LOS PREPARATIVOS DE LA MUERTE DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La muerte y los superhéroes son amantes imposibles. Cuando se encuentran, su pasión suele manifestarse de manera ardiente, desaforada, carnal, pero nunca es para siempre. Parece como si no pudieran estar juntos más allá del arrebato inicial, de manera que terminan por romper ese compromiso que, en el mundo real, es inquebrantable. Los personajes mueren en las situaciones más dramáticas que puedan concebir sus guionistas, atraen los focos de los aficionados, de los medios especializados y a veces incluso de los generalistas, que ajenos a las reglas del género dan el obituario por definitivo y se sorprenden cándidamente cuando descubren que no es así. Ningún superhéroe importante que haya muerto ha permanecido de esa manera mucho tiempo. ¿Ninguno? Brian Michael Bendis tiene algo que decir al respecto.

 

 

 

La historia de Peter Parker siempre ha sido una narración a medio terminar. Antes de que fuera constatable que el personaje no era una moda pasajera, sino que estaba aquí para quedarse y, por lo tanto, debía permanecer más o menos inmutable y pasar de generación a generación, Stan Lee le condujo desde la adolescencia del instituto hasta la juventud de la universidad. Sus sucesores aceptaron ese cambio y ese ligero pasar de las fechas en el calendario como una norma a seguir, de manera que mostrarían cómo el personaje terminaba la facultad, comenzaba estudios de postgrado, los dejaba a medias, tenía diversos trabajos (casi siempre en el Daily Bugle), diversas novias, asentaba la cabeza (en brazos de Mary Jane) y llegaba incluso a tocar una madurez que, podía deducirse, equivalía a la llegada a los treinta. Sí, Marvel dejaba que la encarnación clásica del Hombre Araña viera los años pasar, pero hasta cierto punto, porque la ilusión de cambio que enunciara Stan Lee era eso: una ilusión. Los héroes sólo pueden avanzar hasta cierto punto, tan radical como pueda parecer al guionista o el editor de turno, pero del que sea fácil volver… Y en el cómic de superhéroes todo es posible. Cualquier retruécano argumental puede valer con tal de conseguir el resultado que la editorial desea.

 

Este tipo de movimientos, esa vuelta a los orígenes, suele romper en dos a la audiencia, ya que en muchas ocasiones responde a los deseos de una parte de los lectores o a aquello que la editorial estima necesario. Las resurrecciones son los casos que más resistencias encuentran entre los aficionados, que por otra parte son los que echan de menos a tal o cual personaje heroicamente fallecido y reclaman su regreso. Dentro de La Casa de las Ideas, muertes míticas, como la de Jean Grey de La Patrulla-X, o la del Duende Verde, el peor enemigo de Spiderman, no impidieron que, un buen día, pasados muchos años, alguien en la factoría estimara oportuno desdecir aquellas historias y poner en activo una vez más a tales personajes.

 

Después de tanto usar y abusar del recurso de la resurrección o de la falsa muerte, en las editoriales llegarían a institucionalizarlo. Sabedoras de que la posibilidad de regreso era proporcional a la importancia del afectado, comenzaron a planificar lo uno junto a lo otro. En 1992, DC Comics consiguió hacer de la muerte de Superman uno de los mayores acontecimientos de su historia, que abrió periódicos y telediarios en todo el mundo. El editor Mike Carlin y sus guionistas sabían que sería algo temporal y ya tenían diseñado el mecanismo por el que el Hombre de Acero saldría de la tumba, de manera que el camino de vuelta se convirtió también en otro acontecimiento singular y multitudinario. Un caso similar se repetiría, tiempo después, con el Capitán América en Marvel, aunque esta vez la iniciativa permaneció en manos del guionista que la llevaba a cabo, Ed Brubaker, y fue él también quien diseñó el rumbo a seguir, con la sustitución de Steve Rogers por el a su vez resucitado Bucky Barnes, hasta la reinstauración triunfal del héroe de las barras y estrellas que siempre ha sido y será… Salvo en los momentos puntuales en que el drama y la comercialidad requieran de lo contrario.

 

Y es así como llegamos al Universo Ultimate. Durante sus primeros años de existencia, los responsables de la línea se habían hartado de decir que esta versión reducida y por lo tanto más manejable del cosmos conectado Marvel, no se ataba a las leyes que pudieran seguir los cómics tradicionales. A partir de “Ultimatum”, empezaron a demostrarlo. Los muertos se quedaban en la tumba. Héroes que se pasaban al bando de los villanos permanecían allí sin redención posible. Y si un gran cambio afectaba a alguno de los protagonistas, nunca aparecía a los pocos meses una manera milagrosa de deshacerse.

 

Brian Michael Bendis, el más representativo guionista de la línea, sabía que había un límite que quizás no deberían atreverse a superar, precisamente porque en el Universo Ultimate no funcionaban las puertas giratorias. Ese límite era el de matar a Spiderman. Porque una de las características fundamentales del Hombre Araña es que debajo de la máscara está Peter Parker; porque el joven trepamuros es la base de todo, y sin él probablemente el Universo Ultimate se vendría abajo, porque… Cuanto más lo pensaba Bendis, más se daba cuenta de que todas esas razones eran en realidad las excusas que se habían dado a sí mismos para mantener los parámetros de la serie dentro de lo razonable. Pero, ¿y si la lógica interna de la historia empujara a romperlos? ¿Y si era el camino correcto a seguir, el fin que se merecía el personaje, el recurso para demostrar una vez más que ni él, ni nadie en Marvel, tenía miedo al vacío?

 

La colección, después de apenas quince entregas de su relanzamiento en el tono costumbrista y de comedia de situación que había aportado la llegada del dibujante David Lafuente, había recuperado su numeración original, de manera que en la oficina del editor Mark Paniccia contaban ya con más de 150 entregas publicadas. El número que había servido para conmemorarlas ofrecía un singular acontecimiento para la vida de Peter Parker, que pasaría a estar bajo el entrenamiento de los Ultimates. El héroe adolescente se disponía a abrazar las responsabilidades de la edad adulta.

 

Un año antes, en 2010, había tenido lugar el décimo aniversario de la colección, que la editorial celebró con alegría, al tiempo que los medios especializados respondían con artículos en los que se hacían balances extraordinariamente positivos. En ellos, Mark Bagley recordaba con añoranza sus años en la serie y llegaba a manifestar que lo echaba de menos. Un año después, el artista regresaría no sólo a Marvel, sino a Ultimate Spider-Man, y además lo haría para narrar los últimos días del joven Peter Parker. La incredulidad fue el primer sentimiento que asaltó a los lectores de todo el mundo cuando Marvel se atrevió a anunciar todo eso: que Bagley sería el responsable gráfico de la saga más decisiva de la historia del Universo Ultimate, y que esa saga se llamaría “La muerte de Spiderman”. Muchos, ante aquel anuncio, daban por hecho que Peter abandonaría momentáneamente las redes, o que tendría lugar una “muerte” simbólica, porque “muerte” podía significar también cambio. Ni Bendis ni la propia Marvel despejaron incógnitas sobre qué pasaría en la última página, porque, a su juicio, el título ya lo decía todo. No pasaron de ofrecer detalles sobre cómo se orquestaría la saga, ya que contaría con un prólogo en los episodios previos y un reflejo en paralelo mediante una miniserie que enfrentara a Los Vengadores de Nick Furia contra los Nuevos Ultimates.

