EL ASOMBROSO SPIDERMAN 146: SUPERHÉROES EN EL GERIÁTRICO

Cuando imaginamos el ocaso de nuestros mitos, éste no suele ser agradable, pero al menos sí épico. Los aventuramos en una lucha final contra sus enemigos, en una última carga de la que no saldrán bien parados. En pocas ocasiones los situamos en el desenlace que nos suele corresponder a los meros mortales, el de ancianos agotados y abandonados en una residencia, viendo pasar los días y esperando que llegue el último de ellos, mientras se alimentan a base de sopas y purés y encuentran su mayor logro en salir al patio un rato y su mayor diversión en echar un bingo antes de irse a la cama. Pero hete aquí que Robbie Thompson ha roto con los tópicos, y para Spidey y Masacre ha elegido la segunda, y menos dramática, de las opciones, en un viaje al futuro que llegará de manera discontinua. Dicho de otra forma: cada pocos episodios, nos encontraremos con uno de ellos protagonizado por estas dos viejas glorias retiradas. La idea, si sigues habitualmente las aventuras del Mercenario Bocazas, seguro que te suena. Durante la recién acabada etapa de Gerry Duggan en Masacre, este guionista hizo varios team-ups que transcurrían en el pasado del Universo Marvel, y también se atrevió a mostrarnos la situación de Wade Wilson en el año 2099. El esquema era el mismo que vamos a ver aquí: una historia que se narraba de manera intermitente, que en principio funcionaba de forma autónoma, pero que explicaba algo que, en cierta forma, impactaba en la línea temporal del presente. Hay que tener en cuenta que el que fuera editor de Masacre en aquel entonces, Jordan D. White, es quien se encuentra detrás de la colección que aquí nos ocupa… ¡y se ha traído algunos viejos trucos con él!

 

DOS VIEJOS GRUÑONES

Como nos pasa a nosotros, el guionista estaba pensando en la maravillosa pareja cómica que formaban Jack Lemmon y Walter Matthau y que, después de haber encabezado memorables películas desde los años sesenta, se reunieron, ya ancianos, en el filme Dos viejos gruñones (1993). ¡Fíjate que incluso hay un vínculo de esa película con el mundo arácnido, puesto que la protagonista femenina era Ann-Margret, en la que se basó John Romita para la creación gráfica de Mary Jane! No es la única referencia que se le ocurre a Thompson. Llega a hacer comparaciones de lo más retorcidas: “Puede ser Dos viejos gruñones con superpoderes! ¡O Las chicas de oro, pero con chicos! ¡O Cocoon sin alienígenas, pero con peleas! ¡Nah, es El Viejo Wilson y El Viejo Parker! ¡’Nuff Said!”, proclamaba. El caso es que el escritor estaba pensando en hacer una historia amable, con estos dos abueletes y sus batallitas, pero le salió algo mucho más oscuro de lo que tenía inicialmente pensado. “Debo confesar que, cuando expuse la idea por primera vez, pensé que el tono iba a ser más ligero, como si se tratara de una parodia”, explicaba el guionista a nuestro compañero Tim Stevens, de Marvel.com. “Todavía hay mucho de ese tipo de humor que la gente puede esperar, pero me sorprendió descubrir que los guiones eran mucho más emocionales. Llegar a escuchar a estos muchachos acerca del final de sus carreras resultó de verdad fascinante. También me inspiré mucho en los diseños preliminares que de El Viejo Wilson y de El Viejo Parker hizo Scott Hepburn. Se veían superdivertidos y dinámicos, pero había mucho peso emocional en las caras que dibujó. Tanta historia, tanta pérdida… Quiero tanto a estos viejos petardos que no puedo esperar a que la gente lo vea”.

SPIDER-MAN 29: CONTINUIDAD RECONSTRUIDA

Sorprendente, ¿verdad? ¡Dos historias de Miles Morales que no está escrita por Brian Michael Bendis! Será mejor que nos vayamos acostumbrando, porque Bendis ya no forma parte de La Casa de las Ideas, pero su rico legado permanece, y en Marvel están dispuestos a seguir adelante con él. El Annual que se publica en este número viene a servir de puente entre la despedida del padre literario de Miles y un futuro que todavía no está concretado, pero del que esperamos poderte hablar muy pronto. En cualquier caso, la editorial apuesta fuerte por su Hombre Araña adolescente, en consonancia con el inminente estreno de Spider-Man: Un nuevo universo, el filme animado que servirá como su debut cinematográfico. Mientras llega una nueva colección del personaje que ya damos por hecha, aunque todavía no nos la hayan anunciado desde el Bullpen, este Annual lo reposiciona en la historia del Universo Marvel. Originalmente, Miles Morales nació en el Universo Ultimate, como consecuencia de la muerte del Peter Parker de aquella realidad, pero esos hechos han cambiado después de que tuvieran lugar las Guerras Secretas y el Universo Marvel fuera reconstruido, con Miles como parte del mismo. Perdemos, por lo tanto, el contexto que tuviera el personaje hasta ahora, y en su lugar lo sustituimos por acontecimientos relativamente cercanos en el tiempo, pero ocurridos en la entonces llamada Tierra-616. En lugar de la gran tragedia de la muerte del Spiderman original, publicada originalmente en 2011, nos quedamos con la Invasión Skrull, narrada en “Invasión Secreta” (2008). Esa diferencia de tres años permite situar con mayor facilidad el paso de la preadolescencia a la adolescencia en Miles, que Bendis se ventiló con el salto de todo un año que tuvo lugar tras la muerte, en el Universo Ultimate, de Rio Morales… algo que aquí nunca sucedió. El guionista Bryan Edward Hill no ha podido dejar de colocar otra muerte, la de Brent, como catalizadora de la decisión de Miles de asumir la identidad de Spiderman, buscando así paralelismos con el trepamuros clásico. La segunda historia del Annual, con ese primer día en la academia de Brooklyn, continúa con esa vertiente de reconstrucción de la historia del personaje dentro del contexto del Universo Marvel. Es así como nos encontramos con Overdrive, un villano que tuviera cierta importancia en el comienzo de “Un nuevo día”, lo que de nuevo nos transporta a 2008.

