FIRMA INVITADA: MI EXPERIENCIA CON DAN SLOTT, POR XAVI SANZ

No es un secreto para nadie que me conozca que Spider-Man es mi personaje de ficción favorito, y Dan Slott uno de mis guionistas favoritos para el personaje. A lo largo de diez años, con sus altos y sus bajos, he disfrutado de cada parte del viaje, su Spider-Man ha sido una parte de mi vida que parecía que siempre iba a estar ahí. Su forma de escribir al personaje conecta conmigo como pocos guionistas lo han hecho antes. Por eso no es de extrañar que cuando mi amigo Christian me dijo que Slott asistiría a la London Cinema and Comic con este verano, corriera a comprar las entradas, reservar los billetes de avión y el hotel.

 

Y allí estaba, delante de uno de mis ídolos. Y era tan simpático y gracioso como parecía por las redes sociales. No dudó en agradecerme haber estado comprando sus tebeos durante tanto tiempo. Le gustó que llevase una camiseta con la portada de uno de sus cómics más míticos. Le hable de lo mucho que me había gustado Superior Spider-Man y me dijo que siempre había tenido claro que lo tenía que protagonizar Otto Octavius aunque todo el mundo le decía que por qué no Norman. Le mencioné la pérdida que más me ha dolido de toda su etapa y hablamos jocosamente sobre si el personaje volvería, como pasa siempre en los cómics de superhéroes

También pude asistir a una charla que dio el propio Dan sobre su carrera como guionista. Al escuchar sobre sus comienzos como guionista de cómics basados en dibujos animados que quería pasar desesperadamente a escribir superhéroes, me reafirmé en la idea de que Slott es uno de los nuestros, un fan de los de siempre, viviendo el sueño. Me resulta imposible no contagiarme de su entusiasmo.

Xavi Sanz

 

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 20: LA REINVENCIÓN DE LA VIUDA NEGRA

“Un día, le dije a Stan que me gustaría hacer una serie de Miss Fury. Al cabo de unos días me comentó: ‘No sé, no creo que a nadie le interese lo más mínimo. He hablado con unas cuantas personas y no han mostrado demasiado entusiasmo’. Pero también dijo: ‘Sabes, me encanta el traje, ¿por qué no se lo damos a La Viuda Negra?’. Así que cuando hice esa historia de La Viuda Negra en que aparecía como estrella invitada en Amazing, le cambié el traje” (p 120).

 

Romita recibió la llamada de Kirby: quería que se fuera con él a DC, que le ayudara a crear toda una nueva línea de cómics, tal y como había hecho Stan Lee en Marvel. Él seguiría dibujando, pero sobre todo escribiría, y sería Romita quien dibujara sus guiones. Juntos podrían lograr lo imposible: superar a La Casa de las Ideas. El dibujante de Amazing dudó por un momento y consultó con su mujer. A Virginia Romita no le gustó la idea (p 121).

 

Los lectores encontraron su nombre asociado al cargo de Artista Emérito, un término cuyo significado ni siquiera el propio Romita llegaba a entender. En todo caso, el dibujante siguió haciendo lo que llamaba “control de calidad”, de manera que ayudaba a Kane a elaborar las historias y le entintaba, porque su estilo era demasiado diferente al que había tenido hasta entonces la serie (p 122).

 

Aunque Romita había introducido tímidamente algunos cambios que se habían producido en las modas conforme pasaban los años, Peter seguía bajo su lápiz con sus camisas bien planchadas y acudiendo en bastantes ocasiones a la corbata. Kane se atrevió a vestirlo con chaquetas con flecos, pañuelos al cuello, chalecos, collares llamativos, camisas abiertas… (p 123).

 

Había una tercera mano, la de Tony Mortellaro, que contribuyó a liberar aún más la agenda de Romita, de manera que se ocupaba exclusivamente de entintar los fondos. Entró por recomendación de Mike Esposito y Romita le pagaba de su propio bolsillo, porque le compensaba con creces el tiempo que conseguía ahorrar con su apoyo (p 123).