 

Este tomo acoge el mencionado prólogo, que preparaba el escenario para la polémica aventura. En el apartado gráfico todavía se mantenía David Lafuente, pero Sara Pichelli, una hasta entonces desconocida artista italiana que había tenido oportunidad de realizar apenas un número previo, echaba una mano en muchas de las páginas, al tiempo que Chris Samnne, dibujante de influencias cartoon pero estilo netamente clásico, que representaba a Mary Jane y a Peter como si fueran los de Romita, por más que se tratara de las versiones Ultimate, se ocupaba del número inmediatamente anterior a la llegada de Bagley. En realidad, tanto Pichelli como Samnne servían de transición hacia la vuelta de la estética que había sido habitual en Ultimate Spider-Man desde sus inicios. Porque, cuando Bagley dibujara de nuevo al trepamuros, parecería como si no hubieran pasado los años.

 

¿De verdad que Spidey moriría? Nadie lo veía posible, pese al cacareado título. Nadie sabía entender lo obvio. Que la historia de Peter Parker era una narración a medio terminar y Brian Michael Bendis quería ser quien escribiera ese final.

 

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 29

LA IDENTIDAD DEL ENEMIGO DESCONOCIDO: FABRICANDO UN NUEVO DOCTOR MUERTE

Cuando el Universo Ultimate nació, a comienzos del siglo XXI, Marvel se proponía ofrecer a todo tipo de lectores un acercamiento comprensible a la par que emocionante a sus personajes más comerciales. La editorial estimaba que Spiderman, La Patrulla-X, Los Vengadores o Los Cuatro Fantásticos se habían vuelto demasiado herméticos para cualquier aficionado que quisiera incorporarse sin conocer al dedillo varias décadas de historias. Por eso La Casa de las Ideas propuso una Marvel que pudiera leerse desde cero, concentrada en muy pocos títulos y que fuera, en resumidas cuentas, muy fácil de seguir. Una Marvel definitiva. Durante la primera década de su existencia, los autores designados para llevarla a cabo acometieron una puesta al día de los conceptos fundamentales de La Casa de las Ideas, actualizando conceptos pero sin salirse en exceso de los cánones marcados por los clásicos. Fue en la segunda fase de la línea, la que comenzó tras “Ultimatum”, cuando esos autores dieron un paso más allá. Emprenderían un viaje incierto hacia territorio nunca antes cartografiado.

 

 

Pese a que el Universo Ultimate funcionara de manera autónoma, las reglas que habían dado lugar al Universo Marvel convencional, y a los superhéroes en particular, permanecían activas, a veces tan metidas en el código genético de las viñetas que los autores que las aplicaban no llegaban a darse cuenta de que estaban respondiendo a esos códigos. Tales reglas marcan que Spiderman siempre será Peter Parker y que mantendrá su identidad en secreto; que Los Vengadores cambiarán de miembros periódicamente, pero el Capitán América, Iron Man y Thor rondarán por ahí; que Los Cuatro Fantásticos se disolverán de vez en cuando, pero volverán a reunirse, porque Reed, Sue, Ben y Johnny son, a fin de cuentas, una familia; que Magneto destruirá la mansión de La Patrulla-X, los mutantes lo pasarán mal y una vez recuperados volverán a reconstruirla, etc.

 

¿Y si tiramos todo eso a la cuneta? ¿Y si dejamos que los personajes evolucionen libres de tales convencionalismos? ¿Y si convertimos el Universo Ultimate en un mundo verdaderamente imprevisible, donde todo pueda ocurrir y de hecho ocurra? ¿Donde si algo puede ir mal, quizás acabe por ir mal? El suelte de amarres con el referente clásico daría alas a guionistas y dibujantes, que podrían conducir sus series a donde estimaran oportuno, sin importar las consecuencias. Y lo que era aplicable a los héroes, lo era también a los villanos. En “Ultimatum”, habían desaparecido muchos de ellos, empezando por dos de los más peligrosos, Magneto y el Doctor Muerte. Las acciones del Amo del Magnetismo durante la crisis de Manhattan harían que el odio, puro y encarnado, se convirtiera en el nuevo enemigo máximo de los mutantes. Pero, ¿quién llenaría el hueco del Doctor Muerte? ¿Necesitaba este cosmos conectado de una figura equivalente a la del fallecido Victor Van Damme? Brian Michael Bendis estimaba que la respuesta a esa pregunta era “sí”; Daría al Universo Ultimate un nuevo Doctor Muerte como nadie hubiera imaginado.

 

El planteamiento original que Stan Lee y Jack Kirby adoptaron para el villano clásico fue el mismo que recogieran Mark Millar, Warren Ellis y el propio Bendis en su actualización, efectuada en los primeros arcos de Ultimate Fantastic Four. Como elementos modernizadores, los guionistas habían introducido la figura de Muerte en el propio origen de Los Cuatro Fantásticos, habían hecho que el accidente que diera poderes a estos alterara terriblemente también a Victor e incluso le habían dado un antepasado tan ilustre como Vlad Drácula. Algunos eran detalles incorporados por ellos mismos, otros buscaban aproximarse a la versión cinematográfica, pero ninguno de ellos interfería con las líneas maestras del villano que los aficionados tenían en la cabeza: su hambre de poder sin límites; su altivez infinita; su inteligencia suprema, capaz de rivalizar con la de Reed Richards; los celos venenosos hacia éste y el odio profundo hacia Los Cuatro Fantásticos en su conjunto; su dominio tanto de la ciencia como de la magia; su extraño sentido del honor, e incluso su tiranía sobre el reino imaginario de Latveria. Todo eso estaba ahí, como estaba en el Muerte de la Tierra-616. Si uno y otro llegaban a encontrarse, se identificarían de inmediato como almas gemelas.

 

Muerte había sido el instigador en la sombra de los atentados de Magneto en “Ultimatum”, y encontraría su destino en el puño rocoso de Ben Grimm en las últimas páginas de la saga, porque “Reed no tiene el estómago para hacer lo que hay que hacer”, pero Ben sí. Con su desaparición, el desmembramiento de La Primera Familia fue inmediato, como si unos no pudieran existir sin el otro. Y hasta en eso, todavía, el Universo Ultimate mimetizaba el modelo primigenio. De ahí, sólo restaba volver. Que Muerte hubiera resucitado de alguna manera ingeniosa. Que Los Cuatro Fantásticos se reunieran una vez más para hacerle frente. Que todo volviera a estar en su sitio.

 

Pero esta vez no sería así, y Bendis establecería los acontecimientos de “La trilogía del enemigo definitivo” como un manifiesto que negaba las fórmulas clásicas: asesinando a Reed Richards en las primeras fases del relato, que de esta manera se unía a los muchos muertos que ya había traído de por sí “Ultimatum”; acercando entonces a Sue Storm hacia Ben Grimm, quien además mutaría hasta recuperar su humanidad, y poniendo encima de la mesa una amenaza que parecía más terrible que la del propio Muerte y que por tanto estaba llamada a sustituirle. La única incógnita estaba en desvelar quién era esa amenaza y porqué estaba acosando a muchos de los supervivientes de “Ultimatum”.

