LAS INFLUENCIAS INCONFESABLES: LOS AMAZING FRIENDS DEL UNIVERSO ULTIMATE

La inmensa popularidad de Spiderman le ha llevado a ser un personaje que sobrepasa a los cómics y cuya vida se extiende hasta los más insospechados lugares: juguetes, libros infantiles, videojuegos, películas, series de animación… Cualquiera de estos productos puede ser la puerta de entrada de nuevos fans en el Universo Arácnido. Y cuando uno de esos aficionados casuales se convierte en permanente, suele recordar su entrada a este mágico mundo con especial cariño, aunque se trata a través de un programa de televisión demencial. Porque hay lectores que conocieron a Spiderman por las obras maestras de Steve Ditko o John Romita, pero también los hay que lo descubrieron gracias a un cartel de circo en el que aparecía un equilibrista disfrazado del trepamuros, por unos cromos de bollería en que ni siquiera los colores del traje eran los correctos… o por Spiderman y sus asombrosos amigos.

 

El canal estadounidense NBC puso en marcha Spider-Man And His Amazing Friends como respuesta a Super Friends, el programa que reunía a la Liga de la Justicia de DC Comics, que estaba logrando excelentes audiencias en la competidora ABC. La visión de los superhéroes que existía fuera de la industria, unida a los tópicos que eran comunes en el terreno de la animación, daría pie a una singular propuesta, en la que Peter Parker estaba conviviendo, además de con su tía May, junto a Bobby Drake, el miembro más joven de La Patrulla-X, y con una pelirroja que recordaba lejanamente a Mary Jane, pero que en realidad era una superheroina llamada Estrella de Fuego. En otras series era habitual que hubiera mascotas por medio, así que los asombrosos amigos también tenían una, Ms. Lion, una perrita con trenzas. Y como la alta tecnología fascinaba a los niños, el salón de tía May se transformaba en una base de superhéroes llena de todo tipo de trastos, con solo mover una figura de adorno.

 

Bajo un concepto tan inclasificable, Spider-Man And His Amazing Friends, que permaneció en antena durante tres temporadas, de 1981 a 1983, sirvió para que una nueva generación de chavales descubriera al trepamuros, y con él a muchos de los superhéroes y supervillanos Marvel. Por allí pasaron, entre los primeros, el Capitán América, Hulk, Iron Man, Thor, Daredevil, el Doctor Extraño o La Patrulla-X de la segunda génesis (en su primera aparición audiovisual), mientras que entre los segundos se dejaron caer El Camaleón, Electro, el Duende Verde, Kingpin, Kraven, El Hombre de Arena, El Conmocionador, Mysterio e incluso gran número de villanos del resto de la editorial, como Loki, Cráneo Rojo, Magneto y el Doctor Muerte. La popularidad de la serie impactó en los cómics, de forma que en 1981 apareció una adaptación del episodio piloto, que contaba con una estupenda portada de John Romita Jr., seguido de otro especial, que se vendió como suplemento del Denver Post. Además, Estrella de Fuego saltaría a las viñetas para convertirse en personaje habitual del Universo Marvel, con debut en The Uncanny X-Men #193 USA (1985), y meses más tarde con una miniserie que narraba su origen y que se derivaba en cierta manera de la aventura de La Patrulla-X. Al cabo del tiempo, formaría parte de Los Nuevos Guerreros, el grupo adolescente por antonomasia de los noventa, e incluso de Los Vengadores.

 

El recuerdo de Spiderman And His Amazing Friends se mantendría latente a través de las décadas. En 2006, como celebración del cuarto de siglo de su estreno, la editorial ofreció un especial en el que reunía a los tres amigos. Quizás fue ese repentino arranque nostálgico el que animó a Brian Michael Bendis a llevar el concepto hasta el Universo Ultimate. Como tantos otros chavales de principios de los ochenta, había disfrutado con la teleserie pese a ser consciente que era bastante estúpida y escasamente próxima al espíritu del Hombre Araña. “Pero había algo alrededor de la camarería que Peter Parker tenía con su pequeño grupo de colegas que molaba mucho”, declararía al respecto. “Y creo que a todo el mundo le gustaba eso de la serie, porque el resto era lamentable. Lo que ha quedado es la camarería entre los tres, la imagen chula del grupo”.

 

La intención de Bendis venía de largo. En concreto, de la época inicial de Ultimate Spider-Man, cuando una vez publicado el primer número pasó de ser un experimento en forma de miniserie a una colección abierta. En ese momento, el guionista escribió una lista de las cosas que le gustaría hacer si se conseguía mantener al frente del proyecto, y allí estaban ya El Hombre de Hielo y Estrella de Fuego. La gran duda consistía en cómo podría llegar a introducir a Bobby Drake. Por aquel entonces, ni siquiera había comenzado a publicarse Ultimate X-Men, así que la cuestión no era irrelevante. Bendis deseaba que, cuando tuviera lugar aquello, fuera el resultado natural de la evolución de los personajes, y no la mera reunión de un equipo absurdo. Pasó el tiempo, sin que volviera a surgir el tema… hasta que Kitty Pryde se incorporó al elenco de secundarios y abrió la posibilidad a aquel pequeño sueño inconfesable. Y en cuanto a Estrella de Fuego… Bendis quería que fuera, como la original, una mutante, pero también tenía que estar relacionada de alguna manera con el mundo de Peter Parker. Su verdadera identidad quedaría en la incógnita hasta que se revelara en las páginas del cómic, y supondría una sorpresa para muchos. La nueva mutante serviría además para atraer a Magneto, un villano de altura con el que el Spidey adolescente no se había encontrado hasta entonces, y por supuesto para una nueva visita de La Patrulla-X. Con la cercanía de “Ultimatum” en el horizonte, Bendis estaba plantando algunas de las semillas que luego germinarían en la etapa posterior a este evento.

 

Además del ciclo de los asombrosos amigos, este tomo contiene dos historias más. La primera es un episodio autoconclusivo que puede calificarse de prodigio de la narración secuencial. Bendis e Immonen transforman al Conmocionador, un villano ocasional que servía para liberar tensiones, en la causa de la peor pesadilla que pudiera tener Peter Parker. ¿Qué sucede cuando uno de sus enemigos consigue capturarle, mantenerle indefenso y torturarle durante horas, sin otro final previsible más que una muerte segura? Bajo esa premisa asfixiante, el relato trasmite que Peter Parker vive cada día al límite, enfrentado a la opción cierta de que podría ser el último.

 

Y para cerrar al volumen asistimos al tercer Annual, centrado en la relación de Peter con Mary Jane y en un tema pocas veces tratado en un cómic de superhéroes: el sexo entre adolescentes. Bendis había llegado a insinuar alguna historia en esa dirección, pero nunca de manera tan abierta, fresca y natural como en esta pequeña joya, inspirada en parte por sus vivencias juveniles. Para ella, contó con el ilustrador español David Lafuente, cuyo estilo decididamente influido por el cómic independiente y costumbrista estadounidense, se adaptaba a la perfección a los propósitos de la historia. El Annual servía como test para averiguar si David estaría preparado para hacerse cargo del apartado gráfico de la cabecera en caso de que ésta diera un giro radical en sus planteamiento. Por supuesto, el dibujante pasó la prueba con nota.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 22

LA MUERTE DEL DUENDE: HISTORIA DE UNA TRAGEDIA DEL UNIVERSO ULTIMATE

Con “Muerte de un Duende” se materializaba el cambio creativo que había tenido lugar en Ultimate Spider-Man después de los 111 episodios dibujados por Mark Bagley. Su sustituto, Stuart Immonen, había tenido oportunidad de compartir las labores artísticas de dicho número, pero sería a partir del capítulo siguiente cuando tendría que ganarse a una afición que, hasta ese momento, no concebía al Hombre Araña Definitivo sin el estilo característico de Bagley. Para Brian Michael Bendis, el director de orquesta de la serie, llegaba también el momento de poner en marcha el mundo de Peter Parker tal y como quedó tras los cambios demoledores que habían tenido lugar en los pasados meses.

 

En números anteriores, Peter Parker había arreglado las cosas con su tía, que ahora comprendía su actividad superheroica; había rehecho su relación con Mary Jane, con la que volvía a salir; tenía una exnovia, llamada Kitty Pryde, que también era la nueva heroína del barrio; había mandado un montón de criminales a la cárcel… Muchos elementos con los que jugar y todo un statu quo que poner a prueba. Pero, ¿cuál podría ser el elemento desestabilizador por excelencia, después de haberse quedado atrás crisis como la de la muerte de Gwen, los clones o el ataque de Kingpin? Para Bendis, pasaba por recuperar la gran amenaza a la que estaba ligada la existencia de Spiderman desde el minuto uno: la amenaza del Duende Verde. El guionista consideraba que la trama de este villano, junto con la que había venido desarrollando alrededor del amo del crimen de Nueva York, era la más relevante construida desde el lanzamiento del personaje. Mucho había cambiado en aquellos más de cien números, pero Kingpin y Norman Osborn estaban allí desde el principio, volviéndose cada vez más peligrosos.

 

A lo largo de la serie, y mirando de lejos las circunstancias que habían acompañado a la historia del Duende Verde en la continuidad tradicional, pero evitando caer en las inconsistencia que décadas de historia dejaron en ésta, Bendis había establecido a Norman Osborn como el enemigo por antonomasia del Hombre Araña. Fue él quien cambió su vida para siempre, cuando creo la araña genéticamente modificada que transformaría a Peter en Spiderman; fue él, ya como Duende Verde, el primer villano al que se enfrentó (Ultimate Spiderman nº 1: Poder y responsabilidad). Fue él, una vez reapareció en escena, el que a punto estuvo de asesinar a Mary Jane, lo que acabaría por desencadenar, al cabo de un tiempo, la ruptura de la pareja (Ultimate Spiderman nº 5: Legado). Fue él el que puso en jaque al gobierno de Estados Unidos, con Peter como rehén (Ultimate Spiderman nº 10: Los Seis Siniestros). Y Fue él el que arrastró a Harry, su propio hijo y amigo de Peter, a la locura que le hizo convertirse en el segundo Duende (Ultimate Spiderman nº 15: El Duende). Conclusión: En los momentos más dramáticos de la historia de Spiderman, en esos instantes decisivos que actuarían como mecanismo de resorte para lo que habría de venir a continuación, siempre estaba la presencia de Norman Osborn.

