EL DESAFÍO (TERCERA PARTE): MONSTRUOS MÁS QUE HUMANOS

Penúltimo capítulo de “El desafío”, antes del choque definitivo contra la familia Kravinoff y sus planes para devolver al mundo de los vivos a Kraven El Cazador. Conforme se acerca ese siniestro momento, la oscuridad se va apoderando de las páginas de The Amazing Spider-Man, como un presagio del fundido a negro que llegará a continuación. Semejante pesadumbre se refleja en el antagonista al que se enfrenta el trepamuros antes del último asalto. Se trata de El Lagarto, uno de los enemigos más veteranos del personaje, a quien el destino ha colocado en el peor momento de su existencia. No es la única amenaza que afronta Spidey en este volumen, donde también se cruza en el camino de nada menos que dos Rinos, una versión femenina de El Escorpión y Juggernaut.

 

 

¡Quién iba a contar, a los lectores de los años sesenta, que aquel tipo tosco y envuelto en una piel de rinoceronte, tenía también su corazoncito! Rino fue una de las nuevas aportaciones de John Romita al mito del trepamuros, poco después de hacerse con las riendas de la serie. El personaje pronto se convirtió en un habitual de Hulk, con el que solía medir su fuerza bruta, y se alejó en consecuencia del entorno de Spidey, salvo por ocasiones muy singulares. Ya en el siglo XXI, una historia en concreto, tan trascendental para él como olvidada por los demás, lo redefinió y le dotó de un mayor contenido. Se trataba de “Flores para Rino”, desarrollada por Peter Milligan y Duncan Fegredo para Spider-Man’s Tangled Web #5 y 6 USA (2000), en la que el villano conseguía un aumento artificial de su inteligencia y encontraba al amor de su vida, sólo para perderlo todo poco después y volver a las costumbres de siempre, como si se tratara de algo inevitable. La historia mostró un lado de Rino que nunca se había visto hasta entonces, y otros autores terminaron por bucear en ese aspecto tan particular.

 

Saltando diez años en el tiempo, llegamos hasta The Amazing Spider-Man #617 USA (2010. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 25), precisamente el primer volumen de esta serie dedicado a “El desafío”. Joe Kelly y Max Fiumara dedicaban una potente historia autoconclusiva a dar otra vuelta de tuerca a Rino, ahora casado con una amable esposa que lo adora, con un nuevo nombre, un trabajo honrado y, en definitiva, una vida distinta a lo que había tenido hasta ese momento, y mucho más satisfactoria. La tranquilidad era interrumpida por la llegada de un nuevo Rino, que trataba de mostrarle su respeto, pero que no hacía sino enturbiar la recién adquirida paz. Con un sustituto en las calles, parecía como si el destino quisiera haber dado una salida a Aleksei Sytsevich… pero la historia distaba mucho de haber terminado. Kelly y Fiumara la retoman aquí, de nuevo con un episodio único, tan sobresaliente como el anterior, pese a que su tono es por completo distinto.

 

El planteamiento de “El desafío” permitió al editor Stephen Wacker presentar historias muy diferentes a cada nuevo paso del landscape. A la segunda parte del relato sobre Rino siguió un episodio en que Fred Van Lente recurría a Escorpión, una puesta al día femenina del viejo enemigo de Spidey que había presentado cinco años antes, en Amazing Fantasy vol. 2, #7 USA (2010). Carmilla Black había seguido una trayectoria irregular, siempre de la mano de su guionista, quien encontró en esta aventura la manera de darla un pequeño impulso.

 

Acto seguido, llegaba un arco con intenciones muy diferentes, ya que se trataba de una secuela de la mítica historia de Roger Stern y John Romita Jr. “Nada puede detener a Juggernaut(The Amazing Spider-Man #229 y 230 USA, 1982), que todavía se recuerda como un pináculo dentro de la memorable etapa que realizaron estos autores. Wacker no pudo hacerse de nuevo con los servicios del dibujante original, pero eligió en su lugar a Lee Weeks, un artista con un estilo similar al de Romita Jr. La nueva aventura no sólo retomaba el argumento de la clásica, sino que además asumía posteriores encuentros de Spidey con Juggernaut, así como las circunstancias actuales del personaje. La profesionalidad en estado puro de la que hacía gala Stern servía también para recordar el maravilloso sabor de boca que dejara su paso por la serie treinta años atrás.

