EL VIEJO LOGAN 94: CAMINANDO HACIA EL FIN

Seguimos adelante con la campaña de desgaste de El Viejo Logan, ya con fecha de finalización en ese objetivo: Old Man Logan vol. 2, #50 USA pondrá fin a la serie, coincidiendo con El Viejo Logan nº 99. ¿Será el fin de la historia? No, en absoluto, y de hecho ya sabemos el nombre de la serie que sustituirá a éste, y no estamos refiriéndonos a la que protagonice el retornado Lobezno. De momento, vamos a mantener oculto su más que significativo título, porque da pistas acerca de lo que nos aguarda en las siguientes historias, por mucho que el empeño de todos los enemigos de nuestro héroe en acabar con él, y la evidencia de que esta vez pueden conseguirlo, hagan pensar en lo inexorable. Por lo pronto, este cómic acaba con un importante aviso: nuestro héroe va a intentar regresar a Los Baldíos, aunque falta por ver si lo conseguirá.

¿QUÉ FUE DE LA MANO? No nos referimos a la organización criminal ninja, sino a la extremidad de nuestro protagonista. En El Viejo Logan nº 87, La Samurái Escarlata llegó, aliada con El Gorgón, y sin mediar palabra y antes de descubrirse como Mariko, le rebanó la mano al mutante. A partir de ahí, el factor curativo, con una importante ayuda de Regenix, hizo su trabajo y pronto creció otra extremidad para sustituir a la perdida, con la particularidad de que, si bien El Viejo Logan recuperó también sus garras, no así el adamántium que las recubría. Con la ansiedad que produjo la situación, tanto en el protagonista como en nosotros, ocurrió que nos olvidamos por completo de la mano rebanada… pero no así Ed Brisson, que ha recuperado el tema después de tantos meses.

CAMORRA Y HEMORRAGIA A ESCENA Mira que estos dos villanos son un poco cutres y han quedado superados por el paso del tiempo, pero nos da un pequeño escalofrío reencontrarnos con ellos, dado que estuvieron entre los primeros antagonistas a los que se enfrentó Lobezno nada más estrenar su serie abierta. En concreto, ambos debutaron en Wolverine vol. 2, #4 USA (1989), cortesía de nada menos que Chris Claremont y John Buscema. En aquel entonces, formaban parte del paisanaje de Madripur, el lugar en donde se desarrollaban todas aquellas primeras historias, bajo las órdenes del siniestro General Coy, uno de los que fueran jefes criminales de la isla. Detalle curioso: Camorra podría ser descendiente de un asgardiano, sin precisarse si procedería de un dios, un gigante o un troll, mientras que Hemorragia es una especie única de vampiro, que originalmente ejerció como un cirujano perteneciente a la flota del pirata Francis Drake en el siglo XVII. Y es cierto que no se han prodigado demasiado de un tiempo a esta parte, pero sí que cabe situarlos en una aventura reciente, “Enemiga del Estado”, que disfrutáramos en 100 % Marvel. Lobezna nº 3.

LA LEY DE LA JUNGLA Pero el gran villano de esta historia es alguien tan alejado habitualmente del entorno mutante como Kraven El Cazador. Tras su resurrección, ocurrida en “Cacería Macabra” (2010. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 28), en el Bullpen se tomaron su tiempo, antes de empezar a utilizarlo, como si los guionistas tuvieran un miedo atávico a no estar a la altura del personaje, pero poco a poco se están animando a ello, hasta el punto de que, en los últimos meses lo hemos tenido en las calles de Nueva York, enfrentado contra Veneno. También ha venido apareciendo en la colección de La Chica Ardilla, algo que no hemos podido disfrutar por aquí, más allá de su primer encuentro, dado que esta serie, de momento, no se ha seguido publicando en España (¡y bien que lo lamentamos!). En esta historia, vuelve a uno de sus escenarios habituales, La Tierra Salvaje, en la que por ejemplo se enfrentara contra el trepamuros en una de sus aventuras clásicas, aquel homenaje de Roy Thomas y Gil Kane a King Kong, y a donde acudió poco después de resucitar. Tampoco es un escenario extraño para El Viejo Logan, puesto que ha estado allí en unas cuantas ocasiones, junto a La Patrulla-X. Cuando eso ocurre, por cierto, suelen estar también allí Ka-Zar y Zabú, y esta aventura no iba a ser diferente.