 

Mientras que en el Universo Marvel tradicional Norman murió tras asesinar a Gwen, Harry siguió con su legado de Duende Verde, para luego curarse, y a partir de ahí terceras personas retomaron la identidad del villano, en el Universo Ultimate Bendis había optado por mantener el terreno acotado a la familia Osborn y al patriarca de la misma con vida. En el momento de iniciarse esta historia, nos encontramos a Norman pasó bajo custodia de SHIELD, igual que Harry, junto a otros muchos criminales puestos a buen recaudo en la prisión del Triskelion. ¿Era buena idea encerrarles a todos juntos? Pronto quedaría claro que no. Con este relato, Bendis aspiraba a narrar una gran epopeya dramática alrededor de la familia Osborn: una tragedia griega en toda regla, en la que Peter se ve implicado aunque no quiera y en la que una sensación preside cada viñeta, la de que “esto no puede acabar bien”. La oscuridad que rodea a la aventura queda puesta de manifiesto desde su título. Eso de “Muerte de un Duende” es una declaración de intenciones para un escritor que siempre se ha enorgullecido de no mentar en vano a la parca. Sin embargo, hasta las últimas páginas de la historia no adquiere naturaleza plena y no puede ser comprendida por los lectores.

 

En menor medida, el escritor preparaba el terreno de cara a “Ultimatum”, un acontecimiento que uniría todas las series del Universo Ultimate y en el que inicialmente pensaba dejar al margen al trepamuros, hasta que comprendió que tal posibilidad no era asumible. A ese respecto, los efectos colaterales que tienen lugar en el segundo capítulo, durante la escena del Triskelion, así como cuanto sucede con la base de operaciones de los Ultimates propiamente dicha, serían los sucesos que mayor impacto tendrían en otras colecciones.

 

Y junto a todo ello destaca el impresionante trabajo de Stuart Immonen, al que Bendis le dedica una gran escena de acción en las primeras páginas, con la que lucirse y demostrar a los lectores que nada habían perdido con el cambio. El recurrente enfrentamiento con El Conmocionador, un villano de segunda contra el que Spidey había luchado muchas veces en el pasado, siempre en pequeñas escenas de desahogo en las que librarse del criminal en pocas viñetas, sirve de excusa para realizar unas páginas trepidantes, verdadero catálogo de lo que Immonen es capaz de plasmar sobre el papel, con un homenaje a Spiderman 2 inclusive (ese coche cazado al vuelo en una telaraña). Esto supone apenas un aperitivo, en comparación con lo que aguarda en las páginas siguientes, pasando por una apoteósica batalla en Times Square, hasta el choque final sobre el Helitrasporte de SHIELD. El artista conserva idéntica fuerza en las viñetas de tratamiento de personajes, plenas de dramatismo, intensidad y urgencia. Hasta entonces, sólo los aficionados con gusto de gourmet percibían a Stuart Immonen como un grandísimo dibujante. A partir de ese momento, la plana mayor de los lectores le situarían, con todo merecimiento, entre las grandes estrellas del género.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 21

LOS MARVEL KNIGHTS DEL UNIVERSO ULTIMATE: PACTO ENTRE CABALLEROS

Cuando surgió la idea de hacer Ultimate Spider-Man, nadie creía en el proyecto. En un primer momento, iba a ser una miniserie de seis números, y cualquiera que hubiera conocido anteriores intentos de recontar el origen del héroe icónico de la factoría de Stan Lee podía apostar a que se quedaría como tal, en mera anécdota. Por eso, a Mark Bagley, un artista tradicional, un hombre de empresa poco dado a los fuegos artificiales, no le pareció mal hacerse cargo del dibujo, porque sabía que aunque no le convenciera el proyecto, al cabo de medio año volvería a lo de siempre. A veces, por suerte, los planes salen al revés de como se prevén.

 

Ultimate Spider-Man se convirtió en uno de los mayores éxitos de la Marvel del arranque del siglo XXI, de manera que de inmediato se transformó en serie regular. Lo más sorprendente es que Bagley se dio cuenta de lo mucho que estaba disfrutando del trabajo, así que decidió quedarse. Ya entonces atesoraba una fama de dibujante fiable, de los que en raras ocasiones faltan a su cita mensual con los lectores, pero con el Spiderman Definitivo llevó tales principios a sus últimas consecuencias. Conforme pasaron los años, Bagley siguió y siguió inamovible en su puesto, sin dar señales de agotamiento, sin importar que durante una buena temporada Marvel decidiera lanzar 18 entregas al año de la serie y sin que el hecho de que fuera requerido para colaboraciones puntuales en otros cómics hiciera mella en él. Brian Michael Bendis, el guionista, tampoco estaba dispuesto a abandonar al personaje, por más que, en un momento dado, Robert Kirkman, el único autor que hubiera podido sustituirle, se señalara a sí mismo como su sucesor natural.

 

En un momento dado, alguien se acordó que había un récord por superar, el de Stan Lee y Jack Kirby en The Fantastic Four. Los padres fundadores habían permanecido en el cómic que lo empezó todo durante la mágica cifra de 102 números. A ellos se les podían sumar los seis primeros Annuals, que también dibujó Kirby. En total, nada menos que 108 episodios. Era un prodigio, una maravilla a la que ningún equipo creativo había conseguido acercarse. En editoriales independientes, Dave Sim con Cerebus y Erik Larsen con Savage Dragon, sí habían alcanzado semejante proeza, pero era algo a lo que nadie estaba acostumbrado en las majors. Dentro de Marvel, se podía encontrar la larga permanencia de Chris Claremont en Uncanny X-Men o de Peter David en Incredible Hulk, pero ambos se apoyaron en diversos dibujantes durante los años que estuvieron en dichas cabeceras.

 

Ultimate Spider-Man #102 USA, en plena saga del clon, señaló el punto en que Bendis y Bagley cumplieron aquel ambicioso objetivo de igualarse con los pioneros de La Casa de las Ideas. El artista permanecería todavía nueve episodios más, hasta que en Marvel encontraran el sucesor apropiado, pero luego cambiaría de aires. Al respecto de su marcha, después de tantos años, diría lo siguiente: “Brian y Ralph [Macchio, el coodinador de la serie] lloraron, y me ofrecieron favores sexuales para que me quedara. Joe [Quesada] se lo tomo como un hombre, se quejó una vez y luego se fue a casa a patear al perro. En serio, todos entendieron mis razones y respetaron mi decisión. A Ralph le habría encantado que me quedara, ya que se trabaja muy bien conmigo. Brian todavía disfruta con lo que aporto y creo que trabajaría conmigo siempre, de lo cual estoy muy orgulloso. Para ser honesto, cuando hice mi última página, me puse a temblar. Ya he dejado títulos antes para trabajos de más nivel, y me han sacado educadamente de un proyecto cuando la editorial ha querido un cambio. Pero esta es la primera vez que me he marchado de un trabajo tan maravilloso por razones que son sólo mías”. Esas razones, por cierto, llevarían a Bagley hasta DC Comics, de donde regresaría a Marvel apenas tres años más tarde.

 

Mientras tanto, Stuart Immonen sería el llamado a sustituirle. Este dibujante de origen canadiense compartía algunas de las mejores cualidades de Bagley. Su fiabilidad, rapidez y dominio de la narrativa eran equiparables, pero Immonen se diferenciaba de su antecesor en soltura y espontaneidad, lo que le hacía estar menos pendiente de seguir un modelo preestablecido de cada personaje. Immonen era además un artista en constante evolución. Había pasado de una puesta en escena sencilla, basada en la iluminación de la escena, a un realismo idealizado heredero de Norman Rockwell, con el que destacaría por la que fue su obra maestra en DC Comics, Superman: Identidad Secreta (2004). De ahí, pasó a una simplificación máxima de la línea, con la que ganó en espectacularidad, y que luciría en sus proyectos para Marvel, la transgresora Nextwave (2006-07), junto a Warren Ellis, y las dos cabeceras del Universo Definitivo por las que ya había pasado, Ultimate Fantastic Four (2004) y Ultimate X-Men (2005-06). Podría haberse mantenido en tales parámetros para Ultimate Spider-Man, pero optó por dar un paso más hacia delante, por añadir mayor cantidad de detalles en cada viñeta. Así empezaría el camino que le llevaría a alzarse como una nueva estrella. En tal posición, ilustraría Ultimate Spider-Man durante los años posteriores y se mantendría próximo a Brian Michael Bendis, con quien estaba llamado a acometer otros ambiciosos proyectos.