 

La calidad de estas historias, no obstante, quedaría eclipsada por la última de las sagas aquí incluidas, que brilló como uno de los mejores momentos de todo “El desafío”. El terror, lo malévolo y lo sangriento se abrían camino en un relato que establecía un antes y un después en la relación entre Spiderman y El Lagarto. Estaba escrito, por incompatible que pudiera parecer con su estilo, por Zeb Wells, el que hasta entonces había sido autor de las aventuras más optimistas y divertidas del Nuevo Día arácnido.

 

La opción de recurrir a El Lagarto surgió durante las primeras discusiones alrededor de la galería de villanos que aparecería en “El Desafío”. Era obvio que un enemigo del Hombre Araña cuyo debut databa de TheAmazing Spider-Man#6 USA (1963) y que había llegado a convertirse en una de las grandes referencias clásicas del trepamuros debía estar en esta macrosaga. Sólo faltaba encontrar una historia que lo hiciera de nuevo un personaje interesante, y no fuera el típico enfrentamiento entre Spidey y El Lagarto que se salda con el héroe devolviendo la humanidad al villano. A este respecto, el guionista acudió a la trayectoria que había seguido Curt Connors a lo largo de los años: de una vida en familia como respetado científico y profesor de Universidad había pasado a la marginalidad después de la muerte de su esposa. Las periódicas transformaciones en El Lagarto no hacían sino restar piezas a su delicado equilibrio emocional. Connors era una persona al borde del abismo, y sólo faltaba un último empujón. “Queríamos utilizar las esencias del personaje, pero al mismo tiempo enseñar a la gente algo que no hubieran visto antes”, recuerda Zeb Wells. “La intención era alejarnos de la estructura del típico enfrentamiento contra El Lagarto. Para eso, teníamos que dejar atrás a Curt Connors y fijar el punto de atención en esta criatura que es una reliquia del periodo jurásico, que ha sido liberada de esa parte del cerebro que compartimos con nuestros ancestros. Estaba interesado en el punto de vista que tendría ese monstruo de nuestro mundo”.

 

Texto aparecido en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 27

EL DESAFÍO (SEGUNDA PARTE): ENCUENTROS MISTERIOSOS

El segundo volumen de “El desafío” comienza con una aventura de una longitud considerable y termina con otra, también formada por varios episodios. Las protagonizan villanos ligados directamente con el argumento central del evento, esa sucesión de amenazas que la familia Kraven está lanzando contra Spiderman, pero entre una y otra Stephen Wacker reservó un espacio para relatos más cortos, con una duración de apenas un número, o incluso menos, que denotan la intención del editor de reunir al mayor número de antagonistas arácnidos posibles. Y sí, tal y como estaba previsto en un primer momento, en el repaso hay muchas amenazas clásicas, pero algunas creaciones modernas reclaman también su hueco, como ocurre con el Señor Negativo y con el nuevo Buitre.

 

 

La primera vez que un chavalín llamado Dan Slott se cruzó con Mysterio era una mañana de sábado, cuando aquel niño que admiraba a Spiderman como a ningún otro superhéroe descubrió que entre los peores villanos del trepamuros se situaba un tipo con una pecera en la cabeza. No, no fue en un cómic donde Slott descubrió a Quentin Beck, sino en un episodio de la serie animada del Hombre Araña de finales de los años sesenta. En lugar de preguntarse qué diablos hacía aquel tipo con esas pintas, su reacción fue la de tantos otros: la fascinación. Y es que lo extraño, inusual e incluso aparentemente ridículo suele mezclarse en los villanos diseñados por Steve Ditko, pero el resultado global no suele producir risas, sino todo lo contrario. El personaje que nos ocupa debutó en The Amazing Spider-Man #13 USA (1963. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 1). Se trataba de Quentin Beck, un consumado especialista en efectos especiales que, tras ver frustrada su carrera en Hollywood, había conducido su actividad hacia el mundo del crimen, de manera que se enfrentaba a Spidey recurriendo a trucos de prestidigitador, engañando al trepamuros acerca de cuanto le rodeaba. “Nadie se parece a Mysterio”, afirma Slott. “Y cuando eres un niño y estás garabateando a todos tus héroes y villanos, éste es muy fácil de hacer. ¡Una pecera en la cabeza!”. De cara a su aparición en “El desafío”, en Marvel decidieron llevar a cabo un rediseño, del que se ocupó el propio dibujante de la aventura, Marcos Martín. Pero éste y Slott tenían una petición al respecto. Lo explica el escritor con estas palabras: “Marcos y yo insistimos mucho en que la pecera tenía que quedarse. ¡Si no hay pecera, no hay Mysterio!”.

