MARVEL EN ABRIL DE 2019: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

 

29 de abril

David Marquez se escapa a DC

 

28 de abril

Más de 1.000 millones en el primer fin de semana de Avengers Endgame, mientras Capitana Marvel seguía siendo número 1

 

25 de abril

Estreno de Avengers Endgame

 

18 de abril

Los pedidos Marvel para julio

Valkyrie #1 de Jason Aaron y Al Ewing

 

17 de abril

Spider-Man Far From Home ha cambiado de fecha de estreno

 

16 de abril

Acts of Vengeance son Annuals interactuando

 

13 de abril

Fantastic Four: Prodigal Sun, de Peter David y Francesco Manna

 

12 de abril

Lobezno vs. Blade Special de Marc Guggenheim y Dave Wilkins

 

11 de abril

¿Qué es Acts of Evil?

El retorno de X-Statix

 

9 de abril

Más sobre X-Men de Hickman, problemas con Mapache Cohete en Guardianes de la Galaxia, el choque de La Cosa y Hulk en Los 4 Fantásticos y las nuevas series: Punisher Kill Krew y Loki

Invisible Woman #1, por Mark Waid y Mattia De Iulis

 

8 de abril

Loki #1. De Daniel Kibblesmith y Oscar Bazaldua

Punisher Kill Krew #1 de Gerry Duggan y Juan Ferreyra

 

5 de abril

El preview de X-Men de Hickman

 

2 de abril

IDW lanza Marvel Masterwork Pin-Ups

CAPITÁN AMÉRICA 97: ENTRE LOS GRANDES

Ya estamos aquí, para comentar esta segunda parte de “La Tierra Prometida”, para la que hemos recibido a dos nuevos artistas invitados, que acompañan a Leonardo Romero a través de los flashbacks que nos retrotraen hasta otras épocas. A ese respecto, y después de las visitas de Adam Hughes y J. G. Jones, el editor Tom Brevoort se ha hecho con los servicios de nada menos que Rod Reis y Howard Chaykin. ¡Casi na!

TRAS LOS PASOS DE ROD REIS Todavía no hemos tenido tiempo para olvidarnos del excepcional trabajo que Reis hizo con Steve Rogers en el curso de “Imperio Secreto”. Fue él al que le tocó contar la historia de nuestro héroe mientras se encontraba exiliado en el Punto de Fuga, y su doble malvado dirigía la mayor conspiración jamás vista contra Estados Unidos. Rod Reis se está convirtiendo en una presencia cada vez más habitual en Marvel. Por ejemplo, hace bien poco le hemos tenido en el comienzo y en el final de “Condenación”, una saga del Doctor Extraño y los personajes místicos del Universo Marvel que, precisamente, se derivaba de “Imperio Secreto”, y de ahí que además de Donny Cates, Nick Spencer también estuviera envuelto en el desarrollo de los guiones. Con un estilo muy heredero del Bill Sienkiewicz portadista, Rod Reis comenzó su carrera a mediados de los años noventa, como ilustrador de revistas de fantasía y juegos de rol. Más tarde, cambió a colorista, y como tal hizo una gran cantidad de trabajo en DC Comics, para finalmente, ya en Image, pasar a ser artista completo. En la independiente ha lanzado primero COWL, y más tarde Hadrian’s Wall, ambas con guiones de Kyle Higgins y Alec Siegel, en paralelo a los trabajos para Marvel anteriormente mencionados. Parece que de momento seguirá con fugaces apariciones en La Casa de las Ideas, como por ejemplo una futura aventura de Los Exiliados.

UN MITO DE LOS OCHENTA Ése es Howard Chaykin, artista fundamental en esa década que supuso la ruptura con los códigos que hasta entonces tenía el cómic de superhéroes. Pero, antes de participar en esa revolución, Chaykin ya llevaba bastante tiempo dentro de la industria. Nacido el 7 de octubre de 1950 en Newark (Nueva Jersey), heredó una nevera llena de tebeos de un primo, y esa fue la manera en la que se enganchó a esto. Fue ayudante de Gil Kane, Wally Wood y Neal Adams, lo que le permitió entrar en DC Comics, para los que desarrolló historias en revistas antológicas bélicas y de terror. A mediados de los setenta, ilustró para Marvel la adaptación al cómic de La Guerra de las Galaxias, la famosa película de aventuras espaciales que dirigiera George Lucas (American Grafitti), y dibujó la primera miniserie publicada por DC: The World Of Krypton. Damos un salto a 1983, porque es en ese año cuando todo cambia. Chaykin se lanza a la aventura de ser autor completo y, dentro de la independiente First, produce la mítica American Flagg!, un título clave, que formó parte de la nueva ola del cómic estadounidense de la que también formaban parte desde Watchmen a “Born Again”. En DC de nuevo, reinventa The Shadow, un mítico personaje pulp, y Blackhawk, otro clásico olvidado. Por fin, en 1988, y de nuevo en el circuito independiente, rompe tabúes con Black Kiss, serie con grandes dosis de sexo y violencia publicada por Vortex Comics. Damos otro salto, hasta el comienzo de los años noventa, donde pasó a trabajar para la televisión, con series entre las que se encuentran The Flash o Mutant X. Y un último salto, al siglo XXI, donde ha vuelto a Marvel para trabajos ocasionales, como la miniserie que desarrolla la historia de una suerte de formación de Los Vengadores en 1959, o la que dedicó, dentro de la línea MAX, a Dominic Fortune, uno de sus personajes fetiche, además de incursiones puntuales en diversas series, entre ellas ésta que nos ocupa.