EL VIEJO OJO DE HALCÓN 6 EL ORIGEN DE LAS ESPECIES

 

Alcanzamos el ecuador de nuestra miniserie, con un episodio muy rico en acción, que además arroja algunas certidumbres acerca de la mitología de Los Baldíos. ¡Entramos en detalle sin más dilación!

REUNIÓN DE ARQUEROS El final del número anterior nos trajo la vuelta de Kate Bishop, lo cual no deja de tener su miga, puesto que Jeff Lemire ya nos había narrado un futuro alternativo en que ambos volvían a unir sus arcos. Esta vez estamos en el contexto de Los Baldíos, y quizás por eso tenga mucho más fuerza la historia. “Me encanta la idea de usar a Kate”, decía Ethan Sacks a Tucker Chet Markus, de Marvel.com. “Clint casi ha perdido su visión y no puede seguir haciendo esto en solitario. Necesita ayuda, y ella es perfecta por varias razones. La primera es que tienen una gran relación desde hace tiempo. Una vez que desaparece la desconfianza, surge la complicidad. Se conocen y saben que pueden pelear bien cuando están juntos. La segunda, las habilidades de ella son similares a las de él. Si hubiera traído a alguien como Hulka, Clint habría quedado en segundo plano. Esto será algo que hagan juntos”.

TENEMOS UN T-REX Es consciente Sacks de que, cuando alguien pone un dinosaurio encima de la mesa, la afición se acuerda de Parque Jurásico, así que él mismo reconoce la importancia de la saga literaria y cinematográfica, y nos deja un guiño, mediante esa viñeta del espejo retrovisor que evoca la mítica escena de la película de Steven Spielberg con la que se abrió la franquicia. El T-Rex de nuestra historia no tiene un sabroso abogado que llevarse a las fauces, así que opta por los simbiontes. Y aquí es donde hemos llegado al punto sobre el que más hay que llamar la atención. Si no has leído o has olvidado Lobezno: El Viejo Logan, no deja de ser una escena llamativa e impactante, pero si en cambio tienes en la cabeza la obra de Mark Millar y Steve McNiven… todo cambia, ¿verdad? Durante el trayecto que recorrían Lobezno y Ojo de Halcón, los dos viejos héroes iban encontrándose con todo tipo de sorpresas, vestigios de un mundo superheroico que había dejado de existir cincuenta años atrás. La más extraña de todas, probablemente, era la que se presentaba en la última página del quinto episodio… ¡nada menos que un T-Rex controlado por el simbionte de Veneno! La bestia se enfrentaba a nuestros protagonistas, tan sorprendidos como nosotros, y no había pista alguna acerca de su procedencia, salvo una conjetura de Clint, por la cual se trataba de un dinosaurio de La Tierra Salvaje que se habría encontrado con un simbionte. “Sí”, podíamos decir nosotros, “pero… ¿cómo?”. Cuando se trata de un guionista como Mark Millar los “¿cómo?” no importan demasiado, porque de lo que se trata es de crear imágenes y situaciones que se nos queden clavadas en el cerebro, y con ésta a fe que lo consiguió. Pero Sacks quería averiguar la manera en que se había llegado a producir una unión tan inesperada. ¡Y aquí nos lo ha descubierto! Quizás le inspirara la frase que pronunciaba El Viejo Logan en la viñeta anterior al comienzo de la persecución: “El pasado sólo duele si dejamos que nos alcance”.

EL SIGUIENTE MIEMBRO DE LOS THUNDERBOLTS La actual obra, aunque se ambiente cinco años antes de la acción de “El Viejo Logan”, se está publicando bastantes años después del lanzamiento de aquella aventura. Por lo tanto, en esos años se han dado situaciones dentro del Universo Marvel que el guionista podía incorporar a la trama. Por ejemplo, no hace mucho que El Soldado de Invierno se puso al frente de la última encarnación de los Thunderbolts, lo que lo convierte en un miembro más del equipo. ¿Tuvo, por lo tanto, algo que ver con la emboscada contra Los Vengadores? Lo que sí está más o menos claro es que ha vuelto a caer en manos de los malos, como ya le ocurriera cuando fue dado por muerto, a finales de la Segunda Guerra Mundial. Apuntamos además el paralelismo que se nos viene encima: a mitad de “El Viejo Logan”, en el quinto capítulo, tenía lugar el flashback que nos narraba la muerte de La Patrulla-X, contado en primera persona por el propio Lobezno, y aquí nos disponemos a escuchar, de boca de Clint Barton, la historia de la muerte de Los Vengadores.

