PATRULLA-X ORO 78 LA BODA QUE NO ESPERABAS

Te dijimos, y no mentíamos, que habría boda. Y la ha habido. Te dijimos, y no mentíamos, que el amor triunfaría. Y ha triunfado. Lo que nunca te dijimos es que quienes se casarían y vivirían felices para siempre iban a ser Kitty y Peter. En su lugar, saltan a primer plano Pícara y Gambito, la otra eterna pareja mutante con aspiraciones a pasar algún día por el altar, y de rebote se ganan serie propia dedicada a ambos. De todo ello hablaremos en la sección de este número tan especial. Quítate los zapatos de gala y ponte cómodo, que ha llegado el momento de hacer balance de todo lo que nos acaban de contar.

REVELADORAS MIRADAS AL PASADO Como en los números anteriores, estos dos últimos capítulos del arco de la boda nos dejan dos flashbacks centrados en momentos cruciales de la relación entre Kitty y Peter. Guggenheim se ha mantenido extremadamente fiel a las escenas originales, pero en algunos casos ha añadido matices muy interesantes. El que más nos ha sorprendido es el de X-Men Gold #29 USA, puesto que aquí recrea una escena que nunca habíamos llegado a contemplar, y en la que Kitty descubre que Coloso ha muerto para salvar a los mutantes del Virus del Legado. Hay que tener en cuenta que ella no estaba presente cuando tuvo lugar el suceso, en The Uncanny X-Men #390 USA (2001), y cuando acudió para encargarse de sus cenizas, en X-Men #110 USA (2001. Ambos publicados en Colección Extra Superhéroes. Patrulla-X: Vísperas de la destrucción), por lo tanto nos faltaba este momento que ahora descubrimos. El segundo flashback de este mes sí que es sobradamente conocido, y aquí precisamente Guggenheim no ha metido la más mínima morcilla. Se trata de la ruptura de la pareja, que nos rompió el corazón a toda una generación de lectores, y que tuvo lugar en The Uncanny X-Men #183 USA (1984. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 5).

UNA SORPRESA QUE NO LO FUE TANTO El giro argumental de este cómic es una de esas jugadas que no te esperas y te dejan con la mandíbula desencajada. Lo cierto es que debemos felicitarte si has llegado virgen a la sorpresa, porque no era nada fácil, dado que el cómic se publicó en Estados Unidos hace varios meses. Pero ni siquiera los lectores de la edición original pudieron escapar al temido spoiler, puesto que los detalles fueron revelados el día antes de ponerse el tebeo a la venta, nada menos que por The New York Times. El objetivo de Marvel con esta exclusiva fue la de atraer el mayor número posible de compradores, pero maldita la gracia que hizo a los que ya estaban esperando la historia. En el mencionado diario, Guggenheim venía a decir entre líneas que ése no era precisamente el plan original que él tenía en mente: “El cómic es un medio colaborativo”, afirmaba. “Estos no son mis personajes, sino que pertenecen a Marvel. Parte de escribir a los personajes de otras personas en un universo conectado es que hay otras ideas que terminan por suplantar a las tuyas. Mi trabajo como escritor es tomar las órdenes que me dan y hacer con ellas el mejor número posible”. Hay que reconocer que, imposiciones aparte, le ha quedado un cómic de lo más redondo, fan service total. Con respecto al inesperado matrimonio feliz, hay que añadir que el siguiente capítulo de la historia llegará en forma de nueva serie: Señor y Señora X, protagonizada por Pícara y Gambito y que contará con Kelly Thompson y Óscar Bazaldúa como autores. Thompson ya escribió la popular miniserie compartida por estos personajes que acaba de aparecer, así que la nueva cabecera no deja de ser sino una continuación de aquélla. Echa un vistazo al relato, también escrito por Thompson, que nos faltaba por ofrecer del especial de la boda y que tienes en este mismo número, porque allí la escritora ya había dejado caer significativas pistas.

PATRULLA-X ORO 77 LA NOSTALGIA DEL AMOR PURO

Ya estamos en el segundo de los tres capítulos que nos llevarán hasta la boda mutante más esperada de la década. Es un buen momento para ahuyentar a los agoreros que creen que no llegará a consumarse la celebración. ¡El amor triunfará! ¡Tendremos boda! ¡Claro que sí! Pero, para eso, todavía hay que esperar al siguiente número, que, ¡ALERTA MÁXIMA!, se pone a la venta este mismo mes, y mientras tanto continuamos echando un vistazo al pasado y haciendo frente a los peligros del presente. ¡Examinémoslos!

LOS VIEJOS BUENOS TIEMPOS Desde que terminara el Spider-Man de Brian Michael Bendis tenemos al excelente artista David Marquez dando vueltas de aquí para allá. Pronto va a recalar, quién sabe si de manera más o menos definitiva, en Los Vengadores, como autor del segundo arco argumental, después del lanzamiento de la temporada de Jason Aaron, que tiene a Ed McGuinness como dibujante. Pero, antes de eso, Jordan D. White le ha asignado una más que interesante tarea en la Franquicia Mutante. Marquez es el encargado de los flashbacks que están reexaminando la relación entre Kitty y Coloso, partiendo de grandes momentos clásicos de la historia de la franquicia, y también será quien se encargue del episodio final de la historia, el de la boda. Con los flashbacks, abrimos fuego el mes pasado, mediante una recreación de la primera vez que el Profesor Xavier y La Patrulla-X se presentaron en las puertas de la Familia Pryde. En esa escena, Guggenheim y Marquez incorporan dos viñetas más a las que acometieran en su momento Chris Claremont, John Byrne y Terry Austin en The X-Men #129 USA (1979), probablemente porque ellos no estimaran en ese momento que se tratara de algo tan importante. Y es que, en esas dos viñetas extra es donde Kitty y Peter se conocen. El siguiente flashback, ya al comienzo del primer cómic de este número, hace exactamente lo mismo: añadir dos viñetas con un momento íntimo de Kitty y Peter, que se incorpora al que ya viéramos, a cargo de los autores antes mencionados, en The Uncanny X-Men #143 USA (1981. Ambos en Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 2). Y, en el segundo episodio de esta entrega, retrocedemos a un momento bastante cercano: el reencuentro de la pareja después de la resurrección de Peter, en Astonishing X-Men vol. 3, #4 USA (2004. Marvel Integral. Increíble Patrulla-X nº 1). Aquí, en lugar de añadir nada, tenemos un punto de vista diferente. El cómic original de Joss Whedon y John Cassaday estaba contado por Kitty, pero aquí es el pensamiento de Peter el que llegamos a conocer. Se agradece además la enorme fidelidad a las escenas originales. Guggenheim no ha buscado retorcerlas, ni tratar de encontrar nuevos significados, sino todo lo contrario: se ha mantenido fiel a las ideas de los autores que las acometieron, y lo que ha añadido son matices que enriquecen la historia actual. Chapeau!

