SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 21: LA VERDADERA HISTORIA DE LA SAGA DE LAS DROGAS

Los cómics de la época, con el Code por medio, jamás mostrarían a la pareja en la cama o yendo más allá de los besos pasionales, ni a Stan Lee se le pasó siquiera por la cabeza hacerlo, sabedor de que buena parte de su audiencia seguía estando formada por niños, pero el aficionado inteligente podría sacar sus propias conclusiones (p. 125).

 

la Oficina de Salud, Educación y Bienestar de Washington, una agencia del gobierno estadounidense, quería que, dada la popularidad entre los más jóvenes de las publicaciones de La Casa de las Ideas, Stan Lee escribiera una historia sobre el peligro de las drogas (p. 125).

 

“Estábamos encantados de poder ayudar”, confesó. “Intercalé el tema en un argumento más amplio sin incluir ningún tipo de sermón. Los niños no escuchan si descubren que tratas de sermonearles. Yo sabía que, si intentaba aleccionar, podía causar el efecto contrario al buscado” (p. 125).

 

El rostro desencajado de la víctima, su cuerpo retorcido, sus dudas, sus miedos… Gil Kane reflejó todo eso en la escena. Nadie que la leyera podía pensar que aquello que hubiera tomado el joven era remotamente recomendable (p. 126).

 

El guionista también sometía a la adicción a uno de los secundarios. El elegido obvio fue Harry, el compañero de piso de Peter y pobre niño rico, hijo de Norman Osborn. Retroactivamente, se desvelaba su dependencia de las pastillas (p. 126).

 

El Comics Code se negó a aprobar la trama. Sus estatutos marcaban que en ningún caso los cómics podían aludir directa o indirectamente a la droga. Stan lee insistió, pero cualquier cosa que les dijera, se daba contra un muro: “¡No puedes mencionar las drogas!”, repetían una y otra vez. “No podía entenderles”, recuerda Stan (p. 126).

 

“Me acerqué a Martin Goodman. Sabía que podía meterme en problemas, porque Martin podía haberse enfadado porque yo hubiera escrito algo que no quería aprobar el Code. Pero le dije: ‘Martin, ésta es la historia… éste es el motivo por el que la he hecho… Me gustaría publicarla sin el sello de aprobación del Code’. Y él dijo: ‘¡Absolutamente, Stan! ¡Adelante con ello!’” (p. 127).

Hubo gente que acusó a Stan Lee de hacer atractivas las drogas, por el mero hecho de incluirlas en un contenido de entretenimiento. Niños que jamás habían pensado en ellas, ahora lo hacían por primera vez. Para Stan, nada podía ser más inexacto (p. 128).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

LA MUERTE DEL DUENDE: HISTORIA DE UNA TRAGEDIA DEL UNIVERSO ULTIMATE

Con “Muerte de un Duende” se materializaba el cambio creativo que había tenido lugar en Ultimate Spider-Man después de los 111 episodios dibujados por Mark Bagley. Su sustituto, Stuart Immonen, había tenido oportunidad de compartir las labores artísticas de dicho número, pero sería a partir del capítulo siguiente cuando tendría que ganarse a una afición que, hasta ese momento, no concebía al Hombre Araña Definitivo sin el estilo característico de Bagley. Para Brian Michael Bendis, el director de orquesta de la serie, llegaba también el momento de poner en marcha el mundo de Peter Parker tal y como quedó tras los cambios demoledores que habían tenido lugar en los pasados meses.

 

En números anteriores, Peter Parker había arreglado las cosas con su tía, que ahora comprendía su actividad superheroica; había rehecho su relación con Mary Jane, con la que volvía a salir; tenía una exnovia, llamada Kitty Pryde, que también era la nueva heroína del barrio; había mandado un montón de criminales a la cárcel… Muchos elementos con los que jugar y todo un statu quo que poner a prueba. Pero, ¿cuál podría ser el elemento desestabilizador por excelencia, después de haberse quedado atrás crisis como la de la muerte de Gwen, los clones o el ataque de Kingpin? Para Bendis, pasaba por recuperar la gran amenaza a la que estaba ligada la existencia de Spiderman desde el minuto uno: la amenaza del Duende Verde. El guionista consideraba que la trama de este villano, junto con la que había venido desarrollando alrededor del amo del crimen de Nueva York, era la más relevante construida desde el lanzamiento del personaje. Mucho había cambiado en aquellos más de cien números, pero Kingpin y Norman Osborn estaban allí desde el principio, volviéndose cada vez más peligrosos.

