VENGADORES 95: CUARTO MES DE “SIN RENDICIÓN”

Termina “Sin rendición”, con cuatro episodios verdaderamente épicos, en que ocurren un montó de cosas y que, además, se coronan con dos increíbles números dibujados por Pepe Larraz en su máxima potencia. Sabemos que sufrió horrores para acometer la nueva estatua que a partir de ahora sustituye a la original, de la época de Kurt Busiek y George Pérez, pero hemos disfrutado tanto con el resultado que no podemos sino rendirnos a sus pies. Y sí, Pepe ha hecho que la batalla final de este cómic sea grandiosa y espectacular, hasta convertirse en la favorita de Mark Waid, pero sus grandes momentos de “Sin rendición” que se nos han quedado grabados para siempre son también los más pequeños e íntimos: el abrazo de Nadia a Jarvis, la marcha de Roberto, el reencuentro de Clinty Bruce… La carga emotiva de todas esas escenas, que sólo se logra con una cuidadísima planificación y un dibujo atento a los pequeños detalles, es colosal.

 

DETRÁS DE LAS BAMBALINAS Nada más publicarse en Estados Unidos el último número de la saga, el equipo de guionistas, junto a Tom Brevoort, concedieron una larga entrevista a Dave Richards, de Newsarama.com, en la que abordaron muchos aspectos de la saga. Es así como hemos sabido que Jim Zub se quedó paralizado la primera vez que entró en la sala de reuniones: el más joven del equipo se sentía como un intruso que se hubiera colado allí. La historia se escribió en conjunto, pero algunos aspectos concretos fueron aportados por algunos de ellos de manera individualizada. Así, el origen de El Combatiente lo escribió fundamentalmente Al Ewing, mientras que Mark Waid se encargó de Viajera. Por cierto, pese a que se haya confirmado que la hija de El Gran Maestroen realidad nunca formó parte del equipo, sí que ha estado en sus filas para la gran refriega, y Brevoort no descarta en absoluto que vaya a volver: “Vengadora una vez, vengadora siempre”, que se dice. El peor contratiempo que sufrieron tuvo que ver con Kim Jacinto, que ha dibujado muchas menos páginas de las previstas al comienzo. Enfermó de gravedad al mismo tiempo que su mujer estaba dando a luz, y por esa razón Mike Perkins y Sean Izaakse tuvieron que sustituirlo. Cuando el trabajo estuvo terminado, y como regalo especial para todas las personas que habían estado implicadas, en Marvel imprimieron una tirada limitada de barajas especiales, de apenas veinte unidades, con los naipes de la saga. Por último, un aviso de futuro, en boca de Brevoort: “Después de haberlo logrado una vez, todos los pensamientos que tengo giran alrededor de la posibilidad de hacer un segundo proyecto semanal de Los Vengadores en algún momento del futuro”.

 

EL DESTINO DE MERCURIO Durante su imprescindible etapa en The Flash, para DC Comics, Mark Waid creó uno de los conceptos más importantes que caracterizan a este personaje: La Fuerza de la Velocidad, que es la energía extradimensional de la que toman sus poderes los velocistas de la Distinguida Competencia. Todos sus campeones se sienten atraídos por la misma, de manera que, cuando alcanzan velocidades elevadas en extremo, pueden llegar a fusionarse con ella. Teniendo en cuenta esto, y que Waid figura entre los guionistas de esta saga, no resulta tan extraña la manera de desaparecer de Pietro Maximoff. ¿Acaso se ha dejado arrastrar por el equivalente marveliano de La fuerza de la Velocidad? Es lo que cabe concluir de las tarjetas que ordenaban la planificación de la saga y que surgieron de las reuniones de todo el equipo. En concreto, Brevoort se refería a que Mercurio se veía atrapado a hipervelocidad (“Hyper-Speed”, que es bastante parecido a “Speedforce”). El destino de Mercurio alimentará el epílogo de “Sin rendición”, que ofreceremos durante los próximos cuatro meses y que nos dejará a las puertas de la llegada de Jason Aaron y Ed McGuinness.

MARVEL 2 EN UNO 3: EL CAMINO POR DELANTE

Continuamos con la búsqueda de Reed, Sue y su prole, en un tercer episodio que ya nos deja el relevo artístico del que te hablamos desde el principio: entra Valerio Schiti, un dibujante tan rápido como espectacular, que sí puede aguantar la cadencia de una serie mensual, aunque no será algo que le veamos demostrar aquí. Jim Cheung sigue todavía en las cubiertas, y también le tenemos apuntado para el cierre del primer arco, en el sexto número (definido por Zdarsky como “monstruosamente épico”), pero tras eso, se acabó. El artista ha anunciado su marcha de Marvel, con lo que nos podemos despedir de sus escasas, pero excepcionales, incursiones, que solía hacer cada año para Marvel. Desde aquí, le deseamos la mejor de las suertes. Es un artista genial, con la mayor parte de su carrera desarrollada en La Casa de las Ideas, así que estamos convencidos de que tarde o temprano regresará a su hogar natural. Por los avances de Marvel, sabemos que el segundo arco correrá visualmente a cargo de Paco Medina, mientras que Declan Shalvey se encargará del primer Annual de la serie. Uhm… ¿será eso porque Schiti ha sido el dibujante elegido para el relanzamiento y se ha puesto ya a trabajar en ello? Ojalá que sea el motivo, aunque podría tratarse de otra persona. En lo argumental, podemos aventurar que la búsqueda llegará a su clímax hacia el décimo número, y que Zdarsky tiene ya planificados los dos siguientes, a los que se refiere como “muy emocionales, afrontando las consecuencias”.

 

ADIÓS A JIM CHEUNG

Al menos por ahora

 

LAS CIRCUNSTANCIAS CONCRETAS

Hay que ver qué apañaditos le están quedando los guiones a nuestro escritor: buen ritmo, un excelente humor y unos cuantos giros de tuerca por cada número, en el más puro estilo de la Marvel clásica que pregona el nuevo régimen de La Casa de las Ideas. La revelación de que no sólo La Antorcha Humana está perdiendo sus poderes, sino también La Cosa nos sitúa en un tópico muy habitual para Ben Grimm, el de la reversión a su estado humano, aunque está por ver que esa vaya a ser la meta que nos encontremos. En paralelo, tenemos al Doctor Muerte, reclutando al Pensador Loco, que resulta extremadamente divertido a nuestro escritor. Éste además adelanta que nos encontraremos también con Galactus en el curso de la saga. La caracterización de Victor cae más del lado del mal que de esa pretendida redención que ha emprendido el personaje en su reciente serie. “Siente que está en un conflicto interno, desde luego”, dice Zdarsky. “Es duro para él reconciliar sus nuevas y heroicas maneras con su necesidad de poder y control, y veremos mucho de eso en los próximos números. El Multiverso nos mostrará otras versiones de cómo podría haber llegado a ser, para mejor y para peor”. Al respecto de ese viaje por mundos paralelos que se anuncia para el próximo número, el guionista también nos hace un adelanto: “La primera parada es un mundo que es similar al suyo, pero diverge en un hecho fundamental que tuvo lugar en el comienzo de la carrera de Los Cuatro Fantásticos que lo cambió todo. Están comenzando su búsqueda multiversal de Reed, Sue y los críos, pero, como sabemos, Ben piensa que están muertos y ha estado mintiendo a Johnny. Así que ¿quién les estará esperando ahí?”. Terminamos con una posible incoherencia: Johnny también está apareciendo en “Sin rendición”, la saga en curso de Vengadores, donde ocurre algo… uhm, un poco radical con él, en el primer tomo de este microevento. ¿Cómo casa aquello con esto? Tendremos que seguir leyendo antes de determinar cuál de las historias tiene lugar primero, pero apostamos por la de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra.