EL GOLPE DEL PRESENTE De vuelta a la dura realidad, descubrimos que la cura creada por la Doctora Rao en la mencionada etapa de Whedon y Cassaday en Increíble Patrulla-X es lo mismo que podría condenar a los mutantes debido a las acciones de Lydia Nance. Atentos ahí a la manera en que Coloso trata de poner a Alfa de su parte, haciéndole caer en una trampa lógica. ¡Los hombres-X llevan haciendo eso desde que Cíclope convenció a un ejército de Centinelas de que trataran de destruir el sol, como causa de las mutaciones, durante la mítica etapa de Roy Thomas y Neal Adams, que acabamos de reeditar en un volumen en formato 100 % Marvel HC y que más adelante también tendremos en el Marvel Gold. La Patrulla-X Original nº 3. Ah, para completar la cosa, también echamos un vistazo a un futuro que pronto será presente: En eXtermino.

CACERÍA MACABRA: LA HERENCIA DEL CAZADOR

De todos los villanos de Spiderman concebidos por Stan Lee y Steve Ditko, Kraven El Cazador nunca estuvo entre los más apreciados por el fandom. El Doctor Octopus, El Duende Verde, El Hombre de Arena, Mysterio, El Buitre, El Lagarto o incluso Electro eran preferidos por los lectores frente a aquel hombre de la selva, engreído y pagado de sí mismo, que en pocas ocasiones había conseguido poner en jaque al trepamuros. Sin embargo, y pasados muchos años desde su nacimiento, Kraven consiguió alzarse sobre todos ellos, para ocupar un lugar de honor en el imaginario Marvel.

 

 

Sergei Kravinoff estaba ahí, disponible, casi vacío, esperando a que llegaran los autores que le dieran grandeza y carisma. Y esos autores llegaron. En 1987, J. M. DeMatteis y Mike Zeck construyeron la más escalofriante aventura de Spiderman jamás narrada: “La última cacería de Kraven”. DeMatteis tomó al villano en sus brazos y lo llevó más allá de lo que nunca nadie se hubiera atrevido, partiendo de los pocos rasgos característicos que tenía: su condición de miembro de la decadente aristocracia rusa, su retorcido sentido del honor y su estupor ante el mundo moderno, contrapuesto a la nostalgia por un supuesto paraíso perdido, que él identificaba con la jungla: el lugar donde, a su juicio, cada uno ha de enfrentarse contra sus demonios interiores. En el caso de Kraven, ese demonio no era otro que Spiderman… O como le gustaba llamarlo a él: La Araña. Una terrible criatura, más que humana, pero que tras la máscara no era otro que Peter Parker… “Un tipo al que el destino dio una palmadita en el hombro”, como se definía éste durante el curso de la aventura, en la que Spidey era enterrado vivo mientras Kraven tomaba su lugar. Aquella experiencia resultó única para los lectores de Spiderman, y acabó de la única manera que podía acabar: con el suicidio del villano.

 

“La última cacería de Kraven” constituyó un pequeño milagro: la confluencia de factores que, en cualquier otro momento, no se habrían encontrado. DeMatteis en un momento deprimente de su vida en que se sentía tan enterrado como el propio Spidey en la saga; un argumento que había pasado por el escritorio de varios editores, y aplicado a personajes tan distantes entre sí como Batman y el Hombre Maravilla, pero que nunca llegó a contar con luz verde hasta entonces; Mike Zeck como gran artista, después de acometer la visionaria miniserie de El Castigador; un fichero de personajes Marvel que se abrió por el lugar correcto cuando el guionista buscaba el antagonista apropiado; unas lecturas de clásicos rusos que no dejaban de resonar en su cabeza… No es extraño que la aventura fuera abrazada por los lectores del momento y alzada a la categoría de mito, de obra maestra, de cómic generacional. Su eco continuó resonando durante los años siguientes, hasta alcanzar la actualidad. Porque, más de veinte años después, llegaba una nueva historia, heredera directa de la original, en la que el linaje de los Kravinoff emprendía el camino de la venganza contra La Araña.

 

“La cacería macabra” marcó el episodio final de “El Desafío”. Se trataba de un monumental tributo a la labor realizada por DeMatteis y Zeck, tanto que el primero de ellos no sólo tuvo oportunidad de dar su aprobación a la misma, sino de participar de ella, mediante un relato de background que apareció como complemento de cada uno de los episodios. Pero “La cacería macabra” era también algo nuevo, relevante y brutal. Al construir el guión, Joe Kelly se desmarcó de su encasillamiento como guionista con toques humorísticos, que llevaba a cuestas cada vez que se aproximaba a Spidey. En su lugar, sacó a pasear sus habilidades camaleónicas. Stephen Wacker, el editor de la franquicia arácnida, tuvo que leer los borradores con muchas luces encendidas a su alrededor, a causa de los escalofríos que le producían.

 

“Quería que los Kraven fueran una familia aterradora”, explicó Kelly al respecto. “Todos hemos sido bastante brutos en los últimos arcos de Spidey, pero mi objetivo era empujarlo mucho más allá de los límites. Además, parte de la historia tiene que ver con el ‘adelgazamiento de la manada’ arácnida, por así decirlo”. Se refería, el autor, a la presencia de personajes señalados dentro del entorno arácnido y extraídos de diferentes épocas: estaba los míticos ochenta, a los que se adscribían Madame Web o Julia Carpenter, la sucesora de Jessica Drew como Spiderwoman; estaba la seminal época de Joe Michael Straczynski, de donde se rescataba la figura de Ezequiel, y en la que había nacido Araña, la trepamuros latina; pero los lectores también se encontraron con personajes procedentes de la olvidada etapa de Howard Mackie y John Byrne, de la que provenía Mattie Franklin, la tercera y fracasada Spiderwoman, o el periodo maldito del regreso del clon, en la que se encuadraba Kaine, el clon imperfecto de Peter Parker. Kelly quería hacerlo todo suyo, escribir un relato consistente y coherente con la tradición del personaje, porque necesitaba de unas extraordinarias dosis de legitimidad, de cara al fin que perseguía la trama y que conviene descubrir en su lectura.