 

A lo largo de la serie, y mirando de lejos las circunstancias que habían acompañado a la historia del Duende Verde en la continuidad tradicional, pero evitando caer en las inconsistencia que décadas de historia dejaron en ésta, Bendis había establecido a Norman Osborn como el enemigo por antonomasia del Hombre Araña. Fue él quien cambió su vida para siempre, cuando creo la araña genéticamente modificada que transformaría a Peter en Spiderman; fue él, ya como Duende Verde, el primer villano al que se enfrentó (Ultimate Spiderman nº 1: Poder y responsabilidad). Fue él, una vez reapareció en escena, el que a punto estuvo de asesinar a Mary Jane, lo que acabaría por desencadenar, al cabo de un tiempo, la ruptura de la pareja (Ultimate Spiderman nº 5: Legado). Fue él el que puso en jaque al gobierno de Estados Unidos, con Peter como rehén (Ultimate Spiderman nº 10: Los Seis Siniestros). Y Fue él el que arrastró a Harry, su propio hijo y amigo de Peter, a la locura que le hizo convertirse en el segundo Duende (Ultimate Spiderman nº 15: El Duende). Conclusión: En los momentos más dramáticos de la historia de Spiderman, en esos instantes decisivos que actuarían como mecanismo de resorte para lo que habría de venir a continuación, siempre estaba la presencia de Norman Osborn.

 

Mientras que en el Universo Marvel tradicional Norman murió tras asesinar a Gwen, Harry siguió con su legado de Duende Verde, para luego curarse, y a partir de ahí terceras personas retomaron la identidad del villano, en el Universo Ultimate Bendis había optado por mantener el terreno acotado a la familia Osborn y al patriarca de la misma con vida. En el momento de iniciarse esta historia, nos encontramos a Norman pasó bajo custodia de SHIELD, igual que Harry, junto a otros muchos criminales puestos a buen recaudo en la prisión del Triskelion. ¿Era buena idea encerrarles a todos juntos? Pronto quedaría claro que no. Con este relato, Bendis aspiraba a narrar una gran epopeya dramática alrededor de la familia Osborn: una tragedia griega en toda regla, en la que Peter se ve implicado aunque no quiera y en la que una sensación preside cada viñeta, la de que “esto no puede acabar bien”. La oscuridad que rodea a la aventura queda puesta de manifiesto desde su título. Eso de “Muerte de un Duende” es una declaración de intenciones para un escritor que siempre se ha enorgullecido de no mentar en vano a la parca. Sin embargo, hasta las últimas páginas de la historia no adquiere naturaleza plena y no puede ser comprendida por los lectores.

 

En menor medida, el escritor preparaba el terreno de cara a “Ultimatum”, un acontecimiento que uniría todas las series del Universo Ultimate y en el que inicialmente pensaba dejar al margen al trepamuros, hasta que comprendió que tal posibilidad no era asumible. A ese respecto, los efectos colaterales que tienen lugar en el segundo capítulo, durante la escena del Triskelion, así como cuanto sucede con la base de operaciones de los Ultimates propiamente dicha, serían los sucesos que mayor impacto tendrían en otras colecciones.