 

ALGO PASA CON JOHNNY

Atento a Vengadores nos 92 y 93

 

Spot On originalmente aparecido en Marvel 2 En Uno 3

VENGADORES 92: DETRÁS DE SIN RENDICIÓN

En el penúltimo retiro de guionistas y editores de Marvel, el que trazó los planes posteriores a “Imperio Secreto”, Tom Brevoort y los suyos cayeron en la cuenta de que tenían dos o tres títulos de la franquicia de Los Vengadores que se ponían a la venta la misma semana. Muchos libreros estadounidenses, preocupados por la posibilidad de que ese solapamiento de cabeceras provocara una menor venta de algunas de ellas, comunicaron su inquietud al editor. Eran conscientes de que el decalaje de series a lo largo de todo el mes impulsaba las ventas, puesto que los clientes, en lugar de hacer una única visita mensual a la librería en la que gastaban una elevada suma de dinero, acometían visitas semanales, cuyo gasto sumado era considerablemente mayor: A más salidas, más frecuencias de clientes y más dinero en caja. Por eso solicitaron a Brevoort que, en la medida de lo posible, cada semana se pusiera a la venta un título distinto de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra. No estimaban importante el hecho de que tuvieran que recepcionar y colocar el material cada semana, puesto que eran plenamente conscientes de las extraordinarias ventajas que tendría tal cambio, y como sabios comerciantes, estaban deseando que se llevara a cabo. 

 

EL MODELO ARÁCNIDO Con todo eso en mente, vinieron al recuerdo los buenos resultados de “Un nuevo día”, la iniciativa por la que, durante varios años, The Amazing Spider-Man tuvo tres lanzamientos mensuales. ¿Qué ocurriría si se aplicase tal concepto a Los Vengadores? ¿Y si, en lugar de cuatro series de Los Vengadores que se pusieran a la venta la misma semana, se dispusiera de una única cabecera en la que participara todo el mundo? Ese fue el punto de partida para “Vengadores: Sin rendición”, la saga en dieciséis partes que comienza este mes, y para la que, durante cuatro entregas, hemos adoptado el mismo formato que utiliza, precisamente, El Asombroso Spiderman. “Empezamos con The Avengers #675 USA y la historia se desarrollará hasta The Avengers #690 USA, así que será un único cómic, un único título, una enorme y masiva historia que está protagonizada por los actuales Vengadores y algunos personajes del pasado junto a algunos nuevos personajes. Es la más grande y loca aventura que podemos ofrecer”, añade Brevoort. “En el pasado, hemos hecho cosas así con los crossovers de La Patrulla-X, pero éste es el primero de ellos centrado específicamente en Los Vengadores. Además, al contrario de lo que ocurre con los eventos, que tienen quemada a tanta gente, toda la historia se cuenta en estas páginas, en estos dieciséis episodios”.

 

LA RELACIÓN CON MARVEL LEGACY El auténtico comienzo de “Sin rendición” tuvo lugar en las páginas de Marvel Legacy Alfa… pero no estamos refiriéndonos a la trama principal del especial, la que afectaba a Los Vengadores del pasado, sino la trama secundaria que tenía lugar en la actualidad, en la mansión de Los Vengadores, con dibujo de Pepe Larraz, el artista estrella de “Sin rendición”. En esa página, Jarvis comentaba que todo estaba tranquilo y como debe estar, pero los lectores podían percibir que algo había cambiado: en la estatua de Los Vengadores que se erigiera al comienzo de “Heroes Return”, allá por el final de los años noventa, a los miembros fundadores del equipo se había unido un nuevo personaje, una mujer que hemos conocido al comienzo de “Sin rendición” y que no es otra que Viajera. Pero ¿qué ocurre entonces con Los Vengadores prehistóricos? Brevoort es un tanto misterioso al respecto: “No sería una locura pensar que los veremos a lo largo de la saga, pero te diría que quizás te los vayas encontrar antes en otros lugares”.

“Sin rendición” empezaba en esta página

 

 

Spot On originalmente aparecido en Vengadores nº 92

 

 

RECONSTRUYENDO EL ORIGEN DE UN MITO: EL AÑO UNO DE LOS VENGADORES

El Universo Marvel arrancó con la década de los sesenta, mediante un acontecimiento poco menos que fortuito, como fue el nacimiento de Los 4 Fantásticos. Tras ellos vendrían Los Vengadores, La Patrulla-X, Spiderman… Pero sería inexacto decir que aquellos primeros años ya ofrecían la grandeza que la editorial alcanzó apenas unos años después, cuando Stan Lee y todos sus colaboradores estaban plenamente asentados y eran conscientes del proyecto que acometían, lo que dio lugar a obras maestras que hoy en día son referencia ineludible dentro del Noveno Arte.

 

Basta echar un vistazo a algunas de las historias publicadas hacia mediados de la década para comprobarlo. Fue entonces cuando el Hombre Araña vivió su momento dorado, gracias a la llegada del dibujante John Romita; cuando en las historias de Los 4 Fantásticos aparecieron conceptos como Los Inhumanos, Estela Plateada y Galactus; cuando Jim Steranko alzó a Nick Furia al Olimpo del arte pop; o cuando Thor vivió el apogeo de su trayectoria. Frente a semejante torrente de imaginación, las aventuras fundacionales quedan empequeñecidas. “Ah, no estaban más que haciendo tímidos ensayos de lo que luego vendría”, podrían decir algunos. “Fueron entrañables comienzos”, añadirían otros.

 

El caso de Los Vengadores precisa un análisis minucioso. La colección se presentó con fecha de portada de septiembre de 1963, la misma del primer número de La Patrulla-X. En su interior, y a imagen y semejanza de La Liga de la Justicia de DC, Stan y Jack reunían a todos los grandes héroes que actuaban en solitario en las diferentes series que habían creado durante los dos últimos años. Esto es: Thor, Hulk, Iron Man y el dúo formado por el Hombre Hormiga y La Avispa. Nada más concluir la primera aventura, los autores decidieron que Hulk abandonara el equipo para llegar a erigirse como uno de sus enemigos. En el tercer número, el Goliat Esmeralda haría piña con Namor, el Hombre Submarino, un personaje de los años cuarenta recuperado en Los 4 Fantásticos.

 

Namor, a su vez, serviría como detonante para la vuelta de otros de los grandes iconos de La Edad de Oro de los Cómics: En Avengers #4 USA, el Capitán América despertaba de un largo sueño para ponerse al frente del equipo, marcando el momento en que se completaría la formación inicial de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra. Poco después, llegarían también algunos de sus peores enemigos, Los Señores del Mal (en Avengers #5 USA) y Kang El Conquistador (en Avengers #8 USA), que han seguido luchando contra Los Vengadores a través de las décadas.

 

Cumplidos dos años del comienzo, Stan Lee era consciente de que el concepto del que había partido la serie, el de aunar a todos los héroes importantes de la editorial, no acababa de funcionar como esperaba: cada vez era más complicado combinar lo que ocurría en las series de cada uno de los personajes con las aventuras que vivían en Los Vengadores. La solución llegó en Avengers #16 USA (1965), un episodio fundamental, en el que todos los miembros fundadores lo abandonaron. El Capitán América tendría que hacerse cargo de tres fichajes que hasta ahora habían actuado como villanos: Ojo de Halcón, que se había enfrentado repetidamente a Iron Man, y Mercurio y La Bruja Escarlata, escindidos de La Hermandad de Mutantes Diabólicos de Magneto. Stan Lee se deshacía de héroes consolidados para sustituirlos por unas pocas caras desconocidas. Contra todo pronóstico, fue la mejor de las decisiones que pudo tomar. Desde entonces, las filas de Los Vengadores se moverían siempre entre la presencia discontinua de los tres vórtices fundamentales del equipo (el Capitán América, Iron Man y Thor) y la de personajes secundarios que carecían de popularidad fuera del equipo, lo que posibilitaba que el peso dramático de la serie recayera sobre ellos.