DOCTOR EXTRAÑO 1-34: EL EXPLORADOR DEL ESPACIO SUPREMO

Bienvenido a esta nueva andadura del Doctor Extraño, con un giro monumental e imprevisto, que lleva al personaje hasta donde ningún mago había pisado antes. La idea de contemplar a nuestro Señor de las Artes Místicas en un entorno tan opuesto a lo que suelen ser sus aventuras podría resultar demasiado extraña, valga la redundancia, pero el que sean Mark Waid y Jesús Saiz quienes la llevan a cabo no es sino una garantía de calidad.

 

A LOS MANDOS DE LA NAVE Hace ocho años ya, La Casa de las Ideas lanzaba Strange, una miniserie de cuatro entregas, aquí publicada como 100 % Marvel. Extraño, en la que Mark Waid y Emma Ríos llevaban a cabo un acercamiento tan prometedor a la figura del mago que todos cuantos la leímos hubiéramos apostado con los ojos cerrados por su continuidad en forma de serie abierta. No fue así, por desgracia, y aquello se quedó en un intento más de volver a levantar de su letargo al que fuera uno de los pilares sobre los que se asienta la editorial. Pero no sólo los lectores nos quedamos con la espinita clavada: también el propio Waid, que siempre había tenido al Doctor Extraño entre sus personajes favoritos y que seguía queriendo acometer una larga temporada de sus aventuras. “Junto con el editor Nick Lowe, vamos a aportar algunos nuevos y muy inesperados lugares a los que llevar al Doctor Extraño dentro del Universo Marvel, empezando por las estrellas”, comentaba el escritor a Tucker Chet Marcus, de Marvel.com.

 

UN DIBUJANTE TOTAL En las tareas gráficas, tenemos a Jesús Saiz, ocupándose de todo mediante herramientas digitales: lápiz, entintado, color, tanto en el interior como en las portadas. Saiz llevaba meses y meses preparando esta colección, en lo que supone su segunda serie como artista oficial, después de haber pasado por la cabecera del Capitán América en un momento tan crítico como ha sido toda la trama del falso Capi. “Trabajar en esta colección es una delicia absoluta”, continuaba el dibujante en la misma entrevista. “Siempre he disfrutado con extraños personajes dentro de escenarios fantásticos mucho más que retratando el mundo real, y eso es precisamente lo que ofrece este cómic. No me gusta utilizar referencias fotográficas, que es lo que tienes que hacer cuando estás dibujando un coche, un arma o una calle en particular de Nueva York. Prefiero dibujar siguiendo la inspiración que brota directamente de mi cabeza, y Doctor Extraño es una colección perfecta para eso. Si tengo que pensar acerca de cual ha sido el mayor reto mientras trabajaban en esta obra, probablemente sean los diferentes alienígenas y mundos, cada uno con un aspecto distintivo. Para inspirarme, intento tener los ojos muy abiertos, porque nunca sabes de dónde va a venir la idea. Puede ser una foto de modas, una criatura marina o una pintura de El Bosco… cualquier cosa puede darte una silueta, un esquema de color, o algo con lo que empezar a trabajar. Lo único que trato de es de evitar la ciencia ficción moderna, porque quiero que las imágenes sean lo más frescas posibles. Además, Mark es simplemente fantástico. Me encanta la manera en la que, incluso cuando escribe la más loca y atroz escena, nunca pierde el toque con los personajes o la historia que está contando. Te da lo mejor para dibujar. No hemos hecho más que empezar con esto y creo que ambos estamos intentando crear una historia que nadie va a olvidar”.

 

MARVEL EN OCTUBRE DE 2018: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

24 de octubre

Jimmy Kimmel en West Coast Avengers #4

 

16 de octubre

Novedades Marvel de enero de 2019

Los diseños de Dylan Burnett para X-Force

 

12 de octubre

La alineación de los nuevos Guardianes de la Galaxia

Netflix cancela Puño de Hierro

 

7 de octubre

Black Widow #1, por Jen y Sylvia Soska

NYCC: Cíclope podría volver en The Uncanny X-Men Annual 1

Récord de taquilla de la película de Veneno

 

6 de octubre

NYCC: Avengers: No Road Home, por Mark Waid, Jim Zub, Al Ewing, Paco Medina y Sean Izaakse

NYCC: The War Of The Realms #1, por Jason Aaron y Russell Dauterman

NYCC 25 Aniversario de Marvels con proyectos especiales alrededor

NYCC Relanzamiento de Champions en 2019

NYCC Vuelve Marvel Comics Presents

NYCC Savage Sword of Conan, por Duggan y Garney

NYCC Carmen Carnero en exclusiva en Marvel

NYCC Man Without Fear 1, por Jed MacKay y Danilo Beyruth

NYCC Hulk va al infierno en 2019

NYCC Cloak And Dagger: Negative Exposure, por Dennis Hopeless y Francesco Mann

Daredevil temporada 3 presenta a Bullseye

 

5 de octubre

Guardians Teasers: Cosmic Ghost Rider

NYCC: Invaders #1, por Chip Zdarsky y Carlos Magno

 

4 de octubre

Trailer de Daredevil Season 3

NYCC: Vuelve Marvel Comics Presents, sin detalles

 

2 de octubre

Captain Marvel #1, por Kelly Thompson y Carmen Carnero

Segundo trailer de Spider-Man: Into The Spider-Verse

 

CAPITÁN AMÉRICA 96 CREYENDO EN LA TIERRA PROMETIDA

 