 

Y junto a todo ello destaca el impresionante trabajo de Stuart Immonen, al que Bendis le dedica una gran escena de acción en las primeras páginas, con la que lucirse y demostrar a los lectores que nada habían perdido con el cambio. El recurrente enfrentamiento con El Conmocionador, un villano de segunda contra el que Spidey había luchado muchas veces en el pasado, siempre en pequeñas escenas de desahogo en las que librarse del criminal en pocas viñetas, sirve de excusa para realizar unas páginas trepidantes, verdadero catálogo de lo que Immonen es capaz de plasmar sobre el papel, con un homenaje a Spiderman 2 inclusive (ese coche cazado al vuelo en una telaraña). Esto supone apenas un aperitivo, en comparación con lo que aguarda en las páginas siguientes, pasando por una apoteósica batalla en Times Square, hasta el choque final sobre el Helitrasporte de SHIELD. El artista conserva idéntica fuerza en las viñetas de tratamiento de personajes, plenas de dramatismo, intensidad y urgencia. Hasta entonces, sólo los aficionados con gusto de gourmet percibían a Stuart Immonen como un grandísimo dibujante. A partir de ese momento, la plana mayor de los lectores le situarían, con todo merecimiento, entre las grandes estrellas del género.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 21

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 11: DETRÁS DE LA LLEGADA DE JOHN ROMITA

En 1949, John Romita comenzó a dibujar en secreto para Lester Zakarin, un entintador que necesitaba hacerse pasar por dibujante para conseguir trabajo en Timely. Era una práctica habitual en aquel entonces, de manera que Romita hizo sus primeras historias para Stan Lee sin que éste lo supiera. Cuando el artista le confesó la verdad, ni siquiera pestañeó: le dio el guión de un relato de cuatro páginas, sobre un alienígena que se hacía pasar por un bebé, que debía dibujar y entintar (pp. 79).

 

Cualquier intento de pasar al género superheroico dentro de la editorial de Superman y Batman chocaba con lo que definió como un muro de cristal. Los departamentos estaban acotados y un artista que dibujara historias románticas no podía hacerlas de tipos en mallas. “Era agotador. Fueron ocho años de tortura. Las historias eran estúpidas”, afirmaba (pp. 80).

 

A los postres, y después de tres horas abrumado por la palabrería de Stan, Romita ya había cambiado de idea, especialmente una vez que el editor le prometiera que allí ganaría 275 pavos a la semana, lo que superaba la oferta de la agencia de publicidad y era también el mayor sueldo dentro de Marvel, aunque, para justificar aquella cifra ante el puño cerrado de Martin Goodman, tendría un estatus un tanto diferente al de otros artistas. Su primer trabajo fue entintar The Avengers #23 (pp. 81).

 

Romita le hizo un dibujo del personaje a vuela pluma, sin sospechar las razones por las que le preguntaba, y al editor se le desencajó la mandíbula. Era perfecto para hacerlo, pero todavía tenía que acostumbrarse al estilo Marvel (pp. 82).

 

Stan Lee tenía ya perfectamente claro que quería a John Romita para sustituir a Steve Ditko en Amazing: no sólo era excelente a la hora de abordar un aventurero con traje ajustado que se moviera por Nueva York, sino que también era el mejor artista que podía imaginar para plasmar chicas guapas. Era capaz de dibujar cualquier cosa. Con él en la serie, podía acometer los cambios que venía pidiendo Martin Goodman y conducir las historias hacia un tono más amable, romántico y culebronesco que el que ofrecía Ditko (pp. 82).

 

La aventura con Daredevil era, en realidad, una prueba. No se lo dijo, porque no quería condicionarle o que hubiera algún problema en caso de que los resultados no fueran tan buenos como esperaba. El dibujante no sospechó lo más mínimo. Sencillamente, daba por hecho que Stan utilizaba la presencia de Spidey para mejorar las ventas de Daredevil. Por eso, la sorpresa cuando le pidió que se encargara de la serie del trepamuros fue mayúscula. “¿Quieres encargarte de Spider-Man durante un tiempo?”, le preguntó The Man (pp. 82).

 

El mismo Bullpen Bulletin del Amazing #38 en que se anunciaba la marcha de Ditko saludaba la llegada de su sustituto (pp. 83).