 

El final de Ultimate Comics. Enemy, capítulo intermedio de la trilogía con el que se abre este segundo tomo recopilatorio, desvelaría la identidad del “enemigo definitivo”, mientras que el cierre de la historia, también en el presente volumen, quedaría reservado para el combate final contra el villano, al que se sumarían los héroes que todavía restaban por aparecer en la trama, en un último y gigantesco esfuerzo de Rafa Sandoval, el único dibujante con el que quiso contar Bendis para desplegar la epopeya de principio a fin, y cuya capacidad para el espectáculo es puesta a prueba en cada página, en cada nueva explosión, en cada giro inesperado, en cada una de las batallas atronadoras que le tocaron narrar y con las que disfrutó tanto como quienes contemplaran el resultado.

 

La sorpresa detrás de este relato pertenece al tipo de ideas que suele cocinar Bendis siguiendo la lógica en estado puro, pero resulta tan rupturista que rompería en dos a la comunidad lectora, tal y como lo habían hecho otras historias relevantes del guionista de Cleveland, como “Dinastía de M”, “Invasión Secreta” o el nacimiento de Los Nuevos Vengadores, sólo que esta vez tenía lugar en el Universo Ultimate. Bendis concibió el relato como una prueba de que las intenciones del renovado escenario iban en serio, además de un punto de partida desde el que contar muchas aventuras más… y así sería la cabo de un tiempo, aunque quizás el nuevo Doctor Muerte resultaba tan radicalmente atrevido que habrían de pasar bastantes meses hasta que los fans volvieran a verlo.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 28

ULTIMATE SPIDER-MAN: UNA TRILOGÍA PARA LA FASE DOS

Como consecuencia de los acontecimientos de “Ultimatum”, no sólo murieron decenas de héroes y cambió el statu quode los supervivientes, sino que también se vieron alteradas las relaciones que existían entre los personajes, los lazos que unían a todos ellos y conformaban, en definitiva, esa sensación de cosmos compartido que ya era propia del Universo Marvel convencional y que se había ido trasladando gradualmente hasta el Universo Ultimate. Una vez puestas las bases del nuevo escenario que había propiciado la saga en la que Magneto inundó Manhattan, Brian Michael Bendis, el guionista del Spiderman Definitivo, acometió la reconstrucción de esos lazos, mediante una trilogía de miniseries para la que contó con el talento gráfico del extraordinario artista español Rafa Sandoval.

La Patrulla-X, Los 4 Fantásticos y los Ultimates habían dejado de existir. Spiderman acogía en su propia casa a El Hombre de Hielo y La Antorcha Humana, antiguos miembros de los dos primeros grupos. Nick Furia, la figura que en cierta forma conectaba a todos esos aventureros, estaba ausente durante los sucesos de “Ultimatum”, exiliado en el mundo del Escuadrón Supremo, pero ahora había vuelto y se encontraba dirigiendo una unidad de acciones encubiertas llamada Los Vengadores, en cuyas filas militaban algunos de los antiguos Ultimates… Todo era sustancialmente diferente a como había sido antes. En ese punto, y una vez establecidas las líneas maestras del mundo post-Ultimatum mediante la colección de Spiderman y la de Los Vengadores, surgió la posibilidad de repetir el acontecimiento que había supuesto, unos años atrás, “La trilogía de Gah Lak Tus” (2004-06. Coleccionable Ultimatenºs 18 y 19. Ultimate Galactusnºs 1 y 2).

 

En aquel entonces, Warren Ellis había recurrido a tres miniseries consecutivas, realizadas por diversos artistas, en las que narró la llegada de la versión definitiva del Devorador de Mundos. La saga implicó, en mayor o menor medida, a casi todos los héroes de la línea. En aquel entonces se trataba de adaptar uno de los mayores clásicos de La Casa de las Ideas, realizado por Stan Lee y Jack Kirby cuatro décadas antes. Ahora, Bendis quería mantener el concepto de trilogía temática, pero en todo lo demás se alejaría del relato construido por Ellis. No habría varios dibujantes, como había pasado entonces, sino uno solo, que daría unidad y coherencia a la aventura. Si era necesario retrasar algún número o espaciar las miniseries, así se haría, pero no se iba a recurrir a ningún refuerzo de última hora, desvirtuando el resultado final, como sí llegó a pasar en la anterior ocasión.

 

El elegido esta vez fue Rafa Sandoval, un artista español que venía de realizar algunos portentosos episodios de Avengers: The Initiativey que la maquinaria de marketing de Joe Quesada designó entre los Young Gunsde 2009: dibujantes que había que seguir muy de cerca porque pronto se convertirían en estrellas. A ese respecto, tanto Bendis como el editor Mark Paniccia no pudieron estar más acertados. El estilo de Rafa revestía un cierto clasicismo, que recordaba tanto a Carlos Pacheco como a Stuart Immonen, al tiempo que generaba una inusual cantidad de escenas espectaculares por número. Bendis se dio cuenta enseguida de este detalle y decidió sacar el máximo partido de su colaborador, de tal manera que reduciría a lo estrictamente necesario sus habituales viñetas de caracterización de personajes en beneficio de la acción y las explosiones. Además, Bendis no buscaba hacer ningún remakeinspirado en historias clásicas, sino una aventura totalmente nueva que asentara sus bases en la mitología distintiva que había ido construyéndose a lo largo de los años entorno al Universo Ultimate. “Llevo dos años dándole vueltas a esto”, comentaría el escritor. “Cuando Jeph Loeb me dijo que inundaría el Universo Ultimate, me pareció estupendo, porque dejaría la clase de mundo que me permitiría contar esta historia”. Con esos mimbres, la nueva trilogía del Universo Ultimate, “La trilogía del Enemigo Definitivo”, como se daría en llamar, sería el equivalente a un estupendo blockbusterveraniego.

 

La mitología única y particular, que no se daba en el Universo Marvel clásico, era “la gran conspiración”, un elemento generado en los comienzos de la línea. Consistía en que, en este mundo, la creación de los superhumanos respondía a los movimientos ocultos de un puñado de grandes corporaciones que controlaban la política y la economía sin que los ciudadanos comunes se percataran de ello. “La gran conspiración” acabaría por servir para explicar la creación de los mutantes, que no respondía en absoluto a la casualidad; los múltiples intentos por recrear el suero del Supersoldado del Capitán América, que darían lugar a Hulk o a Spiderman, o las guerras entre empresas mastodónticas, como Oscorp y Roxxon.

 

Este último conglomerado industrial, en cuyas maquinaciones se había visto envuelto Spiderman en diversas ocasiones, estaría en el foco de atención de la saga y serviría como desencadenante de los acontecimientos, pero éstos guiarían a los héroes por senderos que nadie esperaba. En el caso del trepamuros, Bendis quería que estuviera presente, pero también recuperar a Spiderwoman, el clon femenino de Peter Parker, del que no se había vuelto a saber desde algunos años atrás (2006. Coleccionable Ultimatenº 42. Ultimate Spidermannº 19: La saga del clon). Además, se propuso reexaminar la relación que había unido a Peter con Nick Furia. En los viejos tiempos, el entonces director de SHIELD había sido una especie de figura paterna para el trepamuros. Eso cambió durante el choque con el Escuadrón Supremo, por lo que el guionista estaba convencido que sería muy interesante que se encontraran de nuevo y analizar lo que pudiera ocurrir.

