MARVEL EN JUNIO DE 2018: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

29 de junio

Detalles sobre Spider-Geddon

 

27 de junio

Competencia aprueba la compra de Fox por Disney

Daniel Espinosa dirigirá a Jared Leto en Morbius

 

25 de junio

La alineación de Weapon X-Force

 

20 de junio

Infinity Warps: Iron Hammer y Soldier Supreme

 

19 de junio

Mr. & Mrs. X #1, por Kelly Thompson y Óscar Bazaldúa

X-Men Gold y X-Men Blue terminan en septiembre

Secret Agent: Deadpool #1, por Chris Hastings y Salva Espín

Journey Into Mystery: The Birth Of Krakoa

 

18 de junio

Campaña de teasers #WhoGetsWarped?

Amazing 800, Top One

 

15 de junio

El Spider-Man de PS4 estará en Spidergeddon

Captain America Annual #1, por Tini Howard y Chris Sprouse

Marvel restaurará Conan The Barbarian en 2019

 

14 de junio

Campaña variant covers de Motorista Fantasma Cósmico este otoño

Thanos Legacy #1, por Donny Cates, Gerry Duggan y Brian Level

Silver Surfer Annual #1, por Ethan Sacks y André Lima Araújo

Las ventas de mayo de 2018 en librería especializada estadounidense

 

13 de junio

Iceman #1, por Sina Grace y Nathan Stockman

 

12 de junio

The Unstoppable Wasp #1, por Jeremy Whitley y Gurihiru

 

11 de junio

Amazing Spider-Man Annual #1, por Saladin Ahmed y Garry Brown

 

8 de junio

Spidergeddon #1, por Christos Gage y Jorge Molina

 

7 de junio

Asgardians Of The Galaxy #1, por Cullen Bunn y Matteo Lolli

Estreno Cloak And Dagger en Freeform

 

6 de junio

Spider-Man: Into The Spider-Verse trailer

Cloak And Dagger Digital Comic, por Dennis Hopeless y David Messina

Teaser de Asgardians Of The Galaxy

 

5 de junio

Return Of Wolverine 1, por Charles Soule y Steve McNiven

 

2 de junio

Carmen Carnero, nueva dibujante de X-Men Red

 

1 de junio

Teaser de Infinity Wars: Loki & Requiem

Legión tendrá tercera temporada

CUENTA ATRÁS A INFINITO: ADAM WARLOCK ENTRA EN LA NUEVA GUERRA POR LAS GEMAS

Desde las páginas de Guardianes de la Galaxia, llega la trama que estaba destinada a narrarse en esa misma serie, pero que en el Bullpen de Marvel han preferido desgajar de ella, para que así pudiera concitar muchísima mayor atención entre los lectores. Atentos, porque arrancamos un proyecto que nos llevará al menos hasta final de este año 2018, y con alta probabilidad mucho más allá.

 

LOS AUTORES Desde que aterrizara en la cabecera de los Guardianes, Gerry Duggan se ha alzado como una pieza fundamental del rincón cósmico Marvel, puesto que en esa serie no sólo asumió el destino de la tropa de Peter Quill, sino también de otros muchos personajes relacionados con dicho ámbito. En la editorial confían en él para sostener el cronómetro durante esta Cuenta atrás a Infinito, sin que sepamos todavía si será el encargado de ofrecernos la hipotética saga posterior. Durante el camino, contará con un buen puñado de dibujantes, que repasaremos conforme nos los vayamos encontrándonos. En este especial de Adam Warlock sorprende en un primer momento la incorporación de Michael Allred, en su primer trabajo para Marvel después de concluir con la aclamada etapa de Estela Plateada de la que se ha hecho cargo junto a Dan Slott. Es una vez que degustamos el contenido del cómic cuando entendemos que el editor Jordan D. White recurriera a él, puesto que repasamos la historia y la memorabilia del Universo Marvel, con especial atención a personajes y artefactos con un genuino aspecto kirbiesco… ¿y qué mejor artista para recoger el espíritu de El Rey de los Cómics que Allred? Apologista de Kirby durante toda su obra, se dio a conocer con la independiente Madman. En Marvel, todavía recordamos con emoción su magnífica etapa junto a Peter Milligan en Fuerza-X/X-Statix.