 

No menos importante fue la labor de Michael Lark, el artista apropiado a la hora de sumergir en la oscuridad el tradicionalmente luminoso mundo de Spidey. “He dibujado más lluvia, sangre y carne podrida de las que he tenido que dibujar en ninguna otra serie”, señaló. Su nombre estaba habitualmente asociado con entornos más realistas, como los que había dibujado en Gotham Central, The Pulse, Daredevil o Captain America y nunca antes se había acercado al trepamuros. Quizás por eso fue requerido para una historia que, desde su excepcionalidad definitoria, precisaba de un artista capaz de conjurar entornos oscuros, entre la decadencia y lo macabro, pero sin escapar de una escalofriante cotidianeidad.

 

“La cacería macabra” marcó la conclusión de “El desafío”, el monumental cúmulo de aventuras unidas por la figura en las sombras de los Kravinoff, que había llevado al límite las capacidades tanto de Wacker como de todo el equipo en que se apoyaba. De manera indirecta, señaló lo cercano que estaba el final de “Un nuevo día”. Todavía quedaban cabos sueltos por atar, deudas pendientes que pagar y espacios por ordenar, dentro de la siempre caótica existencia de Peter Parker, pero el ambiente ya estaba impregnado de despedida. Era el olor que dejaba la lluvia después de haber caído copiosamente sobre la tierra del cementerio, aquel cementerio donde quedaba una ya inútil lápida.

 

 

Texto procedente de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 28

SOMBRAS DEL PASADO: DE LA GATA NEGRA A NORMAN OSBORN EN «UN NUEVO DÍA»

En los años ochenta, mucho antes de que decidiera asentar la cabeza y casarse, el trepamuros vivió el más ardiente romance de su historia. Decimos el trepamuros y decimos bien, porque La Gata Negra, la espectacular ladrona de buen corazón con la que Spidey compartió cama y hazañas superheroicas durante una buena temporada, no quería saber nada del hombre detrás de la máscara. Felicia Hardy fue una de las grandes atracciones de la época, y su impronta quedó marcada en el Hombre Araña de tal manera que el personaje regresó de forma intermitente a lo largo de los años del matrimonio. La gran diferencia que encontraron los guionistas arácnidos en 2010 es que ese matrimonio había dejado de existir. ¡Miau!

 

La Gata Negra fue una creación de Marv Wolfman y Keith Pollard que había debutado en The Amazing Spider-Man #194 USA (1979). Desde el principio entabló una química muy especial con el protagonista de la serie, que tenía que dar caza y captura a una delincuente por la que se sentía extraordinariamente atraído. Felicia Hardy y Spidey estuvieron varios años jugando, nunca mejor dicho, el juego del gato y el ratón, hasta que ella se alzó como la gran novia arácnida de los años ochenta, en un romance auspiciado por la etapa que estaba escribiendo Roger Stern en The Amazing Spider-Man, pero que desarrolló fundamentalmente Bill Mantlo en la colección hermana, Peter Parker, The Spectacular Spider-Man. Ambos formaban pareja tanto en la vida privada como en las aventuras que vivían en las calles de Nueva York, y ocurrieron circunstancias tan peculiares como que, durante una temporada, las fotos que vendía Peter al Daily Bugle eran las que hacía Felicia. Pero la relación tenía un indudable problema de confianza: cuando el trepamuros se desenmascaró ante su nuevo amor, ella rechazó de plano a Peter Parker, puesto que quien de verdad le resultaba atractivo era el Hombre Araña, no un individuo convencional y sin el menor atractivo. Felicia además no se sentía a la altura de Spidey frente a villanos temibles, como El Duende, así que pactó con Kingpin que le concediera poderes “de mala suerte”. El secreto fue, en último término, lo que dio al traste con la relación, dejando poco después la vía abierta para que Mary Jane entrara en escena y se encadenara a Peter en matrimonio.

 

En los años siguiente, La Gata Negra siguió formando parte de la vida de Spiderman, pero de manera intermitente y girando alrededor de otros personajes secundarios, como Flash Thompson, con el que estuvo saliendo una temporada. En 2002, una miniserie compartida entre Spidey y Felicia la colocó de nuevo en el disparadero. La historia de Kevin Smith, con dibujo de Terry y Rachel Dodson, descubrió al personaje a nuevas generaciones y lo redefinió para el siglo XXI. La Gata Negra repitió durante la etapa de Mark Millar y también de los Dodson, en Marvel Knights: Spider-Man, pero se perdió de vista con la locura en que se convirtió la vida de Spidey a partir del momento en que se unió a Los Nuevos Vengadores. Es así como llegamos al momento actual, en que Mary Jane vuelve a formar parte de la vida de Peter, después de una larga ausencia, pero hay un hecho diferencial evidente, y es que ya no es su esposa. El editor Stephen Wacker encargó en este punto a Joe Kelly que tejiera una historia de enredo, en que La Gata Negra recupera su actitud de los años ochenta, con su interés delimitado al Hombre Araña, y no a quien quiera que sea cuando se quite la máscara, y con muchas otras mujeres revoloteando alrededor de su figura: Carlie, Michelle, Norah y, por supuesto, Mary Jane.

 

“No veía la hora de recuperar a la Gata Negra”, confesó Kelly en aquel momento. “Es muy divertida, y consigue meter siempre a Spiderman en enormes líos. Es una fuerza irresistible de la que Peter no puede apartar sus ojos. Con ella alrededor, sabes que las cosas saldrán mal, pero no puedes evitarlo”. El relato inicial dedicado al personaje se ve complementado con una segunda historia, también escrita por Kelly, con dibujos del madrileño Ken Nimura. En Estados Unidos, se publicó en un número posterior de Amazing, pero en esta edición se adelante unos pocos números, para así mantener la unidad literaria, cronológica y temática.

 

El segundo bloque de este tomo lo ocupa la última saga escrita por Marc Guggenheim para Spiderman antes de marcharse de Marvel para concentrar sus esfuerzos en la televisión. En ella, se volvía sobre otra figura que había sido de enorme relevancia en el pasado del personaje, para luego desaparecer. Se trataba de Ben Reilly, el clon de Peter Parker que fuera creado por Miles Warren en una sobrecogedora historia a mediados de los años setenta y que a mediados de los noventa protagonizó la más larga y convulsa saga de la Franquicia Arácnida. Ben Reilly alcanzó tal importancia que llegó a sustituir al propio Peter en su papel de Spiderman durante una pequeña temporada, que finalizó ante las protestas generalizadas de los lectores. En aquel momento, y para acallar el vendaval de críticas, los editores y guionistas decidieron eliminar a Ben Reilly y certificar que se trataba del clon de Spidey. A partir de ese momento, se extendió una sombra de silencio sobre su figura, quedando vetada la posibilidad de su regreso. Guggenheim, no obstante, encontró una falla en ese edicto. Ben Reilly debía permanecer desaparecido, pero nadie había dicho nada sobre Kaine, el primer e imperfecto clon de Peter Parker, que en los noventa amagó con alzarse como uno de sus villanos más interesantes y cuyo potencial estaba todavía por desarrollar. El regreso de Kaine en estas páginas supuso el comienzo de un largo camino, que habría de desarrollarse a lo largo de los años posteriores.