 

Por otra parte, estaban Los 4 Fantásticos, o mejor dicho: aquellos que habían formado parte de Los 4 Fantásticos. Tras “Ultimatum”, el grupo se encontraba roto en pedazos: Reed había vuelto a casa de sus padres, Sue se había quedado como investigadora científica en el Edificio Baxter, Ben había ingresado en el ejército y Johnny estaba viviendo en casa de tía May. Lo que cualquier lector cabía esperar que sucediera era lo mismo que había tenido lugar en decenas de ocasiones en el Universo Marvel convencional. La separación y posterior reunión de La Primera Familia fue siempre un elemento distintivo de este grupo de aventureros, así que todo el mundo daría por hecho que, esta aventura, sería donde aquello tendría lugar. Es más: en Marvel habían barajado que una de las colecciones que surgirían del relanzamiento del Universo Ultimate se titularía, precisamente, Ultimate Comics. Four.

 

Los planes estaban ahí, encima de la mesa, y Bendis sólo tenía que ejecutarlos. Lo que nadie sospechaba es que esos planes se habían visto modificados y que “La trilogía del enemigo definitivo” iría por otros derroteros. En el título ya había una pequeña pista, pero la verdad sólo saldría a la luz una vez que se supiera quién era ese misterioso enemigo que había surgido de la noche a la mañana y que parecía más que capaz de ocupar el espacio dejado por Magneto o por el Doctor Muerte tras la desaparición de ambos. ¿Cuál era el verdadero rostro del villano? Sería necesario esperar hasta el final de la segunda miniserie para responder a esa pregunta. Y entonces, todo cambiaría para siempre.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 27

EL ULTIMATE SPIDERMAN DE BENDIS Y LAFUENTE: UNA CASA DE LOCOS

Cuando parecía que Brian Michael Bendis tenía completamente dominadas las características y el tipo de historias que podía contar con el Spiderman Definitivo, el que había sido creador y guionista de la serie durante sus diez años de existencia aprovechó el punto y aparte que había supuesto “Ultimatum” para dar un golpe de timón como nadie había esperado hasta entonces. Bendis prometió llevar a su Peter Parker a un lugar nuevo y emocionante, hacer algo distinto con él a lo que se había visto en cualquier medio, ya fuera cómic, cine o televisión. Sin ningún miedo al cambio y apoyado en la revolución gráfica de David Lafuente, eso fue lo que hizo.

 

 

Hasta ese momento, Ultimate Spider-Manhabía mantenido un perfecto equilibrio entre la acción de las aventuras del trepamuros y el costumbrismo de la vida privada de Peter Parker. El estilo artístico de Mark Bagley había propiciado tal circunstancia, aunque los guiones de Bendis poco a poco se habían ido decantando por el lado aventurero, que gradualmente se fue adueñando de la serie y se hizo fuerte una vez Bagley dejó los lápices en manos de Stuart Immonen. Con el relanzamiento de la serie desde un nuevo número uno y el salto en el tiempo de medio año transcurrido para los protagonistas a partir de los sucesos de “Ultimatum”, el tono de las historias se posicionó en el extremo opuesto. Bendis vio en la entrada de David Lafuente la oportunidad perfecta, puesto que el artista español tenía un especial talento para las escenas cotidianas, sobre todo si estaban protagonizadas por adolescentes. Su toque de cómic independiente americano lo aproximaba a series como Scott Pilgrim, muy volcada en las vidas de sus chavales protagonistas y en las antípodas de los superhéroes Marvel, pero de alguna manera conectada con el espíritu trasgresor y pop de la editorial. Si Peter Parker se había desdibujado un poco en los últimos tiempos, con todas las cosas que le habían ocurrido a su alter ego arácnido, ahora ocurriría lo contrario: Peter estaría en primer término y Spiderman apenas figuraría en las historias, por más que siguiera teniendo su importancia.

 

En los años noventa, la teleserie Lois & Clark: The New Adventures of Supermanhabía seguido un principio similar, pero se trataba más de una comedia romántica entre adultos con sus vidas encarriladas que de algo que tuviera que ver con lo que proponía Bendis. También se podía buscar similitudes con los dibujos animados de Spider-Man And His Amazing Friends, de comienzos de los ochenta. El guionista había confesado en múltiples ocasiones su devoción hacia tan bizarro producto, e incluso había llevado a cabo todo un arco argumental que lo homenajeaba (Coleccionable Ultimatenº 48. UltimateSpidermannº 22: Asombrososamigos), pero nadie hubiera imaginado que un buen día la casa familiar de los Parker acabaría acogiendo a la novia del héroe, a La Antorcha Humana y a El Hombre de Hielo, y que por allí también rondarían las dos ex de Peter. Sí, es cierto que en la pequeña pantalla podía verse que Spidey, El Hombre de Hielo y Estrella de Fuego (además de una simpática perrita) compartían techo y las tortitas de tía May, pero no dejaba de ser una de las convenciones propias del medio en aquel entonces. En general, Spider-Man And His Amazing Friendsnarraba aventuras bastante convencionales y a sus realizadores poco o nada les interesaba el día a día de lo que pasaba en aquella casa.

 

El salto de seis meses permitiría además introducir interesantes cambios en la estructura de las relaciones de los protagonistas. Durante la historia del trepamuros definitivo, Peter había salido fundamentalmente con Mary Jane, aunque ambos habían cortado durante una temporada en la que había entrado en juego Kitty Pryde. Faltaba por ver la interacción amorosa con Gwen Stacy, la que había sido el gran amor del Peter Parker clásico. La convulsa trayectoria de la versión definitiva de Gwen nos había dejado a ella huérfana, muerta, resucitada y acogida en casa de tía May, lo que en cierta forma era ya el germen de que allí acabarían instalándose también Johnny Storm y Bobby Drake. En el momento en que tuvo lugar “Ultimatum”, Peter volvía a salir con Mary Jane y él y Gwen se comportaban como hermanos. Pero, ¿y si todo eso hubiera cambiado en los seis meses transcurridos después de que la ola de Magneto arrasara Nueva York?

 

El ojo curioso de Bendis había visto en todo aquello una mina por explotar. ¿Cómo sería hacer la colada en esa casa? ¿Ir al baño? ¿Compartir cuarto? ¿llegar a tiempo al instituto? Si Gwen era la nueva novia de Peter, ¿en dónde dejaba eso a Mary Jane? ¿Qué había hecho ella con su vida? ¿Y Kitty? ¿Cómo afectaría a la antigua mujer-X que los mutantes hubieran sido ilegalizados tras el ataque de Magneto? ¿Qué opinaría tía May de todo? Sí, definitivamente había material para llenar decenas de páginas. De vez en cuando Spiderman golpearía a alguno de los malos, de vez en cuando surgiría la posibilidad de actualizar algún villano clásico que todavía quedara por “ultimatizar”, pero lo verdaderamente interesante estaría en esos momentos del día a día, en la formidable comedia de enredo que se podría montar alrededor.

