Season 3

NYCC: Vuelve Marvel Comics Presents, sin detalles

 

2 de octubre

Captain Marvel #1, por Kelly Thompson y Carmen Carnero

Segundo trailer de Spider-Man: Into The Spider-Verse

 

THOR 1: NUEVA ETAPA

Bienvenido al mundo de Thor, ya estuvieras con nosotros en pasadas entregas, ya te hayas unido ahora, aprovechando el relanzamiento en el que se embarca la colección del Dios del Trueno. Este cómic está abierto a unos y a otros. A los primeros, porque continuamos el camino que se inició hace seis años, cuando Jason Aaron se puso al frente de la cabecera con motivo del landscape que se dio en llamar Marvel Now! Si te fijas, debajo de ese número uno tan grande que encuentras en portada, mantenemos la numeración histórica de la cabecera de Panini, así que esta sigue siendo tu serie de siempre, solo que al comienzo de una andadura distinta. Si te encuentras entre los segundos, llegas en un momento perfecto para unirte a la fiesta. El Hijo de Odín ha reclamado su manto, vuelve a ser Thor y hemos tomado una nueva dirección y un statu quo como no se ha visto antes.

 

LOS AUTORES

¿Qué vamos a decir de Jason Aaron, que no se haya dicho a estas alturas? Quizás se trate del guionista más consolidado con los que cuenta en la actualidad Marvel. Nacido el 28 de enero de 1973 en Jasper (Alabama), Aaron ganó un concurso de talentos en La Casa de las Ideas allá por 2002, con un relato de Lobezno de apenas ocho páginas, y ahí empezó todo, aunque tuvo que esperar unos cuantos años más. En 2006, comenzó a publicar en Vertigo, el sello de DC Comics para adultos, con dos obras clave: The Other Side, sobre la guerra de Vietnam, y Scalped, aclamada saga de sesenta entregas. En 2007, aterrizó en Marvel, con unos pocos episodios de Pantera Negra y de Lobezno, y ya nunca ha dejado la compañía. Por sus manos han pasado títulos como Arma-X, Lobezno, Lobezno y La Patrulla-X, El Increíble Hulk, el evento titulado Pecado Original y Doctor Extraño, entre otros. En la actualidad, además de continuar con Thor, cuyas aventuras lleva narrando a lo largo de diferentes temporadas desde finales de 2012, también se ha hecho cargo de Los Vengadores. Ambas series reflejarán la trama que iniciara el guionista en Marvel Legacy Alfa, a propósito de Los Vengadores de hace un millón de años, en cuyas filas milita Odín. En cuanto a Mike Del Mundo, se trata de un artista filipino nacido en 1980 y afincado en Toronto, con una particular técnica pictórica que consiguió impactar a todo el mundo con sus soberbias portadas. Después saltó a los interiores de manera continuada, también coincidiendo con Marvel Now! De esta manera, ha pasado por una maxiserie de Elektra, por Secret Wars: Relatos Salvajes, donde coincidió por primera vez con Aaron y, en tiempos recientes, por Vengadores, con Mark Waid a los guiones. Su estilo suele modificarse ligeramente en cada nueva experiencia, y aquí por ejemplo se aprecia una línea más gruesa en lo que a las figuras se refiere, lo que sirve para clarificar su a veces confusa narrativa.

 

LA DIRECCIÓN

Los martillos que utilizará Thor en lo sucesivo, ante la destrucción de Mjolnir, guiarán nuestros primeros pasos, con Aaron decidido a centrarse de una vez por todas en La Guerra de los Reinos, una trama que lleva en activo desde el regreso de Malekith, en Thor: Dios del Trueno nº 32. ¡Hace más de cincuenta números de la edición española! Todo lo sucedido en la temporada anterior sigue matizando de alguna manera el presente, lo que es bien palpable ante la presencia de muchos de sus protagonistas, desde Roz Solomon hasta la propia Jane Foster, que regresa al elenco de secundarios. Además, tenemos de vuelta al Thor del futuro, con interesantes sorpresas: la madre de sus hijos no era otra que Jane, a la que, ahora sí, hemos visto morir, muchos más años después de lo que habíamos previsto. Y de postre tenemos a la Fuerza Fénix encarnada nada menos que en Lobezno, una circunstancia que, te podemos asegurar, traerá mucha cola.

