DAREDEVIL DE FRANK MILLER: GÉNESIS DE UNA ETAPA REVOLUCIONARIA

Daredevil nunca fue un superhéroe verdaderamente importante. Llevaba allí desde siempre, sin que a nadie pareciera llamarle la atención. Sí, contaba con unos pocos fieles, que apreciaban las particularidades del hombre vestido de diablo, pero cada vez eran menos. Cuando agonizaba la década de los años setenta, el justiciero ciego creado en 1964 por Stan Lee y Bill Everett caminaba hacia un lento pero inexorable ocaso. Desde mediados de 1977 había abandonado su periodicidad mensual para aparecer cada dos meses, el paso previo a la cancelación. Pero el destino le reservaba una suerte radicalmente distinta… porque fue en Daredevil donde emergió una figura destinada a cambiar de raíz el género. Se llamaba Frank Miller, y ésta es la historia de cómo transformó Daredevil en el cómic que había que leer.

 

Frank Miller (27 de enero de 1957, Vermont) acababa de cumplir los veinte cuando llegó a Nueva York con un portafolio de dibujos bajo el brazo y Neal Adams, una auténtica leyenda viviente del cómic, le dijo que se volviera a casa, porque jamás conseguiría ser un buen historietista. No le hizo caso. Volvió a insistir al maestro con más muestras de su trabajo y, un año más tarde, en 1978, el propio Adams le consiguió su primer encargo, un relato para Gold Key Comics, editorial agonizante desde la que el joven Miller compaginó con diversas historias bélicas para DC. Pronto consiguió captar la atención de Marvel, y allí fue donde se quedó finalmente. El entonces Director Editorial, Jim Shooter, buscaba savia nueva para La Casa de las Ideas, así que se fijó en aquel chaval que todavía no acababa de dominar los rudimentos del dibujo, pero que ofrecía una narrativa fresca y tendente a la experimentación. Dibujó un par de números de Peter Parker, The Spectacular Spider-Man en que el trepamuros formaba equipo con Daredevil, y fue amor a primera vista. Era un personaje urbano, más realista que el Hombre Araña, que podía llegar a enclavarse en el género negro del que Miller era aficionado.

 

Fue entonces cuando el destino jugó bien sus cartas. Gene Colan dejaba la colección del diablo vestido de rojo y el veterano Frank Robbins iba a hacerse cargo de ella, pero a última hora cambió de idea y decidió marcharse a vivir a México. La editora Mary Jo Duffy, a la que Miller llegaría a considerar un ángel guardián, sabía del interés de éste en el abogado ciego, así que lo postuló ante Shooter como nuevo artista. Dado que la situación de la cabecera no podía ser más precaria, el Director Editorial no tuvo ningún inconveniente en dar su visto bueno. En aquel entonces, Roger McKenzie, un hombre de la casa, se encargaba de los guiones, con oficio pero sin que despuntara en ningún aspecto. El equipo lo completaba Klaus Janson, un entintador con cierta tendencia hacia la suciedad, que daba un aspecto crudo al resultado final. Miller irrumpió en medio de una aventura con coloridos villanos de características animales. La amenaza principal, el Rondador de la Muerte, que no era sino un enemigo reciclado, sí adelantaba el tono sombrío que enseguida caracterizaría la etapa. McKenzie ofreció a Miller tramas que encajaban con sus inquietudes y por las que recuperó a Bullseye, un asesino que hubiera sido presentado unos años antes por Marv Wolfman y John Romita; hizo enfrentar a Daredevil contra Hulk, sólo por el enorme desequilibrio entre ambos; o actualizó el origen del héroe, historia esta última que involucraba a Ben Urich, un reportero del Daily Bugle presentado por McKenzie unos números atrás y cuya importancia se acrecentó al máximo durante la Era Miller. El artista se esforzó al máximo en dotar a sus páginas de una sofisticación cinematográfica cada vez más acusada, pero no estaba demasiado contento con el cariz de las historias. Probablemente hubiera tirado la toalla, pero quiso la suerte que entrara Denny O’Neil a editar. El veterano profesional congenió de inmediato con el dibujante y el entusiasmo que éste sentía por Daredevil, de modo que optó por convertirlo en autor completo.

