UN MOMENTO EN EL TIEMPO: UN ANEXO ESCLARECEDOR PARA “UN DÍA MÁS”

Tres años después de la polémica aventura con la que Marvel en general y Joe Quesada en particular pusieron fin retroactivamente al matrimonio entre Peter Parker y Mary Jane Watson, Spiderman había recuperado el favor del público, gracias a los buenos oficios del equipo creativo coordinado por Stephen Wacker. Los lectores, pese a que un sector todavía recordaba con amargura la historia que tanto le había molestado, empezaban a darse cuenta de que no había marcha atrás. A certificarlo vino “Un momento en el tiempo”, una especie de secuela de “Un día más”, que Joe Quesada, el máximo responsable de ésta, acometió literariamente en solitario y artísticamente junto al extraordinario dibujante Paolo Rivera, con el objetivo de matizar, corregir y minimizar la saga que él mismo se había empeñado en realizar.

 

“Un nuevo día” ejemplifica la manera en la que, en algunas ocasiones, el género de superhéroes toma decisiones destinadas a perdurar en el tiempo que se acometen bajo circunstancias límite y, por lo tanto, en ausencia de una reflexión calmada sobre las consecuencias que tendrán. Hay que recordar que la trama de esta saga fue modificada sobre la marcha, debido a las discrepancias entre el estamento editorial de Marvel y Joe M. Straczynski, el guionista encargado de acometer la historia. Mientras que JMS estaba dispuesto a alterar de manera extrema la continuidad del trepamuros, en La Casa de las Ideas procuraron minimizar daños y que el matrimonio del trepamuros fuera extirpado sin dejar huellas. Hubo, en las prisas por cerrar el relato cuanto antes, una falta de cálculo con respecto a cómo se tomarían los lectores todo aquello, y en los meses posteriores se hicieron necesarias puntuales matizaciones por parte de los autores de “Un nuevo día”, que nada habían tenido que ver con “Un día más”, pero que se veían condenados a explicar aspectos concretos.

 

Todos esos remiendos iban encaminados a reducir a su mínima expresión la parcela de la historia en la que Mefisto había intervenido: Si Harry Osborn estaba vivo no tenía que ver con el demonio, sino con circunstancias externas. Si Peter había recuperado los lanzarredes mecánicos el motivo tampoco estaba relacionado con lo que hubiera hecho o dejado de hacer Mefisto. Y, si su identidad volvía a ser secreta, el favor se lo debía a otro, no a la representación marveliana del diablo. Todo eso había quedado claro a lo largo de diferentes historias narradas durante “Un nuevo día”. Con todo, quedaban muchas preguntas sin respuesta. ¿Qué había susurrado Mary Jane al oído de Mefisto, y que fue trascendental para que ella aceptara el pacto? ¿Quiénes recordaban exactamente qué de lo que había ocurrido? ¿en qué medida se había modificado la vida de Peter y Mary Jane? ¿Había cambiado algo más en sus vidas, aparte del hecho de que estuvieran o no casados? ¿Y, si lo había hecho, en qué medida afectaba al resto de los sucesos narrados en veinte años de cómics?

 

Para Quesada, “Un momento en el tiempo” era la manera de responder todas esas cuestiones, saldar cuentas con los lectores y, al fin, dejar atrás el asunto. Muy pronto iba a abandonar el puesto de Director Editorial, para acceder a encomendados superiores dentro de la compañía, pero no quería marcharse con un regusto amargo acerca del cómic de Spiderman por el que se le iba a recordar para siempre. Orquestó la historia sobre una larga conversación entre Peter y Mary Jane, que él mismo dibujaría, y que daría paso a diferentes flashbacks, destinados a reconstruir, desde la boda ahora nunca celebrada, para la que recuperó páginas del cómic en que había tenido lugar, The Amazing Spider-Man Annual #21 USA (1987), hasta las circunstancias en que se habían desarrollado los acontecimientos después de que Tía May quedase al borde de la muerte. Para todas esas nuevas escenas del pasado recurrió a Paolo Rivera, un artista que habitualmente realizaba cómics pictóricos de aire nostálgico a lo Norman Rockwell. Salvo por un puñado de especiales agrupados bajo el título de Mythos, que reconstruían los orígenes de populares personajes de la compañía, solía concentrarse en las cubiertas, pero Stephen Wacker había logrado que saltara a los interiores para un par de relatos puntuales del trepamuros. Cuando se limitaba al lápiz y la tinta, Rivera mostraba un delicado estilo similar al de John Romita, lo que suponía un valor legitimador para una historia que sin duda lo necesitaba.