 

Spot On aparecido originalmente en Thor nº 1

EL INCREÍBLE HULK: UN MONSTRUO PARA UNA NUEVA ERA

The Incredible Hulk era, en los años setenta, una de las cabeceras más populares de Marvel, con una tirada media entorno a los trescientos sesenta mil ejemplares. El Goliat Esmeralda se encontraba entre los favoritos de los aficionados, y pronto su fama no haría sino aumentar, puesto que la televisión le haría famoso hasta en el último rincón del planeta. Pese a las críticas que despertaba en una parte del fandom, el dibujante Herb Trimpe había contribuido decisivamente a dar con la imagen característica del Piel Verde. Pero, a finales de 1975, y después de siete largos años, dejó la cabecera. Para sustituirle, el editor y también guionista Len Wein reclutaría a un artista cuyo nombre llegó a identificarse aún más con Hulk: nada menos que Sal Buscema.

Silvio Buscema nació el 26 de noviembre de 1936, en Brooklyn (Nueva York), y aunque nunca alcanzó la fama o el prestigio de su hermano mayor John, sí que se convirtió en uno de los dibujantes más representativos de la Marvel de los setenta y los ochenta, dejando su huella en multitud de series, como Captain America, Marvel Team-Up o Rom. Buscema era un todoterreno, capaz de dibujar varios números completos al mes, lo que hizo de él uno de los autores más prolíficos del momento, aquel profesional al que un editor siempre podía recurrir para cualquier urgencia. Su estilo, sencillo pero efectivo, con una narrativa limpia y ágil, se coló en el subconsciente de la masa lectora, hasta identificarlo por completo con La Casa de las Ideas. Porque los genios como Jim Steranko, Barry Smith o Jim Starlin iban y venían, con ínfulas artísticas, pero Sal Buscema siempre estaba allí, sin creerse ni más ni menos que lo que era: un dibujante de cómics. En The Incredible Hulk permaneció durante toda una década, hasta su marcha en 1985, aunque antes ya había tenido oportunidad de entrar en contacto con el personaje, tanto en diversas apariciones especiales como en Los Defensores, grupo al que pertenecía el Monstruo Gamma y que Buscema venía ilustrando desde su nacimiento. “Hay algo muy satisfactorio en dibujar la rabia y la furia”, confesaba el artista en el libro conmemorativo Sal Buscema: Comics’ Fast & Furious Artist (2010). “Con escasas excepciones, da igual dibujar a un personaje u otro. Siempre es el mismo tipo con ropas ajustadas corriendo de aquí para allá y salvando el mundo un mes tras otro. Hulk era distinto. Cuando descubrí el concepto por primera vez, quedé fascinado. Me encanta dibujar a Hulk, debido a su lenguaje corporal y a su personalidad, que son tan diferentes a la de cualquier otro superhéroe. Así que cuando un editor de Marvel me llamó para preguntarme si quería hacer su serie todos los meses mi respuesta no pudo ser más positiva”. Este texto aborda el comienzo de esa larga etapa, aludiendo en ocasiones a detalles significativos de la historia, por lo que se recomienda postergar su lectura hasta la finalización del tomo, en caso de no conocer los cómics con anterioridad.

 

Ilustración de Hulk realizada por Sal Buscema para el calendario Marvel de 1975. El dibujo acompañaba al mes de diciembre, que coincide con la fecha de portada de su primer número en la colección. ¿Coincidencia? ¡Que no te quepa duda!

 

Buscema se unía a un proyecto que ya estaba en construcción. Len Wein había comenzado a hacer los guiones desde un año atrás, y tenía en marcha algunas importantes tramas que, como era habitual en él, desarrollaba a largo plazo, especialmente las referidas a la Base Cazahulks, hogar no sólo del General “Trueno” Ross, el más persistente rival de Hulk, sino también de la práctica totalidad del elenco de secundarios de la cabecera, como Betty, la que había sido gran amor de Bruce Banner y que ahora estaba casada con el Coronel Glenn Talbot. Sobre éste, Len Wein había construido un larguísima argumento, con innumerables sorpresas y giros argumentales, que cuando llegó Buscema todavía estaba pendiente de solucionar. Talbot se encontraba prisionero de la Unión Soviética y había sido rescatado en números anteriores, pero en estado vegetativo y sin que los médicos supieran cómo sacarlo de esa situación… todo ello conduciría a The Incredible Hulk#200 USA (1976), uno de los primeros episodios incluidos en este tomo. Se trataba de un soberbio homenaje a Viaje alucinante(1966), la película que narraba el viaje al interior de un cuerpo humano de un grupo de científicos, con el fin de salvar la vida de un científico que había quedado en coma. En el cómic, Doc Samson ideaba una técnica similar para despertar a Glenn Talbot, sólo que quien viajaría al interior del militar no sería otro que Hulk, y además bajo unas condiciones verdaderamente particulares.