 

Algunos apuntes que merece tener en cuenta al respecto de la saga con la que Bagley concluyó su larga etapa junto al joven trepamuros y que se recopila en este volumen: Bendis recuperaba la larga rivalidad entre Spiderman y Kingpin, en forma de secuela a los acontecimientos narrados en Coleccionable Ultimate nº 36. Ultimate Spiderman nº 16: Guerreros. El puñado de justicieros callejeros que allí se había presentado aumentaba sus filas, con las incorporaciones de Daredevil, el Doctor Extraño y Ronin, este último un personaje fetiche de Bendis en el Universo Marvel tradicional, que en su viaje al cosmos Ultimate contó con una orientación radicalmente distinta. El grupo, a su vez, actualizaba a los Marvel Knights, formación de superhéroes callejeros que habían contado con una corta serie en la Tierra-616, a caballo entre 2000 y 2001, con la que se quería aglutinar a los representantes de la línea editorial del mismo nombre, apadrinada en sus orígenes por Joe Quesada y, por lo tanto, predilecta del Director Editorial de Marvel. La saga se coronó con un extraordinario epílogo, una conversación entre tía May y Peter, necesitados de sincerarse después de que ella hubiera descubierto la identidad secreta del héroe en el anterior tomo. Bendis daba respuesta a una historia similar, narrada por Joe Michael Straczynski y John Romita Jr. en el Universo Marvel clásico, pero también fue la ocasión perfecta para que Bagley cediera el testigo a Immonen de manera orgánica y natural. 111 números y siete años después del comienzo, el mayor cambio de Ultimate Spider-Man se había consumado.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 20

UNA ROSA CRECE EN UTOPÍA: REFLEXIONES PARA DESPUÉS DE LA GUERRA ENTRE VENGADORES Y PATRULLA-X

Pocas historias han marcado un final de etapa dentro del Universo Marvel de una manera tan indeleble como “VvX: Los Vengadores Vs. La Patrulla-X”. El ciclo argumental que se abriera con “Dinastía de M” llegó a su clausura, después de años en que los mutantes vivieran al borde de la extinción, pero, más importante que eso, fue que en el Bullpen terminó una manera de hacer las cosas, la que había alumbrado Joe Quesada en 2005. Después de todo un lustro al frente de la editorial en que había huido de la idea de la idea de cosmos compartido y en que los personajes habían vivido sus aventuras de manera casi autónoma y en compartimentos estancos, se dio un giro radical a la política de la compañía, para abrazar de nuevo uno de sus rasgos más significativos: que todo estuviera conectado, que cada cómic no fuera sino una pequeña pieza de un gigantesco puzle y que cualquier cambio en la más minúscula de las piezas afectase a la imagen de conjunto. Bajo la dirección de su sucesor, Axel Alonso, y aunque se mantendría un cierto hilo conductor, se iba a perder cohesión a favor de una mayor independencia de cada personaje y de los propios autores.

 

 

Eso lo facilitó, en gran medida, el gesto que representaba “VvX”, por el que el grupo de guionistas al frente del proyecto dejaban recogidos los juguetes de los que habían estado disfrutando durante mucho tiempo, aunque en algunos casos esos juguetes hubieran cambiado hasta hacerse casi irreconocibles. Y es que, en esa última fiesta que fue la guerra entre Los Vengadores y La Patrulla-X, se atrevieron a ir con algunos de los protagonistas hasta donde nunca antes había llegado nadie. “VvX” se maceraba con temas trascendentales: la fe, la religión y la supervivencia, de los que hablaba Jason Aaron, pero estos no formaban sino parte del trasfondo de la historia, mientras que el desarrollo de la misma se llenaba de espectaculares batallas, giros insospechados y en ocasiones rocambolescos, muertes dramáticas y cuanto hiciera falta para añadir pirotecnia al espectáculo.

 

En una de las entrevistas promocionales publicadas durante el desarrollo del evento, el veterano artista Adam Kubert llegó a confesar que nunca había tenido que dibujar tal cantidad de personajes en un único cómic como le había tocado en “VvX”. Ni siquiera en “Onslaught”, a finales de los noventa, había dibujado a tantos. Las declaraciones dan buena muestra de la envergadura del relato. Guionistas, dibujantes y editores rompieron con lo que cabía esperar de ellos no una, sino varias veces, a lo largo de los doce episodios, más sus prólogos, sus tie-ins, sus series-companion y sus derivados digitales, ofrecidos por primera vez en papel en esta recopilación.

 

En el guión previo escrito en la cabeza de cada lector, estaba la opción de que la Fuerza Fénix se encarnara en Hope, o de que lo hiciera en Cíclope, o incluso que recayera sobre la figura de algún vengador… pero ninguno de esos fans hubiera elucubrado, ni en sus más febriles sueños, que la entidad cósmica repartiría su poder entre cinco elegidos con nombre de grupo de estrellas de pop, esos Cinco Fénix que llegan a convertirse en los villanos de la historia, pero que nunca dejan de ser héroes conducidos por la desesperación, el miedo, el deseo de salvar a los suyos y la borrachera de omnipotencia hacia un destino que sólo puede ser fatal. Incluso cuando buscan beneficiar a la humanidad, los Cinco Fénix se equivocan. Bajo la influencia de una fuerza que no pueden controlar, perpetran actos terribles. Una vez perdido el poder, habrá quienes emprendan el camino de la redención, pero también los que opten por la huida hacia delante. Fue aquí, en “VvX”, donde Jonathan Hickman entró en contacto con ese Namor furioso y aniquilador como no se conocía desde los años cuarenta, y el guionista seguiría profundizando luego en esa vertiente del personaje, a lo largo de su etapa al frente de la franquicia de Los Vengadores, pero el personaje que salió irremediablemente alterado de la experiencia iba a ser, sin lugar a las dudas, Cíclope, que había cruzado el rubicón con un acto tan terrible como el de haber asesinado al hombre que había sido un padre para él.

 

Porque Scott Summers quizás sea el gran vencedor de la batalla, ya que consigue aquello que se proponía, salvar a la raza mutante, pero al mismo tiempo, y en lo personal, es el inequívoco perdedor de “VvX”. Antes de comenzar la saga, representaba un líder para su pueblo, apenas cuestionado por Lobezno y su nueva escuela. Durante la trama, se convertía en un terrorista, odiado por los suyos y probablemente por sí mismo. Ni siquiera le queda el amor de Emma Frost, y el que tuviera por Jean Grey ha quedado mancillado, por el uso que le ha dado a la Fuerza Fénix. Para desgracia de quienes consideraran a Cíclope el primer y más importante hombre-X, su evolución modélica de los años anteriores quedaba empañada, hasta verse transformado casi en una caricatura, por muchas excusas que se le quisiera poner a su actuación en estas páginas.

 

La muerte de Charles Xavier, el hombre que lo había empezado todo el día que reunió a aquellos cinco chavales, tenía por fuerza que marcar un punto y final, pero que viniera de la mano del mutante que más apreciaba de aquellos primeros alumnos no podía ser más amargo. Si anteriormente “Cisma” ya había roto con la dinámica Xavier-Magneto, al entregar estos sus respectivos papeles a Lobezno y Cíclope respectivamente, “VvX” confirmaba la ruptura, al hacer que los otrora rivales no fueran sino actores invitados en este drama, y la subrayaba como definitiva, al eliminar a uno de los dos. Sí, la muerte no es algo en absoluto definitivo dentro del Universo Marvel, más en el caso que nos ocupa, el de un personaje que ha resucitado no una, sino varias ocasiones… pero en este caso los autores de esta saga tenían una intención sincera, y al menos en el lustro que siguió a la publicación del evento nadie vino a desdecirlos, prueba de que iban en serio.

 

En “VvX” había víctimas, hay verdugos, pero también héroes, en este caso heroínas. La alianza final entre Hope y La Bruja Escarlata revestía una importancia extraordinaria. Eran dos mujeres las que venían a poner punto y final a un conflicto en el que los hombres habían llevado, en casi todas sus fases, la voz cantante. Para Wanda, su acto representaba también una forma de redención, sumada a la que ya encontrase en Los Vengadores: La cruzada de los niños, pero que aquí cobraba verdadera importancia, ya que respondía a una decisión consciente y meditada. Para Hope, suponía la culminación del camino que había seguido desde que se presentara en Patrulla-X: Complejo de Mesías: el camino de la guerrera. Todavía quedarían muchos misterios por resolver alrededor de ella, y aunque el personaje siguió presente en el Universo Marvel posterior, ya nunca volvería a tener relevancia. Su círculo se había cerrado.

 

Como se había cerrado el gran círculo sobre el que gravitaran las historias de La Casa de las Ideas durante tanto tiempo. En el día después de “VvX”, aguardaba Brian Michael Bendis fuera de Los Vengadores y al frente de La Patrulla-X; Jonathan Hickman como albacea de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, y un nuevo equipo, el Escuadrón de Unidad, nacido de la unión del propósito de superhéroes humanos y mutantes de construir juntos la paz del mañana. Aguardaban, en definitiva, grandes cambios. Un brillante pasado quedaba atrás, mientras un nuevo tiempo se abría camino. Había llegado la hora de Marvel Now!

 

Texto publicado originalmente en Marvel Deluxe. VvX: Los Vengadores vs. La Patrulla-X. Segunda Parte

LA PATRULLA-X VS. LOS VENGADORES: CUANDO CHOCAN LOS TITANES

Los Vengadores y La Patrulla-X nacieron el mismo mes del mismo año. El primer número de cada una de sus colecciones llevaba fecha de portada de septiembre de 1963. Ambos grupos fueron creados por Stan Lee y Jack Kirby, en la efervescencia de los superhéroes que había tenido lugar tras el lanzamiento de Los Cuatro Fantásticos. Desde entonces, han seguido caminos paralelos, con ocasiones puntuales en que sus historias se cruzaban o alguno de sus miembros saltaba de un equipo al otro. Antes que integrantes de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, Mercurio y La Bruja Escarlata fueron enemigos de La Patrulla-X; de igual manera, La Bestia, uno de los miembros fundadores del equipo de mutantes, perteneció durante una larga temporada a Los Vengadores. En el terreno comercial, sus éxitos han sido alternos, toda vez que los últimos tuvieron un arranque mucho más positivo que el de los mutantes, y que esa ventaja dio un vuelco entre finales de los años setenta y el comienzo de los años ochenta, hasta bien entrado el siglo XXI, cuando las tornas volvieron a cambiar.

