LA GRAN AVENTURA ARÁCNIDA: EL COMIENZO DE “EL DESAFÍO”

Spidey no tiene villanos como los clásicos. Veneno puede que esté empeñado en colarse entre sus grandes antagonistas, y a Morlun tampoco le fue a la zaga. Los guionistas pueden esforzarse por traer nuevas y divertidas amenazas, y a veces surgen brillantes creaciones, como Muñeca de Papel… pero, por mucho que trates de innovar, llega un momento en que el carisma de los enemigos creados en los tiempos de Steve Ditko o John Romita puede con todo. Spiderman puede derrotar una y mil veces a El Lagarto, El Buitre, Electro, El Hombre de Arena, El Duende Verde, el Doctor Octopus, El Camaleón, Kingpin o Mysterio, pero cuando se trata de buscar villanos equiparables… ellos son los que siempre ganan, y los que siempre regresarán.

La primera temporada del nuevo régimen arácnido, como le gustaba llamarlo a Steve Wacker, se centró en la presentación del status quo, secundarios, escenario, villanos, etc. Las tramas, aunque establecidas en forma de historias independientes, fueron enredándose unas sobre otras, hasta llegar a “El rastro de la araña”, el que se podía considerar como punto y final al arranque de esta etapa. La segunda temporada, cuyo inicio vino marcado por el histórico Amazing Spider-Man #600 USA, ofreció una orientación un tanto distinta. El escenario en el que transcurrían las historias, así como los personajes de reparto que acompañaban a Peter Parker, ya eran conocidos por los lectores, con lo que llegaba el momento de jugar con ellos. Es aquí donde los villanos clásicos, con inteligentes giros en algunas de sus características, volvieron a recuperar la voz cantante, y lo hicieron mediante una macroaventura titulada, genéricamente, “El desafío”, que se extendió durante varios meses y cuyos capítulos podían leerse de manera autoconclusiva. Era una tendencia que, en cierta manera, seguía los pasos del Amazing #600 USA y de sus episodios posteriores, puesto que allí fue donde se recuperó al Doctor Octopus y a El Camaleón siguiendo en ambos casos un objetivo similar: presentar a ambos desde puntos de vista originales, sin que por ello perdieran su esencia.

 

El pequeño gran cambio que tuvo lugar con “El desafío” consistía en que esos ataques estuvieran coordinados desde las sombras por la psicótica familia del fallecido Kraven El Cazador. Las semillas de la historia llevaban plantadas desde los primeros pasos de “Un nuevo día”, en concreto desde The Amazing Spider-Man #565-567 USA (2008. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 16), donde Marc Guggenheim y Phil Jimenez presentaron a Ana y Sasha Kravinoff, hija y viuda, respectivamente, de Kraven. El clan llevaba desde entonces maquinando en las sombras, preparándose para su siguiente golpe. Su intención consistía en que Spiderman se enfrentara a la mayor prueba de su carrera. ¿Sería el trepamuros capaz de superarla? Wacker orquestó “El desafío” mediante pequeños arcos de dos, tres o a lo sumo cuatro episodios, cada uno de ellos dedicados a un villano a las órdenes de los Kravinoff, y cada uno de ellos realizado por un equipo creativo distinto, siendo el tono oscuro y un tanto adulto, sobre todo en comparación con la primera temporada de “Un nuevo día”, el elemento homogeneizador a lo largo del evento. En paralelo, la recién recuperada Web Of Spider-Man acogió relatos cortos autoconclusivos, dedicados a cada uno de los antagonistas, que abundaban en sus orígenes.

 

HÉROE DEL PUEBLO

El bueno de Max Dillon, también conocido como Electro, tuvo el honor de abrir la saga, en una aventura que reflejaba un tema tan real como acuciante: el de las personas excluidas a causa de la crisis económica que estalló en 2008, una problemática que azotó con especial crudeza en Estados Unidos y que Marvel tardó más de dos años en abordar. “Aunque intentamos permanecer alejados de los tópicos y las referencias que serán olvidadas en apenas unos meses, la crisis económica es tan grande y afecta a tantas personas como para ignorarla”, explicaba Mark Waid. Lo que quizás nadie hubiera esperado es que fuera Electro quien se colocara al frente de la protesta popular: él, como tantos otros americanos, perdía su dinero con la quiebra de entidades bancarias como Lehman Brothers, cuyo colapso en septiembre de 2008 supuso una verdadera conmoción mundial. “Cuando se produjo el crack de Wall Street”, añadía el guionista, “Electro también perdió los ahorros de toda su vida. Sí, era dinero robado, por lo que no podemos sentir mucha lástima por él, pero Max no lo ve así”.

 

ARENA EN LOS ZAPATOS

En el siguiente capítulo de “El desafío”, Fred Van Lente repetía colaboración con Javier Pulido, después de haberse encargado ambos de The Amazing Spider-Man #605 USA (2009. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 24). El guionista quiso aprovechar la dimensión humana alcanzada por El Hombre de Arena en Spider-Man 3, filme que le presentaba como esposo y padre de una hija. En los cómics, las circunstancias era diferentes, ya que la vida privada de William Baker también era distinta. “Nunca ha tenido nada que se parezca a una existencia normal”, mencionaba el guionista. “Cada vez que ha intentado conseguirlo, Spiderman lo ha arruinado todo, como si lo hiciera por el simple placer de divertirse. Para lograr tal ‘normalidad’, el villano comete algunos de los peores crímenes de su carrera, aunque no sea consciente de ello en un principio. Él sólo quiere que Spidey le deje en paz, y a Spidey le encantaría cumplir sus deseos, pero no puede ser así”.

 

La trama surgió a raíz de un dibujo realizado por Pulido en el que se mostraba a una niña encerrada en un castillo de arena gigante. “La imagen fue tan potente que tenía que averiguar qué quería decir y cómo podía contar una historia que la incluyera. ¿Quién era esa niña pequeña? ¿Y por qué El Hombre de Arena se preocupaba por ella?”, continuaba Van Lente. “Las respuestas a esas preguntas, combinadas con algunas otras conversaciones que tuve acerca de El Hombre de Arena, es lo que me llevó a escribir esta aventura”. Durante la elaboración del mencionado relato, se presentó una discusión acerca de si Baker era o no propenso al asesinato. “Cuando Steve Wacker me pidió que utilizara a este enemigo en ‘El desafío’, decidí explorar el tema de si es o no un asesino. Y así es como llegue al contexto de un misterioso crimen que debe ser resuelto”.

 

La aventura sacó especial partido de algo que era común a todos los demás episodios de “El desafío”: un incremento en el poder para todos sus villanos protagonistas. Javier Pulido echó el resto en mostrar unas nuevas habilidades para El Hombre de Arena inspiradas tanto por el filme como por su psicología. “No está loco o perturbado. Sencillamente, es un tipo con un cuerpo hecho de arena cuya biología es diferente a la nuestra”, concluía el guionista. “Es un Ben Grimm malvado, en el sentido de que ha sido convertido en un monstruo y debe vivir con eso. Sus nuevos poderes tienen que ver con el estado mental que sufre. Además, me quedé enganchado por la manera en la que Sam Raimi lo trató en la peli. Quería tener un Hombre de Arena gigante en mi aventura”.

 

A continuación de El Hombre de Arena, irrumpía por un único número Rino, con una inesperada historia de amor a cargo de Joe Kelly y Max Fiumara. Su lectura provoca que venga al recuerdo aquella maravillosa “Flores para Rino”, publicada en Spider-Man’s Tangled Web #5 y 6 USA (2001), aunque en este caso se trataba de un amor correspondido. La trama no se quedaría en ese breve capítulo, pese a lo que pudiera parecer, sino que habría de continuarse de manera intermitente a lo largo de varios años.