 

La aventura, a su vez, dio pie al regreso de Jarella, un viejo amor de Hulk, cuya relación intermitente llegaría a su fin en este punto de la historia, con una trágica conclusión que sorprendió a los aficionados en una época en la que la muerte de personajes secundarios, menos aún del interés amoroso del protagonista, era algo que se producía en muy pocas ocasiones. El fandom señaló que las circunstancias heroicas de la despedida de Jarella recordaban poderosamente a las de la muerte del Capitán Stacy, que había tenido lugar en The Amazing Spider-Man #90 USA (1970. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Por fin desenmascarado). Ni Wein ni Buscema recordaban la saga arácnida en el momento de escribir su historia, o al menos así lo afirmaron ellos. En realidad, el guionista tenía una idea para recuperar a Jarella: dada su condición alienígena, lo que había parecido su muerte era en realidad el comienzo de una metamorfosis, que la llevaría a transformarse en un ser de elevado poder. Sin embargo, el guionista no tuvo la oportunidad de continuar con la historia tal y como la tenia planeada, ya que abandonó la serie antes de hacerlo, y ninguno de sus seguidores volvería sobre el personaje.

 

La muerte de Jarella frente a la del Capitán Stacy. ¿Homenaje, plagio o desmemoria?

 

Un cambio gráfico importante vino dado por la marcha de Joe Staton, el entintador con que había contado Trimpe en su última etapa y que mantuvo Buscema a lo largo de su primer año. Su estilo limpio y contundente servía para dotar a la serie de una imagen muy característica. Le sustituyo Ernie Chan, que dio un aspecto mucho más sucio y realista a los lápices de Buscema, hasta casi ocultar su estilo y aproximarlo al género de la fantasía heroica en el que Chan era un maestro. Con Chan se iniciaba una época en la que Bruce Banner trataba de llevar una vida convencional, rompiendo con la tradición del monstruo nómada: ahora se quedaría de manera continuada en Nueva York, el hogar de buena parte de la comunidad superheroica de Marvel. Eso se traduciría en la búsqueda de un trabajo o de un lugar donde vivir, así como la incorporación de personajes secundarios ajenos al entorno de la base militar. Irrumpieron Jim Wilson, el airado joven cuya vida de delincuente había ayudado a cambiar en el pasado, o April Sommers, una guapa y simpática casera que rompía todos los tópicos y apuntaba maneras como nueva novia del protagonista, pero esto último fue otro de los argumentos que Wein se dejó en el tintero. En ese tiempo, tuvo lugar la primera aparición a color de La Sota de Corazones, un personaje nacido un año atrás en los magazines de la editorial, en concreto en The Deadly Hands Of Kung Fu#22 USA (1976).

 

El debut de Jack, por Bill Mantlo y Keith Pollard.

 

Las circunstancias devolvieron pronto al Piel Verde a su deambular, mientras que Wein preparaba ya su marcha. Su última saga constituyó un verdadero homenaje a la literatura de aventuras. En su curso, Hulk naufragaba en una isla recóndita donde se encontraba con Robinson Crusoe, el personaje de Daniel Dafoe, cuyas andanzas habían sido previamente adaptadas por la editorial. El episodio con su aparición, The Incredible Hulk #219 (1978), cuenta con una de las anécdotas involuntarias más recordadas de la historia de Marvel. El Capitán Barracuda, villano protagonista, miraba a través de un periscopio… ¡con el ojo en que tenía puesto un parche! Por si a alguien le había pasado inadvertida la metedura de pata del dibujante, la propia Marvel se encargó de señalarla, en The Official Marvel No-Prize Book (1982). “Ojalá mi vista fuera tan buena como la del Capitán Barracuda”, decía Stan Lee. “No recuerdo que recibiéramos ninguna carta al respecto”, añadió Stern. “Pero ninguno de los que trabajábamos en el cómic nos dimos cuenta hasta que después de que el cómic estaba impreso. Cuando tuve una copia en mis manos, me di cuenta que algo estaba mal en esa viñeta de Barracuda. Hice la mayor parte de la búsqueda para el No-Prize Book, así que me aseguré de que incluyera ese pequeño error tan embarazoso. Fue un error tonto y pensé que debíamos reconocerlo”.

