CAPITÁN AMÉRICA 97: ENTRE LOS GRANDES

Ya estamos aquí, para comentar esta segunda parte de “La Tierra Prometida”, para la que hemos recibido a dos nuevos artistas invitados, que acompañan a Leonardo Romero a través de los flashbacks que nos retrotraen hasta otras épocas. A ese respecto, y después de las visitas de Adam Hughes y J. G. Jones, el editor Tom Brevoort se ha hecho con los servicios de nada menos que Rod Reis y Howard Chaykin. ¡Casi na!

TRAS LOS PASOS DE ROD REIS Todavía no hemos tenido tiempo para olvidarnos del excepcional trabajo que Reis hizo con Steve Rogers en el curso de “Imperio Secreto”. Fue él al que le tocó contar la historia de nuestro héroe mientras se encontraba exiliado en el Punto de Fuga, y su doble malvado dirigía la mayor conspiración jamás vista contra Estados Unidos. Rod Reis se está convirtiendo en una presencia cada vez más habitual en Marvel. Por ejemplo, hace bien poco le hemos tenido en el comienzo y en el final de “Condenación”, una saga del Doctor Extraño y los personajes místicos del Universo Marvel que, precisamente, se derivaba de “Imperio Secreto”, y de ahí que además de Donny Cates, Nick Spencer también estuviera envuelto en el desarrollo de los guiones. Con un estilo muy heredero del Bill Sienkiewicz portadista, Rod Reis comenzó su carrera a mediados de los años noventa, como ilustrador de revistas de fantasía y juegos de rol. Más tarde, cambió a colorista, y como tal hizo una gran cantidad de trabajo en DC Comics, para finalmente, ya en Image, pasar a ser artista completo. En la independiente ha lanzado primero COWL, y más tarde Hadrian’s Wall, ambas con guiones de Kyle Higgins y Alec Siegel, en paralelo a los trabajos para Marvel anteriormente mencionados. Parece que de momento seguirá con fugaces apariciones en La Casa de las Ideas, como por ejemplo una futura aventura de Los Exiliados.

UN MITO DE LOS OCHENTA Ése es Howard Chaykin, artista fundamental en esa década que supuso la ruptura con los códigos que hasta entonces tenía el cómic de superhéroes. Pero, antes de participar en esa revolución, Chaykin ya llevaba bastante tiempo dentro de la industria. Nacido el 7 de octubre de 1950 en Newark (Nueva Jersey), heredó una nevera llena de tebeos de un primo, y esa fue la manera en la que se enganchó a esto. Fue ayudante de Gil Kane, Wally Wood y Neal Adams, lo que le permitió entrar en DC Comics, para los que desarrolló historias en revistas antológicas bélicas y de terror. A mediados de los setenta, ilustró para Marvel la adaptación al cómic de La Guerra de las Galaxias, la famosa película de aventuras espaciales que dirigiera George Lucas (American Grafitti), y dibujó la primera miniserie publicada por DC: The World Of Krypton. Damos un salto a 1983, porque es en ese año cuando todo cambia. Chaykin se lanza a la aventura de ser autor completo y, dentro de la independiente First, produce la mítica American Flagg!, un título clave, que formó parte de la nueva ola del cómic estadounidense de la que también formaban parte desde Watchmen a “Born Again”. En DC de nuevo, reinventa The Shadow, un mítico personaje pulp, y Blackhawk, otro clásico olvidado. Por fin, en 1988, y de nuevo en el circuito independiente, rompe tabúes con Black Kiss, serie con grandes dosis de sexo y violencia publicada por Vortex Comics. Damos otro salto, hasta el comienzo de los años noventa, donde pasó a trabajar para la televisión, con series entre las que se encuentran The Flash o Mutant X. Y un último salto, al siglo XXI, donde ha vuelto a Marvel para trabajos ocasionales, como la miniserie que desarrolla la historia de una suerte de formación de Los Vengadores en 1959, o la que dedicó, dentro de la línea MAX, a Dominic Fortune, uno de sus personajes fetiche, además de incursiones puntuales en diversas series, entre ellas ésta que nos ocupa.