 

Slott pidió expresamente escribir la saga, antes incluso de que se tomara la decisión de sistematizar el regreso de los grandes villanos arácnidos: “Le he dado vueltas en mi cabeza a esta aventura desde el primer año. Mysterio siempre funciona mejor cuando Spiderman no sabe que está luchando contra él. Me gusta que sea un secreto, una sorpresa, alguien que está trabajando detrás del escenario. En el momento en que Spidey descubre que se enfrenta a Mysterio, ha de esperar lo inesperado. Su mayor poder está en mantenerse oculto, en la discreción, en el sigilo. Recuerda que, hasta esta aventura, se suponía que el Mysterio original estaba muerto, pero, como vimos en el caso de Harry, Mysterio ha estado fingiendo la muerte de muchas personas. Por tanto, cuando lees esta aventura no sabes siquiera si está vivo, si es él quien verdaderamente mueve los hilos y qué es lo que está en juego”. Al hilo de lo explicado por el guionista, el desarrollo de la trama está plagado de innumerables engaños destinados a dejar al lector preguntándose por la autenticidad de lo que está contemplando. Con otro personaje esa clase de truco podría ser motivo de enfado para el fan, pero no así en el caso de Mysterio. Slott escribía este puñado de cómics desde el convencimiento de que el mejor ardid que podía hacer este villano no sólo consistía en engañar a Spiderman, sino también a quienes estuvieran leyendo la historieta.

 

Dentro de la trama de Mysterio también encontraremos al Señor Negativo, quien en el avance del volumen pasa a ocupar una posición preponderante. Surgido en el arranque de “Un nuevo día” de la imaginación de Dan Slott y de Steve McNiven, el Señor Negativo se ha hecho en este tiempo un hueco en la cima del crimen organizado de Nueva York, utilizando para ello los más eficaces y brutales métodos, mientras se ocultaba bajo la identidad del filántropo Martin Li, impulsor del Proyecto Festín, en que colabora Tía May. Este regreso del personaje tenía lugar después de que llegara a protagonizar su propia miniserie, que acometió uno de los guionistas de “Un nuevo día”, Fred Van Lente, junto al artista italiano Gianluca Gugliotta, y que se referencia a lo largo de la aventura. Con ella, Slott quería atar un cabo que llevaba suelto desde aquel primer encuentro entre el villano y Spiderman. Allí, éste le entregó una muestra de su propia sangre, para así salvar la vida de la hija de un líder de la Maggia. Aunque el villano no sabía que Spiderman es Peter Parker, el poder de su toxina mantendría una amenaza latente sobre éste y todos sus familiares.

 

El siguiente en pasar por la red era Morbius, creado por Roy Thomas y Gil Kane en homenaje a Drácula y cuyo debut se produjo en la mítica aventura en que a Peter le crecieron cuatro brazos extra, coincidiendo con la llegada a The Amazing Spider-Man #100 USA (1971. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 6). Se encargbaa de él, en una cortísima historia, Fred Van Lente, junto al dibujante de corte clasicista Joe Quinones. El regreso de Morbius suponía también la vuelta de su eterna amada Martine Bancroft, pero en lugar de dejarse arrastrar por la corriente dominante en el momento de publicarse la historia, en pleno auge de la saga Crepúsculo, Van Lente ofreció un relato tan sangriento como trágico. “He intentado mantener intacta la caracterización que se ha hecho de Morbius con posterioridad a sus encuentros con Spidey, cuando consiguió colección propia y se acabó convirtiendo en un anti-héroe”, decía el guionista, refiriéndose al serial de Morbius aparecido en los años setenta en la revista Adventure Into Fear.

