EL CATACLISMO DEL UNIVERSO ULTIMATE: EL ÚLTIMO MOTOR DEL CAMBIO

Mientras que en sus inicios el Universo Ultimate adolecía de una coordinación milimétrica entre los títulos y cada personaje seguía su propio camino, a partir de un momento dado esto cambió. Marvel trasladó a esta parcela lo que venía siendo habitual en sus cómics clásicos: la celebración de eventos periódicos que alteraran sustancialmente el escenario general en que se movían sus héroes. Cada uno de esos eventos servía para convulsionar la pequeña línea editorial, de tal forma que tras “Ultimatum” o después de “La muerte de Spiderman” el statu quo se vio alterado en su totalidad. “Cataclismo” obedecía a las mismas constantes, con un enemigo tan formidable que los autores de la línea nunca se habían atrevido a recurrir a él tal cual había sido concebido. Galactus caminaba por la Tierra… y tenía hambre.

 

A contrario que en las otras ocasiones, “Cataclismo” había nacido del Universo Marvel tradicional, en concreto de “La Era de Ultrón”, una aventura escrita por el propio Brian Michael Bendis que se cerraba con una gran perturbación entre los mundos paralelos que conformaban el Multiverso. Entre otras consecuencias, “La Era de Ultrón” suponía que Galactus hubiera aparecido en una realidad donde jamás debía haber estado. Tiempo atrás, cuando Warren Ellis adaptó al Devorador de Mundos a los gustos de la línea definitiva, optó por prescindir de aquellos elementos estéticos que consideraba desfasados. Ultimate Galactus no se llamaba con un término tan rabiosamente pop, sino que respondía por Gah Lak Tus; tampoco era un gigante vestido de rosa que llevaba un casco con antenas en la cabeza, sino que se trataba de un enjambre de criaturas tecnoorgánicas. Tan radical alteración cumplió su propósito, de tal manera que sirvió de modelo a la segunda película de Los Cuatro Fantásticos. Pero más allá de esa circunstancia puntual, el diseño de Galactus era tan icónico y estaba tan arraigado entre los lectores que en el imaginario colectivo siguió siendo el de siempre: el de Jack Kirby.

 

Más de una década después del nacimiento del Universo Ultimate, muchos de los dogmas que lo rodeaban se habían abandonado. Si fue posible que Miles Morales y el Peter Parker clásico se encontraran, no era menos posible que el Devorador de Mundos, el genuino y auténtico, llegara a la Tierra Ultimate y tratara de zampársela. Parecía además una idea espectacular con la que animar las erráticas ventas que arrastraba la línea desde un tiempo atrás. En La Casa de las Ideas no escatimaron esfuerzos, de tal forma que Brian Michael Bendis y Mark Bagley, el equipo creativo que había puesto en marcha todo en el año 2000, fue el que recibió el encargo de realizar el cómic. Como venía siendo habitual en los grandes eventos de Marvel, habría una serie central, en la que tenían los hechos de relevancia, mientras que las tres colecciones que conformaban la línea acogían arcos argumentales alusivos a la trama. Sobre el papel, todo estaba claro, pero la realidad fue muy distinta. Ocurrió que los episodios de Ultimates y de La Patrulla-X relacionados con “Cataclismo” abordaban situaciones circundantes a la aventura, sin llegar a entrar en el epicentro de la misma. No ocurría así con Spiderman, cuyos tres episodios se imbricaban de tal manera que llegaban a confundirse con la serie-madre. No en vano las historias de Ultimates y los mutantes estaban escritas por Joshua Hale Fialkov, mientras que la del trepamuros corría también a cargo de Bendis. Con los cómics sobre la mesa, no cabía duda que éste había venido a escribir un único relato repartido entre dos cabeceras, y así es como se ha recogido en esta recopilación.

 

“Sé que la gente está realmente preocupada acerca de lo que ocurra en el final de la aventura y lo que eso significará para el Universo Ultimate”, confesaba Bendis al respecto. “Y deberían estarlo. Va a ser algo verdaderamente grande”. Por su parte, Bagley se atrevía a bromear: “Primero tuve que matar al pobre Peter Parker, y ahora tengo que demoler el Universo Ultimate. ¿Puede haber algo más chulo que eso?”, decía. El guionista insistió en que nos encontramos ante un cruce en toda regla entre el Universo Marvel y el Universo Ultimate, el segundo desde que tuviera lugar Spidermen. Allí, Nick Furia, Tony Stark, Miles Morales y unos pocos más descubrieron la existencia de ese otro mundo, muy parecido al suyo pero también muy diferente en algunos aspectos, como pueda ser el hecho de que Peter Parker hubiera sobrevivido y alcanzado la edad adulta o que Nick Furia fuera blanco. Ambos mundos sólo estaban separados por una fina membrana que se rompió entonces y que con motivo de “Cataclismo” volvía a hacerlo, sólo que a lo grande.