EL VIEJO LOGAN 93 VUELTA AL INSTITUTO

Llevaba El Viejo Logan los últimos meses alejado de La Patrulla-X, pero igual que Thor siempre regresa a Midgard, por mucho tiempo que pase peleándose contra Gigantes de Hielo, Lobezno siempre vuelve a la vieja mansión: uno de los pocos lugares que puede calificar como su hogar. Ahora lo hace en circunstancias difíciles para él. Su factor curativo le está traicionando, igual que el cuerpo traiciona a un anciano cuando se acerca a sus últimos días. Ed Brisson, con la compañía de un Ibraim Roberson que poco a poco va puliendo sus habilidades como dibujante, ha querido buscar en este punto un enorme contraste, de manera que El Viejo Logan, en un momento tan terrible para él, reconecta con los mutantes más jóvenes de la mansión. El guionista aprovecha para centrarse en un secundario, Robert Herman, también conocido como Glob, que, aunque lleva casi dos décadas entre nosotros, nunca ha tenido una especial atención por parte de los autores. No hay personaje pequeño, quiere recordarnos Brisson, en una corta saga, con sabor a transición hacia los últimos episodios de la colección, en que también ha dejado que la Doctora Cecilia Reyes tenga su momento para brillar y para recordarnos el viejo parche de Lobezno. Es un detalle muy de agradecer, ya que, aunque hemos contado con ella durante toda esta etapa de La Patrulla-X de colores, han sido muy pocas las ocasiones en las que ha pasado a primer plano. ¡Probablemente, en esta historia haya aparecido en más viñetas de lo que lo ha hecho desde La Patrulla-X: ResurrXión nº 0! ¿Quiénes son, en último término, Glob y Cecilia? Echemos un vistazo a nuestra tebeoteca mutante particular.

MOVIENDO EL ESQUELETO MUTANTE Fueron Grant Morrison y Ethan Van Sciver quienes presentaron a Glob Herman, en New X-Men #117 USA (2001). No era más que uno de tantos mutantes raros que, de la noche a la mañana, poblaron la mansión, después de que Charles Xavier, controlado por Cassandra Nova, hubiera decidido salir del armario como líder del Homo superior. En aquel número en concreto, Glob no hacía sino aparecer en una viñeta y no llegaba a decir palabra. El personaje no requiere mayor atención hasta la revuelta juvenil propiciada por Quentin Quire. Morrison se olvida de él a continuación, pero no los editores de la franquicia, y de esta manera Glob Herman va a ser uno de los 198 mutantes que sobrevivan al Día-M con sus poderes intactos; regresará junto a La Patrulla-X cuando ésta se establezca en San Francisco y, una vez se produzca el “Cisma”, pasará a formar parte del alumnado del Instituto Jean Grey, con Lobezno como director de la escuela. De ahí la particular relación de éste con los jovenzuelos. Sí, estamos ante El Viejo Logan, una versión alternativa del personaje, pero en esencia siguen siendo la misma persona. Desde entonces, Glob ha permanecido en esa posición de fondo, siendo más parte del escenario que participante de las historias, con puntuales excepciones. Tenemos su cuelgue de la joven Jean Grey, por ejemplo, y también una aventura en el futuro junto a algunos compañeros, de la que volvió más maduro y curtido (Extraordinaria Patrulla-X nos 9-12). Apunta además que en la historia que acabamos de leer tenemos de vuelta a Los Purificadores de William Stryker, y de ahí que el título aluda a la mítica novela gráfica en que debutó éste, “Dios ama, el hombre mata”.

UNA DOCTORA EN CASA Ay, Cecilia Reyes se merecía mucho más de lo que finalmente ha tenido. Mutante latina de Puerto Rico, criada en el Bronx, fue concebida por Scott Lobdell y Carlos Pacheco, en X-Men #65 USA (1997), como una persona con una vida que cambia irreparablemente después de descubrir su condición mutante. Pasó a formar parte de la particular e interesantísima formación que tomó delantera en el equipo en aquel entonces, ya con Joe Kelly como guionista. Por encima de sus habilidades, Cecilia era una profesional de la medicina, de manera que tomó la posición de doctora dentro del equipo. No fue mucho lo que duró en sus filas, y desde entonces sólo la recuperamos de manera intermitente. Quizás el inminente salto al cine, con aparición del personaje en la película de Los Nuevos Mutantes, le otorgue por fin la atención que se merece. Se trata de uno de esos personajes que, bien utilizado, puede dotar de una gran riqueza a la franquicia.