 

Dos circunstancias provocaron que fuera posible cosa tan inusual en el mercado estadounidense, más dado a la cadena de montaje, como que un dibujante pasara a desempeñar también las tareas de guionista. Miller había escrito una historia autoconclusiva, en la que presentaba a Elektra, una amante de Matt Murdock en los años universitarios ahora transformada en una asesina. Cautivó a O’Neil: estaba convencido de que era una de las mejores aventuras jamás vividas por el protagonista. Y no se equivocaba en absoluto. Elektra, que aunaba sexo y violencia en una única figura, pronto se alzó como uno de los personajes más populares del momento. Estaba inspirada por Sand Saref, una femme fatale enemiga de The Spirit, el cómic de Will Eisner en que Miller había aprendido buena parte de lo que sabía sobre el arte de narrar historias con texto y dibujos. Como en tantas otras cosas, sus influencias no eran especialmente extrañas, novedosas o arcanas: simplemente estaban alejadas de cuanto le era habitual al lector de superhéroes, que pronto intuyó allí algo diferente.

Por otra parte, Shooter apoyó decididamente la continuidad de la colección del Hombre sin Miedo, pese a que las malas ventas continuaban siendo la tónica habitual. Mientras el departamento correspondiente insistía en cancelar, el Director Editorial ponía de manifiesto que “aquel chaval” era excelente y que el cómic terminaría por mejorar sus resultados económicos. Así fue, porque al cabo de un tiempo incluso recuperó la periodicidad mensual, que hubiera perdido meses antes del cambio de equipo creativo. Esto tuvo una consecuencia colateral: Miller, que iba a hacerse cargo del dibujo de la serie de Doctor Extraño bajo guiones de Roger Stern, se vio obligado a abandonar el proyecto y a concentrarse en el diablo vestido de rojo. Con el tiempo, también puso en manos de Klaus Janson buena parte de la responsabilidad gráfica, de manera que a partir de Daredevil #173 USA (1981), Janson completaba el dibujo, además de entintar. Desde Daredevil #185 USA (1982), Miller se limitó a hacer bocetos, lo que hizo que Janson pasara a figurar en los créditos como dibujante propiamente dicho.

 

 

¿Qué es lo que había pasado mientras tanto en los cómics propiamente dichos? Con Miller tomando el control total de las aventuras de Daredevil, las tramas pronto se dirigieron en la dirección que el autor deseaba tomar: los escasos villanos tradicionales que utilizara Roger McKenzie pasaron al olvido, aunque se quedó Bullseye, ahora transformado en un psicópata. Kingpin, quien hasta entonces había sido un personaje vinculado con Spiderman y con propensión al combate cuerpo a cuerpo, pasó a ser el mayor contrincante de Daredevil, un símbolo del mal que llevaba su influencia corruptora hasta el último rincón de la ciudad y que actuaba siempre en segundo plano: parecía un villano del mundo real. El interés de Miller por la cultura japonesa, que había sido alimentado viendo películas de artes marciales en sesiones contínuas de algún cine de Manhattan y que ya se había puesto de manifiesto con Elektra, se extendió a la creación de La Mano, una secta ninja que tomaba las calles de Nueva York, lo que encendía un interminable círculo violento. Desaparecieron las tradicionales guaridas secretas para ser sustituidas por calles, muelles, tejados, oficinas, vagones de metro, alcantarillas… tan auténticas que parecían reales. En el tiempo en que Miller llevaba viviendo en Nueva York, ya le habían atracado dos veces, y esa mala experiencia, junto con la rabia que sintió después de que le pusieran un cuchillo en el cuello, salpicó de una u otra forma las viñetas. Igual que sus enemigos, Daredevil estuvo pegado a tierra y se vio arrastrado por sus dilemas morales: abogado defensor de día, vigilante enmascarado de noche. La contradicción se puso especialmente de manifiesto cuando tuvo que enfrentarse con El Castigador, en una historia sobre la drogadicción infantil que conmocionó a los seguidores y señaló el verdadero público al que estaba dirigido aquel cómic. Puede que en las publicidades que acompañaban a cada número aparecieran juguetes y golosinas, pero Daredevil enseguida se situó entre las lecturas favoritas de los adultos.

