CAPITÁN AMÉRICA 97: ENTRE LOS GRANDES

Ya estamos aquí, para comentar esta segunda parte de “La Tierra Prometida”, para la que hemos recibido a dos nuevos artistas invitados, que acompañan a Leonardo Romero a través de los flashbacks que nos retrotraen hasta otras épocas. A ese respecto, y después de las visitas de Adam Hughes y J. G. Jones, el editor Tom Brevoort se ha hecho con los servicios de nada menos que Rod Reis y Howard Chaykin. ¡Casi na!

TRAS LOS PASOS DE ROD REIS Todavía no hemos tenido tiempo para olvidarnos del excepcional trabajo que Reis hizo con Steve Rogers en el curso de “Imperio Secreto”. Fue él al que le tocó contar la historia de nuestro héroe mientras se encontraba exiliado en el Punto de Fuga, y su doble malvado dirigía la mayor conspiración jamás vista contra Estados Unidos. Rod Reis se está convirtiendo en una presencia cada vez más habitual en Marvel. Por ejemplo, hace bien poco le hemos tenido en el comienzo y en el final de “Condenación”, una saga del Doctor Extraño y los personajes místicos del Universo Marvel que, precisamente, se derivaba de “Imperio Secreto”, y de ahí que además de Donny Cates, Nick Spencer también estuviera envuelto en el desarrollo de los guiones. Con un estilo muy heredero del Bill Sienkiewicz portadista, Rod Reis comenzó su carrera a mediados de los años noventa, como ilustrador de revistas de fantasía y juegos de rol. Más tarde, cambió a colorista, y como tal hizo una gran cantidad de trabajo en DC Comics, para finalmente, ya en Image, pasar a ser artista completo. En la independiente ha lanzado primero COWL, y más tarde Hadrian’s Wall, ambas con guiones de Kyle Higgins y Alec Siegel, en paralelo a los trabajos para Marvel anteriormente mencionados. Parece que de momento seguirá con fugaces apariciones en La Casa de las Ideas, como por ejemplo una futura aventura de Los Exiliados.

UN MITO DE LOS OCHENTA Ése es Howard Chaykin, artista fundamental en esa década que supuso la ruptura con los códigos que hasta entonces tenía el cómic de superhéroes. Pero, antes de participar en esa revolución, Chaykin ya llevaba bastante tiempo dentro de la industria. Nacido el 7 de octubre de 1950 en Newark (Nueva Jersey), heredó una nevera llena de tebeos de un primo, y esa fue la manera en la que se enganchó a esto. Fue ayudante de Gil Kane, Wally Wood y Neal Adams, lo que le permitió entrar en DC Comics, para los que desarrolló historias en revistas antológicas bélicas y de terror. A mediados de los setenta, ilustró para Marvel la adaptación al cómic de La Guerra de las Galaxias, la famosa película de aventuras espaciales que dirigiera George Lucas (American Grafitti), y dibujó la primera miniserie publicada por DC: The World Of Krypton. Damos un salto a 1983, porque es en ese año cuando todo cambia. Chaykin se lanza a la aventura de ser autor completo y, dentro de la independiente First, produce la mítica American Flagg!, un título clave, que formó parte de la nueva ola del cómic estadounidense de la que también formaban parte desde Watchmen a “Born Again”. En DC de nuevo, reinventa The Shadow, un mítico personaje pulp, y Blackhawk, otro clásico olvidado. Por fin, en 1988, y de nuevo en el circuito independiente, rompe tabúes con Black Kiss, serie con grandes dosis de sexo y violencia publicada por Vortex Comics. Damos otro salto, hasta el comienzo de los años noventa, donde pasó a trabajar para la televisión, con series entre las que se encuentran The Flash o Mutant X. Y un último salto, al siglo XXI, donde ha vuelto a Marvel para trabajos ocasionales, como la miniserie que desarrolla la historia de una suerte de formación de Los Vengadores en 1959, o la que dedicó, dentro de la línea MAX, a Dominic Fortune, uno de sus personajes fetiche, además de incursiones puntuales en diversas series, entre ellas ésta que nos ocupa.