Superada la celebración del Captain America #700 USA, volvemos a nuestra programación habitual y vamos a por la segunda y última saga que escribirá Mark Waid, durante este periodo de transición que nos conducirá hasta la etapa de Ta-Nehisi Coates y Leinil Francis Yu. El primer detalle que llama la atención en esta nueva historia es el recambio artístico. Chris Samnee ya no está, y es una noticia que no podría ser peor, puesto que no sólo ha abandonado la colección del Centinela de la Libertad, sino que también se ha despedido de Marvel, dejando a la editorial huérfana de un talento tan sobresaliente como el suyo. A la hora de buscar un recambio, Tom Brevoort ha recurrido a los servicios del brasileño Leonardo Romero, que nos conquistó desde el comienzo de su relación con La Casa de las Ideas, con unos pocos episodios de Doctor Extraño. Anteriormente a este Capitán América, se encontraba ubicado en la estupenda serie Kate Bishop: Ojo de Halcón, a cuyo término ha saltado a la cabecera que nos ocupa. El estilo de Romero es muy limpio y depurado, con influencias de autores como Alex Toth o David Mazzucchelli y que además recuerda muy poderosamente al propio Chris Samnee. Romero estará, por lo tanto, durante estos cuatro números, inclusive el que nos ocupa, pero la naturaleza particular de la aventura permite la incorporación de artistas invitados de acompañamiento. Atención, porque aquí Brevoort ha echado el resto. Por lo pronto, en este episodio tenemos nada menos que a Adam Hughes, una auténtica leyenda del dibujo cuya carrera se había centrado hasta el momento en DC Comics, y que ahora también está colaborando con Marvel. Un auténtico lujo, porque Hughes había pasado anteriormente por aquí de manera muy testimonial, y nunca llegamos a esperar contar con él para los interiores de un cómic. Le acompaña otro nombre asociado de manera habitual con la Distinguida Competencia, J. G. Jones, si bien en este caso sí que disponíamos de obra previa en Marvel, en concreto, una miniserie de La Viuda Negra escrita por Devin Grayson y publicada en 1999 dentro de la línea Marvel Knights y el debut de Marvel Boy, en compañía de Grant Morrison y que también se materializó en forma de miniserie, en este caso en el año 2000. Los tres números restantes de la historia gozarán de nuevos invitados, pero mejor será que los vayamos descubriendo conforme avanza la acción. Mark Waid nos ha preparado una trama con una indudable épica, que ya encontramos con ese título de resonancias bíblicas, pero que a nosotros no puede sino recordarnos a “The Promised Land”, el mítico tema de Bruce Springsteen con el que se abría la cara B de su elepé Darkness On The Edge Of Town (1978). Waid vuelve a viajar al futuro, como ya hiciera en “El hogar de los valientes”, pero esta vez para bascular hasta el extremo opuesto y mostrarnos una utopía donde el Sueño Americano ha perdurado y se ha extendido al resto del mundo y del Universo. A continuación, saltamos a 1968, año en cuyos estertores llegó a las tiendas Captain America #110 USA (fechado en 1968. Marvel Gold. Capitán América nº 2), el cómic con el que Jim Steranko irrumpió en la serie. Junto a él, llegaba Rick Jones, y de ahí que nos encontremos también con este sidekick en la historia. Se trata del segmento dibujado por J. G. Jones, con un estilo que tiene ecos del de Steranko… pero también del Capitán América de Kevin Maguire. Éste, junto a Fabian Nicieza, actualizó el origen del abanderado en una miniserie titulada The Adventures Of Captain America Sentinel Of Liberty, que fue publicada a comienzos de 1991. Dicho cómic se había convertido para nosotros en una especie de reto, puesto que Marvel nunca lo había reeditado, lo que imposibilitaba que nosotros lo hiciéramos. Eso ha cambiado hace bien poco, por lo que podrías apuntar ya esta saga entre las previsiones del Plan Editorial 2019.

CAPITÁN AMÉRICA 95: LOS RESTOS DE LA CELEBRACIÓN

Como ya contamos en su momento, el proyecto de que el comienzo de la nueva etapa de Ta-Nehisi Coates y Leinil Francis Yu coincidiera con el Capitán América nº 100 de Panini obligaba a hacer algún pequeño ajuste… en concreto, a dividir en dos partes los contenidos del Captain America #700 USA. El mes pasado te ofrecíamos la historia principal, mientras que en este número has podido encontrar el complemento realizado mediante viñetas clásicas de Jack Kirby. Pero todavía teníamos espacio suficiente para recuperar un par de historias cortas que pedían a gritos no caer en el olvido. Dado que la conversación de Mark Waid con nuestro compañero de Marvel.com Tucker Chet Markus que has podido ver en las páginas precedentes ya entraba a comentar en detalle los aspectos internos de ese complemento tan peculiar, nos quedamos con el resto para comentar en las siguientes líneas.

UN TRIBUTO A LAS LEYENDAS Imagina: Estados Unidos, 1996. La colección del Capitán América atraviesa su mejor época en mucho tiempo, la realizada por Mark Waid y Ron Garney, quienes han devuelto a sus raíces al personaje, con una fuerza y una potencia impresionante. Entonces ocurrió algo terrible: los ejecutivos que entonces controlaban Marvel llegaron a un acuerdo con Jim Lee y Rob Liefeld para que éstos tomaran el control de las cabeceras de Los 4 Fantásticos, Iron Man, Los Vengadores… y Capitán América. El acuerdo obligó a poner fin a la serie clásica del personaje y a que Waid y Garney fueran apartados de las tareas que tantos aplausos estaban suscitando. La experiencia apenas duró un año, tras el cual las cosas cambiaron en Marvel y los héroes volvieron a casa por la puerta grande, pero, en el momento de producirse el acuerdo, parecía que el fin de una era se cernía sobre La Casa de las Ideas. En consecuencia, se lanzaron cuatro especiales con el subtítulo de “The Legend”, dedicados a cada uno de los títulos que pasarían a manos externas, y en los que se rendía tributo a la historia de sus protagonistas, mediante un puñado de artículos, entrevistas e ilustraciones. El del Capi incluía también la historia de tres páginas que has podido leer en este cómic: una pequeña joya en la que la creación se encontraba con los creadores, con ese Jack Kirby que saluda al Centinela de la Libertad y con un Joe Simon que se queda fuera de plano. Escribía Waid, quien entonces todavía no sospechaba que en poco tiempo iba a reencontrarse con Steve Rogers, y dibujaba Dan Jurgens, el hombre que acabaría por sustituir a éste, algunos años después, además de Jerry Ordway, un mítico entintador también habitual del guión y del dibujo. Veinte años después, hemos conseguido recuperar el relato.