 

LOS AUTORES Detalle de importancia: Bryan Edward Hill y Nelson Blake II, los autores de la historia principal que acabamos de leer, son de raza negra, lo que supone un cambio para el personaje, un superhéroe afroamericano cuyas aventuras habían sido narradas hasta ahora por un blanco. El primero de ellos procede de Chicago, ha trabajado para Top Cow, así como en varios guiones de cine y, al tiempo que se ocupaba de este Annual, ha sido designado como nuevo escritor de Detective Comics. El segundo ha publicado en Image, Top Cow y la propia Marvel, donde dibujó la más reciente serie de Luke Cage. Mark Bagley, el dibujante por antonomasia de Ultimate Spider-Man, los acompaña, en un gesto legitimador muy relevante. En la historia de complemento nos encontramos con Emily Ryan Lerner, escritora independiente que además ejerce como ilustradora para el New York Times, y con el español Alberto Jiménez Alburquerque, que hasta ahora ha hecho episodios puntuales de Jean Grey o Generación-X.

 

AÑADIDO DE ÚLTIMA HORA Sí: ya sabemos cuándo volverá Miles. Y sí: ya sabemos quienes encabezarán la nueva serie. A destacar: nada de cambios de nombre y de traje. ¡Miles seguirá siendo Spider-Man! Y de sus aventuras se ocuparán Saladin Ahmed y Javier Garrón. ¡Un pedazo de equipo creativo que nos ha dejado alucinados! Por lo tanto, nos reencontraremos con Miles dentro de muy poquitos meses.

DOCTOR EXTRAÑO 33: EPÍLOGO

Llegamos al final de la cortísima, pero apasionante, etapa de Donny Cates en la cabecera del Hechicero Supremo, con un brillante episodio a modo de epílogo plagado de diálogos inteligentes e invitados especiales, desde el superhéroe visitante por excelencia, que no es otro que El Asombroso Spiderman, hasta el artista principal que nos acompaña, un Frazer Irving que no suele desplegar sus habilidades de manera continuada, pero que sí se aproxima de cuando en cuando a ciertos personajes propensos a su sensibilidad. Irving, por ejemplo, ya pasó por esta serie en plena etapa de Jason Aaron, en concreto en Doctor Extraño nº 17. Anteriormente, había tocado al personaje en La Imposible Patrulla-X de Brian Michael Bendis, cuando estaba ejerciendo como maestro hechicero de Illyana Rasputin. Echemos un vistazo a qué nos han deparado estas últimas páginas del futuro nuevo guionista de Veneno y de la miniserie en la que asistiremos a la muerte de Los Inhumanos.

 

UN SUPERHÉROE DE VERDAD

Lo primero que tenemos que agradecer a Frazer Irving es que, con lo que suelen ser los dibujantes “heterodoxos” a la hora de dibujar el uniforme del trepamuros, se ha mantenido extraordinariamente fiel al diseño clásico, e incluso ha recurrido a la manera en que venía a dibujarlo Steve Ditko: ojos más pequeños de lo habitual y zonas negras en lugar de azules en la parte externa a las telarañas, pero hay algo que no nos puede dejar de resultar un tanto desasosegante, que es el aspecto facial de Peter Parker. En concreto, hay una viñeta que dejó estupefacto a todo el mundo, tanto fuera como dentro del Bullpen, y que el propio Donny Cates tuvo empeño en que fuera así… ¡incluso mandó la foto de su perro como referencia! Te la dejamos a la izquierda, para que puedas comprobar los parecidos. Si te somos sinceros, por aquí nos ha recordado bastante al arreglito del Ecce Homo de Borja pintado por Elías García Martínez que hiciera la celebérrima Cecilia Giménez, y que es una imagen tan sobrecogedora que ha dado la vuelta al mundo, además de tener mucho éxito entre los autores de cómics.

 

EL TERCER INVITADO

Chip Zdarsky es el seudónimo de Steve Murray, un autor de cómics que se ha labrado todo un nombre con el dibujo de Sex Criminals, escrita precisamente por Matt Fraction, un fan del Ecce Homo de Cecilia, y ya dentro de Marvel por escribir las series Howard The Duck, Marvel 2-In-One y Peter Parker: The Spectacular Spider-Man. Teniendo esto último en cuenta, su contacto con el trepamuros ha sido prolongado. Desde USA, nos llega el anuncio de que escribirá y dibujará un episodio de la mencionada cabecera, pero, mientras eso llega, aquí hemos tenido una breve oportunidad para hacernos una idea de cómo va a ser eso: en esa pequeña historia en la que Peter habla a una araña y que huele a que se improvisó a última hora para cuadrar páginas. ¡Bendita improvisación! ¿Será eso lo que nos aguarda con Chip como autor total? En cualquier caso, lo que nos ocupa ahora es lo que le aguarda al Doctor Extraño. El mes que viene, hacemos las maletas y nos vamos al espacio con Mark Waid y Jesús Saiz. Va a ser muy diferente a esto… pero podemos asegurarte que va a molar una barbaridad. No te lo pierdas.

 

Spot On aparecido originalmente en Doctor Extraño 33

SPIDER-MAN 28: FECHAS PARA UN ADIÓS

Aunque en España se ponen a la venta el mismo día los últimos cómics Marvel escritos por Brian Michael Bendis, en Estados Unidos el que tienes en tus manos llegó a las tiendas el 2 de mayo, mientras que Invincible Iron Man #600 USA lo hizo el 23 de ese mismo mes. Por lo tanto, este Spider-Man #240 USA es el penúltimo guión de Bendis para Marvel antes de su marcha, y además debe leerse antes de Invencible Iron Man nº 94, donde también nos encontraremos con Miles Morales, en unos sucesos que cronológicamente ocurren después de lo aquí narrado. Otra fecha a tener en cuenta: el 1 de mayo, es decir, el día antes de que los aficionados estadounidenses pudieran leer estas páginas, Bendis visitaba por última vez las oficinas de La Casa de las Ideas, donde se reencontró con sus colegas de estos casi veinte años. A las 18:12 horas de la tarde, hora de Nueva York, Tom Brevoort escribía en su cuenta de Twitter: “Damas y caballeros… Brian Michael Bendis ha dejado el edificio de Marvel”, para a continuación incluir la ilustración que acompañan estas líneas. Se trata de la portada que firmó Joe Quesada para el Ultimate Spider-Man #160 USA (2011), el de la muerte de Peter Parker, que ahora era más oportuna que nunca. En Marvel, tomaron prestado el “Bendis Is Coming!”, que estaba apareciendo en los cómics de DC, con una tipografía similar a la del logotipo de Superman, para señalar que Bendis se marchaba: “Bendis Is Going!”, decían ellos en su lugar. El propio autor respondía a Brevoort con las siguientes palabras: “Estoy abrumado por la respuesta a este gesto encantador de Tom Brevoort y de todos los demás. Sólo quería que supierais cuánto os quiero a todos por expresar todos esos buenos pensamientos y recuerdos”. Desde aquí, podemos añadir que no recordamos ninguna despedida tan cariñosa para un autor que se fuera a la Distinguida competencia.