 

DESDE LA CRISÁLIDA

Kirby nos muestra a Él

 

EL DISCURRIR DE UNA VIDA Gracias a los lápices de Allred, recorremos los orígenes de Warlock desde su nacimiento, cuando no respondía a ese nombre, sino al de Él. Son tres impresionantes dobles páginas que narran los eventos del personaje a través de los años sesenta y setenta, hasta culminar en su primera muerte. Asistimos así a su nacimiento, a manos de El Enclave, en Fantastic Four #66 y 67 USA (1967. Marvel Gold. Los 4 Fantásticos nº 4: A través del Universo); saltamos a su regreso y su choque con el Dios del Trueno, en The Mighty Thor #166 USA (1969. Marvel Gold. El Poderoso Thor nº 4: Y ahora… ¡Galactus!) y alcanzamos a continuación hasta sus aventuras en solitario, ya como Adam Warlock, primero el ciclo con El Alto Evolucionador (1972-73. Marvel Gold. Warlock: La saga de la Contratierra), para luego concluir con la etapa de Jim Starlin, en que Adam fue quien acabó con el Titán Loco (1975-77. Marvel Gold. La saga de Thanos). Llama la atención que no se diga nada del revival del personaje en los noventa, que ahora precisamente estamos recopilando en la Colección Jim Starlin.

 

EL SEGUNDO PADRE

Starlin se hace con Warlock

 

LA ESTRUCTURA Una vez sentadas las bases en lo que a Warlock se refiere, el mes que viene entramos en la saga propiamente dicha, con un nº 0 al que le seguirán otras cinco entregas, lo que nos coloca en noviembre… ¡uy, tenemos el pálpito de que alguien volverá a casa por Navidad, portará el Guantelete del Infinito y será cierto amante de la muerte! Apunta además que habrá una serie-companion mensual, titulada Cuenta Atrás a Infinito: Héroes, de cuatro números, a publicarse entre septiembre y noviembre, y en cuyas páginas nos encontraremos con la implicación en la historia de Capitana Marvel, Daredevil, Viuda Negra, Halcón Oscuro y Los Campeones.

 

Spot On aparecido en Cuenta atrás a Infinito: Adam Warlock

VIAJE A LAS ESTRELLAS: EL INESPERADO ASCENSO DE GUARDIANES DE LA GALAXIA

Aunque la inmensa mayoría de sus personajes habitan en la Tierra, Marvel siempre ha dedicado una especial atención a las sagas ambientadas en el espacio y enmarcadas en el género de la ciencia ficción. Los Cuatro Fantásticos, con los que Stan Lee y Jack Kirby empezaron todo, allá por 1961, enseguida entraron en contacto con razas alienígenas, dando lugar a muchos de los conceptos a partir de los que luego se expandiría La Casa de las Ideas, como fueron los Kree, los Skrull, Galactus, Estela Plateada y muchos otros. En los años setenta, el extraordinario guionista y dibujante Jim Starlin dio un gran impulso a la épica cósmica dentro de Marvel, introduciendo en el proceso un villano capital, Thanos. En la retaguardia, Arnold Drake y Gene Colan crearon un supergrupo, los Guardianes de la Galaxia, que en un principio pasó casi inadvertido, pero que mucho tiempo después llegó a transformarse en uno de los modernos éxitos trasmedia de la factoría. Esta es la historia de cómo los Guardianes de la Galaxia pasaron de la insignificancia al estrellato, y de las más de cuatro décadas que transcurrieron entre un estado y otro.