 

En el correo de los lectores se volvía a insistir sobre el cambio, pero también se adelantaba lo que los lectores encontrarían en la siguiente entrega “¡El más esperado evento de la era arácnida! ¡El regreso de El Duende Verde!!” (pp. 83).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 7: AYN RAND SE METE EN LA CABEZA DE DITKO

“Steve quería que El Duende Verde fuera algún personaje que nunca antes hubiéramos visto”, recordaba Stan Lee. “Porque, decía, en la vida real, el villano lo más probable es que fuera alguien que el protagonista no conocía. Yo sentía que eso hubiera estado mal. Sentí, de hecho, que sería como engañar al lector. Se había vuelto una especie de misterioso asesinato en el que, al final de todo, descubrías que el culpable era el mayordomo o la inocente tía o alguien así. Pero si fuera alguien que no hubiera aparecido hasta entonces, ¿dónde estaría el sentido de seguir todas las pistas? Pensé que algo así frustraría al lector. Así que esa fue la gran discusión que tuvimos. Y yo gané. Probablemente no porque tuviera más razón que Steve, sino porque yo era el editor” (pp. 58 y 59).

 

Sin que casi nadie se percatara, Norman Osborn llevaba unos cuantos meses apareciendo. Se dejó ver por primera vez en el Amazing #23 (página seis, viñetas siete y ocho). Repitió, siempre fugazmente en el Amazing #25 (página tres, viñeta cinco), en el Amazing #26 (viñeta seis de la página ocho, la primera en la que habló) y en el Amazing #27 (viñeta uno, página dieciocho) (pp. 59).

 

La pareja creativa de Spider-Man cada vez tenía diferencias más pronunciadas alrededor de la dirección que debía llevar la serie, lo que coincidió con el interés que suscitó en el artista el movimiento filosófico conocido como Objetivismo, que impulsaba la escritora Ayn Rand. Ditko ya era alguien con escasas relaciones sociales, que probablemente se tomaba a sí mismo demasiado en serio y que mantenía unas convicciones radicales acerca del trabajo y de la vida. En el Objetivismo encontró una percha de la que quedarse colgado y no bajarse nunca (pp. 59).

 

Los primeros síntomas del Objetivismo que cabe encontrar en las aventuras de Spider-Man tienen que ver con el cambio de perspectiva que se produjo con respecto al papel de la policía: si en los primeros tiempos, aparecían siempre persiguiendo a Spider-Man, en un momento dado se representó a las fuerzas del orden de manera mucho más amable, e incluso heroica. Los agentes figuraban como verdaderos gigantes para el Objetivismo (pp. 60).

 

Las enseñanzas objetivistas también estaban detrás del cambio de estrategia de Peter con respecto a su trabajo. “¿Por qué tengo que venderle siempre mis fotos a un canalla como Jameson?”, se preguntaba en el Amazing #27, para a continuación llevarle las instantáneas a Barney Bushkin, el entusiasta editor del Daily Globe, principal competidor del Bugle (pp. 61).

 

La intrusión más antipática del Objetivismo en las aventuras de Spider-Man apareció en el último número que dibujó Ditko, el Amazing #38 (julio de 1966). Peter expresaba su disgusto al encontrarse con una manifestación estudiantil, cuyos participantes se encaraban con él. La escena, que ridiculizaba las protestas con saña, fue introducida por el artista poco después de haber leído un panfleto de la propia Rand muy crítico con las manifestaciones de los estudiantes (pp. 61 y 62).

 

Ditko aprendió a crear imágenes alegóricas, con las que solía abrir y cerrar el cómic, que contaban por sí mismas una historia épica, exponían una cuestión o adelantaban una tragedia. Con todo, el mayor disfrute estaba en el propio Spider-Man, siempre en movimiento, siempre en posturas que ninguna persona normal adoptaría, siempre pegado a paredes y techos, saltando y balanceándose con una ligereza inhumana, pero golpeando con poderosa contundencia (pp. 62).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 6: JACK KIRBY NO SABÍA DIBUJAR A SPIDERMAN

Aunque siguió adscrito a las aventuras de Spider-Man, pronto se dejó ver también en las historias de La Antorcha Humana, Los Cuatro Fantásticos y Hulk, lo que hace pensar que tal vez estuviera inicialmente destinado a cualquiera de estos personajes, pero que Stan Lee optara por presentarlo en la serie del trepamuros. Ditko lo había hecho suyo dotándole de una particularísima peculiaridad: que su traje no era sino la ropa de calle que llevaba puesta en el momento de su transformación (pp. 51).