La legendaria pifia del Capitán Barracuda, el periscopio y su parche.

 

Además de los episodios correspondientes a la serie mensual de Hulk, este volumen también contiene los Annualspublicados durante la época. En concreto, contamos con The Incredible Hulk Annual#5 USA (1976), una aventura para la que Wein contó para desarrollar el guión con Chris Claremont, la joven promesa que le acababa de relevar en los guiones de La Patrulla-X. Suponía un verdadero acontecimiento para los fans veteranos, ya que Hulk se encontraba en el camino de nada menos que seis de las criaturas procedentes de la Era Atlas, nombre que recibió Marvel en los años cincuenta. Y es que, en la época previa a los superhéroes, alienígenas y monstruos poblaban las páginas de los cómics, y muchos se preguntaban qué había sido de ellos. Algunos, como fue sucedió con Xemnu, reaparecerían con frecuencia en futuros cómics, pero el caso más particular de todos es el de Groot, puesto que al cabo de los años acabaría por alzarse como uno de los más carismáticos integrantes de los Guardianes de la Galaxia, así como toda una estrella cinematográfica. Puede que a los que estén familiarizados con la versión moderna de Groot sorprenda que, en las páginas del Annual, tenga un vocabulario mucho más amplio, pero así fue como lo imaginaron originalmente Stan Lee y Jack Kirby, en Tales To Astonish#13 USA (1960. Marvel Gold. Guardianes de la Galaxia: Vidas pasadas). Ante una ocasión tan especial, Kirby fue reclutado para realizar la cubierta del cómic, que tuvo correcciones de John Romita. El siguiente Annual, apelaba de igual manera a la nostalgia, ya que suponía el regreso del grupo de científicos que dieron vida al ser más tarde conocido como Adam Warlock. Decían haber aprendido de sus errores pasados. Por supuesto, cometerían otros nuevos.El debut de Groot en Tales To Astonish #13 USA (1960), antes de que existiera un Universo Marvel propiamente dicho.

 

El tomo concluye con la irrupción del guionista que sustituyó a Len Wein, nada menos que Roger Stern, el que luego sería uno de los más significativos autores de los años ochenta, que comenzaría a despuntar en The Incredible Hulk, donde llevó a cabo una de las mejores épocas de su historia, algo que podrás comprobar en nuestro próximo volumen. Stern era por aquel entonces un joven editor que había escrito las aventuras de los Guardianes de la Galaxia en Marvel Presents y que colaboró con Wein en The Mighty Thor Annual #6 (1977). Cuando éste tuvo problemas para cumplir las fechas de entrega del Piel Verde, llamó nuevamente a Stern para que le echara una mano. El primer episodio en el que trabajaron juntos fue The Incredible Hulk#218 USA (1977), un cómic en que la presencia del monstruo era meramente anecdótica, siendo Doc Samson quien llevaba la voz cantante. Originalmente, debía haber sido publicado en alguna colección antológica, como Marvel Spotlighto Marvel Premiere, pero las urgencias obligaron a incorporarlo aquí. Wein todavía participó de los guiones de la saga de Robinson Crusoe y el Capitán Barracuda, así como en un relato autoconclusivo también pensado para ver la luz al margen, The Incredible Hulk #222 USA (1978). Representó su último contacto con el Piel Verde. “Después de cuatro años, parecía que había llegado el momento de marcharme”, dijo al respecto. Para Hulk, empezaba una prometedora época.

 

Textos aparecidos originalmente en Marvel Héroes. El Increíble Hulk: Un monstruo entre nosotros.