 

En una agradecida licencia gráfica, el Octopus de Kane alargó sus brazos mecánicos bastante más de los oficiales ocho metros, lo que dio lugar a algunas imágenes de verdadero impacto (p 124).

 

“Creo que fue una buena idea matarlo”, dice John Romita al respecto. “Que antes de morir revelara que sabía la verdad sobre Peter me pareció un movimiento muy, muy bueno. Me encantaba el personaje, pero era buena idea matarlo para conseguir algo impactante” (p 124).

 

“Amigo, puede que tú sepas o sientas que Spidey no fue responsable de la muerte del Capitán Stacy”, decía Stan Lee en el correo de los lectores, unos pocos números más tarde, “pero ¿quién de nosotros se lo dirá al atormentado Peter Parker?” (p 124).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

EL AMAZING SPIDER-MAN #600 USA: UN 00 COMO NINGÚN OTRO

Había pasado una semana desde la llegada a las librerías de The Amazing Spider-Man #600 USA. Aquel cómic era uno de los cómics más complicados que había acometido jamás Dan Slott, pero también uno de los más satisfactorios. Sabedor de que los números redondos son muy especiales y se quedan en la retina del lector, para bien o para mal, puso todo su empeño en componer algo memorable. ¿Lo había conseguido? Con el Spidey de “Un nuevo día”, siempre era difícil saberlo, puesto que muchos aficionados continuaban mirando al trepamuros desde la desconfianza provocada por el descasamiento. Tras sentarse ante la audiencia que le esperaba en la Chicago Comic-Con, aquel verano de 2009, las primeras palabras de Slott fueron: “Chicos, ¿habéis leído ya el #600?”. Y entonces, la multitud rompió en aplausos.

 

 

Los números 00 siempre habían representado una ocasión destacable, incluso en tiempos en los que la editorial mantenía intacto el número de páginas pese a la significativa circunstancia. Stan Lee todavía tenía esa limitación cuando alcanzó The Amazing Spider-Man #100 USA (1971). Apenas contaba con las 19 planchas habituales en aquel entonces, pero eso no impidió a The Man ofrecer un relato memorable, en el que Spidey revivía su origen y se enfrentaba metafóricamente a sus peores enemigos, para terminar en una situación tan sorprendente como que le hubieran crecido cuatro brazos extra. Ocho años después, Marv Wolfman ya había conseguido que el Fantastic Four #200 USA tuviera extensión doble. Unida esta circunstancia a que en sus páginas concluía una emocionante saga que enfrentaba al cuarteto con su peor enemigo, el Doctor Muerte, dio como resultado que las ventas aumentaran considerablemente, pese a que el mayor número de páginas entrañaba también un precio mayor. Con el terreno allanado, The Amazing Spider-Man #200 USA (1979) fue también doble, también la culminación de una gran historia escrita por el mismo equipo de Los 4 Fantásticos y además una fiesta tan señalada que incluso Stan regresó, para escribir el epílogo.

 

No menos importancia revistió The Amazing Spider-Man #300 USA (1988), en que David Michelinie y Todd McFarlane presentaron a Veneno, el peor enemigo con el que se encontraría el trepamuros en mucho tiempo. The Amazing Spider-Man #400 USA (1995) formaba parte de “El regreso del clon”, y por lo tanto ni empezaba ni finalizaba ninguna trama, pero J. M. DeMatteis y Mark Bagley hicieron de aquel número algo único, al presentar la muerte de Tía May. Continuó siendo un tebeo para recordar, incluso cuando esa muerte fue deshecha, algunos años después. ¿Y qué decir de The Amazing Spider-Man #500 USA (2003)? Joe M. Straczynski y John Romita Jr. condujeron a Peter Parker a lo largo de toda su carrera como trepamuros, para en las páginas finales reencontrarse tanto con Tío Ben como con John Romita. Una aventura extraordinaria, sin lugar a dudas.

