EL ASOMBROSO SPIDERMAN 143: UN AÑO DESPUÉS

Estamos haciendo las maletas, como quien dice, y Dan Slott quería dejar atados y bien atados todos los cabos sueltos que han ido quedando pendientes a lo largo de su larga etapa. Había uno del que nos habíamos olvidado por completo, y era el de Escorpio, atrapado durante todo un año de Tiempo Marvel y que ahora regresa. Ojo, porque el Tiempo Marvel ya sabes que es esa cosa más flexible todavía que la telaraña de Spidey: tan pronto pueden ser siete, ocho, nueve o diez años de publicaciones en el mundo real… ¡como apenas dos! Y es que el incidente de la puerta dimensional tuvo lugar en The Amazing Spider-Man vol. 4, #11 USA (2016. El Asombroso Spiderman nº 120).

 

 

EL REGRESO DE NED LEEDS

La estructura narrativa elegida para estos últimos pasos de la etapa Slott han obligado a que el especial que aquí te ofrecemos se sitúe cronológicamente entre dos capítulos de la saga contenida en este tomo. ¡Nosotros fuimos los primeros sorprendidos cuando el propio Slott nos lo comentó, pero no seremos los que le enmendemos la plana! El caso es que el Annual #42 USA, para el que se recupera la numeración clásica en consecuencia con Marvel Legacy, nos ha procurado la vuelta de uno de los secundarios más enterrados de la Franquicia Arácnida, nada menos que Ned Leeds. Competidor de Peter por el corazón de Betty, marido de ésta, injustamente asignado para ser el hombre detrás de la máscara de El Duende, muerto a manos de los esbirros de El Arreglador, rehabilitado por Roger Stern cuando nos descubrió la verdadera identidad del villano de la capucha… parecía que nunca más íbamos a saber de él, pero ya sabes que no hay nada que dure para siempre en el Universo Marvel. Quizás, sólo quizás, su regreso tenga algo que ver con el hecho de que, en el cine, el mejor amigo de Peter Parker responde por el nombre de Ned Leeds, aunque en realidad sea lo más parecido que nos hemos encontrado a Ganke Lee. El Annual, además, nos deja un nuevo cumpleaños de Peter, aunque sin velas que contar. ¡Esta vez Marvel no quería que concretáramos la edad al personaje!

 

Y EL DIABLO TUVO UN AMIGO

El mes que viene, tendremos el apoteósico cierre de etapa del que venimos hablando, pero estos números nos han servido para preparar el terreno, con esa inesperada unión entre Norman Osborn y el simbionte de Matanza, que convierten al antiguo Duende Verde en el más formidable enemigo al que se haya enfrentado nunca Spidey. Fíjate que hay otro argumento pendiente que cerramos en este número y que venía de los tiempos de nada menos que Joe Michael Straczynski y John Romita Jr. Desde The Amazing Spider-Man #503 y 504 USA (2004. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 5) Loki le debía un favor a nuestro héroe. ¡Catorce años de espera para cobrárselo! Nuestra impresión es que, a Spidey le espera una prueba tan dura en su enfrentamiento con Norman, que Slott quería deshacerse primero del comodín de Loki. Ten en cuenta que esta saga ha levantado tal grado de atención en Estados Unidos que el Amazing #796 USA, con la primera aparición completa del Duende Rojo, se ha convertido en una pieza de coleccionismo por la que se llega a pagar diez veces su valor original en las casas de subastas digitales. Y antes de cerrar, un aviso sobre el mes que viene: se pondrán a la venta dos entregas de la serie, de forma excepcional y por cuestiones de coordinación, de cara a mantener la distancia con la edición USA.

 

NORTE MAGNÉTICO: EL REGRESO DE MAGNETO

El último de los arcos argumentales que escribió Brian K. Vaughan para Ultimate X-Men venía a ser la culminación de una etapa, inicialmente prevista como corta, que se había extendido más allá de lo que hubiera imaginado ninguno de sus responsables. A fuerza de alargarse su interinato, Vaughan se había terminado por hacer con las riendas de los personajes, de las tramas heredadas y de las que él mismo había puesto en marcha, para, llegado a este punto del camino, ofrecer una saga de proporciones épicas en la que cristalizaban elementos que estaban presentes desde el primer número.

 

 

La clave estaba en Magneto. Mark Millar se había dejado contagiar del espíritu omnipresente del villano en la franquicia cinematográfica. Si echamos un vistazo a todas las películas de X-Men, Erik Lehnsherr no se ausenta en ninguna de ellas, por más que sus temas varíen conforme avanza la saga. EnUltimate X-Mennunca se llegó a ese exceso, con gran número de aventuras que ahondaban en múltiples vertientes alrededor del homo superior, pero el primer y mayor enemigo de La Patrulla-X siempre acababa por regresar, más peligroso que en la anterior ocasión, de manera que las historias en las que estaba ausente bien parecían un descanso hasta el siguiente choque.

 

Si analizamos la etapa de Millar, ésa es la conclusión que extraeremos. Magneto estaba, por supuesto, en el nacimiento del equipo (Ultimate X-Men nº 1: La gente del mañana), una saga que concluía con su aparente muerte a manos del Profesor Xavier… Aunque todos los lectores sabían que tal cosa no era cierta, y poco a poco fueron surgiendo más detalles alrededor de qué había sido del villano. Al final de la siguiente aventura (Ultimate X-Men nº 2: Regreso a Arma-X), el profesor confesaba a Jean Grey que Magneto no sólo seguía vivo, sino en proceso de rehabilitación, algo que se concretaría unos números más adelante, cuando Eric reaparecía, amnésico, feliz, jugando con unos niños en Central Park y estropeando sus relojes sin saber la causa (Ultimate X-Men nº 3: Gira mundial). La felicidad duraba poco, de manera que La Hermandad de Mutantes descubría lo ocurrido y devolvía la memoria a su líder, quien se lanzaba a una oleada de actos terroristas por los que La Patrulla-X se enfrentaría contra los Ultimates (Ultimate X-Men nº 4: Fuego Infernal y azufre)… y de ahí saltaríamos a la apoteósica despedida de Millar como guionista de la serie, con una larga aventura en la que Magneto ponía en jaque al mundo entero y La Patrulla-X conseguía de nuevo derrotarlo, para dejarlo preso en una prisión de plástico oculta bajo tierra y que estaba calcada de la que había podido verse en las películas de Bryan Singer hasta en detalles tan pequeños como la silla de ruedas, también de plástico, de Xavier (Ultimate X-Men nº 5: El retorno del rey).

 

El ciclo de Magneto había cubierto, en total, casi los tres primeros años de la serie y la etapa al completo de Millar. No es extraño que los siguientes autores permanecieran al margen del asunto, para evitar así la sobresaturación, y quizás también porque resultaba complicado contar algo nuevo sobre el villano que no hubiera aportado el fundador de la colección.

 

Y sin embargo, era evidente que Magneto volvería. De hecho, Millar le había dejado preparado para hacerlo, tan pronto como pudiera escapar de su prisión. Sólo hacía falta encontrar el cómo. Para ello, Vaughan quiso emplear a un personaje bien conocido por los lectores de la Marvel clásica por su íntima relación con éste. Se trataba de Lorna Dane, alias Polaris, una bella mutante, de llamativo cabello color de jade y con poderes similares a los del enemigo de La Patrulla-X, cuyo debut en su versión original había tenido lugar en las últimas viñetas de The X-Men #49 USA (1968), escrito por Arnold Drake y dibujado por Don Heck, aunque sería en el número inmediatamente posterior cuando adquiriría pleno protagonismo. Aquel cómic era especialmente importante, ya que el legendario historietista Jim Steranko desembarcaba en el mundo de los mutantes con toda su fuerza. Fue él quien creó el característico logo tridimensional de X-Menempleado a partir de entonces, en una portada presidida por la imagen de Polaris, a quien en el interior se nos desvelaba como “Reina de los mutantes”. El criminal Mesmero hacía aflorar sus superpoderes magnéticos mediante una máquina diseñada a tal efecto. El sorprendente giro argumental de la historia tenía lugar en el momento en que irrumpía Magneto y reclamaba su paternidad sobre Polaris… Algo que luego se demostraba falso. La mutante volvería poco después, unida sentimentalmente a Kaos, el hermano de Cíclope, para unirse junto a su amante a La Patrulla-X, en los estertores de su primera etapa.