 

 

1969-1980: EL FUTURO EMPIEZA AYER

Los Guardianes de la Galaxia nacieron en una cabecera que inicialmente se llamaba Fantasy Masterpieces y se nutría de reediciones. Cambió de título por el de Marvel Super-Heroes, para acoger fundamentalmente historias autoconclusivas que se completaban con las socorridas reimpresiones. Era un contenedor en el que te podías encontrar cualquier cosa, desde una aventura de Spiderman que no tenía cabida en ningún otro lugar al debut del Capitán Marvel, pasando por los orígenes del Águila Fantasma o del Caballero Negro. De esta forma, en Marvel Super-Heroes #18 USA (1969), Arnold Drake y Gene Colan dieron vida a los Guardianes de la Galaxia, a partir de una interesante idea de Roy Thomas, por la cual, en un futuro lejano, Estados Unidos había sido conquistado por Rusia y China mientras una resistencia formada por un puñado de héroes trataba de liberar el país.

 

A la hora de desarrollar el guión, Drake cambió sustancialmente la premisa de Thomas, de manera que quienes se habían hecho con el control de la nación en el siglo XXXI eran los Badoon, una siniestra especie alienígena que Stan Lee y John Buscema habían desarrollado para enfrentarse con Estela Plateada. Del dibujo se encargaba Gene Colan, uno de los grandes artistas de la época, y en la aventura finalmente publicada se presentaba a un inusual cuarteto, formado por el terráqueo Vance Astro, y los alienígenas Charlie-27, Yondu y Martinex. El final quedaba abierto, con los héroes prometiendo que salvarían el planeta, pero lo cierto es que la historia no se completó hasta nada menos que un lustro más tarde, cuando los Guardianes de la Galaxia aparecieron como invitados especiales en Marvel Two-In-One #4 y 5 USA (1974), y derrotaron a los Badoon con la ayuda de La Cosa y el Capitán América. El grupo viajó al presente y apareció junto a Los Defensores, y en el proceso se unió un nuevo miembro, Halcón Estelar. Entre 1976 y 1977 lograron incluso protagonizar un serial, aparecido en la serie Marvel Presents y ambientado de nuevo en el futuro. Al comienzo del mismo se incorporaba Nikki, la primera chica de los galácticos.

 

Ya en 1978, los Guardianes alcanzaron una mayor cota de popularidad gracias a su intervención destacada en “La saga de Korvac”, una épica aventura de Los Vengadores por la que los Guardianes vivieron una temporada en la Tierra. Concebida por Jim Shooter con dibujo de George Pérez y David Wenzel, “La saga de Korvac” ofrecía todo aquello que se esperaba de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, con grandes batallas, un elenco numeroso y una amenaza más allá de toda medida, la del villano del título. Quedó gravada a fuego en la mente de los lectores, mientras que los Guardianes de la Galaxia quedaban como una suerte de contrapartida futurista de Los Vengadores. A esa misma época, también pertenecen apariciones puntuales, en títulos como Marvel Team-Up o Marvel Two-In-One y que llegan hasta 1980. Es en este periodo en el que se asentó tanto la pertenencia de los Guardianes de la Galaxia al Universo Marvel como su relación con Los Vengadores, dos circunstancias que tendrían una gran importancia más adelante.

 

1990-1995: EL CÓSMICO DE LOS NOVENTA

El buen sabor de boca dejado por la alianza con Los Vengadores frente a Korvac acabó siendo desperdiciado, de manera que los Guardianes cayeron en el olvido durante toda una década. Su regreso, en el arranque de los noventa, vino en el lote de un revival de diversos conceptos de los setenta. En esa época volvieron también Luke Cage, el Caballero Luna o el Motorista Fantasma, entre otros. Jim Valentino, un autor de cierta popularidad que luego participó en la fundación de Image Comics, se hizo cargo de la primera colección que llevaba el nombre de los personajes y trasladó una vez más la acción hacia el futuro. En tareas tanto de guionista como de dibujante, permaneció durante más de dos años al frente de la serie, construyendo sus historias a partir de los trabajos de sus predecesores e introduciendo gran cantidad de conexiones con la continuidad del Universo Marvel, sin que el hecho de que la acción estuviera ambientada en el futuro le supusiera otra cosa que mayor libertad a la hora de recurrir a tal o cual elemento propio de la editorial. La primera saga se centraba en la búsqueda del escudo del Capitán América, un ejemplo de la manera de hacer las cosas de Valentino, que encontraba en el siglo XXXI las huellas dejadas por los héroes del XX. Los Badoon, además, se consolidaron como los archienemigos del equipo, que continuó adelante mucho tiempo después de la marcha de su impulsor, en manos, fundamentalmente, del guionista Michael Gallaher y del dibujante Kevin West, cuyos nombres en la actualidad resultan bastante lejanos y desconocidos, pero que sostuvieron la colección durante un extensísimo periodo, hasta que fue cancelada, dentro de la debacle en la que se sumió el cómic de superhéroes a mediados de los noventa, con Guardians Of The Galaxy #62 USA (1995).