LA MIRADA PARÓDICA Dentro de las iniciativas englobadas en Marvel Legacy, la editorial decidió continuar algunas series canceladas años atrás… ¡por un único número! Fue así como Power Pack, Master Of Kung Fu, Silver Sable, Power Pack o Darkhawk tuvieron esa breve oportunidad de brillar de nuevo. Entre las elegidas, se encontraba también Not Brand Echh, un mítico título satírico, publicado por Marvel entre 1967 y 1969, y en el que los principales espadas de la editorial, incluidos Stan Lee, Jack Kirby, Gene Colan, Roy Thomas o Marie Severin parodiaban a sus propios personajes… ¡y a veces a los de la competencia! El título de Not Brand Ecch aludía a que aquella no era la Marca X por la que se referían en aquel entonces a la Distinguida Competencia. La vida de la colección fue corta, pero dejó una tradición que volvió a repetirse luego con la también mítica What The–??. En el relato sobre “Imperio Secreto” aquí publicado, Spencer recupera las constantes de NBE, con mucha locura y unas cuantas gotas de autocrítica, que ponen de relieve muchas de las críticas que recibió la saga.

 

Spot On originalmente aparecido en Capitán América nº 95

EL DESAFÍO (SEGUNDA PARTE): ENCUENTROS MISTERIOSOS

El segundo volumen de “El desafío” comienza con una aventura de una longitud considerable y termina con otra, también formada por varios episodios. Las protagonizan villanos ligados directamente con el argumento central del evento, esa sucesión de amenazas que la familia Kraven está lanzando contra Spiderman, pero entre una y otra Stephen Wacker reservó un espacio para relatos más cortos, con una duración de apenas un número, o incluso menos, que denotan la intención del editor de reunir al mayor número de antagonistas arácnidos posibles. Y sí, tal y como estaba previsto en un primer momento, en el repaso hay muchas amenazas clásicas, pero algunas creaciones modernas reclaman también su hueco, como ocurre con el Señor Negativo y con el nuevo Buitre.

 

 

La primera vez que un chavalín llamado Dan Slott se cruzó con Mysterio era una mañana de sábado, cuando aquel niño que admiraba a Spiderman como a ningún otro superhéroe descubrió que entre los peores villanos del trepamuros se situaba un tipo con una pecera en la cabeza. No, no fue en un cómic donde Slott descubrió a Quentin Beck, sino en un episodio de la serie animada del Hombre Araña de finales de los años sesenta. En lugar de preguntarse qué diablos hacía aquel tipo con esas pintas, su reacción fue la de tantos otros: la fascinación. Y es que lo extraño, inusual e incluso aparentemente ridículo suele mezclarse en los villanos diseñados por Steve Ditko, pero el resultado global no suele producir risas, sino todo lo contrario. El personaje que nos ocupa debutó en The Amazing Spider-Man #13 USA (1963. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 1). Se trataba de Quentin Beck, un consumado especialista en efectos especiales que, tras ver frustrada su carrera en Hollywood, había conducido su actividad hacia el mundo del crimen, de manera que se enfrentaba a Spidey recurriendo a trucos de prestidigitador, engañando al trepamuros acerca de cuanto le rodeaba. “Nadie se parece a Mysterio”, afirma Slott. “Y cuando eres un niño y estás garabateando a todos tus héroes y villanos, éste es muy fácil de hacer. ¡Una pecera en la cabeza!”. De cara a su aparición en “El desafío”, en Marvel decidieron llevar a cabo un rediseño, del que se ocupó el propio dibujante de la aventura, Marcos Martín. Pero éste y Slott tenían una petición al respecto. Lo explica el escritor con estas palabras: “Marcos y yo insistimos mucho en que la pecera tenía que quedarse. ¡Si no hay pecera, no hay Mysterio!”.

 

Slott pidió expresamente escribir la saga, antes incluso de que se tomara la decisión de sistematizar el regreso de los grandes villanos arácnidos: “Le he dado vueltas en mi cabeza a esta aventura desde el primer año. Mysterio siempre funciona mejor cuando Spiderman no sabe que está luchando contra él. Me gusta que sea un secreto, una sorpresa, alguien que está trabajando detrás del escenario. En el momento en que Spidey descubre que se enfrenta a Mysterio, ha de esperar lo inesperado. Su mayor poder está en mantenerse oculto, en la discreción, en el sigilo. Recuerda que, hasta esta aventura, se suponía que el Mysterio original estaba muerto, pero, como vimos en el caso de Harry, Mysterio ha estado fingiendo la muerte de muchas personas. Por tanto, cuando lees esta aventura no sabes siquiera si está vivo, si es él quien verdaderamente mueve los hilos y qué es lo que está en juego”. Al hilo de lo explicado por el guionista, el desarrollo de la trama está plagado de innumerables engaños destinados a dejar al lector preguntándose por la autenticidad de lo que está contemplando. Con otro personaje esa clase de truco podría ser motivo de enfado para el fan, pero no así en el caso de Mysterio. Slott escribía este puñado de cómics desde el convencimiento de que el mejor ardid que podía hacer este villano no sólo consistía en engañar a Spiderman, sino también a quienes estuvieran leyendo la historieta.