CAPITÁN AMÉRICA 96 CREYENDO EN LA TIERRA PROMETIDA

 

Superada la celebración del Captain America #700 USA, volvemos a nuestra programación habitual y vamos a por la segunda y última saga que escribirá Mark Waid, durante este periodo de transición que nos conducirá hasta la etapa de Ta-Nehisi Coates y Leinil Francis Yu. El primer detalle que llama la atención en esta nueva historia es el recambio artístico. Chris Samnee ya no está, y es una noticia que no podría ser peor, puesto que no sólo ha abandonado la colección del Centinela de la Libertad, sino que también se ha despedido de Marvel, dejando a la editorial huérfana de un talento tan sobresaliente como el suyo. A la hora de buscar un recambio, Tom Brevoort ha recurrido a los servicios del brasileño Leonardo Romero, que nos conquistó desde el comienzo de su relación con La Casa de las Ideas, con unos pocos episodios de Doctor Extraño. Anteriormente a este Capitán América, se encontraba ubicado en la estupenda serie Kate Bishop: Ojo de Halcón, a cuyo término ha saltado a la cabecera que nos ocupa. El estilo de Romero es muy limpio y depurado, con influencias de autores como Alex Toth o David Mazzucchelli y que además recuerda muy poderosamente al propio Chris Samnee. Romero estará, por lo tanto, durante estos cuatro números, inclusive el que nos ocupa, pero la naturaleza particular de la aventura permite la incorporación de artistas invitados de acompañamiento. Atención, porque aquí Brevoort ha echado el resto. Por lo pronto, en este episodio tenemos nada menos que a Adam Hughes, una auténtica leyenda del dibujo cuya carrera se había centrado hasta el momento en DC Comics, y que ahora también está colaborando con Marvel. Un auténtico lujo, porque Hughes había pasado anteriormente por aquí de manera muy testimonial, y nunca llegamos a esperar contar con él para los interiores de un cómic. Le acompaña otro nombre asociado de manera habitual con la Distinguida Competencia, J. G. Jones, si bien en este caso sí que disponíamos de obra previa en Marvel, en concreto, una miniserie de La Viuda Negra escrita por Devin Grayson y publicada en 1999 dentro de la línea Marvel Knights y el debut de Marvel Boy, en compañía de Grant Morrison y que también se materializó en forma de miniserie, en este caso en el año 2000. Los tres números restantes de la historia gozarán de nuevos invitados, pero mejor será que los vayamos descubriendo conforme avanza la acción. Mark Waid nos ha preparado una trama con una indudable épica, que ya encontramos con ese título de resonancias bíblicas, pero que a nosotros no puede sino recordarnos a “The Promised Land”, el mítico tema de Bruce Springsteen con el que se abría la cara B de su elepé Darkness On The Edge Of Town (1978). Waid vuelve a viajar al futuro, como ya hiciera en “El hogar de los valientes”, pero esta vez para bascular hasta el extremo opuesto y mostrarnos una utopía donde el Sueño Americano ha perdurado y se ha extendido al resto del mundo y del Universo. A continuación, saltamos a 1968, año en cuyos estertores llegó a las tiendas Captain America #110 USA (fechado en 1968. Marvel Gold. Capitán América nº 2), el cómic con el que Jim Steranko irrumpió en la serie. Junto a él, llegaba Rick Jones, y de ahí que nos encontremos también con este sidekick en la historia. Se trata del segmento dibujado por J. G. Jones, con un estilo que tiene ecos del de Steranko… pero también del Capitán América de Kevin Maguire. Éste, junto a Fabian Nicieza, actualizó el origen del abanderado en una miniserie titulada The Adventures Of Captain America Sentinel Of Liberty, que fue publicada a comienzos de 1991. Dicho cómic se había convertido para nosotros en una especie de reto, puesto que Marvel nunca lo había reeditado, lo que imposibilitaba que nosotros lo hiciéramos. Eso ha cambiado hace bien poco, por lo que podrías apuntar ya esta saga entre las previsiones del Plan Editorial 2019.