 

¿Cumplió “Un momento en el tiempo” sus objetivos? Es difícil precisar. Sí que aportó unas cuantas certezas que permitieron dejar atrás muchas de las cuestiones que había generado “Un día más”, y también facilitó las cosas para quien, en el futuro, quisiera volver sobre los años en los que Peter Parker había estado casado. Pero lo cierto es que los aficionados que todavía adjuraban de la ruptura de la pareja como lo peor que se podía haber hecho seguirían indignados, probablemente irrecuperables, mientras que los que permanecían a bordo ya habían pasado página, por no hablar de los que se habían unido desde entonces. A efectos prácticos, cada vez importaba menos que, en un momento de su trayectoria, Spidey hubiera estado casado. Pronto quedaría como una fase más de la historia del personaje, y pronto también habría toda una generación de seguidores arácnidos que nunca habrían vivido aquella época y no tendrían el menor motivo para echarla de menos.

 

Texto originalmente aparecido en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 29

DOCTOR EXTRAÑO 32: UN TOQUE DE AZUFRE

Final para la última guerra mágica que ha tenido lugar en el Universo Marvel, después de mucho tiempo en que este rincón de nuestro cosmos conectado no contaba con tanta preponderancia. Sobre las ruinas del ayer, en este caso sobre una derivada de “Imperio Secreto”, Donny Cates y Nick Spencer apuestan por construir el mañana. Veamos cómo.

REORGANIZANDO EL SUBMUNDO

Además de para reconstruir Las Vegas, ¿para qué ha servido “Condenación”? En pocas palabras, para establecer una nueva estructura del entramado sobrenatural de La Casa de las Ideas. La primera sorpresa es que Johnny Blaze, el Motorista Fantasma original, que se encontraba sin oficio ni beneficio en la actualidad, pasa a ser el nuevo Señor del Infierno. Está por ver en qué consiste esto, pero si en Vertigo supieron sacar partido a Lucifer, en Marvel no van a ser menos. Por lo pronto, la consecuencia inmediata de que Johnny se siente en el lugar en el que antes estaba Mefisto supone que éste ya no va a estar ahí: nos quedamos con el villano prisionero en la Tierra, pero cuesta imaginar que vaya a permanecer mucho tiempo de esa manera, ¿verdad? La cárcel de Mefisto es el Hotel Infierno, y éste se alza como escenario sobre el que construir más historias.

 

RECUPERANDO LA FE

El primer arco argumental de Donny Cates en la serie del Doctor Extraño nos dejó al Hechicero Supremo con las pilas puestas de cara a las muchas crisis que se atisbaban en el horizonte, pero hundido y deprimido acerca de las circunstancias que habían posibilitado tal cosa. “Condenación”, con todo su fuego de artificio, ha servido para que, además del poder, Stephen recupere la confianza, y lo haga a través de sus amigos, empezando por el más fiel de todos ellos: Wong. La viñeta con ambos carcajeándose, y el posterior abrazo que se dan, quedan como los símbolos más entrañables del fortalecimiento de los lazos que comparten. Y en cuanto a Zelma… Ay, de eso tratará el siguiente número.

 

CAMINO DEL INFIERNO

Hacia allá se dirigirán estos nuevos Hijos de la Medianoche que nos avanza el epílogo de la saga. Hay un final, pero también un nuevo comienzo, aunque todavía no tengamos los detalles concretos. ¿Será mediante una nueva miniserie? ¿En Marvel se atreverán a conceder una cabecera abierta a este grupo sobrenatural? Atentos, porque la alineación no podría ser más variopinta y ambiciosa. Si no acabas de reconocer a alguno de ellos, estos son los personajes que figuran en las fotos que pone el Doctor Extraño encima de la mesa: Agatha Harkness (la bruja que fuera niñera de Franklin Richards), La Bruja Escarlata, Loki, Clea, Magik, el Doctor Muerte, Hellstorm, Señor Mágico y Nico Minoru, de Runaways. Sugestivos magos, procedentes de los más insospechados rincones de Marvel, que pueden dar lugar a infinitas posibilidades. ¡Ojalá que sea con Donny Cates en el procesador de textos!

 

Spot On aparecido originalmente en Doctor Extraño nº 32