 

Por último, tenemos al nuevo Buitre, personaje que introdujera Mark Waid y que por lo tanto se encargaba él también de continuar escribiendo, con Paul Azaceta al dibujo. La intervención del villano quedó en un segundo plano, ante las vicisitudes laborales de Peter Parker, tan llamativas que consiguieron colarse en los medios de comunicación generalistas, con titulares poco conscientes de la larga trayectoria del protagonista y la frecuencia con que siempre ha cambiado de ocupación. Pese a todo, el resultado no terminó de satisfacer a Waid, quien sentía que la actuación de Peter en estas páginas estaba fuera de personaje. “Daría cualquier cosa por volver atrás y reescribir la historia”, dijo al respecto.

 

Texto aparecido en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 26

LA GRAN AVENTURA ARÁCNIDA: EL COMIENZO DE “EL DESAFÍO”

Spidey no tiene villanos como los clásicos. Veneno puede que esté empeñado en colarse entre sus grandes antagonistas, y a Morlun tampoco le fue a la zaga. Los guionistas pueden esforzarse por traer nuevas y divertidas amenazas, y a veces surgen brillantes creaciones, como Muñeca de Papel… pero, por mucho que trates de innovar, llega un momento en que el carisma de los enemigos creados en los tiempos de Steve Ditko o John Romita puede con todo. Spiderman puede derrotar una y mil veces a El Lagarto, El Buitre, Electro, El Hombre de Arena, El Duende Verde, el Doctor Octopus, El Camaleón, Kingpin o Mysterio, pero cuando se trata de buscar villanos equiparables… ellos son los que siempre ganan, y los que siempre regresarán.

La primera temporada del nuevo régimen arácnido, como le gustaba llamarlo a Steve Wacker, se centró en la presentación del status quo, secundarios, escenario, villanos, etc. Las tramas, aunque establecidas en forma de historias independientes, fueron enredándose unas sobre otras, hasta llegar a “El rastro de la araña”, el que se podía considerar como punto y final al arranque de esta etapa. La segunda temporada, cuyo inicio vino marcado por el histórico Amazing Spider-Man #600 USA, ofreció una orientación un tanto distinta. El escenario en el que transcurrían las historias, así como los personajes de reparto que acompañaban a Peter Parker, ya eran conocidos por los lectores, con lo que llegaba el momento de jugar con ellos. Es aquí donde los villanos clásicos, con inteligentes giros en algunas de sus características, volvieron a recuperar la voz cantante, y lo hicieron mediante una macroaventura titulada, genéricamente, “El desafío”, que se extendió durante varios meses y cuyos capítulos podían leerse de manera autoconclusiva. Era una tendencia que, en cierta manera, seguía los pasos del Amazing #600 USA y de sus episodios posteriores, puesto que allí fue donde se recuperó al Doctor Octopus y a El Camaleón siguiendo en ambos casos un objetivo similar: presentar a ambos desde puntos de vista originales, sin que por ello perdieran su esencia.

 

El pequeño gran cambio que tuvo lugar con “El desafío” consistía en que esos ataques estuvieran coordinados desde las sombras por la psicótica familia del fallecido Kraven El Cazador. Las semillas de la historia llevaban plantadas desde los primeros pasos de “Un nuevo día”, en concreto desde The Amazing Spider-Man #565-567 USA (2008. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 16), donde Marc Guggenheim y Phil Jimenez presentaron a Ana y Sasha Kravinoff, hija y viuda, respectivamente, de Kraven. El clan llevaba desde entonces maquinando en las sombras, preparándose para su siguiente golpe. Su intención consistía en que Spiderman se enfrentara a la mayor prueba de su carrera. ¿Sería el trepamuros capaz de superarla? Wacker orquestó “El desafío” mediante pequeños arcos de dos, tres o a lo sumo cuatro episodios, cada uno de ellos dedicados a un villano a las órdenes de los Kravinoff, y cada uno de ellos realizado por un equipo creativo distinto, siendo el tono oscuro y un tanto adulto, sobre todo en comparación con la primera temporada de “Un nuevo día”, el elemento homogeneizador a lo largo del evento. En paralelo, la recién recuperada Web Of Spider-Man acogió relatos cortos autoconclusivos, dedicados a cada uno de los antagonistas, que abundaban en sus orígenes.