 

 

2005-2010: SEGUNDA GÉNESIS

Y de nuevo pasó una década en blanco, hasta 2005. Marvel se encontraba entonces inmersa en una ambiciosa recuperación de sus Poderes Cósmicos, aquellos personajes de naturaleza alienígena o que desarrollaban sus andanzas mayoritariamente fuera de la Tierra. Todo empezó con el inesperado éxito de “Aniquilación”, una excelente saga que recolocó en el mapa héroes y conceptos que llevaban mucho tiempo en el olvido. Entre ellos se encontraba Drax El Destructor, una vieja creación de Starlin, que fue reinventado por Keith Giffen y Mitch Breitweiser, mediante la miniserie que condujo a “Aniquilación”. Se recuperó también a Thanos, aunque en un papel secundario, quizás para hacer valer la autonomía de la nueva empresa más allá de la cosmogonía establecida por el mencionado Starlin.

 

Para la secuela, “Aniquilación: Conquista”, aparecida en 2007, Marvel recurrió a los servicios de dos guionistas que solían trabajar unidos: Dan Abnett y Andy Lanning. Una de las atracciones que introdujeron fue la del renacimiento de los Guardianes de la Galaxia, pero tras pasar por sus manos del viejo concepto no quedaba más que el nombre. La acción se había trasladado a la actualidad y ninguno de los integrantes originales estaba presente. DnA, como solía conocerse a la pareja literaria, recurrió al mencionado Drax, a Warlock y a Gamora, también procedentes del Panteón Starlin, pero una vez más renunciando a las esencias de éste, a la búsqueda de la novedad. Además, añadieron a tres personajes que hasta entonces no habían tenido conexión alguna. El primero de ellos era Starlord, aventurero espacial creado por Steve Englehart y Steve Gan en 1976 que había contado con varios magazines en blanco y negro en aquella época, destacando los de Chris Claremont y John Byrne. El segundo era Mapache Cohete, un extraterrestre con aspecto de mapache antropomórfico, nacido de igual manera en un magazine, de manos de Bill Mantlo y Keith Giffen. Había llegado a contar con una miniserie en 1985, dibujada por Mike Mignola. Y por último, estaba Groot, personaje maldito entre los malditos, que fue inventado por Stan Lee y Jack Kirby para una de sus relatos cortos de monstruos anteriores a la venida de los superhéroes y que apenas había vuelto a dejarse ver, en un Annual de Hulk.

 

Más que partir de la compleja y a veces contradictoria cronología previa de todos ellos, Abnett y Lanning se quedaron con la imagen icónica y a partir de ahí construyeron una pandilla de antihéroes que vivían aventuras espaciales con un toque pulp y un lenguaje moderno, de diálogos chispeantes. Estos nuevos Guardianes de la Galaxia estrenaron serie nada más terminar “Aniquilación: Conquista”. Durante los dos años que sobrevivió la cabecera en activo, fueron la pieza central de las sagas cósmicas orquestadas por Abnett y Lanning, lo que incluyó nuevos eventos, como “Guerra de Reyes” o “El Imperativo Thanos”. Este último acababa de manera trágica para los Guardianes, con la supuesta muerte de Starlord y la disolución del equipo, lo que en cierta forma marcó el final de una etapa. Pero entonces ocurrió algo que nadie hubiera imaginado…

 