EL FUTURO

Íbamos a contarte la manera en que la infección por MRSA que colocó a Bendis al borde de la muerte cambió la historia que acabas de leer, pero el propio autor ya lo ha hecho, en las páginas precedentes, mucho mejor de lo que pudiéramos hacerlo nosotros nunca. En su lugar, preferimos mirar más allá del episodio de hoy. Spider-Man #240 USA es, tal y como ya sabíamos, el último número de la colección, pero eso no quiere decir que el personaje de Miles Morales no tenga un brillante futuro por delante, y tampoco que este sea el último número de la edición española. La sorpresa nos la encontrábamos en los pedidos de Marvel para los cómics que se han puesto a la venta este mes de agosto en Estados Unidos. Y es que se anunciaba el lanzamiento de Spider-Man Annual #1 USA, escrito por Bryan Hill y dibujado por Nelson Blake II. Se da la circunstancia de que ambos son autores de color, algo que nunca hasta ahora había ocurrido con el joven trepamuros y que podría sentar un precedente importante. Quizás sean ellos lo que encaren el futuro de Miles a partir de aquí, o quizás se trate de otro equipo creativo. Lo que ha quedado más o menos despejado, más allá de nuestros temores iniciales, es que Miles seguirá adelante, como también lo harán los otros grandes iconos creados por Bendis: Jessica Jones y Riri Williams. Quizás podamos darte más detalles en el próximo número, que podría ser el último de la serie… o quizás no, y para entonces Marvel ya haya puesto todas las cartas encima de la mesa y tengamos cabecera de reemplazo. La respuesta te la podremos dar en noviembre, porque, por cuestión de plazos, hasta entonces no podremos ofrecer ese Annual. Para más detalles, puedes consultar el avance que encontrarás en la página contigua, y, a continuación, recuerda hacerte con el Invencible Iron Man nº 94, para saber más sobre los planes futuros para Miles. Será allí donde, de verdad, nos despidamos todos de Bendis.

HOMBRES ARAÑA, MAGOS Y MONSTRUOS: STEVE DITKO EN MARVEL

Cada vez que glosamos la creación del Universo Marvel, solemos referirnos a tres autores como aquellos sobre los que se asientan los cimientos de este formidable cosmos de ficción. Stan Lee, guionista y fuerza impulsora, editor y creador de las conexiones que hicieron de La Casa de las Ideas algo único, un puzzle que conformaba una imagen infinita en que cada cómic no era sino una pequeña pieza; Jack Kirby, el titán del lápiz que dio vida a Los 4 Fantásticos, Los Vengadores, La Patrulla-X y desarrolló aventuras más grandes que la vida, de un colosalismo abrumador y una imaginación desbocada; y Steve Ditko, el reverso oculto, misterioso y extraño de Kirby, un artista de las sombras, de los personajes singulares y los lugares brumosos, de los mundos que están más allá de los límites de la conciencia y de los relatos que invitan a liberar la mente. Donde Kirby dibujaba dioses, Ditko mostraba almas atormentadas; donde Kirby enseñaba invasiones alienígenas y tecnología imposible, Ditko se escoraba por los monstruos informes y las dimensiones aberrantes. Sólo la perfecta combinación de esos talentos habría hecho posible un resultado tan magnífico como para pervivir en la cultura popular durante décadas y como para atraer generación tras generación de autores y aficionados, que no hacen sino perpetuar el reino de los prodigios.

 

 

Stephen J. Ditko nació el 2 de noviembre de 1927 en el seno de una familia trabajadora de inmigrantes eslavos, en Johnstown (Pensilvania). Apasionado de las viñetas desde niño, Ditko quiso escapar del destino de sus padres y señaló el dibujo como plataforma para hacerlo. Practicó de manera autodidacta y cogió así malos hábitos artísticos, hasta que, en 1950, entró en la Cartoonists & Illustrators School de Nueva York bajo la tutela de Jerry Robinson, el cocreador del Joker y de Robin. El artista dio el salto profesional en 1953, dentro de Stanmor Publications, donde ganaba diez dólares por página. Ese mismo verano, entró a trabajar en el estudio de Joe Simon y Jack Kirby, el equipo creador del Capitán América. Allí también estaba Mort Meskin, al que Ditko encontraba especialmente interesante y que fue de gran influencia en su estilo. Ya en 1955, saltó a Charlton, una editorial que le ofrecía enorme libertad creativa, y para la que firmó una gran cantidad de historias de contenido terrorífico, antes de que la implantación, ese mismo año, del llamado Comics Code hundiera ese tipo de publicaciones. La tuberculosis alejó a Ditko de los tableros de dibujo y de la Gran Manzana durante meses. Cuando regresó a Nueva York, Charlton atravesaba problemas económicos ocasionados por un huracán que había arrasado sus instalaciones e imprenta en Connecticut, lo que llevó al artista a llamar a las puertas de Atlas, la editorial que pronto pasaría a llamarse Marvel Comics. Allí trabajó, con Stan Lee como guionista, en los relatos cortos que nutrían el grueso de la línea editorial. Las querencias de Ditko eclosionaron con fuerza en esos relatos, casi siempre de misterio y próximos al terror. Las historias solían desenvolverse en la oscuridad, en escenarios opresivos y de atmósfera enfermiza, habitualmente protagonizadas por individuos incomprendidos por el sistema y que padecían el castigo por querer destacar.

 

Fue, en ese momento fundamental a comienzos de los sesenta, cuando llevó a cabo los trabajos en Marvel que le harían no sólo pasar a la historia del medio, sino cambiarla. Algunas de las más significativas obras de ese periodo son las que nutren este libro-homenaje.

 

 

LA REVISTA QUE RESPETA TU INTELIGENCIA

El particular estilo de Steve Ditko enseguida le granjeó una legión de seguidores que lo distinguían de Jack Kirby u otros artistas de Atlas. Seguían su trayectoria a lo largo de los títulos antológicos de la factoría, como Tales To Astonish o Journey Into Mystery, pero Stan Lee estimó el potencial de un título dibujado en su totalidad a su arte. Fue así como decidió tomar una cabecera preexistente, Amazing Adventures, que aglutinaba historias cortas de distintos dibujantes para, a partir de la séptima entrega, transformarla en Amazing Adult Fantasy. El título apelaba a la sofisticación del lector tanto como el contenido, formado a partir de ese momento por historias de Lee y Ditko que recordaban al show televisivo del momento, The Twilight Zone (Dimensión desconocida en España).