 

 

El ciclo narrativo que se inauguró en 2005, con la disolución de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra en “Vengadores Desunidos”, impulsó una cadena de argumentos que volvía a relacionar estrechamente a ambos grupos. La locura de La Bruja Escarlata, que había sido el detonante de lo sucedido, volvió a ponerse de manifiesto en “Dinastía de M”, el primer gran evento de Marvel en mucho tiempo. En sus páginas finales, tres simples palabras de Wanda Maximoff (“No más mutantes”) abocaron al Homo superior a la extinción. La práctica totalidad perdió sus poderes y ningún nuevo nacimiento se produjo tras el llamado Día-M. Tiempo después, surgió una pequeña esperanza, en la figura de Hope, una niña que parecía haber escapado a la maldición de Wanda. Para que pudiera sobrevivir, Cable tuvo que criarla en el futuro, tal y como se contó en una espectacular trilogía de aventuras enmarcada en la franquicia de La Patrulla-X: “Complejo de Mesías”, “La guerra del Mesías” y “Advenimiento”. Al final de esta última, Hope volvía, ya adulta, al presente, y su vuelta coincidía con la reactivación del gen mutante.

 

Durante todo ese tiempo, los guionistas de Marvel mantuvieron un calculado silencio alrededor de la verdadera naturaleza de Hope. No se conocía el nombre de sus padres, asesinados por supremacistas humanos poco después del nacimiento de ella; su aspecto, con una llamativa melena pelirroja, apuntaba a una hipotética relación familiar con Jean Grey, lo que conducía, acto seguido, hacia la Fuerza Fénix, uno de los elementos más potentes de la mitología de La Patrulla-X. En sus orígenes, Fénix no era más que el nombre adoptado por Jean Grey después de verse sometida a una tormenta solar que multiplicó sus poderes hasta hacerla poco menos que omnipotente, pero también difícil de controlar. Jean prefirió acabar con su vida, antes de dejarse arrastrar por la locura que amenazaba con destruir a todos sus compañeros y, quizás, al universo. Ocurrió en “La saga de Fénix Oscura” (1980. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 2), mítica historia que, además de lanzar a los mutantes al estrellato, cambió la manera de hacer cómics en aquel entonces, hasta el punto de que la caída de La Bruja Escarlata, que narrara Brian Michael Bendis un cuarto de siglo después, está muy influida por ella. Revisiones posteriores de la figura de Fénix establecieron que se trataba de una fuerza de la naturaleza capaz de encarnarse en personas concretas. Y es ahí donde surgían las cuestiones sin respuesta. ¿Acaso la Fuerza Fénix se reencarnaría en Hope? ¿Qué podría significar tal cosa, tanto para humanos como para mutantes? ¿Volvería Fénix como una fuerza benévola, o en cambio arrastraría nuestro planeta a la destrucción?

 

En 2012, el Director Editorial de Marvel, Axel Alonso, decidió que era el momento de responder a todas esas preguntas, y hacerlo a través de un espectacular evento que, al tiempo que cerraba casi una década de historias, servía como punto de arranque para muchas otras. El resorte de los acontecimientos no sería otro que el ansiado regreso de la Fuerza Fénix, lo que motivaría la ruptura entre La Patrulla-X y Los Vengadores. Mientras que Cíclope, como líder de la primera, estaría convencido de que Hope devolvería sus días de gloria a la maltrecha raza mutante, el regreso de Fénix sería considerado por Los Héroes Más Poderosos de la Tierra como una amenaza de primer orden.

 

Dada la envergadura y extensión del evento, en el Bullpen decidieron adoptar una estructura para “VvX: Los Vengadores Vs. La Patrulla-X” que rompía el esquema de proyectos anteriores, encabezados por un único guionista y un único dibujante. Por contra, para la nueva saga se llamó a los cuatro escritores fundamentales de La Casa de las Ideas en ese momento. Brian Michael Bendis, por su veteranía en esa clase de historias, por haber sido durante una larga temporada el responsable de la franquicia de Los Vengadores y porque, tras la finalización de “VvX” pasaría a desempeñar una labor equivalente con La Patrulla-X; Jason Aaron, como uno de los autores más importantes de los mutantes en los últimos años, escritor en esos momentos de una de sus cabeceras estrella, La Patrulla-X y Lobezno; Ed Brubaker, como el hombre que había asesinado y traído del más allá al Capitán América y que se había significado entre las grandes estrellas literarias del cómic del siglo XXI; Matt Fraction, por su larga trayectoria en la colección de Iron Man o Uncanny X-Men; y Jonathan Hickman, por disponerse a sustituir a Bendis en Los Vengadores. De igual forma, para la parte artística, se reclamó a los grandes espadas del lápiz dentro de Marvel. Estos eran: Frank Cho, en un prólogo centrado en las dos grandes figuras femeninas de cada equipo, La Bruja Escarlata y Hope; y John Romita Jr., Olivier Coipel y Adam Kubert, que se repartirían, respectivamente, el comienzo, el nudo y el desenlace de la aventura, todo ello coordinado por el editor habitual en estas lides, Tom Brevoort.

 

El choque entre Los Vengadores y La Patrulla-X respondía a unas razones argumentales muy claras, a las que la editorial había llegado de manera natural, pero detrás de las que latía una de las tradiciones más viejas de Marvel, la de enfrentar a sus héroes entre ellos. En los primeros tiempos, que Hulk luchara contra La Cosa o que Spiderman se enfrentara a Los Cuatro Fantásticos, o más adelante que Los Vengadores se las vieran contra Los Defensores, solía responder a la confusión o a un plan trazado por algún villano en la sombra. Pero, conforme se fueron sofisticando las historias, esta clase de lucha empezó a relacionarse con tomas de postura ideológica alrededor de un tema determinado. Había ocurrido así con “Civil War”, cuando los héroes se separaron en dos bandos irreconciliables, a favor y en contra del registro de superhumanos. En cualquier caso, suponía una ocasión perfecta para que los iconos de la compañía midieran fuerzas y los aficionados a su vez se posicionaran a un lado u otro.

 

Además de la serie principal en que tenía lugar el evento, “VvX” contó con un puñado de episodios colaterales que vieron la luz en formato digital exclusivamente. La trama se extendió a su vez hasta un título de acompañamiento, “VvX: Versus”, además de cruces en las cabeceras principales de ambas franquicias. De cara a su recopilación en castellano, y dada la extensión del proyecto, la colección troncal, junto a sus episodios digitales situados en su lugar cronológico oportuno, se recopila en dos volúmenes de Marvel Deluxe. “VvX: Versus” cuenta con su propio tomo independiente, mientras que los cruces aparecen en sus respectivas series dentro de la línea.

 

Después de tantos años de historias alrededor del futuro de la raza mutante, “VvX. Los Vengadores Vs. La Patrulla-X” señala el final del camino. La Fuerza Fénix se aproxima a la Tierra, y todo cambia. “El de Fénix es un concepto muy fácil de entender”, explica Brian Michael Bendis. “Se trata de un cometa viviente que arrasa mundos, hace crecer algo nuevo de las cenizas y necesita un huésped para dar rienda suelta a su poder. Cuando se dirige a tu planeta, ¿qué haces? ¿Vas a temerla o abrazarla?”. Mientras Los Vengadores aprecian el peligro, Cíclope, al frente de los mutantes, no hace sino contemplar ante él una pléyade de oportunidades. “Para el Capi”, explica Jason Aaron, el siguiente guionista del evento, “La misión es simple. No es personal. Se trata de salvar el mundo. En cambio, para Cíclope, todo lo que ocurre es personal. Es una cuestión de fe, religión y supervivencia”.

 

Texto originalmente aparecido en Marvel Deluxe. VvX: Los Vengadores Contra La Patrulla-X Primera Parte

VIAJE A LAS ESTRELLAS: EL INESPERADO ASCENSO DE GUARDIANES DE LA GALAXIA

Aunque la inmensa mayoría de sus personajes habitan en la Tierra, Marvel siempre ha dedicado una especial atención a las sagas ambientadas en el espacio y enmarcadas en el género de la ciencia ficción. Los Cuatro Fantásticos, con los que Stan Lee y Jack Kirby empezaron todo, allá por 1961, enseguida entraron en contacto con razas alienígenas, dando lugar a muchos de los conceptos a partir de los que luego se expandiría La Casa de las Ideas, como fueron los Kree, los Skrull, Galactus, Estela Plateada y muchos otros. En los años setenta, el extraordinario guionista y dibujante Jim Starlin dio un gran impulso a la épica cósmica dentro de Marvel, introduciendo en el proceso un villano capital, Thanos. En la retaguardia, Arnold Drake y Gene Colan crearon un supergrupo, los Guardianes de la Galaxia, que en un principio pasó casi inadvertido, pero que mucho tiempo después llegó a transformarse en uno de los modernos éxitos trasmedia de la factoría. Esta es la historia de cómo los Guardianes de la Galaxia pasaron de la insignificancia al estrellato, y de las más de cuatro décadas que transcurrieron entre un estado y otro.

 

 

1969-1980: EL FUTURO EMPIEZA AYER

Los Guardianes de la Galaxia nacieron en una cabecera que inicialmente se llamaba Fantasy Masterpieces y se nutría de reediciones. Cambió de título por el de Marvel Super-Heroes, para acoger fundamentalmente historias autoconclusivas que se completaban con las socorridas reimpresiones. Era un contenedor en el que te podías encontrar cualquier cosa, desde una aventura de Spiderman que no tenía cabida en ningún otro lugar al debut del Capitán Marvel, pasando por los orígenes del Águila Fantasma o del Caballero Negro. De esta forma, en Marvel Super-Heroes #18 USA (1969), Arnold Drake y Gene Colan dieron vida a los Guardianes de la Galaxia, a partir de una interesante idea de Roy Thomas, por la cual, en un futuro lejano, Estados Unidos había sido conquistado por Rusia y China mientras una resistencia formada por un puñado de héroes trataba de liberar el país.