 

Este es el primer tomo de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman dedicado a recoger la trama completa de “El desafió”, junto a los pertinentes complementos de Web Of Spiderman. Por estas páginas, además de los ya vistos, veremos desfilar a Mysterio, Morbius, El Buitre, Juggernaut, El Lagarto y muchos más, aunque el plato fuerte quedará para el final, un último volumen en que la oscuridad lo invadirá todo.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 25

1997. JOE KELLY Y STEVEN T. SEAGLE EN LA PATRULLA-X

El director editorial Bob Harras acaba de hablar con Joe Kelly, un guionista recién llegado al negocio que ha sorprendido a todos por su divertido trabajo en Deadpool. Le ha ofrecido escribir X-Men y ha aceptado, así de simple. También está buscando a alguien para Uncanny. Visto el tamaño alcanzado por el ego de Lobdell una vez convertido en el único guionista de los dos títulos principales, Harras prefiere volver a la cohabitación. En días sucesivos, contrata a Steven T. Seagle, quién al igual que Kelly, apenas lleva unos meses en Marvel, donde se ocupa de la nueva serie dedicada a Alpha Flight. Sólo ha hablado una vez con él, pero la conversación se le ha quedado grabada.

 

-Steve, déjame que te pregunte algo… ¿Qué te parece la Patrulla-X?

-Bueno, cuando era crío me encantaba. Pero ahora me parece una mierda.

-¿Y eso?

-Es una lata. Nunca pasa nada.

 

 

Los cambios en la franquicia se completan con el trasvase de Larry Hama desde Wolverine (WOL 118, XI 97) a Generation-X (GX 33, XII 97); la entrada de Chris Bachalo en Uncanny para sustituir a Joe Madureira, y la llegada de James Robinson a Cable (CB 44, VI 97). Por primera vez en muchos años, los responsables de las colecciones-X salen a pescar autores prestigiosos que han triunfado en anteriores trabajos. Tanto Bachalo como Seagle vienen de Vertigo, la línea adulta de DC. Robinson despunta como uno de guionistas más sólidos de los noventa. Desde 1992, no ha importado quién escribiera X-Men. Ahora el énfasis vuelve a estar puesto sobre la parte creativa. ¿Ha llegado la hora de recuperar la gloria y el orgullo perdidos? Eso es lo que piensan los nuevos capitanes de Marvel, que abren conversaciones con antiguos colaboradores de la Casa de las Ideas. Una de las primeras personas con las que contactan es Chris Claremont. El viejo Patriarca Mutante se ha pasado los últimos años preparando novelas mientras hacía contadas incursiones en el mundo del cómic. La única serie regular que ha guionizado en todo este tiempo es Sovereign Seven, por la que ha recibido pésimas críticas, escasa atención del público y una continuidad en su publicación por parte de DC debida más al nombre del autor que a los escasos beneficios de la obra. “¿Le gustaría volver a X-Men?”, le preguntan en cada entrevista que concede. Nunca hay un no rotundo, sólo condiciones. Que todo vuelva a ser como antes, que pueda hacer y deshacer a su antojo, que el control vuelva a sus manos. Condiciones imposibles de satisfacer.

Ahora Marvel vuelve a llamar a su puerta. Le dicen que las cosas han cambiado, que pretenden recuperar la ambición por ser los mejores, tanto en el aspecto creativo como en el comercial. Han descubierto que la empresa lleva años cometiendo enormes fallos que deben ser solucionados. Se acabaron las portadas con truco, se acabaron los crossovers sin sentido. Vuelven las buenas historias bien dibujadas como primer paradigma para alcanzar el éxito comercial. Por eso le piden que regrese a casa, no para escribir la Patrulla-X, como a él le gustaría, sino para ser el vicepresidente de la empresa, un puesto sólo por debajo del que ahora goza Bob Harras. Su misión, si decide aceptarla, señor Claremont, consistirá en coordinar a los editores para ayudarles a crear el tono general y la estructura del Universo Marvel. También supervisará proyectos e impulsará la búsqueda de promesas emergentes. Demasiado bonito para negarse. Qué diablos, ningún odio eterno dura mil años, y ya han pasado siete desde la última vez que entró en el 387 de Park Avenue. Y Chris Claremont, el expulsado a las tinieblas exteriores que lleva más de un lustro echando pestes de Marvel, regresa como si nada hubiera pasado. Y Chris Claremont, el escritor maldito arrinconado por los malvados editores, se convierte en el ojo acechante que vigila cada una de las acciones de esos editores. Y Chris Claremont, el creador de las tramas infinitas, acaba obligando a todos los guionistas de la Casa de las Ideas a realizar historias autoconclusivas. Y Chris Claremont, comprobado que no puede vencer al enemigo, se va a tomar café con él. No cabe duda. El destino juega a provocar. Scott Lobdell lo comprueba en sus propias carnes. Lobdell deja la Franquicia Mutante con la promesa de un futuro mejor en The Fantastic Four. Después de escribirla durante tan sólo tres meses, le sustituyen por Claremont, su predecesor en X-Men. ¿Justicia poética, tal vez? Tal vez no, porque el encargo llega al Patriarca Mutante en mal momento, con unos primeros números que parecen obra de un principiante, por no hablar de los cuatro capítulos de Wolverine que firma en la peor de sus crisis literarias (WOL 125-127, VI-VII 98).

Es verano de 1997. Steven Seagle aterriza en Uncanny con cuarenta y ocho horas de plazo para dialogar la última aventura escrita por Lobdell, en la que por fin se desvela el gran secreto que une a Gambito con Mister Siniestro (UXM 350, XII 97). El imperdonable pecado de Remy Lebeau consiste en haber conducido a los Merodeadores de Siniestro hasta los túneles donde vivían los Morlocks, donde desencadenaron La masacre mutante. Sin embargo, Lobdell comete un enorme error en su último trabajo para la franquicia. Un simple vistazo al UXM 210, prólogo de La masacre mutante, le serviría para descubrir, maravilla, de las maravillas, que fue Tommy, una morlock anónima, la que, accidentalmente, condujo a los Merodeadores hasta los túneles, y no ningún individuo en gabardina. Por si hay lugar a la duda, éstas son las palabras que dice Cazador de Cabelleras antes de asesinar a Tommy: “Te dejamos marchar PARA QUE NOS GUIARAS HASTA AQUÍ”. Sin comentarios. La rapidez con la que Seagle ha de escribir los diálogos del UXM 350 añade nuevos errores, como por ejemplo desordenar la historia del personaje. Se supone que la función de un editor es evitar tales despropósitos, pero Mark Powers parece estar demasiado ocupado en vigilar las cifras de ventas como para dedicarse a nimiedades.

Lobdell también deja un argumento colgado en X-Men. Se trata de la saga Operación Tolerancia Zero (XM 66-70, VIII-XII 97), cuya realización se convierte en un catálogo de despropósitos. Como todas las grandes ideas de Lobdell, tiene un comienzo explosivo para desinflarse inmediatamente. En ella se presenta a Bastión, un peligroso individuo que lidera la nueva generación de Centinelas. Lobdell se desentiende de tal manera del crossover que ha de ser Larry Hama quien ate todos los cabos sueltos en Wolverine (WOL 115-118, VIII-XI 97). Durante la Operación Tolerancia Zero se presenta además a Oruga, Médula y la doctora Cecilia Reyes, tres nuevas incorporaciones que despiertan enseguida las simpatías de Joe Kelly. En su primer número en X-Men (XM 70, XII 97), los personajes vuelven a hablar con voces diferenciadas en una historia de ritmo frenético en la que no hay un momento para el aburrimiento. Otro tanto ocurre cuando Seagle escribe un guión completo sin necesidad de basarse en el argumento previo dejado por Lobdell (UXM 351, I 98). La falta de frescura y espontaneidad que fuera dueña y señora de los años pasados desaparece en apenas un mes. Resulta imposible pedir un arranque mejor a los recién estrenados guionistas, que pronto descubren lo bien que se complementan. Pese a vivir en ciudades diferentes, Seagle y Kelly traban una sincera amistad que les lleva a discutir los argumentos sin hablar antes con Mark Powers. Incluso llegan a proponer a éste que escriban entre los dos ambas series, a lo que el editor se opone. Prefiere mantener un tono distinto en cada una de ellas.

Los nuevos guionistas saben que están sometidos a un estricto control editorial, pero su falta de experiencia les lleva a pensar que con una estrategia bien calculada pueden poner a Powers de su parte. Seagle invita a Kelly a pasar unos días en su casa de California, donde planean cosas radicales, desde matar a Mariposa Mental a recuperar a Fénix. Calculan que, en el plazo de medio año, disgregarán la Patrulla-X en dos grupos. Uno, participado por los hombres-X clásicos, protagonizará Uncanny y se verá envuelto en el retorno de Fénix; el otro, centrado en los nuevos miembros, actuará en X-Men. “Van a ser como la Coca Cola clásica y la nueva”, explica Seagle.