EL VIEJO LOGAN 92: LA CUENTA ATRÁS

Termina la aventura que ha ligado el mandato como alcalde de Kingpin con El Viejo Logan, y cunde la impresión de que estamos “haciendo tiempo”. ¿Tiempo para qué? Evidentemente, para el regreso del Lobezno clásico, que se traducirá en el final de las aventuras de El Viejo Logan. ¿El final de las aventuras… y también de su vida? Es algo que está en el aire, y que dilucidaremos en los próximos episodios, pero, a día de hoy, ya tenemos una hoja de ruta bastante clara, de la que pasamos ahora a darte los detalles más significativos.

CORTANDO AMARRAS
En los últimos meses, hemos asistido a un proceso silencioso, pero evidente, por el que El Viejo Logan se ha ido desvinculando progresivamente de los grupos a los que pertenecía y, por lo tanto, de las otras series en las que aparecía de manera habitual. Primero desapareció de las páginas de Patrulla-X Oro, luego pasó a un discreto segundo plano en Arma X, de donde también terminará por marcharse… y, contra todo pronóstico, aunque estuvo presente en los acontecimientos de La resurrección de Fénix, luego no ha mantenido el contacto con Jean Grey, y tampoco ha pasado por las páginas de Patrulla-X Roja. Teniendo todo eso en cuenta, y a lo largo de los meses de Marvel Legacy, las actividades de El Viejo Logan han quedado acotadas única y exclusivamente a esta cabecera. ¡Por el momento!

BUSCANDO A LOBEZNO DESESPERADAMENTE
Es lo que estamos haciendo en el ciclo de especiales y miniseries en la que nos encontramos ahora inmersos. Desde el mes pasado está a la venta Búsqueda de Lobezno: Alfa, el especial de Charles Soule y Steve McNiven que abre los acontecimientos del microevento. Este mes se ponen a la venta los números uno de Búsqueda de Lobezno: Arma perdida y Búsqueda de Lobezno: Proyecto Adamántium, cuyas conclusiones se verán en noviembre, y el mes que viene abren fuego Búsqueda de Lobezno: Las garras del asesino y Búsqueda de Lobezno: Misterio en Madripur, que finalizarán en diciembre. Cada una de estas miniseries abordan diferentes entornos de personajes que reaccionan ante el inminente regreso de Logan: los detectives más destacados de la comunidad superheroica, los antiguos compañeros de Los Nuevos Vengadores, los enemigos del mutante y sus conexiones con Madripur, respectivamente. En los cuatro casos, las miniseries se lanzan en castellano mediante dos entregas dobles con periodicidad bimestral. De esta manera, nada más abrirse 2019, leeremos Búsqueda de Lobezno: Omega… y eso significará que ya tendremos al personaje reintegrado por completo en el Universo Marvel, lo que nos lleva a…

UN NÚMERO CIEN QUE TAMBIÉN SERÁ NÚMERO UNO
Nos referimos al que aguarda a esta colección a comienzos de 2019. La cabecera del mutante de las garras de adamántium alcanza el centenar de entregas publicadas, y ese será el momento preciso en que recupere su título original, el de Lobezno. Todavía no sabemos si nos despediremos de El Viejo Logan un número antes o lo haremos coincidiendo con la vuelta al tajo del personaje clásico, y tampoco sabemos todavía cuál será el equipo creativo que se encargará de Lobezno en esta nueva etapa, que ha querido la suerte de que coincidiera con un número tan redondo de la edición española. Lo que sí te podemos prometer, precisamente por eso, es que procuraremos ofrecerte un Lobezno nº 100 a la altura de semejante acontecimiento, que también sea un punto de subida perfecto para un montón de lectores. Con todo esto en cuenta, ya tenemos el camino señalado para los próximos meses.

 

Spot On originalmente aparecido en El Viejo Logan nº 92

EL VIEJO OJO DE HALCÓN 5: LA HERMANDAD DE VENENO

Se ha estado cociendo a fuego lento desde el comienzo de la serie, y aquí lo tenemos por fin. El único duplo de Madrox superviviente se hizo amigo de cierto simbionte alienígena y ahora ha llegado el momento de saldar su cuenta pendiente con Clint Barton.

 

 

LA CASA ROJA “Adivina quién se queda La Casa Blanca”, era la pregunta que hacía Cráneo Rojo antes de estrangular al Capitán América, en las páginas de la saga original de El Viejo Logan, desarrollada por Mark Millar y Steve McNiven y de la que es pre-cuela el cómic que nos ocupa. En aquella aventura, el villano nazi transformaba el que hasta entonces había sido el hogar del presidente de Estados Unidos en un templo de su ideología. Esos cambios todavía no se han producido aquí, por lo que contemplamos el edificio tal y como quedó tras la derrota de los superhéroes. Eso… o alguien se olvidó de mandar a Marco Checchetto el aspecto con el que se quedaba el edificio después de las modificaciones de Cráneo Rojo.