THOR DE JASON AARON 1. PASADO, PRESENTE Y FUTURO: REESTABLECIENDO LA PIRÁMIDE ALIMENTICIA MARVEL

Marvel Now!, el movimiento que en 2012 reposicionó a todos los autores y personajes dentro de La Casa de las Ideas, fue especialmente favorable para el Dios del Trueno. Ahíto de un equipo creativo carismático, Thor recibió a dos autores que parecían destinados a cruzarse en su camino. El barbudo de Alabama amante de la cerveza y la juerga en buena compañía Jason Aaron se había curtido dentro de Marvel con personajes de peso como Lobezno y Hulk. Ahora se sumergía en una mitología diseñada para potenciar al máximo su talento de escritor trepidante, energético y adorador de los entornos de fantasía heroica. Esad Ribic, croata de talla mayúscula que ya ilustró una Asgard mitológica y fundamental en Loki, se disponía a construir cada mes ese mundo, real a la par que mágico en sus lápices. Juntos entregaron a los lectores no sólo el Thor que querían, sino también el Thor que necesitaban. 

 

 

Ocurrió durante la realización de VvX: Los Vengadores Vs. La Patrulla-X. El cónclave de guionistas que se había encargado del proyecto fue sometido a una cuestión en cuya respuesta descansaría el futuro de la compañía. ¿Qué querían hacer a continuación? La Casa de las Ideas se disponía a cambiarlo todo, a que aquellos autores, que en aquel preciso momento representaban la flor y nata de la industria del cómic estadounidense, pasaran a ocuparse de personajes con los que no tuvieran contacto previo, y que además estuvieran deseosos de abordar. “Si hay algo que siempre hayas querido escribir, ahora es el momento de hablar”, dijo el entonces Director Editorial Axel Alonso. La respuesta de Jason Aaron estaba clara: le encantaría abordar Thor. Lo sabía desde varios años antes, cuando había tenido oportunidad de leer el conjunto de historias desarrolladas por Matt Fraction que dieron en llamarse de manera conjunta Las edades del trueno. “Podía verme escribiendo la serie, pero nunca le di vueltas”, comentó luego al respecto. “De repente, una vez que Thor estuvo encima de la mesa, tenía que plantar mi bandera, aunque ni siquiera tuviera una historia que contar”.

 

En Las edades del trueno, Fraction narraba hechos ambientados en un pasado remoto, cuando Thor era joven, inexperto, cruel y orgulloso, y lo hacía con un dibujo, el de Patrick Zircher junto a otros artistas que mimetizaron su estilo en capítulos más breves, que huía del tópico superheroico para abrazar una tradición que no era extraña a Marvel, pero que llevaba muchos años sin ponerse en práctica: la de Conan El Bárbaro, el personaje de la Era Hiboria que la editorial había publicado en forma de licencia durante los últimos treinta años del siglo XX, pero cuya trascendencia había sido tan mayúscula como para convertirse en pieza esencial de la época. Conan representaba la ración de fantasía heroica diseñada para el fandom marvelita, igual que La Patrulla-X aportaba drama culebronesco, Los 4 Fantásticos se reservaban la ciencia ficción o Los Vengadores la gran epopeya. Era, en definitiva, parte de la dieta del True Believer. Desde que cayera en el ostracismo y fuera desechado por la editorial, esa parte estaba ausente y por lo tanto la pirámide alimenticia permanecía desequilibrada… hasta que llegó Aaron con su Thor.

 

Nada más sentarse a escribir, el de Alabama quiso que Las edades del trueno perviviera en una parte de la colección: en un tercio, para ser exactos. Porque ahí regresaba el joven Thor, “este dios de los vikingos, cabeza de chorlito, al que le encanta bajar a Midgard y meterse en problemas”, tal y como describía el guionista, y no era más que el principio. A continuación, presentó al Thor actual, al que podemos ver en otras series del Universo Marvel o formando parte de Los Vengadores. Y aunque la historia se insertaba plenamente en continuidad, Aaron trató casi en todo momento de olvidarse de personajes secundarios o de héroes invitados y centrarse en el protagonista en sí mismo. Por último, los fans se dieron de bruces con el Thor del futuro, de un futuro indeterminado, pero al borde del fin de los tiempos, en que se habrá convertido en rey de Asgard después de que ocurrir algo horrible. “Disponemos de esas tres versiones diferentes de Thor”, continuaba Aaron, “por tanto estamos mirando a este personaje en tres épocas diferentes e importantes de su vida. Lo que quiero es profundizar en él y averiguar quién es este tipo, o este dios. Por qué hace las cosas que hace. Qué quiere”.