 

El puñado de historias recopiladas en este volumen supone una buena muestra del trabajo de Ditko en Amazing Adult Fantasy, aunque algunas de ellas destacan por su importancia histórica. Así, “Something Fantastic?” hace partícipe tanto a guionista como dibujante de la acción, un truco narrativo al que Stan Lee recurriría en numerosas ocasiones con posterioridad; “¡El hombre del cielo!” presenta en sociedad a los mutantes, concepto posteriormente desarrollado por Lee y Kirby en La Patrulla-X; finalmente, “Spider-Man!” supuso el debut del más popular personaje de Lee y Ditko, que apareció en el último número de la colección. Para esa entrega, perdió el “Adult” del título, y se preparó para acoger en cada episodio una nueva aventura del trepamuros, pero la escasa fe del editor Martin Goodman en la cabecera abocó a su prematura cancelación.

 

ENSAYOS DE GRANDEZA

Antes del debut de Spiderman, hemos incorporado otra muy particular historia de Lee y Ditko, publicada originalmente en Strange Tales, otro de los títulos antológicos de Atlas. Como en muchos de los relatos de la época, presentaba una situación fantástica con resolución sorpresa, con una sirena que habita entre humanos como protagonista. El detalle que ha hecho destacar esta historia por encima de otras es la presencia de los padres adoptivos de la protagonista, llamados Tía May y Tío Ben y caracterizados ya como los que luego serán los tíos de Peter Parker. Ella, en particular, obedece a uno de los modelos de mujer que habitualmente utilizaba Ditko, y que se basaba en su propia madre. Este tipo de historias, con prototipos que luego servirán de modelo a superhéroes, supervillanos y secundarios de La Era Marvel, solían ser habituales en los tiempos inmediatamente anteriores a la irrupción de Los 4 Fantásticos.

 

EL SUPERHÉROE NEURÓTICO, EL ESPEJO DEL DIBUJANTE

El éxito inesperado del Hombre Araña propició el lanzamiento de su propia revista, The Amazing Spider-Man, unos pocos meses después de su debut. Comenzaba así una de las más brillantes etapas que ha conocido jamás el género superheroico. Steve Ditko volcó su experiencia vital, sus aspiraciones personales, sus amarguras y sus triunfos en un personaje con el que trazó una evolución modélica a lo largo de más de tres años. Spiderman reflejaba la angustia adolescente que había sentido el propio autor como nunca se había hecho antes en un cómic y de inmediato fue asimilado por una audiencia que lo estimó como propio. A partir de un determinado momento, Stan Lee dio carta blanca al artista para que él mismo construyera las historias, si bien Lee siguió aportando unos chispeantes e imaginativos diálogos.

 

En esta recopilación, hemos incluido The Amazing Spider-Man Annual #1 USA, el primer especial protagonizado por Peter Parker: una auténtica fiesta en la que se enfrentaba contra los que se habían alzado como sus seis principales villanos hasta la fecha, con la salvedad de El Duende Verde, mientras la Tía May y Betty Brant atravesaban por una situación que, en lugar de caer en los tópicos más manidos, acudía a lo rocambolesco, para convertirse en pieza impagable de una trama genial. El cómic se coronaba con una pequeña historia paródica en la que Lee y Ditko daban cuenta del proceso de elaboración de las aventuras de Spiderman.

 

A continuación, se ofrece la que está considerada como la mejor historia de la Era Ditko, y probablemente una de las mejores jamás protagonizadas por Spiderman. En esta saga de tres capítulos salen a la luz de manera evidente las influencias que sobre Ditko estaban teniendo las ideas del Objetivismo, enunciadas por la escritora ruso-estadounidense Ayn Rand. El Objetivismo apelaba al individualismo extremo, a la glorificación de la excepcionalidad y a un sistema capitalista sin concesiones a la protección de los más débiles. Ditko quedó fascinado por su defensa de la persona sobre la masa, e identificó a Spiderman con el héroe randiano que sale triunfante a pesar de tener todas las circunstancias en contra. Así lo reflejó, en una larga escena de cadencia perfecta, emoción absoluta y final épico, con la que su trepamuros alcanzó la excelencia, y que todavía es recordada como uno de sus momentos más representativos.

 

MÁS ALLÁ DEL VELO DE LA REALIDAD

En paralelo a su etapa con Spiderman, se desarrolló la otra gran obra de Steve Ditko en Marvel, la del Doctor Extraño. El Señor de las Artes Místicas también surgió como parte de un título antológico de la editorial, pero, al contrario que lo que ocurrió con el trepamuros, permaneció en Strange Tales mientras que Ditko continuó en Marvel. Stan Lee adjudicó al artista la creación del mago, inicialmente limitado a lugares comunes que quedaron atrás en cuanto Stephen Extraño echó a andar y fue de menos a más, de “Maestro de la Magia Negra” a guardián de las puertas a dimensiones que no obedecían a las leyes de la física, de hechicero de teatrillo a protector de la Tierra frente a amenazas que desafiaban toda racionalidad.

 

El Doctor Extraño de Ditko provenía de un rincón de su mente que había sido abierto de par en par, pero al que no habían tenido acceso los meros humanos hasta entonces. En lo campus de las universidades, las comunas hippies y las fiestas privadas de los ejecutivos de Madison Avenue querían saber qué era aquello que tomaba ese dibujante de Marvel. No sospechaban que Steve Ditko se limitaba a explorar su imaginación. Doctor Extraño se alzó como vanguardia entre la generación de la psicodelia, y que Storm Thorgerson lo introdujera, casi oculto, en la carátula de A Sacerful Of Secrets (1968) de Pink Floyd no hacía sino refrendarlo.

 

Aquí se incluye el debut y el origen del personaje, con una digna modestia que apenas deja entrever la sublimidad que aguardaba a los pocos meses, para a continuación pasar a la primera gran saga de Extraño, aquélla en la que eclosionó el personaje en toda su originalidad, y concluir con el último de los relatos desarrollado por Ditko para el Hechicero Supremo.