 

A la hora de desarrollar el guión, Drake cambió sustancialmente la premisa de Thomas, de manera que quienes se habían hecho con el control de la nación en el siglo XXXI eran los Badoon, una siniestra especie alienígena que Stan Lee y John Buscema habían desarrollado para enfrentarse con Estela Plateada. Del dibujo se encargaba Gene Colan, uno de los grandes artistas de la época, y en la aventura finalmente publicada se presentaba a un inusual cuarteto, formado por el terráqueo Vance Astro, y los alienígenas Charlie-27, Yondu y Martinex. El final quedaba abierto, con los héroes prometiendo que salvarían el planeta, pero lo cierto es que la historia no se completó hasta nada menos que un lustro más tarde, cuando los Guardianes de la Galaxia aparecieron como invitados especiales en Marvel Two-In-One #4 y 5 USA (1974), y derrotaron a los Badoon con la ayuda de La Cosa y el Capitán América. El grupo viajó al presente y apareció junto a Los Defensores, y en el proceso se unió un nuevo miembro, Halcón Estelar. Entre 1976 y 1977 lograron incluso protagonizar un serial, aparecido en la serie Marvel Presents y ambientado de nuevo en el futuro. Al comienzo del mismo se incorporaba Nikki, la primera chica de los galácticos.

 

Ya en 1978, los Guardianes alcanzaron una mayor cota de popularidad gracias a su intervención destacada en “La saga de Korvac”, una épica aventura de Los Vengadores por la que los Guardianes vivieron una temporada en la Tierra. Concebida por Jim Shooter con dibujo de George Pérez y David Wenzel, “La saga de Korvac” ofrecía todo aquello que se esperaba de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, con grandes batallas, un elenco numeroso y una amenaza más allá de toda medida, la del villano del título. Quedó gravada a fuego en la mente de los lectores, mientras que los Guardianes de la Galaxia quedaban como una suerte de contrapartida futurista de Los Vengadores. A esa misma época, también pertenecen apariciones puntuales, en títulos como Marvel Team-Up o Marvel Two-In-One y que llegan hasta 1980. Es en este periodo en el que se asentó tanto la pertenencia de los Guardianes de la Galaxia al Universo Marvel como su relación con Los Vengadores, dos circunstancias que tendrían una gran importancia más adelante.

 

1990-1995: EL CÓSMICO DE LOS NOVENTA

El buen sabor de boca dejado por la alianza con Los Vengadores frente a Korvac acabó siendo desperdiciado, de manera que los Guardianes cayeron en el olvido durante toda una década. Su regreso, en el arranque de los noventa, vino en el lote de un revival de diversos conceptos de los setenta. En esa época volvieron también Luke Cage, el Caballero Luna o el Motorista Fantasma, entre otros. Jim Valentino, un autor de cierta popularidad que luego participó en la fundación de Image Comics, se hizo cargo de la primera colección que llevaba el nombre de los personajes y trasladó una vez más la acción hacia el futuro. En tareas tanto de guionista como de dibujante, permaneció durante más de dos años al frente de la serie, construyendo sus historias a partir de los trabajos de sus predecesores e introduciendo gran cantidad de conexiones con la continuidad del Universo Marvel, sin que el hecho de que la acción estuviera ambientada en el futuro le supusiera otra cosa que mayor libertad a la hora de recurrir a tal o cual elemento propio de la editorial. La primera saga se centraba en la búsqueda del escudo del Capitán América, un ejemplo de la manera de hacer las cosas de Valentino, que encontraba en el siglo XXXI las huellas dejadas por los héroes del XX. Los Badoon, además, se consolidaron como los archienemigos del equipo, que continuó adelante mucho tiempo después de la marcha de su impulsor, en manos, fundamentalmente, del guionista Michael Gallaher y del dibujante Kevin West, cuyos nombres en la actualidad resultan bastante lejanos y desconocidos, pero que sostuvieron la colección durante un extensísimo periodo, hasta que fue cancelada, dentro de la debacle en la que se sumió el cómic de superhéroes a mediados de los noventa, con Guardians Of The Galaxy #62 USA (1995).

 

 

2005-2010: SEGUNDA GÉNESIS

Y de nuevo pasó una década en blanco, hasta 2005. Marvel se encontraba entonces inmersa en una ambiciosa recuperación de sus Poderes Cósmicos, aquellos personajes de naturaleza alienígena o que desarrollaban sus andanzas mayoritariamente fuera de la Tierra. Todo empezó con el inesperado éxito de “Aniquilación”, una excelente saga que recolocó en el mapa héroes y conceptos que llevaban mucho tiempo en el olvido. Entre ellos se encontraba Drax El Destructor, una vieja creación de Starlin, que fue reinventado por Keith Giffen y Mitch Breitweiser, mediante la miniserie que condujo a “Aniquilación”. Se recuperó también a Thanos, aunque en un papel secundario, quizás para hacer valer la autonomía de la nueva empresa más allá de la cosmogonía establecida por el mencionado Starlin.

 

Para la secuela, “Aniquilación: Conquista”, aparecida en 2007, Marvel recurrió a los servicios de dos guionistas que solían trabajar unidos: Dan Abnett y Andy Lanning. Una de las atracciones que introdujeron fue la del renacimiento de los Guardianes de la Galaxia, pero tras pasar por sus manos del viejo concepto no quedaba más que el nombre. La acción se había trasladado a la actualidad y ninguno de los integrantes originales estaba presente. DnA, como solía conocerse a la pareja literaria, recurrió al mencionado Drax, a Warlock y a Gamora, también procedentes del Panteón Starlin, pero una vez más renunciando a las esencias de éste, a la búsqueda de la novedad. Además, añadieron a tres personajes que hasta entonces no habían tenido conexión alguna. El primero de ellos era Starlord, aventurero espacial creado por Steve Englehart y Steve Gan en 1976 que había contado con varios magazines en blanco y negro en aquella época, destacando los de Chris Claremont y John Byrne. El segundo era Mapache Cohete, un extraterrestre con aspecto de mapache antropomórfico, nacido de igual manera en un magazine, de manos de Bill Mantlo y Keith Giffen. Había llegado a contar con una miniserie en 1985, dibujada por Mike Mignola. Y por último, estaba Groot, personaje maldito entre los malditos, que fue inventado por Stan Lee y Jack Kirby para una de sus relatos cortos de monstruos anteriores a la venida de los superhéroes y que apenas había vuelto a dejarse ver, en un Annual de Hulk.

 

Más que partir de la compleja y a veces contradictoria cronología previa de todos ellos, Abnett y Lanning se quedaron con la imagen icónica y a partir de ahí construyeron una pandilla de antihéroes que vivían aventuras espaciales con un toque pulp y un lenguaje moderno, de diálogos chispeantes. Estos nuevos Guardianes de la Galaxia estrenaron serie nada más terminar “Aniquilación: Conquista”. Durante los dos años que sobrevivió la cabecera en activo, fueron la pieza central de las sagas cósmicas orquestadas por Abnett y Lanning, lo que incluyó nuevos eventos, como “Guerra de Reyes” o “El Imperativo Thanos”. Este último acababa de manera trágica para los Guardianes, con la supuesta muerte de Starlord y la disolución del equipo, lo que en cierta forma marcó el final de una etapa. Pero entonces ocurrió algo que nadie hubiera imaginado…

 

2010-2014: EL CAMINO AL CINE

La primera vez que Kevin Feige, el presidente de Marvel Studios, dejó caer la posibilidad de que los Guardianes de la Galaxia se sumaran al Universo Cinemático Marvel fue en la San Diego Comic-Con de 2010 y costaba dar crédito a sus palabras. Todavía faltaban dos años para que se completara la llamada “primera fase”, pero ya Feige buscaba la manera de expandir la franquicia. Consciente de que no podían contar con Los Cuatro Fantásticos o con La Patrulla-X, puesto que sus derechos estaban en manos de 20th Century Fox, el líder de la Marvel cinematográfica concluyó que era necesario acudir a otro tipo de licencias, que permitieran ampliar el ámbito de actuación de los cineastas. La elección de los Guardianes de la Galaxia era extremadamente arriesgada, puesto que nadie, fuera de los cómics, conocía a aquellos tipos, pero también muy inteligente, dado que la escasa trayectoria del equipo permitía moldearlo en función de las necesidades del estudio. Veinticuatro meses más tarde, de nuevo en la Comic-Con, Feige enseñaba una ilustración promocional de Ryan Meinerding, el jefe de desarrollo visual de Marvel Studios, en la que aparecían Drax, Groot, Starlord, Mapache Cohete y DnA: se confirmaba así que un equipo de superhéroes nacido apenas cuatro años antes y que en aquel momento no contaba ni siquiera con cómic en curso iba a convertirse en la siguiente apuesta para la gran pantalla de La Casa de las Ideas.

 

Y así fue como los engranajes se pusieron en marcha. La excelente serie de dibujos animados Los Vengadores: Los Héroes Más Poderosos de la Tierra enseñó por primera vez a los Guardianes de la Galaxia en movimiento, en un episodio, el sexto de la segunda temporada, que escribieron Abnett y Lanning y que adaptaba “La saga de Korvac”, con la diferencia de que, en lugar del grupo clásico, figuraba el moderno, el mismo que se preparaba para saltar a los cines. Pero faltaban, claro está, las viñetas. Los Guardianes debían volver al papel impreso, y debían hacerlo a lo grande.