 

Avengers #16 USA fue además el último número dibujado por Jack Kirby, mientras que Stan permanecería durante un tiempo más, aunque también acabaría marchándose, para ceder las labores de guionista a su mano derecha, Roy Thomas, quien junto a John Buscema desarrollaría una larga y fructífera etapa, que combinaba a partes iguales complejidad y épica. Frente a los años de la consolidación, las primeras historias de Los Vengadores podrían llegar a juzgarse como demasiado ligeras y simples, fruto de una cierta improvisación… Sin embargo, un vistazo detenido nos permite descubrir que allí ya estaba plantada la semilla de la grandeza; que decisiones como sacar a Hulk del equipo, introducir al Capitán América o renovar por completo las filas son las que permitirían luego a Los Vengadores encontrar su camino.

 

Llegados al siglo XXI, más de cuatro décadas después del nacimiento de Los Vengadores, desde Marvel plantearon una revisión de los orígenes, de tal manera que el guionista Joe Casey y el dibujante Scott Kolins podrían acercarse a los sucesos que iban desde la fundación del equipo hasta la marcha de los miembros originales como si fuera un relato compacto que se contara por primera vez y en el que se podrían analizar temas por los que en su momento se pasó de puntillas, como el impacto de la llegada de Los Vengadores en la opinión pública o el choque mental que para el Capitán América despertar en un tiempo diferente al que conoció. Su plasmación con las herramientas narrativas actuales permitiría a los aficionados más jóvenes descubrir una época única y hacerla también suya. Casey ya tenía experiencia previa con un proyecto similar, Patrulla-X: hijos del átomo, con el que dio nueva forma a la creación del más popular grupo de mutantes, mientras que Kolins había destacado por su peculiar estilo en las historias contemporáneas del grupo, en un arco argumental que puede encontrarse en Los Vengadores: La búsqueda de Hulka.

 

La unión de ambos supone un estimulante ejercicio en el que pasado y presente se dan la mano. En lugar de sustituir a las narraciones originales de Stan Lee y Jack Kirby, este “Año Uno” ayuda a comprender la gran importancia que en realidad tienen. Fue en esos modestos inicios donde se fraguó la leyenda de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra.

 

 

Artículo originalmente aparecido en Marvel Héroes. Los Vengadores: Año Uno

GEOFF JOHNS EN LOS VENGADORES: VISIÓN PLANETARIA

Si dentro del Universo Marvel un grupo de superhéroes representan la grandeza, ese es, sin lugar a dudas, el de Los Vengadores. Stan Lee y Jack Kirby los crearon como una plataforma para reunir a todos los personajes importantes de la editorial, a imagen y semejanza de La Liga de la Justicia de América, que publicaba su competencia, DC Comics.

No obstante, el propio Stan Lee, cuando todavía se encargaba de escribir la serie, fue alejándose progresivamente del concepto inicial, al verse obligado a sustituir a la plana mayor de los protagonistas por otros héroes menos conocidos, que contra todo pronóstico alcanzarían inmensa popularidad, pero siempre asociados a su pertenencia al equipo, no al valor de sus aventuras individuales. Roy Thomas, el sucesor de Stan, ahondaría en este aspecto, de tal manera que la interacción de los héroes estaría en el primer punto de prioridades a la hora de desarrollar sus aventuras, mientras que la lucha contra peligros hiperbólicos se mantendría en un segundo plano, por más que permaneciera como uno de los elementos distintivos de Los Vengadores.

 

Las relaciones entre sus integrantes y el desarrollo de aventuras más grandes que la vida son, por lo tanto, los dos pilares fundamentales sobre los que se debe apoyar cualquier autor que se haga cargo de la colección, y los que sirvieron de punta de lanza a Geoff Johns en su breve, pero sustanciosa etapa, como guionista de Los Vengadores. Corría el año 2002, y Johns despuntaba como uno de los nombres más interesantes que podía encontrarse en DC Comics, donde sacaba un gran partido a héroes clásicos, como Flash o La Sociedad de la Justicia de América. Su máxima virtud se encontraba en abordarlos con una narrativa moderna pero tomando como referencia el trabajo que con ellos habían hecho los grandes pioneros: aquellos guionistas que asentaran la imagen icónica de esos héroes. Fue en ese contexto, cuando todavía Johns no se había convertido en la estrella que llegaría a ser, pero en la que muchos aficionados ya le señalaban como una de las grandes esperanzas de la industria, en el que Marvel procedió a ofrecerle Los Vengadores. Era una forma de que el grupo pudiera mantenerse fiel a la época que acababa de cerrarse, escrita por Kurt Busiek junto a leyendas del dibujo como George Pérez y Alan Davis, en la que predominaba un acercamiento tradicional a sus aventuras.

 

Para Johns, representó todo un reto suceder al guionista que había conseguido recuperar el favor del público hacia Los Vengadores. Por eso, antes de ponerse a escribir, reflexionó acerca de lo que representa el grupo dentro del Universo Marvel, para llegar a la conclusión de que éste se sitúa en ámbito opuesto al de La Patrulla-X. Mientras que los mutantes son temidos por la sociedad y se mantienen en una posición poco menos que clandestina, Los Vengadores han crecido hasta convertirse en el equipo al que todo el mundo acude en los momentos de necesidad, cuando grandes desastres azotan el planeta y ponen en peligro la vida de miles de personas. Su jurisdicción, por tanto, va más allá de Estados Unidos, hasta competer a la Tierra en su totalidad. Entonces, ¿qué ocurriría si la ONU les entregara el control del planeta, a causa de una crisis como ninguna otra?

 

“Confianza mundial”, la aventura que respondería a semejante cuestión, llegaría hasta los lectores como un ejemplo de lo que debe ser una gran aventura protagonizada por Los Vengadores: con un escenario gigantesco, un peligro global, una metáfora socio-política y la participación de los más importantes miembros del grupo, con Iron Man y el Capitán América a la cabeza, aunque sin descuidar la atención a los secundarios, que además tienen una abultada representación: Johns procura que El Halcón, Pantera Negra, Hulka, Chaqueta Amarilla o La Avispa brillen con luz propia, y en sucesivas aventuras acentuaría este aspecto.

 

En el apartado gráfico, el guionista recibe la réplica de Kieron Dwyer, un artista que ya se encargó de los últimos números escritos por Busiek meses atrás y que había sido una solución de urgencia adoptada por Marvel antes de dar con otro autor. Sin llegar a brillar como los grandes gigantes que han pasado por la colección, este veterano artista lograba superar el trance con dignidad, en una saga muy compleja por la multitud de personajes y lugares en los que se mueve, como si de una superproducción cinematográfica se tratara.

 

Johns permanecería en la colección durante un corto periodo de tiempo, sin que llegara a desarrollar todo su potencial, pero dejando atrás un puñado de estupendas historias, todas ellas ya ofrecidas dentro del coleccionable Marvel Héroes, en los tomos titulados Zona Roja y La búsqueda de Hulka. Finalmente, el escritor se decantaría por DC, donde llegarían las obras que más fama y fortuna le han dado. Antes de eso, no obstante, todavía firmaría para La Casa de Las Ideas una miniserie protagonizada por La Visión, personaje que encontraba fascinante, puesto que no es un hombre, pero tampoco acaba de ser una máquina: alguien con sentimientos humanos que no puede expresarlos. Para la ocasión, contó con Iván Reis, un impresionante artista que posteriormente le acompañaría en Green Lantern, el que quizás sea el trabajo más reconocido de ambos. La mencionada aventura del carismático sintozoide se encuentra también en este volumen, un complemento de excepción a la que fue una breve, pero acertada etapa, que capturaba como pocas el espíritu de lo que significan Los Vengadores.