 

Kaine fue elegido para inaugurar una nueva serie arácnida, Web of Spider-Man, consagrada a sustituir a los Amazing Spider-Man Extra y Amazing Spider-Man Family que se venían alternando hasta ese momento. Stephen Wacker volvió así sobre una cabecera histórica de los ochenta y los noventa, aquella en la que, precisamente, tuvo lugar el regreso de Ben Reilly. El propósito de esta nueva iteración era mucho más claro que el de los títulos que sustituía. Web of estaba consagrada a servir de background para Amazing. En la edición española, cada historia se ofrece intercalada en el momento argumental oportuno, de manera que el relato de Kaine con el que se inaugura la iniciativa antecede a la saga de Guggenheim. Su guionista es nada menos que J. M. DeMatteis, escritor de “La última cacería de Kraven” y que fuera el creador de Kaine en la miniserie: Spider-Man: The Lost Years (1995).

 

El tomo continúa de nuevo con Joe Kelly, que viene acompañado del que fuera su personaje fetiche, Masacre. En 1997, este guionista se dio a conocer a través de la primera y muy divertida serie abierta del Mercenario Bocazas, que encontró uno de sus momentos más destacados en un episodio donde Wade Wilson viajaba hasta el pasado y se integraba en un cómic mítico del Amazing Spider-Man de Stan Lee y John Romita… ¡haciéndose pasar por Spidey! Masacre gozaba de una renovada popularidad en el momento de publicarse la historia que aquí ofrecemos, de forma que era cuestión de tiempo que se cruzara en el camino del trepamuros, y qué mejor que hacerlo de la mano de Kelly. No sería sino el prólogo de una futura reunión mucho más ambiciosa.

 

Y para el cierre, una guinda muy especial: el episodio de Spiderman relacionado con “Reinado Oscuro: La lista”, en el que Dan Slott y Adam Kubert retomaban el argumento de “Hijo de América”. En “La Lista”, el jefe de HAMMER se proponía cumplir sus objetivos más ambiciosos, y entre ellos se encontraba la aniquilación de Spiderman. Poco imaginaba que el final de su Reinado Oscuro estaba cada vez más cerca, y que Peter Parker jugaría un papel fundamental en el mismo.

 

 

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 24

EL RASTRO DE LA ARAÑA: LOS DETALLES SOBRE EL FIN DE TEMPORADA PARA «UN NUEVO DÍA»

En los meses iniciales de “Un nuevo día”, los guionistas y editores que conformaban la Oficina Arácnida plantearon una gran cantidad de subargumentos llamados a desarrollarse como trasfondo de muchos meses de cómics. Los dos misterios más importantes que lanzaba el nuevo landscape del trepamuros giraban alrededor de la identidad de Amenaza, una villana heredera de algunas de las características de El Duende Verde, y de la aparición de multitud de cadáveres con una rastreadora arácnida. En paralelo, se desarrollaba la campaña electoral destinada a elegir nuevo alcalde de Nueva York y el asunto venía impactando en el día a día del trepamuros. Cuando se cumplía un año del arranque de la etapa, “El rastro de la araña” arrojó luz sobre esos grandes misterios, mientras daba la vuelta al mundo de Spiderman.

 

Numerosas salidas cada mes, equipos de guionistas y dibujantes rotantes, una intensa coordinación por parte del editor, reuniones interminables para estructurar al detalle cada argumento, de manera que el público disfrutase de un resultado con la consistencia que hubiera tenido de estar realizado por un único escritor… el sistema de trabajo de “Un nuevo día” era lo más parecido que ha habido jamás en el mundo del cómic a la writer’s room de una teleserie. Tanto que llegó a incorporar un elemento tan característico de éstas como pueda serlo la “season finale”: un gran episodio en el que culminen las más importantes tramas que se han desarrollado a lo largo de la temporada.

 

Con ese espíritu nació “El rastro de la araña”, un arco argumental de importancia, cuyo origen hay que buscarlo en la segunda gran reunión de los guionistas de Amazing. Fue durante la misma cuando surgió la posibilidad de que las tres grandes tramas que tenían abiertas confluyeran en una única aventura. Entre todos los participantes trazaron las líneas maestras que tendría la historia, pero Marc Guggenheim fue el elegido para materializarlas en un guión completo, en el que dio vueltas al esqueleto original, cambió, añadiría y quitó cosas, para luego devolverlo a las manos del editor Stephen Wacker, responsable de dar un lavado de cara a la última versión. “He intentado que parezca que la historia se cuenta por sí misma”, comentaba Guggenheim a la prensa especializada. “Quiero dar a los lectores la mejor representación posible de lo que ocurre, aunque no deja de ser un tremendo esfuerzo de grupo”.

 

Había muchos motivos para que fuera él, y no otro, quien afrontara la tarea. Dan Slott ya había escrito demasiadas historias de trascendencia dentro del proyecto. Pese a que sus libretos despuntaran por encima de los del resto, Wacker quería procurar un cierto equilibrio entre sus chicos. ¿Por qué Guggenheim en concreto? En primer lugar, porque era él quien había creado a Amenaza y más se había concentrado en el desarrollo de su figura criminal. En segundo lugar, porque conocía perfectamente el mecanismo que hacía funcionar a esas “season finale”, ya que había trabajado para el medio televisivo durante años, todavía lo estaba haciendo y más que lo haría luego. En tercer lugar, porque su labor en la pequeña pantalla le había posibilitado escribir muchos procedimentales de temática judicial, como Ley y Orden. Esa clase de series implican la utilización de legalismos, términos jurídicos y trucos de abogados… y es que por ahí precisamente iba a ir la historia.