CAPITÁN AMÉRICA 95: LOS RESTOS DE LA CELEBRACIÓN

Como ya contamos en su momento, el proyecto de que el comienzo de la nueva etapa de Ta-Nehisi Coates y Leinil Francis Yu coincidiera con el Capitán América nº 100 de Panini obligaba a hacer algún pequeño ajuste… en concreto, a dividir en dos partes los contenidos del Captain America #700 USA. El mes pasado te ofrecíamos la historia principal, mientras que en este número has podido encontrar el complemento realizado mediante viñetas clásicas de Jack Kirby. Pero todavía teníamos espacio suficiente para recuperar un par de historias cortas que pedían a gritos no caer en el olvido. Dado que la conversación de Mark Waid con nuestro compañero de Marvel.com Tucker Chet Markus que has podido ver en las páginas precedentes ya entraba a comentar en detalle los aspectos internos de ese complemento tan peculiar, nos quedamos con el resto para comentar en las siguientes líneas.

UN TRIBUTO A LAS LEYENDAS Imagina: Estados Unidos, 1996. La colección del Capitán América atraviesa su mejor época en mucho tiempo, la realizada por Mark Waid y Ron Garney, quienes han devuelto a sus raíces al personaje, con una fuerza y una potencia impresionante. Entonces ocurrió algo terrible: los ejecutivos que entonces controlaban Marvel llegaron a un acuerdo con Jim Lee y Rob Liefeld para que éstos tomaran el control de las cabeceras de Los 4 Fantásticos, Iron Man, Los Vengadores… y Capitán América. El acuerdo obligó a poner fin a la serie clásica del personaje y a que Waid y Garney fueran apartados de las tareas que tantos aplausos estaban suscitando. La experiencia apenas duró un año, tras el cual las cosas cambiaron en Marvel y los héroes volvieron a casa por la puerta grande, pero, en el momento de producirse el acuerdo, parecía que el fin de una era se cernía sobre La Casa de las Ideas. En consecuencia, se lanzaron cuatro especiales con el subtítulo de “The Legend”, dedicados a cada uno de los títulos que pasarían a manos externas, y en los que se rendía tributo a la historia de sus protagonistas, mediante un puñado de artículos, entrevistas e ilustraciones. El del Capi incluía también la historia de tres páginas que has podido leer en este cómic: una pequeña joya en la que la creación se encontraba con los creadores, con ese Jack Kirby que saluda al Centinela de la Libertad y con un Joe Simon que se queda fuera de plano. Escribía Waid, quien entonces todavía no sospechaba que en poco tiempo iba a reencontrarse con Steve Rogers, y dibujaba Dan Jurgens, el hombre que acabaría por sustituir a éste, algunos años después, además de Jerry Ordway, un mítico entintador también habitual del guión y del dibujo. Veinte años después, hemos conseguido recuperar el relato.

LA MIRADA PARÓDICA Dentro de las iniciativas englobadas en Marvel Legacy, la editorial decidió continuar algunas series canceladas años atrás… ¡por un único número! Fue así como Power Pack, Master Of Kung Fu, Silver Sable, Power Pack o Darkhawk tuvieron esa breve oportunidad de brillar de nuevo. Entre las elegidas, se encontraba también Not Brand Echh, un mítico título satírico, publicado por Marvel entre 1967 y 1969, y en el que los principales espadas de la editorial, incluidos Stan Lee, Jack Kirby, Gene Colan, Roy Thomas o Marie Severin parodiaban a sus propios personajes… ¡y a veces a los de la competencia! El título de Not Brand Ecch aludía a que aquella no era la Marca X por la que se referían en aquel entonces a la Distinguida Competencia. La vida de la colección fue corta, pero dejó una tradición que volvió a repetirse luego con la también mítica What The–??. En el relato sobre “Imperio Secreto” aquí publicado, Spencer recupera las constantes de NBE, con mucha locura y unas cuantas gotas de autocrítica, que ponen de relieve muchas de las críticas que recibió la saga.