 

Puestos a jugar con los equívocos: ¿Por qué no recurrir al enemigo clásico arácnido especialista en ellos, aquel que, por más que fuera el primero con el que se enfrentó el trepamuros todavía no había tenido versión definitiva? Años atrás, Bendis había escrito una aventura en la que un farsante se hacía pasar por el lanzarredes y le metía en un montón de líos, un argumento similar al que tuviera The Amazing Spider-Man #1 USA (1962), pero el culpable había resultado ser un delincuente convencional, no un maestro del disfraz. Esta vez sí habría un Camaleón como es debido. O tal vez dos.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 26

LA VIDA DESPUÉS DEL APOCALIPSIS: BENDIS Y LAFUENTE REINVENTAN SPIDERMAN

Este tomo de Ultimate Spider-Man es diferente a todos los demás. Aquí arranca la etapa del Hombre Araña Definitivo posterior a los sucesos de “Ultimatum”, lo que supone un cambio radical en el planteamiento que hasta este momento había seguido su guionista y máximo responsable, Brian Michael Bendis. Decidido a ofrecer algo a los lectores que nunca hubieran visto en ninguna de las versiones de Spiderman, Bendis dio un golpe encima de la mesa y cambió de arriba abajo la cabecera, una verdadera revolución que venía subrayada por el hecho de que David Lafuente, un artista en las antípodas de Mark Bagley o Stuart Immonen, pasara a hacerse cargo del apartado gráfico.

 

Cuando se cumplían diez años del lanzamiento apoteósico de Ultimate Spider-Man, su padre legítimo, Brian Michael Bendis, no tenía programados grandes cambios para el personaje. El resto de la línea Ultimate requería un buen fregado, a nadie le cabía duda de ello, pero el caso de Spiderman era radicalmente distinto. La serie, gracias a la permanencia de Bendis en la misma y a que había contado con apenas dos dibujantes fijos en todo ese tiempo, conservaba los bríos, la solidez y el apoyo de los lectores con los que siempre había contado. La vida del joven Peter Parker hubiera permanecido inalterable, dentro de su inestabilidad habitual, de esa montaña rusa en la que el protagonista parecía eternamente subido, si no fuera porque, después de acudir a las reuniones editoriales preparatorias de “Ultimatum”, el propio Bendis se diera cuenta que allí había una interesante oportunidad que él tampoco quería dejar pasar. Su trepamuros podría haber permanecido al margen del evento, o haber participado de rondón, como había ocurrido en otras ocasiones puntuales, como el viaje al mundo del Escuadrón Supremo que se narró en Supreme Power, pero el guionista entendió que Spiderman no podía sustraerse al maremoto que arrasaría Manhattan, ni tampoco a las consecuencias que dejaría atrás.

 

No sería una aventura como otra cualquiera de la que salir más o menos indemne. Cientos de miles de neoyorquinos morirían. La ciudad quedaría arrasada. Los mutantes, a causa de que el instigador del desastre había sido Magneto, pasarían de odiados y temidos a directamente perseguidos por las autoridades, y aquí hay que recordar que Kitty Pryde, una de las integrantes de La Patrulla-X, había sido pareja de Peter… Demasiados elementos como para dejarlos pasar así como así. Una vez que lo comprendió, en la cabeza de Bendis se empezaron a mover los engranajes. “Ultimatum” no era algo que hubiera planificado él, y desde luego hubiera podido vivir sin la ola gigante, pero, una vez sabido lo que iba a ocurrir, ¿por qué no subirse a lomos de ella?

 

Por un momento, el guionista llegó a imaginar el más radical de los escenarios: ¿Y si la historia terminase aquí? ¿Y si Peter Parker muriera durante la historia, el final heroico y sacrificado que requería el Hombre Araña y que la continuidad tradicional siempre le había negado? ¿Y si acto seguido llegara un nuevo Spiderman que nada tuviera que ver con el original? La idea sedujo por un momento a Bendis, para abandonarla acto seguido. El público todavía no estaba preparado para algo así. Él tampoco. Él quería seguir contando la vida de Peter Parker, pero inspirado por la posibilidad, se atrevió a jugar con ella en los dos episodios que sirvieron de epílogo a la que había sido hasta entonces la serie mensual del personaje. Con Ultimate Spiderman: Réquiem #2 USA (2009. Coleccionable Ultimate nº 52. Ultimate Spiderman nº 24: Ultimatum) mantuvo el suspense acerca de si Peter sobrevivía a la catástrofe. En la última página, el Capitán América encontraba al chaval bajo los escombros, y en su viñeta final, el espectador se colocaba en el lugar del Capi cuando el héroe arácnido abría los ojos. Se despejaba entonces la mayor pregunta alrededor del Ultimate Spiderman post Ultimatum: bajo la máscara estaría Peter Parker.

 

Y es que, por un momento, los lectores llegaron a pensar lo contrario. El avance y la portada del primer número de la nueva etapa se habían publicado antes de que el Ultimate Spiderman: Réquiem #2 USA se pusiera a la venta. Bendis, responsable del avance era consciente del calendario, así que fue premeditadamente ambiguo al hablar de un “nuevo Spiderman”. ¿A qué se refería exactamente? La portada de David Lafuente tampoco ayudaba a discernirlo: su interpretación del lanzarredes era distinta a la de los anteriores dibujantes de la serie. Los que no sabían apreciar el estilo fresco y desenfadado de Lafuente se centraron en lo anecdótico, en las proporciones de la cabeza de Spiderman y en sus grandes ojos, para criticar la cubierta. ¿Y si Peter no fuera el elegido? Pero sí lo era. Todo cambiaría, es cierto, pero dos cosas permanecerían inamovibles: Peter seguiría siendo Spiderman, al menos de momento, y su vida seguiría estando llena de problemas.

 

La revolución se sustanciaba en otros aspectos. Durante las horas del maremoto, J. Jonah Jameson, el director del Daily Bugle, había contemplado los actos heroicos de Spiderman y comprendido que todas las acusaciones que le había lanzado en el pasado estaban equivocadas. Escribió entonces una emocionada crónica, que servía de guía narrativa a los dos números de Ultimate Spider-Man: Requiem, en la que elogiaba su entrega y se retractaba de injurias pasadas: “Héroe no es una palabra que use a la ligera, pero Spiderman define esa palabra en todos los sentidos”, decía Jameson, a sabiendas de que estaba firmando un obituario… ¡Sólo que Spidey lograría sobrevivir! En consecuencia, y gracias al editorial de Jameson, su consideración entre la opinión pública cambiaría después de la tragedia. Pero no por ello el Hombre Araña tendría las cosas más fáciles. Y tampoco Peter.

 

La nueva colección de Ultimate Spiderman arrancaba seis meses después de los sucesos de “Ultimatum”, que habrían sido determinantes para el protagonista y todos sus secundarios. “Quiero un statu quo como nunca se haya visto con Spiderman”, decía Bendis al respecto. “Ni en los cómics, ni en la tele, ni en el cine… ¡Creo que a todos le va a gustar lo que se encuentren!”. La primera sorpresa que los lectores encontrarían sería de naturaleza estética. Por aquel entonces, David Lafuente ya era una figura en alza dentro de Marvel. Había dibujado una estupenda miniserie de La Gata Infernal y Bendis había confiado en él para hacerse cargo de Ultimate Spider-Man Annual #3 USA (Coleccionable Ultimate nº 48. Ultimate Spiderman nº 22: Asombrosos amigos), aquel episodio tan delicioso en que se resolvía la tensión sexual entre Peter y Mary Jane, pero ningún lector imaginaba que Marvel fuera a confiar una de sus colecciones más importantes a un artista con su estilo, tan radicalmente opuesto al realismo, la épica y la espectacularidad de las vacas sagradas de la compañía. El gijonés no parecía un “dibujante de superhéroes”. Sus principales inspiraciones estaban en el terreno independiente. Sus puntos fuertes estaban en la interacción de personajes y en los entornos cotidianos. Bendis sabía, gracias al Annual, que podía dibujar a Spiderman, pero sobre todo sabía que podía convertir la serie en una comedia juvenil como nunca se hubiera visto. Alguien dijo del Spiderman clásico, el de Stan Lee y John Romita, que el lector estaba más pendiente de lo que ocurría a Peter que lo que le pasaba al trepamuros. Ahora sería más verdad que nunca. El joven héroe tendría una nueva novia, un nuevo trabajo y una nueva actitud, al tiempo que el hogar de tía May se convertía en una casa de locos que pronto recibiría los visitantes más inesperados. La nueva cabecera bien podría haberse titulado “La vida privada de Peter Parker”, porque todo giraría en torno a él.

