ULTIMATE X-MEN: MUJER X CONTRA MUJER X

Desde que tuvo lugar el reinicio de Ultimate X-Men, Marvel decidió acudir a un nuevo paradigma alrededor de los mutantes. La colección original, que alcanzara la importante cifra de un centenar de entregas, seguía el concepto del grupo fundado por el Profesor Charles Xavier para defender a una humanidad que le temía y odiaba. Tras “Ultimatum”, tal escenario no tenía cabida: la humanidad había desatado una guerra abierta contra los mutantes. Después de más de treinta episodios, ese conflicto ha terminado, con el Homo superior alcanzando la paz en su nuevo hogar, llamado Utopía. Pero ahora a los mutantes les queda una última batalla por librar: contra su propia gente.

 

Kitty Pryde y Jean Grey representan dos extremos del tipo de mujer que nos hemos encontrado en los cómics de La Patrulla-X desde que Chris Claremont la transformara en una serie en que el tratamiento de las heroínas tenía una profundidad y un atractivo como nunca se había visto en el género, hasta llegar a cambiarse la manera en que ellas se representaban ante una audiencia que, en los orígenes, era mayoritariamente masculina, pero que fue poblándose por lectoras conforme descubrían al que podía calificarse como el primer cómic feminista de superhéroes.

 

Jean Grey era la única integrante del equipo fundador. Cuando Claremont la recuperó para formar parte del grupo surgido de la Segunda Génesis, fue en sus propios términos. Renunció a toda la naftalina del personaje creado por Stan Lee en los años sesenta con el único propósito de servir de interés amoroso a otros protagonistas, para posicionarla como una mujer fuerte, que elegía su destino y que, a continuación, se transformaba en el miembro más poderoso de La Patrulla-X. En The X-Men#101 USA (1976. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 1) Jean resurgió de sus cenizas como Fénix. Como ella mismo proclamaba, era vida y fuego encarnado, poco menos que una diosa entre meros mortales, con el poder cósmico en sus manos. Dave Cockrum diseñó un traje arrebatadoramente sexy, que pronto despertó el interés lascivo de Lobezno, produciendo choques a cara de perro con Cíclope, el novio tradicional de ella. Cinco años más tarde, Fénix había muerto, en la historia más escalofriante jamás producida por La Casa de las Ideas, y su leyenda quedaría para siempre.

 

En The X-Men#129 USA (1980. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 2), Claremont y John Byrne habían presentado a Kitty Pryde, una adolescente de apenas catorce años que atravesaba paredes, procedía de una familia judía y se entusiasmaba ante la posibilidad de convertirse en mujer-X. Byrne planeaba que Kitty fuera “la chica normal”, frente a la exuberancia que presentaba tanto Fénix como su otra compañera de equipo, Tormenta. Y Kitty no era muy diferente a cualquier otra chavala de su edad, sólo que Claremont añadió un detalle que no entusiasmó en absoluto a su colaborador: se trataba de una superdotada, experta en computadoras, lo que la ligaba con una habilidad tradicionalmente asociada a los chicos, máxime a comienzos de los años ochenta, cuando la informática era un campo árido para nadie que no recibiera el calificativo despectivo de cerebrito.

 

Kitty y Jean nunca llegaron a coincidir en la Edad Dorada de La Patrulla-X, en tanto que la adolescente no se unió de manera oficial al equipo hasta el episodio siguiente a la muerte de Fénix. Mucho tiempo después, Marvel tomaría la decisión equivocada de resucitar a Jean, pero tampoco entonces surgió la opción de explorar el profundo contraste que existía entre ambas. Es así como llegamos a la versión Ultimate de La Patrulla-X, donde las circunstancias han sido diferentes. En primer lugar, el abismo de edad que existía en la Tierra-616 entre la Jean ya adulta y la Kitty adolescente no era tan acusado, ya que la Jean de este mundo se presentaba, en Ultimate X-Men#1 USA (2001. Coleccionable Ultimatenº 2. Ultimate X-Mennº 1), como una joven de diecinueve años, extrovertida y rebelde, aunque esos rasgos fueron atenuándose conforme avanzaba su romance con Cíclope. Kitty por su parte llegó una veintena de episodios más tarde, en Ultimate X-Men#21 USA (2002. Coleccionable Ultimatenº 15. Ultimate X-Mennº 4), con una historia y un contexto que estaban calcados del original. En este caso, el personaje se mantendría muy cercano a su modelo primigenio, si bien escogería compañeros sentimentales diferentes: primero El Hombre de Hielo y, más adelante, Spiderman, en un giro del destino que sorprendió a todos los lectores. Las circunstancias condujeron a que Kitty tuviera que crecer más deprisa que cualquier chica de su edad, especialmente después de que los mutantes pasaran a la clandestinidad.