 

Spot On originalmente aparecido en Capitán América nº 95

MARVEL POWERS UNITED VR TRAILER DE LANZAMIENTO

CAPITÁN AMÉRICA DE RICK REMENDER: HORA DE AVENTURAS

En 2012, el ciclo más brillante de la historia moderna de Marvel había llegado a su fin. Desde la normalidad y complacencia por los logros acumulados, Joe Quesada dio paso a un nuevo Director Editorial, Axel Alonso, quien puso en marcha la primera iniciativa destacable de su mandato: Marvel Now! La operación consistía en huir de las zonas de comodidad, de manera que todos los autores intercambiarían sus sillas entre ellos. En el caso del Capitán América, Ed Brubaker, que había dado intensos días de gloria al Centinela de la Libertad, pero que se sentía hastiado por tantos años escribiendo superhéroes, cedió el testigo a Rick Remender.

¿Cómo rellenar el hueco que ha dejado el más aclamado guionista con el que jamás haya contado una colección? Si pretendes estar en ella durante mucho tiempo, si tu propósito va más allá de la mera emulación de las fórmulas que llevaron al triunfo de tu predecesor, sabes que sólo hay un camino posible: tomar una dirección distinta. ConEd Brubaker tuvimos al Capitán América relevante. Un espía perfecto, elJack Bauerde los tebeos. ConRick Remender, esa óptica queda en un segundo plano. El punto de partida no está en la carga política del personaje, sino en su lado más aventurero. Remender se pone como modelo la época de Jack Kirbyen calidad de autor completo del Centinela de la Libertad. Es una etapa que, en su momento de publicación, a mediados de los años setenta, se desmarcaba de cualquier significación ideológica para centrarse en gigantescas aventuras, de espectacularidad rampante y planteamientos excesivos, con Kirby en ebullición y sin nada que le frenara. De ella, Remender toma la locura extrema, los escenarios imposibles, la ciencia ficción desaforada y, por supuesto, la aventura a lo grande.

 

Uno de los villanos que Kirby creara entonces fue Arnim Zola, que siempre había fascinado a Remender y al que recurre ahora como amenaza omnipresente, en la que quizás sea la historia más destacable que ha protagonizado nunca. El autor llegó a barajarlo cuando escribía las aventuras del Agente Veneno, antes de saltar a primer plano entre los narradores de Marvel, pero no acabó de encontrar una historia que le hiciera justicia En su opinión, Arnim Zolaha sido subestimado por otros autores, que normalmente le reservan el papel de ayudante de Cráneo Rojo, como de hecho sucedía en la primera película del Capi. Remender identifica a Zola con Josef Mengele, el científico loco del nazismo: “Es alguien para quien la vida no es más que barro con el que jugar y que moldear. Todo es un gran experimento para él”, sostiene. “Carece de cualquier empatía. Es un sociópata en estado puro. Además, es un genio de alto nivel capaz de comunicarse con sus creaciones y es capaz de copiar la conciencia de manera digital”. El guionista le da mucha importancia a este detalle, del que también se sirve para dar vida al Cráneo Rojo deImposibles Vengadores. Se trata de llevar la relación entre Zola y el Capi hasta un nuevo nivel, que estén conectados como nunca antes lo estuvieron: “cuando veas a Zola en el futuro, quiero que sientas que es uno de esos grandes villanos que te dejan con la boca abierta. Es lo que quiero conseguir con esta saga”.

 