 

Con posterioridad, Polaris, casi siempre unida a Kaos, reaparecería intermitentemente en el cosmos mutante, para pasar a formar parte tanto del grupo madre como del gubernamental Factor-X, y en años recientes, ya en la primera década del siglo XXI, algunos autores habían retomado la posibilidad de que fuera la hija de Magneto, esta vez para, al contrario que había ocurrido en los años sesenta, confirmarla. En su versión Ultimate, Polaris llevaba ya un tiempo disponible, en concreto desde que apareciera como una de las integrantes de la Academia del Mañana dirigida por Emma Frost, que introdujera Brian Michael Bendis en Ultimate X-Men nº 7: Nuevos Mutantes. Vaughan quería explorar de paso un elemento que Bendis apenas sí había llegado a apuntar, el de la rivalidad de los alumnos de Frost con los de Xavier. Sería el punto de partida para una saga que crecería en intensidad conforme avanzara, y en la que el escritor acudiría a la presencia de gran cantidad de personajes invitados. Algunos de ellos habían sido utilizados por él mismo en pasados números, como esa Dama Mortal tan parecida a la de X-Men 2 o Longshot, que figurara en la aventura de Krakoa, mientras que otros ya venían siendo habituales con anterioridad. Además, el escritor se animaba con la resolución de un pequeño misterio sobre el que se preguntaban los aficionados en los foros de Internet desde el comienzo de la serie. ¿Acaso Mística se encuentra infiltrada en la mansión bajo la apariencia del gato de Xavier? Y hasta resolvía por fin otra duda extendida entre los seguidores: ¿cuál es la orientación sexual de Coloso?

 

A los cinco capítulos de “Norte Magnético” que figuran en este volumen le antecede, además, el primer Annualde la serie, un episodio con mayor número de páginas en el que Vaughan completaba la trama alrededor de Pícara y Gambito, en un escenario tan poco habitual como Las Vegas y distanciándose una vez más de los hechos conocidos por el Universo Marvel clásico. La permanencia del guionista en el título llegaba a su fin, después de casi dos años en los que había pasado de ser un prometedor autor a una máquina de ganar premios. En ese 2005 arrasaría en los Eisner, lo que le llevó a abandonar el trabajo en series que no hubieran sido creadas por él mismo. Estas historias de Ultimate X-Men se erigen así como su trabajo de fin de carrera, su licenciatura en un medio que ya por entonces dominaba y del que acabaría siendo maestro.

 

Artículo procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 10

ULTIMATE X-MEN 9: TEMPORADA DE CAZA

Uno de los mayores atractivos del Universo Ultimate estriba en presentar conceptos de la Marvel clásica actualizados a los gustos, las inquietudes y, en definitiva, el Zeitgeist del siglo XXI. Cuando el guionista y el dibujante responsables consiguen reciclar esas ideas de manera imaginativa, surgen cómics capaces de algo tan mágico como tomar el pulso de la actualidad mediante las herramientas del pasado. Con “El juego más peligroso”, la historia principal que se incluye en este tomo, Brian K. Vaughan, atento a cuanto se movía a su alrededor, supo encontrar interpretaciones novedosas e innovadoras, que a la vez entraban en colisión, para dos enclaves de La Patrulla-X clásica tan diferentes, y sin conexión alguna, como son la Isla de Krakoa, el país de Genosha, además de ofrecer una revisión actualizada del villano llamado Mojo.

¿De dónde surgían aquellas ideas? Las de Krakoa y Genisha procedían de la fértil imaginación de Chris Claremont, quien permaneciera como guionista de los mutantes durante más de tres lustros, mientras que Mojo es creación de una de sus colaboradoras más cercanas, Ann Nocenti. Así, nos encontramos con que el debut, y una de las escasas apariciones de Krakoa, se sitúa en el Giant-Size X-Men#1 USA (1975. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 1). En aquel episodio, Len Wein, Director Editorial de Marvel y escritor del episodio en cuestión, necesitaba una excusa para hacer desaparecer a los veteranos alumnos del Profesor Xavier. No fue él quien tuvo la ocurrencia de que una isla del Pacífico que hubiera sido objeto de pruebas nucleares cobrase vida para alzarse como grandiosa amenaza mutante, sino del que era entonces su ayudante, un Claremont que, con tan solo 25 años, sería poco después el encargado de guionizar las aventuras de la nueva formación de La Patrulla-X surgida de aquel episodio. El dibujante Dave Cockrum confirió a Krakoa un aspecto monstruoso y letal, a través de una espectacular página en la que se la tildaba como “¡La isla que camina como un hombre!”. La isla fue vencida por los mutantes y arrojada al espacio, con lo que los aficionados tardarían mucho tiempo en volver a saber de ella, y nunca tendría el mismo impacto que la primera vez. La importancia de Krakoa residía en su condición de instrumento para provocar la reunión de la nueva Patrulla-X, pero más allá de eso no daba para mucho más.

 

Distinto sería el caso de otro enclave geográfico, el de la nación de Genosha, “una tierra verde y agradable de esperanza y oportunidad. Donde la libertad es consigna”, según rezaba el lema con el que fue presentada por Claremont y el dibujante Rick Leonardi, en Uncanny X-Men #235 USA (1988). En realidad, Genosha servía de metáfora marvelita a la Sudáfrica del apartheid. Como allí, una minoría en el poder, en este caso los humanos, garantizaba su bienestar mediante el yugo sobre una mayoría oprimida, la de los mutantes, que habían sido esclavizados y se ocupaban de los trabajos más ingratos y peligrosos, en función de los poderes con los que contaran. En aquella primera aventura, La Patrulla-X encendía las llamas de la revolución, de manera que, al cabo de los años, Genosha terminó transformada en un paraíso mutante gobernado por Magneto, y posteriormente también en el escenario del mayor genocidio lanzado por los humanos contra el homo superior, al comienzo del New X-Mende Grant Morrison, en 2001. A partir de entonces, el nombre de aquel paraje, situado entre Madagascar y las Islas Seychelles, cualesquiera que fueran sus circunstancias, quedaría instalado para siempre en el imaginario de los aficionados a los mutantes.

 

Y por último está Mojo, el concepto de los tres que más difícil engarce tiene en la mitología de La Patrulla-X. Presentado originalmente en la miniserie de Longshot realizada por Ann Nocenti y Arthur Adams en 1985, Claremont lo integraría en su entorno junto al mencionado héroe, a partir de Uncanny X-Men Annual#10 USA (1987). Mojo pertenece a una raza de seres que carecen de espina dorsal, lo que le obliga a moverse a través de una silla cibernética, y dirige Mojoverso, una dimensión cuyos habitantes están enganchados a los productos televisivos que él produce.  Criatura monstruosa y nauseabunda, el villano parodiaba abiertamente a los programadores televisivos, obsesionados por conseguir audiencia a cualquier precio, incluido el de la inteligencia de sus clientes.

 

Para unir estos tres conceptos que en principio no parecen tener puntos comunes (y de hecho nunca han coincidido en la continuidad clásica), Vaughan recurriría a un cuarto elemento, esta vez externo a los cómics, pero que a mediados de la primera década del siglo XXI había alcanzado una enorme popularidad entre los aficionados a la cultura popular. Se trataba de Battle Royale(2000), filme japonés basado en la novela de Koushun Takami y dirigido por Kinji Fujasaju, que contaba con el legendario Takeshi Kitano como principal atracción dentro del elenco, aunque los verdaderos protagonistas eran los adolescentes, casi niños, que tenían que enfrentarse a muerte entre ellos en el entorno de una isla desierta modificada tecnológicamente para contar con las más mortíferas trampas. El argumento de esta cult moviebasta para deducir la manera en la que Vaughan buscó la manera de trasladar el material del filme a un relato protagonizado por La Patrulla-X y de identificar sus elementos básicos con Krakoa, convertida en la isla-plató de TV en la que tienen lugar las batallas entre los mutantes; con Mojo, en el papel del maestro de ceremonias de este circo perverso, y con Genosha, como el país cuyos habitantes disfrutan del macabro espectáculo.