De vuelta a Nueva York, se celebra la primera reunión después de la marcha de Lobdell. En la mesa redonda se sientan, además de los escritores y dibujantes, Bob Harras (director editorial), Mark Powers (editor de la Oficina-X) y Jason Liebig (ayudante de edición). En cuanto pueden, Kelly y Seagle dan a conocer algunas de sus ideas. Unas pocas se aprueban, otras no. Nada de disgregar los equipos y mucho menos de resucitar a Fénix. Ésta última negativa provoca que un número completo de Uncanny tenga que ser reescrito por completo (UXM 357, VII 98). Los guionistas sí consiguen el visto bueno para lo que llaman crossnews. Consiste en que un suceso determinado se mencione y afecte de alguna manera a varias colecciones, pero sin necesidad de montar un crossover que obligue a la compra de varios tebeos. Sin saberlo, Seagle y Kelly proponen la recuperación del espíritu que alentara a Marvel hasta finales de los ochenta. En aquella época, un suceso que ocurría en Thor podía repercutir en veinte colecciones más sin que se continuaran entre ellas. En los noventa, Thanos transforma Manhattan en una selva, pero no se menciona más que en la serie donde transcurre la aventura. El primer y único ensayo de crossnews se lleva a cabo con relativo éxito en XM 78 (VIII 98). Una batalla de Mariposa Mental contra el Rey-Sombra hace que todos los telépatas del mundo pierdan sus poderes. El suceso afecta de alguna manera a personajes como Cable o X-Man, incluidos en la Franquicia Mutante, pero se olvida en el resto de las series Marvel.

1998. EL 35º ANIVERSARIO DE LA PRIMERA PATRULLA-X

Es 1998, el año del treinta y cinco aniversario de la primera Patrulla-X. Las celebraciones se traducen en un crossover detrás de otro. Hasta tres grandes sagas sitúa el editor Mark Powers en su calendario, si bien es cierto que sólo afectan a las dos colecciones principales. La primero de esas sagas (UXM 360 y 361, XM 80 y 81, X y XI 98) sirve para que la Franquicia Mutante complete su remodelación. Por un lado, los viejos hombres-X perdidos en Excalibur (Kitty Pryde, Rondador y Coloso) regresan a casa después del cierre inevitable de la colección (EX 125, X 98). Por el otro, dado el éxito de los universos paralelos, X-Factor termina su andadura en el XF 149 (IX 98) para ser sustituida un mes después por Mutant-X, serie protagonizada por Kaos que transcurre en una dimensión alternativa.

 

Por último, los objetivos para las dos formaciones de la Patrulla-X pasan por potenciar su lado clásico. Que quien se acerque a los mutantes después de veinte años sin leerlos pueda reconocer inmediatamente al grupo que tanto le gustó en su juventud. Ese planteamiento choca con gran parte de las ideas de Kelly y Seagle. No obstante, aceptan seguir adelante, más convencidos que nunca de que su capacidad de actuación dentro de la Oficina-X está reducida a la mínima expresión. Con la trama del crossover firmada, los guionistas vuelven a casa para escribir. A mitad del trabajo, reciben la típica llamada del editor asociado de turno. “Oye, que de lo hablado en la reunión nada de nada, que hemos cambiado de idea”. La falta de seriedad a la que ya estaba acostumbrado y de la que incluso participara Scott Lobdell cae como otro jarro de agua fría sobre sus cabezas. El siguiente bofetón se lo llevan cuando descubren que alguien trastoca sus textos. “Dios mío, yo no escribí esto. Ni de lejos”, piensa horrorizado Steve Seagle cuando recibe el UXM 361, impresión idéntica a la que saca Kelly del XM 80. Con el cuerpo editorial hemos topado, amigo Sancho. “Este sitio es kafkiano”, sostiene Seagle. Los dos guionistas soportan un clima enrarecido bajo el que pronto son tachados de autores conflictivos con un afán demasiado innovador. Mejor sujetarse a lo que ha funcionado siempre, dicen en Marvel. Si los Vengadores, los Cuatro Fantásticos, Spider-Man han conseguido superar el bache de los últimos años mediante el truco de parecerse a cómo eran en su época dorada, a la Patrulla-X le conviene olvidarse de tonterías e ir a lo seguro. Abajo con las ideas de estos dos. Fuera lo nuevo y vuelta a lo viejo. “Por favor, ¿por qué no ingresamos a Xavier en un asilo con su sillita?”, sugiere Kelly cuando le anuncian que el Profesor-X ha de volver a regir los destinos de sus alumnos.

Es verano de 1998. Los constantes bailes entre los autores de la Franquicia Mutante dejan fuera a Larry Hama, muy criticado por su corta etapa en Generation-X (GX 33-44, XII 97-XI 98). Resulta obvio que al perfecto guionista de Lobezno no le sienta nada bien el cambio de registro. James Robinson cede Cable a Joey Casey, un amiguete de una librería especializada que enseguida despunta como uno de los más inteligentes escritores de la nueva hornada (CB 52, III 98). También hay bajas entre los dibujantes, ya que Chris Bachalo tiene previsto abandonar Marvel a finales de año (UXM 365, III 99). Por último, X-Men lleva sin artista fijo desde que Carlos Pacheco dejara la serie para ayudar a Kurt Busiek con varios proyectos especiales relacionados con los Vengadores (XM 75, IV 98). Para rellenar el hueco, la Oficina-X se pone en contacto con Alan Davis, quien acepta volver a casa a condición de que también pueda escribir los argumentos. Joe Kelly sólo es informado de la primera parte.

 

-Vas a tener a Alan Davis en X-Men, ¿qué te parece?

-Ah, de puta madre.

 

Kelly se entera de la segunda parte por la prensa. “No puede ser, ¿me han tomado por un dialoguista o qué?”, afirma sorprendido. Ambos autores coinciden en septiembre durante la convención de cómics que se celebra en Avilés (Gijón). Tratan de ponerse de acuerdo, pero no lo consiguen. Tienen ideas completamente contrarias acerca de lo que quieren hacer. Nada más volver a Estados Unidos, Kelly habla con Seagle. Llevan meses hartos de que les toquen los argumentos y los cojones. Ambos deciden hacer efectivo un acuerdo según el cual si uno se marcha, el otro también. Inmediatamente, presentan su dimisión conjunta. “Joder, lo que faltaba ahora”, gritan en la Oficina-X. Los tebeos más vendidos y mejor pagados del mundo buscan guionista. Y no lo encuentran. Alan Davis es una solución temporal, un parche de oro hasta que Mark Powers y compañía den con un nombre que, primero, tenga el suficiente prestigio como para que el situarlo en las series mutantes no contradiga las nuevas consignas de calidad (los años en los que “no importa quien escriba X-Men” han terminado); segundo, cargue con la paciencia necesaria como para convivir con el sistema interno de la franquicia. Yo de verdad que no entiendo por qué no consiguen amoldarse a nosotros, sostiene Powers.

Alan Davis viene a X-Men en una temporada baja de su carrera. Una enfermedad le ha mantenido apartado del tablero de dibujo en los últimos meses. Nada más recuperarse, descubre que algunos de sus compromisos profesionales han sido atrasados. Es el caso de una serie que prepara para Marvel sobre Killraven. Necesita volver a figurar en primera línea de las agendas editoriales. Cuando Powers llama a su puerta, casi le besa. “Bueno, puedo quedarme aquí medio año, me llevo la pasta y vuelvo a lo mío”, piensa. Sabe muy bien como funcionan las cosas. Acaba de ver como Marvel engañaba a Kelly y Seagle. Sospecha que a él le harán lo mismo a la menor oportunidad, por eso no se plantea su estancia en la Franquicia más allá de los seis meses por los que firma.