El reflejo natural de la utilización de Zola lo encontramos en el escenario del que se sirve: la llamada Dimensión Z, creada por Remender para esta ocasión, y en cuyo establecimiento perseguía la unión de los contrastes: un paisaje inhóspito, poblado por criaturas monstruosas que, por extraño que pudiera parecer, han establecido sus reglas sociales, que se ve sometido a la tecnología del biofanático y, en consecuencia, severamente alterado. Donde antes había llanuras polvorientas, irrumpen coches voladores y ciudades de cromo y metal, con la urbe concebida como base de operaciones del villano como mayor reflejo de la mente de aquél. Enfrente, encontramos a un Capitán América fuera de su territorio, que recurre a sus recuerdos del pasado como asidero frente a la locura que le rodea, y en concreto a una figura, la de su madre, a la que ningún otro autor se había acercado antes con excesiva profusión. Acerca de esos primeros años de la vida del héroe giran muchas de las ideas que Remender quería destacar: “Sabemos que creció en circunstancias muy duras, que se empeñó en ir a la II Guerra Mundialaunque fuera un alfeñique, y a partir de ahí sale lo demás. Pero la gran pregunta que creo que debo responder es: ¿Cómo llegó ahí? No naces siendo un superpatriota, increíblemente noble, un gran líder que nunca se rinde. Nadie lo hace. Puede que tengas unas aptitudes, pero tienes que ganártelo. Así que eso es lo que hizo Steve mientras crecía en el Lower East Sideen la Era de la Depresión. Se lo ganaba”.

 

El artista conminado a plasmar los presupuestos de Remender es un veterano de lujo de Marvel, que como tal había tenido oportunidad de dibujar al Capitán América en otras ocasiones, pero que nunca ha pisado su cabecera. La incursión de Romita Jr. en las praderas patrióticas coincide con un momento en que su arte se ha vuelto más espontáneo y suelto que nunca, huyendo de los detalles y de las rigideces anatómicas para centrarse en la espectacularidad de la orquestación. Desde esa óptica, coincide con el Kirby crepuscular que abordó el Capitán América en 1976. Es además el último trabajo de Romita Jr. para Marvel, antes de acometer un inesperado cambio de aires lejos de la editorial donde había desarrollado la práctica totalidad de su trayectoria. Como compañeros de viaje, el editor Tom Brevoort escoge al veterano entintador Klaus Janson, que ya hubiera trabajado junto a Romita Jr. en decenas de ocasiones, y al colorista Dean White, el mismo con el que contara en Kick Ass, y cuya paleta es fundamental a la hora de abordar tanto los horizontes quemados de la Dimensión Z como las calles humeantes de la Era de la Depresión.

 

El diseño de personaje del que parten todos ellos responde a la autoría de Jerome Opeña y John Cassaday, quienes en paralelo abordan al personaje en Los Vengadores de Jonathan Hickman e Imposibles Vengadores, del propio Remender. Ambos toman detalles aportados por el Capitán América cinematográfico para entrelazarlos con los elementos más icónicos del traje clásico, una tarea que explica con estas palabras Tom Brevoort: “Comenzamos con Jerome, que es un buen amigo de Rick y ha trabajado mucho con él. Pensamos que podría ofrecernos el tipo de cosas que estábamos buscando. Jerome hizo, creo recordar, tres rondas de diseños antes de que diéramos con lo que queríamos. Luego, John firmó para hacerImposibles Vengadores, serie que tiene una fuerte conexión con el Capi, así que le preguntamos si podía dejar el pecho con la cota de malla, porque lo que había hecho Jerome nos parecía bien, pero podía complicar mucho la vida a algunos dibujantes. El propio Joe Quesada se puso a dibujarlo y comentó que era un infierno”.

 

El ciclo de la Dimensión Z se desarrolla durante todos los números a cargo de Romita, Janson y White, pero no es más que el comienzo del largo camino trazado por Rick Remender y que todavía ha de extenderse durante varios años más, en los que su misión primordial no es otra que mirar a los ojos al hombre detrás del mito. “Steve Rogers pasó su infancia muerto de hambre y en la miseria, mientras cuidaba a una madre enferma, después de haber perdido un padre y un abuelo”, concluye el autor. “Dicen que puedes mirar a alguien con siete años e imaginar la clase de persona que será. Incluso hay una serie de documentales ingleses que se dedican a demostrarlo. Puede que el Capitán América tenga el cuerpo de un superhéroe, pero por dentro sigue siendo aquel niño. Por dentro, es como nosotros”.