 

La mezcla dio lugar a los más sabrosos resultados. Brian Michael Bendis, el patriarca del Universo Ultimate, supo verlo de inmediato, de manera que no tardó en reaprovechar todo aquel caudal imaginativo para una de las aventuras del Spiderman Definitivo, detalle que señala lo acertado del planteamiento del guionista interino de Ultimate X-Men. Porque Vaughan no buscaba inventar la pólvora ni revolucionar el medio; se seguía viendo como el autor provisional de la serie, en espera de que llegara ese Bryan Singer que nunca haría acto de presencia. Su estancia en la serie se vería prorrogada una y otra vez, en pequeños periodos que se traducirían a su vez en cortas historias, ante la imposibilidad de construir argumentos con el largo plazo en mente. Otros dos de esos relatos completan este volumen: un episodio autoconclusivo protagonizado por Charles Xavier en que se presentaba un mutante creado en exclusiva para el Universo Ultimate, y un arco de apenas dos números, centrado en la rivalidad entre Lobezno y una Dama Mortal que debutaba en esta realidad tomando el mismo aspecto que le diera la actriz Kelly Hu en X-Men 2. Después, llegaría la despedida de Vaughan, y además por la puerta grande, nada menos que con el regreso de Magneto, pero eso lo veremos en el próximo volumen.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 9

ULTIMATE X-MEN 10: EL REGRESO DE MAGNETO

El último de los arcos argumentales que escribió Brian K. Vaughan para Ultimate X-Men venía a ser la culminación de una etapa, inicialmente prevista como corta, que se había extendido más allá de lo que hubiera imaginado ninguno de sus responsables. A fuerza de alargarse su interinato, Vaughan se había terminado por hacer con las riendas de los personajes, de las tramas heredadas y de las que él mismo había puesto en marcha, para, llegado a este punto del camino, ofrecer una saga de proporciones épicas en la que cristalizaban elementos que estaban presentes desde el primer número.

La clave estaba en Magneto. Mark Millar se había dejado contagiar del espíritu omnipresente del villano en la franquicia cinematográfica. Si echamos un vistazo a todas las películas de X-Men, Erik Lehnsherr no se ausenta en ninguna de ellas, por más que sus temas varíen conforme avanza la saga. EnUltimate X-Mennunca se llegó a ese exceso, con gran número de aventuras que ahondaban en múltiples vertientes alrededor del homo superior, pero el primer y mayor enemigo de La Patrulla-X siempre acababa por regresar, más peligroso que en la anterior ocasión, de manera que las historias en las que estaba ausente bien parecían un descanso hasta el siguiente choque.

 

Si analizamos la etapa de Millar, ésa es la conclusión que extraeremos. Magneto estaba, por supuesto, en el nacimiento del equipo (Ultimate X-Men nº 1: La gente del mañana), una saga que concluía con su aparente muerte a manos del Profesor Xavier… Aunque todos los lectores sabían que tal cosa no era cierta, y poco a poco fueron surgiendo más detalles alrededor de qué había sido del villano. Al final de la siguiente aventura (Ultimate X-Men nº 2: Regreso a Arma-X), el profesor confesaba a Jean Grey que Magneto no sólo seguía vivo, sino en proceso de rehabilitación, algo que se concretaría unos números más adelante, cuando Eric reaparecía, amnésico, feliz, jugando con unos niños en Central Park y estropeando sus relojes sin saber la causa (Ultimate X-Men nº 3: Gira mundial). La felicidad duraba poco, de manera que La Hermandad de Mutantes descubría lo ocurrido y devolvía la memoria a su líder, quien se lanzaba a una oleada de actos terroristas por los que La Patrulla-X se enfrentaría contra los Ultimates (Ultimate X-Men nº 4: Fuego Infernal y azufre)… y de ahí saltaríamos a la apoteósica despedida de Millar como guionista de la serie, con una larga aventura en la que Magneto ponía en jaque al mundo entero y La Patrulla-X conseguía de nuevo derrotarlo, para dejarlo preso en una prisión de plástico oculta bajo tierra y que estaba calcada de la que había podido verse en las películas de Bryan Singer hasta en detalles tan pequeños como la silla de ruedas, también de plástico, de Xavier (Ultimate X-Men nº 5: El retorno del rey).

 

El ciclo de Magneto había cubierto, en total, casi los tres primeros años de la serie y la etapa al completo de Millar. No es extraño que los siguientes autores permanecieran al margen del asunto, para evitar así la sobresaturación, y quizás también porque resultaba complicado contar algo nuevo sobre el villano que no hubiera aportado el fundador de la colección.

 

Y sin embargo, era evidente que Magneto volvería. De hecho, Millar le había dejado preparado para hacerlo, tan pronto como pudiera escapar de su prisión. Sólo hacía falta encontrar el cómo. Para ello, Vaughan quiso emplear a un personaje bien conocido por los lectores de la Marvel clásica por su íntima relación con éste. Se trataba de Lorna Dane, alias Polaris, una bella mutante, de llamativo cabello color de jade y con poderes similares a los del enemigo de La Patrulla-X, cuyo debut en su versión original había tenido lugar en las últimas viñetas de The X-Men #49 USA (1968), escrito por Arnold Drake y dibujado por Don Heck, aunque sería en el número inmediatamente posterior cuando adquiriría pleno protagonismo. Aquel cómic era especialmente importante, ya que el legendario historietista Jim Steranko desembarcaba en el mundo de los mutantes con toda su fuerza. Fue él quien creó el característico logo tridimensional de X-Menempleado a partir de entonces, en una portada presidida por la imagen de Polaris, a quien en el interior se nos desvelaba como “Reina de los mutantes”. El criminal Mesmero hacía aflorar sus superpoderes magnéticos mediante una máquina diseñada a tal efecto. El sorprendente giro argumental de la historia tenía lugar en el momento en que irrumpía Magneto y reclamaba su paternidad sobre Polaris… Algo que luego se demostraba falso. La mutante volvería poco después, unida sentimentalmente a Kaos, el hermano de Cíclope, para unirse junto a su amante a La Patrulla-X, en los estertores de su primera etapa.

 

Con posterioridad, Polaris, casi siempre unida a Kaos, reaparecería intermitentemente en el cosmos mutante, para pasar a formar parte tanto del grupo madre como del gubernamental Factor-X, y en años recientes, ya en la primera década del siglo XXI, algunos autores habían retomado la posibilidad de que fuera la hija de Magneto, esta vez para, al contrario que había ocurrido en los años sesenta, confirmarla. En su versión Ultimate, Polaris llevaba ya un tiempo disponible, en concreto desde que apareciera como una de las integrantes de la Academia del Mañana dirigida por Emma Frost, que introdujera Brian Michael Bendis en Ultimate X-Men nº 7: Nuevos Mutantes. Vaughan quería explorar de paso un elemento que Bendis apenas sí había llegado a apuntar, el de la rivalidad de los alumnos de Frost con los de Xavier. Sería el punto de partida para una saga que crecería en intensidad conforme avanzara, y en la que el escritor acudiría a la presencia de gran cantidad de personajes invitados. Algunos de ellos habían sido utilizados por él mismo en pasados números, como esa Dama Mortal tan parecida a la de X-Men 2 o Longshot, que figurara en la aventura de Krakoa, mientras que otros ya venían siendo habituales con anterioridad. Además, el escritor se animaba con la resolución de un pequeño misterio sobre el que se preguntaban los aficionados en los foros de Internet desde el comienzo de la serie. ¿Acaso Mística se encuentra infiltrada en la mansión bajo la apariencia del gato de Xavier? Y hasta resolvía por fin otra duda extendida entre los seguidores: ¿cuál es la orientación sexual de Coloso?