UN HOMBRE DE CONFIANZA ¿Te has fijado del tipo del bigotito que acompaña a Cráneo Rojo? Alguien con esas pintas no parece muy de fiar, pero, en algún momento del futuro, conseguirá ganarse la confianza de Ojo de Halcón y de muchos más, hasta engañar al viejo integrante de Los Vengadores. Tobias hace aquí su primera aparición cronológica, pero los lectores de Lobezno: El Viejo Logan ya lo conocían. Repasando de nuevo el clásico, fue él quien engañó a Clint Barton para hacerle llegar un maletín lleno de dosis del suero del Supersoldado… pero Tobias en realidad no trabajaba para ninguna resistencia, porque de hecho no existía ninguna resistencia: su lealtad, como acabamos de ver aquí, pertenecía a Cráneo Rojo.

EL SEÑOR DE LAS HORMIGAS Vamos con otro guiño al cómic de Millar y McNi-ven: Dwight, el chaval con el casco de Hombre Hormiga. También nos lo encontramos brevemente en la saga primigenia: ¡en una única página! Dwight impedía el paso por un puente, próximo a Des Moines, a todo aquel que no le pagara ochenta centavos. Quien se negaba, tenía que enfrentarse al millón de hormigas a sus órdenes, lo que suponía una muerte segura. El Viejo Logan nunca había oído hablar de Dwight y no tenía claro que se tratara de una broma, pero los huesos pudriéndose bajo el puente atestiguaban que, como decía Ojo de Halcón, aquellos eran “ochenta centavos bien gastados”. Tras divertirse al menos tanto como nosotros con la breve, pero intensa intervención del chaval, Ethan Sacks se preguntó cómo era posible que un crío así hubiera alcanzado tal dominio en el manejo del casco que creara Hank Pym. En estas páginas, hemos empezado a intuir la respuesta… ¡y tiene que ver con la muerte de su tío! ¿Acaso Dwight no se alza así como una versión granuja de Peter Parker? Aunque la respuesta a esa pregunta sea negativa, no hemos podido evitar hacérnosla.

ADIÓS A TURK Fue delincuente de poca monta, eterno esbirro de Kingpin, broma recurrente, el cliente fijo del Bar de Josie (hasta que, en este futuro postapocalíptico, se pasó al otro lado de la barra) y, en los últimos tiempos de la Tierra Primordial Marvel, poseedor de nada menos que una de las Gemas del Infinito, la que confiere control sobre la mente. Turk Barrett fue creado por Roy Thomas y Gene Colan, en Daredevil #69 USA (1970) y, después de casi cinco décadas tratando de pasar inadvertido, ha encontra-do un sangriento final que no se merecía, pero que nos ha dejado a todos impresionados. No hay un momento para las lágrimas, y menos en una línea temporal que amontona tan-tos cadáveres en su patio trasero. De momento lo dejamos aquí, cuando nos acercamos al ecuador de nuestra maxiserie. Para el mes que viene, dejamos esa sorpresa final con Kate Bishop, la mujer que llegara a heredar el título de Ojo de Halcón.

 

Spot on aparecido originalmente en El Viejo Ojo de Halcón nº 5

EL VIEJO OJO DE HALCÓN 4: QUE NO PARE LA MÁQUINA

¿Cómo solucionan las crisis en Los Baldíos? ¿Qué método utilizan para que se mueva la economía y baje el paro? El régimen de los villanos lo tiene claro: hay que fabricar todo tipo de armas con las que seguir oprimiendo a la población. En otros tiempos se podía manufacturar cañones, carros de combate o misiles, pero ahora de la cadena de montaje salen… Muertebots. Estos robots son una reproducción tan perfecta del Doctor Muerte que éste habitualmente los utiliza para confundir a sus enemigos y hacerles creer que se están enfrentando al auténtico Muerte. En el pasado, también han empleado como recurso para dirimir disputas entre autores. Cuando a cierto guionista-dibujante de Fantastic Fourno le gustaba lo que hacían otros con el Doctor Muerte, se apresuraba a asegurar que aquél no era sino un Muertebot. Y en los tiempos más recientes incluso han sido motivo de sorna, con un personaje tan genial como el Muertebot de Vengadores I. A. Pero nadie ríe en Los Baldíos, y mucho menos Abe Jenkins. De villano de segunda a digno superhéroe, para acabar sus días fabricando dobles del dictador de Latveria y escapando a las puyas de sus compañeros de trabajo… hasta que llegó Ojo de Halcón.