 

Artículo originalmente aparecido en Marvel Héroes. Los Vengadores: Confianza mundial

LOS VENGADORES VS. LA PATRULLA-X: ZONA DE COMBATE

“VvX: Los Vengadores Vs. La Patrulla” fue un evento decididamente lúdico. Frente a otras propuestas de Marvel, en las que se buscaba la alegoría social o política, en “VvX” se apostó por la espectacularidad y el espíritu de los cómics clásicos, donde las peleas entre los superhéroes se planteaban como divertidos choques cuasi deportivos que no dejaban mayor consecuencia. El modelo básico estaba en un mítico crossover de los años setenta, el que enfrentó a Los Vengadores contra Los Defensores. En esa saga, uno de los elementos más llamativos residía en los combates individuales entre diferentes miembros de ambos equipos, que permitía a los lectores ponerse de parte de su personaje favorito. En la serie central de “VvX” no había mucho espacio para tales juegos, pero en el Bullpen tuvieron una idea que permitió darles la relevancia que merecían.

 

La batalla entre Los Vengadores y Los Defensores, que desarrollara Steve Englehart en 1973, cuando era guionista de las series de ambos equipos, hundió las raíces en los viejos encuentros entre La Liga de la Justicia de América y La Sociedad de la Justicia de América, con los que compartía andamiaje y filosofía. Se trataba, a fin de cuentas, de una gran tradición inserta dentro del cómic estadounidense de superhéroes. En Los Vengadores Vs. Los Defensores, los combates individuales sirvieron de aliño a una estructura argumental muy tenue, de tal manera que apenas unas pocas páginas estaban dedicadas a la trama en sí, mientras que los duelos conformaban el grueso de la aventura. A día de hoy, los aficionados que disfrutaron de aquella batalla, sin parangón hasta entonces, todavía recuerdan con gozo sus choques favoritos y de parte de quién estaban, más que el engaño al que habían sometido Dormammu y Loki a sus enemigos para que lucharan entre ellos.

 

Cuatro décadas después, en Marvel eran conscientes de todas estas circunstancias y las tuvieron en cuenta a la hora de trazar las líneas maestras de “VvX”. La naturaleza de este evento se diferenciaba claramente de otras sagas que habían tenido lugar en La Casa de las Ideas en años inmediatamente anteriores, como “Civil War”, “World War Hulk”, “Asedio” o incluso “Miedo Encarnado”. Para acompañar a todas ellas, Marvel lanzaba una serie de complemento, habitualmente subtitulada “Primera línea”, que se acercaba a los aspectos más mundanos y a pie de calle del conflicto en cuestión. Solía erigirse como el vehículo perfecto para explicitar las conexiones de la historia con el mundo real. Sin embargo, en una aventura que explicaba cómo Los Vengadores y La Patrulla-X combatían entre ellos a cuenta de la llegada de una entidad cósmica no parecía haber lugar para tal cosa. Sí, tal vez podría haberse lanzado un “VvX: Primera Línea” que abordara el impacto de lo ocurrido entre los ciudadanos de Wakanda que sufrían las iras de Namor o entre los habitantes de los países a los que ayudaban los Cinco Fénix… pero parecía algo innecesario. En su lugar, la serie de acompañamiento de “VvX” estaría dedicada a la diversión en su grado más elevado.

 

Y es que, mientras desarrollaban el apretado argumento de VvX, en La Casa de las Ideas fueron conscientes de una terrible realidad. Una inmensa mayoría de lectores estarían aguardando los grandes combates que se desarrollarían durante la aventura. Las posibilidades eran poco menos que infinitas: Cíclope contra el Capitán América, Magneto contra Iron Man, Pícara contra Ms. Marvel, Tormenta contra Thor, Dr. Extraño contra Magik… Cada personaje tenía poco menos que un opuesto perfecto al que enfrentarse. ¿Cuál era entonces el problema? Pues que en la serie central pasaban tantas cosas que no había apenas espacio para esas batallas. ¿Solución? Trasladarlas a ese título companion huérfano todavía de definición. El encargado de poner en marcha el proyecto complementario fue Nick Lowe, coordinador de la Oficina Mutante, que en el evento principal ejercía labores de editor consultivo, mientras que la posición de editor principal recaía sobre Tom Brevoort. Al contrario que hubiera ocurrido con pasadas series complementarias de evento, Lowe decidió prescindir de un equipo creativo fijo, y en su lugar apostó a lo más alto… ¡y ganó! Cada entrega estaría compuesta de dos historias diferentes, cada una con autores de lujo. Algunos de los mejores guionistas y dibujantes con los que contaba La Casa de las Ideas al comienzo de la segunda década del siglo XXI se daban cita en esa serie companion, como ya ocurría, por otra parte, en el título principal.

 

Quizás AvX: Vs no sea ninguna obra maestra, pero constituye un entretenimiento de primer orden, donde los propios autores vuelven a ser chavales, orquestando las batallas que más les hubiera gustado leer a ellos mismos, y transmitiendo ese entusiasmo a los aficionados. Hay choques obvios, como el de Magneto, el mutante que controla las fuerzas del magnetismo, contra Iron Man, el caballero vestido con una armadura de hierro; hay viejas rivalidades recalentadas, como la que encontramos entre La Cosa y Namor, integrante y viejo rival de Los 4 Fantásticos, respectivamente; hay guiños a historias clásicas, como la que representa el choque de Spidey contra Coloso, aquí con el poder de Juggernaut; hay peleas que entran en lo personal y que cambian trayectorias vitales, como la que tiene lugar entre Pantera Negra y su esposa Tormenta; hay un último combate que se llevaba esperando casi desde que se anunciara el evento, el de Hope contra La Bruja Escarlata, e incluso hay una traca final, de historias cortas con un toque humorístico y/o paródico. No hubiéramos podido dormir sin ese Jarvis vs. El Sapo.

 

Este volumen recopila las seis entregas que tuviera la edición americana del proyecto, y se completa además con el especial A-Babies Vs. X-Babies, una auténtica y deliciosa locura, inspirada por la cubierta variante que realizara Skottie Young para el primer número de la serie troncal. En ella, el dibujante de la adaptación al cómic de El mago de Oz había presentado versiones infantiles de los dos grupos en liza. Los lectores aplaudieron de tal manera la ocurrencia que en Marvel no les quedó más remedio que transformarla en un especial, para el que Young se quedó en tareas literarias, cediendo la parte artística a Gurihiru. El éxito fue tal que, a partir de entonces, cada nuevo lanzamiento de Marvel está apoyado por una “baby variant” de Young. Fue una manera de mantener cierta acogedora familiaridad entre un tiempo que tocaba a su fin, el de la Marvel que pusiera en pie Joe Quesada, y Marvel Now!, el landscape al que dio pie la guerra entre Los Vengadores y La Patrulla-X y con el que Axel Alonso, que acababa de ser nombrado Director Editorial de la compañía, lanzaba su primera gran iniciativa. La sensación de continuidad era más ilusoria que real: una época nueva, y radicalmente diferente, estaba a punto de iniciarse en Marvel.

 

Artículo originalmente aparecido en Marvel Deluxe. VvX: Versus

UNA ROSA CRECE EN UTOPÍA: REFLEXIONES PARA DESPUÉS DE LA GUERRA ENTRE VENGADORES Y PATRULLA-X

Pocas historias han marcado un final de etapa dentro del Universo Marvel de una manera tan indeleble como “VvX: Los Vengadores Vs. La Patrulla-X”. El ciclo argumental que se abriera con “Dinastía de M” llegó a su clausura, después de años en que los mutantes vivieran al borde de la extinción, pero, más importante que eso, fue que en el Bullpen terminó una manera de hacer las cosas, la que había alumbrado Joe Quesada en 2005. Después de todo un lustro al frente de la editorial en que había huido de la idea de la idea de cosmos compartido y en que los personajes habían vivido sus aventuras de manera casi autónoma y en compartimentos estancos, se dio un giro radical a la política de la compañía, para abrazar de nuevo uno de sus rasgos más significativos: que todo estuviera conectado, que cada cómic no fuera sino una pequeña pieza de un gigantesco puzle y que cualquier cambio en la más minúscula de las piezas afectase a la imagen de conjunto. Bajo la dirección de su sucesor, Axel Alonso, y aunque se mantendría un cierto hilo conductor, se iba a perder cohesión a favor de una mayor independencia de cada personaje y de los propios autores.