 

A los cinco capítulos de “Norte Magnético” que figuran en este volumen le antecede, además, el primer Annual de la serie, un episodio con mayor número de páginas en el que Vaughan completaba la trama alrededor de Pícara y Gambito, en un escenario tan poco habitual como Las Vegas y distanciándose una vez más de los hechos conocidos por el Universo Marvel clásico. La permanencia del guionista en el título llegaba a su fin, después de casi dos años en los que había pasado de ser un prometedor autor a una máquina de ganar premios. En ese 2005 arrasaría en los Eisner, lo que le llevó a abandonar el trabajo en series que no hubieran sido creadas por él mismo. Estas historias de Ultimate X-Men se erigen así como su trabajo de fin de carrera, su licenciatura en un medio que ya por entonces dominaba y del que acabaría siendo maestro.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 10

LOS PREPARATIVOS DE LA MUERTE DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La muerte y los superhéroes son amantes imposibles. Cuando se encuentran, su pasión suele manifestarse de manera ardiente, desaforada, carnal, pero nunca es para siempre. Parece como si no pudieran estar juntos más allá del arrebato inicial, de manera que terminan por romper ese compromiso que, en el mundo real, es inquebrantable. Los personajes mueren en las situaciones más dramáticas que puedan concebir sus guionistas, atraen los focos de los aficionados, de los medios especializados y a veces incluso de los generalistas, que ajenos a las reglas del género dan el obituario por definitivo y se sorprenden cándidamente cuando descubren que no es así. Ningún superhéroe importante que haya muerto ha permanecido de esa manera mucho tiempo. ¿Ninguno? Brian Michael Bendis tiene algo que decir al respecto.

 

 

 

La historia de Peter Parker siempre ha sido una narración a medio terminar. Antes de que fuera constatable que el personaje no era una moda pasajera, sino que estaba aquí para quedarse y, por lo tanto, debía permanecer más o menos inmutable y pasar de generación a generación, Stan Lee le condujo desde la adolescencia del instituto hasta la juventud de la universidad. Sus sucesores aceptaron ese cambio y ese ligero pasar de las fechas en el calendario como una norma a seguir, de manera que mostrarían cómo el personaje terminaba la facultad, comenzaba estudios de postgrado, los dejaba a medias, tenía diversos trabajos (casi siempre en el Daily Bugle), diversas novias, asentaba la cabeza (en brazos de Mary Jane) y llegaba incluso a tocar una madurez que, podía deducirse, equivalía a la llegada a los treinta. Sí, Marvel dejaba que la encarnación clásica del Hombre Araña viera los años pasar, pero hasta cierto punto, porque la ilusión de cambio que enunciara Stan Lee era eso: una ilusión. Los héroes sólo pueden avanzar hasta cierto punto, tan radical como pueda parecer al guionista o el editor de turno, pero del que sea fácil volver… Y en el cómic de superhéroes todo es posible. Cualquier retruécano argumental puede valer con tal de conseguir el resultado que la editorial desea.

 

Este tipo de movimientos, esa vuelta a los orígenes, suele romper en dos a la audiencia, ya que en muchas ocasiones responde a los deseos de una parte de los lectores o a aquello que la editorial estima necesario. Las resurrecciones son los casos que más resistencias encuentran entre los aficionados, que por otra parte son los que echan de menos a tal o cual personaje heroicamente fallecido y reclaman su regreso. Dentro de La Casa de las Ideas, muertes míticas, como la de Jean Grey de La Patrulla-X, o la del Duende Verde, el peor enemigo de Spiderman, no impidieron que, un buen día, pasados muchos años, alguien en la factoría estimara oportuno desdecir aquellas historias y poner en activo una vez más a tales personajes.

 

Después de tanto usar y abusar del recurso de la resurrección o de la falsa muerte, en las editoriales llegarían a institucionalizarlo. Sabedoras de que la posibilidad de regreso era proporcional a la importancia del afectado, comenzaron a planificar lo uno junto a lo otro. En 1992, DC Comics consiguió hacer de la muerte de Superman uno de los mayores acontecimientos de su historia, que abrió periódicos y telediarios en todo el mundo. El editor Mike Carlin y sus guionistas sabían que sería algo temporal y ya tenían diseñado el mecanismo por el que el Hombre de Acero saldría de la tumba, de manera que el camino de vuelta se convirtió también en otro acontecimiento singular y multitudinario. Un caso similar se repetiría, tiempo después, con el Capitán América en Marvel, aunque esta vez la iniciativa permaneció en manos del guionista que la llevaba a cabo, Ed Brubaker, y fue él también quien diseñó el rumbo a seguir, con la sustitución de Steve Rogers por el a su vez resucitado Bucky Barnes, hasta la reinstauración triunfal del héroe de las barras y estrellas que siempre ha sido y será… Salvo en los momentos puntuales en que el drama y la comercialidad requieran de lo contrario.

 

Y es así como llegamos al Universo Ultimate. Durante sus primeros años de existencia, los responsables de la línea se habían hartado de decir que esta versión reducida y por lo tanto más manejable del cosmos conectado Marvel, no se ataba a las leyes que pudieran seguir los cómics tradicionales. A partir de “Ultimatum”, empezaron a demostrarlo. Los muertos se quedaban en la tumba. Héroes que se pasaban al bando de los villanos permanecían allí sin redención posible. Y si un gran cambio afectaba a alguno de los protagonistas, nunca aparecía a los pocos meses una manera milagrosa de deshacerse.

 

Brian Michael Bendis, el más representativo guionista de la línea, sabía que había un límite que quizás no deberían atreverse a superar, precisamente porque en el Universo Ultimate no funcionaban las puertas giratorias. Ese límite era el de matar a Spiderman. Porque una de las características fundamentales del Hombre Araña es que debajo de la máscara está Peter Parker; porque el joven trepamuros es la base de todo, y sin él probablemente el Universo Ultimate se vendría abajo, porque… Cuanto más lo pensaba Bendis, más se daba cuenta de que todas esas razones eran en realidad las excusas que se habían dado a sí mismos para mantener los parámetros de la serie dentro de lo razonable. Pero, ¿y si la lógica interna de la historia empujara a romperlos? ¿Y si era el camino correcto a seguir, el fin que se merecía el personaje, el recurso para demostrar una vez más que ni él, ni nadie en Marvel, tenía miedo al vacío?

 

La colección, después de apenas quince entregas de su relanzamiento en el tono costumbrista y de comedia de situación que había aportado la llegada del dibujante David Lafuente, había recuperado su numeración original, de manera que en la oficina del editor Mark Paniccia contaban ya con más de 150 entregas publicadas. El número que había servido para conmemorarlas ofrecía un singular acontecimiento para la vida de Peter Parker, que pasaría a estar bajo el entrenamiento de los Ultimates. El héroe adolescente se disponía a abrazar las responsabilidades de la edad adulta.

 

Un año antes, en 2010, había tenido lugar el décimo aniversario de la colección, que la editorial celebró con alegría, al tiempo que los medios especializados respondían con artículos en los que se hacían balances extraordinariamente positivos. En ellos, Mark Bagley recordaba con añoranza sus años en la serie y llegaba a manifestar que lo echaba de menos. Un año después, el artista regresaría no sólo a Marvel, sino a Ultimate Spider-Man, y además lo haría para narrar los últimos días del joven Peter Parker. La incredulidad fue el primer sentimiento que asaltó a los lectores de todo el mundo cuando Marvel se atrevió a anunciar todo eso: que Bagley sería el responsable gráfico de la saga más decisiva de la historia del Universo Ultimate, y que esa saga se llamaría “La muerte de Spiderman”. Muchos, ante aquel anuncio, daban por hecho que Peter abandonaría momentáneamente las redes, o que tendría lugar una “muerte” simbólica, porque “muerte” podía significar también cambio. Ni Bendis ni la propia Marvel despejaron incógnitas sobre qué pasaría en la última página, porque, a su juicio, el título ya lo decía todo. No pasaron de ofrecer detalles sobre cómo se orquestaría la saga, ya que contaría con un prólogo en los episodios previos y un reflejo en paralelo mediante una miniserie que enfrentara a Los Vengadores de Nick Furia contra los Nuevos Ultimates.