 

 

La misión de restaurar a los héroes cósmicos dentro del Universo Marvel propiamente dicho quedó en manos de Brian Michael Bendis. Aclamado autor de procedencia indie que había dado a la compañía éxitos como Jessica Jones y Ultimate Spider-Man, largas etapas de Daredevil y Los Vengadores o eventos como “Dinastía de M” o “Invasión Secreta”, Bendis tenía un plan que, sin que los lectores lo sospecharan, desenbocaba en los Guardianes. Coincidiendo con el estreno de la película de Los Vengadores, el guionista iba a estar al frente de una nueva cabecera de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra junto a su socio de Ultimate Spider-Man, Mark Bagley. Se trataba de Avengers Assemble, un título que se puso a la venta en paralelo en mayo de 2012, a tiempo para el filme. Teniendo esto en cuenta, la alineación era idéntica a la de los cines y el argumento simplificaba al máximo las cosas, para facilitar la captación de nuevos lectores. Con todo eso, en el primer arco argumental, el único que realizaron finalmente Bendis y Bagley, se ofrecían un par de sorpresas significativas.

 

 

Por un lado estaba el villano, que no era otro sino Thanos, la gran amenaza en la sombra que se había presentado a los espectadores en la escena post créditos de la película. Bendis era una de las pocas personas para las que esa aparición no había supuesto la menor sorpresa, al haber participado en la cinta de Whedon dentro del “Think Tank” de asesores. Por otro lado, brillaban con fuerza los grandes invitados especiales de la historia, nada menos que los Guardianes de la Galaxia. En el momento en que se presentaron ante Los Vengadores, quedó claro que aquello no era sino el prólogo de una futura colección más, en esta ocasión dedicada en exclusiva a los héroes cósmicos, y a la que saltó Bendis nada más terminar con sus ocho números de Assemble.

 

La nueva vida de papel de los Guardianes de la Galaxia se inauguró, por fin, a comienzos de 2013, con el añadido de Steve McNiven (Civil War) a los dibujos. Todo empezaba con un número especial de “Punto de arranque”, que ponía al día los orígenes de Starlord, para a continuación saltar al momento presente y abrir una espectacular aventura por la que se alteraba el estatus de los Guardianes y su posición dentro del organigrama cósmico. Además de aquellos héroes que iban a estar en la película, en la formación había alguna que otra sorpresa con la que el guionista buscaba mantener lazos con Los Vengadores. El segundo arco, para el que Sara Pichelli sustituyó a McNiven, supuso la llegada de Angela, una creación de Neil Gaiman y Todd McFarlane para Image que acababa de pasar a formar parte del Universo Marvel. El año inaugural de la serie se coronó mediante un cruce con “Infinito”, el evento en el que estaban envueltos Los Vengadores en aquel momento, y con un episodio autoconclusivo, para el que se reclutó al mítico dibujante Kevin Maguire, famoso por su interpretación en clave de humor de La Liga de Justicia.

 

Al contrario que había ocurrido con la serie de Abnett y Lanning, que tuvo excelentes críticas, pero unas ventas discretas que la abocaron, en último término, a la cancelación, estos renovados Guardianes de la Galaxia se posicionaron enseguida como uno de los títulos imprescindibles de Marvel, más allá de que la inminencia primero y el estreno después del filme sirvieran como impulso evidente. El secreto estaba en unas historias que Bendis construía alrededor de la interacción entre los protagonistas, con unos diálogos espontáneos, ágiles, certeros y canallas. Los Guardianes de la Galaxia eran un puñado de rebeldes que desafiaban a la autoridad y vivían sin otro apoyo que el que se proporcionaban los unos a los otros, en un tono muy similar al que Joss Whedon había imprimido en su teleserie de culto Firefly, y que también iba a estar en la propia película.

 

Este volumen contiene tanto el prólogo de Avengers Assemble como los diez primeros números de la larga etapa de Brian Michael Bendis, así como unos pequeños relatos de los distintos miembros del equipo que aparecieron primero en formato digital y que servían como precuela.  En su conjunto, componen un espectacular nuevo comienzo para los grandes héroes cósmicos de Marvel, a los que nadie esperaba y que quizás por eso nos atraparon a todos para siempre.

 

Texto aparecido originalmente en Marvel Integral. Guardianes de la Galaxia: Vengadores cósmicos

EL RETO DEL CLON: DE CÓMO REPETIR LA SAGA DEL CLON Y SALIR AIROSO

Cuando Marvel tomó la decisión de lanzar Ultimate Spider-Man, hacía falta una reinvención completa del personaje, destrozado por el maltrato que sufrió durante buena parte de los años noventa. El estado de desamparo en que se encontraba el Hombre Araña era el resultado de un conjunto de causas: el matrimonio con Mary Jane había abocado al personaje a un callejón sin salida del que los guionistas y editores trataron de sacarlo una y otra vez, sin conseguirlo, pero con perjuicios todavía mayores.

 

 

Una de esas intentonas consistió en traer de vuelta al clon de Peter Parker, un personaje olvidado, que había aparecido al final de una dramática saga publicada a mediados de los años setenta y que en realidad era a su vez consecuencia de las peticiones de muchos lectores de que volviera Gwen Stacy. Para ello, el guionista Gerry Conway había optado por recurrir a una versión clonada de la trágicamente fallecida novia de Peter. La mano negra detrás de todo era Miles Warren, profesor de ciencias del protagonista, enamorado en secreto de la joven y que había desarrollado una personalidad psicótica, bajo la identidad del Chacal. Al final de la historia, publicada en The Amazing Spider-Man #144-150 USA (1975), el clon de Gwen optaba por desaparecer de la vida de Peter, mientras que éste arrojaba a una chimenea industrial el cuerpo de su propio clon, aparentemente muerto. Puesto que el héroe y su doble se habían encontrado y confundido entre ellos durante una épica batalla, la duda de si el superviviente era el auténtico o el clon quedaba en el aire, a modo de recurso dramático.

 

Esa duda permitió en los años noventa que ese clon regresara, bajo el nombre de Ben Reilly, y se reclamara como el auténtico Hombre Araña, lo que llevaría a una larguísima aventura, que se extendió durante más de dos años, entre 1994 y 1996, conllevó gran número de decisiones inapropiadas, alienó a los autores, enfureció a los lectores y se saldó con la aniquilación definitiva del clon, con la reafirmación de que Peter Parker era el único, el auténtico y el original Spiderman y con una orden incontrovertible: a partir de entonces, no se volvería a hablar jamás de los clones arácnidos. Era un tabú. Un tema radiactivo.

 

Ocurre que no hay mal que mil años dure y con el paso del tiempo hasta el más siniestro de los recuerdos encuentra algún aspecto agradable. Transcurrida una década de “La saga de Ben Reilly”, algunos pocos autores se atrevieron a recuperar elementos puntuales de aquella historia, que seguía desatando la polémica entre los lectores tan pronto se mencionaba.

 

Ultimate Spiderman representaba la revitalización llevada a cabo con el personaje a partir de la llegada de Joe Quesada a la dirección editorial de La Casa de las Ideas. En el fondo, su nacimiento era consecuencia directa de la búsqueda de un Spiderman comprensible para todo tipo de lectores y que huyera, por tanto, de todo lo malo que había representado “La saga de Ben Reilly”. Pero, una vez consolidado el proyecto de Brian Michael Bendis y Mark Bagley, los lectores empezaron a preguntarse cómo sería una versión Ultimate de la dichosa aventura. Bendis no era ajeno a la polémica, de manera que, cuando la portada de Ultimate Spider-Man #32 USA (2003. Coleccionable Ultimate nº 14. Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público) mostró a dos Hombres Araña luchando entre ellos, Internet ardió ante la posibilidad de que los clones ya estuvieran aquí. Fue una falsa alarma, puesto que se trataba de un mero impostor.

 

Lo que nadie sabía es que Bendis no había descartado en absoluto hacer ese remake maldito. Sólo que lo haría en sus propios términos: cuando tuviera sentido argumental llevarlo a cabo. De hecho, sería la más ambiciosa historia jamás publicada en la cabecera, de manera que llevaría hasta Ultimate Spider-Man #100 USA y, no contento el autor con ello, lo superaría con creces, hasta convertirse en la saga más extensa que hubiera escrito Bendis para el Hombre Araña Definitivo. El plan fue cuidadosamente trazado, de manera que el germen estaría, como en la continuidad clásica, en la muerte de Gwen. Tal cosa había ocurrido a manos de Matanza, una criatura creada accidentalmente a partir de la sangre de Peter (Coleccionable Ultimate nº 29. Ultimate Spiderman nº 13: Matanza). Una muestra de aquella sangre acabaría en manos del ayudante de laboratorio de Curt Conners, al que Bendis había llamado Ben Reilly, por un lado para hacer saltar de nuevo las alarmas de los lectores, pero por el otro porque él sería el detonante de los acontecimientos.

 

La nueva historia pondría además el foco en el misterio alrededor de los padres de Peter, un tema en el que Bendis se había concentrado desde el comienzo. En la continuidad tradicional, poco antes de “La saga de Ben Reilly”, habían tenido la ocurrencia de resucitarlos, sólo para luego explica que se trataba de un par de androides controlados por un villano: un pequeño sinsentido argumental que sólo fue olvidado por los lectores porque el desastre del clon fue todavía mayor. Bendis tomó buena nota: incorporaría aquello a su historia. Incluso sacaría partido a la idea de Joe Michael Straczynski de que Peter y tía May tuvieran una larga conversación al respecto de las actividades superheroicas del sobrino, una vez ella descubriera su identidad secreta. Bendis no estaba muy conforme con la manera en que había reaccionado la anciana. De haber ocurrido en su serie, lo habría manejado de una manera radicalmente distinta. Ahora podría demostrarlo. Por si fuera poco, también habría homenajes a la mítica historia del Amazing Spider-Man #100 USA (1971), en la que Peter conseguía seis brazos extra. “Esto es el Universo Ultimate y estamos en posición de partir de muchas cosas de la continuidad tradicional y construir con ellas nuestra propia leyenda de Spiderman, de una manera que nunca se ha hecho anteriormente”, declararía Bendis al respecto.