 

El villano de la historia servía como conexión entre las tres épocas. En obras anteriores, el guionista había manifestado su inquietud acerca del concepto de la religión, de la manera en que la fabulación de un más allá y de unos dioses que crean a los humanos y conducen su destino como si se tratara de figuras articuladas en manos de un niño afecta a la vida cotidiana de los creyentes. Lo abordó en un lugar tan impropio como la colección de Lobezno, uno de los ateos por excelencia del Universo Marvel, cuyas experiencias le llevaban a abrazar una suerte de fe, pero era en la serie protagonizada por un dios propiamente dicho donde podría profundizar en todos esos temas. ¿Eran acaso los panteones Marvelianos, desde el nórdico de Thor al olímpico de Hércules, equiparables a las religiones convencionales? ¿Cómo afectaba la presencia constante de esos dioses en el ánimo y en las vidas de los meros humanos? ¿Cuál era la respuesta de quienes tenían legítimos motivos para despreciar a esos dioses? ¿Podían los dioses morir? El antagonista del Hijo de Odín venía a responder a todas esas preguntas. Y su golpe, aunque se circunscribió a los doce primeros números, estaba llamado a impactar sobre la totalidad de la etapa.

 

Un hombre de espesa barba y nula preocupación por su aspecto cuya comida favorita consistía en algo que hubiera estado vivo, que se cocinara a fuego lento y en parrilla y luego se regara con bebidas de la más alta graduación. Un europeo del este también barbudo cuyas manos podían reducir bloques a cenizas y cuyos ojos estaban siempre hambrientos por el dulce sabor del combate, en palabras del propio guionista. Aquellos eran los autores que ahora se encargaban de narrar las andanzas de Thor. El primero escuchaba “Inmigrant Song” de Led Zeppelin mientras escribía, para añadir Manowar y Amon Amarth en los momentos de mayor épica. “Baterías tronantes y gritos guturales sobre dioses, sangre y guerra, que es exactamente cómo me imagino que suenan los grandes salones de Asgard cada viernes por la noche”, decía el escritor, que todavía encontraba momentos para la ortodoxia clásica, y entonces por sus altavoces sonaba “El Anillo del Nibelungo”, de Richard Wagner, porque incluso alguien como él a veces necesitaba un descanso entre tantos chillidos.

 

De esa forma, trascendencia y aventura, épica y juerga, se entremezclaban en las páginas de un proyecto que, desde el comienzo, se antojó como memorable, y que habría de extenderse durante largos años, en sentido opuesto a lo que venía siendo habitual en la industria. Jason Aaron y Esad Ribic disfrutaron sin remilgos mientras componían los movimientos de apertura de esta sinfonía, y ese entusiasmo trascendió a las viñetas hasta colarse en el ánimo del lector. Entre rondas de hidromiel y barbacoas, entre el heavy atronador y la ópera wagneriana, con cada página, con cada viñeta y en cada golpe de martillo de Thor, Aaron y Ribic encontraban una multitud de devotos a la única religión verdadera: la de Marvel.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Now! Deluxe. Thor de Jason Aaron nº 1

CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2018

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a enero de 2018.

 

THOR: LAS EDADES DEL TRUENO. UN THOR SIN BARRERAS

Los cómics mienten y nos hemos creído sus mentiras. Todo seguidor del Universo Marvel que se precie piensa en Thor como un impresionante ser hipermusculado, de cabello rubio y belleza serena, vestido con capa, tocado con casco y armado de un enorme martillo con el diseño característico que vemos en los cómics. Sin embargo, el Thor de los relatos mitológicos no se acerca en absoluto a esa descripción. Éstas lo señalan como un Dios del Trueno colérico, con frecuentes ataques de ira que le llevaban a masacrar a sus enemigos mediante el martillo Mjolnir, que se traduciría en buena lógica como El Triturador. Su aspecto era rudo, con una poblada barba pelirroja, y su personalidad impulsiva le hacía poco propenso a entablar diálogo. De la comparación entre mito y viñeta, concluimos que Stan Lee y Jack Kirby tomaron de lo primero sólo aquello que les resultaba interesante, de cara a llevarlo luego a su terreno superheroico. Porque Thor, nuestro Thor, y esta afirmación quizás te sorprenda, no es más que un superhéroe con un barniz mitológico, pero superhéroe al fin y al cabo… salvo cuando no lo es.