 

LOS ORÍGENES Antes que de ninguna otra manera, a este personaje lo conocimos como El Escarabajo. Su carrera empezaba como enemigo de La Antorcha Humana, en Strange Tales#123 USA (1964), pero no tardó en diversificarse. Se enfrentó contra Spiderman, IronMan o Daredevil y, mientras mejoraba progresivamente su armadura,perteneció a equipos como El Sindicato Siniestroo Los Señores del Mal. Esta circunstancia fue especialmente destacada dentro de su trayectoria vital. No estuvo en la formación creada por el Barón Helmut Zemo para el mítico asalto a la mansión de Los Vengadores, pero Zemo sí le llamó para la idea más brillante de toda su carrera villanesca: la de crear un grupo de superhéroes que, en ausencia de Los Vengadores y Los 4 Fantásticos, se ganaran el favor de la opinión pública… pero que en realidad no eran otra cosa que villanos disfrazados. Ese grupo de superhéroes respondía al nombre de Thunderbolts y, en su seno, El Escarabajo pasó a serMACH-1, lo que, dicho sea de paso, conllevó una impresionante mejora estética.

 

LA TENTACIÓN DE HACER EL BIENLa trayectoria de los Thunderbolts es compleja, y pasó por muchas fases, plagadas de sorprendentes giros. Nosotros no podemos sino recomendarte que te hagas con toda la trayectoria inicial de la serie, publicada dentro de la Colección Extra Superhéroes, porque se trata sin duda de lo mejorcito que dio Marvel en los años noventa. Aquí basta precisar que, dentro de las filas del equipo, pronto surgieron dos facciones claras: los que le cogieron el gusto a pertenecer a los buenos y los que parecían del todo irredimibles… aunque esto también acabaría por cambiar. El caso es que AbeJenkins se encontraba entre los primeros, junto a Pájaro Cantor(la mujer de la que pronto se enamoró) y Atlas… cuyo destino final enLos Baldíosya leímos el mes pasado. Pero la mejor prueba de la redención de Abe surgió cuando Ojo de Halcón se puso al frente del equipo con el objetivo de legitimarlo, y la primera medida tomada a tal fin fue… la entrega voluntaria de MACH-1 a las autoridades, para que pagara en prisión su deuda con la sociedad. Abe consiguió superar la dureza de la cárcel y regresar a la acción, elevar su armadura de nivel y pasar a sucesivos MACH-II, III, IVy V… así hasta MACH-X, aunque en el camino se saltó algún que otro número. De esta forma, nos plantamos en el último intento de relanzamiento de Thunderbolts, que se saldó en apenas una docena de entregas, aunque las intenciones eran bastante buenas. En apariencia, MACH-X murió en el último número (Thunderboltsvol. 3, #12 USA, 2017. 100 % Marvel. Thunderbolts vol. 2, nº 2), pero es la clase de muerte confusa de la que en el Universo Marvel se escapa con total seguridad. ¿Cuándo? En el Universo Marvel convencional es algo que está por ver. En Los Baldíos, Abe permanecía con vida, pero no puede decirse que el destino le haya sonreído. Llegados aquí, no podemos sino preguntarnos si El Viejo Ojo de Halcón seguirá eliminando a sus viejos compañeros de batalla.

EL VIEJO LOGAN: EN LA CARRETERA

Cada cómic que se publica es hijo de su tiempo, de las circunstancias en las que ha sido concebido. Tal principio alcanza con el Universo Marvel su máxima expresión. A lo largo de sus muchas décadas de existencia, la Casa de las Ideas ha reflejado las épocas por las que ha pasado, con una obvia referencia a Estados Unidos, ya que es allí donde se producen sus historias, pero que por afinidad cultural puede llegar a trasladarse hasta nosotros. Si los cómics que alumbran el nacimiento de Los 4 Fantásticos o Los Vengadores están impregnados del optimismo y la ilusión de los sesenta, esa situación cambia en la década siguiente, presidida por el despertar a la dura realidad que trajo la guerra de Vietnam o el Escándalo Watergate, que acabó con la carrera política del presidente republicano Richard Nixon. Como respuesta a la amargura que envolvió a la sociedad en aquel entonces, los cómics se poblaron de personajes siniestros, vigilantes que disparaban a matar y seres terroríficos surgidos de las peores pesadillas. Había llegado el tiempo de Punisher, del Motorista Fantasma o del Hombre-Cosa. Pero, sobre todo, había llegado el tiempo de Lobezno.