 

“Character Assassination”, el título original de la aventura, es una expresión, carente de traducción literal adecuada, que hace referencia al proceso deliberado de destruir la reputación de una persona, recurriendo para ello a rumores, acusaciones falsas o informaciones manipuladas. En este cómic, alude a la aparición repetida de rastreadoras arácnidas de nuestro trepamuros en cuerpos de personas fallecidas en misteriosas circunstancias. Ocurrió por primera vez nada más arrancar “Un nuevo día”, y se venía repitiendo desde entonces con cierta asiduidad, sin que apenas hubiera pistas sobre quién se ocultaba detrás de todo esto… sólo un caso policial por resolver, el de los “asesinatos de las rastreadoras arácnidas”. El propio lanzarredes era el más interesado en resolverlo, no sólo porque alguien estaba utilizando sus gadgets para cometer crímenes abominables, sino también porque muchos ciudadanos, incluida la policía, le señalaban como el principal sospechoso.

 

“El rastro de la araña” también abordaba uno de los tópicos que ha tenido el mundo de Spiderman casi desde sus comienzos, y es el relativo a la identidad secreta de algún villano de relieve, asociado a la estirpe de El Duende Verde. Todo había comenzado en la época de Stan Lee y Steve Ditko, cuando el verdadero rostro de este villano despertó la duda entre los lectores durante meses. Norman Osborn, el padre de Harry, quien a su vez era el amigo de universidad de Peter Parker, se ocultaba bajo la capucha, y los episodios en que al fin se descubrió tal cosa supusieron una conmoción entre el fandom, ya que además coincidieron con la histórica llegada de John Romita. Tras la muerte de Norman, Marvel había repetido el esquema en tantas ocasiones como para convertirlo en rito. La identidad de El Duende Verde fue retomada siempre por individuos ligados al mundo de Peter, de forma que su desenmascaramiento se alzaba como un momento de máximo interés. Amenaza no representaba sino el siguiente nombre en sumarse a una larga lista. ¿Y qué mejor que fuera John Romita Jr., el hijo del gran Jazzy Romita, quien lo plasmara en viñetas? “Habrá gente que dirá que desde el primer número sabía quién era Amenaza”, dijo el guionista al respecto de la revelación. “Si hay algo que he aprendido, no sólo de Ley y Orden, sino también como guionista de cómics, es que puedes engañar a la gente durante un tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. Sabía que esto no iba a ser una sorpresa para absolutamente todos los lectores. No voy a engañar a miles de personas. No soy un político”.

 

La tercera de las tramas que coleaban desde la salida a la calle de “Un nuevo día” y que también encontró solución en “El rastro de la araña” fue la de la elección del nuevo alcalde de Nueva York. Spidey había sido incapaz de impedir que Amenaza asesinara a una de las candidatas y Bill Hollister, el padre de la que ahora era novia de Harry, también se postulaba para el argo. La aventura se desarrolló en plenos comicios, lo que añadía un punto de complicación. Al llegar a las últimas páginas, habría un ganador… pero no todo sería tan sencillo como pudiera parecer. Y es que “El rastro de la araña” no sólo culminaba un año de intrincadas aventuras de Spiderman: también lanzaba las primeras pistas acerca de por dónde iría la siguiente temporada.

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 20

UN NUEVO DÍA: MODELO EN PERFECCIONAMIENTO

Los estertores de 2008 marcaron la conclusión del primer año de “Un nuevo día”, el landscape tanto editorial como argumental que había marcado el mayor cambio en la vida de Spiderman en décadas. Stephen Wacker afinaba al máximo los equipos creativos de los que disponía, introduciendo algunos pequeños cambios que iban en la buena dirección. La salida de Zeb Wells, uno de los cerebros que se sentaban cada mes en la mesa de redacción, fue inmejorablemente suplida con la incorporación de nada menos que Joe Kelly, guionista soñado por muchos aficionados arácnidos desde hacía años. Mientras, Marc Guggenheim demostraba que no había que perder de vista los trabajos que estaba realizando, como demostró con una conmovedora y dramática historia protagonizada por Flash, el viejo abusón de Peter Parker en el instituto.

 

 

LA SOLUCIÓN DEL MISTERIO

Jackpot fue una de las sorpresas que trajo “Un nuevo día” desde su comienzo, ya que fue introducida en el especial que dio paso a la iniciativa. ¿Una pelirroja escultural que se hacía llamar con el mismo término que había utilizado Mary Jane cuando conoció a Peter? De inmediato, una gran mayoría de los lectores, espoleados desde los mentideros online, dieron por hecho que la que acababa de dejar de ser la esposa del trepamuros seguía presente en la serie, de la manera más inesperada que cabía imaginar. Pero poco después, en el arco argumental de Muñeca de Papel, Dan Slott confirmaba lo contrario. Había sido él quien sugiriera la posibilidad de jugar con la identidad de la justiciera, pero el objetivo primordial de los guionistas no era otro que introducir una vigilante callejera en la línea de El Merodeador o de La Gata Negra. Fue Marc Guggenheim quien más partido sacó al personaje y, en buena lógica, tenía que ser Guggenheim el encargado de descubrir la verdad sobre Jackpot. El autor aprovechó además para recuperar a Walter Declun, el ejecutivo corrupto de Control de Daños que aparentemente muriera en los cruces de Lobezno con “Civil War”, pero también a la olvidadísima Commanda, una villana de la que no sabíamos nada desde los tiempos de Spiderman: Las historias jamás contadas. El relato de Jackpot, con el que se inicia este tomo, conformaba el Amazing Spider-Man Annual #1 USA, publicado en 2008. En realidad, aquel especial hacía la entrega treinta y cinco en los Annuals que había recibido la principal colección arácnida, un detalle que podía descubrirse mediante la doble numeración que Marvel incluyó en la cubierta.

 