 

HÉROE DEL PUEBLO

El bueno de Max Dillon, también conocido como Electro, tuvo el honor de abrir la saga, en una aventura que reflejaba un tema tan real como acuciante: el de las personas excluidas a causa de la crisis económica que estalló en 2008, una problemática que azotó con especial crudeza en Estados Unidos y que Marvel tardó más de dos años en abordar. “Aunque intentamos permanecer alejados de los tópicos y las referencias que serán olvidadas en apenas unos meses, la crisis económica es tan grande y afecta a tantas personas como para ignorarla”, explicaba Mark Waid. Lo que quizás nadie hubiera esperado es que fuera Electro quien se colocara al frente de la protesta popular: él, como tantos otros americanos, perdía su dinero con la quiebra de entidades bancarias como Lehman Brothers, cuyo colapso en septiembre de 2008 supuso una verdadera conmoción mundial. “Cuando se produjo el crack de Wall Street”, añadía el guionista, “Electro también perdió los ahorros de toda su vida. Sí, era dinero robado, por lo que no podemos sentir mucha lástima por él, pero Max no lo ve así”.

 

ARENA EN LOS ZAPATOS

En el siguiente capítulo de “El desafío”, Fred Van Lente repetía colaboración con Javier Pulido, después de haberse encargado ambos de The Amazing Spider-Man #605 USA (2009. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 24). El guionista quiso aprovechar la dimensión humana alcanzada por El Hombre de Arena en Spider-Man 3, filme que le presentaba como esposo y padre de una hija. En los cómics, las circunstancias era diferentes, ya que la vida privada de William Baker también era distinta. “Nunca ha tenido nada que se parezca a una existencia normal”, mencionaba el guionista. “Cada vez que ha intentado conseguirlo, Spiderman lo ha arruinado todo, como si lo hiciera por el simple placer de divertirse. Para lograr tal ‘normalidad’, el villano comete algunos de los peores crímenes de su carrera, aunque no sea consciente de ello en un principio. Él sólo quiere que Spidey le deje en paz, y a Spidey le encantaría cumplir sus deseos, pero no puede ser así”.

 

La trama surgió a raíz de un dibujo realizado por Pulido en el que se mostraba a una niña encerrada en un castillo de arena gigante. “La imagen fue tan potente que tenía que averiguar qué quería decir y cómo podía contar una historia que la incluyera. ¿Quién era esa niña pequeña? ¿Y por qué El Hombre de Arena se preocupaba por ella?”, continuaba Van Lente. “Las respuestas a esas preguntas, combinadas con algunas otras conversaciones que tuve acerca de El Hombre de Arena, es lo que me llevó a escribir esta aventura”. Durante la elaboración del mencionado relato, se presentó una discusión acerca de si Baker era o no propenso al asesinato. “Cuando Steve Wacker me pidió que utilizara a este enemigo en ‘El desafío’, decidí explorar el tema de si es o no un asesino. Y así es como llegue al contexto de un misterioso crimen que debe ser resuelto”.

 

La aventura sacó especial partido de algo que era común a todos los demás episodios de “El desafío”: un incremento en el poder para todos sus villanos protagonistas. Javier Pulido echó el resto en mostrar unas nuevas habilidades para El Hombre de Arena inspiradas tanto por el filme como por su psicología. “No está loco o perturbado. Sencillamente, es un tipo con un cuerpo hecho de arena cuya biología es diferente a la nuestra”, concluía el guionista. “Es un Ben Grimm malvado, en el sentido de que ha sido convertido en un monstruo y debe vivir con eso. Sus nuevos poderes tienen que ver con el estado mental que sufre. Además, me quedé enganchado por la manera en la que Sam Raimi lo trató en la peli. Quería tener un Hombre de Arena gigante en mi aventura”.