 

Artículo originalmente aparecido en Marvel Now! Deluxe. Capitán América de Rick Remender nº 1

MARVEL EN JUNIO DE 2018: TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DESTACADOS

29 de junio

Detalles sobre Spider-Geddon

 

27 de junio

Competencia aprueba la compra de Fox por Disney

Daniel Espinosa dirigirá a Jared Leto en Morbius

 

25 de junio

La alineación de Weapon X-Force

 

20 de junio

Infinity Warps: Iron Hammer y Soldier Supreme

 

19 de junio

Mr. & Mrs. X #1, por Kelly Thompson y Óscar Bazaldúa

X-Men Gold y X-Men Blue terminan en septiembre

Secret Agent: Deadpool #1, por Chris Hastings y Salva Espín

Journey Into Mystery: The Birth Of Krakoa

 

18 de junio

Campaña de teasers #WhoGetsWarped?

Amazing 800, Top One

 

15 de junio

El Spider-Man de PS4 estará en Spidergeddon

Captain America Annual #1, por Tini Howard y Chris Sprouse

Marvel restaurará Conan The Barbarian en 2019

 

14 de junio

Campaña variant covers de Motorista Fantasma Cósmico este otoño

Thanos Legacy #1, por Donny Cates, Gerry Duggan y Brian Level

Silver Surfer Annual #1, por Ethan Sacks y André Lima Araújo

Las ventas de mayo de 2018 en librería especializada estadounidense

 

13 de junio

Iceman #1, por Sina Grace y Nathan Stockman

 

12 de junio

The Unstoppable Wasp #1, por Jeremy Whitley y Gurihiru

 

11 de junio

Amazing Spider-Man Annual #1, por Saladin Ahmed y Garry Brown

 

8 de junio

Spidergeddon #1, por Christos Gage y Jorge Molina

 

7 de junio

Asgardians Of The Galaxy #1, por Cullen Bunn y Matteo Lolli

Estreno Cloak And Dagger en Freeform

 

6 de junio

Spider-Man: Into The Spider-Verse trailer

Cloak And Dagger Digital Comic, por Dennis Hopeless y David Messina

Teaser de Asgardians Of The Galaxy

 

5 de junio

Return Of Wolverine 1, por Charles Soule y Steve McNiven

 

2 de junio

Carmen Carnero, nueva dibujante de X-Men Red

 

1 de junio

Teaser de Infinity Wars: Loki & Requiem

Legión tendrá tercera temporada

MONOGRÁFICO JIM LEE 4. AVENTURA EN MADRIPUR

Un mes más tarde de su debut como dibujante regular de Uncanny X-Men, ya sin Portaccio, pero siempre con Williams, Jim Lee se embarcaría en la que sería considerada una de las mejores historias de esta etapa, aunque simplemente se trate de un sencillo episodio autoconclusivo. La trama sigue los pasos de Lobezno, Júbilo y Mariposa Mental tras los acontecimientos de “Actos de Venganza”, y les lleva hasta Madripur, la isla sudoriental que utiliza habitualmente Logan como base de operaciones y en la que, durante la Guerra Mundial, se desarrollara una extraordinaria aventura del mutante de las garras de Adamántium junto al Capitán América, cuya narración en forma de flashback complementaba el episodio.

 

 

Aquel cómic se convirtió de inmediato en objeto de adoración por parte de los lectores, a causa de múltiples motivos. Claremont dejaba de lado la gran saga que llevaba desarrollando desde más de un año atrás, con los mutantes yendo y viniendo del Lugar Peligroso, para centrarse en un suceso del pasado de Lobezno, raro manjar que en contadas ocasiones el guionista llegaba a ofrecer a sus seguidores. “Caballeros de Madripur” se erige así como un clásico instantáneo que juega con los elementos de la mejor de las películas de Indiana Jones: un enclave neutral a la par que exótico donde la Segunda Guerra Mundial se desarrolla de manera subrepticia; héroes sin tacha aliados con otros vigilantes, de moralidad más cuestionable, mujeres de curvas imposibles y glamour insuperable, villanos de negro corazón que tan pronto visten el uniforme nazi como el traje de ninja… 

Parecía un filme de Lucas y Spielberg con la mejor fotografía posible: Jim Lee dotó a aquella aventura con mayúsculas de épica y grandiosidad. Y los lectores no podían dejar de preguntarse: “Si es capaz de hacer esto sólo con Lobezno y sus acompañantes, ¿hasta dónde llegará cuando se reúna el grupo al completo?”.