LLAMADLE FLASH

Era el tipo sonriente, despreocupado y presuntuoso que estaba en primer plano y se burlaba del apocado Peter Parker en aquella viñeta del origen de Spiderman (Amazing Fantasy #15 USA. 1962. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 1). Desde entonces, Flash Thompson se había quedado en la memoria colectiva de los fans como la bestia parda de Pete en el instituto, a la par que el mayor fan de Spidey. Pero el Midtown High School había quedado atrás, antes incluso de que Steve Ditko dejara de dibujar la serie, y luego serían diversos los papeles que asumiera Eugene Thompson. Ya en la época dorada de John Romita, cuando se vistió de uniforme y viajó para luchar en la guerra del Vietnam (referencia histórica que, forzosamente habrá que dejar de lado), creció de caricatura a personaje con cara y ojos. En sus intermitentes apariciones en la serie, se convertiría en uno de los mejores amigos de Peter, al tiempo que quedaba al descubierto una infancia difícil, llena de abusos. Años más tarde, algunos guionistas reincidirían en el Flash abusón y descerebrado. ¿Y después? El viento, y el inicio de “Un Nuevo Día”, se llevaron a Flash de regreso al olvido, hasta que llegó la hora de saber de él. Ocurrió en un número autoconclusivo de Amazing, también escrito por Guggenheim, que lo situaba como combatiente en Irak y para el que el guionista se documentó con la ayuda de soldados que habían estado sobre el terreno. Era algo a lo que el comité de guionistas llevaba dando vueltas desde el comienzo, devolver a Flash al ejército y allí hacer algo radical con él. La historia, que cambió de manera radical la vida de Flash, llegaría a ser objeto de polémica dentro del correo de lectores de la edición americana. Hubo soldados que se identificaron con la historia y dieron las gracias por ella mientras que otros aficionados se escandalizaron por el tomo militarista de la misma o que se abordara exclusivamente desde el punto de vista de los estadounidenses. Guggenheim se defendió afirmando que él se había opuesto a la invasión de Irak y criticado la guerra de Afganistán, pero igual que no estaba de acuerdo con cada afirmación que hacían sus personajes, tampoco tenía por qué estarlo con las declaraciones políticas de éstos. Y añadía: “Para ese número, hice una meticulosa investigación que me permitiera mostrar las acciones de americanos e iraquíes de la manera más realista posible. Sin embargo, no hubo la oportunidad de contar la historia desde la perspectiva iraquí. Tampoco para expresar mi opinión de que, aunque apoyo a las tropas americanas, no creo que sus vidas deban desperdiciarse en una guerra más o menos bien planificada. Como escritor, a veces sólo puedes contar la historia que te han contado”. Wacker por su parte dijo al guionista que era el mejor número que había escrito.

 

NACIDO PARA ESCRIBIR SPIDERMAN

En la segunda parte del volumen, damos la bienvenida a un escritor que recordarán con inmenso cariño muchos fans. Se trata de Joe Kelly, excelente guionista de diálogos chispeantes y tramas densas y complejas que empezara su carrera profesional en Marvel durante la segunda mitad de los años noventa, en series como La Patrulla-X y Masacre, y que luego saltaría a DC para realizar, entre otras cosas una más que estimable etapa de Action Comics, una de las colecciones de Superman. Kelly volvió a La Casa de las Ideas de la mano de su antiguo editor en DC Stephen Wacker, para unirse al equipo de guionistas del Hombre Araña, personaje que parece fabricado a su medida, como ya demostrara en aquel inolvidable episodio de Masacre en el que Wade retrocedía en el tiempo para introducirse en la trama de un Amazing de la época Romita. En aquel entonces también desarrolló un pequeño arco de Webspinners, una serie compuesta por aventuras cerradas del trepamuros, pero no tuvo ocasión de abordar el personaje desde sus colecciones principales.

 

LA DESPEDIDA DE ZEB WELLS

La incorporación de Joe Kelly coincidió en el tiempo con la marcha de Zeb Wells, uno de los fundadores del concepto que latía detrás de “Un nuevo día”. Wells se marchaba con la que quizás fuera su mejor intervención: una aventura larga que Spiderman compartía con El Castigador y que destacó especialmente por la labor del dibujante Paolo Rivera, un extraordinario artista que también sería el encargado de revisar el origen del trepamuros, dentro de una iniciativa titulada Mithos. Rivera volvería más adelante a figurar en Amazing, con nada menos que la segunda parte de “Un día más”, pero eso es historia para otra ocasión.

 

EL CANDIDATO MARVEL

Todas estas historias se publicaban originalmente en 2008, coincidiendo con el enfrentamiento por La Casa Blanca entre Barack Obama y John McCain. En Marvel, tuvieron la ocurrencia de introducir un tercer candidato en liza: Stephen Colbert. Se trata de un humorista que cuenta con su propio programa de televisión en el canal Comedy Central, por el que ha ganado multitud de premios. La candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos fue impulsada desde la pequeña pantalla en octubre de 2007. Aunque nunca pasó de ser una pequeña broma, en Marvel decidieron reflejarla dentro de su propio mundo de ficción, a través de carteles, pegatinas y anuncios que pudieron encontrarse en las viñetas a lo largo de varios meses. Incluso siguieron adelante con ella una vez que, en nuestra realidad, quedó certificado que Colbert nunca optaría a la Casa Blanca. El mayor acto de esta campaña imaginaria tendría lugar en la pequeña historia con la que se cierra este tomo, aparecida como complemento del Amazing Spider-Man #573 USA, que incluso contaría con una portada alternativa dibujada por Joe Quesada con Colbert como protagonista. Por fin, el 5 de noviembre, el Daily Bugle proclamó que, al menos en el Universo Marvel, Colbert había ganado en votos populares, mientras Obama había alcanzado el mayor número de votos electorales. Meses después, La Casa de las Ideas pondría corolario a tan divertida ocurrencia, con la asistencia de Spiderman a la toma de posesión de Obama, la cual también podremos leer en esta misma colección.

 

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 18

LA RECONSTRUCCIÓN DE LA TELARAÑA: LOS PRIMEROS PASOS DE «UN NUEVO DÍA»

Dejando al margen todas la polémica generada alrededor de la manera en la que Marvel puso abrupto fin al matrimonio de Spiderman, las diferencias entre la etapa de Joe Michael Straczynski al frente del destino del trepamuros de Marvel y la era de “Un nuevo día” son tan grandes y profundas que la mayoría de los lectores, incluso aquellos desprovistos de suspicacias e ideas preconcebidas, tuvieron que aclimatarse de la noche al día a una manera de concebir al personaje que, siendo tan legítima como canónica, en nada se parecía a la que estaban acostumbrados desde hacía años.

La época de Joe M. Straczynski en The Amazing Spider-Man había estado caracterizada por la supeditación del resto de títulos a la que estaba considerada, indiscutiblemente, como la principal cabecera arácnida. Cuando JMS aterrizó en la serie, Spidey venía de una época en la que buena parte de las señas de identidad del héroe, entre ellas su rica tradición de villanos y personajes secundarios, se encontraba terriblemente devaluada. El autor de Babylon 5 optó por simplificar el terreno de juego. Durante sus años en la serie, y aunque hubiera tímidos amagos en el sentido contrario, el elenco de personajes fue reducido a la mínima expresión, de manera que se concentraba en las figuras de Peter, Mary Jane y Tía May. Las tramas, aunque mantuvieran un hilo conductor entre ellas, quedaban acotadas a arcos argumentales que permitieran la fácil recopilación posterior. En el apartado de villanos, JMS concibió nuevos enemigos a los que enfrentar a Spidey, mientras que los clásicos se atrincheraron, fundamentalmente, en las colecciones subsidiarias. Por último, el guionista dio preponderancia a temas complejos y adultos, como la naturaleza de los poderes arácnidos, el verdadero significado del heroísmo o los sacrificios que hay que hacer para mantenerse fiel a las creencias propias. Había mucho humor, y además muy inteligente, pero el componente culebronesco de los cómics clásicos de Spiderman, la ligereza que en muchas ocasiones solían tener sus aventuras, fue dejado de lado en beneficio de una intensidad y un dramatismo elevados.