 

 

Algo estaba cambiando en el cómic de superhéroes de principios de los ochenta, y Miller supo verlo con claridad absoluta. Puede que no fuera un artista brillante, pero fue capaz de revolucionar la narrativa de la época, tomando nota de cuanto aprendía en el cine y cruzándolo con las enseñanzas de los cómics de Will Eisner, en cuanto a entender la página como un todo, jugar con la distribución, el tamaño y la deformación de las viñetas, utilizar los blancos para marcar los tempos o los primerísimos planos para señalar las emociones. La crítica quedó deslumbrada ante el carisma del autor, que colocó entre los favoritos de La Casa de las Ideas, en un Olimpo al que sólo pertenecían unos pocos como él: John Byrne, Walter Simonson y, quizás, Chris Claremont. Con este último, Miller firmó la primera aventura en solitario de Lobezno. Otro hit inolvidable inmediato.

 

A finales de 1982, la gran historia en la que Miller había embarcado a Daredevil llegó a un apoteósico final, y con él se produjo también su salida de la serie. “Roulete”, el último episodio que escribió y dibujó, el primero en el que colaboró con su esposa, la colorista Lynn Varley, y el que le hizo sentir más orgulloso de todos los que había firmado hasta entonces, mostraba un genio en el apogeo de su arte. Muy lejos estaba aquel chaval llegado de Vermont cargado de ambición e inexperiencia apenas unos años atrás. A lo largo de ese tiempo, los lectores habían contemplado su prodigiosa evolución; habían asistido al nacimiento de uno de los más determinantes autores de la década, capaz de cambiar por sí mismo todos los convencionalismos de una industria que clamaba por la revolución. Frank Miller se marchaba de Daredevil, después de alterar para siempre al Hombre Sin Miedo. Todos sabían que sus días de gloria no habían hecho sino comenzar. Ninguno sospechaba que él y Matt Murdock volverían a encontrarse, porque, por encima de aquella apoteósica etapa, Frank Miller todavía tenía pendiente de entregar a Daredevil su más destacada historia.

 

Artículo aparecido originalmente en Colección Frank Miller. Daredevil de Frank Miller y Klaus Janson

CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2018

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a enero de 2018.

 

CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2017

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a diciembre de 2017.

EL NACIMIENTO DE UN ARTISTA SOBRESALIENTE

Un vistazo a la historia del cómic estadounidense desvela que cada generación tiene dos o tres autores que despuntan por encima de la media y cuyas obras sirven de modelo a la gran mayoría de sus contemporáneos y sucesores. La Marvel de los años ochenta fue afortunada en cuanto a la generación de esa clase de genios, capaces de insuflar nueva vida a personajes agotados y encontrar nuevos caminos que recorrer por parte de toda una industria. En aquella época, estaba John Byrne. Estaba Walter Simonson. Y desde luego, estaba Frank Miller.

Lo cierto es que en el currículum de ningún genio figura una obra maestra al comienzo del documento. Primero tiene que haber, por fuerza, voluntariosos intentos, esperanzadores reflejos de lo que será, ensayos que están muy lejos de la perfección, pero que consiguen divisarla a lo lejos. El caso de Miller no es diferente. El artista destinado a crear Daredevil: Born Again, Batman: Dark Knight o Sin City (por mencionar tres de sus más reconocidas obras), nació el 27 de enero de 1957, en Maryland y creció leyendo los cómics de Spiderman, Superboy o Los 4 Fantásticos. Era tal su pasión por las viñetas que, a los seis años, su madre ya le dijo que se dedicaría a ese negocio. Pero no sólo de tebeos se nutrió la imaginación del joven Miller, que frecuentaba también las novelas de género negro de Mickey Spillane, el creador de Mike Hammer o las películas de Alfred Hitchcock.