 

Este tomo acoge el mencionado prólogo, que preparaba el escenario para la polémica aventura. En el apartado gráfico todavía se mantenía David Lafuente, pero Sara Pichelli, una hasta entonces desconocida artista italiana que había tenido oportunidad de realizar apenas un número previo, echaba una mano en muchas de las páginas, al tiempo que Chris Samnne, dibujante de influencias cartoon pero estilo netamente clásico, que representaba a Mary Jane y a Peter como si fueran los de Romita, por más que se tratara de las versiones Ultimate, se ocupaba del número inmediatamente anterior a la llegada de Bagley. En realidad, tanto Pichelli como Samnne servían de transición hacia la vuelta de la estética que había sido habitual en Ultimate Spider-Man desde sus inicios. Porque, cuando Bagley dibujara de nuevo al trepamuros, parecería como si no hubieran pasado los años.

 

¿De verdad que Spidey moriría? Nadie lo veía posible, pese al cacareado título. Nadie sabía entender lo obvio. Que la historia de Peter Parker era una narración a medio terminar y Brian Michael Bendis quería ser quien escribiera ese final.

 

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 29

EL ASOMBROSO SPIDERMAN 139: EN MARVEL LEGACY, MÁS DURA SERÁ LA CAÍDA DE PARKER

¡Por fin llegó Marvel Legacy al tomo mensual! Vamos con una ronda de las tres series arácnidas, empezando por la fundamental, un Amazing que sigue adelante con las tramas que ya tenía encauzadas en números anteriores y que, lo que son las cosas, nos han colocado en esa situación más o menos icónica que reivindica Legacy. Peter está sin un duro, como debe ser; vuelve a trabajar en el Bugle, como debe ser, aunque en una posición tan inédita como consecuente con la trayectoria del personaje, y tiene una nueva novieta, que no podría molar más y que pone a prueba continuamente a Peter, al tiempo que mantiene una química especial con él. Ah, y Amazing sigue contando con un dibujante superlativo, grandioso, capaz de hacer cualquier cosa y hacerla bien. ¡También como debe ser!

 

“Éste es un Peter que lo tenía todo, que lo ha perdido todo y que ahora tiene que encontrar de nuevo su lugar en el mundo”, explicaba Dan Slott en Entertainment Weekly. “Es la vuelta al estado de desamparo en Peter que todos conocemos y amamos. Todo ha conducido a esta situación: desde “A lo grande”, pasando por Superior y “Universo Spiderman” y Industrias Parker. Ha sido una locura de carrera, pero ahora estamos aquí, más cerca del núcleo de Spidey que en los últimos años. Todo cuenta. Ha llegado la recompensa para los lectores de siempre, pero Marvel Legacy también es un punto de enganche para nuevos fans”.

 

 

EL HOMENAJE AL PASADO

Nuestra variant rinde tributo a este… ¡elepé!

 

LAS MATEMÁTICAS DEL LEGADO ¡Sí, señor! ¡The Amazing Spider-Man vuelve a reflejar su auténtica numeración, en lugar de esas paupérrimas cifras ridículas con las que hemos cargado en los últimos años. El método seguido para desempolvar el verdadero número que debe lucir la serie en portada ha consistido en sumar los diversos volúmenes de la principal serie arácnida en cada momento, fuera cual fuera su título. Es así como se han añadido Superior Spider-Man o la primera miniserie de Renew Your Vows, que sustituyó a Amazing, pero no así el título actual que sirviera de secuela a la misma, puesto que, al revés de aquélla, ésta transcurre en paralelo a la colección de bandera. Hay un par de excepciones a esta regla. La primera, The Amazing Scarlet Spider. Esta corta serie, de apenas dos números, sustituyó a Amazing en 1995, en tiempos de Ben Reilly a punto de adoptar la identidad de Spidey. A continuación de ella, se retomó la numeración de Amazing sin sumar nada, y en la oficina de Nick Lowe han preferido mantener las cosas como estaban y no tenerla en cuenta, lo que habría obligado a alterar la numeración desde el Amazing #407 USA (2996) a esta parte… y esos son remiendos que Marvel sólo ha querido hacer con las cuentas de Bendis. La segunda excepción la encontramos en los Superior Spider-Man #32 y 33 USA (2014), que se añadieron ya en tiempos en los que Peter había recuperado su cuerpo, de manera que se incorporaban al prólogo de “Universo Spiderman”. Por último, se han excluido Annuals, especiales y Point Ones. Y así es como, chicos, conocí a vuestra madre… digo, como llegamos a ponernos a las puertas de un flamante Amazing #800 USA.

 

#1-441 – The Amazing Spider-Man #1-441 USA

#442-499 – The Amazing Spider-Man vol. 2, #1-58 USA

#500-700 – The Amazing Spider-Man #500-700 USA

#701-733 – The Superior Spider-Man #1-33 USA

#734-751 – The Amazing Spider-Man vol. 3, #1-18 USA

#752-756 – The Amazing Spider-Man: Renew Your Vows #1-5 USA

#757-788 – The Amazing Spider-Man vol. 4, #1-32 USA

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The Amazing Spider-Man #789 USA

ESTA SERIE ESTÁ EN EL RECUERDO

¡Pero no en la numeración!

CERRADO POR INUNDACIÓN: DE CÓMO “ULTIMATUM” CAMBIÓ EL DESTINO DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La leyenda habla de un malvado líder con el que el hogar de los prodigios había llegado a lo más alto. Pero como su ambición no conocía límites, decidió hacer una gran epopeya en la que todo cambiaría y que él mismo iba a narrar. Planes delicadamente trazados por otros durante años tuvieron que ser alterados, para así hacer posible el juguete que tanto deseaba. Hubo quienes aceptaron de buena manera esos cambios, como un método de atraer nuevas miradas hacia sus propias historias. Hubo quienes se enfadaron, por tener que tirar a la basura sus cálculos. Y hubo aquéllos que, aunque tuvieran que hacer borrón y cuenta nueva, se las arreglaron para que el nuevo escenario generara a su vez interesantes situaciones y excitantes aventuras.

 

Aquel malvado líder fue Jim Shooter, Director Editorial de Marvel que hizo y deshizo cuanto quiso durante su mandato, entre 1978 y 1987. Su juguete favorito fue un evento titulado “Secret Wars” y, en los tranquilos años ochenta, su realización puso patas arriba Marvel, si bien es cierto que inteligentes autores como Chris Claremont o John Byrne supieron aprovecharse de las injerencias que les obligaron a cambiar el rumbo de sus series. La historia tiende a repetirse cada cierto tiempo, con protagonistas y entornos diferentes, pero con el suficiente cúmulo de paralelismos como para preguntarnos si las siguientes generaciones no están sino obligadas a alcanzar los mismos éxitos y caer en los mismos errores que las precedentes.

 

Si saltamos hasta los estertores de la primera década del siglo XXI, nos encontramos un caso similar, dentro del Universo Ultimate. Jeph Loeb, el guionista que había recibido el encargo de dar un golpe encima de la mesa de la Línea Definitiva, planificó para ello un evento cataclísmico, titulado “Ultimatum”, que aunque se narrara en una serie principal (recopilada en su propio tomo de este coleccionable) tendría impacto en todas las demás cabeceras del sello… ¡Hasta el punto de que serían canceladas! Ultimate X-Men y Ultimate Fantastic Four habían perdido fuelle tiempo atrás, por lo que pocos las echarían de menos al llegar a su último número. Sin embargo, Ultimate Spider-Man mantenía toda su fuerza y todo su brillo. Los motivos eran muy sencillos: Brian Michael Bendis, el creador del concepto, nunca lo había abandonado a su suerte, de manera que seguía al frente del mismo casi una década después, conduciendo siempre al joven trepamuros por los lugares más sorprendentes e imprevistos. En el apartado gráfico, mientras los otros títulos habían padecido una inestabilidad constante a lo largo de los últimos años, con un descenso en picado de la categoría de los autores elegidos, Ultimate Spider-Man permanecía como uno de los más cuidados de toda La Casa de las Ideas. Mark Bagley había superado todas las marcas con sus 111 entregas consecutivas. Su sustituto, Stuart Immonen, no sólo le igualaba, sino que le superaba en todos los aspectos imaginables, y tampoco se había ausentado ni en una sola ocasión desde su llegada. La que en su día podría haberse considerado como la serie más emblemático de una línea en la que también había otras interesantes, se alzaba ahora como la única que todavía merecía la pena. Por eso, muchos lectores abrigaron la esperanza de que “Ultimatum” no afectara al Hombre Araña en lo más mínimo, sin embargo…

 

Sin embargo, para que “Ultimatum” fuera creíble, necesitaba forzosamente de la intervención de Spidey. Simultáneamente al anuncio de que su cabecera participaría en el evento, Marvel adelantó también que la serie concluiría poco después, en Ultimate Spider-Man #133 USA. Los aficionados enseguida se preocuparon, de forma que tuvo que ser Bendis quien les apaciguara, con esta solemne declaración pública: “No nos vamos a ir a ninguna parte. Sólo puedo decir que ‘Ultimatum’ alterará el curso de los acontecimientos y alterará el elenco de personajes secundarios de una manera dramática. Lo que ha ocurrido, fundamentalmente, es que Jeph Loeb ha desatado una inundación sobre nosotros. Gracias a eso, tenemos una gran oportunidad para saltar un poquito hacia delante. No demasiado, sólo un poquito. Cuando Ultimatum acabe, daremos un pequeño salto, y cuando aterricemos, tendremos un Ultimate Spider-Man totalmente nuevo”.