 

Fue en ese punto en el que ella y Jean se erigieron como los dos modelos a seguir por los suyos. Mientras Jean alcanzó la posición de líder de Tian, un paraíso mutante situado en Asia, Kitty encabezaría la resistencia en Estados Unidos. Después de una cruenta guerra, consiguió que los mutantes se hicieran con Utopía, una pequeña nación en la que soñar con un futuro. En el camino, las disensiones entre una y otra se hicieron cada vez mayores, como antes había ocurrido con el Profesor Xavier y Magneto, como si los mutantes estuvieran condenados a tener que elegir siempre entre la vía pacífica y la violenta.

 

En este último volumen de Ultimate X-Mense produce el inevitable choque de trenes: Utopía contra Tian. Kitty contra Jean. Mutantes contra mutantes. A juicio de Brian Wood, el guionista actual de la serie, el conflicto deriva de algo tan viejo como que el poder corrompe: “Si te fijas en estas dos lideresas, ambas encabezan enclaves mutantes, pero los manejan de maneras distintas”, comenta. “Supongo que también puedes decir que a Kitty se le ha ido un poco la cabeza en los últimos tiempos, pero su control de Utopía está centrado en una estricta, y posiblemente ingenua, especie de pacifismo, mientras que Jean cree en la grandeza y en la superioridad de Tian y actúa en consecuencia. No creo que Jean sea una villana, a pesar de que haya hecho algunas cosas de dudosa catadura, pero sí pienso que está un poco más pasada de rosca que Kitty”.

 

Esta Guerra Civil Mutante sirve para cerrar la segunda y última serie americana de Ultimate X-Men, que a su vez tuvo continuidad en una miniserie-prólogo a “Cataclismo”, el gran evento en que todos los héroes de la Tierra-1610 se enfrentaban a la llegada de Galactus. Joshua Hale Fialkov, que ya venía escribiendo The Ultimates, tomaba el testigo de Wood, para tres episodios con los que se venía a cerrar la historia del Homo superior dentro del Universo Ultimate. El nuevo guionista procuró mantenerse fiel a los planteamientos de su predecesor, mientras que la continuidad en los lápices del estupendo dibujante Álvaro Martínez, que ya se ocupara también de los últimos números de Wood, garantizaba la coherencia estética.

 

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men nº 21

ULTIMATE X-MEN: MÁS ALLÁ DEL ODIO Y DEL TEMOR

En el comienzo, Stan Lee estableció que los mutantes componían una raza que la humanidad rechazaba, porque algún día estaba destinada a sustituirla. Cuando Chris Claremont reinventó la franquicia, a mediados de los años setenta, llevó ese principio hasta sus máximas consecuencias. Construyó una alegoría social a partir de ahí, que le permitía establecer paralelismos entre la marginación que sufría el Homo superior y la que pudieran parecer otros colectivos, como las mujeres, los negros o los homosexuales. El triunfo absoluto del planteamiento sirvió para alimentar décadas de historias, y así seguiría siendo de manera indefinida. Pero en el proceso alguien se preguntó: ¿pueden ser los mutantes algo más que unos seres temidos y odiados por la humanidad a la que han jurado proteger?

 