 

Se trataba, en definitiva, de alterar el ADN del Universo Ultimate. Hasta entonces, este escenario servía para ofrecer versiones modernizadas de conceptos que ya se habían utilizado en el Universo Marvel tradicional. El propósito a partir de ese momento sería el de desmarcarse, de manera que la línea Ultimate cobrara independencia, caminara por libre y ofreciera aquellas historias que, por los motivos que fuera, no se pudieran narrar en la Tierra-616. Como había ocurrido en el año 2000, Spiderman sería el pionero del nuevo camino a seguir.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 25

SPIDER-MAN 25: EL PLAN

Conforme se acerca la tan temida como inevitable marcha de Brian Michael Bendis de esta serie, de este personaje y de Marvel, vamos teniendo nuevos detalles sobre el escenario que nos aguardará en el día después. Hay buenas y malas noticias. ¿Cuál quieres que te demos primero? Vale: vamos primero con las buenas noticias.

 

MILES SEGUIRÁ ADELANTE Eso es algo que parecía asegurado, a la vista de que, pese a la fuga de Bendis, el personaje tiene una cita este invierno con la gran pantalla: el 14 de diciembre se estrena Spider-Man: Un nuevo universo, en que Miles lleva la máscara arácnida y el que también aparecerán otros derivados del trepamuros original, como es el caso de Spider-Gwen… o Ghost Spider, como se llama este personaje en la película. Por si había alguna duda, si echamos un vistazo a los avances de la edición americana de Campeones, ahí nos encontraremos con Miles, vistiendo su traje de siempre y participando con sus amigos de siempre, aunque la alineación del equipo cambiará ligeramente como consecuencia de la saga que se está publicando en España en estos momentos. Parece además como si Campeones fuera a convertirse en el refugio de otros personajes de Bendis que se quedan sin respaldo, una vez que su creador ya no esté para protegerlos. ¿De quién estamos hablando? Puedes imaginarlo por ti mismo, porque no, parece que Jessica Jones no encaja demasiado bien entre los chavalines de Marvel.

 

MILES NO SEGUIRÁ ADELANTE Aquí tenemos la mala noticia. Creíamos que esta colección estaba a salvo, pero nos equivocábamos: Spider-Man #240 USA, nuestro Spider-Man nº 28, será el último de la cabecera. ¡Efectivamente, damas y caballeros, nos quedan únicamente dos números para llegar a la conclusión! Lo que pasa es que, si nos fijamos en la manera en que Marvel describe la historia de ese final, tenemos las puertas abiertas a la esperanza. El texto en concreto dice lo siguiente: “Durante unos siete años y a través de dos universos, Miles Morales ha sido un Ultimate, un Guerrero Araña, un Vengador y un Campeón. Un neoyorquino, un estudiante, un hijo y un amigo. Y siempre que la ciudad lo ha necesitado (y hubo una vez en que toda la realidad que conocemos lo necesitó), siempre ha sido SPIDER-MAN. No te pierdas la oportunidad de ver a la superestrella de los cómics Brian Michael Bendis despedirse de una de sus más queridas creaciones, y de echar un vistazo a qué reserva el futuro para Miles Morales”. Interesante, ¿verdad? No sólo es un texto mucho más largo que los avances telegráficos que solía ofrecernos Bendis, sino que además hay dos detalles que llaman la atención: En primer lugar, se señala, colocando en versalita todo el nombre, que Miles ha sido Spider-Man durante todo este tiempo. En segundo lugar, se subraya que el personaje tiene futuro. ¿Cómo va a tenerlo, si cierra su serie? Eso nos lleva a…

“¿QUÉ SERÁ DE MI?”

¡Este joven no duerme de los nervios!

 

ESPECULACIONES A MEDIO PLAZO No tenemos más información de la que dispones tú y de la que nos da la lectura de los tebeos, pero todos estos últimos meses, de “Civil War II” a esta parte, Miles ha estado rumiando la posibilidad de cambiar su nombre de guerra. Esto es algo que se hizo especialmente notorio en el episodio que protagonizó junto a Peter en Generaciones. Por tanto, nuestra apuesta es que Miles volverá a tiempo para el estreno de Spider-Man: Un nuevo universo, o quizás incluso antes, y que lo hará con una nueva identidad. ¿Cuál? Quizás La Araña Escarlata, quizás Spider-Boy (no creemos, la verdad), quizás Spider-Miles (espera, no, borra eso)… ¿quizás Spy-D? ¡No! No puede ser… ¿o sí?

A PETER LO QUE ES DE PETER

Aquí, Miles empezó a rumiar una idea…

 

Spot On originalmente aparecido en Spider-Man nº 25

LA IMPOSIBLE PATRULLA X DE BENDIS: NOTAS PARA UNA REVOLUCIÓN MUTANTE

“Odiados. Temidos. Y salvando el mundo. Dime qué ha cambiado”. Esa es la conclusión extraída por Cíclope tras la guerra entre Los Vengadores y La Patrulla-X. El gen del Homo superior se ha reactivado, toda vez que se aleja el fantasma de la extinción. Para conseguirlo, sin embargo, el que fuera líder de los mutantes tuvo que pagar un alto precio. Poseído por la Fuerza Fénix, llegó incluso a asesinar a Charles Xavier, el hombre que fuera como un padre para él. ¿Qué redención quedaba detrás de eso? ¿La revolución que pregonaba como respuesta tenía algún sentido o no era más que una huida hacia delante? Eran cuestiones que Brian Michael Bendis estaba deseando abordar.

 

Desde su debut, en The X-Men #1 USA (1963. Marvel Gold. La Patrulla-X Original nº 1), Scott Summers siempre se ha amoldado al estereotipo de líder sensato. Durante mucho tiempo, fue el hombre que siguió al pie de la letra las enseñanzas del Profesor Xavier, pero, al cabo de los años, el mentor acabó por decepcionar al alumno, y este se sintió entonces en la obligación de superarlo. El momento de no retorno se produjo, con toda probabilidad, después de que Cíclope descubriese que Xavier le había ocultado durante todos estos años la existencia de una “Patrulla-X de reemplazo”, que habría acudido a salvar al grupo original de las garras de Krakoa, pero que murió sin poder hacer nada, lo que obligó a reclutar a los integrantes de la Segunda Génesis. Sucedió en Marvel Deluxe. Patrulla-X: Génesis mortal. Al final de esta saga, Scott cortó lazos con el Profesor-X de manera tan notoria que incluso le expulsó de la escuela que éste había fundado.