 

A finales de la primera década del siglo XXI, el guionista Matt Fraction recibió el encargo por parte del editor Warren Simmons de escribir un puñado de especiales que sirvieran para paliar los numerosos retrasos que estaba acumulando la serie del Dios del Trueno, desarrollada en aquel entonces por Joe M. Straczynski y Olivier Coipel. Se trataba de una época especialmente aplaudida, lo que permitía disculpar esas ausencias en su cita mensual, que había servido para reestablecer a Thor dentro del Universo Marvel, después de que hubiera concluido un largo periodo de ausencia y sequía de sus historias. Straczynski y Coipel habían llevado a cabo una reconstrucción, que al mismo tiempo que apelaba a los elementos más significativos del personaje, estaba salpicada de originalidad. La historia que estaba narrando JMS respondía a sus planes, y sólo a sus planes, así que ningún otro autor podría haberse inmiscuido en ella, y dada la importancia que este guionista tenía en la Marvel del momento, la editorial tampoco lo hubiera permitido.

 

Por lo tanto, Matt Fraction tenía en cierta forma vetado al Thor actual. ¿Hacia dónde podía entonces apuntar en sus especiales? El guionista se acordó entonces de los llamados “Relatos de Asgard”. Se trataba de una serie de complementos, aparecidos en la cabecera del Hijo de Odín en los mejores tiempos de Lee y Kirby, en los que estos narraban a su manera los capítulos más destacados de la mitología nórdica. Todo aquello que figuraba en los tratados acerca de las leyendas vikingas se traducía al particular lenguaje Marvel: del nacimiento de los Nueve Mundos al Ragnarok, de las batallas contra los Gigantes de Hielo a la adopción de Loki por parte de Odín. El Thor que allí se representaba, por más que tuviera el mismo diseño que el que luchaba junto a Los Vengadores, resultaba más primitivo y más presuntuoso. Si el Capitán América no terminó de definirse hasta que, al ser rescatado de los hielos veinte años después de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en un hombre fuera del tiempo, el Thor de Marvel no completó su caracterización hasta que fue sometido por Odín a la cura de humildad que suponía verse desterrado a la Tierra como un débil mortal llamado Donald Blake.

 

El Thor de los “Relatos de Asgard” era un Thor sin barreras, y ese era el Dios del Trueno al que regresaría Fraction con sus especiales, un punto de partida que, además, se vio reforzado por el giro de tuerca que, unos pocos años antes, hubiera dado Michael Avon Oeming alrededor del concepto de Ragnarok. Hasta entonces, el Fin de los Dioses, uno de los capítulos clave de la mitología nórdica, equivalente al Apocalipsis de la Biblia, se identificaba como algo que podía ocurrir, pero que o bien llegaba a evitarse o bien se conseguía burlar. De esta forma, y a lo largo de las décadas, los aficionados habían llegado a leer distintas versiones del Ragnarok… pero que nunca eran el final de nada, sino una saga más dentro de la serie. Oeming cambió esa consideración de arriba abajo, al establecer que los dioses viven encerrados en un ciclo eterno de nacimiento y destrucción, que se ha repetido en incontables ocasiones. Puede que sean inmortales, pero están condenados a vivir una y otra vez similares tragedias y alegrías, sin aprender gran cosa sobre ellas.

 

Tal descubrimiento cambió la manera en la que autores y aficionados percibían al Dios del Trueno y su mundo, a la vez que abría las puertas a muchas historias que nunca antes habían sido contadas y que se habían dado lugar en diferentes ciclos, porque, aunque las líneas maestras, el principio, el desarrollo y el final siempre eran similares, el misterio y la aventura esperaba en las pequeñas digresiones, en los cambios que se produjeran entre unos ciclos y otros. Había una conexión directa entre quienes adoraban a esos dioses, la sociedad en la que habitaban o la época que les había tocado vivir, y el contexto en el que se desarrollarían sus leyendas. En el fondo de la idea latía una sencilla afirmación: el hombre, en cada momento de su existencia, necesita contar historias que, en sus rasgos superficiales, difieren, pero que se mantienen inalterables en su espíritu.