 

Dentro de la trama de Mysterio también encontraremos al Señor Negativo, quien en el avance del volumen pasa a ocupar una posición preponderante. Surgido en el arranque de “Un nuevo día” de la imaginación de Dan Slott y de Steve McNiven, el Señor Negativo se ha hecho en este tiempo un hueco en la cima del crimen organizado de Nueva York, utilizando para ello los más eficaces y brutales métodos, mientras se ocultaba bajo la identidad del filántropo Martin Li, impulsor del Proyecto Festín, en que colabora Tía May. Este regreso del personaje tenía lugar después de que llegara a protagonizar su propia miniserie, que acometió uno de los guionistas de “Un nuevo día”, Fred Van Lente, junto al artista italiano Gianluca Gugliotta, y que se referencia a lo largo de la aventura. Con ella, Slott quería atar un cabo que llevaba suelto desde aquel primer encuentro entre el villano y Spiderman. Allí, éste le entregó una muestra de su propia sangre, para así salvar la vida de la hija de un líder de la Maggia. Aunque el villano no sabía que Spiderman es Peter Parker, el poder de su toxina mantendría una amenaza latente sobre éste y todos sus familiares.

 

El siguiente en pasar por la red era Morbius, creado por Roy Thomas y Gil Kane en homenaje a Drácula y cuyo debut se produjo en la mítica aventura en que a Peter le crecieron cuatro brazos extra, coincidiendo con la llegada a The Amazing Spider-Man #100 USA (1971. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 6). Se encargbaa de él, en una cortísima historia, Fred Van Lente, junto al dibujante de corte clasicista Joe Quinones. El regreso de Morbius suponía también la vuelta de su eterna amada Martine Bancroft, pero en lugar de dejarse arrastrar por la corriente dominante en el momento de publicarse la historia, en pleno auge de la saga Crepúsculo, Van Lente ofreció un relato tan sangriento como trágico. “He intentado mantener intacta la caracterización que se ha hecho de Morbius con posterioridad a sus encuentros con Spidey, cuando consiguió colección propia y se acabó convirtiendo en un anti-héroe”, decía el guionista, refiriéndose al serial de Morbius aparecido en los años setenta en la revista Adventure Into Fear.

 

Por último, tenemos al nuevo Buitre, personaje que introdujera Mark Waid y que por lo tanto se encargaba él también de continuar escribiendo, con Paul Azaceta al dibujo. La intervención del villano quedó en un segundo plano, ante las vicisitudes laborales de Peter Parker, tan llamativas que consiguieron colarse en los medios de comunicación generalistas, con titulares poco conscientes de la larga trayectoria del protagonista y la frecuencia con que siempre ha cambiado de ocupación. Pese a todo, el resultado no terminó de satisfacer a Waid, quien sentía que la actuación de Peter en estas páginas estaba fuera de personaje. “Daría cualquier cosa por volver atrás y reescribir la historia”, dijo al respecto.

 

Texto aparecido en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 26

VENGADORES 95: CUARTO MES DE «SIN RENDICIÓN»

Termina “Sin rendición”, con cuatro episodios verdaderamente épicos, en que ocurren un montó de cosas y que, además, se coronan con dos increíbles números dibujados por Pepe Larraz en su máxima potencia. Sabemos que sufrió horrores para acometer la nueva estatua que a partir de ahora sustituye a la original, de la época de Kurt Busiek y George Pérez, pero hemos disfrutado tanto con el resultado que no podemos sino rendirnos a sus pies. Y sí, Pepe ha hecho que la batalla final de este cómic sea grandiosa y espectacular, hasta convertirse en la favorita de Mark Waid, pero sus grandes momentos de “Sin rendición” que se nos han quedado grabados para siempre son también los más pequeños e íntimos: el abrazo de Nadia a Jarvis, la marcha de Roberto, el reencuentro de Clinty Bruce… La carga emotiva de todas esas escenas, que sólo se logra con una cuidadísima planificación y un dibujo atento a los pequeños detalles, es colosal.

 

DETRÁS DE LAS BAMBALINAS Nada más publicarse en Estados Unidos el último número de la saga, el equipo de guionistas, junto a Tom Brevoort, concedieron una larga entrevista a Dave Richards, de Newsarama.com, en la que abordaron muchos aspectos de la saga. Es así como hemos sabido que Jim Zub se quedó paralizado la primera vez que entró en la sala de reuniones: el más joven del equipo se sentía como un intruso que se hubiera colado allí. La historia se escribió en conjunto, pero algunos aspectos concretos fueron aportados por algunos de ellos de manera individualizada. Así, el origen de El Combatiente lo escribió fundamentalmente Al Ewing, mientras que Mark Waid se encargó de Viajera. Por cierto, pese a que se haya confirmado que la hija de El Gran Maestroen realidad nunca formó parte del equipo, sí que ha estado en sus filas para la gran refriega, y Brevoort no descarta en absoluto que vaya a volver: “Vengadora una vez, vengadora siempre”, que se dice. El peor contratiempo que sufrieron tuvo que ver con Kim Jacinto, que ha dibujado muchas menos páginas de las previstas al comienzo. Enfermó de gravedad al mismo tiempo que su mujer estaba dando a luz, y por esa razón Mike Perkins y Sean Izaakse tuvieron que sustituirlo. Cuando el trabajo estuvo terminado, y como regalo especial para todas las personas que habían estado implicadas, en Marvel imprimieron una tirada limitada de barajas especiales, de apenas veinte unidades, con los naipes de la saga. Por último, un aviso de futuro, en boca de Brevoort: “Después de haberlo logrado una vez, todos los pensamientos que tengo giran alrededor de la posibilidad de hacer un segundo proyecto semanal de Los Vengadores en algún momento del futuro”.