2010-2014: EL CAMINO AL CINE

La primera vez que Kevin Feige, el presidente de Marvel Studios, dejó caer la posibilidad de que los Guardianes de la Galaxia se sumaran al Universo Cinemático Marvel fue en la San Diego Comic-Con de 2010 y costaba dar crédito a sus palabras. Todavía faltaban dos años para que se completara la llamada “primera fase”, pero ya Feige buscaba la manera de expandir la franquicia. Consciente de que no podían contar con Los Cuatro Fantásticos o con La Patrulla-X, puesto que sus derechos estaban en manos de 20th Century Fox, el líder de la Marvel cinematográfica concluyó que era necesario acudir a otro tipo de licencias, que permitieran ampliar el ámbito de actuación de los cineastas. La elección de los Guardianes de la Galaxia era extremadamente arriesgada, puesto que nadie, fuera de los cómics, conocía a aquellos tipos, pero también muy inteligente, dado que la escasa trayectoria del equipo permitía moldearlo en función de las necesidades del estudio. Veinticuatro meses más tarde, de nuevo en la Comic-Con, Feige enseñaba una ilustración promocional de Ryan Meinerding, el jefe de desarrollo visual de Marvel Studios, en la que aparecían Drax, Groot, Starlord, Mapache Cohete y DnA: se confirmaba así que un equipo de superhéroes nacido apenas cuatro años antes y que en aquel momento no contaba ni siquiera con cómic en curso iba a convertirse en la siguiente apuesta para la gran pantalla de La Casa de las Ideas.

 

Y así fue como los engranajes se pusieron en marcha. La excelente serie de dibujos animados Los Vengadores: Los Héroes Más Poderosos de la Tierra enseñó por primera vez a los Guardianes de la Galaxia en movimiento, en un episodio, el sexto de la segunda temporada, que escribieron Abnett y Lanning y que adaptaba “La saga de Korvac”, con la diferencia de que, en lugar del grupo clásico, figuraba el moderno, el mismo que se preparaba para saltar a los cines. Pero faltaban, claro está, las viñetas. Los Guardianes debían volver al papel impreso, y debían hacerlo a lo grande.

 

 

La misión de restaurar a los héroes cósmicos dentro del Universo Marvel propiamente dicho quedó en manos de Brian Michael Bendis. Aclamado autor de procedencia indie que había dado a la compañía éxitos como Jessica Jones y Ultimate Spider-Man, largas etapas de Daredevil y Los Vengadores o eventos como “Dinastía de M” o “Invasión Secreta”, Bendis tenía un plan que, sin que los lectores lo sospecharan, desenbocaba en los Guardianes. Coincidiendo con el estreno de la película de Los Vengadores, el guionista iba a estar al frente de una nueva cabecera de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra junto a su socio de Ultimate Spider-Man, Mark Bagley. Se trataba de Avengers Assemble, un título que se puso a la venta en paralelo en mayo de 2012, a tiempo para el filme. Teniendo esto en cuenta, la alineación era idéntica a la de los cines y el argumento simplificaba al máximo las cosas, para facilitar la captación de nuevos lectores. Con todo eso, en el primer arco argumental, el único que realizaron finalmente Bendis y Bagley, se ofrecían un par de sorpresas significativas.

 

 

Por un lado estaba el villano, que no era otro sino Thanos, la gran amenaza en la sombra que se había presentado a los espectadores en la escena post créditos de la película. Bendis era una de las pocas personas para las que esa aparición no había supuesto la menor sorpresa, al haber participado en la cinta de Whedon dentro del “Think Tank” de asesores. Por otro lado, brillaban con fuerza los grandes invitados especiales de la historia, nada menos que los Guardianes de la Galaxia. En el momento en que se presentaron ante Los Vengadores, quedó claro que aquello no era sino el prólogo de una futura colección más, en esta ocasión dedicada en exclusiva a los héroes cósmicos, y a la que saltó Bendis nada más terminar con sus ocho números de Assemble.