 

En 2009, llegaba la hora para The Amazing Spider-Man #600 USA. Tras un año del arranque de “Un nuevo día” y con más de cincuenta entregas a las espaldas del landscape, el editor Stephen Wacker mantenía un cierto equilibrio entre los diversos escritores que componían el proyecto. Todos habían tenido grandes oportunidades para brillar y las habían aprovechado, pero quizás ninguno con tanto acierto como Dan Slott. No sólo se ganó el derecho a encargarse de ese número tan destacado, sino que además se moría por hacerlo. John Romita Jr., al que Joe Quesada calificaba por aquel entonces como “el mejor dibujante de cómics del mundo”, regresaba a casa, con lo que se reunía el equipo creativo que había dado lugar a “Nuevas formas de morir”, uno de los mayores campanazos de todo “Un nuevo día”. Wacker puso todo de su parte para que aquella entrega fuera distinta a las demás, e incluso por encima de cualquier otro 00 que hubiera protagonizado el trepamuros. El cómic tendría cerca de un centenar de páginas, con más de la mitad dedicadas a la historia principal, lo que equivalía a tres números convencionales, y con el resto a pequeños relatos elaborados por otros miembros del braintrust arácnido, a los que también se sumó una pequeña joya de Stan Lee y Marcos Martín que brillaba con luz propia. La historia principal estaba destinada a narrar la boda de Tía May con J. Jonah Jameson Senior, un subargumento que se venía desarrollando desde unos cuantos números antes, pero Slott tuvo la idea de traer al villano perfecto para una ocasión así… un hombre que, en el pasado, llevó también a la buena de May Parker ante el altar, aunque Spiderman impidió que se culminara la ceremonia: Otto Octavius, también conocido como Doctor Octopus.

 

A juicio de Slott, Spidey no tenía un antagonista mayor que el Doctor Octopus. Su enemistad había dado pie a algunas de las más memorables aventuras arácnidas, y el guionista veía a Otto Octavius como el reverso tenebroso de Peter Parker: un genio de la ciencia, introvertido y falto de habilidades para relacionarse con los demás, que se había deslizado por la senda criminal al carecer del fondo ético que el Tío Ben aportó a Peter. En el horizonte a largo plazo, la mayor epopeya de Spiderman que llegaría a escribir Slott iba a colocar a Octopus en el centro del escenario, y era en este Amazing #600 USA donde se daba el primer paso del que sería un largo camino, cuyo impacto completo no se entendería hasta pasados otros cien números. Phil Jimenez, uno de los artistas habituales de la serie, rediseñó por completo al villano, para reflejar la situación en la que se encontraba y que le llevaría hasta territorios nunca antes explorados.

 

En lo estructural, la referencia básica de Slott fue The Amazing Spider-Man Annual #1 USA (1964), el primer gran especial del personaje, que permanecía como uno de los mejores y más completos de su historia. Como entonces, estaba Octopus como gran amenaza en la sombra, aquí sin el resto de Los Seis Siniestros, la aparición especial de buena parte de los héroes del Universo Marvel, el secuestro de personas cercanas a Peter y un tono lúdico que hacía de la lectura un disfrute en cada página. La última, además, reservaba una sorpresa destinada a alimentar las siguientes historias. Amazing había alcanzado seiscientas entregas publicadas y la fiesta que celebraba la ocasión no hacía sino adelantar un futuro brillante.

 

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 23

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 16: LA TELESERIE DE SPIDEY QUE JOHN ROMITA ODIABA

“Hice que pesara ciento ochenta kilos, le hice calvo”, recuerda Romita. “Estaba pensando en un actor llamado Robert Middelton. No sé si alguna vez llegó a aparecer calvo en pantalla, pero quería que Kingpin fuera alguien tan aterrador como él, ya que solía interpretar papeles aterradores. Era alguien ultrapoderoso y ultrarrico, así que le puse un pañuelo en el cuello, un bastón, un anillo brillante y muy caro, un chaleco… La versión de alguien muy rico que podía verse en los dibujos animados” (p 103).

 

Spider-Man contaba con auténtica animación, aunque de factura extremadamente modesta, con abuso de reuses y de planos en los que únicamente se movía un único elemento, como las bocas o los brazos. A causa de esto mismo, el diseño del traje arácnido se simplificó al máximo (p 103).