 

 

Eso lo facilitó, en gran medida, el gesto que representaba “VvX”, por el que el grupo de guionistas al frente del proyecto dejaban recogidos los juguetes de los que habían estado disfrutando durante mucho tiempo, aunque en algunos casos esos juguetes hubieran cambiado hasta hacerse casi irreconocibles. Y es que, en esa última fiesta que fue la guerra entre Los Vengadores y La Patrulla-X, se atrevieron a ir con algunos de los protagonistas hasta donde nunca antes había llegado nadie. “VvX” se maceraba con temas trascendentales: la fe, la religión y la supervivencia, de los que hablaba Jason Aaron, pero estos no formaban sino parte del trasfondo de la historia, mientras que el desarrollo de la misma se llenaba de espectaculares batallas, giros insospechados y en ocasiones rocambolescos, muertes dramáticas y cuanto hiciera falta para añadir pirotecnia al espectáculo.

 

En una de las entrevistas promocionales publicadas durante el desarrollo del evento, el veterano artista Adam Kubert llegó a confesar que nunca había tenido que dibujar tal cantidad de personajes en un único cómic como le había tocado en “VvX”. Ni siquiera en “Onslaught”, a finales de los noventa, había dibujado a tantos. Las declaraciones dan buena muestra de la envergadura del relato. Guionistas, dibujantes y editores rompieron con lo que cabía esperar de ellos no una, sino varias veces, a lo largo de los doce episodios, más sus prólogos, sus tie-ins, sus series-companion y sus derivados digitales, ofrecidos por primera vez en papel en esta recopilación.

 

En el guión previo escrito en la cabeza de cada lector, estaba la opción de que la Fuerza Fénix se encarnara en Hope, o de que lo hiciera en Cíclope, o incluso que recayera sobre la figura de algún vengador… pero ninguno de esos fans hubiera elucubrado, ni en sus más febriles sueños, que la entidad cósmica repartiría su poder entre cinco elegidos con nombre de grupo de estrellas de pop, esos Cinco Fénix que llegan a convertirse en los villanos de la historia, pero que nunca dejan de ser héroes conducidos por la desesperación, el miedo, el deseo de salvar a los suyos y la borrachera de omnipotencia hacia un destino que sólo puede ser fatal. Incluso cuando buscan beneficiar a la humanidad, los Cinco Fénix se equivocan. Bajo la influencia de una fuerza que no pueden controlar, perpetran actos terribles. Una vez perdido el poder, habrá quienes emprendan el camino de la redención, pero también los que opten por la huida hacia delante. Fue aquí, en “VvX”, donde Jonathan Hickman entró en contacto con ese Namor furioso y aniquilador como no se conocía desde los años cuarenta, y el guionista seguiría profundizando luego en esa vertiente del personaje, a lo largo de su etapa al frente de la franquicia de Los Vengadores, pero el personaje que salió irremediablemente alterado de la experiencia iba a ser, sin lugar a las dudas, Cíclope, que había cruzado el rubicón con un acto tan terrible como el de haber asesinado al hombre que había sido un padre para él.

 

Porque Scott Summers quizás sea el gran vencedor de la batalla, ya que consigue aquello que se proponía, salvar a la raza mutante, pero al mismo tiempo, y en lo personal, es el inequívoco perdedor de “VvX”. Antes de comenzar la saga, representaba un líder para su pueblo, apenas cuestionado por Lobezno y su nueva escuela. Durante la trama, se convertía en un terrorista, odiado por los suyos y probablemente por sí mismo. Ni siquiera le queda el amor de Emma Frost, y el que tuviera por Jean Grey ha quedado mancillado, por el uso que le ha dado a la Fuerza Fénix. Para desgracia de quienes consideraran a Cíclope el primer y más importante hombre-X, su evolución modélica de los años anteriores quedaba empañada, hasta verse transformado casi en una caricatura, por muchas excusas que se le quisiera poner a su actuación en estas páginas.

 

La muerte de Charles Xavier, el hombre que lo había empezado todo el día que reunió a aquellos cinco chavales, tenía por fuerza que marcar un punto y final, pero que viniera de la mano del mutante que más apreciaba de aquellos primeros alumnos no podía ser más amargo. Si anteriormente “Cisma” ya había roto con la dinámica Xavier-Magneto, al entregar estos sus respectivos papeles a Lobezno y Cíclope respectivamente, “VvX” confirmaba la ruptura, al hacer que los otrora rivales no fueran sino actores invitados en este drama, y la subrayaba como definitiva, al eliminar a uno de los dos. Sí, la muerte no es algo en absoluto definitivo dentro del Universo Marvel, más en el caso que nos ocupa, el de un personaje que ha resucitado no una, sino varias ocasiones… pero en este caso los autores de esta saga tenían una intención sincera, y al menos en el lustro que siguió a la publicación del evento nadie vino a desdecirlos, prueba de que iban en serio.

 

En “VvX” había víctimas, hay verdugos, pero también héroes, en este caso heroínas. La alianza final entre Hope y La Bruja Escarlata revestía una importancia extraordinaria. Eran dos mujeres las que venían a poner punto y final a un conflicto en el que los hombres habían llevado, en casi todas sus fases, la voz cantante. Para Wanda, su acto representaba también una forma de redención, sumada a la que ya encontrase en Los Vengadores: La cruzada de los niños, pero que aquí cobraba verdadera importancia, ya que respondía a una decisión consciente y meditada. Para Hope, suponía la culminación del camino que había seguido desde que se presentara en Patrulla-X: Complejo de Mesías: el camino de la guerrera. Todavía quedarían muchos misterios por resolver alrededor de ella, y aunque el personaje siguió presente en el Universo Marvel posterior, ya nunca volvería a tener relevancia. Su círculo se había cerrado.

 

Como se había cerrado el gran círculo sobre el que gravitaran las historias de La Casa de las Ideas durante tanto tiempo. En el día después de “VvX”, aguardaba Brian Michael Bendis fuera de Los Vengadores y al frente de La Patrulla-X; Jonathan Hickman como albacea de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, y un nuevo equipo, el Escuadrón de Unidad, nacido de la unión del propósito de superhéroes humanos y mutantes de construir juntos la paz del mañana. Aguardaban, en definitiva, grandes cambios. Un brillante pasado quedaba atrás, mientras un nuevo tiempo se abría camino. Había llegado la hora de Marvel Now!

 

Texto publicado originalmente en Marvel Deluxe. VvX: Los Vengadores vs. La Patrulla-X. Segunda Parte

LA PATRULLA-X VS. LOS VENGADORES: CUANDO CHOCAN LOS TITANES

Los Vengadores y La Patrulla-X nacieron el mismo mes del mismo año. El primer número de cada una de sus colecciones llevaba fecha de portada de septiembre de 1963. Ambos grupos fueron creados por Stan Lee y Jack Kirby, en la efervescencia de los superhéroes que había tenido lugar tras el lanzamiento de Los Cuatro Fantásticos. Desde entonces, han seguido caminos paralelos, con ocasiones puntuales en que sus historias se cruzaban o alguno de sus miembros saltaba de un equipo al otro. Antes que integrantes de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, Mercurio y La Bruja Escarlata fueron enemigos de La Patrulla-X; de igual manera, La Bestia, uno de los miembros fundadores del equipo de mutantes, perteneció durante una larga temporada a Los Vengadores. En el terreno comercial, sus éxitos han sido alternos, toda vez que los últimos tuvieron un arranque mucho más positivo que el de los mutantes, y que esa ventaja dio un vuelco entre finales de los años setenta y el comienzo de los años ochenta, hasta bien entrado el siglo XXI, cuando las tornas volvieron a cambiar.