 

Artículo aparecido originalmente en Maestros Marvel: Jim Lee

PROYECTO MARVELS: LA RECONSTRUCCIÓN DE LA MANERA EN QUE EMPEZÓ TODO

Dicen los libros de historia que el Universo Marvel echó a andar de manera oficial en 1961, con el nacimiento de Los 4 Fantásticos. Y no andan errados. En aquella fecha mítica, Stan Lee y Jack Kirby colocaron los cimientos de lo que luego se convertiría en el cosmos de ficción más importante jamás creado. Si no hubiera tenido lugar aquel singular acontecimiento, personajes como Spiderman, Los Vengadores o La Patrulla-X nunca habrían llegado a vivir. La aparición de la Primera Familia marcó un antes y un después, en tanto que supuso la resurrección de un medio a punto de desaparecer bajo unos presupuestos, los de la humanización del héroe, que nunca antes se habían utilizado.

 

 

Sin embargo, la historia no es tan sencilla y merece que se hagan algunas matizaciones. A finales de los años treinta y primeros cuarenta, coincidiendo con el auge del nazismo y la Segunda Guerra Mundial, el género de los superhéroes había vivido su primera gran explosión, en lo que se dio en llamar como la Edad de Oro de los cómics. En aquellos tiempos, la primigenia Casa de las Ideas había lanzado los primeros personajes. Timely Comics, la que luego se convertiría en Marvel, nació en 1939, año en el que presentaría en sociedad a la Antorcha Humana original y Namor, el Hombre Submarino. Ya en 1941, llegaría el Capitán América, y todos ellos combatirían la amenaza de Hitler, aunque sus caminos se encontrarían en contadas ocasiones.

 

Cuando, dos décadas más tarde, Stan Lee acometió la llegada de Los 4 Fantásticos, el guionista era plenamente consciente de tan rico pasado: de hecho había sido partícipe del mismo, puesto que llevaba en la editorial desde aquel entonces y su primer relato vio la luz dentro de Captain America Comics #3 USA (1941. Visionarios Marvel: Stan Lee). Decidido a aprovechar lo mejor de aquel legado, en el cuarto número de Los 4 Fantásticos llevó a cabo la integración de Namor en la actualidad de la Primera Familia. No contento con eso, en otro cuarto número, esta vez de Los Vengadores, se produjo la reentrada del Capitán América, quien había estado congelado en un bloque de hielo desde los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Y, un tiempo más tarde, aunque también en una cuarta entrega, Fantastic Four Annual #4 USA para ser exactos (1966. Los 4 Fantásticos: La edad dorada), Johnny Storm y el resto de sus compañeros desempolvarían del olvido a la Antorcha Humana original, cuyas pautas cerebrales luego servirían para dar vida a La Visión, uno de los integrantes de Los Vengadores.

 

De alguna manera, los grandes personajes de la Timely encontrarían nueva vida en el Universo Marvel. No obstante, en la editorial siempre mantendrían el primer episodio de Los 4 Fantásticos como una frontera entre lo que podría calificarse la prehistoria y “su” historia. De hecho, a efectos oficiales, la primera aparición del Capi, Namor o la Antorcha Humana original que se señalaba siempre era la que había tenido lugar en los años sesenta, y a la que se le añadía la matización de “moderna”, queriendo resaltar que todas aquellas aventuran de los años cuarenta y cincuenta existían y estaban ahí, pero que no debían tenerse en cuenta más que a efectos anecdóticos.