 

A la hora de poner en marcha “Un día más”, el comité de guionistas dirigido por Stephen Wacker desechó muchas de las herramientas de la época Straczynski. Para sustituirlas, tiraron de manual clásico. El cambio más relevante consistía en que, por primera vez en décadas, se había roto la estructura de Amazing como serie core junto a otras dos de menor importancia: ahora todo era Amazing, con tres salidas cada mes y equipos creativos alternándose y coordinándose mediante un engrasado armazón editorial. En consecuencia, tampoco había ningún autor que pudiera calificarse como más destacado que el resto. Con el tiempo, como era natural, los lectores se decantarían hacia sus favoritos, pero todos empezaron la carrera en igualdad de condiciones.

 

Con respecto al elenco, el péndulo basculó hacia el extremo opuesto. Peter ya no estaba casado y, de repente, su vida se llenó de viejos y nuevos amigos, novias y compañeros de trabajo, cada uno con su propio ciclo argumental que se extendería a lo largo de muchas entregas y cada uno susceptible de trasladarse, en cualquier momento, desde el mundo de Peter Parker al de Spiderman. La facilidad para que uno se viera contaminado por el otro, y viceversa, que instituyera Stan Lee cuando hizo que tras la máscara de El Duende Verde estuviera el padre del mejor amigo de Peter, funcionaba de nuevo a plena potencia. Wacker decretó además que los villanos habituales merecían un descanso que permitiera la incorporación de otros de nuevo cuño, cada uno con su idiosincrasia particular, pero todos siguiendo los cánones tradicionales, de tal manera que recordasen a los veteranos sin necesidad de que fueran ellos. Y por supuesto habría misterios destinados a resolverse al cabo de un gran número de entregas. Por más que luego se reuniera en tomos, “Un nuevo día” respondía al andamiaje de una novela-río formada por capítulos de longitud desigual. En el lanzamiento, cada equipo produjo una aventura de tres entregas, pero a partir de ahí la extensión sería variable, e iría del episodio autoconclusivo a la saga de seis números. No es extraño que Wacker fuera el último en salir de las oficinas de Marvel a partir de entonces.

 

Puestos a buscar una época similar en la historia de Spiderman, la que más se parecía a aquello era la de comienzos de los ochenta, cuando Tom DeFalco era el editor de las series del trepamuros. Durante su mandato, las tres colecciones que componían la franquicia alcanzaron una consistencia equivalente y, aunque cada una presentaba historias independientes, estaban coordinadas con tal solidez que podían leerse como piezas de un único puzzle: los secundarios se movían de una cabecera a otra perfectamente sincronizados; lo que ocurría en una afectaba con sutil elegancia al resto y todo se desarrollaba sin necesidad de trucos de artificio, con absoluta naturalidad.

 

En este tomo de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman se completa la presentación de los cuatro equipos con los que abrió fuego “Un nuevo día”. Bob Gale, leyenda de la narrativa cuyos guiones para la trilogía Regreso al futuro se estudian en las escuelas de cine, se unía al detallista Phil Jimenez en la presentación de Freak, para cuya creación seguía, quizás inconscientemente, un esquema muy similar al que hubiera aplicado Roger Stern en el nacimiento de El Duende. A continuación, Zeb Wells y Chris Bachalo sacan a Spidey de su elemento para enseñarnos cómo se las apaña en la peor nevada que haya sufrido Nueva York. Por último, regresa Gale, con Freak bajo el brazo, y avanza sobre el misterio de Amenaza, el remedo de El Duende Verde que fuera presentado por Marc Guggenheim y Salvador Larroca un par de meses antes. Y mientras tanto, la telaraña que forma Peter con Tía May, J. Jonah Jameson, Dexter Bennett, Carlie Cooper, Vin Gonzales y muchos más continúa enredándose y tejiéndose, igual que el propio héroe remienda su traje, una vieja escena anecdótica que llevaba mucho tiempo sin verse, pero que representaba toda una declaración de intenciones. Como muchos otros comienzos, el de “Un nuevo día” fue complejo, difícil y por ocasiones desconcertante, pero tenía potencial para la grandeza, y muy pronto la alcanzaría.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 15

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA: EL LANZAMIENTO DE «UN NUEVO DÍA»

En 2008, las reglas del juego cambiaron para Spiderman como no había ocurrido en veinte años. Los sucesos de “Un día más” habían servido para deshacer no sólo su matrimonio con Mary Jane, sino también la relación con ésta y buena parte de la evolución llevada a cabo por el personaje en las épocas anteriores. Volvía a la soltería, a la economía en precario, a los lanzarredes mecánicos e incluso a la amistad con Harry Osborn, que inexplicablemente había vuelto a la vida. En lo editorial, Marvel también alteró los procedimientos establecidos. A partir de ese momento, dejaba de haber tres series en paralelo y la Oficina Arácnida concentraba toda su fuerza en The Amazing Spider-Man, con una estructura calcada a la de las Writer’s Room de las series de televisión.

 

 

El fin de la era de Axel Alonso como editor arácnido también coincidió con el fin de la etapa de Joe Michael Straczynski como guionista de la principal colección del trepamuros. Para hacer borrón y cuenta nueva, y de cara a un único título con tres salidas cada mes, Joe Quesada fichó al editor Stephen Wacker, quien estaba detrás del mayor éxito de DC Comics de los años anteriores, la miniserie semanal 52, en la que había tenido que coordinar varios equipos de guionistas y dibujantes, tal y como ocurriría ahora con el Hombre Araña. A lo largo de los años, el fandom había identificado claramente Amazing como el título principal de la franquicia, confiriendo una menor atención, y unas menores ventas, al resto de cabeceras, salvo en ocasiones muy significativas. Tras “Un día más”, un buen número de aficionados abandonarían al personaje, enfadados por el radical giro de su biografía y la metodología para llevarlo a cabo, pero las bajas se verían de alguna manera compensadas por el beneficio de sólo contar con Amazing. En el medio plazo y pese a todo, Spiderman terminaría por recuperar su posición de personaje más comercial de La Casa de las Ideas.