 

EL CAMINO POSTERIOR, EL INICIO DE LA LEYENDA

Las profundas diferencias que se fueron abriendo camino entre Stan Lee y Steve Ditko abocaron, en 1966, a que éste abandonara Marvel desairado y se negara a volver a dibujar a los dos personajes que le habían hecho extremadamente popular. Fiel a su manera de entender los postulados del Objetivismo, ni Spiderman ni el Doctor Extraño volvieron a pasar por sus manos, y también se negó a exigir rendimientos por el éxito posterior de ambos iconos, incluidas sus gigantescas películas, que el artista nunca llegó a ver. Además de estos personajes, en aquel periodo inicial del Universo Marvel también habían pasado por sus manos, aunque en menor medida, otros héroes del momento, como Hulk o Iron Man.

 

Steve Ditko volvió a Charlton, donde incorporó a la librería de personajes de la independiente a Blue Beetle o The Question, reciclados décadas más tarde en la creación de Watchmen, el cómic que subrayó la madurez del género. Pasó por DC Comics, donde produjo Halcón y Paloma o Creeper, sin llegar nunca a alcanzar una repercusión remotamente cercana a la lograda con Spidey o el Doctor Extraño. En los ochenta, recaló en Marvel, en una errática segunda etapa donde todavía dio vida a nuevos personajes, como La Chica Ardilla o Speedball, que alcanzaron cierto predicamento ya en manos de otros. Pero el público de la época no supo entender los planteamientos del artista, cuyo estilo fue juzgado como pasado de moda. El aprecio y el reconocimiento no llegaría sino con el recuerdo de los lectores veteranos, y el descubrimiento por parte de las nuevas hornadas de seguidores, gracias a las sucesivas reediciones de las etapas fundacionales de Spiderman o Doctor Extraño.

 

En los últimos años, Steve Ditko seguía trabajando en su estudio del centro de Nueva York, negándose a hacer apariciones en público o conceder entrevistas, si bien respondía personalmente y de su puño y letra a las cartas que le llegaban de lectores de todo el mundo, y lanzaba sus cómics, en blanco y negro y de un contenido político, alegórico y doctrinal, aunque todavía con destellos de grandeza, a través de mecenazgo y autopublicación. Sus personajes clásicos daban millones, los originales de sus obras más apreciadas podrían haber alcanzado cantidades desorbitadas, pero él se negaba a venderlos, y prefería colocarlos entre su viejo tablero de dibujo y la página que estuviera haciendo en ese momento. Cuando su amigo Greg Theakston lo descubrió y se ofreció a comprarle el mejor tablero que pudiera encontrar, Ditko se negó en redondo. En 2007, la estrella de la televisión británica Jonathan Ross se propuso descifrar el misterio alrededor de Steve Ditko, en un documental para la BBC que seguía su trayectoria con la mayor admiración. Al final del mismo, Ross y el escritor Neil Gaiman se desplazaban a Nueva York y visitaban en su estudio al artista, que fuera de cámara los recibió y mantuvo una agradable conversación con ellos ante la sorpresa de ambos.

 

El 29 de junio de 2018, la policía encontró el cuerpo de Steve Ditko en su apartamento de Nueva York, la suite 715 del nº 1650 de la calle Broadway, tal y como podía localizarse con facilidad en el listín telefónico. Había muerto dos días, antes por causas naturales. Tenía noventa años, y se encontraba preparando su siguiente proyecto, Something Big, una antología de 48 páginas que financiaría mediante pequeñas aportaciones de los compradores. El misterio nunca dejaría ya de rodear a su figura. Sus grandes creaciones nunca dejarían de estar con nosotros. Su genio perviviría para siempre.

 

 

Texto aparecido originalmente en 100 % Marvel HC. Los mundos de Steve Ditko

CACERÍA MACABRA: LA HERENCIA DEL CAZADOR

De todos los villanos de Spiderman concebidos por Stan Lee y Steve Ditko, Kraven El Cazador nunca estuvo entre los más apreciados por el fandom. El Doctor Octopus, El Duende Verde, El Hombre de Arena, Mysterio, El Buitre, El Lagarto o incluso Electro eran preferidos por los lectores frente a aquel hombre de la selva, engreído y pagado de sí mismo, que en pocas ocasiones había conseguido poner en jaque al trepamuros. Sin embargo, y pasados muchos años desde su nacimiento, Kraven consiguió alzarse sobre todos ellos, para ocupar un lugar de honor en el imaginario Marvel.

 

 

Sergei Kravinoff estaba ahí, disponible, casi vacío, esperando a que llegaran los autores que le dieran grandeza y carisma. Y esos autores llegaron. En 1987, J. M. DeMatteis y Mike Zeck construyeron la más escalofriante aventura de Spiderman jamás narrada: “La última cacería de Kraven”. DeMatteis tomó al villano en sus brazos y lo llevó más allá de lo que nunca nadie se hubiera atrevido, partiendo de los pocos rasgos característicos que tenía: su condición de miembro de la decadente aristocracia rusa, su retorcido sentido del honor y su estupor ante el mundo moderno, contrapuesto a la nostalgia por un supuesto paraíso perdido, que él identificaba con la jungla: el lugar donde, a su juicio, cada uno ha de enfrentarse contra sus demonios interiores. En el caso de Kraven, ese demonio no era otro que Spiderman… O como le gustaba llamarlo a él: La Araña. Una terrible criatura, más que humana, pero que tras la máscara no era otro que Peter Parker… “Un tipo al que el destino dio una palmadita en el hombro”, como se definía éste durante el curso de la aventura, en la que Spidey era enterrado vivo mientras Kraven tomaba su lugar. Aquella experiencia resultó única para los lectores de Spiderman, y acabó de la única manera que podía acabar: con el suicidio del villano.

 

“La última cacería de Kraven” constituyó un pequeño milagro: la confluencia de factores que, en cualquier otro momento, no se habrían encontrado. DeMatteis en un momento deprimente de su vida en que se sentía tan enterrado como el propio Spidey en la saga; un argumento que había pasado por el escritorio de varios editores, y aplicado a personajes tan distantes entre sí como Batman y el Hombre Maravilla, pero que nunca llegó a contar con luz verde hasta entonces; Mike Zeck como gran artista, después de acometer la visionaria miniserie de El Castigador; un fichero de personajes Marvel que se abrió por el lugar correcto cuando el guionista buscaba el antagonista apropiado; unas lecturas de clásicos rusos que no dejaban de resonar en su cabeza… No es extraño que la aventura fuera abrazada por los lectores del momento y alzada a la categoría de mito, de obra maestra, de cómic generacional. Su eco continuó resonando durante los años siguientes, hasta alcanzar la actualidad. Porque, más de veinte años después, llegaba una nueva historia, heredera directa de la original, en la que el linaje de los Kravinoff emprendía el camino de la venganza contra La Araña.