 

A continuación de El Hombre de Arena, irrumpía por un único número Rino, con una inesperada historia de amor a cargo de Joe Kelly y Max Fiumara. Su lectura provoca que venga al recuerdo aquella maravillosa “Flores para Rino”, publicada en Spider-Man’s Tangled Web #5 y 6 USA (2001), aunque en este caso se trataba de un amor correspondido. La trama no se quedaría en ese breve capítulo, pese a lo que pudiera parecer, sino que habría de continuarse de manera intermitente a lo largo de varios años.

 

Este es el primer tomo de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman dedicado a recoger la trama completa de “El desafió”, junto a los pertinentes complementos de Web Of Spiderman. Por estas páginas, además de los ya vistos, veremos desfilar a Mysterio, Morbius, El Buitre, Juggernaut, El Lagarto y muchos más, aunque el plato fuerte quedará para el final, un último volumen en que la oscuridad lo invadirá todo.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 25

UN NUEVO DÍA TRAS EL RASTRO DE LA ARAÑA: ENTRE LA NOSTALGIA Y EL SALTO ADELANTE

La paradoja fue una de los retos al que se enfrentaron constantemente los guionistas coordinados por Stephen Wacker durante el desarrollo de “Un nuevo día”. Tenían el mandato de apostar por las esencias de Spiderman al tiempo que apuntaban hacia el futuro del personaje; habían dejado atrás un cambio radical sobre el que Marvel no quería dar demasiadas explicaciones, pero las circunstancias les obligaban a entrar en detalles a cada paso que daban. Esos condicionamientos no se metamorfosearon en piedras en los zapatos, sino en herramientas que utilizar para un objetivo que estaba por encima de cualquier otro: el de ofrecer cómics divertidos.

 

EL LADO OSCURO DE LO ESTRAFALARIO

Tras “El rastro de la araña” arrancaba la que extraoficialmente se definía como segunda temporada de “Un nuevo día”. Stephen Wacker continuaba preocupado por reforzar sus efectivos con talento literario. Mark Waid había cubierto el hueco dejado por Zeb Wells, pero la apretada cadencia de publicación exigía más madera. El presupuesto no daba para grandes estrellas, pero en su lugar el editor optó por recurrir a un perfil de guionista en que la profesionalidad estuviera en el primer puesto de la lista de méritos. Fred Van Lente, un estadounidense que llevaba un tiempo en Marvel haciendo dignos trabajos discretos con algún éxito puntual, fue requerido para unirse a la fiesta. Hasta entonces solía estar presente en proyectos ligeros, desde versiones infantiles de los héroes de siempre a The Incredible Hercules, donde había compartido tareas con Greg Pak, pero lo que pocos sabían es que Van Lente tenía una especial atracción por lo siniestro, que apenas había dejado entrever en sus últimas notas bibliográficas: una miniserie de Marvel Zombies y una versión noir de La Patrulla-X. Dentro de la Oficina Arácnida, dio rienda suelta a esa vertiente. Su carta de presentación fue The Amazing Spider-Man #589 USA, un cómic autoconclusivo para el que eligió como villano a La Mancha, criminal de tercera fila del que habitualmente se hacían chanzas. Pero Van Lente dejó congelada la sonrisa del lector veterano que recordaba aquellas ridículas historias del pasado. Las habilidades de La Mancha, abordadas desde una nueva perspectiva, tenían aplicaciones tan retorcidas como mortíferas. Ya nadie se burlaría de él. “Steve Wacker me pidió que le hiciera menos divertido y más digno de pertenecer a la galería de enemigos de Spidey”, dijo el autor. “La Mancha puede aparecer desde arriba, por detrás… En cualquier sitio en el que estés. A cualquier persona le debería resultar aterrador, por muy tonto que sea el personaje”,

 