 

¿Qué es lo que realmente había pasado detrás de las cámaras? En el momento en que Bendis supo de “Ultimatum”, su primer impulso fue el de tirar la toalla. Después de tantos y tantos episodios, después de haber batido récords, quizás era el momento propicio para marcharse. Pero entonces se puso a repasar el cuaderno de notas en que apuntaba todas las ideas que tenía para futuros argumentos. ¡Todavía conservaba un montón de cosas importantes que contar y de aventuras que desarrollar! “Ultimatum” serviría como excusa para dar un vuelco y establecer un statu quo que no tuviera que ver con nada de los que se hubiera visto antes en ninguna colección de Spiderman, en el universo de ficción que fuera. Llegó incluso a plantearse una posibilidad: ¿Y si bajo la máscara no estuviera Peter Parker? ¿Y si Peter muriera al final de “Ultimatum”? En el curso de la saga, muchísimos personajes serían asesinados, y no sólo secundarios que nadie echaría de menos, sino auténticos iconos: Charles Xavier, Magneto, Cíclope, Daredevil, El Hombre Gigante, La Avispa, el Doctor Extraño… ¡Incluso Lobezno iba a morir! Con semejante perspectiva, nadie se sorprendería si el amistoso vecino arácnido también figuraba entre las víctimas. La incógnita no se despejaría hasta la última entrega, no ya de Ultimate Spiderman, sino de “Réquiem”, el epílogo en dos partes que se publicaría después del evento.

 

Allí se dilucidaría si Peter estaba vivo o no. Y en su interior, con el trepamuros ausente, todo el protagonismo recaería en los personajes secundarios, siempre tan bien cuidados y desarrollados por parte de Bendis. Pero además en la editorial juzgaron que era el momento perfecto para recuperar dos historias nada menos que dibujadas por Mark Bagley en los primeros años que nunca antes habían visto la luz y que podrían integrarse fácilmente en forma de flashbacks. El motivo de que estuvieran inéditas no está del todo claro, pero no cuesta imaginarlo. En el caso de la primera historia, donde el trepamuros se cruzaba con Iron Man, probablemente se dejó aparcada porque entraba en contradicción con ese proyecto que Mark Millar y Bryan Hitch se traían entre manos y que, a comienzos de 2002, cristalizaría con el título de The Ultimates. El segundo relato, en el que aparecía Hulk, venía a ser una versión de la segunda aventura publicada, allá por 2001, en Ultimate Marvel Team-Up. Probablemente Bagley dibujó las planchas, pero luego en Marvel cambiaron de idea y pasaron el guión completo a Phil Hester, que fue quien desarrolló la aventura completa. En todo caso, alguien se dio cuenta que tenían aquella pequeña joya cogiendo polvo. Su rescate era una cuestión de “ahora o nunca”.

 

Y hasta aquí llegó la primera fase del Universo Ultimate. Con la perspectiva del tiempo pasado, puede afirmarse con rotundidad que, tal y como prometía la publicidad, “Ultimatum” marcó un antes y un después. A partir de ese momento, la que había sido la línea más destacada de La Casa de las Ideas se desmarcaría del camino seguido hasta entonces, con apuestas cada vez más arriesgadas, que la llevarían a sucesivos relanzamientos periódicos. En lo que a Spiderman se refiere, los cambios también fueron tan radicales como se aseguraba, aunque Bendis seguiría siempre adelante. A principios de 2014, estaba preparando ya el equivalente al #200 USA y podía asegurar, con toda propiedad, que su Spiderman era, por encima de cualquier otro que se publicara entonces, el definitivo.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 24

GUERRA DE SIMBIONES: DE CÓMO UNA AVENTURA SE CONTÓ PRIMERO EN FORMA DE VIDEOJUEGO

La aventura de la que vamos a hablar incorpora toda una trama de Ultimate Spider-Man de la que hasta ese momento no habían tenido noticia los aficionados que únicamente seguían la serie mensual del personaje. Como si se tratara de una versión oscura de Forrest Gump, que cuenta sus historias a quien quiera sentarse a su lado a  escucharlas, Eddie Brock nos narra un acontecimiento del pasado que le implica a él, al Hombre Araña, al Rino, a Marta Plateada… ¿Cuándo había ocurrido tal cosa? Podrían preguntarse esos lectores. Y por más que repasaran números atrasados, no encontrarían la respuesta… Porque estaban buscando en el lugar equivocado.

 

“Guerra de simbiontes” ofrece un ejercicio tan excepcional como el de integrar un videojuego dentro del discurrir de un cómic. Y es un videojuego como pocos de los que llegan a hacerse, no por su calidad, que la tiene, sino porque sus desarrolladores buscaron la ayuda de los creadores del personaje original. Ultimate Spider-Man es un proyecto pensado no sólo para los jugones, sino también para los aficionados al cómic, que nació al amparo de un momento muy dulce dentro de la historia del trepamuros en otros medios. Corría 2005. Treyart, un estudio de desarrollo perteneciente a Activision, había estado ya detrás de los dos títulos lanzados con motivo del estreno en cines de Spider-Man y Spider-Man 2. Ambos conservaban el nombre de la película, ambos ampliaban el argumento de la misma y ambos habían supuesto un enorme éxito a todos los niveles.  Unánimemente, se consideraban los mejores videojuegos que había protagonizado jamás el personaje, que por otra parte nunca había tenido demasiada suerte en ese campo hasta entonces, y en especial destacaba el segundo, de escenario abierto, algo que había popularizado la franquicia superventas Grand Theft Auto.

 

Conscientes de que tenían en las manos una de sus más importantes licencias y había que explotarla al máximo, Activision encargó a Treyart nuevos títulos que no estuvieran directamente vinculados con las películas, sino que se acercaran más al Spider-Man de las viñetas. En un momento dado, llegó incluso a hablarse de un Spider-Man Classics, ambientado en los primeros tiempos del trepamuros, pero nunca llegaría a hacerse. Sí llegó a buen término el primero de esos títulos al margen del cine, que no fue otro que Ultimate Spider-Man. En buena lógica, se trataba de la versión comiquera del héroe más accesible por todo tipo de aficionados, y con la que existían más coincidencias con respecto al cine. En la desarrolladora no sólo miraron de cerca al cómic, sino que además recurrieron a la técnica del cel shading, que permitía dar a los gráficos un aspecto de cómic en movimiento. Anteriores experiencias, como el videojuego basado en el cómic europeo XIII, habían señalado el camino a seguir, pero quizás en ninguna ocasión el resultado tendría tan buen aspecto como el logrado en Ultimate Spider-Man, que por lo demás seguía siendo un sandbox como Spider-Man 2, quizás menos largo y profundo, aunque más divertido, plagado de guiños a las viñetas y elementos “robados” al medio. Los desarrolladores partieron directamente de los diseños de Mark Bagley, a la par que embarcaron a Brian Michael Bendis en la escritura del guión. Contaría con la ayuda de Brian Reed, diseñador del proyecto, quien le acompañaría más tarde en varios cómics dentro de Marvel, antes de saltar en solitario a Ms. Marvel.