 

El Cerebro Viviente seguía siendo ridículo en una época en la que los robots de la ciencia ficción empezaban a abrazar la estilización y el aspecto humanoide, pero se asemejaba de manera realista a los primeros ordenadores que llegaron a comercializarse en aquel entonces (pp. 52).

 

La página inicial simbolizaba la soledad del protagonista y su mundo dual, el de Peter Parker, dividido entre su tía enferma, su trabajo en el Daily Bugle y su difícil relación con sus compañeros, y el de Spider-Man, que lidiaba con los insultos de Jameson, el temor de Betty, la desconfianza de la ciudadanía y la animadversión de los criminales comunes (pp. 53)

 

A esa época pertenece la portada del Amazing #10 (marzo de 1964), sumida en peculiares circunstancias. Stan Lee rechazó el primer dibujo de Ditko y ordenó a Kirby que redibujara la figura del trepamuros en el segundo. Como de costumbre, la dirección de las redes era incorrecta (pp. 28).

 

Ditko planteó a The Man la posibilidad de que Betty muriera de manera accidental, sin que ningún villano estuviera implicado. Aplacaron así las demandas de los lectores que desaprobaban el romance de Peter con la secretaria, a la que consideraban excesivamente mayor para él. Lee se negó, porque hubiera sepultado a Peter bajo un pesimismo todavía mayor (pp. 55).

 

Con el Amazing #18 (noviembre de 1964), los autores decidieron introducir al periodista del Bugle Ned Leeds, retratado como un adulto responsable y capaz de complacer los deseos de una mujer también adulta (pp. 56).

 

Según Ditko, “la sinopsis original de Stan empezaba con el equipo de la película encontrando una especie de sarcófago egipcio. Dentro estaba un demonio viejo y mitológico que, naturalmente, cobraba vida”. El dibujante rechazó la idea de su colega por la misma razón por la que había rechazado otras: “La criatura mitológica estaba demasiado alejada de Spider-Man” (pp. 56).

 

El anonimato diferenciaba a este nuevo villano del resto de los que habían pasado por el cómic. Poco habían importado los rostros tras las máscaras de los contrincantes arácnidos. Una importante mayoría de ellos, como El Buitre, el Doctor Octopus o El Hombre de Arena, se presentaba a rostro descubierto (pp. 57).

 

Según Roy Thomas, el ayudante que contrató Lee y que pronto se convirtió en guionista, “Stan no estaba feliz con la resolución de la identidad de El Señor del Crimen, pero lo dejó pasar. Decía que había luchado demasiado sobre aquella historia y que las cosas estaban funcionando bien. Las ventas del cómic eran buenas. Así que ¿por qué buscar problemas? La alternativa de la que no se hablaba era echar a Ditko, y él no quería hacer eso” (pp. 58).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

EL FESTÍN DE LOS MONSTRUOS

La pretensión de que Spider-Man fuera una sucesión de miniseries de cinco números chocó contra el muro de la realidad nada más concluido el primer arco argumental. Puede que la colección fuera pasto exclusivo de Todd McFarlane, que el editor Jim Salicrup la hubiera aislado de cuanto ocurría en el resto de títulos del personaje y que el fenómeno alcanzara unas cifras de ventas millonarias como no se veían en la industria del cómic estadounidense desde la Edad de Oro, pero eso no la libraba de los problemas. Y estos se pusieron de manifiesto antes de lo que nadie hubiera imaginado.

Durante los dos años que había permanecido como dibujante de The Amazing Spider-Man, bajo los guiones ligeros, entretenidos y para todos los públicos de David Michelinie, McFarlane consiguió el aplauso de una monumental mayoría de lectores, que destacaba lo impresionante de sus composiciones, lo espectacular de su puesta en escena o la atrevida manera en la que había logrado actualizar al trepamuros y cuanto le rodeaba. Las críticas no se hicieron notar hasta que la estrella no empezó a contar sus propias historias. Más allá de los miles de dólares que se estaba embolsando Marvel con su trabajo, algunos de los aficionados que pasaban por caja no estaban conformes con algunos aspectos de la obra. Protestaron, por ejemplo, por el tratamiento que le había dado al Lagarto, contradictorio con las apariciones anteriores del personaje. El canadiense se escudó en que no le gustaba que El Lagarto hablara, que odiaba especialmente cada vez que un guionista alargaba las eses de sus diálogos, hasta hacer que pareciera una caricatura, y que se basaba en lo que Steve Ditko había hecho con el villano en la época primigenia, si bien reconocía que no había llegado a releer aquellos cómics, según él, “para no sentirse condicionado”.