 

“Me pidieron que hiciera algunas adaptaciones simples de los personajes, como Peter y Spider-Man, para que sirvieran de guía a los animadores”, comentaba Romita. “Y ellos usaron algunas de nuestras viñetas como fuente para sus historias. Hacían una especie de versión corta” (p 104).

 

“Desde un punto de vista estético, creo que fue horrible”, confesaba Stan Lee. “Yo estaba muy interesado en la serie, al principio de todo. Volé a la costa y discutí estas cosas con Hanna-Barbera y Krantz Films y así sucesivamente, hasta que comprendí que discutir no servía de nada, porque todo en lo que ellos estaban interesados era en complacer a los anunciantes” (p 106).

 

“No sé siquiera si era consciente de ello”, dice el dibujante. “Creo que traté de hacer que pareciera alguien con un traje de superhombre en lugar de un señor mayor. Quería que tuviera más brillo, que tuviera una apariencia menos fofa. Pensé que parecería una amenaza mayor para Spider-Man si tenía un poco de músculo. Le seguí haciendo ancho de cintura, pero ya no era un tipo gordo” (p 107).

 

Lieber se permitía un guiño a quienes conocían su trabajo de los cómics del oeste de Marvel, al introducir a Kid Colt, uno de sus personajes habituales, en la viñeta en que el vuelo de Peter llegaba a Hollywood. “Me gustaba más la manera de dibujar de Romita que la de Ditko, porque hacía a la gente más atractiva”, reconoció luego. “Así que en el Annual estaba tratando de dibujar como John. Me esforcé mucho en ello. Cuando terminé, se lo enseñé a Stan y me dijo: ‘Sabes, creo que me gusta. Tiene esa calidad feísta a lo Ditko’ (p 108).

 

Con el título inmerso en una casualidad constante que relacionaba sin ningún pudor a los villanos de Spider-Man con el entorno social de Peter, el quinto Annual acercaba el planteamiento al puro absurdo. La historia ahondaba en la familia del protagonista. No en sus tíos, sino en sus padres. El argumento fue construido entre Lee, Romita y Lieber, mientras que el segundo diseñó a los padres de Peter e hizo bocetos generales, muy rápidos, de toda la historia, deteniéndose un poco más en las imágenes del trepamuros, Lieber los repasó, y Romita volvió luego para corregirlos en caso de que hubiera figuras demasiado rígidas (p 108).

 

“Fue un regalo para Stan y para mí”, recuerda nostálgico Jazzy. “Hacer la historia de los padres de Peter nos hizo sentirnos como niños en una tienda de chucherías. Me encantó dar vida a ambos. El padre tenía el peinado de Peter, mientras que la madre era un cruce entre Katharine Hepburn y Lauren Bacall. Ambos son dos de mis creaciones más satisfactorias” (p 109).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 9: LA INSPIRACIÓN DE GWEN STACY

“Siempre me consideraste una rubia tonta… ¡Y puede que lo sea! ¡Pero ya es hora de que también me gradúe de esa parte de mi vida!”, decía Liz en la ceremonia de graduación. A excepción de una breve aparición en el Amazing #30, no volvió hasta casi diez años después (p. 67).

 

“Quiero un hombre que tenga un trabajo fijo y decente… que venga a casa cada noche con su pipa y su periódico… ¡y conmigo!”. El episodio concluía con una escalofriante viñeta, en que el fantasma de Spider-Man separaba a los amantes (p. 67).

 

El Amazing Annual #2 (1965) fue testigo del largamente esperado encuentro de Spider-Man y el Doctor Extraño, las dos grandes creaciones de la pareja Lee/Ditko. Pocos años antes de la generalización de los alucinógenos en Estados Unidos, Ditko ya había imaginado un auténtico viaje al fondo de la mente plagado de referencias oníricas y experimentos visuales (p. 67).