 

Ya en los setenta, el interés por esa “prehistoria Marvel” se reavivaría gracias a Los Invasores, un proyecto impulsado por un enorme aficionado a la Edad Dorada, el guionista Roy Thomas. “¿Qué hubiera pasado si algo similar a Los Vengadores, es decir, un supergrupo que reuniera a los principales héroes de la época, hubiera existido durante la Segunda Guerra Mundial?” Ésa es la respuesta que venía a responder. Con un toque de nostalgia rodeando sus aventuras, Los Invasores, en cuyas filas militaban el Capitán América y su compañero Bucky, la Antorcha Humana y su camarada Toro o Namor, entre otros combatieron contra las fuerzas del Eje en una cabecera que se publicó entre 1975 y 1971 y que quedaría marcada en el recuerdo de los lectores.

 

Una nueva ola nostálgica tendría lugar en pleno siglo XXI, coincidiendo con el setenta aniversario del nacimiento de Timely. En Marvel planificaron varios eventos que conmemoraran una fecha tan señalada, pero entre ellos uno destacó con una enorme fuerza: El proyecto Marvels. La idea surgió del editor Tom Brevoort, que consideró al guionista Ed Brubaker como el más apropiado para encarar el reto. Éste se había convertido por derecho propio en uno de los mejores autores con los que haya contado jamás el Capitán América y se sintió hipnotizado ante el ofrecimiento de Brevoort, ya que se trataba, en cierta forma, de contar el origen y el contexto de su personaje favorito. Mientras investigaba los cómics que había protagonizado el Centinela de la Libertad y otros héroes en los años cuarenta, Bru sintió que era necesario actualizar aquellas historias a través del lenguaje del cómic moderno, así como entrelazarlas de tal manera que, en lugar de los relatos fragmentados sin conexión alguna que fueran en el momento de publicarse, se organizaran como una compleja trama trasversal que sirviera para desentrañar la manera en la que los superhéroes habían surgido y los motivos que les habían llevado a colaborar contra un enemigo común.

 

Anteriormente, Kurt Busiek y Alex Ross, ya habían desarrollado un trabajo lejanamente similar, en el prólogo y primer capítulo de Marvels, donde se evocaba el nacimiento de la Antorcha Humana original o una de sus batallas con Namor. El propósito de Brubaker consistiría, sin embargo, en ir un paso más allá: utilizar el material ya existente con sumo cuidado y respeto, pero también unir los huecos vacíos, con el objeto de ofrecer una monumental historia de espías que se introdujera en el trasfondo de eventos históricos. De esta forma, la trama abarca desde la Gran Depresión hasta poco después del ataque a Pearl Harbor, o, lo que es lo mismo: desde que surge la necesidad de crear superhumanos con los que oponerse al auge del nazismo hasta que estos llegan a formalizar su alianza, pasando por todo el proceso de nacimiento y primeros pasos. El guionista llegó a plantearse Cold Secret War (Guerra Fría Secreta) como título de la obra, pero finalmente prefirió El Proyecto Marvels, para así establecer un paralelismo con el Proyecto Manhattan, que en las mismas fechas en las que sucede esta historia había dado lugar a la bomba atómica. Así, seguía la tradición del Universo Marvel de reflejar la realidad de cada momento histórico desde un punto de vista superheroico.

 

Brubaker encontraría espacio no sólo para los grandes nombres de la Timely, los que forman la trinidad de Capitán América, Namor y la Antorcha Humana, sino también para otros conceptos, de menor impacto cultural, pero que también existieron en aquel entonces, así como otros que fueron aportados por Thomas dentro de Los Invasores. No sólo el escritor brilla con intensidad, sino también el dibujante Steve Epting, quien ya estuviera con él durante los primeros años de la etapa en Capitán América. El realismo de Epting, junto a su indudable raigambre clásica, coronan El proyecto Marvels como un cómic con ecos de superproducción cinematográfica en el que se consigue capturar y embotellar un mundo que ya no existe y en el que se sembró la semilla de nuestro tiempo.

 

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Héroes. Capitán América: Proyecto Marvels

CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2018

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a enero de 2018.

 

CLÁSICOS MARVEL GUÍA DE LECTURA 2017

Este es el orden recomendado de lectura para la línea de clásicos Marvel de Panini Comics, actualizado a diciembre de 2017.

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