 

El que Bendis y Bagley aparecieran en lugar destacado en la contraportada dejaba entrever el objetivo de hacer partícipes del producto a los fans del tebeo. La publicidad de Ultimate Spider-Man prometió además una historia que formaba parte del Universo Ultimate, de manera que el jugador que hubiera seguido la serie podría constatar que se trataba de una secuela del primer encuentro del trepamuros con Veneno. De hecho, una de las principales atracciones consistía en la opción de elegir entre jugar como Spiderman o jugar en el papel del villano. En el curso de la aventura participaban otros muchos personajes. Algunos, como El Conmocionador, Electro o el Duende Verde, ya habían aparecido en el cómic, pero hubo otros, en especial Marta Plateada o El Escarabajo, que todavía no lo habían hecho. Una vez colocado el videojuego en las tiendas, quedó más o menos establecido que la trama transcurría a continuación de Ultimate Spiderman nº 14: Superestrellas y antes de Ultimate Spiderman nº 15: El Duende. Más tarde, o a la hora de promocionar la saga en la que Spidey se enfrentaría a Marta Plateada, los textos afirmaban que aquella historia era directa continuación del videojuego. Sin embargo, en dicho cómic tanto el héroe como la mercenaria actuaban como si nunca antes se hubieran encontrado. Otros pequeños detalles que se vendrían sumando con el paso del tiempo también entraron en contradicción con el videojuego. No importaba realmente: al cabo de tres años de su publicación, casi nadie se acordaba de aquello… Excepto Brian Michael Bendis, que decidió volver sobre el asunto, aprovechando como excusa que Veneno, o algo que se estaba pasando por Veneno, se enfrentaba a los Ultimates en el comienzo de la miniserie de Jeph Loeb y Joe Madureira (2008. The Ultimates nº 5: Sexo, mentiras y DVDs).

 

Y es así como llegamos a ese Eddie Brock sentado en un banco y que recuerda un incidente en el que participaron Rino, Marta Plateada, El Escarabajo, Roxxon, los Ultimates y, por supuesto, Spidey. ¿Que el lector no había jugado a Ultimate Spider-Man? Perfecto, porque todo sería nuevo para él. ¿Que lo había hecho? También perfecto, porque además de echar un vistazo a la interpretación que de la aventura haría Stuart Immonen, con el Veneno más espectacular que se hubiera visto nunca, también descubriría cambios en la trama del videojuego que servirían para hacerlo coherente con los tebeos y eliminar todas esas molestas contradicciones que habían surgido a lo largo del tiempo. Pero además el nuevo arco argumental no sólo miraba hacia el pasado, sino que señalaría el futuro. En lo que a los Ultimates se refiere, al justificar la manera en la que Veneno acabaría enfrentándose con ellos, y en cuanto al trepamuros, con el regreso de un personaje que había sido muy importante en el pasado y que lo volvería a ser más adelante. “Guerra de simbiontes” se demostraría como algo más que un instrumento para integrar una atípica saga dentro de la continuidad. Era también el último escalón que faltaba por subir antes del salto al vacío.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 23

LAS INFLUENCIAS INCONFESABLES: LOS AMAZING FRIENDS DEL UNIVERSO ULTIMATE

La inmensa popularidad de Spiderman le ha llevado a ser un personaje que sobrepasa a los cómics y cuya vida se extiende hasta los más insospechados lugares: juguetes, libros infantiles, videojuegos, películas, series de animación… Cualquiera de estos productos puede ser la puerta de entrada de nuevos fans en el Universo Arácnido. Y cuando uno de esos aficionados casuales se convierte en permanente, suele recordar su entrada a este mágico mundo con especial cariño, aunque se trata a través de un programa de televisión demencial. Porque hay lectores que conocieron a Spiderman por las obras maestras de Steve Ditko o John Romita, pero también los hay que lo descubrieron gracias a un cartel de circo en el que aparecía un equilibrista disfrazado del trepamuros, por unos cromos de bollería en que ni siquiera los colores del traje eran los correctos… o por Spiderman y sus asombrosos amigos.

 

El canal estadounidense NBC puso en marcha Spider-Man And His Amazing Friends como respuesta a Super Friends, el programa que reunía a la Liga de la Justicia de DC Comics, que estaba logrando excelentes audiencias en la competidora ABC. La visión de los superhéroes que existía fuera de la industria, unida a los tópicos que eran comunes en el terreno de la animación, daría pie a una singular propuesta, en la que Peter Parker estaba conviviendo, además de con su tía May, junto a Bobby Drake, el miembro más joven de La Patrulla-X, y con una pelirroja que recordaba lejanamente a Mary Jane, pero que en realidad era una superheroina llamada Estrella de Fuego. En otras series era habitual que hubiera mascotas por medio, así que los asombrosos amigos también tenían una, Ms. Lion, una perrita con trenzas. Y como la alta tecnología fascinaba a los niños, el salón de tía May se transformaba en una base de superhéroes llena de todo tipo de trastos, con solo mover una figura de adorno.

 

Bajo un concepto tan inclasificable, Spider-Man And His Amazing Friends, que permaneció en antena durante tres temporadas, de 1981 a 1983, sirvió para que una nueva generación de chavales descubriera al trepamuros, y con él a muchos de los superhéroes y supervillanos Marvel. Por allí pasaron, entre los primeros, el Capitán América, Hulk, Iron Man, Thor, Daredevil, el Doctor Extraño o La Patrulla-X de la segunda génesis (en su primera aparición audiovisual), mientras que entre los segundos se dejaron caer El Camaleón, Electro, el Duende Verde, Kingpin, Kraven, El Hombre de Arena, El Conmocionador, Mysterio e incluso gran número de villanos del resto de la editorial, como Loki, Cráneo Rojo, Magneto y el Doctor Muerte. La popularidad de la serie impactó en los cómics, de forma que en 1981 apareció una adaptación del episodio piloto, que contaba con una estupenda portada de John Romita Jr., seguido de otro especial, que se vendió como suplemento del Denver Post. Además, Estrella de Fuego saltaría a las viñetas para convertirse en personaje habitual del Universo Marvel, con debut en The Uncanny X-Men #193 USA (1985), y meses más tarde con una miniserie que narraba su origen y que se derivaba en cierta manera de la aventura de La Patrulla-X. Al cabo del tiempo, formaría parte de Los Nuevos Guerreros, el grupo adolescente por antonomasia de los noventa, e incluso de Los Vengadores.

 

El recuerdo de Spiderman And His Amazing Friends se mantendría latente a través de las décadas. En 2006, como celebración del cuarto de siglo de su estreno, la editorial ofreció un especial en el que reunía a los tres amigos. Quizás fue ese repentino arranque nostálgico el que animó a Brian Michael Bendis a llevar el concepto hasta el Universo Ultimate. Como tantos otros chavales de principios de los ochenta, había disfrutado con la teleserie pese a ser consciente que era bastante estúpida y escasamente próxima al espíritu del Hombre Araña. “Pero había algo alrededor de la camarería que Peter Parker tenía con su pequeño grupo de colegas que molaba mucho”, declararía al respecto. “Y creo que a todo el mundo le gustaba eso de la serie, porque el resto era lamentable. Lo que ha quedado es la camarería entre los tres, la imagen chula del grupo”.

 

La intención de Bendis venía de largo. En concreto, de la época inicial de Ultimate Spider-Man, cuando una vez publicado el primer número pasó de ser un experimento en forma de miniserie a una colección abierta. En ese momento, el guionista escribió una lista de las cosas que le gustaría hacer si se conseguía mantener al frente del proyecto, y allí estaban ya El Hombre de Hielo y Estrella de Fuego. La gran duda consistía en cómo podría llegar a introducir a Bobby Drake. Por aquel entonces, ni siquiera había comenzado a publicarse Ultimate X-Men, así que la cuestión no era irrelevante. Bendis deseaba que, cuando tuviera lugar aquello, fuera el resultado natural de la evolución de los personajes, y no la mera reunión de un equipo absurdo. Pasó el tiempo, sin que volviera a surgir el tema… hasta que Kitty Pryde se incorporó al elenco de secundarios y abrió la posibilidad a aquel pequeño sueño inconfesable. Y en cuanto a Estrella de Fuego… Bendis quería que fuera, como la original, una mutante, pero también tenía que estar relacionada de alguna manera con el mundo de Peter Parker. Su verdadera identidad quedaría en la incógnita hasta que se revelara en las páginas del cómic, y supondría una sorpresa para muchos. La nueva mutante serviría además para atraer a Magneto, un villano de altura con el que el Spidey adolescente no se había encontrado hasta entonces, y por supuesto para una nueva visita de La Patrulla-X. Con la cercanía de “Ultimatum” en el horizonte, Bendis estaba plantando algunas de las semillas que luego germinarían en la etapa posterior a este evento.