LA CUESTIÓN DE LA IDENTIDAD SECRETA

Era una de las incógnitas que había dejado el ambiguo final de “Un día más”. Joe Quesada había pretendido, en un primer momento, que no hubiera nada que explicar. El matrimonio nunca había existido, Harry Osborn, los lanzarredes y la identidad secreta estaban de vuelta y había que echar la culpa de todo a la magia, pero una vez que el equipo de “Un nuevo día” tuvo que bajar al barro y escribir, una detrás de otra, cada historia del trepamuros, quedó en evidencia que las explicaciones eran necesarias para contar con un terreno firme sobre el que moverse. Amante de la continuidad y del uso de sus libretos como instrumento para ordenar la casa, Dan Slott se había erigido como el principal responsable de dar contenido a todo ese cúmulo de inconsistencias que dejó el choque con Mefisto. Cuando Quesada optó por éste, eligió también la opción sencilla, porque el diablo parecía capaz de alterar lo que fuera necesario sin mayores problemas. En la letra pequeña se evidenció que no había sido buena idea acudir a lo sobrenatural para reconfigurar a un héroe tan urbano y pegado a tierra como Spiderman. Por eso, cuanto más estuviera alejado el demonio de lo que había ocurrido, más verosímil sería el mundo arácnido construido tras su intervención. Cada nueva respuesta que ofrecía Slott restaba importancia a Mefisto, acotando cada vez más su intervención en lo ocurrido. Sí, Harry había vuelto, pero el motivo estaba en los efectos secundarios de la Fórmula Duende, no en ningún pacto con el demonio. Ésa era sencilla, pero, ¿qué pasaba con la identidad secreta, que Peter hubiera destruido ante las cámaras de todo el mundo durante “Civil War”? Es más, ¿qué ocurría con todos aquellos que, antes de la salida arácnida del armario, ya conocían el verdadero rostro de Spiderman? Brian Michael Bendis, que trabajaba con el personaje en Los Nuevos Vengadores, optó por la solución práctica, un desenmascaramiento en privado ante los miembros del grupo, pero Slott no era amigo de la simplicidad. En “Nuevas maneras de morir” insinuó que el trepamuros, junto a alguien que todavía no identificaba, habían hecho algo al respecto, pero no entró en más detalles sobre el qué o con quién. “Cuando Peter pensó eso de ‘lo que hicimos sigue funcionando’, algunos lectores asumieron que se refería a Mefisto”, explicaba a la prensa. “Pero no es así. Hay una historia por contar que ocurrió antes de que nosotros llegáramos. Una historia secreta en la que Peter y otra persona hicieron algo para borrar la mente de todos”. Los impacientes tendrían que esperar un tiempo para leer esa historia, pero mientras tanto el guionista sí podía darles otra cosa: podía explicarles cómo funcionaba eso que había hecho Peter junto a su misterioso benefactor. A tal efecto se consagró una saga con Los 4 Fantásticos como invitados especiales. El escritor siempre se había mostrado favorable a que la identidad de Spidey volviera a ser secreta, pero no ocultaba una espinita: que una vez conseguido eso, la excelente miniserie que había desarrollado acerca de la relación a lo largo de los años del trepamuros y la Antorcha Humana quedaba un tanto invalidada, ya que descansaba en buena parte sobre la amistad de ambos superhéroes y la confianza que Peter había tenido hacia Johnny al quitarse la máscara ante él y haberle dejado entrar en su vida privada. La nueva historia que ahora construía descansaba sobre aquel relato. “En realidad, no es que no hubiera pasado”, comentaba el guionista. “Simplemente, Johnny no recordaba lo que había ocurrido. Es algo de las nuevas reglas que mucha gente no acaba de entender. Todo ocurrió, pero los personajes no lo recuerdan”.

 

CAMBIO EN EL TABLERO

La tercera gran historia contenida en este volumen deja de lado las incógnitas del pasado para dar solución a una de las que habían sobrevolado el escenario en el presente. ¿Quién sería el futuro alcalde o alcaldesa de Nueva York? La subtrama, que venía desarrollándose desde los primeros momentos de “Un nuevo día” con no pocos giros, por fin se iba a resolver mediante una sorpresa mayúscula. Los guionistas ya la habían cocinado en sus reuniones iniciales, pero prefirieron retrasarla para que ocurriera de manera natural. De cara a la aplicación de la idea, tuvieron que convencer a Joe Quesada de que rompiera con la regla de que el Universo Marvel debía reflejar la realidad, pero lo consiguieron, ya que aquel cambio abría innumerables posibilidades. “Era una manzana demasiado jugosa como para no hincarle el diente”, llegó a decir JoeQ al respecto.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 21