El que habría de convertirse en el personaje más popular de esos treinta años llegó al mundo sin demasiadas pretensiones. El guionista Len Wein lo concibió como un fiero rival para Hulk. Lobezno sería un veinteañero respondón sin demasiado respeto por sus mayores, equipado con unos guantes de los que surgían unas garras de metal irrompible; John Romita, director artístico de la compañía en aquel entonces, se encargó de diseñar su aspecto, con un traje plagado de elementos felinos; Herb Trimpe le dibujaría en su primera aparición, una aventura publicada en Incredible Hulk #180 y 181 (1974), en la que Lobezno se enfrentaba contra el Piel Verde y El Wendigo, un terrible monstruo de leyenda.

 

Tras el debut, Wein se animaría a recuperarle en la renacida Patrulla-X, un concepto que se presentó un año más tarde y por el que los adolescentes que hasta entonces habían formado parte del grupo serían sustituidos por un puñado de nuevos héroes, cada uno de ellos con una nacionalidad diferente. Lobezno venía de Canadá, y era el tipo duro. Fue determinante que Wein se marchara poco después de aquella aventura, para dar paso a un joven de 25 años llamado Chris Claremont, quien comenzó a añadir elementos a un personaje cuyo background permanecía pendiente de rellenar. Fue Claremont quien decidió que Lobezno fuera, en realidad, un tipo que, aunque hubiera superado ampliamente los treinta, se mantenía en una edad indeterminada, a causa de un factor curativo que, a la par que curaba sus heridas, ralentizaba su envejecimiento. Se estableció también que su verdadero nombre era Logan, sin precisar nunca un apellido, y que las garras nacían de sus antebrazos y formaban parte del cuerpo. Alguien las había puesto ahí, pero, ¿quién? Los misterios enseguida comenzaron a circundar al más violento de los integrantes de La Patrulla-X, quien pronto se descubrió como un tipo verdaderamente amenazador, el único de los héroes mutantes que se dejaba arrastrar por su rabia hasta el punto de matar a sus enemigos.

 

La atención hacia Lobezno se incrementó todavía más con la irrupción de John Byrne, dibujante que compartiría tareas de argumento con Claremont, y que se sentía especialmente afín hacia Logan, canadiense como él. Byrne estableció la especial afinidad del personaje hacia Japón. Allí había pasado largo tiempo, e incluso aprendió el idioma… Aunque nunca explicara las circunstancias, porque nadie había preguntado. Así era el Lobezno de los primeros tiempos: un misterio en cada viñeta esperando a ser respondido. Y las respuestas tardarían mucho en llegar, ya que Claremont se negaba a darlas, pues así mantenía la intriga alrededor del que pronto empezó a ser el mutante más deseado por los lectores.

 

En 1982, aparecería la primera gran historia en solitario de Logan, recopilada luego bajo el título de Lobezno: Honor, y en la que Claremont, junto a Frank Miller, exploraba los lazos del personaje con el País del Sol Naciente. Finalmente, Marvel concedió a los lectores algo por lo que pasaron años suspirando: en 1988 Lobezno obtuvo colección mensual. Para entonces ya rivalizaba con Spiderman por el favor de los aficionados, que lo habían elevado a categoría de icono. Agotado el siglo XX, Lobezno era el único de los personajes nacido después de los años sesenta que había logrado cautivar a nuevas generaciones. Alrededor de él, además de las aventuras que protagonizaba con La Patrulla-X o su colección mensual, empezaron a surgir toda clase de especiales y apariciones en otros títulos de la factoría. Incluso La Casa de las Ideas se atrevió finalmente a contar todos y cada uno de los detalles que comprendían su vida: el misterio se había esfumado, pero no así la popularidad, que siguió creciendo y alcanzó a las grandes masas cuando Lobezno se situó como la clave del éxito de las películas de X-Men.

 

En la actualidad, el mutante de las garras de Adamántium ha trascendido los tebeos en los que nació; es una franquicia, un héroe de cine y dibujos animados, un muñeco articulado y el protagonista de centenares de historias. Es un personaje reconocido por cualquier persona, no sólo por los pocos que leen cómics. Pero, por encima de cualquier otra consideración, Lobezno es el perfecto vehículo para contar un determinado tipo de historias: las que protagoniza el anti-héroe prototípico de estas últimas décadas: Es el justiciero de la carretera, un tipo duro pero honesto, al que no le tiembla el pulso cuando tiene que eliminar a sus enemigos, pero que también atesora bondad, honor y piedad; es un alma torturada por los errores de un pasado que siempre vuelve para perseguirlo; es alguien que, aunque encuentre la compañía de otros, siempre se sentirá solo. Todo eso lo comparte con esos anti-héroes que, de John McClane a Harry Callahan, han cincelado el cine durante una época de descreimiento.