 

“La cacería macabra” marcó el episodio final de “El Desafío”. Se trataba de un monumental tributo a la labor realizada por DeMatteis y Zeck, tanto que el primero de ellos no sólo tuvo oportunidad de dar su aprobación a la misma, sino de participar de ella, mediante un relato de background que apareció como complemento de cada uno de los episodios. Pero “La cacería macabra” era también algo nuevo, relevante y brutal. Al construir el guión, Joe Kelly se desmarcó de su encasillamiento como guionista con toques humorísticos, que llevaba a cuestas cada vez que se aproximaba a Spidey. En su lugar, sacó a pasear sus habilidades camaleónicas. Stephen Wacker, el editor de la franquicia arácnida, tuvo que leer los borradores con muchas luces encendidas a su alrededor, a causa de los escalofríos que le producían.

 

“Quería que los Kraven fueran una familia aterradora”, explicó Kelly al respecto. “Todos hemos sido bastante brutos en los últimos arcos de Spidey, pero mi objetivo era empujarlo mucho más allá de los límites. Además, parte de la historia tiene que ver con el ‘adelgazamiento de la manada’ arácnida, por así decirlo”. Se refería, el autor, a la presencia de personajes señalados dentro del entorno arácnido y extraídos de diferentes épocas: estaba los míticos ochenta, a los que se adscribían Madame Web o Julia Carpenter, la sucesora de Jessica Drew como Spiderwoman; estaba la seminal época de Joe Michael Straczynski, de donde se rescataba la figura de Ezequiel, y en la que había nacido Araña, la trepamuros latina; pero los lectores también se encontraron con personajes procedentes de la olvidada etapa de Howard Mackie y John Byrne, de la que provenía Mattie Franklin, la tercera y fracasada Spiderwoman, o el periodo maldito del regreso del clon, en la que se encuadraba Kaine, el clon imperfecto de Peter Parker. Kelly quería hacerlo todo suyo, escribir un relato consistente y coherente con la tradición del personaje, porque necesitaba de unas extraordinarias dosis de legitimidad, de cara al fin que perseguía la trama y que conviene descubrir en su lectura.

 

No menos importante fue la labor de Michael Lark, el artista apropiado a la hora de sumergir en la oscuridad el tradicionalmente luminoso mundo de Spidey. “He dibujado más lluvia, sangre y carne podrida de las que he tenido que dibujar en ninguna otra serie”, señaló. Su nombre estaba habitualmente asociado con entornos más realistas, como los que había dibujado en Gotham Central, The Pulse, Daredevil o Captain America y nunca antes se había acercado al trepamuros. Quizás por eso fue requerido para una historia que, desde su excepcionalidad definitoria, precisaba de un artista capaz de conjurar entornos oscuros, entre la decadencia y lo macabro, pero sin escapar de una escalofriante cotidianeidad.

 

“La cacería macabra” marcó la conclusión de “El desafío”, el monumental cúmulo de aventuras unidas por la figura en las sombras de los Kravinoff, que había llevado al límite las capacidades tanto de Wacker como de todo el equipo en que se apoyaba. De manera indirecta, señaló lo cercano que estaba el final de “Un nuevo día”. Todavía quedaban cabos sueltos por atar, deudas pendientes que pagar y espacios por ordenar, dentro de la siempre caótica existencia de Peter Parker, pero el ambiente ya estaba impregnado de despedida. Era el olor que dejaba la lluvia después de haber caído copiosamente sobre la tierra del cementerio, aquel cementerio donde quedaba una ya inútil lápida.

 

 

Texto procedente de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 28

EL DESAFÍO (TERCERA PARTE): MONSTRUOS MÁS QUE HUMANOS

Penúltimo capítulo de “El desafío”, antes del choque definitivo contra la familia Kravinoff y sus planes para devolver al mundo de los vivos a Kraven El Cazador. Conforme se acerca ese siniestro momento, la oscuridad se va apoderando de las páginas de The Amazing Spider-Man, como un presagio del fundido a negro que llegará a continuación. Semejante pesadumbre se refleja en el antagonista al que se enfrenta el trepamuros antes del último asalto. Se trata de El Lagarto, uno de los enemigos más veteranos del personaje, a quien el destino ha colocado en el peor momento de su existencia. No es la única amenaza que afronta Spidey en este volumen, donde también se cruza en el camino de nada menos que dos Rinos, una versión femenina de El Escorpión y Juggernaut.

 

 

¡Quién iba a contar, a los lectores de los años sesenta, que aquel tipo tosco y envuelto en una piel de rinoceronte, tenía también su corazoncito! Rino fue una de las nuevas aportaciones de John Romita al mito del trepamuros, poco después de hacerse con las riendas de la serie. El personaje pronto se convirtió en un habitual de Hulk, con el que solía medir su fuerza bruta, y se alejó en consecuencia del entorno de Spidey, salvo por ocasiones muy singulares. Ya en el siglo XXI, una historia en concreto, tan trascendental para él como olvidada por los demás, lo redefinió y le dotó de un mayor contenido. Se trataba de “Flores para Rino”, desarrollada por Peter Milligan y Duncan Fegredo para Spider-Man’s Tangled Web #5 y 6 USA (2000), en la que el villano conseguía un aumento artificial de su inteligencia y encontraba al amor de su vida, sólo para perderlo todo poco después y volver a las costumbres de siempre, como si se tratara de algo inevitable. La historia mostró un lado de Rino que nunca se había visto hasta entonces, y otros autores terminaron por bucear en ese aspecto tan particular.

 

Saltando diez años en el tiempo, llegamos hasta The Amazing Spider-Man #617 USA (2010. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 25), precisamente el primer volumen de esta serie dedicado a “El desafío”. Joe Kelly y Max Fiumara dedicaban una potente historia autoconclusiva a dar otra vuelta de tuerca a Rino, ahora casado con una amable esposa que lo adora, con un nuevo nombre, un trabajo honrado y, en definitiva, una vida distinta a lo que había tenido hasta ese momento, y mucho más satisfactoria. La tranquilidad era interrumpida por la llegada de un nuevo Rino, que trataba de mostrarle su respeto, pero que no hacía sino enturbiar la recién adquirida paz. Con un sustituto en las calles, parecía como si el destino quisiera haber dado una salida a Aleksei Sytsevich… pero la historia distaba mucho de haber terminado. Kelly y Fiumara la retoman aquí, de nuevo con un episodio único, tan sobresaliente como el anterior, pese a que su tono es por completo distinto.