 

EL DESTINO DE MERCURIO Durante su imprescindible etapa en The Flash, para DC Comics, Mark Waid creó uno de los conceptos más importantes que caracterizan a este personaje: La Fuerza de la Velocidad, que es la energía extradimensional de la que toman sus poderes los velocistas de la Distinguida Competencia. Todos sus campeones se sienten atraídos por la misma, de manera que, cuando alcanzan velocidades elevadas en extremo, pueden llegar a fusionarse con ella. Teniendo en cuenta esto, y que Waid figura entre los guionistas de esta saga, no resulta tan extraña la manera de desaparecer de Pietro Maximoff. ¿Acaso se ha dejado arrastrar por el equivalente marveliano de La fuerza de la Velocidad? Es lo que cabe concluir de las tarjetas que ordenaban la planificación de la saga y que surgieron de las reuniones de todo el equipo. En concreto, Brevoort se refería a que Mercurio se veía atrapado a hipervelocidad (“Hyper-Speed”, que es bastante parecido a “Speedforce”). El destino de Mercurio alimentará el epílogo de “Sin rendición”, que ofreceremos durante los próximos cuatro meses y que nos dejará a las puertas de la llegada de Jason Aaron y Ed McGuinness.

LA GRAN AVENTURA ARÁCNIDA: EL COMIENZO DE «EL DESAFÍO»

Spidey no tiene villanos como los clásicos. Veneno puede que esté empeñado en colarse entre sus grandes antagonistas, y a Morlun tampoco le fue a la zaga. Los guionistas pueden esforzarse por traer nuevas y divertidas amenazas, y a veces surgen brillantes creaciones, como Muñeca de Papel… pero, por mucho que trates de innovar, llega un momento en que el carisma de los enemigos creados en los tiempos de Steve Ditko o John Romita puede con todo. Spiderman puede derrotar una y mil veces a El Lagarto, El Buitre, Electro, El Hombre de Arena, El Duende Verde, el Doctor Octopus, El Camaleón, Kingpin o Mysterio, pero cuando se trata de buscar villanos equiparables… ellos son los que siempre ganan, y los que siempre regresarán.

La primera temporada del nuevo régimen arácnido, como le gustaba llamarlo a Steve Wacker, se centró en la presentación del status quo, secundarios, escenario, villanos, etc. Las tramas, aunque establecidas en forma de historias independientes, fueron enredándose unas sobre otras, hasta llegar a “El rastro de la araña”, el que se podía considerar como punto y final al arranque de esta etapa. La segunda temporada, cuyo inicio vino marcado por el histórico Amazing Spider-Man #600 USA, ofreció una orientación un tanto distinta. El escenario en el que transcurrían las historias, así como los personajes de reparto que acompañaban a Peter Parker, ya eran conocidos por los lectores, con lo que llegaba el momento de jugar con ellos. Es aquí donde los villanos clásicos, con inteligentes giros en algunas de sus características, volvieron a recuperar la voz cantante, y lo hicieron mediante una macroaventura titulada, genéricamente, “El desafío”, que se extendió durante varios meses y cuyos capítulos podían leerse de manera autoconclusiva. Era una tendencia que, en cierta manera, seguía los pasos del Amazing #600 USA y de sus episodios posteriores, puesto que allí fue donde se recuperó al Doctor Octopus y a El Camaleón siguiendo en ambos casos un objetivo similar: presentar a ambos desde puntos de vista originales, sin que por ello perdieran su esencia.

 

El pequeño gran cambio que tuvo lugar con “El desafío” consistía en que esos ataques estuvieran coordinados desde las sombras por la psicótica familia del fallecido Kraven El Cazador. Las semillas de la historia llevaban plantadas desde los primeros pasos de “Un nuevo día”, en concreto desde The Amazing Spider-Man #565-567 USA (2008. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 16), donde Marc Guggenheim y Phil Jimenez presentaron a Ana y Sasha Kravinoff, hija y viuda, respectivamente, de Kraven. El clan llevaba desde entonces maquinando en las sombras, preparándose para su siguiente golpe. Su intención consistía en que Spiderman se enfrentara a la mayor prueba de su carrera. ¿Sería el trepamuros capaz de superarla? Wacker orquestó “El desafío” mediante pequeños arcos de dos, tres o a lo sumo cuatro episodios, cada uno de ellos dedicados a un villano a las órdenes de los Kravinoff, y cada uno de ellos realizado por un equipo creativo distinto, siendo el tono oscuro y un tanto adulto, sobre todo en comparación con la primera temporada de “Un nuevo día”, el elemento homogeneizador a lo largo del evento. En paralelo, la recién recuperada Web Of Spider-Man acogió relatos cortos autoconclusivos, dedicados a cada uno de los antagonistas, que abundaban en sus orígenes.

 

HÉROE DEL PUEBLO

El bueno de Max Dillon, también conocido como Electro, tuvo el honor de abrir la saga, en una aventura que reflejaba un tema tan real como acuciante: el de las personas excluidas a causa de la crisis económica que estalló en 2008, una problemática que azotó con especial crudeza en Estados Unidos y que Marvel tardó más de dos años en abordar. “Aunque intentamos permanecer alejados de los tópicos y las referencias que serán olvidadas en apenas unos meses, la crisis económica es tan grande y afecta a tantas personas como para ignorarla”, explicaba Mark Waid. Lo que quizás nadie hubiera esperado es que fuera Electro quien se colocara al frente de la protesta popular: él, como tantos otros americanos, perdía su dinero con la quiebra de entidades bancarias como Lehman Brothers, cuyo colapso en septiembre de 2008 supuso una verdadera conmoción mundial. “Cuando se produjo el crack de Wall Street”, añadía el guionista, “Electro también perdió los ahorros de toda su vida. Sí, era dinero robado, por lo que no podemos sentir mucha lástima por él, pero Max no lo ve así”.