Ese alguien fue Grant Morrison. Levantó la mano cuando se hizo cargo de La Patrulla-X, en el arranque del siglo XXI, a través del apasionante proyecto conocido como New X-Men. Morrison, como tantos otros lectores de cómics, había sido un chaval introvertido, con pocos amigos y siempre metido en sus aficiones. Cuando leyó las historias de Chris Claremont, no pudo sino sentirse atrapado por ellas. Pero con el tiempo, Morrison se convirtió en una estrella, en un gurú de la nueva manera de hacer cómics, en un ídolo perseguido por mujeres, adorado por sus fans y que alcanzó el éxito en todos los ámbitos de su vida, sin dejar nunca de ser auténtico consigo mismo. Si el había salido del círculo de los temidos y odiados, ¿por qué no podían hacerlo los mutantes? En New X-Men así lo planteó. Como él, los mutantes consiguieron alcanzar una nueva posición social. Ahora, tenían admiradores, marcaban las tendencias en moda y cultura y la gente normal quería ser como ellos. Lo ansiaban de hecho, lo que llevó al nacimiento de una droga que permitía adquirir poderes momentáneamente. En el fondo, estaba haciendo lo mismo que hiciera Claremont en los ochenta: utilizar a los mutantes como metáfora para hablar de la sociedad en que vivía, sólo que él se acercaba a ellos desde una nueva perspectiva y desde un nuevo contexto, en el que los grupos que antes eran marginales ya no tenían por qué esconderse, sino que podían reivindicar su lugar dentro de la sociedad, e incluso erigirse en modelo de conducta.

 

Las lecciones de Morrison tuvieron cierta importancia en esos años, pero luego cayeron mayoritariamente en el olvido, cuando Marvel volvió a unos cánones más clasicistas. Pese a todo, causaron un gran impacto en los jóvenes autores de la época, aquellos que, como es el caso de Brian Wood, tenían en Morrison a un maestro del que tomaban notas. Así es como llegamos a Ultimate X-Men, la serie que nos ocupa, en la que Wood ha venido construyendo una larga saga, que ahora nos sitúa al Homo superior en un escenario nunca antes contemplado. La guerra contra la humanidad ha terminado, los mutantes, bajo el liderazgo de Kitty Pryde, tienen un pedazo de tierra al que pueden llamar hogar, y allí han empezado la construcción de una nueva sociedad. La gran sorpresa es que, al contrario de lo que ocurre con el mundo de los humanos, los mutantes se permiten crear un lugar en que impere la justicia y la igualdad, en que puedan acometerse los desafíos que afronta el mundo desde una nueva perspectiva. Problemas que parecían irresolubles, encuentran ahora solución inesperada. El ejemplo más evidente es de la semilla inteligente. A Kitty y los suyos les instalaron en medio del desierto, en un lugar inhóspito que les condenaba a una vida de dificultades. ¿Qué hicieron ellos? Crear una semilla inteligente, que convirtió la zona en un vergel y que ahora podría acabar con el hambre en todo el mundo. De amenaza, Wood ha hecho de los mutantes en algo codiciado. Es entonces cuando el Gobierno, aquél que creó a los propios mutantes en un laboratorio secreto y luego les dio caza, les percibe de una manera distinta a como lo ha hecho hasta entonces. ¿Cuál será su respuesta? Cosificarlos, privatizarlos, reclamarlos como una propiedad, un recurso natural que es de ellos y del que deberían responder a su antojo, porque entienden que no son sujetos de los derechos humanos. Para una administración que ha esquilmado los recursos naturales del planeta, lo más lógico es hacer lo mismo con esas criaturas capaces de hallazgos tan prodigiosos como esa semilla inteligente. “Quieren hacerlos suyos y crear cosas como la semilla inteligente, que formen parte de un programa gubernamental”, señalaba el guionista. “Es muy similar a la manera en que el Gobierno puede privatizar una compañía petrolífera. Han hecho a los mutantes, así que entienden que son de su propiedad. El Gobierno Estadounidense necesita reconstruirse tras lo ocurrido últimamente. Están buscando recuperar su estatus de superpotencia”.

 

La saga de Ultimate Comics. X-Menque aborda tan inusual enfoque, supone además la incorporación del dibujante turco Mahmud Asrar. Hace años que Brian Wood quería trabajar con él, pero no había sido posible hasta este preciso momento. El guionista recordaba que primero iba a coincidir con Asrar en Northlanders, su serie para Vertigo, pero fue cancelada antes de que fuera posible. A continuación, DC Comics contrató a Wood para llevar a cabo el relanzamiento de Supergirl, y el escritor sugirió que Asrar le acompañara. Tampoco pudo ser, porque DC optó por quedarse con el dibujante y echar a Wood del proyecto, lo que provocó un enorme enfado… Pero ahora es todo agua pasada y los dos autores pudieron reencontrarse para el impulso que conducirá hasta el final de la historia de los mutantes definitivos… aunque eso ya será en el siguiente tomo.

 

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men nº 20