 

La nueva vida de papel de los Guardianes de la Galaxia se inauguró, por fin, a comienzos de 2013, con el añadido de Steve McNiven (Civil War) a los dibujos. Todo empezaba con un número especial de “Punto de arranque”, que ponía al día los orígenes de Starlord, para a continuación saltar al momento presente y abrir una espectacular aventura por la que se alteraba el estatus de los Guardianes y su posición dentro del organigrama cósmico. Además de aquellos héroes que iban a estar en la película, en la formación había alguna que otra sorpresa con la que el guionista buscaba mantener lazos con Los Vengadores. El segundo arco, para el que Sara Pichelli sustituyó a McNiven, supuso la llegada de Angela, una creación de Neil Gaiman y Todd McFarlane para Image que acababa de pasar a formar parte del Universo Marvel. El año inaugural de la serie se coronó mediante un cruce con “Infinito”, el evento en el que estaban envueltos Los Vengadores en aquel momento, y con un episodio autoconclusivo, para el que se reclutó al mítico dibujante Kevin Maguire, famoso por su interpretación en clave de humor de La Liga de Justicia.

 

Al contrario que había ocurrido con la serie de Abnett y Lanning, que tuvo excelentes críticas, pero unas ventas discretas que la abocaron, en último término, a la cancelación, estos renovados Guardianes de la Galaxia se posicionaron enseguida como uno de los títulos imprescindibles de Marvel, más allá de que la inminencia primero y el estreno después del filme sirvieran como impulso evidente. El secreto estaba en unas historias que Bendis construía alrededor de la interacción entre los protagonistas, con unos diálogos espontáneos, ágiles, certeros y canallas. Los Guardianes de la Galaxia eran un puñado de rebeldes que desafiaban a la autoridad y vivían sin otro apoyo que el que se proporcionaban los unos a los otros, en un tono muy similar al que Joss Whedon había imprimido en su teleserie de culto Firefly, y que también iba a estar en la propia película.

 

Este volumen contiene tanto el prólogo de Avengers Assemble como los diez primeros números de la larga etapa de Brian Michael Bendis, así como unos pequeños relatos de los distintos miembros del equipo que aparecieron primero en formato digital y que servían como precuela.  En su conjunto, componen un espectacular nuevo comienzo para los grandes héroes cósmicos de Marvel, a los que nadie esperaba y que quizás por eso nos atraparon a todos para siempre.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Integral. Guardianes de la Galaxia: Vengadores cósmicos

DENTRO DEL ORIGEN DE THANOS: LOS PRIMEROS PASOS DE UN GENOCIDA CÓSMICO

En 2012, el mundo entero despertó a La Era de los Prodigios. Sí, hacía muchas décadas que unos pocos elegidos conocían de aquella maravilla. Accedían a ella a través de un código secreto, sólo disponible para aquellos que hubieran tenido la suerte de percibir la magia: el código de los cómics de Marvel. Pero ahora ese lenguaje se había traducido al lenguaje común, mediante otra forma de magia. Todos contemplaron entonces a Los Héroes Más Poderosos de la Tierra uniéndose contra una amenaza a la que no podían hacer frente en solitario. Los que aguantaron en su sillón hasta el final de la velada, recibieron un regalo final: la identidad de la verdadera amenaza que se encontraba detrás de lo ocurrido. Contemplaron su rostro, pero sólo los Verdaderos Creyentes supieron identificarlo. Sólo ellos supieron que aquel era Thanos y que tenían motivos para temerlo.

 

 

La más famosa y celebrada creación de Jim Starlin para el Universo Marvel nunca vio su origen narrado en detalle por parte de éste o de cualquiera de los autores que tocaron al personaje durante las décadas siguientes. En el cuadragésimo aniversario de su nacimiento, y en coincidencia con una nueva era de popularidad impulsada por su salto al cine, Marvel Comics se atrevió con una miniserie que se acercaba a los primeros días de Thanos, y para la que confió en nada menos que Jason Aaron, uno de sus guionistas más destacados, autor entre otras obras de celebradas etapas de Thor o de Lobezno, y del artista Simone Bianchi, requerido sólo para proyectos de especial importancia.