 

Decidido a convertirse en un profesional de las viñetas, utodidacta del dibujo y aprendiz de técnicas narrativas a través de libros sobre cinematografía, Miller malvivió durante buena parte de su juventud, intentándose abrir camino en el mundo del cómic. Tras unos pequeños encargos de las editoriales Gold Key y DC, recibió la llamada de Marvel. Y aquí es donde las cosas se ponen verdaderamente interesantes.

 

Miller, en aquel 1979, no era más que uno de los muchos autores que empezaba su carrera, y en la Casa de las Ideas le hicieron un encargo a la altura de un desconocido: Debía dibujar un par de episodios de la segunda serie del Hombre Araña, titulada Spectacular Spider-Man. Aquellos dos números formaban parte de una saga en la que el trepamuros se enfrentaba a un nuevo y mortífero enemigo llamado Carroña. Pero el detalle importante de aquella historia, desarrollada por el prolífico guionista Bill Mantlo, estaba en la presencia de un viejo amigo de Spidey: Daredevil.

 

Pese a los muchos rasgos que delataban la juventud y falta de experiencia de la joven promesa, para los editores de la compañía brillaron mucho más sus aciertos, todo el potencial que había en aquel Nueva York sucio y auténtico, en aquellas composiciones de página tan originales, en aquellos personajes secundarios que parecían tipos que te podías encontrar por la calle, o en aquellos dos héroes que, donde otros muchos encontraban semejanzas, este dibujante procuraba destacar las diferencias. Si los movimientos de Spiderman resultaban elásticos y espontáneos, con posturas sólo posibles para alguien capaz de dislocar sus miembros, los de Daredevil eran propios de alguien que, aunque había recibido un severo entrenamiento, seguía siendo humano. Había, en autor aquel recién llegado, influencias de artistas como Gil Kane, Will Eisner o Neal Adams; un realismo heredado del cine y una oscuridad propia de la novela negra. Todo en potencia, todo esperando a ser tallado, como un diamante en la piedra.

 

Cuenta la leyenda que Jim Shooter, el Director de la Compañía en aquel entonces, se enamoró del trabajo de Miller, que su fe y confianza en el recién llegado fueron las que le llevaron a darle el espaldarazo definitivo. Quiso el destino que Gene Colan deseara abandonar Daredevil y que el joven Frank hubiera demostrado su capacidad para dibujar al héroe ciego. Apenas dos meses después de su breve paso por Spectacular Spider-Man, Miller fue nombrado dibujante habitual de la cabecera protagonizada por el Hombre Sin Miedo, de la que poco tiempo después se convertiría también en guionista.

 

La que entonces era una serie moribunda, pasaría a situarse como uno de los mayores referentes artísticos y comerciales de Marvel. Pero de nuevo, aquel proceso fue lento, de tal forma que, en el momento de aterrizar Miller en la colección, Daredevil mostraba unas paupérrimas ventas que habían obligado a que su llegada a las librerías se produjera cada dos meses, en lugar de los treinta días habituales. Miller tenía por lo tanto mucho tiempo libre para ocuparse de otros encargos puntuales, de tal manera que, en un plazo de dos años, llegaría a frecuentar al trepamuros en repetidas ocasiones. Daredevil era su esposa, pero Spiderman era su amante secreta.

 

Este volumen recoge todos aquellos trabajos, realizados entre 1979 y 1981 en las diversas publicaciones protagonizadas por el héroe rojiazul. Abre fuego el Amazing Spider-Man Annual #14 (1980), una colaboración con el veterano escritor Denny O’Neil, en la que tiene lugar a su vez un encuentro entre Spidey y el Doctor Extraño. Se trata de los dos personajes que creara gráficamente Steve Ditko, un autor que influyó de manera determinante a Miller en estos primeros tiempos. Las dimensiones mágicas de Ditko, plagados de criaturas gelatinosas y donde no se cumplen las leyes físicas de nuestro mundo, se abren paso en una aventura plena de viñetas de gran belleza y composiciones tan originales como sugestivas.