 

McFarlane, un hombre que presumía públicamente de no haber leído un libro en su vida, tenía una manera peculiar de escribir sus guiones, que en nada tenía que ver con cualquier otro método profesional que se hubiera utilizado hasta entonces. Redactaba una frase, una única frase sencilla y directa, en la que explicaba lo que ocurría en cada página. Podía poner, por ejemplo, “Peter y Mary Jane hablan”. De esta forma, cuando tenía 22 frases, llamaba a Salicrup, recitaba lo escrito e iba concretando más detalles sobre la marcha, según se le ocurrían, porque su mente “completaba lo que no estuviera en el papel”. Según insistía cada vez que le preguntaban, escribir era algo muy fácil, porque a cualquiera se le puede ocurrir una idea. Tiempo atrás, cuando comenzó en Amazing, alguien en Marvel le había dicho que debía dibujar los ojos de Spiderman más pequeños. Pero él no estaba de acuerdo con eso, así que, a partir de entonces, lo que hizo fue dibujarlos más grandes. Luego reconocería que si nadie hubiera protestado, quizás nunca habría llegado a hacerlos tan exagerados. En definitiva, McFarlane había convertido llevar la contraria en una seña de identidad jaleada y defendida a brazo partido por sus seguidores. Con el control total sobre la obra, sólo los críticos podían responderle ya, pero lo que dijeran no importaba gran cosa, porque seguiría vendiendo una barbaridad.

 

Para Spider-Man #6-10 USA, pensaba acometer una aventura en la que Spidey viajaría a Canadá para encontrarse allí con Lobezno y juntos pelear contra El Wendigo, el primer enemigo al que se hubiera enfrentado éste. A continuación, Spider-Man #11-15 USA acogerían un enfrentamiento contra El Duende Verde, mientras que para Spider-Man #16-20 USA el rival sería Veneno, con lo que casi se pondría en los dos años completos de historias. El problema surgió a la hora de llevar esas ideas al papel y comprobar que encadenar frase tras frase hasta tener un número completo, y luego encadenar número completo tras número completo hasta tener una saga cerrada, no era tan sencillo como había proclamado a los cuatro vientos.

 

La saga del Duende Verde terminó convertida en la saga del Duende, porque el Duende Verde, tal y como era en esos precisos momentos, con Harry Osborn bajo la capucha, no encajaba en la descripción monstruosa que pretendía darle McFarlane. De hecho, Harry había vuelto a vestir con las ropas del villano para realizar actos heroicos, en el curso de una saga que involucraba a todo el Universo Marvel y que respondía al nombre de “Inferno”. Las intenciones de McFarlane pasaban por que pareciera que no había un humano dentro del traje del Duende Verde y que el lector creyera que se trataba de un Duende auténtico. Dado que la continuidad no importaba gran cosa al artista, Salicrup le ofreció una alternativa airosa: recurrir al personaje que se llamaba El Duende a secas y que de hecho era el moderno sucesor de Norman Osborn. Durante “Inferno”, en concreto en The Spectacular Spider-Man #147 USA (1989) había padecido una horrible transformación sobrenatural, así que se acercaba a lo que el dibujante canadiense estaba buscando para su historia. Por mucho que renegara del trabajo de sus coetáneos, siempre podía utilizarlo cuando fuera en su provecho. Además, El Duende tenía una diferencia con El Duende Verde que le resultaba particularmente agradable: su disfraz incluía una capa. En el diseño original, apenas cubría la mitad de su espalda, pero él la alargó hasta conseguir que lo engullera todo a su alrededor, como antes hubiera hecho con Batman. Las complicaciones no terminaron con el villano, ya que la trama no daba en realidad para cinco números, así que se quedaría únicamente en dos episodios, que se publicarían como segundo arco de la colección y en los que aparecería como invitado especial el nuevo Motorista Fantasma, un personaje también muy popular en aquel momento, que encajaba como un guante en las inquietudes de McFarlane. En el relato, recurrió además a algo que se le había escapado en la primera saga: los informativos de televisión como elemento narrativo. Aquello estaba calcado, hasta el último detalle, del Batman: Dark Knight Returns de Frank Miller, el autor completo y la obra a la que, quizás, soñaba McFarlane acercarse algún día. ¿Qué más hacía falta para conseguirlo, quizás una aparición gratuita de Mary Jane en lencería? Tampoco estaría de más.