 

El planteamiento de “El desafío” permitió al editor Stephen Wacker presentar historias muy diferentes a cada nuevo paso del landscape. A la segunda parte del relato sobre Rino siguió un episodio en que Fred Van Lente recurría a Escorpión, una puesta al día femenina del viejo enemigo de Spidey que había presentado cinco años antes, en Amazing Fantasy vol. 2, #7 USA (2010). Carmilla Black había seguido una trayectoria irregular, siempre de la mano de su guionista, quien encontró en esta aventura la manera de darla un pequeño impulso.

 

Acto seguido, llegaba un arco con intenciones muy diferentes, ya que se trataba de una secuela de la mítica historia de Roger Stern y John Romita Jr. “Nada puede detener a Juggernaut(The Amazing Spider-Man #229 y 230 USA, 1982), que todavía se recuerda como un pináculo dentro de la memorable etapa que realizaron estos autores. Wacker no pudo hacerse de nuevo con los servicios del dibujante original, pero eligió en su lugar a Lee Weeks, un artista con un estilo similar al de Romita Jr. La nueva aventura no sólo retomaba el argumento de la clásica, sino que además asumía posteriores encuentros de Spidey con Juggernaut, así como las circunstancias actuales del personaje. La profesionalidad en estado puro de la que hacía gala Stern servía también para recordar el maravilloso sabor de boca que dejara su paso por la serie treinta años atrás.

 

La calidad de estas historias, no obstante, quedaría eclipsada por la última de las sagas aquí incluidas, que brilló como uno de los mejores momentos de todo “El desafío”. El terror, lo malévolo y lo sangriento se abrían camino en un relato que establecía un antes y un después en la relación entre Spiderman y El Lagarto. Estaba escrito, por incompatible que pudiera parecer con su estilo, por Zeb Wells, el que hasta entonces había sido autor de las aventuras más optimistas y divertidas del Nuevo Día arácnido.

 

La opción de recurrir a El Lagarto surgió durante las primeras discusiones alrededor de la galería de villanos que aparecería en “El Desafío”. Era obvio que un enemigo del Hombre Araña cuyo debut databa de TheAmazing Spider-Man#6 USA (1963) y que había llegado a convertirse en una de las grandes referencias clásicas del trepamuros debía estar en esta macrosaga. Sólo faltaba encontrar una historia que lo hiciera de nuevo un personaje interesante, y no fuera el típico enfrentamiento entre Spidey y El Lagarto que se salda con el héroe devolviendo la humanidad al villano. A este respecto, el guionista acudió a la trayectoria que había seguido Curt Connors a lo largo de los años: de una vida en familia como respetado científico y profesor de Universidad había pasado a la marginalidad después de la muerte de su esposa. Las periódicas transformaciones en El Lagarto no hacían sino restar piezas a su delicado equilibrio emocional. Connors era una persona al borde del abismo, y sólo faltaba un último empujón. “Queríamos utilizar las esencias del personaje, pero al mismo tiempo enseñar a la gente algo que no hubieran visto antes”, recuerda Zeb Wells. “La intención era alejarnos de la estructura del típico enfrentamiento contra El Lagarto. Para eso, teníamos que dejar atrás a Curt Connors y fijar el punto de atención en esta criatura que es una reliquia del periodo jurásico, que ha sido liberada de esa parte del cerebro que compartimos con nuestros ancestros. Estaba interesado en el punto de vista que tendría ese monstruo de nuestro mundo”.

 

Texto aparecido en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 27

SPIDER-MAN 26. DESTINO: LATVERIA

Penúltimo capítulo. Exacto: el mes que viene, termina esta colección, nos abandona Brian Michael Bendis, Miles Morales se queda sin serie propia, al menos de momento… ¡todo eso ocurrirá a la vez, y más cosas que mejor que no te adelantemos! Tan cerca del final, el guionista continúa con la buena costumbre de conectar todas sus historias, recuperando a una de sus villanas favoritas. Lucia Von Bardas nos la presentó en Secret War #1 USA (2004), como la dirigente que había llegado a gobernar Latveria con ayuda de Estados Unidos. Posteriormente, se descubrió como una amenaza tan terrible como el propio Doctor Muerte, lo que llevó a Nick Furia a planificar su caída. El personaje continuaría apareciendo de manera intermitente en el Universo Marvel, siendo recuperada recientemente por su creador literario, en concreto en Invincible Iron Man vol. 6, #6-11 USA (2017. Invencible Iron Man nºs 81-86), donde fue derrotada por Riri Williams. Ella fue la superheroína que consiguió algo tan inconcebible como llevar la democracia a Latveria, y de ahí que la villana le guarde tanto rencor. Von Bardas fue detenida, pero ya sabemos lo fácil que lo suelen tener los villanos de La Casa de las Ideas para escapar.

 

ENTRAN LOS CAMPEONES

¿Qué vínculo une a Riri Williams y a Miles Morales, aparte del guionista? Que ambos pertenecen a Los Campeones, y de ahí que sea este grupo el recurso utilizado por Bendis para que nuestro joven trepamuros consiga llegar tan rápido hasta donde se encuentran los Seis Siniestros. Hay, no obstante, un detalle de continuidad que chirría un pelín: en Campeones nº 18, Cíclope dejó el grupo, para ser sustituido por La Imparable Avispa y Ironheart. Por lo tanto, no hemos tenido ningún momento en que Riri y Scott coincidieran en la formación. ¿Quizás Ciclo quedó una última vez con sus viejos amigos y entonces surgió la crisis de Latveria? ¡Lo aceptamos como No-Premio!