 

Había mala prensa alrededor de “Un día más” y la situación en que quedaría Peter Parker, así que Wacker tuvo que luchar a contracorriente. En el Bullpen, antes de la publicación de la historia de Mefisto, comenzó a extenderse el rumor de que lo que ocurriría iba a dejar a Spidey destrozado. Como consecuencia de ello, había dificultad para fichar nuevos equipos creativos. Wacker sumó rechazos de unas cuantas estrellas que no querían verse salpicadas por la polémica. Pero el nuevo coordinador sí consiguió una figura emergente que contaba con la admiración de los lectores veteranos. Se trataba de Dan Slott, que había destacado con sus guiones para la serie de Hulka, muy divertidos, desenfadados y con una poderosa inserción en el background del Universo Marvel. Como si estuviera opositando a guionista arácnido, llegó a incluir una aparición especial de Spiderman en la serie de la Amazona Esmeralda que había sido especialmente aplaudida, por su capacidad para captar el tono y la manera de expresarse del héroe, con grandes dosis humorísticas. Slott también había demostrado sus dotes para la aventura e incluso para el grim & gritty, lo que le demostraba como un autor versátil y preparado para afrontar el reto.

 

 

Fue Slott el guionista detrás de The Amazing Spider-Man: Swing Shift (2007), un número especial, que se regaló en las tiendas de cómics el día después del estreno de Spider-Man 3. Faltaban varios meses para el arranque de “Un nuevo día”, y sin previo aviso ni explicación alguna, Marvel lanzaba el que luego se descubrió como el “número cero” del nuevo statu quo. Peter volvía a ser Spidey después de una larga ausencia, estaban ahí los nuevos villanos y secundarios con los que los lectores se familiarizaban; Jackpot, una misteriosa superheroína pelirroja echaba una mano al trepamuros mientras se insinuaba que se trataba de Mary Jane, y Tía May gozaba de una excelente salud mientras ignoraba, como el resto del mundo, que su sobrino y Spiderman eran la misma persona. La historia tenía un tono ligero, humorístico, casi naïve, en el que se podía reconocer al Spidey icónico de los ochenta, pero no al de los últimos años.

 

 

Wacker había cocinado todo aquello junto con los autores que había logrado reclutar, en la primera de sus reuniones en la sala de conferencias de Marvel. “Estamos trabajando juntos con una especie de mentalidad de colmena, y eso supone mucho esfuerzo”, explicaba Slott. “Hay muchas reuniones, muchas cadenas de correos electrónicos. Vamos y volvemos sobre muchas cosas. Es emocionante. Me gustan especialmente las sesiones en que estamos todos juntos en la misma habitación. Planeamos cosas a largo plazo para Spidey y es emocionante. Stephen Wacker es quien se asegura que el tren no descarrile. Eso es brutal. ¡Tres veces al mes! ¡Es una locura! Trabajas y trabajas y trabajas y escribes tres números. Normalmente eso son tres meses de trabajo, pero entones bang bang bang, tres disparos seguidos y pasamos a lo siguiente. Tengo mis tres primeros guiones terminados. El primer número de mi siguiente arco ya lo está dibujando alguien. ¡Y esta semana entrego la primera parte del siguiente que hago después de ése! No va a salir hasta verano del año que viene. Nos estamos dejando los cuernos para asegurarnos de que funciona”.

 

Slott era el encargado de iniciar “Un nuevo día”, propiamente dicho, en el Amazing #546 USA (2008). Le acompañaba Steve McNiven, el hombre que había desenmascarado a Spidey, que sólo iba a estar allí durante tres entregas, las suficientes para que el trepamuros tuviera un estreno llamativo. El cómic, más que Swing Shift, servía como perfecto ejemplo de lo que pretendía la nueva andadura. Peter buscaba trabajo mientras el mundo que le rodeaba entretejía una compleja red de villanos, secundarios y situaciones que entraban en conflicto entre ellas. John Romita Jr. se encargaba de dibujar una doble página en la que se establecía la situación actual de Peter. Según la doble, Gwen y Mary Jane habían sido los amores de su vida, y mientras la primera había muerto, con la segunda había roto “por razones todavía no reveladas”; Harry había vuelto después de una estancia de años en Europa y había comprado el Coffee Bean; Tía May vivía en su casa de siempre mientras ayudaba en un albergue de necesitados; nadie sabía la identidad de Spiderman, quien no se había registrado y por ello le buscaban las autoridades; usaba lanzarredes orgánicos y estaba sin blanca. Era todo lo que el lector debía conocer para acercarse a la serie, pero las dos páginas no hicieron sino suscitar preguntas de aficionados que encontraron agujeros negros en cada uno de los aspectos de “Un nuevo día”.

 

Había cuatro arcos para estrenar a los respectivos equipos, cada uno con tres números de longitud. En el de Slott ocurrían probablemente más cosas, y había más personajes presentes, de lo que se podía verse en doce episodios de Straczynski. El enfoque era radicalmente distinto: de un melodrama con tres protagonistas (Peter, Mary Jane y Tía May), se había pasado a una comedia de situación coral, en la que incontables secundarios giraban alrededor del protagonista y sus tribulaciones. Era lo más parecido que se había visto en los últimos veinte años al Spidey quintaesencial.

 

A continuación de esa primera aventura, entraba Marc Guggenheim, un guionista de televisión que llevaba un tiempo en Marvel pasando inadvertido, y al que acompañaba el veterano y habitualmente aplaudido Salvador Larroca, también sólo para el arranque. Guggenheim era uno de los que sí se habían atrevido a colocar a Spiderman en su lista de deseos. Cuando manifestó que no se acercaba a la serie desde los tiempos de DeFalco, se la dieron encantados.

 

En este volumen de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman comienza la publicación de esta nueva era para el trepamuros, con Swing Shift como pistoletazo de salida y los dos primeros arcos del landscape, así como gran cantidad de extras, como la doble página de John Romita Jr. antes comentada o el largo manifiesto redactado por Tom Brevoort, y en el que enunciaba las intenciones de Marvel con este movimiento, que transcurrido el tiempo desde su publicación original puede apreciarse en su auténtica magnitud. En aquel entonces, muchos no daban ni un centavo por aquel nuevo statu quo. Wacker y sus hombres, sin embargo, consiguieron crear un entorno sólido sobre el que edificar el Spidey del futuro.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 14