 

Los ingredientes, por más que hubieran surgido de los más insospechados lugares, no pendían del vacío, sino que eran la consecuencia natural de cuanto había tenido lugar en la serie hasta entonces: hilos narrativos que se enhebrarían en los nueve capítulos de una historia que rondaría las 230 páginas. Son muchas, desde luego, más que ninguna otra aventura de Ultimate Spiderman, pero la cifra estaba muy alejada de las más de 5.000 planchas que había abarcado “La saga de Ben Reilly” de los noventa, y lo que es más importante, mantenían una coherencia y una planificación irreprochable de principio a fin. Sí, Ultimate Spider-Man por fin se había atrevido con los clones, pero esta vez el resultado no podía haber sido mejor. La aventura representó otro hito para Brian Michael Bendis y Mark Bagley, puesto que con ella superaron el récord de permanencia ininterrumpida del mismo equipo creativo en una serie Marvel, que hasta entonces lo tenían nada menos que Stan Lee y Jack Kirby, con sus 102 entregas continuadas de The Fantastic Four. Y superados semejantes retos, cualquier cosa era posible.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 19

EL ARRANQUE DE LA PATRULLA-X DE BRIAN MICHAEL BENDIS: EL PASADO QUE MIRABA AL FUTURO

En 2013, el lanzamiento de Marvel Now! representó el primer gran proyecto que Axel Alonso desarrolló en independencia plena, casi dos años después de haber accedido al cargo de Director Editorial de Marvel Comics. Alonso heredó la máquina que había engrasado Joe Quesada durante una década espléndida, con la mayoría de grandes estrellas del cómic estadounidense trabajando en su seno y con un formidable elenco de personajes que vivía un momento de popularidad extraordinariamente dulce. A esas alturas de siglo, Marvel parecía que no tenía ya nada que demostrar, sólo que conservar, así que, de cara al siguiente desafío de la compañía, Alonso dio un golpe de mano contra cualquier postura acomodaticia, que obligó a todos los autores a cambiar de puesto. Y el cambio más radical de todos fue el efectuado por Brian Michael Bendis.

 

 

La ascensión de este guionista había tenido lugar durante la década anterior, en paralelo con la evolución efectuada por Marvel en ese tiempo. La factoría había pasado de un pronóstico de enfermo terminal al de paraíso en el que todo el mundo quería estar, mientras que Bendis saltó de prestigioso indie desconocido por los fans a mayor estrella del medio. Muchas obras habían contribuido a tal posición, desde el nacimiento y desarrollo de Ultimate Spider-Man hasta la imperecedera etapa de Daredevil que orquestara en compañía de Alex Maleev, pero si una tarea del guionista de Cleveland había cambiado la faz del Universo Marvel esa era, sin dura, la desempeñada al frente de la franquicia de Los Vengadores. Cuando se hizo cargo de la misma, en 2006, los lectores lo veían como un cómic desgastado y sin interés. Bendis lo convirtió en el centro de cuanto ocurriría en el Universo Marvel durante los años venideros, ganándose el calificativo de Arquitecto de La Casa de las Ideas, así como las suspicacias de un sector del aficionado refractario a los grandes cambios introducidos en el concepto original. Muchos le reprochaban, sobre todo en los inicios, sus aparentes lagunas con respecto a la continuidad, pero lo cierto es que gracias a este autor Los Héroes Más Poderosos de la Tierra consolidaron una posición que no habían tenido en mucho tiempo, antes incluso de que esa realidad se abriera camino en la gran pantalla.

 

El ciclo creativo en Los Vengadores llevaba una temporada ya agotado cuando surgió la opción del cambio. Contra todo pronóstico, se anunció el salto del escritor a otro de los más importantes rincones de Marvel: La Patrulla-X. Hasta entonces, Bendis se había aproximado a los mutantes sólo de manera tangencial. Lobezno formó parte de sus Nuevos Vengadores, pero nunca dejó de ser mero reclamo comercial, mientras la atención estaba puesta en personajes menos llamativos, como Luke Cage o Jessica Jones. Sí era cierto que el mayor terremoto que había registrado el Homo superior en aquellos años derivaba de manera directa de una saga escrita por él, Dinastía de M, pero que aquella historia hubiera nacido de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en Los Nuevos Vengadores venía a señalar de manera implícita la realidad que se abrió camino en aquellos años: que el grupo liderado por el Capitán América había sustituido a La Patrulla-X como mayor foco de atracción.

 

Sí, porque en los años ochenta y en los noventa, los mutantes estaban en una esfera de consideración al margen del resto de la editorial. Su franquicia había crecido mientras el resto menguaba, los mejores dibujantes se quedaban en sus series, mientras otros se conformaban con las sobras, el Homo superior lideraba todos los eventos y se colocaba a la cabeza de todas las listas de éxito. Imaginar entonces que Los Vengadores podrían llegar a cambiarse su puesto con los mutantes constituía un absurdo, y sin embargo fue lo que ocurrió unos pocos años después. Por eso, en 2011, dar el salto inverso constituía un auténtico desafío que concitó la atención y la curiosidad del fandom. ¿Cuál sería el punto de partida? ¿Los personajes de referencia? ¿Qué cambiaría? ¿Qué permanecería?

 

Lo que pocos tenían en cuenta es que el Bendis de 2011 ya no era el autor que en 2005 necesitaba destruirlo todo para luego construir de nuevo. Se había vuelto más sabio, más cuidadoso a la hora de jugar con los juguetes prestados. Continuaba siendo igual de trasgresor, pero utilizaba las herramientas de la transgresión de otra manera. Repasó con lupa los cincuenta años de historia de La Patrulla-X, abordó un completo estudio de los personajes con los que iba a trabajar y, sólo entonces, se puso a escribir.

 

Estábamos ante un Bendis en plenitud de facultades, consciente de que la base sobre la que se asientan los mutantes está en su intrincada trayectoria, en medio siglo de historias culebronescas que han de servir para construir la siguiente planta del edificio, en lugar de para perderse por ellas, como tantas veces ocurre. No había leído resúmenes de biografías de sus personajes ni se había limitado a hojear las series fundamentales de la franquicia: se empapó de las vidas de los héroes como si fueran auténticas, las asumió y las integró en el discurso de cada viñeta, sin despreciar ninguna.

 

Las constantes que se mantienen entre esta etapa de La Patrulla-X y anteriores trabajos del autor las encontramos en aspectos estéticos, estructurales y argumentales. Durante su periplo con Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, el escritor siempre consiguió estar acompañado de algunos de los mejores dibujantes de la industria, sacándoles en todo momento un provecho incalculable. Para los mutantes, contó con un amigo que le había acompañado ya con éxito tanto en Ultimate Spider-Man como en The New Avengers: Stuart Immonen, en el mejor momento de su carrera. Durante años, este artista había estado reinventando su estilo, afinando sus herramientas, hasta lograr en estas páginas la perfecta confluencia de limpieza, espectacularidad y caracterización. Nadie orquesta las batallas como Immonen, pero es que tampoco nadie estructura una conversación entre personajes como hace el canadiense, que una vez más contó con su entintador de cabecera, Wade Von Grawbadger. En lo estructural, Bendis acudió al mismo armazón que hubiera usado en Los Vengadores, con una segunda colección también escrita por él, que vendría a mostrar la otra cara de la historia hasta el punto de hacerse imprescindible. Ese segundo título fue Uncanny X-Men, retomando el nombre de la cabecera más veterana de la franquicia, y se integra en esta recopilación a partir del segundo tomo, tratando de buscar el orden cronológico, pero también y sobre todo la coherencia en la lectura.

 

Por último, experiencias pasadas del autor partieron de un catalizador narrativo a partir del que se construía toda la historia, y esta vez no iba a ser diferente: Bendis hizo algo tan imprevisible como recuperar a los a partir de entonces conocidos como Cinco Originales: los cinco miembros fundadores del equipo. ¿Cómo y en qué circunstancias? Ese fue el detalle que lo cambió todo. Bienvenidos al ayer. Bienvenidos al mañana.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Deluxe. La Patrulla-X de Brian Michael Bendis nº 1

LA PAREJA ADOLESCENTE PERFECTA: PETER PARKER Y KITTY PRYDE

“Masacre”, el decimo octavo volumen de la colección de Ultimate Spider-Man, marca el comienzo de una nueva época para el trepamuros definitivo de Marvel. En el tomo inmediatamente anterior, este se había echado una nueva novia, nada menos que Kitty Pryde, el miembro más joven de La Patrulla-X. ¿Qué les depararía el futuro? ¿Qué aventuras llegarían a vivir juntos? ¿Y cómo se orientaría la relación del trepamuros con alguien que también poseía poderes y los utilizaba para luchar contra villanos? Brian Michael Bendis quiso explorar la situación desde el primer momento, y bajo tales preceptos lanzó al trepamuros a una arriesgada aventura lejos de casa.

 

 

En la continuidad clásica, Spiderman y Kitty Pryde apenas habían llegado a cruzarse en unas cuantas ocasiones, pero ninguna de ellas especialmente significativa. Puede que de haber coincidido en la época de instituto quizás las cosas hubieran sido diferentes, pero a Spidey y Gatasombra les separaban al menos dos generaciones. Él, Peter, había sido el superhéroe adolescente por excelencia de los años sesenta, el marginado, el nerd, el empollón. Ella, Kitty Pryde, también sería la superheroína adolescente por excelencia… pero de los años ochenta, una época distinta, en que ser un genio de la informática ya no estaba tan mal visto, en que no era tan raro que a una chica le gustasen los videojuegos o las películas de Star Wars.