 

HOMENAJE POR LOS CAÍDOS

Nada más ver la portada de este número, a nosotros nos invadió una comezón que probablemente sea similar a la que hayas podido sentir tú: “¿Dónde hemos visto antes algo parecido?”. Estaba claro que el dibujo recordaba a otro, relativo a esta colección, pero no lográbamos situarlo. Uno de nuestros más sagaces localizadores de tributos artísticos, Xavi Sanz Serrano, nos ha resuelto la papeleta. La ilustración recuerda poderosamente a la mítica escena en que Mary Jane sostenía el cuerpo sin vida de Peter Parker, en Ultimate Spider-Man #160 USA (2009. Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 30: La muerte de Spiderman). Ay, por mucho que nos guste lo que hace habitualmente el bueno de Patrick Brown, en este caso nos quedamos con el original de Mark Bagley. Xavi aprovecha para señalar que, en este entorno arácnido, no faltan precisamente muertes en los brazos del héroe. Antes de que el Hombre Molécula le diera al botón de reinicio, así fue como nos despedimos de Rio Morales. Si descendemos a los terrenos más clásicos, no hay más que recordar la dramática despedida del Capitán Stacy, cuya versión a cargo de Todd McFarlane nos recuerda el buen aficionado arácnido latro. Si nos extendemos al resto del Universo Marvel, viene el recuerdo de “Born Again” o de “La muerte del Capitán Marvel”. Y elevando la discusión al terreno cultureta, Íñigo de Prada nos recuerda que todo empezó con La Piedad de Miguel Ángel. ¡Menudo Spot On coral que nos ha salido!

 

EL ASOMBROSO SPIDERMAN 142: VENENO INC

¿Sabes cuántos años lleva Dan Slott escribiendo las historias de Spiderman? Más de una década. En todo este tiempo, siempre ha querido desarrollar una aventura con Veneno… pero hasta ahora nunca había tenido oportunidad de hacerlo como a él le hubiera gustado. Las circunstancias cambiantes del simbionte lo hacían imposible, pese a que el guionista contribuyó decisivamente a la creación de Anti-Veneno o a que la criatura pasara a manos de Flash Thompson. Sí, aquellas historias precisaban de Eddie Brock o de su eterno compañero aceitoso, pero estaban muy lejos de la tradicional aventura con Spiderman y Veneno luchando más allá de lo humanamente posible, que habían caracterizado los primeros, y más inspirados, tiempos del personaje. “Ahora que el simbionte vuelve a estar unido a Eddie, parecía el momento apropiado”, comentaba el editor arácnido, Nick Lowe, en declaraciones a Venomsite.com. “En cuanto empezamos a cocinar la saga, nos dimos cuenta de que era demasiado grande para contarla sólo en The Amazing Spider-Man, así que Dan y Costa vinieron a mi oficina y estuvimos hablando durante un par de días acerca de cómo podría desarrollarse la trama”.

 

REALINEANDO PERSONAJES La pérdida del simbionte dejó a Flash Thompson un tanto en el limbo, situación irregular para uno de los secundarios fundamentales de la franquicia. La etapa de Agente Veneno había sido inesperadamente larga y sorprendentemente rica, de tal manera que había generado su propia mitología. Es el caso de Mania, de la que volvemos a saber en este microevento y que, de hecho, sirve como motor de los acontecimientos. Pero la cuestión más relevante es la que afecta al propio Flash. En todo este tiempo, ha evolucionado desde abusón de instituto de Peter Parker a nada menos que héroe nacional. Una vuelta a los orígenes, por habitual que sea en Marvel, se antojaba injusta para un personaje que había llegado tan lejos. Teniendo en cuenta la relación previa entre Flash y Liz, y que ésta sea ahora la jefa de Alchemax, la compañía con la que Eddie Brock ha hecho un trato de dudosa moralidad, la historia se escribía casi sola. “Si has oído algo acerca de Flash Thompson, sabrás que, incluso cuando era un abusón, lo que más quería en el mundo era convertirse en un héroe”, continúa Lowe. “Quería ser Spiderman, adoraba a Spiderman y tenía todo lo que hacía falta tener cuando se convirtió en Veneno. Consiguió incluso llegar al espacio. Fue oscuro y hubo problemas al principio, pero había alcanzado todas sus metas. Ahora eso ya no está. Se lo robaron y Flash está tratando de comprender cuál es ahora su papel en el mundo. Ahí es donde nuestra historia empieza”.

 

Y EN MEDIO, SPIDERMAN En lo que a Veneno respecta, el trepamuros sigue viendo las cosas, ejem, en blanco y negro. Le resulta imposible que un psicópata como Eddie Brock pueda convertirse en un auténtico justiciero, y tampoco quiere que su mejor amigo se vea influido por una criatura que identifica como inequívocamente perniciosa. Hay que tener en cuenta que Peter desconoce toda la información que nosotros hemos adquirido acerca de la verdadera naturaleza del simbionte, por lo que está convencido de que nada bueno puede salir de ahí. ¡Y tampoco es que vaya a cambiar de idea, después de contemplar a los chicos de la banda de la Gata Negra, reforzados por el simbionte de Mania!

FIRMA INVITADA: MI EXPERIENCIA CON DAN SLOTT, POR XAVI SANZ

No es un secreto para nadie que me conozca que Spider-Man es mi personaje de ficción favorito, y Dan Slott uno de mis guionistas favoritos para el personaje. A lo largo de diez años, con sus altos y sus bajos, he disfrutado de cada parte del viaje, su Spider-Man ha sido una parte de mi vida que parecía que siempre iba a estar ahí. Su forma de escribir al personaje conecta conmigo como pocos guionistas lo han hecho antes. Por eso no es de extrañar que cuando mi amigo Christian me dijo que Slott asistiría a la London Cinema and Comic con este verano, corriera a comprar las entradas, reservar los billetes de avión y el hotel.

 

Y allí estaba, delante de uno de mis ídolos. Y era tan simpático y gracioso como parecía por las redes sociales. No dudó en agradecerme haber estado comprando sus tebeos durante tanto tiempo. Le gustó que llevase una camiseta con la portada de uno de sus cómics más míticos. Le hable de lo mucho que me había gustado Superior Spider-Man y me dijo que siempre había tenido claro que lo tenía que protagonizar Otto Octavius aunque todo el mundo le decía que por qué no Norman. Le mencioné la pérdida que más me ha dolido de toda su etapa y hablamos jocosamente sobre si el personaje volvería, como pasa siempre en los cómics de superhéroes

También pude asistir a una charla que dio el propio Dan sobre su carrera como guionista. Al escuchar sobre sus comienzos como guionista de cómics basados en dibujos animados que quería pasar desesperadamente a escribir superhéroes, me reafirmé en la idea de que Slott es uno de los nuestros, un fan de los de siempre, viviendo el sueño. Me resulta imposible no contagiarme de su entusiasmo.

Xavi Sanz

 

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