Con los argumentos de ambas series en sus manos y ayudado por su amigo Terry Kavanagh a los diálogos, Davis hace lo que mejor sabe: ata cabos sueltos al tiempo que recupera el clasicismo de la strip. En sus tres primeros números, resuelve todos los problemas en torno a Magneto y su doble Joseph, pero también sitúa al Amo del Magnetismo en una posición inédita, la de líder de toda una nación como Genosha (XM 87, V 99). Mientras tanto, Powers sigue buscando un autor que le soporte, pero sigue sin encontrarlo. Por fin, pide a Davis que renueve por medio año más. Éste se divierte en la serie y más todavía cuando le llega la nómina. “Venga, otros seis meses”. En ellos, aprovechando algunas tramas apuntadas por Joey Casey en Cable, desarrolla la saga de Los Doce, durante la que vuelve Apocalipsis (UXM 377, XII 99) y Lobezno recupera su adamántium (WOL 145, XII 99). Son historias de una suma importancia, ya que dejan limpia la casa de polvo y paja a la espera de la ansiada renovación, que además ha de coincidir con el estreno en verano de 2000 de X-Men the movie, en la que Marvel ha depositado todas sus esperanzas.

Concluido su contrato, Davis se despide a lo grande, con una muerte que hace temblar las estructuras de la familia mutante. Cíclope, el primer y durante años más importante hombre-X, se ha convertido con el paso de los años en el más redundante. Los lazos familiares del único huérfano de la prehistórica Patrulla-X se extienden ahora por varias líneas temporales. De elemento que daba cohesión al sueño de Xavier, Scott Summers ha pasado a ser la plañidera incapaz de tomar decisiones bajo otra influencia que no sea la de su esposa Jean Grey, entronizada ahora como verdadera figura central del Universo Mutante. La desaparición de Cíclope es la más llorada por lo que representa y la más fácil de encajar debido al papel, por completo prescindible, que ha adquirido el personaje. El suceso, por supuesto, carece de cualquier posibilidad de permanencia, a la vista de la falta absoluta de credibilidad que la muerte tiene en Marvel desde la resurrección de Jean.

Es verano de 1999. Powers concluye su búsqueda del guionista perdido. La clave la encuentra en casa, en ese The Fantastic Four escrito por Chris Claremont al que los lectores maliciosos acusan de ser el mejor Excalibur de los últimos años. La presencia constante de personajes y situaciones procedentes de sus años al frente de la Franquicia Mutante, así como la extraña petición de integrar a Kitty Pryde en la Primera Familia Marveliana –respondida con una negativa– dejan claros los deseos del guionista. ¿Cuánto tiempo puede pasar Chris Claremont encerrado en un despacho de Marvel antes de volverse loco? ¿Cuánto tiempo antes de que empiece, medio en broma, medio en serio, a redactar guiones que luego no firma? ¿Cuánto tiempo aconsejando posibles argumentos a Kavanagh o a Davis? Gran parte de las ideas que utiliza éste durante su segundo semestre proceden del Patriarca Mutante, que de rondón consigue colar por fin aquella historia con Lobezno muerto (UXM 375. X 99) y convertido en un villano (Astonishing X-Men 1-3, IX-XI 99). ¿Y por qué no os libráis de Xavier? ¿Y por qué no matáis a Cíclope? ¿Y por qué no disgregáis el grupo durante una temporadita?… ¿Y por qué no lo escribes tú, Chris? Por que no me dejan, Alan, por que no me dejan.

 

 

Han pasado veinticinco años desde que, casi por casualidad, aquel desconocido recién llegado de Inglaterra recibiera el encargo de escribir un tebeo de segunda categoría llamado X-Men. En esos años, el título creció, superó sus límites y se multiplicó exponencialmente, primero bajo la influencia de Claremont, luego como un imparable rodillo comercial. La industria del cómic es hoy muy distinta de cómo lo era en aquel verano de 1975. Y lo es, en gran medida, gracias a (o por culpa de) los mutantes de Chris Claremont. Sus criaturas, sus niños, sus hijos, mucho más resistentes que él mismo, con una fortaleza que les ha permitido superar el trato y el maltrato de un cuarto de siglo de éxito. Por encima de cualquier circunstancia, Logan, Ororo, Kurt, Peter, Kitty… se levantan indemnes, con fuerzas cada vez mayores. Mientras John Byrne regresa a casa con un título dedicado a narrar las aventuras de los pupilos de Xavier durante sus años ocultos, comienzan las conversaciones, los tira y afloja. Bob Harras, en contra de su propio criterio, pone encima de la mesa de Claremont una oferta que el Patriarca Mutante es incapaz de rechazar. Los guiones de las dos series principales, la cesión de las colecciones mutantes peor vendidas a un autor de su completa afinidad y una libertad para hacer y deshacer de la que ningún otro guionista goza en la Marvel actual. Sin trucos. Sin cuerpo editorial que valga metiendo mano en los guiones. Con los Hijos del Átomo en manos de quien mejor los conoce, ahora que se acerca la dura prueba que representa el filme de Fox, con millones de ojos mirando hacia la Patrulla-X.  Claremont piensa en ello. Piensa en si va a ser él menos que Byrne. Piensa en las decisiones que tomó. En las que no tomó. ¿Debería haber dejado que se convirtiera en una parte tan fundamental de mi vida? ¿Debería haberme marchado antes? ¿Debería haberme quedado? Piensa en las historias que contó. En las historias que no contó. En las historias que pudo haber contado mejor. La parte más triste de este negocio es su naturaleza transitoria. Trabajas en una serie. Trabajas en unos personajes que son como tus hijos. Luego te vas. Cada guionista, cada dibujante o editor que llega detrás de ti modela tus conceptos para que encajen en su visión, no en la tuya. Lo que pasó antes es cambiado. O apartado. O simplemente olvidado. Pero hubo un tiempo en que la visión era la mía. El concepto a modelar era el mío. Los personajes eran los míos.

Es 24 de septiembre de 1999. Marvel anuncia que el nuevo guionista de X-Men y Uncanny X-Men se llama Chris Claremont.

 

DENTRO DE HIJO DE AMÉRICA: MIRANDO DE FRENTE A NORMAN OSBORN

Empezó con El Duende Verde original. Al contrario de lo que había ocurrido con el resto de los villanos creados por Stan Lee y Steve Ditko, la identidad de este criminal se alzó como uno de los grandes misterios de The Amazing Spider-Man. El patriarca del Universo Marvel quiso dar un golpe de efecto con su revelación, y decidió que detrás de la capucha estuviera Norman Osborn, el padre del mejor amigo de Peter Parker. A partir de ese momento, cambió la naturaleza de la relación entre Spiderman y El Duende Verde. Como esas cuentas pendientes entre familias que se heredan de padres a hijos, el conflicto se extendió más tarde a Harry, lo que condujo a su muerte. El regreso de éste, en el arranque de “Un nuevo día”, planteó una pregunta fundamental: ¿reincidiría en los errores del pasado? “Hijo de América” se propone averiguarlo.

 

Desde que se unió a las filas de Los Nuevos Vengadores y hasta el comienzo de “Un nuevo día”, Spiderman participó en todas las grandes sagas del Universo Marvel. Que fuera tan necesario a la hora de narrar esos acontecimientos tenía un impacto inmediato dentro de su propia franquicia. Los guionistas se veían obligados a dejar de lado las historias que quisieran contar para amoldarse a la macroaventura del momento. La llegada del nuevo statu quo de “Un nuevo día” significó, además de la consabida vuelta a los orígenes, un alejamiento de esa posición central. Stephen Wacker y su equipo de autores tendrían así una cierta autonomía que propició el florecimiento de The Amazing Spider-Man.