 

Aquello coincidió con un momento terrible para el Homo superior. Las acciones de La Bruja Escarlata en “Dinastía de M” habían abocado a la especie a la extinción. Las soluciones de los viejos tiempos ya no servían, por lo que La Patrulla-X debía buscar alternativas… ¡y, con Cíclope a la cabeza, las encontró! Fue entonces cuando Scott se revelaba como una clase de líder distinta a como había sido hasta aquel momento: más duro, más taimado y más estratega militar que rostro amable. Mantuvo a los suyos a salvo, los protegió frente a todo y frente a todos. Fue Cíclope quien comprendió que La Patrulla-X debía salvar a Hope, la proclamada como mesías mutante. Fue Cíclope quien, en secreto, impulsó las actividades de X-Force, por la que muchos de sus enemigos serían perseguidos y asesinados. Fue Cíclope quien tiró a la papelera los viejos convencionalismos y envió a los suyos al otro lado del país, hasta San Francisco, y consiguió que la ciudad fuera un hogar para los mutantes. Fue Cíclope, cuando el Reinado Oscuro de Norman Osborn los puso contra las cuerdas, quien dio un paso más allá, al fundar Utopía, un auténtico Estado Mutante, situado en la bahía de San Francisco, en una isla artificial construida con los restos del Asteroide M. Y Fue Cíclope, en definitiva, quien posibilitó que Hope regresara a casa, en “Advenimiento”, y los mutantes volvieran a respirar tranquilos.

 

Por todo ello, las acciones de Scott Summers durante la guerra contra Los Vengadores pesarían en su currículum más que ninguna otra cosa, hasta borrar todos sus logros anteriores. Porque el hombre que había mantenido la cabeza fría durante los peores momentos perdió el equilibro. Se trataba, sí, de asegurar el futuro de los suyos, de que la Fuerza Fénix reactivara el gen mutante, como finalmente ocurrió, pero el precio a pagar fue demasiado alto. Poseído por dicha entidad cósmica, Scott sobrepasó todos los límites, al asesinar a Xavier. En las páginas finales de Marvel Deluxe. Patrulla-X – Equipo Extinción nº 3, arrepentido de algunas de sus acciones, repudiado por sus semejantes, criminalizado por los humanos, huido de la justicia y con la única compañía de algunos de los que fueran sus compañeros en la última formación de La Patrulla-X de los tiempos de Utopía, Scott se disponía a liderar una revolución. Y es aquí donde retomamos la historia.

 

A Brian Michael Bendis le gusta contar las dos caras de una misma historia. Lo hizo, durante muchos años, en la franquicia de Los Vengadores, donde estableció constantes lecturas duales entre los títulos que escribía: Los Nuevos Vengadores con Los Poderosos Vengadores durante la época de “La Iniciativa”; Vengadores Oscuros con Los Nuevos Vengadores en el tiempo de “Reinado Oscuro”, y Los Vengadores y Los Nuevos Vengadores a lo largo de “La Edad Heroica”. El esquema se repetía una vez más con motivo de su etapa al frente del Universo Mutante. En un principio, La Casa de las Ideas sólo anunció el lanzamiento de la cabecera que estaría en el centro de todo, All-New X-Men: La Nueva Patrulla-X. La presencia de un dibujante de la envergadura de Stuart Immonen se interpretaba como una declaración de intenciones: aquella era la colección que había que leer. ¿Sólo aquella? Poco después, la editorial desveló que Bendis continuaba repitiendo el esquema de otros tiempos, y puso sobre la mesa otra serie X que también escribiría. Se trataba de la siguiente iteración del que había sido título fundamental de la franquicia: The Uncanny X-Men, La Imposible Patrulla-X, que, al igual que como ya ocurrió en la época de Kieron Gillen, estaría protagonizada por Cíclope y compañía.

 

Mientras La Nueva Patrulla-X era la serie luminosa, La Imposible se llevaba las mayores cotas de oscuridad, aunque el guionista de Cleveland insistió a sus lectores que no pensaran en ella en términos similares a Los Vengadores de Norman Osborn. “Él quería que el mundo ardiera. Cíclope busca salvar a los suyos”, aclaró. Para significar tales particularidades, contaba con Chris Bachalo, un artista casi opuesto a Immonen, con el que había colaborado por primera vez en el curso de la mencionada serie de Vengadores Oscuros. Desde entonces, ambos tenían ganas de repetir en una serie abierta. “Le llamamos porque ya ha hecho mucho material mutante, pero creo que nunca ha recibido el crédito que se merece”, decía Bendis al respecto. Bachalo, un habitual de la franquicia que se diera a conocer con Generation X a mediados de los noventa y luego pasara por la propia Uncanny, aprovechaba para rediseñar el uniforme de todos los personajes, de manera que se adecuaran a la situación que se muestra: la de la clandestinidad. El mismo dibujante también se encargaba de aplicar el color, algo bastante inusual, pero que le permitía mantener el control sobre el producto final.

 

Incluso en este aspecto los contrastes se hacían patentes y ponían de manifiesto los dos polos de la propuesta. El tono de conspiración permanente, de thriller furioso en que ningún personaje acaba de contar toda la verdad sobre lo que se propone, se pone de manifiesto mediante una paleta casi siempre apagada y fría, como el lugar en que iba a establecerse el equipo: un síntoma más de que las cosas habían cambiado de manera cuasi irremediable. En la nueva escuela de Cíclope no habría jardín, ni amigables partidos de béisbol, ni reuniones ante la chimenea. Por no haber, no había ni ventanas. De cara a las aulas, Bendis se esforzó en proponer la siguiente generación de mutantes, a través de jóvenes atípicos, con poderes que también se salían de la norma. El guionista luchó a su vez porque el foco no sólo estuviera sobre Cíclope, y dedicó atención al resto del elenco principal, mediante tramas que respondían tanto a la personalidad de cada uno de ellos como a la manera en la que estaban afrontando las consecuencias de sus acciones como parte integrante de los Cinco Fénix.

 

La Patrulla-X revolucionaria era, en definitiva, la otra cara de la moneda, frente al idealismo de los Cinco Originales que había traído La Bestia desde el pasado. Ambos grupos recorrerían senderos paralelos, que podían llegar a encontrarse en algún punto del trayecto, e incluso a formalizar un crossover, como de hecho ocurriría más adelante, pero que procuraban mantener su feroz individualidad. Con todo, y de ahí que ambas series se recopilen en la misma colección, Brian Michael Bendis estaba contando una única historia. Los lectores, como le ocurría a sus protagonistas, tardaron mucho tiempo en descubrir de qué trataba exactamente, pero mientras tanto nadie quiso perderse aquel viaje, de trayecto apasionante y destino incierto.

CERRADO POR INUNDACIÓN: DE CÓMO “ULTIMATUM” CAMBIÓ EL DESTINO DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La leyenda habla de un malvado líder con el que el hogar de los prodigios había llegado a lo más alto. Pero como su ambición no conocía límites, decidió hacer una gran epopeya en la que todo cambiaría y que él mismo iba a narrar. Planes delicadamente trazados por otros durante años tuvieron que ser alterados, para así hacer posible el juguete que tanto deseaba. Hubo quienes aceptaron de buena manera esos cambios, como un método de atraer nuevas miradas hacia sus propias historias. Hubo quienes se enfadaron, por tener que tirar a la basura sus cálculos. Y hubo aquéllos que, aunque tuvieran que hacer borrón y cuenta nueva, se las arreglaron para que el nuevo escenario generara a su vez interesantes situaciones y excitantes aventuras.