 

A continuación, figura el Marvel Team-Up #100 (1980), un cómic sobresaliente por varios motivos. El primero, que Miller tuvo la oportunidad de trabajar por primera vez con Chris Claremont, el guionista de La Patrulla-X, junto con el que luego firmaría la más aclamada aventura de Lobezno de todos los tiempos. El segundo, que supone la presentación de un nuevo personaje, Karma, destinado a situarse luego en la cosmogonía mutante. El tercero, que se trata de una de las escasas oportunidades de contemplar la interpretación que Miller hace de unos personajes tan alejados de sus querencias habituales, como son Los 4 Fantásticos. A destacar, el flashback con el origen de Karma, en el que el artista ensaya nuevas técnicas pictóricas y narrativas. Faltaba mucho para la llegada de Sin City, pero aquí hay una lejana sombra del estilo de esa futura obra.

 

Llega luego una sorpresa, el Marvel Team-Up Annual #4 (1981), donde Miller no dibuja –esta tarea queda en manos de Herb Trimpe-, sino que es el encargado de escribir una historia que reúne de nuevo a Spiderman junto a Daredevil, además de otros justicieros urbanos de la editorial: El Caballero Luna (considerado por muchos como el Batman de Marvel), Power Man y Puño de Hierro. Por encima de los héroes, es el tratamiento del villano lo que verdaderamente destaca: un Kingpin habitualmente adscrito al lanzarredes, que Miller acabaría por convertirlo en el enemigo por excelencia de Daredevil.

 

Sigue el Amazing Spider-Man Annual #15 (1981), otra colaboración con O’Neil, el que era su editor en la colección del Hombre sin Miedo y luego le sustituiría como guionista. Aquí ambos componen un divertido aunque absorbente relato urbano en el que destaca el genial tratamiento de personaje llevado a cabo con J. Jonah Jameson, el verborréico  director del Daily Bugle, así como el detalle de que Miller entre en contacto con Punisher, un implacable vigilante que pocos meses después recuperaría en Daredevil. La pelea con el Doctor Octopus, en medio de las rotativas del Bugle, trae de nuevo a la memoria los mejores momentos del Spiderman de Ditko.

 

El volumen se cierra con aquel puñado de páginas que permitieron a Miller hacerse con una colección propia: una curiosidad que demuestra la inexperiencia del autor en aquel entonces, pero también la fuerza arrasadora de su trazo. Se incluyen además las muchas portadas de diversas series arácnidas que Miller dibujó en este periodo, y que sirven de colofón a un volumen dedicado a la época más desconocida de un autor que, en aquel entonces, ni siquiera sospechaba los infinitos horizontes que habría de conquistar.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Héroes. Spiderman: Integral Frank Miller

Novedades Septiembre 2016

Al preparar el listado de este mes, me he dado cuenta que estamos en época de colecciones de kiosko. ¿Por qué digo esto? Pues porque parece que en los cómics, Septiembre también marca un nuevo inicio de temporada, no solo por los incipientes eventos que ya se inician este mes, como Civil War II, si no también por la cantidad de novedades que llegan este mes a las estanterías.

Sí, se nos había quedado descolgado un número de la serie principal de Spider-Man, pero es que dejándolo a parte, tenemos 19 tebeos relacionados directa e indirectamente con el universo arácnido. Así que vamos a ello.

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Novedades Junio 2016

Verano, ya lo tenemos aquí, un año más. La canícula, los helados, la playa, …, pero estoy divagando (after Peter David). Se nos viene encima ese tiempo en el que apetece leer tebeos en la terraza, en el balcón, en la playa, incluso puede que quedarnos amodorrados leyendo, pero si os pasa eso, id con cuidado no vaya a ser que el cómic sufra daños. En fin, aprovechad, que en cuatro días llegará el invierno.