 

Así fue como la historia de Lobezno y El Wendigo saltó su turno hasta aparecer como la tercera saga de la cabecera. Argumentalmente, suponía cambiar los tejados y callejones de Nueva York por un entorno tan poco arácnido como los bosques canadienses, aunque con aquel viaje McFarlane se sentía, literalmente, en casa: seguía siendo ese artista afincado en Calgary que sólo viajaba a Estados Unidos para las convenciones de tebeos o para reuniones puntuales en Marvel. La historia trataba sobre un asesino de niños, un tema que no solía verse en los cómics convencionales de superhéroes. El autor quedó tan satisfecho con el resultado que llegaría a considerarlo como uno de sus mejores trabajos. No opinaron así los defensores de la moral más tramontana, de manera la polémica saltaría a los medios generalistas y pronto surgieron tiendas que retiraron el cómic y cancelaron sus pedidos. Mientras en la editorial se encendían las alarmas y cundía la preocupación, McFarlane no entendía tanto revuelo. ¿Qué importaba que unos pocos establecimientos no quisieran poner a la venta el cómic? Estaba vendiéndose por millones. Mientras el artista llegaba a la conclusión de que no encajaba bien en los parámetros de la compañía, La Casa de las Ideas empezaba a mirar a McFarlane con incomodidad.

Al margen de la polémica, estaba la presencia de Lobezno. Habían pasado dos años largos desde su contacto previo con el mutante, que tuviera lugar en The Incredible Hulk #340 USA (1988). Entonces, la batalla sin concesiones entre el monstruo Gamma y el hombre-X y la impresionante portada en la que McFarlane reflejó el rostro enfurecido de Hulk sobre las garras extendidas de Lobezno habían devuelto la popularidad a la colección de la criatura y, en última instancia, provocado que McFarlane se convirtiera en estrella. En esta segunda ocasión, el artista tendría la oportunidad de recrearse en Logan, pero no sólo eso. En el tercer episodio, consideró oportuno que, en lugar del uniforme marrón que había vestido durante toda la década de los ochenta, el personaje recuperara el traje amarillo y azul que luciera anteriormente. Esta vez no hubo nadie que protestara, sino todo lo contrario. De inmediato, el cambio fue abrazado por los responsables de la Franquicia Mutante y por sus futuros socios, Jim Lee en X-Men y Marc Silvestri en Wolverine, que lo hicieron permanente. El criterio de McFarlane era ley. Y tampoco con eso bastaba.

Artículo aparecido originalmente en Spider-Man de Todd McFarlane nº 2

Novedades Noviembre 2015

Entramos en el tercer mes de las Secret Wars, si bien es cierto que poco o nada le ha afectado a Spider-Man en su título principal, pero como veremos, eso va a cambiar el próximo mes. A parte de este hecho, estas guerras secretas actuales me están llevando a la conclusión de que nos podemos encontrar con cualquier personaje, o con una variante del mismo como si se tratara de una figurita de acción, en cualquier rincón del mundo de batalla.

Que si simbiontes, que si versiones infantiles, que si personajes que asumen la identidad de otros, ciertamente es un crisol muy variado, ya veremos donde nos dejará este camino, pero por el momento el viaje está resultando muy entretenido, y este mes no es excepción.