 

En el Amazing #31 debutaron tres personajes capitales para el futuro de Spider-Man. Los dos primeros fueron Harry Osborn y Gwen Stacy. Harry encarnaba al típico jovencito caprichoso y acomodado, mientras que ella era una mujer fatal a lo Veronica Lake (p. 68).

 

El nombre de Gwen constituía un homenaje de Ditko a Sweet Gwendoline, una rubia ingenua y escultural siempre necesitada de rescate y siempre vestida en ropa interior. Había sido creada por John Willie, uno de los pioneros del bondage, y Eric Stanton la había retomado tras la muerte del autor, en sus cómics de erotismo soft (p. 68).

 

En la historia orquestada por Ditko, los criminales servían a las órdenes del misterioso Planeador Maestro, como un adelanto de la aventura que comenzaba en el número siguiente. En los textos, sin embargo, Stan Lee atribuía su lealtad al villano de ese episodio (p. 68).

 

En la viñeta final, el antídoto aparecía en primer plano, pero inalcanzable para un diminuto Spider-Man, sepultado e impotente. A los ojos de Ditko, representaba al hombre al que el peso de la sociedad impide alcanzar sus objetivos. Puro Objetivismo, pero también un brillante “Continuará” (p. 69).

 

 

Décadas después de la publicación de “La saga del Planeador Maestro”, Ditko todavía saltó ofendido, después de que Lee se atribuyera, en una entrevista, la idea de esa escena cumbre. El guionista sacaba a colación el tema para elogiar a su antiguo compañero (p. 70).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

MARVEL’S SPIDER-MAN ‘THE RISE OF DOC OCK’ SNEAK PEEK

LOS TENTÁCULOS DE OCTOPUS

Al igual que Sam Raimi supo ver sin ningún género de dudas que Spiderman debía enfrentarse al Doctor Octopus en la segunda entrega de la saga cinematográfica del trepamuros, Brian Michael Bendis intuyó que ése sería el villano con el que se cruzaría el Hombre Araña definitivo en una de sus primeras aventuras, una vez establecido el origen del personaje. No en vano, de los enemigos clásicos de Spiderman, Octopus ha sido siempre uno de los más queridos por los lectores, quizás tan sólo por debajo del Duende Verde.

 

Stan Lee y Steve Ditko lo crearon en The Amazing Spider-Man #3 USA (1963), partiendo de una idea muy común en aquel entonces: el científico que juega con fuego y acaba quemándose. Tras un accidente radiactivo, los tentáculos artificiales que utilizaba para manipular sustancias peligrosas quedan adheridos al cuerpo de Otto Octavius, cuya mente también se ve irremediablemente dañada. Frente a la alegría juvenil de Spidey, el Doctor Octopus aparece como un adulto siniestro que utiliza la ciencia con propósitos terroríficos. Esa dicotomía entre un personaje y otro es la que hace su rivalidad tan atractiva. Bendis la quiso mantener intacta, solo que trasladando el origen del villano al contexto conspirativo del Universo Ultimate, que se apuntaba en algunas historias previas y que viene a decirnos que hay unos pocos individuos muy poderosos moviendo los hilos, manipulando a la opinión pública y diseñando el mundo en el que vivimos sin que los ciudadanos tengan la menor idea de su existencia.

Lo cierto es que los lectores de Ultimate Spiderman ya conocían a Octavius. Le habían visto desde el comienzo de la serie, como parte del equipo científico que trabajaba para Norman Osborn: un tesoro escondido, un “huevo de pascua”, para aquellos que supieran darse cuenta de que estaba ahí. De hecho, en el tercer número, puede contemplarse cómo Octavius utiliza los brazos mecánicos en el experimento que transforma a Norman en el Duende Verde, durante el que tiene lugar una explosión a la que el científico que apenas sobrevive. De esta manera, Bendis permanece fiel al concepto original que utilizaran Lee y Ditko cuatro décadas atrás, pero introduce una sutil diferencia: el nacimiento del Doctor Octopus está ligado también al del Duende Verde, que a su vez enlaza con el del propio Spiderman.