 

No podía ser de otra manera, ya que la endiablada periodicidad de la serie, con tres lanzamientos cada mes, dificultaba establecer cruces directos con cualquier otro proyecto en paralelo. Esto no significaba que en el Universo Marvel no pudieran darse situaciones que afectaran de alguna manera al trepamuros: sólo que éste no podría afrontarlas con la inmediatez de la que disponían sus colegas. La más llamativa de ellas afectaba al que había sido un personaje fundamental dentro de la franquicia arácnida. Norman Osborn, también conocido como El Duende Verde, tuvo en esos años un desarrollo apasionante, que rompía con la inercia maldita que venía arrastrando desde que fuera resucitado a finales de los noventa, y que obligaba a periódicos choques con Spiderman demasiado parecidos entre ellos. El visionario guionista Warren Ellis adoptó al viejo villano, para reinventarlo como la implacable cabeza pensante de los Thunderbolts. El tratamiento fue tan impactante que Brian Michael Bendis quiso amplificar la posición adquirida por Norman. En el desenlace de “Invasión Secreta”, apretaba el gatillo del arma que traía la victoria para la Tierra. El premio de una América todavía entonces presidida por George W. Bush era el de señalarlo como hombre fuerte del país. Empezaba así “Reinado oscuro”, al que Bendis definió como un escenario en que todos sabrían lo que significaba ser Spiderman: perder aunque hubieran ganado.

 

Norman estableció un gobierno en la sombra, bajo el nombre de El Cónclave y formado por criminales en su mayor parte; sustituyó SHIELD por HAMMER, una agencia sin cortapisas para imponer las leyes sin importar los medios; desató una persecución sin tregua contra todos los que no se sometieran al Acta de Registro de Superhumanos, y creó su propia formación de Los Vengadores, compuesta en gran parte por antiguos integrantes de Thunderbolts, que ahora se hacían pasar por superhéroes. Bullseye tomó la identidad de Ojo de Halcón, Piedra Lunar se convirtió en Ms. Marvel, Marvel Boy lo hizo en Capitán Marvel y, lo impensable, Mac Gargan, que disponía del simbionte alienígena desde los tiempos de Marvel Knights: Spider-Man y que lo había utilizado a sangriento placer en la época de Thunderbolts, alteró ligeramente su aspecto para mimetizarse con el trepamuros cuando éste vestía su traje negro. La opinión pública no imaginaba que bajo la máscara se ocultaba un impostor.

 

El trepamuros, que ya se había enfrentado a Norman cuando dirigía los Thunderbolts, tardaría un tiempo en afrontar la nueva situación, motivado por todos los condicionantes que comentábamos antes. Por fin el, equipo de Stephen Wacker encontró el momento propicio, en una historia de seis partes de la que se encargaría Joe Kelly, al guión, y Phil Jimenez, al dibujo del primer episodio, dejando paso luego a Paulo Siqueira y Marco Checchetto, entre otros artistas de segunda fila que estaban haciéndose un nombre en Amazing. La relevancia de los autores sirvió para rodear al proyecto de un halo de gran saga. El hecho de que ya hubiera alguien haciéndose pasar por Spiderman en las filas de Los Vengadores Oscuros permitía plantear la trama de una manera diferente a “Nuevas formas de morir”, puesto que Spidey se infiltraría en las filas de sus enemigos tomando el lugar de Gargan. Pero el verdadero corazón de la historia no sería ése. Había otro importante motor: el dilema moral que se planteaba Harry cuando su padre llamaba a la puerta. Después de tantos años viviendo a la sombra de Norman, después de haberlo perdido literalmente todo por su herencia de odio, ¿cómo se iba a sentir cuando él le reclamara a su lado? “Por muy loco que esté Norman, sigue siendo un tipo carismático”, explicaba Joe Kelly. “Y Harry, por mucho que diga o haga, sigue buscando el afecto de su padre, aunque sea a nivel primario. Esta historia obliga al amigo de Peter a mirar de frente a su padre y a decidir si quedarse a su lado o alejarse para siempre”.

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 22

EL ASOMBROSO SPIDERMAN 137: UN FINAL POSTERGADO

¡Casi nos habíamos olvidado de esto! Pero sí: Joe Kelly y Ed McGuinness nos dejaron su último arco argumental a medias hace un montón de meses, en concreto en El Asombroso Spiderman nº 131. Después, Masacre se metió en el lío aquel con su esposa, que también involucró a Spidey, y el trepamuros estuvo bastante ocupado con Norman Osborn, con Otto Octavius y con el lanzamiento de la nueva encarnación de Spectacular. A lo tonto, han pasado seis meses, y por fin hemos podido disfrutar de ese ansiado final. ¡Qué nos ha ofrecido? Un montón de cosas: un nuevo uniforme arácnido, que parece tomar elementos del clásico y de la versión “Superior” para remezclarlos al gusto de McGuinness; la batalla entre el trepamuros y Wade que llevábamos esperando desde que ambos recibieran título conjunto; una nueva aparición de Mefisto que deja con ganas de que tengamos esa revancha del Hombre de Araña contra la criatura que se quedó con su matrimonio; una batalla muy chula, y un tanto asquerosa, con una villana igualmente asquerosa; un debate filosófico sobre las diferentes personalidades de nuestros protagonistas; un abrazo que no vimos venir y una promesa de que quizás Witsi Witsi podría volver, pero que primero necesita recuperar tamaño al más puro estilo Demogorgon en la segunda temporada de Stranger Things. Todo esto ha dado de sí la reunión de Kelly y McGuinness, los autores que nos alucinaron hace un montón de años, con aquel brillante comienzo de la colección mensual de Masacre y que nos dejan ahora con ganas de más y con ganas de que sea mejor. En concreto, nos gustaría verlos haciendo una nueva historia de Spiderman y sólo de Spiderman. ¿Qué quieres que te digamos? Tenemos nuestras preferencias, y ésta es además la serie española del Hombre Araña.

 

LA GRAN AVENTURA DE SLAPSTICK

El slapstick es el género donde abunda el humor físico, lo más exagerado posible, con golpes, caídas y bufonadas varias, que suele sumarse a un argumento simplificado al máximo. Era un tipo de comedia muy habitual en los tiempos del cine mudo, y al que acudieron grandes estrellas como Chaplin o Keaton, y también lo encontramos habitualmente en los dibujos animados de la Warner, los populares Looney Tunes, o en Tom y Jerry, por poner algunos ejemplos. Slapstick es también el nombre que adoptó este personaje que hoy nos visita y cuyo debut se produjo en 1992 con su propia miniserie, a cargo de Len Kaminski y James Fry. “El héroe que se ríe del peligro”, así lo definían en la portada del primer número. El concepto es tan sencillo y atrevido como llevar las reglas de los Looney Tunes a los cómics de superhéroes, de manera que tenemos un superhéroe al que le puede caer encima literalmente de todo, que estará recuperado para la siguiente viñeta. En este cuarto de siglo de existencia, no se puede decir que Slapstick haya alcanzado el éxito: estuvo mucho tiempo desaparecido, formó parte habitual del reparto de Los Vengadores: La Inicitativa y recientemente Cullen Bunn lo rescató para formar parte de Los Mercenarios Por Dinero de Masacre, lo que dio pie a que pudiera gozar de una segunda miniserie. Mucho nos tememos que va a quedarse tan inédita en España como la primera.

 

PRIMER CHISTE

El debut de Slapstick

 

UNA BROMA MÁS

La que nos reserva la portada original del Spider-Man / Deadpool #19 USA. Se trata de un homenaje a la ilustración promocional que utilizó Marvel para “Un día más”, sólo que en lugar de Mary Jane ahora vemos a Masacre. El detalle más curioso de todos es que, aunque el dibujante es diferente (tenemos a Will Robson en lugar de a Joe Quesada), el colorista sí es el mismo, Richard Isanove.

 

EL PESO DE UNA SAGA

Ilustración promocional de “OMD”

 

Spot On originalmente publicado en El Asombroso Spiderman 137

LA OBAMANÍA ARÁCNIDA: EL ÉXITO INESPERADO DE THE AMAZING SPIDER-MAN #583

En las bases sobre las que se asentó “Un nuevo día” estaba la recuperación de las señas de identidad del personaje, el retorno a una era dorada que muchos identificaban con el arranque de los años ochenta, cuando Tom DeFalco coordinaba las tres colecciones arácnidas con exquisita perfección y autores como Roger Stern o Bill Mantlo contribuyeron a dar riqueza a la vida de Peter Parker y a las aventuras de Spiderman. Puesto a revivir esa exuberancia y dar mayor legitimidad a su proyecto, el editor Stephen Wacker se dispuso a traer a alguno de aquellos escritores que había hecho grande al trepamuros.