 

Para explicar en el Universo Ultimate la gravedad de la amenaza que supone Galactus, Bendis necesitaba de alguien que hubiera vivido en la Tierra-616. La solución perfecta vino de la figura de Mysterio, que permanecía bajo la custodia de Nick Furia desde los sucesos de Spidermen. De igual manera, sólo una persona de la Tierra-1610 había estado en la dimensión de la que procede Galactus, así que no hacía falta ninguna excusa para que Miles Morales, el nuevo Hombre Araña, jugara un papel preponderante. “Es uno de esos momentos en que el héroe tiene que pasar al siguiente nivel”, afirmaba el guionista. “Ha llegado la hora de que Miles viva subar mitzvah superheroico”.

 

UN COSMOS EN EXPANSIÓN

Una vez cumplido el objetivo de poner en marcha las dos colecciones con las que se abrió el Universo Ultimate, y mientras Mark Millar y Bryan Hitch trabajaban en la llegada de Los Ultimates, en La Casa de las Ideas tuvieron una gran duda: ¿Qué hacer a continuación? El Universo Ultimate se había convertido en el éxito del año y las leyes del mercado siempre dictan que si algo se vende mucho, debe producirse en masa.

En cualquier otra circunstancia, los títulos de la Línea Ultimate se habrían multiplicado de inmediato, con los lanzamientos que hiciera falta. Pero en la editorial comprendían que no era buena idea. Mantendrían la línea Ultimate reducida a unos pocos títulos, lo que permitiría cuidarla al máximo. El objetivo es que nunca llegase a haber más de cuatro series al mismo tiempo. Tenían ya dos en las librerías, una más en preparación y una tercera que sugeriría Brian Michael Bendis, el guionista de Ultimate Spiderman.

Tras muchos años como autor independiente, Bendis había logrado dar el salto al mainstream con una aclamación unánime. En Marvel se preguntaban cuál sería su siguiente proyecto y éste les ofreció fusionar dos viejos conceptos ya desaparecidos, Marvel Fanfare, una colección con autores y protagonistas que cambiaban cada mes, y Marvel Team-Up, una cabecera de Spiderman en la que le acompañaba un héroe diferente por número. De esta forma, Bendis preguntaría a artistas que admiraba qué personaje les gustaría dibujar para Marvel. Él adaptaría la historia y el estilo literario a los deseos de cada uno de ellos, al tiempo que Spidey serviría de maestro de ceremonias. En las oficinas de la editorial, en un momento en que estaban muy abiertos a la experimentación y a nuevos puntos de vista, estimaron que la idea podría funcionar bien, además de expandir el cosmos del Universo Ultimate, sin necesidad de multiplicar exponencialmente el número de colecciones.

Bajo esas premisas, Ultimate Marvel Team-Up se convirtió en la tercera cabecera del Universo Definitivo en ver la luz. La serie abría a lo grande, mediante una historia que era importante por tres motivos: suponía el primer encuentro de Spidey con otro superhéroe, era también la primera vez que el trepamuros se cruzaba en el camino de un mutante y el primer cruce de la versión definitiva de los dos personajes más comerciales de la editorial: el Hombre Araña… Y Lobezno. Matt Wagner, el genio detrás de Grendel, uno de los más sugestivos tebeos del panorama independiente americano, se encargaba de los lápices.

No menos importante fue la segunda historia, un encuentro con Hulk dibujado por Phil Hester (Green Arrow), ya que serviría para dar consistencia a un conjunto de ideas alrededor del escenario sobre el que se movía el Universo Ultimate. Al ambiente de Guerra Fría y paranoia radiactiva que presidía los cómics que hicieran Stan Lee y Jack Kirby en el nacimiento del Universo Marvel convencional, Bendis y Millar querían contraponer un modelo adaptado al siglo XXI, el de “la gran conspiración”, con un reducido número de individuos moviendo los hilos desde las sombras, un Gran Hermano que se sitúa en lo más alto de la cadena alimenticia y controla el mundo. En el choque de Spidey con Hulk se apuntaría por primera vez esta circunstancia.

 

Tras el Goliat Esmeralda, el siguiente “Team-Up” supuso el debut de Iron Man, otro de los héroes que pronto aparecería en The Ultimates. El dibujante era todavía más inusual que los anteriores, puesto que se trataba de Mike Allred, cuyo delirio pop también podía encontrarse en X-Force, otro heterodoxo proyecto que La Casa de las Ideas acababa de estrenar. La apuesta se elevaría aún más con la aventura que, acto seguido, reuniría a Spiderman con Daredevil y Punisher. Bendis se mantuvo fiel al concepto original de estos dos oscuros vigilantes de Marvel, pero fue más allá en todo lo demás: no sólo se trataba de la aventura más larga publicada hasta entonces en MTU, sino que además estaba ilustrada nada menos que por Bill Sienkiewicz, un genio de estilo diametralmente opuesto al típico autor de superhéroes.

 

 

En este volumen se recogen todas esas historias. En total, los ocho primeros números de Ultimate Marvel Team-Up, un esclarecedor y brillante ejemplo de lo mucho que arriesgaba La Casa de las Ideas a comienzos de la primera década del siglo XXI. Porque quien nunca arriesga, nunca gana.

Artículo aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 3: Un mundo compartido