 

ARENA EN LOS ZAPATOS

En el siguiente capítulo de “El desafío”, Fred Van Lente repetía colaboración con Javier Pulido, después de haberse encargado ambos de The Amazing Spider-Man #605 USA (2009. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 24). El guionista quiso aprovechar la dimensión humana alcanzada por El Hombre de Arena en Spider-Man 3, filme que le presentaba como esposo y padre de una hija. En los cómics, las circunstancias era diferentes, ya que la vida privada de William Baker también era distinta. “Nunca ha tenido nada que se parezca a una existencia normal”, mencionaba el guionista. “Cada vez que ha intentado conseguirlo, Spiderman lo ha arruinado todo, como si lo hiciera por el simple placer de divertirse. Para lograr tal ‘normalidad’, el villano comete algunos de los peores crímenes de su carrera, aunque no sea consciente de ello en un principio. Él sólo quiere que Spidey le deje en paz, y a Spidey le encantaría cumplir sus deseos, pero no puede ser así”.

 

La trama surgió a raíz de un dibujo realizado por Pulido en el que se mostraba a una niña encerrada en un castillo de arena gigante. “La imagen fue tan potente que tenía que averiguar qué quería decir y cómo podía contar una historia que la incluyera. ¿Quién era esa niña pequeña? ¿Y por qué El Hombre de Arena se preocupaba por ella?”, continuaba Van Lente. “Las respuestas a esas preguntas, combinadas con algunas otras conversaciones que tuve acerca de El Hombre de Arena, es lo que me llevó a escribir esta aventura”. Durante la elaboración del mencionado relato, se presentó una discusión acerca de si Baker era o no propenso al asesinato. “Cuando Steve Wacker me pidió que utilizara a este enemigo en ‘El desafío’, decidí explorar el tema de si es o no un asesino. Y así es como llegue al contexto de un misterioso crimen que debe ser resuelto”.

 

La aventura sacó especial partido de algo que era común a todos los demás episodios de “El desafío”: un incremento en el poder para todos sus villanos protagonistas. Javier Pulido echó el resto en mostrar unas nuevas habilidades para El Hombre de Arena inspiradas tanto por el filme como por su psicología. “No está loco o perturbado. Sencillamente, es un tipo con un cuerpo hecho de arena cuya biología es diferente a la nuestra”, concluía el guionista. “Es un Ben Grimm malvado, en el sentido de que ha sido convertido en un monstruo y debe vivir con eso. Sus nuevos poderes tienen que ver con el estado mental que sufre. Además, me quedé enganchado por la manera en la que Sam Raimi lo trató en la peli. Quería tener un Hombre de Arena gigante en mi aventura”.

 

A continuación de El Hombre de Arena, irrumpía por un único número Rino, con una inesperada historia de amor a cargo de Joe Kelly y Max Fiumara. Su lectura provoca que venga al recuerdo aquella maravillosa “Flores para Rino”, publicada en Spider-Man’s Tangled Web #5 y 6 USA (2001), aunque en este caso se trataba de un amor correspondido. La trama no se quedaría en ese breve capítulo, pese a lo que pudiera parecer, sino que habría de continuarse de manera intermitente a lo largo de varios años.

 

Este es el primer tomo de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman dedicado a recoger la trama completa de “El desafió”, junto a los pertinentes complementos de Web Of Spiderman. Por estas páginas, además de los ya vistos, veremos desfilar a Mysterio, Morbius, El Buitre, Juggernaut, El Lagarto y muchos más, aunque el plato fuerte quedará para el final, un último volumen en que la oscuridad lo invadirá todo.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 25

1995. BAJO LA SOMBRA DE ONSLAUGHT

Es primavera de 1995. Concluida La Era de Apocalipsis, las colecciones mutantes vuelven a la normalidad. Un puñado de detalles sirven para maquillar que el último crossover no ha tenido repercusión alguna dentro de la continuidad mutante. El único cambio palpable es que, donde antes había ocho colecciones regulares ahora hay una más, X-Man, dedicada al niño probeta que sustituyera a Cable durante la saga. Por lo demás, unos cuantos personajes surgidos del mundo de Apocalipsis han conseguido colarse en la continuidad Marvel. Algunos de ellos sirven, por ejemplo, para explicar la existencia de los Morlocks o de Genosha. Poco a poco la oficina de Harras recupera su dinámica habitual. Todavía colean algunas de las tramas estilo Guadiana que tanto se supone que gustan a los lectores. Entre ellas, los negocios pendientes entre Mister Siniestro y Gambito, la conflictiva relación de éste con Pícara, que Xavier tenga como huésped de la Mansión a Dientes de Sable o la posibilidad de que Lobezno recupere su adamántium. En la nueva temporada se añaden nuevos misterios por resolver, que van desde la aparición de Joseph, un tipo amnésico con la apariencia y los poderes de Magneto, a la vuelta de Coloso al bando de los buenos, aunque sea para afiliarse a Excalibur. De tapadillo, los guionistas preparan el siguiente crossover, en el que los mutantes se enfrentarán a Onslaught, una amenaza capaz de apalear al mismísimo Juggernaut pero de la que en ningún momento se ofrece indicación alguna sobre su aspecto, motivaciones o identidad real. Una vez más, Harras y su gente improvisan. No saben quién se oculta tras Onslaught, pero ya se les ocurrirá algo. Lo de siempre, vamos.