 

Frente a Norman, quien ha buscado convertirse en un monstruo, Octavius es, por tanto, una víctima de lo ocurrido… Una víctima colérica dispuesto a emprender el camino de la venganza contra uno de esos hombres que mueve los hilos, sólo para encontrarse también con Spiderman. No es el único enemigo de la historia: en un ejercicio de acumulación que señala el caos en que se ha convertido la vida del héroe, Spidey ha de luchar también contra Kraven El Cazador. De nuevo, se está reciclando un personaje de la época clásica, concebido por Lee y Ditko en Amazing Spider-Man #34 USA (1966). Lejos de la relevancia que tuvo Octopus desde el principio, Kraven se mantendría en una discreta posición hasta bien entrados los años ochenta, cuando J. M. DeMatteis y Mike Zeck lo transformaron en un oscuro y fascinante adversario. De cara a su reinvención, Bendis juega a la intriga, de manera que los lectores se pregunten cuáles serían sus rasgos definitorios y hacia qué lado de la balanza se inclinaría.

 

 

Aunque el Doctor Octopus se alza por derecho propio como el elemento de peso en este arco argumental, con Kraven en un segundo plano, Bendis procura que su llegada encaje en un momento particularmente complejo de la existencia de Peter Parker, donde ya empiezan a surgir interesantes diferencias con respecto al original. La confesión ante Mary Jane de la doble vida del héroe acaba de abrir todo un nuevo campo de exploración al que el guionista saca un rendimiento gigantesco. Lejos de quedarse en la mera interacción entre la pareja, para la que se basa fundamentalmente en su propio noviazgo de instituto, Bendis amplía el reparto, dando importancia a secundarios que no la habían tenido hasta entonces e introduciendo otros nuevos, como es el caso de Gwen Stacy.

 

En la continuidad tradicional, Gwen fue, durante buena parte de los años sesenta, el contrapunto de la superficial M.J. y la dulce novia de Peter. De hecho, se hubiera casado con él de no encontrar la muerte a manos del Duende Verde, en uno de los momentos definitorios de la saga del trepamuros. En los primeros números de Ultimate Spiderman, algunos rasgos de la personalidad de la Gwen clásica habían recaído sobre Mary Jane, de tal forma que la llegada de una Gwen moderna y transgresora permite un interesante cambio de roles, además de abrir las puertas de la especulación. ¿Será esta mucho más asequible y cercana M. J. la destinada a morir en la nueva versión? El guionista deja que los aficionados especulen, mientras él se limita a sacar el máximo partido a esta y otras situaciones, conforme la serie se aproxima al fin de su segundo año de publicación y se sitúa, por derecho propio, en la categoría de clásico del cómic moderno.

 

Artículo aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 4

Spider-Man Superior 93

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Diferente héroe, misma máscara

  • El Doctor Octopus suplantó la mente de Spider-Man en el número 700
  • Desde entonces, el Trepamuros ha dejado de ser su amistoso vecino

El titular bien podría ser una referencia al baile de máscaras por las que ha pasado el hombre araña en los últimos 22 números (16 números publicados en España, 13 en Latinoamérica). Sin embargo, nada más lejos de la realidad. El Doctor Octopus usurpó la mente de Peter Parker y ahora todo es muy distinto a como los fanáticos de la araña lo dejaron antes del número 700. Así pues, cualquiera que agarre un tebeo de Spider-Man en la actualidad, se encontrará con un Trepamuros distinto, no tan “Amazing”, sino uno más frío, egocéntrico y eficaz. El mismo personaje se define a sí mismo como “superior”, si bien cabría preguntarse porque entonces lo asombroso sigue aún más espectacular para los fans. 

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Spiderman Superior: Todo lo que necesitas saber

 Ha ocurrido lo que parecía impensable. Tras 700 números Peter Parker nos ha dejado y hay un nuevo Spider-Man en la ciudad. Pero cómo ha podido ocurrir esto, cómo hemos llegado a este punto de la vida de nuestro trepamuros. Te contamos las principales tramas que han llevado a este drástico cambio en nuestra colección favorita y cuáles son las implicaciones del nuevo Spider-Man Superior.



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