 

¿Con qué herramientas trabajó Aaron para componer su relato? Si escrudiñamos las apariciones del villano, ya fuera mientras fue coto exclusivo de Starlin, ya fuera en manos de sus sucesores, apenas podemos encontrar unas pocas pinceladas, dispersas aquí y allá, y siempre mediante sucintos flashbacks. Cuando fue presentado, en Iron Man #55 USA (1973), Thanos ya era adulto y malvado. Starlin lo había concebido, junto a Drax El Destructor, cuando todavía estaba en la Universidad, asistía a clase de Psicoanálisis y abría las puertas de su mente a través del LSD. Con Thanos llegaron también su padre Mentor y su hermano Eros, el fascinante escenario de Titán, el satélite de Saturno, horadado para dar cobijo a un paraíso tecnológico autosuficiente y a una raza, la de los titanes, cuasi divina, que sin embargo ocultaba en la figura de Thanos la semilla de la discordia, “la serpiente en el paraíso”, como llegó a expresar el artista en sus textos de apoyo. La complejidad de la mitología que Starlin introdujo en apenas unas páginas rivalizaba con la que había establecido Jack Kirby en su fuga a DC Comics, cuando creó a Darkseid, de Los Nuevos Dioses, y no en pocas ocasiones fueron comparadas entre sí. El andamiaje inicial del Titán Loco se completó con nuevos elementos, que hicieron de Thanos algo único en su especie: la adoración hacia el avatar de la muerte, encarnada por una figura de rostro oculto y envuelta en una túnica; su elevación a la categoría de dios, un “dios loco, creador y aniquilador de mundos”; la aparición de nuevos enemigos y aliados, como Pip El Troll y Gamora; la instrumentación de objetos de poder, primero el Cubo Cósmico y luego las Gemas del Infinito… elevaron al personaje a la categoría de amenaza extrema dentro del Universo Marvel, un antagonista cuya mera presencia obligaba a desarrollar grandes epopeyas a su alrededor.

 

La década de los setenta fue su época por excelencia, cuando tuvo un conjunto de apariciones memorables en diversos especiales y series abiertas, que, siempre bajo la batuta de Starlin, conformaron lo que hemos dado en llamar “La saga de Thanos”, una gigantesca ópera espacial que finalizó con la muerte del genocida cósmico. Starlin no tardó demasiado en abandonar Marvel, una marcha para la que fue eliminando, con sistemática crueldad, a todos los grandes personajes que habían pasado por sus manos, lo que aseguraba que ningún otro llegara a utilizarlos. No es extraño que, a su regreso a La Casa de las Ideas, ya peinando canas en los comerciales noventa, resucitara a Thanos y su cohorte de enemigos, para dedicarles un nuevo ciclo de historias que se extendió hasta los primeros pasos del siglo XXI y que iba a servir para dar a conocer al autor y a sus criaturas a las nuevas generaciones. Fue el tiempo de la Trilogía del Infinito, compuesta por El Guantelete, La Guerra y La Cruzada del Infinito, sagas multitudinarias precedidas a su vez por una auténtica obra maestra, Thanos Quest, en que tenía lugar la búsqueda de las Gemas del Infinito. Bien sabe Stan Lee que Kevin Feige y sus chicos del Universo Cinemático Marvel repasaron estos cómics en decenas de ocasiones, para llevar a cabo la epopeya audiovisual que culminaba en la tercera aventura fílmica de Los Vengadores.

 

El salto al cine fue propiciado por Joss Whedon, el director de Los Vengadores, que llevaba fascinado por la figura del Titán Loco desde que, siendo niño, leyera The Avengers Annual #8 USA (1977). Se trataba de un capítulo fundamental de “La saga de Thanos”. La trama alcanzaba tal envergadura que Warlock y el Capitán Marvel, los dos aventureros que hasta entonces habían combatido al antagonista con mayor ahínco, requerían de la ayuda de Los Vengadores para la más decisiva de las batallas. Hasta entonces, no podía decirse que este supergrupo se encontrara en la órbita de Thanos, pero el Annual se bastaba por sí mismo para cambiar esa circunstancia. Marcó de tal manera a Whedon que, para elegir un archienemigo por encima de cualquier otro, no pensó ni en Kang El Conquistador, ni en Ultrón, ni en Los Señores del Mal: pensó en Thanos.