 

Además del ciclo de los asombrosos amigos, este tomo contiene dos historias más. La primera es un episodio autoconclusivo que puede calificarse de prodigio de la narración secuencial. Bendis e Immonen transforman al Conmocionador, un villano ocasional que servía para liberar tensiones, en la causa de la peor pesadilla que pudiera tener Peter Parker. ¿Qué sucede cuando uno de sus enemigos consigue capturarle, mantenerle indefenso y torturarle durante horas, sin otro final previsible más que una muerte segura? Bajo esa premisa asfixiante, el relato trasmite que Peter Parker vive cada día al límite, enfrentado a la opción cierta de que podría ser el último.

 

Y para cerrar al volumen asistimos al tercer Annual, centrado en la relación de Peter con Mary Jane y en un tema pocas veces tratado en un cómic de superhéroes: el sexo entre adolescentes. Bendis había llegado a insinuar alguna historia en esa dirección, pero nunca de manera tan abierta, fresca y natural como en esta pequeña joya, inspirada en parte por sus vivencias juveniles. Para ella, contó con el ilustrador español David Lafuente, cuyo estilo decididamente influido por el cómic independiente y costumbrista estadounidense, se adaptaba a la perfección a los propósitos de la historia. El Annual servía como test para averiguar si David estaría preparado para hacerse cargo del apartado gráfico de la cabecera en caso de que ésta diera un giro radical en sus planteamiento. Por supuesto, el dibujante pasó la prueba con nota.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 22

LA MUERTE DEL DUENDE: HISTORIA DE UNA TRAGEDIA DEL UNIVERSO ULTIMATE

Con “Muerte de un Duende” se materializaba el cambio creativo que había tenido lugar en Ultimate Spider-Man después de los 111 episodios dibujados por Mark Bagley. Su sustituto, Stuart Immonen, había tenido oportunidad de compartir las labores artísticas de dicho número, pero sería a partir del capítulo siguiente cuando tendría que ganarse a una afición que, hasta ese momento, no concebía al Hombre Araña Definitivo sin el estilo característico de Bagley. Para Brian Michael Bendis, el director de orquesta de la serie, llegaba también el momento de poner en marcha el mundo de Peter Parker tal y como quedó tras los cambios demoledores que habían tenido lugar en los pasados meses.

 

En números anteriores, Peter Parker había arreglado las cosas con su tía, que ahora comprendía su actividad superheroica; había rehecho su relación con Mary Jane, con la que volvía a salir; tenía una exnovia, llamada Kitty Pryde, que también era la nueva heroína del barrio; había mandado un montón de criminales a la cárcel… Muchos elementos con los que jugar y todo un statu quo que poner a prueba. Pero, ¿cuál podría ser el elemento desestabilizador por excelencia, después de haberse quedado atrás crisis como la de la muerte de Gwen, los clones o el ataque de Kingpin? Para Bendis, pasaba por recuperar la gran amenaza a la que estaba ligada la existencia de Spiderman desde el minuto uno: la amenaza del Duende Verde. El guionista consideraba que la trama de este villano, junto con la que había venido desarrollando alrededor del amo del crimen de Nueva York, era la más relevante construida desde el lanzamiento del personaje. Mucho había cambiado en aquellos más de cien números, pero Kingpin y Norman Osborn estaban allí desde el principio, volviéndose cada vez más peligrosos.

 

A lo largo de la serie, y mirando de lejos las circunstancias que habían acompañado a la historia del Duende Verde en la continuidad tradicional, pero evitando caer en las inconsistencia que décadas de historia dejaron en ésta, Bendis había establecido a Norman Osborn como el enemigo por antonomasia del Hombre Araña. Fue él quien cambió su vida para siempre, cuando creo la araña genéticamente modificada que transformaría a Peter en Spiderman; fue él, ya como Duende Verde, el primer villano al que se enfrentó (Ultimate Spiderman nº 1: Poder y responsabilidad). Fue él, una vez reapareció en escena, el que a punto estuvo de asesinar a Mary Jane, lo que acabaría por desencadenar, al cabo de un tiempo, la ruptura de la pareja (Ultimate Spiderman nº 5: Legado). Fue él el que puso en jaque al gobierno de Estados Unidos, con Peter como rehén (Ultimate Spiderman nº 10: Los Seis Siniestros). Y Fue él el que arrastró a Harry, su propio hijo y amigo de Peter, a la locura que le hizo convertirse en el segundo Duende (Ultimate Spiderman nº 15: El Duende). Conclusión: En los momentos más dramáticos de la historia de Spiderman, en esos instantes decisivos que actuarían como mecanismo de resorte para lo que habría de venir a continuación, siempre estaba la presencia de Norman Osborn.

 

Mientras que en el Universo Marvel tradicional Norman murió tras asesinar a Gwen, Harry siguió con su legado de Duende Verde, para luego curarse, y a partir de ahí terceras personas retomaron la identidad del villano, en el Universo Ultimate Bendis había optado por mantener el terreno acotado a la familia Osborn y al patriarca de la misma con vida. En el momento de iniciarse esta historia, nos encontramos a Norman pasó bajo custodia de SHIELD, igual que Harry, junto a otros muchos criminales puestos a buen recaudo en la prisión del Triskelion. ¿Era buena idea encerrarles a todos juntos? Pronto quedaría claro que no. Con este relato, Bendis aspiraba a narrar una gran epopeya dramática alrededor de la familia Osborn: una tragedia griega en toda regla, en la que Peter se ve implicado aunque no quiera y en la que una sensación preside cada viñeta, la de que “esto no puede acabar bien”. La oscuridad que rodea a la aventura queda puesta de manifiesto desde su título. Eso de “Muerte de un Duende” es una declaración de intenciones para un escritor que siempre se ha enorgullecido de no mentar en vano a la parca. Sin embargo, hasta las últimas páginas de la historia no adquiere naturaleza plena y no puede ser comprendida por los lectores.

 

En menor medida, el escritor preparaba el terreno de cara a “Ultimatum”, un acontecimiento que uniría todas las series del Universo Ultimate y en el que inicialmente pensaba dejar al margen al trepamuros, hasta que comprendió que tal posibilidad no era asumible. A ese respecto, los efectos colaterales que tienen lugar en el segundo capítulo, durante la escena del Triskelion, así como cuanto sucede con la base de operaciones de los Ultimates propiamente dicha, serían los sucesos que mayor impacto tendrían en otras colecciones.

 

Y junto a todo ello destaca el impresionante trabajo de Stuart Immonen, al que Bendis le dedica una gran escena de acción en las primeras páginas, con la que lucirse y demostrar a los lectores que nada habían perdido con el cambio. El recurrente enfrentamiento con El Conmocionador, un villano de segunda contra el que Spidey había luchado muchas veces en el pasado, siempre en pequeñas escenas de desahogo en las que librarse del criminal en pocas viñetas, sirve de excusa para realizar unas páginas trepidantes, verdadero catálogo de lo que Immonen es capaz de plasmar sobre el papel, con un homenaje a Spiderman 2 inclusive (ese coche cazado al vuelo en una telaraña). Esto supone apenas un aperitivo, en comparación con lo que aguarda en las páginas siguientes, pasando por una apoteósica batalla en Times Square, hasta el choque final sobre el Helitrasporte de SHIELD. El artista conserva idéntica fuerza en las viñetas de tratamiento de personajes, plenas de dramatismo, intensidad y urgencia. Hasta entonces, sólo los aficionados con gusto de gourmet percibían a Stuart Immonen como un grandísimo dibujante. A partir de ese momento, la plana mayor de los lectores le situarían, con todo merecimiento, entre las grandes estrellas del género.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 21

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