 

 

El ciclo narrativo que se inauguró en 2005, con la disolución de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra en “Vengadores Desunidos”, impulsó una cadena de argumentos que volvía a relacionar estrechamente a ambos grupos. La locura de La Bruja Escarlata, que había sido el detonante de lo sucedido, volvió a ponerse de manifiesto en “Dinastía de M”, el primer gran evento de Marvel en mucho tiempo. En sus páginas finales, tres simples palabras de Wanda Maximoff (“No más mutantes”) abocaron al Homo superior a la extinción. La práctica totalidad perdió sus poderes y ningún nuevo nacimiento se produjo tras el llamado Día-M. Tiempo después, surgió una pequeña esperanza, en la figura de Hope, una niña que parecía haber escapado a la maldición de Wanda. Para que pudiera sobrevivir, Cable tuvo que criarla en el futuro, tal y como se contó en una espectacular trilogía de aventuras enmarcada en la franquicia de La Patrulla-X: “Complejo de Mesías”, “La guerra del Mesías” y “Advenimiento”. Al final de esta última, Hope volvía, ya adulta, al presente, y su vuelta coincidía con la reactivación del gen mutante.

 

Durante todo ese tiempo, los guionistas de Marvel mantuvieron un calculado silencio alrededor de la verdadera naturaleza de Hope. No se conocía el nombre de sus padres, asesinados por supremacistas humanos poco después del nacimiento de ella; su aspecto, con una llamativa melena pelirroja, apuntaba a una hipotética relación familiar con Jean Grey, lo que conducía, acto seguido, hacia la Fuerza Fénix, uno de los elementos más potentes de la mitología de La Patrulla-X. En sus orígenes, Fénix no era más que el nombre adoptado por Jean Grey después de verse sometida a una tormenta solar que multiplicó sus poderes hasta hacerla poco menos que omnipotente, pero también difícil de controlar. Jean prefirió acabar con su vida, antes de dejarse arrastrar por la locura que amenazaba con destruir a todos sus compañeros y, quizás, al universo. Ocurrió en “La saga de Fénix Oscura” (1980. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 2), mítica historia que, además de lanzar a los mutantes al estrellato, cambió la manera de hacer cómics en aquel entonces, hasta el punto de que la caída de La Bruja Escarlata, que narrara Brian Michael Bendis un cuarto de siglo después, está muy influida por ella. Revisiones posteriores de la figura de Fénix establecieron que se trataba de una fuerza de la naturaleza capaz de encarnarse en personas concretas. Y es ahí donde surgían las cuestiones sin respuesta. ¿Acaso la Fuerza Fénix se reencarnaría en Hope? ¿Qué podría significar tal cosa, tanto para humanos como para mutantes? ¿Volvería Fénix como una fuerza benévola, o en cambio arrastraría nuestro planeta a la destrucción?

 

En 2012, el Director Editorial de Marvel, Axel Alonso, decidió que era el momento de responder a todas esas preguntas, y hacerlo a través de un espectacular evento que, al tiempo que cerraba casi una década de historias, servía como punto de arranque para muchas otras. El resorte de los acontecimientos no sería otro que el ansiado regreso de la Fuerza Fénix, lo que motivaría la ruptura entre La Patrulla-X y Los Vengadores. Mientras que Cíclope, como líder de la primera, estaría convencido de que Hope devolvería sus días de gloria a la maltrecha raza mutante, el regreso de Fénix sería considerado por Los Héroes Más Poderosos de la Tierra como una amenaza de primer orden.

 

Dada la envergadura y extensión del evento, en el Bullpen decidieron adoptar una estructura para “VvX: Los Vengadores Vs. La Patrulla-X” que rompía el esquema de proyectos anteriores, encabezados por un único guionista y un único dibujante. Por contra, para la nueva saga se llamó a los cuatro escritores fundamentales de La Casa de las Ideas en ese momento. Brian Michael Bendis, por su veteranía en esa clase de historias, por haber sido durante una larga temporada el responsable de la franquicia de Los Vengadores y porque, tras la finalización de “VvX” pasaría a desempeñar una labor equivalente con La Patrulla-X; Jason Aaron, como uno de los autores más importantes de los mutantes en los últimos años, escritor en esos momentos de una de sus cabeceras estrella, La Patrulla-X y Lobezno; Ed Brubaker, como el hombre que había asesinado y traído del más allá al Capitán América y que se había significado entre las grandes estrellas literarias del cómic del siglo XXI; Matt Fraction, por su larga trayectoria en la colección de Iron Man o Uncanny X-Men; y Jonathan Hickman, por disponerse a sustituir a Bendis en Los Vengadores. De igual forma, para la parte artística, se reclamó a los grandes espadas del lápiz dentro de Marvel. Estos eran: Frank Cho, en un prólogo centrado en las dos grandes figuras femeninas de cada equipo, La Bruja Escarlata y Hope; y John Romita Jr., Olivier Coipel y Adam Kubert, que se repartirían, respectivamente, el comienzo, el nudo y el desenlace de la aventura, todo ello coordinado por el editor habitual en estas lides, Tom Brevoort.

 

El choque entre Los Vengadores y La Patrulla-X respondía a unas razones argumentales muy claras, a las que la editorial había llegado de manera natural, pero detrás de las que latía una de las tradiciones más viejas de Marvel, la de enfrentar a sus héroes entre ellos. En los primeros tiempos, que Hulk luchara contra La Cosa o que Spiderman se enfrentara a Los Cuatro Fantásticos, o más adelante que Los Vengadores se las vieran contra Los Defensores, solía responder a la confusión o a un plan trazado por algún villano en la sombra. Pero, conforme se fueron sofisticando las historias, esta clase de lucha empezó a relacionarse con tomas de postura ideológica alrededor de un tema determinado. Había ocurrido así con “Civil War”, cuando los héroes se separaron en dos bandos irreconciliables, a favor y en contra del registro de superhumanos. En cualquier caso, suponía una ocasión perfecta para que los iconos de la compañía midieran fuerzas y los aficionados a su vez se posicionaran a un lado u otro.

 

Además de la serie principal en que tenía lugar el evento, “VvX” contó con un puñado de episodios colaterales que vieron la luz en formato digital exclusivamente. La trama se extendió a su vez hasta un título de acompañamiento, “VvX: Versus”, además de cruces en las cabeceras principales de ambas franquicias. De cara a su recopilación en castellano, y dada la extensión del proyecto, la colección troncal, junto a sus episodios digitales situados en su lugar cronológico oportuno, se recopila en dos volúmenes de Marvel Deluxe. “VvX: Versus” cuenta con su propio tomo independiente, mientras que los cruces aparecen en sus respectivas series dentro de la línea.

 

Después de tantos años de historias alrededor del futuro de la raza mutante, “VvX. Los Vengadores Vs. La Patrulla-X” señala el final del camino. La Fuerza Fénix se aproxima a la Tierra, y todo cambia. “El de Fénix es un concepto muy fácil de entender”, explica Brian Michael Bendis. “Se trata de un cometa viviente que arrasa mundos, hace crecer algo nuevo de las cenizas y necesita un huésped para dar rienda suelta a su poder. Cuando se dirige a tu planeta, ¿qué haces? ¿Vas a temerla o abrazarla?”. Mientras Los Vengadores aprecian el peligro, Cíclope, al frente de los mutantes, no hace sino contemplar ante él una pléyade de oportunidades. “Para el Capi”, explica Jason Aaron, el siguiente guionista del evento, “La misión es simple. No es personal. Se trata de salvar el mundo. En cambio, para Cíclope, todo lo que ocurre es personal. Es una cuestión de fe, religión y supervivencia”.