 

 

BAJO TIERRA

La llegada de Joe Kelly a la mesa de guionistas de Amazing aportó creatividad, pero no sería el último de los autores que Wacker ficharía en aquella fase expansiva de “Un nuevo día”. Durante sus tiempos como coordinador de 52, aclamada serie semanal publicada por DC Comics, había tenido la oportunidad de trabajar con Mark Waid, el que fuera el guionista de Kingdom Come o de Capitán América en tiempos de Heroes Return, y una auténtica leyenda del cómic estadounidense. Frente a los autores que atribuían a los justicieros enmascarados comportamientos tan violentos como los de sus enemigos o que se recreaban en las situaciones sádicas, Waid hizo en los noventa algo tan revolucionario como que los superhéroes volvieran a comportarse como tales. Su primera historia para el Amazing de “Un nuevo día” nació de una conversación con Wacker, en la que ambos trataban de encontrar el peor lugar en el que pudiera tener lugar una batalla arácnida. “Spiderman se maneja mejor en espacios abiertos, así que colocarle en un sitio en el que moverse entrañe dificultades, las acrobacias resulten imposibles y la fuerza bruta pueda ser un laste me pareció muy interesante. Ése era el camino que debíamos seguir”, afirmaba. Para el guionista, el poder más importante que tiene el Hombre Araña consiste en que nunca se rinde. A la hora de buscar el adversario apropiado en semejante contexto, Waid escogió a El Conmocionador: “Siempre me ha gustado, por las razones más equivocadas que puedas imaginar”, cuenta. “Me gusta su traje hortera, esa extraña combinación de colores, sus poderes y el hecho de que puedas introducirlo en una historia sin necesidad de explicar un montón de cosas de su pasado”.

 

La trama, de apenas dos entregas, se vio extraordinariamente reforzada por la aportación gráfica de Marcos Martín, que ya había destacado como uno de los mejores artistas de la etapa arácnida, por su sencillez de línea, elegancia conceptual y un diseño de página casi hipnótico, El costumbrismo y la viveza de las escenas de Peter moviéndose por el metro, la claustrofobia de los túneles subterráneos, o el toque melancólico de ese Nueva York bajo la lluvia demostraba la versatilidad del dibujante para moverse con soltura en cualquier territorio narrativo. Martín ya estaba entonces llamado a convertirse en una estrella del cómic y sólo faltaba que los aficionados se dieran cuenta, pero cada una de las historias que firmó para el trepamuros lo demostraba sobradamente. Otro elemento de importancia fue la incorporación de un nuevo personaje secundario llamado a quedarse y a remover el entorno de Peter Parker como hacía tiempo que no ocurría. La idea de introducir a ese personaje vino de Tom Peyer, un viejo colega de Waid, y el autor la incluyó en su primera reunión con Wacker y con el resto de guionistas. Volveremos a hablar de ello en próximos volúmenes.

 

EL REGRESO DE UN CLÁSICO

El fichaje legitimador que llevó a cabo Wacker por esta época fue nada menos que el de Roger Stern, el más significativo guionista de Spiderman en los años ochenta, y cabeza pensante detrás de la creación de El Duende, impulsor del romance entre Spidey y La Gata Negra o autor de historias como “Nada puede detener a Juggernaut” o “El chico que colecciona Spiderman”. Stern había tenido anteriormente ofertas de regresar a la serie, pero se negó a aceptarlas en tanto que durase el matrimonio entre Peter Parker y Mary Jane, de manera que durante décadas su acercamiento al personaje se limitó a la miniserie en la que desvelaba el verdadero rostro de El Duende y a algunas historias que sirvieron como secuela a ésta. Dentro del contexto de “Un nuevo día”, Stern irrumpió con un relato autoconclusivo para el que, siguiendo su tradición de los tiempos al frente de Amazing, hizo que Spidey se enfrentara contra un villano próximo a otros héroes con el que nunca antes se hubiera cruzado. En este caso, se trataba de La Nada, al que el propio Stern, junto a Bob Hall, hubiera presentado en West Coast Avengers #2 USA (1984. Marvel Gold. Los Vengadores Costa Oeste: Reunión) y que desde entonces apenas sí había vuelto a aparecer en algún otro cómic. El relato contaba con el talento gráfico de Lee Weeks, cuyo estilo recordaba bastante al de John Romita Jr. en los tiempos en que acompañara al guionista en Amazing. Weeks hacía un guiño hacia Stern, mediante la figura del Agente Ray Donovan, cuyo rostro recordaba al del escritor. Para más adelante, Stern preparaba ya una secuela de su mítica saga con Juggernaut.

 

PERO… ¿CÓMO VOLVIÓ HARRY?

Era una de las preguntas que muchos habían lanzado cuando se reencontraron con el viejo amigo de Peter en las páginas finales de “Un día más”, y el encargado de responderla sería Dan Slott, el más erudito de los guionistas arácnidos. En el planteamiento inicial de Joe Quesada para “Un día más”, no había realmente nada que explicar, pues todo era el resultado de la magia. Sin embargo, el equipo de guionistas de Wacker, siguiendo tanto las inconsistencias de ese planteamiento como los requerimientos del fandom, optó por acotar lo máximo posible la actuación de Mefisto, de tal manera que lo único que habría hecho éste sería el borrado del estado civil de Peter Parker y Mary Jane. Dentro de la continuidad, el resto se mantenía inalterable, mientras que cambios introducidos, como el regreso de Harry o que la identidad de Spiderman volviera a ser secreta, debían encontrar explicaciones exógenas a Mefisto. En el caso que nos ocupa, Slott tiró de continuidad, tomando como base tanto la muerte de Harry Osborn en The Spectacular Spider-Man #200 USA (1993) como el regreso de su padre, Norman Osborn, en Peter Parker: Spider-Man #75 USA (1997). Pese a todo, el guionista era consciente que en la intención de los autores de las historias originales nunca estaba el que nadie las desdijera luego. “Nunca vas a tener explicaciones de continuidad a prueba de bomba”, dijo al respecto. “Son necesarias muchas mentiras y mucha suspensión de la realidad. Si la gente no está dispuesta a aceptarlo y rellenar los huecos, no puedes hacer nada”.

 

 

UN FAN DE SPIDEY

Ningún detalle hacía imaginar que The Amazing Spider-Man #583 USA fuera a convertirse en un best-seller, por más que Marvel lo hubiera promocionado como la vuelta de Peter al ruedo sentimental, que el legendario John Romita se hubiera encargado de la portada o que el equipo creativo compuesto por Mark Waid y Barry Kitson, que anteriormente se hubiera encargado de narrar el origen de la Liga de la Justicia de América o de acometer proyectos en común como Empire, se descolgaran con una tierna historia que en realidad hablaba sobre la particular relación de Peter con su amiga y primer amor, Betty Brant. Pero aquel número del Hombre Araña también contenía una modesta historia de complemento, que Stephen Wacker orquestó sin imaginar la repercusión que luego tendría, porque en caso contrario hubiera sido mucho más ambiciosa. En ella, Spidey asistía a la toma de posesión de Barack Obama, que coincidió con el lanzamiento del cómic, en enero de 2008. El cuadragésimo cuarto presidente de Estados Unidos había comentado su afición por los cómics y que el trepamuros se encontraba entre sus personajes favoritos, así que… ¿por qué no? El movimiento se integraba en otras iniciativas que hubiera hecho Marvel en el pasado, por las que siempre se hacía eco de quién fuera el Comandante en Jefe de Estados Unidos en cada momento. Franklin Roosevelt había entregado su escudo al Capitán América; Richard Nixon se había descubierto como el Número Uno de una organización secreta destinada a hacerse con el poder del país; Jimmy Carter había sido salvado de sendos intentos de asesinato por Spiderman y Los 4 Fantásticos, respectivamente; Ronald Reagan entregó un perdón presidencial a Hulk; Bill Clinton fue uno de los que portó el ataúd del Capitán América cuando se dio a éste por muerto; y George Bush había saludado el regreso del Centinela de la Libertad en The Ultimates. Desde los años cuarenta, ningún presidente había faltado a su cita en las viñetas, y Obama no iba a ser distinto. De hecho, debido a su inmensa popularidad, se convirtió en uno de los más ubicuos de la historia del cómic.