En lo que a cómics respecta, este mes tenemos de todo un poco, destacando el debut de Miles en su nueva cabecera, trasplantado ya desde el Universo Ultimate a la Tierra Primordial, por eso veréis que el título de las secciones ha cambiado un poco.

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Novedades Mayo 2016

Si algo destacaba del Universo Marvel en sus inicios, era la interconexión de los personajes, lo cual reforzaba esa sensación de universo conectado. Spider-Man apareciendo en la serie de Daredevil, Vengadores paseando por las viñetas del primer anual del Trepamuros. Ha habido momentos en los que esa interconexión se ha diluido o ha pasado a ser testimonial, pero parece que no es el caso actual. Tal es así, que veréis que este mes tenemos una nueva categoría, una dedicada a la pelirroja más explosiva del Universo Marvel, que está de camino a trabajar en una empresa de tecnología competencia directa de Industrias Parker. Así que, al turrón!!!

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Spider-Man: Bajo la Máscara 108. Daredevil (Netflix) segunda temporada y Checklist de Marzo.

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Hemos dado tiempo, no nos podéis echar eso en cara. ¿Cómo? ¿Qué no habéis visto todavía la segunda temporada del «cuernecitos»? ¿Y a qué esperáis?. Bueno, bueno, bueno, pues aquí los componentes de Spider-Man: Bajo la Máscara analizamos la que para muchos está siendo la mejor serie de un superhéroe en la pequeña pantalla. Eso sí, ya aviso desde aquí (aparte de que lo hacemos durante el Podcast) que tendréis SPOILERS.

También tenemos el Checklist de Marzo donde los coleccionistas (siempre digo esto, para mí que me repito) pueden saber las apariciones de Spider-Man en las diferentes colecciones que ha editado Panini durante el tercer mes del año.

 

Casting: Néstor Gascón, Israel, Xavi, Leo, Íñigo de Prada y Fran Gómez.

 

*Para escuchar/ descargar este Podcast basta con pinchar en la imagen que abre este artículo.

**También disponible en ITUNES.

Novedades Diciembre 2015

Y llegamos al final de un año que ha sido muy intenso, parece que fue ayer mismo cuando justo habíamos terminado la saga del Spider-Man Superior y empezábamos con el universo Spider-Man, un universo que ha ocupado una buena parte del año y de cómics arácnidos. También hemos vivido el regreso de serie regulares para Spider-Man 2099 y Spider-Woman, así como el nacimiento de nuevos personajes como Spider-Gwen. Estas series se han puesto en pausa por el mega evento que suponen las Secret Wars, pero ya sabemos que les volveremos a ver el año que viene.

Solo me queda aprovechar estas líneas para desearos lo mejor para las fiestas que se avecinan, y que el 2016, en la medida que la economía lo permita, esté lleno de cómics, arácnidos o de otra especie.

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Spider-Man: Bajo la Máscara 67. Especial Daredevil de Netflix.

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Ya tocaba hablar de una de las mayores sorpresas del año. Y es que la serie de Daredevil ha dejado con la boca abierta a más de uno,con lo que ya se han ¿apresurado? en decir que puede ser que marque una pauta a seguir.

Estamos de suerte porque hay variedad en ambas editoriales (Marvel/ DC) en cuando a sus apuestas televisivas. Agente Carter, Agentes de Shield (segunda temporada recién terminada) o Daredevil por parte de La Casa de las Ideas y Gotham, Constantine, Arrow y Flash por la Distinguida Competencia.

El Hombre sin Miedo ha pegado un puñetazo sobre la mesa en cuanto a la manera de mostrar a un personaje televisivamente. Y digo eso porque el camino más fácil habría sido «hacer lo de siempre».

Durante más de hora y media desgranamos poco a poco aspectos como los personajes, la trama, la acción, los guiños a los cómics, etc. Esperemos que disfrutéis de nuestras opiniones.

Casting del Podcast: Íñigo de Prada, Xavi, Leo, Israel y un servidor (Néstor Gascón).

*Para escuchar/ descargar este Podcast basta con pinchar la imagen que abre este artículo.

**También disponible en ITUNES.

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