 

Texto originalmente aparecido en Marvel Deluxe. VvX: Los Vengadores Contra La Patrulla-X Primera Parte

VIAJE A LAS ESTRELLAS: EL INESPERADO ASCENSO DE GUARDIANES DE LA GALAXIA

Aunque la inmensa mayoría de sus personajes habitan en la Tierra, Marvel siempre ha dedicado una especial atención a las sagas ambientadas en el espacio y enmarcadas en el género de la ciencia ficción. Los Cuatro Fantásticos, con los que Stan Lee y Jack Kirby empezaron todo, allá por 1961, enseguida entraron en contacto con razas alienígenas, dando lugar a muchos de los conceptos a partir de los que luego se expandiría La Casa de las Ideas, como fueron los Kree, los Skrull, Galactus, Estela Plateada y muchos otros. En los años setenta, el extraordinario guionista y dibujante Jim Starlin dio un gran impulso a la épica cósmica dentro de Marvel, introduciendo en el proceso un villano capital, Thanos. En la retaguardia, Arnold Drake y Gene Colan crearon un supergrupo, los Guardianes de la Galaxia, que en un principio pasó casi inadvertido, pero que mucho tiempo después llegó a transformarse en uno de los modernos éxitos trasmedia de la factoría. Esta es la historia de cómo los Guardianes de la Galaxia pasaron de la insignificancia al estrellato, y de las más de cuatro décadas que transcurrieron entre un estado y otro.

 

 

1969-1980: EL FUTURO EMPIEZA AYER

Los Guardianes de la Galaxia nacieron en una cabecera que inicialmente se llamaba Fantasy Masterpieces y se nutría de reediciones. Cambió de título por el de Marvel Super-Heroes, para acoger fundamentalmente historias autoconclusivas que se completaban con las socorridas reimpresiones. Era un contenedor en el que te podías encontrar cualquier cosa, desde una aventura de Spiderman que no tenía cabida en ningún otro lugar al debut del Capitán Marvel, pasando por los orígenes del Águila Fantasma o del Caballero Negro. De esta forma, en Marvel Super-Heroes #18 USA (1969), Arnold Drake y Gene Colan dieron vida a los Guardianes de la Galaxia, a partir de una interesante idea de Roy Thomas, por la cual, en un futuro lejano, Estados Unidos había sido conquistado por Rusia y China mientras una resistencia formada por un puñado de héroes trataba de liberar el país.

 

A la hora de desarrollar el guión, Drake cambió sustancialmente la premisa de Thomas, de manera que quienes se habían hecho con el control de la nación en el siglo XXXI eran los Badoon, una siniestra especie alienígena que Stan Lee y John Buscema habían desarrollado para enfrentarse con Estela Plateada. Del dibujo se encargaba Gene Colan, uno de los grandes artistas de la época, y en la aventura finalmente publicada se presentaba a un inusual cuarteto, formado por el terráqueo Vance Astro, y los alienígenas Charlie-27, Yondu y Martinex. El final quedaba abierto, con los héroes prometiendo que salvarían el planeta, pero lo cierto es que la historia no se completó hasta nada menos que un lustro más tarde, cuando los Guardianes de la Galaxia aparecieron como invitados especiales en Marvel Two-In-One #4 y 5 USA (1974), y derrotaron a los Badoon con la ayuda de La Cosa y el Capitán América. El grupo viajó al presente y apareció junto a Los Defensores, y en el proceso se unió un nuevo miembro, Halcón Estelar. Entre 1976 y 1977 lograron incluso protagonizar un serial, aparecido en la serie Marvel Presents y ambientado de nuevo en el futuro. Al comienzo del mismo se incorporaba Nikki, la primera chica de los galácticos.

 

Ya en 1978, los Guardianes alcanzaron una mayor cota de popularidad gracias a su intervención destacada en “La saga de Korvac”, una épica aventura de Los Vengadores por la que los Guardianes vivieron una temporada en la Tierra. Concebida por Jim Shooter con dibujo de George Pérez y David Wenzel, “La saga de Korvac” ofrecía todo aquello que se esperaba de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, con grandes batallas, un elenco numeroso y una amenaza más allá de toda medida, la del villano del título. Quedó gravada a fuego en la mente de los lectores, mientras que los Guardianes de la Galaxia quedaban como una suerte de contrapartida futurista de Los Vengadores. A esa misma época, también pertenecen apariciones puntuales, en títulos como Marvel Team-Up o Marvel Two-In-One y que llegan hasta 1980. Es en este periodo en el que se asentó tanto la pertenencia de los Guardianes de la Galaxia al Universo Marvel como su relación con Los Vengadores, dos circunstancias que tendrían una gran importancia más adelante.

 

1990-1995: EL CÓSMICO DE LOS NOVENTA

El buen sabor de boca dejado por la alianza con Los Vengadores frente a Korvac acabó siendo desperdiciado, de manera que los Guardianes cayeron en el olvido durante toda una década. Su regreso, en el arranque de los noventa, vino en el lote de un revival de diversos conceptos de los setenta. En esa época volvieron también Luke Cage, el Caballero Luna o el Motorista Fantasma, entre otros. Jim Valentino, un autor de cierta popularidad que luego participó en la fundación de Image Comics, se hizo cargo de la primera colección que llevaba el nombre de los personajes y trasladó una vez más la acción hacia el futuro. En tareas tanto de guionista como de dibujante, permaneció durante más de dos años al frente de la serie, construyendo sus historias a partir de los trabajos de sus predecesores e introduciendo gran cantidad de conexiones con la continuidad del Universo Marvel, sin que el hecho de que la acción estuviera ambientada en el futuro le supusiera otra cosa que mayor libertad a la hora de recurrir a tal o cual elemento propio de la editorial. La primera saga se centraba en la búsqueda del escudo del Capitán América, un ejemplo de la manera de hacer las cosas de Valentino, que encontraba en el siglo XXXI las huellas dejadas por los héroes del XX. Los Badoon, además, se consolidaron como los archienemigos del equipo, que continuó adelante mucho tiempo después de la marcha de su impulsor, en manos, fundamentalmente, del guionista Michael Gallaher y del dibujante Kevin West, cuyos nombres en la actualidad resultan bastante lejanos y desconocidos, pero que sostuvieron la colección durante un extensísimo periodo, hasta que fue cancelada, dentro de la debacle en la que se sumió el cómic de superhéroes a mediados de los noventa, con Guardians Of The Galaxy #62 USA (1995).

 

 

2005-2010: SEGUNDA GÉNESIS

Y de nuevo pasó una década en blanco, hasta 2005. Marvel se encontraba entonces inmersa en una ambiciosa recuperación de sus Poderes Cósmicos, aquellos personajes de naturaleza alienígena o que desarrollaban sus andanzas mayoritariamente fuera de la Tierra. Todo empezó con el inesperado éxito de “Aniquilación”, una excelente saga que recolocó en el mapa héroes y conceptos que llevaban mucho tiempo en el olvido. Entre ellos se encontraba Drax El Destructor, una vieja creación de Starlin, que fue reinventado por Keith Giffen y Mitch Breitweiser, mediante la miniserie que condujo a “Aniquilación”. Se recuperó también a Thanos, aunque en un papel secundario, quizás para hacer valer la autonomía de la nueva empresa más allá de la cosmogonía establecida por el mencionado Starlin.

 

Para la secuela, “Aniquilación: Conquista”, aparecida en 2007, Marvel recurrió a los servicios de dos guionistas que solían trabajar unidos: Dan Abnett y Andy Lanning. Una de las atracciones que introdujeron fue la del renacimiento de los Guardianes de la Galaxia, pero tras pasar por sus manos del viejo concepto no quedaba más que el nombre. La acción se había trasladado a la actualidad y ninguno de los integrantes originales estaba presente. DnA, como solía conocerse a la pareja literaria, recurrió al mencionado Drax, a Warlock y a Gamora, también procedentes del Panteón Starlin, pero una vez más renunciando a las esencias de éste, a la búsqueda de la novedad. Además, añadieron a tres personajes que hasta entonces no habían tenido conexión alguna. El primero de ellos era Starlord, aventurero espacial creado por Steve Englehart y Steve Gan en 1976 que había contado con varios magazines en blanco y negro en aquella época, destacando los de Chris Claremont y John Byrne. El segundo era Mapache Cohete, un extraterrestre con aspecto de mapache antropomórfico, nacido de igual manera en un magazine, de manos de Bill Mantlo y Keith Giffen. Había llegado a contar con una miniserie en 1985, dibujada por Mike Mignola. Y por último, estaba Groot, personaje maldito entre los malditos, que fue inventado por Stan Lee y Jack Kirby para una de sus relatos cortos de monstruos anteriores a la venida de los superhéroes y que apenas había vuelto a dejarse ver, en un Annual de Hulk.