 

Lo que en principio no era más que una simpática historia, en la que el nuevo inquilino de la Casa Blanca se encontraba con el personaje cuyas aventuras había seguido desde niño, alcanzó el grado de superventas en cuanto se corrió la voz sobre su temática. En plena Obamanía, The Amazing Spider-Man #583, con una portada alternativa a cargo de Phil Jimenez en la que el presidente posaba para Spidey, agotó varias tiradas en pocos días, hasta convertirse en el tebeo más vendido del año, con un total de 350.000 ejemplares puestos en la calle, y sin duda el más comentado en los medios de comunicación. En opinión del editor Steven Wacker, “Marvel siempre ha luchado por representar el mundo al otro lado de tu ventana, por lo que en cada época tenemos que mostrar al presidente que corresponda. Spidey es sin duda el personaje más reconocible de Marvel, por lo que es un gran embajador para la gente que no lee nuestros cómics. Pero no puedo dejar de lado el hecho de que Obama sea un aficionado a Spidey. Si él no lo hubiera admitido, probablemente no hubiéramos hecho esta historia en concreto, de manera que me alegro de que comentara el tema”.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 19

UN NUEVO DÍA: MODELO EN PERFECCIONAMIENTO

Los estertores de 2008 marcaron la conclusión del primer año de “Un nuevo día”, el landscape tanto editorial como argumental que había marcado el mayor cambio en la vida de Spiderman en décadas. Stephen Wacker afinaba al máximo los equipos creativos de los que disponía, introduciendo algunos pequeños cambios que iban en la buena dirección. La salida de Zeb Wells, uno de los cerebros que se sentaban cada mes en la mesa de redacción, fue inmejorablemente suplida con la incorporación de nada menos que Joe Kelly, guionista soñado por muchos aficionados arácnidos desde hacía años. Mientras, Marc Guggenheim demostraba que no había que perder de vista los trabajos que estaba realizando, como demostró con una conmovedora y dramática historia protagonizada por Flash, el viejo abusón de Peter Parker en el instituto.

 

 

LA SOLUCIÓN DEL MISTERIO

Jackpot fue una de las sorpresas que trajo “Un nuevo día” desde su comienzo, ya que fue introducida en el especial que dio paso a la iniciativa. ¿Una pelirroja escultural que se hacía llamar con el mismo término que había utilizado Mary Jane cuando conoció a Peter? De inmediato, una gran mayoría de los lectores, espoleados desde los mentideros online, dieron por hecho que la que acababa de dejar de ser la esposa del trepamuros seguía presente en la serie, de la manera más inesperada que cabía imaginar. Pero poco después, en el arco argumental de Muñeca de Papel, Dan Slott confirmaba lo contrario. Había sido él quien sugiriera la posibilidad de jugar con la identidad de la justiciera, pero el objetivo primordial de los guionistas no era otro que introducir una vigilante callejera en la línea de El Merodeador o de La Gata Negra. Fue Marc Guggenheim quien más partido sacó al personaje y, en buena lógica, tenía que ser Guggenheim el encargado de descubrir la verdad sobre Jackpot. El autor aprovechó además para recuperar a Walter Declun, el ejecutivo corrupto de Control de Daños que aparentemente muriera en los cruces de Lobezno con “Civil War”, pero también a la olvidadísima Commanda, una villana de la que no sabíamos nada desde los tiempos de Spiderman: Las historias jamás contadas. El relato de Jackpot, con el que se inicia este tomo, conformaba el Amazing Spider-Man Annual #1 USA, publicado en 2008. En realidad, aquel especial hacía la entrega treinta y cinco en los Annuals que había recibido la principal colección arácnida, un detalle que podía descubrirse mediante la doble numeración que Marvel incluyó en la cubierta.

 

LLAMADLE FLASH

Era el tipo sonriente, despreocupado y presuntuoso que estaba en primer plano y se burlaba del apocado Peter Parker en aquella viñeta del origen de Spiderman (Amazing Fantasy #15 USA. 1962. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 1). Desde entonces, Flash Thompson se había quedado en la memoria colectiva de los fans como la bestia parda de Pete en el instituto, a la par que el mayor fan de Spidey. Pero el Midtown High School había quedado atrás, antes incluso de que Steve Ditko dejara de dibujar la serie, y luego serían diversos los papeles que asumiera Eugene Thompson. Ya en la época dorada de John Romita, cuando se vistió de uniforme y viajó para luchar en la guerra del Vietnam (referencia histórica que, forzosamente habrá que dejar de lado), creció de caricatura a personaje con cara y ojos. En sus intermitentes apariciones en la serie, se convertiría en uno de los mejores amigos de Peter, al tiempo que quedaba al descubierto una infancia difícil, llena de abusos. Años más tarde, algunos guionistas reincidirían en el Flash abusón y descerebrado. ¿Y después? El viento, y el inicio de “Un Nuevo Día”, se llevaron a Flash de regreso al olvido, hasta que llegó la hora de saber de él. Ocurrió en un número autoconclusivo de Amazing, también escrito por Guggenheim, que lo situaba como combatiente en Irak y para el que el guionista se documentó con la ayuda de soldados que habían estado sobre el terreno. Era algo a lo que el comité de guionistas llevaba dando vueltas desde el comienzo, devolver a Flash al ejército y allí hacer algo radical con él. La historia, que cambió de manera radical la vida de Flash, llegaría a ser objeto de polémica dentro del correo de lectores de la edición americana. Hubo soldados que se identificaron con la historia y dieron las gracias por ella mientras que otros aficionados se escandalizaron por el tomo militarista de la misma o que se abordara exclusivamente desde el punto de vista de los estadounidenses. Guggenheim se defendió afirmando que él se había opuesto a la invasión de Irak y criticado la guerra de Afganistán, pero igual que no estaba de acuerdo con cada afirmación que hacían sus personajes, tampoco tenía por qué estarlo con las declaraciones políticas de éstos. Y añadía: “Para ese número, hice una meticulosa investigación que me permitiera mostrar las acciones de americanos e iraquíes de la manera más realista posible. Sin embargo, no hubo la oportunidad de contar la historia desde la perspectiva iraquí. Tampoco para expresar mi opinión de que, aunque apoyo a las tropas americanas, no creo que sus vidas deban desperdiciarse en una guerra más o menos bien planificada. Como escritor, a veces sólo puedes contar la historia que te han contado”. Wacker por su parte dijo al guionista que era el mejor número que había escrito.

 

NACIDO PARA ESCRIBIR SPIDERMAN

En la segunda parte del volumen, damos la bienvenida a un escritor que recordarán con inmenso cariño muchos fans. Se trata de Joe Kelly, excelente guionista de diálogos chispeantes y tramas densas y complejas que empezara su carrera profesional en Marvel durante la segunda mitad de los años noventa, en series como La Patrulla-X y Masacre, y que luego saltaría a DC para realizar, entre otras cosas una más que estimable etapa de Action Comics, una de las colecciones de Superman. Kelly volvió a La Casa de las Ideas de la mano de su antiguo editor en DC Stephen Wacker, para unirse al equipo de guionistas del Hombre Araña, personaje que parece fabricado a su medida, como ya demostrara en aquel inolvidable episodio de Masacre en el que Wade retrocedía en el tiempo para introducirse en la trama de un Amazing de la época Romita. En aquel entonces también desarrolló un pequeño arco de Webspinners, una serie compuesta por aventuras cerradas del trepamuros, pero no tuvo ocasión de abordar el personaje desde sus colecciones principales.

 

LA DESPEDIDA DE ZEB WELLS

La incorporación de Joe Kelly coincidió en el tiempo con la marcha de Zeb Wells, uno de los fundadores del concepto que latía detrás de “Un nuevo día”. Wells se marchaba con la que quizás fuera su mejor intervención: una aventura larga que Spiderman compartía con El Castigador y que destacó especialmente por la labor del dibujante Paolo Rivera, un extraordinario artista que también sería el encargado de revisar el origen del trepamuros, dentro de una iniciativa titulada Mithos. Rivera volvería más adelante a figurar en Amazing, con nada menos que la segunda parte de “Un día más”, pero eso es historia para otra ocasión.