 

Bastó la escena postcréditos de Los Vengadores para que las apariciones fundamentales del personaje en los cómics comenzaran a cotizarse a precios astronómicos en el mercado coleccionista y para que Marvel lo recuperara en todo su esplendor. A día de hoy, Thanos es más importante y más conocido que nunca. Paradójicamente, la mayor parte de su público, todos esos que se han unido a la fiesta con las películas de Marvel Studios y albergan un conocimiento muy reducido de las viñetas, no saben gran cosa de su bagaje, más allá de que se trata de un tipo escalofriante al que los héroes tienen motivos para temer. Y así llegamos a la razón de ser de este cómic, que recopila la miniserie de cinco episodios titulada originalmente Thanos Rising. El guionista Jason Aaron (Jasper, Alabama, 28 de enero de 1973) es un laureado profesional del cómic estadounidense poco dado a los territorios cósmicos, pero especialista en sondear almas oscuras. El dibujante Simone Bianchi (Lucca, 10 de julio de 1972) destaca como profesional meticuloso, al que Marvel requiere para historias épicas, con tintes mitológicos o que transcurren en mundos imposibles. En un primer momento, la editorial seleccionó a dos autores mucho menos destacados para acometer el proyecto, pero cuando se vislumbró la envergadura del reto, La Casa de las Ideas prefirió empezar desde cero, cancelar aquel Thanos: Son Of Titan que iban a hacer Joe Keatinge y Richard Elson, pasar a estos un encargo de consolación y poner a Thanos en manos de autores que de verdad concitaran la atención de todos.

 

Aaron se acerca a Thanos mediante un relato iniciático, de descubrimiento y revelación, siguiendo un tratamiento próximo al que utilizó Truman Capote en A sangre fría o al empleado por Thomas Harris en las novelas de Hannibal Lecter, de las que el guionista se siente deudor. El protagonista es un genocida, un serial killer, galáctico si se quiere, pero serial killer al fin y al cabo, y todos los asesinos en serie tuvieron unos padres, y una infancia, y un territorio en el que empezó su historia. Antes de que sintamos el temor hacia Thanos, Aaron quiere que conozcamos al niño que fue, que simpaticemos con él y lleguemos a entenderlo como un ser de carne y hueso, como una figura trágica, por muchas atrocidades que luego fuera a cometer.

 

El relato aspira a un doble triunfo. En primera instancia, quiere mantenerse fiel a la herencia de Starlin, sin contradecir nada de lo que él escribió, pero a veces teniendo que resolver incoherencias, como las que existían alrededor de las circunstancias de la muerte de la madre de Thanos. Por otro lado, ofrece a quienes no lo conocieran un tratado completo para comprender la figura del protagonista. En palabras del autor, el resultado es una combinación del trabajo que hizo en Scalped con el acometido para Thor. “Y ciertamente”, afirma, “es más oscuro y extraño que la mayoría de las cosas que he escrito en Marvel, porque es la historia de un villano. No hay buenos chicos que aparezcan para salvar el mundo. Es el origen de un asesino de masas”.

 

 

Artículo aparecido originalmente en 100 % Marvel HC. Thanos: Origen

Novedades Noviembre 2016

No adivinareis cual es el personaje de la familia arácnida con más apariciones este mes, y no vale adelantarse y mirar el resto de la entrada. Ni Peter, ni Miles, ni siquiera cualquiera de las nuevas heroínas arácnidas, el personaje que más presencia tiene este mes es Veneno,  eso sí, en diferentes variaciones, que ya sabéis que los simbiontes se sirven en todos los tamaños, formas y colores. Desde caballeros espaciales en misión intergaláctica, hasta entes viscosos capaces de tomar como huesped al hombre-x más despistado, pasando por la típica versión clásica dentada con lengua viperina.

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