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TODOS SOMOS MILES MORALES

UltimateComicsSpiderMan_1_MilesVariantHace tres años Carlos Molina, un aficionado al trepamuros, se lanzó a editar un fanzine llamado Todos somos Peter Parker. Al abrir sus páginas podías encontrar dibujos y opiniones de escritores, músicos, cineastas y dibujantes nacionales e internacionales.

Referente moral y reflejo de juventud, Peter Parker puede significar algo distinto para cada uno de nosotros. Su mala suerte, su culpa, su responsabilidad, sus triunfos y sus tragedias son, de alguna forma, nuestras. Eres tú el que no tiene un duro en el bolsillo, el que llega tarde a la cita, el que se duerme en clase, pero también el que lucha, el que salva, el que gana.

Claro que, si tu eres uno de esos seguidores del trepamuros que se aficionó en serio a los comics con Ultimate Spider-Man, cuando Peter murió haciendo frente al Duende Verde, salvando a su tía May, también moriste tú. Murió tu reflejo. Por suerte, el mundo está lleno de espejos en los que verse reflejado. Peter se fue por la puerta grande y ahora tu reflejo sería Miles Morales. Si todos somos Peter Parker, también podemos ser Miles Morales.

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Ultimate Marvel #29-30

Ultimate Marvel 29

Guión: Brian Michael Bendis, Michael Fiffe y Joshua Hale Fialkov

Dibujo: David Marquez, Amilcar Pinna, Mario Guevara y André Araujo

Color: Justin Ponsor, Nolan Woodard y Rachelle Rosenberg

Contiene: Miles Morales:The Ultimate Spider-Man 2-3, All-New Ultimates 3-4 y Ultimate FF 3-4 USA

Formato
: Comic-book, 17×26, lomo, 80 páginas

Precio
: 5,95 €

Sinopsis tomo 29¡Todo el Universo Ultimate en un único cómic! En Spider-Man, la vida de Miles Morales ha cambiado para siempre. Con SHIELD desaparecida, no hay nada que se interponga entre él y su mayor enemigo. En All-New Ultimates, la nueva generación de héroes ya está aquí. Han luchado contra Galactus, pero… ¿sobrevivirán a las bandas callejeras? Y en FF, llega una invasión desde una Tierra paralela, vuelve Namor y emerge una nueva Atlantis. 

Sinopsis tomo 30¡Todo un Universo al alcance de tu mano! En Spiderman, te ofrecemos la tercera parte de la historia que cambiará la vida de Miles Morales: el nuevo Spiderman ha de luchar contra la peor pesadilla de su antecesor: Norman Osborn, el Duende Verde, el hombre que asesinó a Peter Parker, ha vuelto. En Nuevos Ultimates, una ola de violencia asola la ciudad. ¿Conseguirán nuestros héroes sobrevivir? Y en FF, contempla algo inimaginable, en las fronteras del Universo. 

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Spider-Man Superior #94

 Spiderman Superior 94
Argumento
: Dan SlottGuión: Christos Gage, Kevin Shinick y Nick Spencer

Dibujo: Giuseppe Camuncoli, Javier Rodriguez, Philippe Briones, Marco Chechetto, Ron Frenz, Sal Buscema y Steve Lieber

Color:  Antonio Fabela, Javier Rodriguez, Veronica Gandini y Rachelle Rosenberg

Entintado: John Deli, Terry Pallot, Álvaro Lopez, y Sal Buscema

Contiene: Superior Spider-Man 30-31, Superior Spider-Man Annual 2, Superior Spider-Man Team-Up 12 y The Superior Foes Of Spider-Man 9 USA

Formato: Comic book, 17×26 cm, lomo, 160 páginas

Precio: 8,95€

Sinopsis: Con la conclusión de la historia que cambiará para siempre el destino del Spiderman Superior. Sólo hay un hombre que pueda salvar a Nueva York de la Nación Duende… ¡Y ese hombre es el auténtico y verdadero Spiderman Superior! Además, contempla un revelador encuentro, nunca antes visto, entre el Doctor Octopus y el Duende Verde. ¿Echabas de menos al auténtico Hombre Araña? Aquí lo tienes, enfrentado a dos de sus peores enemigos. Nada será igual después de esto. 

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