 

EL CANDIDATO MARVEL

Todas estas historias se publicaban originalmente en 2008, coincidiendo con el enfrentamiento por La Casa Blanca entre Barack Obama y John McCain. En Marvel, tuvieron la ocurrencia de introducir un tercer candidato en liza: Stephen Colbert. Se trata de un humorista que cuenta con su propio programa de televisión en el canal Comedy Central, por el que ha ganado multitud de premios. La candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos fue impulsada desde la pequeña pantalla en octubre de 2007. Aunque nunca pasó de ser una pequeña broma, en Marvel decidieron reflejarla dentro de su propio mundo de ficción, a través de carteles, pegatinas y anuncios que pudieron encontrarse en las viñetas a lo largo de varios meses. Incluso siguieron adelante con ella una vez que, en nuestra realidad, quedó certificado que Colbert nunca optaría a la Casa Blanca. El mayor acto de esta campaña imaginaria tendría lugar en la pequeña historia con la que se cierra este tomo, aparecida como complemento del Amazing Spider-Man #573 USA, que incluso contaría con una portada alternativa dibujada por Joe Quesada con Colbert como protagonista. Por fin, el 5 de noviembre, el Daily Bugle proclamó que, al menos en el Universo Marvel, Colbert había ganado en votos populares, mientras Obama había alcanzado el mayor número de votos electorales. Meses después, La Casa de las Ideas pondría corolario a tan divertida ocurrencia, con la asistencia de Spiderman a la toma de posesión de Obama, la cual también podremos leer en esta misma colección.

 

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 18

PLAN EDITORIAL 2018: LA ACTUALIDAD

Estrenamos año y estrenamos colección americana arácnida. En este número irrumpe Peter Parker, el Espectacular Spiderman, la cabecera con la que Chip Zdarsky y Adam Kubert buscan recuperar el sabor clásico del personaje, mientras Dan Slott sigue en paralelo con su particular epopeya. Hablaremos con más detalle al respecto de ello, pero ahora nos toca adelantar las claves del año que empezamos. Dado que Spidey es uno de los personajes con mayor número de lanzamientos, ¿qué te parece si repartimos el esfuerzo entre las dos colecciones protagonizadas por sendos Peter Parker? Aquí nos quedamos con la actualidad, mientras que en Renueva tus votos te contamos los clásicos.

 

EL ASOMBROSO SPIDERMAN Ya tenemos bastante cerrado el calendario para todo el año de la principal cabecera del trepamuros en España. En enero y febrero, el primer arco de la nueva Spectacular; en marzo y abril pasamos al final de la etapa de Kelly y McGuinness en Spiderman / Masacre, para ya en mayo meternos de lleno en Marvel Legacy. Durante los primeros tres meses, acogeremos una aventura completa en cada tomo, siguiendo el orden de Amazing, Spectacular y la colección compartida con Wade. Agosto y septiembre quedan reservados para “Veneno Inc”, el cruce entre Amazing y la nueva colección del Protector Letal. Y atención, porque si nada se tuerce nuestra previsión señala los tres últimos meses del año como un “todo Amazing”, que conduciría al #800 USA en diciembre.

EL PERSONAJE DEL AÑO

Veneno regresa a los orígenes

 

VENENO Una de nuestras grandes apuestas para el año. Veneno ha dado el campanazo como no ocurría desde los años noventa. El personaje ha vuelto a las raíces en su nueva cabecera, cortesía de Mike Costa, primero con Gerardo Sandoval a los lápices, luego nada menos que con Mark Bagley. Se trata de la primera colección de toda Marvel en recuperar la numeración clásica y además se situará en el centro de atención gracias a la película que protagonizará Veneno y que se estrenará a comienzos de octubre. Nuestro planteamiento para la grapa es el de ofrecerte entregas dobles, durante todo el año, de manera que nos permita sincronizarla con El Asombroso Spiderman y dejarlo todo listo para el cruce que acogeremos aquí durante el verano. Mientras tanto, el prólogo de “Universo Veneno” lo verás recogido en un 100 % Marvel de tapa blanda, idéntico formato en que lanzaremos la saga propiamente dicha. Las fechas de salida son febrero y abril, respectivamente. No obstante, y dada la importancia que tendrá el Protector Letal a lo largo del año, no descartamos otras publicaciones a su alrededor.

 

UNA HIJA ADOLESCENTE

Annie crecerá con Marvel Legacy

 

OTROS HOMBRES ARAÑA Tanto Renueva tus votos como Spider-Man saltarán a Marvel Legacy este marzo. La primera con un salto de nada menos que ocho años para sus protagonistas y un nuevo equipo creativo, el formado por Jody Houser y Nick Roche; la segunda con la presentación de unos nuevos Seis Siniestros. Apunta además que sigue adelante Spidermen II, hasta su final natural, en marzo. Y en el apartado de formatos recopilatorios, apunta detalles, todos en 100 % Marvel de tapa blanda: Spiderman 2099 termina en el sexto tomo (enero), para ser sustituida por Ben Reilly: Araña Escarlata en abril, con segundo tomo en julio. Se mantiene así la ración arácnida de Peter David. Y Spider-Gwen regresa además en mayo, con su tercer tomo.

 

Spot On perteneciente a El Asombroso Spiderman nº 135

El Asombroso Spider-Man 118

Guión: Joe Kelly

Dibujo: Ed McGuiness

Color: Jason Keith

Contiene: Spider-Man/Deadpool 1-3 USA

Formato: Comic-book, 12×26, lomo, 80 páginas

Precio: 5,00€

Sinopsis:El trepamuros y el Mercenario Bocazas se unen en una serie compartida por ambos y realizada por el mejor equipo con el que haya contado jamás Masacre: Joe Kelly y Ed McGuinness regresan para narrarte la más explosiva buddy movie que hayas contemplado jamás.

Problemas con la edición americana han impedido que el final del arco de Don Divino llegue a las librerías españolas por ahora, así que en su lugar este mes tenemos otra cabecera secundaria del trepamuros. Hemos visto a Spider-Man en toda clase de team-ups, pero esta vez tendrá que hacer equipo con el otro cuentachistes de rojo: Masacre, el mercenario bocazas. ¿Sobrevivirá Spidey a la experiencia?

El equipo creativo con el que nos encontramos para la cabecera es muy especial. Puede que Rob Liefeld sea el creador de Masacre, pero sin duda fue la etapa de Joe Kelly con dibujos de Ed McGuiness la que le dio la personalidad jocosa que todos conocemos además de darle profundidad dramática. Así pues,es todo un honor volver a tener al mismo equipo a los mandos del Mercenario Bocazas, nada más y nada menos que compartiendo cabecera con Spider-Man (a quien Kelly ya demostró saber manejar durante la etapa El Desafío).

La trama, que empieza con Masacre intentando reconciliarse con el trepamuros tras provocar su marcha del Escuadrón Unidad de Steve Rogers, es una excusa para que los personajes interactuen en un festival de chistes. Aún así, es capaz de mantener el interés del lector por averiguar qué sucede.

El humor funciona en la mayoría de las ocasiones, aunque puede llegar a saturar hasta cierto punto. Por lo demás, el mayor acierto de Kelly se encuentra en una gran caracterización de ambos protagonistas. No solo mantiene sus características a nivel básico, sino que también es capaz de sacar jugo al status quo actual de ambos personajes.

Así pues, Industrias Parker juega un papel relevante en la historia, mientras que los Mercenarios a Sueldo de Masacre o su esposa Shiklah también hacen acto de aparición. Vemos a Peter en su papel de C.E.O mientras que Masacre trata de ser un héroe a su manera con su recién adquirida fortuna.

Respecto al dibujo de Ed McGuiness, es muy espectacular, ideal para las escenas de acción y para que el ritmo del tebeo no decaiga en ningún momento. Sin embargo, en escenas de personajes sin máscara flojea en ciertas expresiones faciales (y es curiosa su decisión de no emplear el traje “tecnológico” de Spider-Man que lleva usando desde el inicio de la nueva etapa.

En definitiva, nos encontramos con un tebeo la mar de divertido divertido que se las apaña para aportar un extra más mediante una caracterización de personajes muy acertada. Fans tanto del trepamuros como del Mercenário Bocazas, a por él

NOTA:8,5/10