CAPITÁN AMÉRICA 96 CREYENDO EN LA TIERRA PROMETIDA

 

Superada la celebración del Captain America #700 USA, volvemos a nuestra programación habitual y vamos a por la segunda y última saga que escribirá Mark Waid, durante este periodo de transición que nos conducirá hasta la etapa de Ta-Nehisi Coates y Leinil Francis Yu. El primer detalle que llama la atención en esta nueva historia es el recambio artístico. Chris Samnee ya no está, y es una noticia que no podría ser peor, puesto que no sólo ha abandonado la colección del Centinela de la Libertad, sino que también se ha despedido de Marvel, dejando a la editorial huérfana de un talento tan sobresaliente como el suyo. A la hora de buscar un recambio, Tom Brevoort ha recurrido a los servicios del brasileño Leonardo Romero, que nos conquistó desde el comienzo de su relación con La Casa de las Ideas, con unos pocos episodios de Doctor Extraño. Anteriormente a este Capitán América, se encontraba ubicado en la estupenda serie Kate Bishop: Ojo de Halcón, a cuyo término ha saltado a la cabecera que nos ocupa. El estilo de Romero es muy limpio y depurado, con influencias de autores como Alex Toth o David Mazzucchelli y que además recuerda muy poderosamente al propio Chris Samnee. Romero estará, por lo tanto, durante estos cuatro números, inclusive el que nos ocupa, pero la naturaleza particular de la aventura permite la incorporación de artistas invitados de acompañamiento. Atención, porque aquí Brevoort ha echado el resto. Por lo pronto, en este episodio tenemos nada menos que a Adam Hughes, una auténtica leyenda del dibujo cuya carrera se había centrado hasta el momento en DC Comics, y que ahora también está colaborando con Marvel. Un auténtico lujo, porque Hughes había pasado anteriormente por aquí de manera muy testimonial, y nunca llegamos a esperar contar con él para los interiores de un cómic. Le acompaña otro nombre asociado de manera habitual con la Distinguida Competencia, J. G. Jones, si bien en este caso sí que disponíamos de obra previa en Marvel, en concreto, una miniserie de La Viuda Negra escrita por Devin Grayson y publicada en 1999 dentro de la línea Marvel Knights y el debut de Marvel Boy, en compañía de Grant Morrison y que también se materializó en forma de miniserie, en este caso en el año 2000. Los tres números restantes de la historia gozarán de nuevos invitados, pero mejor será que los vayamos descubriendo conforme avanza la acción. Mark Waid nos ha preparado una trama con una indudable épica, que ya encontramos con ese título de resonancias bíblicas, pero que a nosotros no puede sino recordarnos a “The Promised Land”, el mítico tema de Bruce Springsteen con el que se abría la cara B de su elepé Darkness On The Edge Of Town (1978). Waid vuelve a viajar al futuro, como ya hiciera en “El hogar de los valientes”, pero esta vez para bascular hasta el extremo opuesto y mostrarnos una utopía donde el Sueño Americano ha perdurado y se ha extendido al resto del mundo y del Universo. A continuación, saltamos a 1968, año en cuyos estertores llegó a las tiendas Captain America #110 USA (fechado en 1968. Marvel Gold. Capitán América nº 2), el cómic con el que Jim Steranko irrumpió en la serie. Junto a él, llegaba Rick Jones, y de ahí que nos encontremos también con este sidekick en la historia. Se trata del segmento dibujado por J. G. Jones, con un estilo que tiene ecos del de Steranko… pero también del Capitán América de Kevin Maguire. Éste, junto a Fabian Nicieza, actualizó el origen del abanderado en una miniserie titulada The Adventures Of Captain America Sentinel Of Liberty, que fue publicada a comienzos de 1991. Dicho cómic se había convertido para nosotros en una especie de reto, puesto que Marvel nunca lo había reeditado, lo que imposibilitaba que nosotros lo hiciéramos. Eso ha cambiado hace bien poco, por lo que podrías apuntar ya esta saga entre las previsiones del Plan Editorial 2019.