 

La premisa alimentó los especiales de Fraction, de tal manera que cada uno estaría ambientado en una Era del Ragnarok diferente, con el consiguiente cambio de interpretación de protagonistas y escenarios, pero con un tono de fantasía heroica unificador, muy próximo al de las adaptaciones cinematográfica de El señor de los anillos, al que contribuirían los dibujantes. A la cabeza de todos ellos se situó Patrick Zircher, un artista en activo desde los años noventa, que había pasado por innumerables colecciones tanto de Marvel como de DC Comics sin llegar nunca a destacar en exceso, pero que en su acercamiento a Thor eclosionó como nunca antes había hecho, y como tampoco llegaría a hacer con posterioridad: la promesa de que “Las edades del trueno” le convertirían en una estrella de pies a cabeza nunca se llegó a cumplir. Zircher acometió los principales capítulos de la saga, mientras que otras fases quedaron en manos de artistas como Khari Evans y Clay Mann, que llevaban a cabo una mimetización del estilo del dibujante principal durante los tres especiales en los que se desarrollaría el proyecto. Todavía habría un cuarto lanzamiento, también con guiones de Fraction, pero que argumentalmente se distanciaba de los anteriores, al tomar como referencia historias de la Era Marvel del personaje y suponer, en realidad, un homenaje a Walter Simonson, el autor más importante con el que haya contado el Dios del Trueno, al margen de sus creadores. También ha sido incluido en esta recopilación, a efectos de completismo.

 

El Thor de “Las edades del Trueno”, sin los matices que más adelante le daría su encarnación de Donald Blake, es un individuo arrogante y furioso que no siente conexión alguna con la humanidad. De una forma u otra, Odín siempre encontrará motivos para enviar a su hijo al mundo de los mortales. Los relatos contenidos en este volumen se convierten así en una especie de precuela del Thor marvelita, o en un Thor alternativo que se distancia en personalidad y nobleza del que conocemos, pero que en su alejamiento de los superhéroes no ha hecho sino aproximarse a los mitos que cantaran los vikingos cuando la raza humana todavía era joven.

 

Artículo aparecido originalmente en 100 % Marvel. Thor: Las edades del trueno

CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2017

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a diciembre de 2017.

Novedades Julio 2016

Creo que este mes nos encontramos con un suceso que nunca se había dado hasta la fecha, y es que no tenemos tomo de la serie regular del Asombroso Spider-Man. ¿Por qué? Pues por lo que sabemos, parece ser que el último número de la aventura que empezó el mes pasado, justo aparecía en USA la última semana de junio. Con lo que, como os podéis suponer, los materiales para su reproducción e inclusión en el tomo mensual han llegado a Panini más tarde de lo esperado. ¿Supone eso que solo habrá 11 números de la serie este año? Pues no, ya está anunciado en la web de Panini que en agosto tendremos ración doble de Asombroso Spider-Man, el número que debería haber salido este mes y el correspondiente de agosto.

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Spider-Man: Bajo la Máscara 83. Especial Secret Wars (1984-1985).

podcast83

Entramos de lleno en la Maxiserie de las Secret Wars de los años ochenta. Sí, era ya el momento debido a lo que estamos viviendo actualmente en el Universo Marvel.

Jim Shooter, debido a la empresa juguetera Mattel, vio viable juntar a la plana mayor de los personajes heróicos de La Casa de las Ideas para pegarse de tortas contra los supervillanos de turno (faltaban algunos muy emblemáticos, no nos llevemos a engaño).

Y es que durante una gran parte del Podcast hablamos de Mattel y de su línea de juguetes destinados a las Secret Wars (Guerras Secretas), ejem… ¿Qué pintaba ahí El Hombre de Hielo, El Halcón, Constrictor, Electro o Daredevil entre otros?. Todo tiene su explicación, obviamente.

Aparte del análisis de la Maxiserie (la que creó escuela en Marvel en cuanto a Crossovers, sagas y eventos varios) también comentamos sobre las diferentes apariciones de El Todopoderoso (The Beyonder) y otros ecos de estas guerras que hemos visto a posteriori.

Esperamos que lo disfrutéis, preparaos para más de dos horas de… ¡SECRET WARS!. Las ochenteras.

Casting: Néstor Gascón​, Fran Gómez Santos​, Xavi Sanz Serrano​, Leonardo Mirete Areu​, Isra Arc​ e Iñigo de Prada​.

*Para escuchar/ descargar este Podcast basta con pinchar en la imagen que abre este artículo.

**También disponible en ITUNES.

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