 

La que quizás sea la más transcendental saga vivida por Lobezno en la primera década del siglo XXI vino de manos de Mark Millar, un hombre capaz de poner en marcha y ejecutar proyectos de colosales envergaduras, gobernados por tramas más-grandes-que-la-vida, con personajes paradigmáticos llevados a sus extremos y con una narrativa cinematográfica, a camino entre el espectáculo explosivo de Michael Bay y la hilaridad sangrienta de Quentin Tarantino, siempre ejecutada por dibujantes de primerísimo orden. Millar parte siempre de un concepto sencillo, minimalista, y a la par poderoso y exuberante, que en muchas ocasiones no sirven sino para responder a las preguntas que siempre se han hecho los grandes aficionados al cómic, como él mismo. Por ejemplo, ¿qué pasaría si los héroes se enfrentaran entre ellos en una guerra en la que unos optan por la seguridad y otros por la libertad? Así nació Civil War, el mayor acontecimiento Marvel de los últimos treinta años. ¿Y si todos los grandes enemigos de Spiderman se confabularan para perseguirle? Fue el comienzo de doce trepidantes episodios protagonizados por el trepamuros. ¿Qué sucede cuando, en nuestro propio mundo convencional, un chaval como otro cualquiera trata de convertirse en superhéroe? Ése fue el origen de Kick-Ass, un tebeo que ya es, también, película. Porque Millar busca siempre la manera de convertir sus obras en franquicias que se reproduzcan más allá de las viñetas. Y de momento lo está consiguiendo.

 

Para acometer Lobezno: El viejo Logan, la pregunta que se hizo Mark Millar fue tan simple como, ¿qué será de él dentro de cincuenta años? El proceso retardado de envejecimiento del que se beneficia Logan puede llegar a calificarse de maldición, puesto que le condena a contemplar la muerte de todos sus seres queridos, mientras él tiene que seguir adelante. El futuro que plantea esta historia no es agradable. Es un futuro en que los villanos vencieron, largo tiempo atrás, la eterna batalla entre el bien y el mal, y ahora controlan el mundo.

 

Los ecos de Will Munny, el personaje que encarnara Clint Eastwood en ese inolvidable western crepuscular que es Sin Perdón, encuentran resonancia en estas páginas. Algo del pasado de Munny le obligó a enfundar las pistolas para siempre, a alejarse de una vida de violencia a la que aspira a no volver nunca más. Logan ha seguido un camino paralelo en esta historia: cuando comienza la acción, lleva cincuenta años sin sacar las garras, nadie sabe muy bien por qué. Ha formado una familia que nada tiene que ver con sus aventuras de los tiempos de La Patrulla-X, y se ha establecido en un lugar en medio de ninguna parte, alejado de cualquiera de sus vidas pasadas.

 

Es entonces cuando ocurre algo anecdótico, casi sin importancia, que obliga al protagonista a emprender un largo viaje por la América conquistada por los villanos. Se plantea ante los lectores una auténtica road movie, un Mad Max del Universo Marvel en el que Logan, y con él los aficionados, recorre un mundo sin piedad en el que todavía existen las huellas de una época mejor que ahora sólo es un recuerdo para unos pocos ancianos. Millar apoya su devastadora visión de los grandes mitos de La Casa de las Ideas sobre el arte de Steve McNiven, quien ya estuviera junto a él en Civil War, y que aquí se adapta al realismo descarnado, a la par que épico, que requiere la historia.

 

Aquí tienes, por tanto, una aventura del mutante de las garras de Adamántium como nunca se ha visto antes: una epopeya en la que Lobezno fue derrotado, junto a todos sus amigos, en una noche siniestra. Tuvo la mala suerte de sobrevivir, y ahora sólo queda un viejo llamado Logan que, antes de reencontrarse con sus compañeros muertos, tiene todavía por delante una larga y tortuosa misión, llena de peligros, en la que contemplará esperanzas frustradas y sueños pervertidos. Al final de la carretera, le aguarda su verdadero destino.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Héroes. Lobezno: El Viejo Logan