 

Más que partir de la compleja y a veces contradictoria cronología previa de todos ellos, Abnett y Lanning se quedaron con la imagen icónica y a partir de ahí construyeron una pandilla de antihéroes que vivían aventuras espaciales con un toque pulp y un lenguaje moderno, de diálogos chispeantes. Estos nuevos Guardianes de la Galaxia estrenaron serie nada más terminar “Aniquilación: Conquista”. Durante los dos años que sobrevivió la cabecera en activo, fueron la pieza central de las sagas cósmicas orquestadas por Abnett y Lanning, lo que incluyó nuevos eventos, como “Guerra de Reyes” o “El Imperativo Thanos”. Este último acababa de manera trágica para los Guardianes, con la supuesta muerte de Starlord y la disolución del equipo, lo que en cierta forma marcó el final de una etapa. Pero entonces ocurrió algo que nadie hubiera imaginado…

 

2010-2014: EL CAMINO AL CINE

La primera vez que Kevin Feige, el presidente de Marvel Studios, dejó caer la posibilidad de que los Guardianes de la Galaxia se sumaran al Universo Cinemático Marvel fue en la San Diego Comic-Con de 2010 y costaba dar crédito a sus palabras. Todavía faltaban dos años para que se completara la llamada “primera fase”, pero ya Feige buscaba la manera de expandir la franquicia. Consciente de que no podían contar con Los Cuatro Fantásticos o con La Patrulla-X, puesto que sus derechos estaban en manos de 20th Century Fox, el líder de la Marvel cinematográfica concluyó que era necesario acudir a otro tipo de licencias, que permitieran ampliar el ámbito de actuación de los cineastas. La elección de los Guardianes de la Galaxia era extremadamente arriesgada, puesto que nadie, fuera de los cómics, conocía a aquellos tipos, pero también muy inteligente, dado que la escasa trayectoria del equipo permitía moldearlo en función de las necesidades del estudio. Veinticuatro meses más tarde, de nuevo en la Comic-Con, Feige enseñaba una ilustración promocional de Ryan Meinerding, el jefe de desarrollo visual de Marvel Studios, en la que aparecían Drax, Groot, Starlord, Mapache Cohete y DnA: se confirmaba así que un equipo de superhéroes nacido apenas cuatro años antes y que en aquel momento no contaba ni siquiera con cómic en curso iba a convertirse en la siguiente apuesta para la gran pantalla de La Casa de las Ideas.

 

Y así fue como los engranajes se pusieron en marcha. La excelente serie de dibujos animados Los Vengadores: Los Héroes Más Poderosos de la Tierra enseñó por primera vez a los Guardianes de la Galaxia en movimiento, en un episodio, el sexto de la segunda temporada, que escribieron Abnett y Lanning y que adaptaba “La saga de Korvac”, con la diferencia de que, en lugar del grupo clásico, figuraba el moderno, el mismo que se preparaba para saltar a los cines. Pero faltaban, claro está, las viñetas. Los Guardianes debían volver al papel impreso, y debían hacerlo a lo grande.

 

 

La misión de restaurar a los héroes cósmicos dentro del Universo Marvel propiamente dicho quedó en manos de Brian Michael Bendis. Aclamado autor de procedencia indie que había dado a la compañía éxitos como Jessica Jones y Ultimate Spider-Man, largas etapas de Daredevil y Los Vengadores o eventos como “Dinastía de M” o “Invasión Secreta”, Bendis tenía un plan que, sin que los lectores lo sospecharan, desenbocaba en los Guardianes. Coincidiendo con el estreno de la película de Los Vengadores, el guionista iba a estar al frente de una nueva cabecera de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra junto a su socio de Ultimate Spider-Man, Mark Bagley. Se trataba de Avengers Assemble, un título que se puso a la venta en paralelo en mayo de 2012, a tiempo para el filme. Teniendo esto en cuenta, la alineación era idéntica a la de los cines y el argumento simplificaba al máximo las cosas, para facilitar la captación de nuevos lectores. Con todo eso, en el primer arco argumental, el único que realizaron finalmente Bendis y Bagley, se ofrecían un par de sorpresas significativas.

 

 

Por un lado estaba el villano, que no era otro sino Thanos, la gran amenaza en la sombra que se había presentado a los espectadores en la escena post créditos de la película. Bendis era una de las pocas personas para las que esa aparición no había supuesto la menor sorpresa, al haber participado en la cinta de Whedon dentro del “Think Tank” de asesores. Por otro lado, brillaban con fuerza los grandes invitados especiales de la historia, nada menos que los Guardianes de la Galaxia. En el momento en que se presentaron ante Los Vengadores, quedó claro que aquello no era sino el prólogo de una futura colección más, en esta ocasión dedicada en exclusiva a los héroes cósmicos, y a la que saltó Bendis nada más terminar con sus ocho números de Assemble.

 

La nueva vida de papel de los Guardianes de la Galaxia se inauguró, por fin, a comienzos de 2013, con el añadido de Steve McNiven (Civil War) a los dibujos. Todo empezaba con un número especial de “Punto de arranque”, que ponía al día los orígenes de Starlord, para a continuación saltar al momento presente y abrir una espectacular aventura por la que se alteraba el estatus de los Guardianes y su posición dentro del organigrama cósmico. Además de aquellos héroes que iban a estar en la película, en la formación había alguna que otra sorpresa con la que el guionista buscaba mantener lazos con Los Vengadores. El segundo arco, para el que Sara Pichelli sustituyó a McNiven, supuso la llegada de Angela, una creación de Neil Gaiman y Todd McFarlane para Image que acababa de pasar a formar parte del Universo Marvel. El año inaugural de la serie se coronó mediante un cruce con “Infinito”, el evento en el que estaban envueltos Los Vengadores en aquel momento, y con un episodio autoconclusivo, para el que se reclutó al mítico dibujante Kevin Maguire, famoso por su interpretación en clave de humor de La Liga de Justicia.

 

Al contrario que había ocurrido con la serie de Abnett y Lanning, que tuvo excelentes críticas, pero unas ventas discretas que la abocaron, en último término, a la cancelación, estos renovados Guardianes de la Galaxia se posicionaron enseguida como uno de los títulos imprescindibles de Marvel, más allá de que la inminencia primero y el estreno después del filme sirvieran como impulso evidente. El secreto estaba en unas historias que Bendis construía alrededor de la interacción entre los protagonistas, con unos diálogos espontáneos, ágiles, certeros y canallas. Los Guardianes de la Galaxia eran un puñado de rebeldes que desafiaban a la autoridad y vivían sin otro apoyo que el que se proporcionaban los unos a los otros, en un tono muy similar al que Joss Whedon había imprimido en su teleserie de culto Firefly, y que también iba a estar en la propia película.

 

Este volumen contiene tanto el prólogo de Avengers Assemble como los diez primeros números de la larga etapa de Brian Michael Bendis, así como unos pequeños relatos de los distintos miembros del equipo que aparecieron primero en formato digital y que servían como precuela.  En su conjunto, componen un espectacular nuevo comienzo para los grandes héroes cósmicos de Marvel, a los que nadie esperaba y que quizás por eso nos atraparon a todos para siempre.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Integral. Guardianes de la Galaxia: Vengadores cósmicos

THE AVENGERS: INFINITY WAR – TRAILER OFICIAL

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