Sólo la incorporación de Mark Waid como escritor de X-Men (XM 51, IV 96) amenaza con romper la tendencia que Scott Lobdell imprime a la strip. Waid quiere sacar a los mutantes de la mansión, que pasen menos tiempo quejándose y más rato salvando al mundo de la peor crisis que pueda imaginarse. No es necesario que lo hagan todos los meses, pero sí de vez en cuando, como solían hacerlo años atrás. También propone coincidir la identidad de Onslaught con la del traidor al que se refiere la grabación que trajo Bishop del futuro según la cual un hombre-X asesinará a los demás. En su opinión, el traidor no puede ser ni Gambito, ni Bishop, ni ningún otro sospechoso habitual. Debe ser la persona que nadie espere: Charles Xavier.

La teoría de Waid tiene un fallo, ya que la grabación de Bishop da a entender que los hombres-X conocen al traidor desde hace muy poco tiempo. Ocurre que Waid encuentra una forma de resolver el problema. Con extremada habilidad, el guionista cambia por completo el sentido de las palabras de Jean Grey, para lo que se sirve de la estática que las interrumpe varias veces. Así, la primera vez que se escucha la cinta (UXM 287, IV 92) Jean dice: “…traicionados por uno de los nuestros. (estática) Profesor Xavier (estática) el primero en morir (estática) culpa nuestra. En realidad nunca debimos confiar en (estática) sabíamos tan poco de (estática)”. Cuatro años después, Waid llena los huecos de la siguiente forma: “Traicionados por uno de los nuestros. (Por increíble que parezca, el) Profesor Xavier (se ha vuelto loco. Por lo que sé, Juggernaut fue) el primero en morir. (Sólo quedo yo para mandar este mensaje. Es) culpa nuestra. En realidad nunca debimos confiar en (que el hecho de apagar la mente de Magneto no tuviera efectos secundarios) sabíamos tan poco de (los daños psiónicos que provocaría)…”. Brillante.

 

“Creo con firmeza que el Profesor-X tiene una lado oscuro”, explica Waid. “Ningún hombre puede ser el santo que se supone que es Charles Xavier. Tal vez él no se dé cuenta, pero para proyectar esa imagen se ha pasado toda su vida adulta reprimiendo cada rabia, cada pasión, cada prejuicio, cada mal pensamiento que ha experimentado”. Indagando sentimientos reprimidos, en el TXM 3 localiza un ¿inocente? pensamiento de Xavier. «No puedo evitar preocuparme por alguien a quien quiero», sostiene el Profesor-X, refiéndose a Jean Grey. «Pero no se lo diré. No tengo derecho. No mientras sea el líder de la Patrulla-X y esté confinado en esta silla de ruedas». El sentimiento carnal del Profesor-X hacia su alumna aparece por primera y última vez en esa única viñeta, olvidada durante treinta años hasta que a Waid se le ocurre desempolvarla.

La solución al enigma del traidor cae como una bomba en la Oficina-X. Les gusta mucho, pero tienen miedo. Supone colocar al calvo en una posición tras la que es muy difícil dar marcha atrás. La utilizarán, pero con matices. Ha de quedar muy claro que Onslaught surge de la fusión del lado oscuro de Xavier con el de Magneto. Después de Onslaught, Xavier pasará un tiempo alejado de sus queridos alumnos, pero luego volverá, porque siempre vuelve. De aplicar al pie de la letra la solución de Waid, el alejamiento tendría que ser permanente. Al final, la identidad de Onslaught difiere tanto del concepto inicial que llega incluso a cobrar autonomía propia e independiente de Charles Xavier, y como tal actúa en la fase final del crossover. Bajo la identidad del Profesor-X sólo aparece en los tebeos escritos por Waid, a quien molesta la forma en la que Harras y compañía retuercen su idea hasta dejarla en una historia políticamente correcta. “¿Magneto? ¿Qué tiene que ver Magneto con todo esto?”, se pregunta. Al cuaderno de los agravios añade las constantes disputas que tiene con Lobdell. Empiezan el día en el que éste le hace la misma oferta que planteara en su momento a Jeph Loeb:

 

 

-Mark, si eres bueno te enseñaré cómo hay que escribir la Patrulla-X.

-No hace falta, Scott. Creo que me las apañaré yo solo.

 

Waid no entiende nada. Fue él quien introdujo a Lobdell en el mundillo, un detalle que su compañero ha debido olvidar. Es él quien recibe toda clase de alabanzas por sus historias en Flash o Captain America, mientras que Lobdell no consigue más que palos por parte de la crítica especializada. ¿Por qué viene ahora con esas tonterías? ¿Quién se cree que es, el dueño y señor de la Patrulla-X? ¿Cómo se atreve a ir dando credenciales de escritor a nadie? Durante un tiempo, Waid hace lo que puede para cohabitar con Lobdell, pero las circunstancias acaban por vencerle. Una vez concluido su contrato inicial de seis meses, convence a Andy Kubert, dibujante de X-Men, para que ambos se embarquen en un nuevo proyecto, una colección dedicada a Ka-Zar. No quiere saber nada de la Oficina-X ni de su gente. Antes trabajaría en un McDonalds. La noticia alegra a Lobdell. Está harto de “ese puto gordo cabrón que no tiene ni puñetera idea de escribir”. Esta frase la repite palabra por palabra allá donde le dejan un micrófono o encuentra un periodista.

La de Mark Waid, no es la única baja de la Franquicia Mutante. Jeph Loeb, harto de esperar que le den los guiones de X-Men, sigue sus pasos. Para reemplazar a ambos, Harras recurre a viejos editores, como Terry Kavanagh o Ben Raab. El primero demuestra que haber sido un excelente director de colección no se traduce necesariamente en escribir luego bien. Las habilidades de Raab en uno u otro trabajo todavía están por descubrirse. Los guiones que Kavanagh escribe para X-Man son torpes, repetitivos y carentes de interés. A su lado, los Uncanny de Lobdell pueden calificarse de obra maestra. Sólo el que Harras sea amigo de Kavanagh ayuda a este último a conservar su puesto de trabajo.

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