 

Pero, ¿qué hubiera ocurrido si ambos personajes hubieran tenido la misma edad y se hubieran conocido? ¿Acaso no se sentirían inmediatamente identificados el uno con el otro, no se verían como una versión de sí mismos en el sexo opuesto? Tal situación nunca pudo plantearse en el Universo Marvel clásico, pero el Universo Ultimate es diferente. Allí, Kitty había irrumpido durante el segundo año de existencia de la línea, en Ultimate X-Men #21 USA (2002. Coleccionable Ultimate nº 15. Ultimate X-Men nº 4: Fuego y azufre), mientras Spidey estaba instalado en los dieciséis años y sin prisas por abandonarlos. Por tanto, y a diferencia que en la Tierra-616, ambos sí pertenecían a la misma generación, sí podían mirarse como almas gemelas y sí que podían dar lugar a una interesante combinación.

 

Salvo que tampoco nadie hubiera imaginado que tal cosa ocurriría. Peter ya tenía a su Mary Jane, y todo el mundo sabía que Mary Jane es LA novia de Peter Parker. Spiderman vivía sus aventuras y La Patrulla-X las suyas, y todo el mundo sabía que ambos mundos eran muy diferentes y estaban muy alejados. Y pese a que las circunstancia fueran diferentes, a nadie se le ocurría pensar en Peter Parker y Kitty Pryde juntos.

 

Sólo que Brian Michael Bendis era diferente a todos los demás. Seis años después del nacimiento de Ultimate Spider-Man, seguía manteniendo la serie fresca y sorprendente. A veces pasaban cosas que nadie esperaba, a veces moría gente, y siempre parecía real como la vida misma. Precisamente porque ningún lector hubiera imaginado jamás una pareja formada por el Hombre Araña y la chica que atraviesa paredes, Bendis pudo orquestarlo todo para que ocurriera de manera sencilla y natural, como siempre pasaba todo en la colección. Conviene echar la vista atrás, hasta algunos momentos clave que el guionista había ido desgranando previamente. El primero tuvo lugar durante la que ciertos lectores llegaban a considerar la saga más irrelevante de la colección, el debut de Geldoff (2003. Coleccionable Ultimate nº 40. Ultimate Spiderman nº 9: Irresponsable). Las chicas de La Patrulla-X irrumpían a mitad de la historia para revelar que el tal Geldoff era mutante y llevárselo, junto a Spidey, a la mansión del Profesor Xavier. Fue entonces cuando Kitty conoció a Spidey y le confesaba su admiración. A lo largo de la historia, se establecía una química muy especial entre ellos, además de que toda La Patrulla-X descubría la identidad secreta de Spidey. El segundo momento a examinar con lupa llegó a continuación de la muerte de Gwen, en la breve aventura en la que Peter y Lobezno intercambiaron sus mentes (2004. Coleccionable Ultimate nº 32. Ultimate Spiderman nº 14: Superestrellas). ¿Adivinas con qué alumno de la escuela hablaría Peter para comentarle su pequeño problema? Exacto: con Kitty.

 

Cuando finalmente estuvieron juntos, Bendis quiso que el noviazgo fuera distinto a cualquier otro que hubiera tenido el protagonista, ya fuera en esta encarnación o en la clásica. Mark Bagley diseñó un nuevo traje con máscara para que Kitty pudiera formar equipo con Spiderman sin que nadie la relacionara con la chica con la que acababa de empezar a salir Peter Parker, aunque luego se lamentaría de que apenas tuviera ocasión de dibujarlo en unas pocas viñetas… Porque la trama irían por los vericuetos inesperados. A Bendis le gustaba especialmente sacar al héroe de su entorno y llevarlo hasta escenarios que Bagley no hubiera tenido oportunidad de dibujar antes, que no todo fueran tejados de Nueva York, institutos de secundaria y almacenes abandonados. La acción se trasladaría hasta Krakoa, una jungla a la que un villano habría llevado tanto a Spidey como a La Patrulla-X, para que sirvieran de concursantes involuntarios en un reto de supervivencia al estilo del filme japonés Battle Royale (2000). Bendis estaba aprovechando una idea que había tenido el entonces guionista de Ultimate X-Men, Brian K. Vaughn, pero el villano culpable de todo sí que constituía una nueva incorporación al Universo Ultimate, puesto que era la versión definitiva de Masacre… Si bien es cierto que pocos elementos del Mercenario Bocazas original pervivirían en su puesta al día.

 

La aventura se alzó como una alucinante manera de mostrar a la nueva pareja de moda en Marvel… Y también para que los lectores especularan acerca de ese tal Miles Warren con quien la tía May había tenido una cita mientras tanto, lo que desató las especulaciones entre los lectores. A continuación, vendrían dos pequeñas historias más a través de las que Bendis volvería a cambiar radicalmente el tono de la serie: la primera, con el nacimiento de la versión Ultimate de Morbius, el vampiro con explicación científica al que había recurrido Roy Thomas a comienzos de los setenta, antes de que la censura de los cómics se relajara lo suficiente como para mostrar chupasangres sobrenaturales como es debido. Se trataba de recuperar un viejo hilo argumental perdido desde años atrás, cuando Spiderman se encontrara con Blade. Bagley actualizó la escena que hubiera dibujado Dan Brereton en el Ultimate Spider-Man Super Special (2002. Coleccionable Ultimate nº 14. Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público), con resultados aterradores. Ambos autores se quedaron con ganas de hacer otras historias con Morbius y Blade, pero lo cierto que tal oportunidad nunca se plantearía de nuevo. La segunda historia también cerraba cabos pendientes, en este caso alrededor de Kingpin y la Jean DeWolfe. Estábamos ya en el segundo Annual de la serie, de nuevo dibujado por Mark Brooks. ¿Por qué dos relatos tan breves, uno a continuación de otro? La respuesta es muy sencilla: Bendis y Bagley se preparaban para la más ambiciosa epopeya jamás vivida por el joven trepamuros: la que vendría a continuación y que pondría su mundo patas arriba. Los clones se preparaban para irrumpir en el Universo Ultimate…

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 18

SPIDERMEN II 5: EL REGALO DE DESPEDIDA DE BENDIS QUE NADIE ESPERABA

Pero, pero, pero… ¿qué ha pasado? Sí, antes de arrojar el micrófono, Brian Michael Bendis nos deja un regalo: la recuperación del Ultimate Spiderman original y del Universo Ultimate, que fundara y ayudara a construir. Estamos flipándolo tanto como tú, Verdadero Creyente.

 

ANTECEDENTE 1: EL REGRESO DE PETER Todos recordamos que el Peter Parker del Universo Ultimate murió heroicamente en lucha contra El Duende Verde, sacrificio que inspiró a Miles Morales… pero quizás se recuerde mucho menos que ese mismo Peter Parker volvió a la vida tiempo después, en Ultimate Spider-Man #200 USA (2014). Allí veníamos a descubrir que, tras morir, Peter había despertado, de nuevo en forma. Alguien había sacado su cuerpo de la tumba y lo había dejado en la mesa de un laboratorio abandonado. Se podía concluir que la picadura de la araña había proporcionado a Peter habilidades regenerativas, algo similar a lo que ocurría con Norman Osborn, quien también había despertado: héroe y antagonista parecían virtualmente inmortales y condenados a seguir luchando entre ellos para siempre. Al final del cómic, Peter y Mary Jane se marchaban para iniciar una nueva etapa.

 

EL REGRESO DE PETER

La resurrección del trepamuros definitivo

 

ANTECEDENTE 2: EL FIN Las incursiones, el fenómeno que acabó con el Multiverso Marvel tal y como lo conocíamos hasta hace tres años, irrumpieron en la Tierra-1610 en Miles Morales: Ultimate Spider-Man #12 USA (2015). En este punto de la historia, las anteriores incursiones que habían tenido lugar dejaban únicamente dos tierras: ésta y la Tierra-616, el Universo Marvel convencional. A continuación, en Secret Wars nº 1, asistimos al proceso de esta incursión final, dando lugar a la destrucción de ambas realidades. Todo parecía perdido, pero Mundo de Batalla ocupó el hueco: un nuevo planeta compuesto por fragmentos de algunos de los mundos desaparecidos. Así descubrimos que la mitad de Manhattan conservaba partes de la Tierra-616… y la otra mitad partes de la Tierra-1610. Y a esta última estuvo dedicada la miniserie Ultimate End. En ella, podíamos ver de nuevo a personajes como el Capitán América Ultimate, que murió en el curso de “Cataclismo”. Hay que tener en cuenta que ésta era una realidad reconstruida por el Doctor Muerte, y no necesariamente igual a la que existía antes de la última Incursión. Al final de la miniserie, todos los héroes de ambas realidades se unían en la batalla contra Muerte, tenía lugar la destrucción de Mundo de Batalla y Miles y los suyos amanecían en la ahora conocida como Tierra Primordial.

 

LA INCURSIÓN FINAL

La despedida del Universo Ultimate

 

ANTECEDENTE 3: LA RECONSTRUCCIÓN En las últimas páginas de Secret Wars nº 9, Mister Fantástico, La Mujer Invisible y los chicos de la Fundación Futuro comenzaban la reconstrucción del Multiverso, con Franklin Richards creando los nuevos mundos. Detalle extraordinariamente importante, porque en el tiempo que ha transcurrido desde entonces, Franklin podría haber devuelto la vida al Universo Ultimate, o al menos a una versión optimizada del mismo: la que encontramos en este cómic. “En Spidermen II nº 5 encontramos una de las cosas que más me han pedido en Internet”, declaraba Bendis a Dominic Griffin, de Marvel.com. “No sabía, cuando lo estaba escribiendo, que sería una de mis últimas historias de Spidey. Pero estoy feliz, porque mis instintos me llevaron a hacer algo tan atrevido y porque incluí a mi querido amigo Mark Bagley en el proceso. Es un maravilloso momento culminante para mi etapa de 18 años con el trepamuros”.

 

Spot On originalmente aparecido en Spidermen II nº 5

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