 

Aquel malvado líder fue Jim Shooter, Director Editorial de Marvel que hizo y deshizo cuanto quiso durante su mandato, entre 1978 y 1987. Su juguete favorito fue un evento titulado “Secret Wars” y, en los tranquilos años ochenta, su realización puso patas arriba Marvel, si bien es cierto que inteligentes autores como Chris Claremont o John Byrne supieron aprovecharse de las injerencias que les obligaron a cambiar el rumbo de sus series. La historia tiende a repetirse cada cierto tiempo, con protagonistas y entornos diferentes, pero con el suficiente cúmulo de paralelismos como para preguntarnos si las siguientes generaciones no están sino obligadas a alcanzar los mismos éxitos y caer en los mismos errores que las precedentes.

 

Si saltamos hasta los estertores de la primera década del siglo XXI, nos encontramos un caso similar, dentro del Universo Ultimate. Jeph Loeb, el guionista que había recibido el encargo de dar un golpe encima de la mesa de la Línea Definitiva, planificó para ello un evento cataclísmico, titulado “Ultimatum”, que aunque se narrara en una serie principal (recopilada en su propio tomo de este coleccionable) tendría impacto en todas las demás cabeceras del sello… ¡Hasta el punto de que serían canceladas! Ultimate X-Men y Ultimate Fantastic Four habían perdido fuelle tiempo atrás, por lo que pocos las echarían de menos al llegar a su último número. Sin embargo, Ultimate Spider-Man mantenía toda su fuerza y todo su brillo. Los motivos eran muy sencillos: Brian Michael Bendis, el creador del concepto, nunca lo había abandonado a su suerte, de manera que seguía al frente del mismo casi una década después, conduciendo siempre al joven trepamuros por los lugares más sorprendentes e imprevistos. En el apartado gráfico, mientras los otros títulos habían padecido una inestabilidad constante a lo largo de los últimos años, con un descenso en picado de la categoría de los autores elegidos, Ultimate Spider-Man permanecía como uno de los más cuidados de toda La Casa de las Ideas. Mark Bagley había superado todas las marcas con sus 111 entregas consecutivas. Su sustituto, Stuart Immonen, no sólo le igualaba, sino que le superaba en todos los aspectos imaginables, y tampoco se había ausentado ni en una sola ocasión desde su llegada. La que en su día podría haberse considerado como la serie más emblemático de una línea en la que también había otras interesantes, se alzaba ahora como la única que todavía merecía la pena. Por eso, muchos lectores abrigaron la esperanza de que “Ultimatum” no afectara al Hombre Araña en lo más mínimo, sin embargo…

 

Sin embargo, para que “Ultimatum” fuera creíble, necesitaba forzosamente de la intervención de Spidey. Simultáneamente al anuncio de que su cabecera participaría en el evento, Marvel adelantó también que la serie concluiría poco después, en Ultimate Spider-Man #133 USA. Los aficionados enseguida se preocuparon, de forma que tuvo que ser Bendis quien les apaciguara, con esta solemne declaración pública: “No nos vamos a ir a ninguna parte. Sólo puedo decir que ‘Ultimatum’ alterará el curso de los acontecimientos y alterará el elenco de personajes secundarios de una manera dramática. Lo que ha ocurrido, fundamentalmente, es que Jeph Loeb ha desatado una inundación sobre nosotros. Gracias a eso, tenemos una gran oportunidad para saltar un poquito hacia delante. No demasiado, sólo un poquito. Cuando Ultimatum acabe, daremos un pequeño salto, y cuando aterricemos, tendremos un Ultimate Spider-Man totalmente nuevo”.

 

¿Qué es lo que realmente había pasado detrás de las cámaras? En el momento en que Bendis supo de “Ultimatum”, su primer impulso fue el de tirar la toalla. Después de tantos y tantos episodios, después de haber batido récords, quizás era el momento propicio para marcharse. Pero entonces se puso a repasar el cuaderno de notas en que apuntaba todas las ideas que tenía para futuros argumentos. ¡Todavía conservaba un montón de cosas importantes que contar y de aventuras que desarrollar! “Ultimatum” serviría como excusa para dar un vuelco y establecer un statu quo que no tuviera que ver con nada de los que se hubiera visto antes en ninguna colección de Spiderman, en el universo de ficción que fuera. Llegó incluso a plantearse una posibilidad: ¿Y si bajo la máscara no estuviera Peter Parker? ¿Y si Peter muriera al final de “Ultimatum”? En el curso de la saga, muchísimos personajes serían asesinados, y no sólo secundarios que nadie echaría de menos, sino auténticos iconos: Charles Xavier, Magneto, Cíclope, Daredevil, El Hombre Gigante, La Avispa, el Doctor Extraño… ¡Incluso Lobezno iba a morir! Con semejante perspectiva, nadie se sorprendería si el amistoso vecino arácnido también figuraba entre las víctimas. La incógnita no se despejaría hasta la última entrega, no ya de Ultimate Spiderman, sino de “Réquiem”, el epílogo en dos partes que se publicaría después del evento.

 

Allí se dilucidaría si Peter estaba vivo o no. Y en su interior, con el trepamuros ausente, todo el protagonismo recaería en los personajes secundarios, siempre tan bien cuidados y desarrollados por parte de Bendis. Pero además en la editorial juzgaron que era el momento perfecto para recuperar dos historias nada menos que dibujadas por Mark Bagley en los primeros años que nunca antes habían visto la luz y que podrían integrarse fácilmente en forma de flashbacks. El motivo de que estuvieran inéditas no está del todo claro, pero no cuesta imaginarlo. En el caso de la primera historia, donde el trepamuros se cruzaba con Iron Man, probablemente se dejó aparcada porque entraba en contradicción con ese proyecto que Mark Millar y Bryan Hitch se traían entre manos y que, a comienzos de 2002, cristalizaría con el título de The Ultimates. El segundo relato, en el que aparecía Hulk, venía a ser una versión de la segunda aventura publicada, allá por 2001, en Ultimate Marvel Team-Up. Probablemente Bagley dibujó las planchas, pero luego en Marvel cambiaron de idea y pasaron el guión completo a Phil Hester, que fue quien desarrolló la aventura completa. En todo caso, alguien se dio cuenta que tenían aquella pequeña joya cogiendo polvo. Su rescate era una cuestión de “ahora o nunca”.

 

Y hasta aquí llegó la primera fase del Universo Ultimate. Con la perspectiva del tiempo pasado, puede afirmarse con rotundidad que, tal y como prometía la publicidad, “Ultimatum” marcó un antes y un después. A partir de ese momento, la que había sido la línea más destacada de La Casa de las Ideas se desmarcaría del camino seguido hasta entonces, con apuestas cada vez más arriesgadas, que la llevarían a sucesivos relanzamientos periódicos. En lo que a Spiderman se refiere, los cambios también fueron tan radicales como se aseguraba, aunque Bendis seguiría siempre adelante. A principios de 2014, estaba preparando ya el equivalente al #200 USA y podía asegurar, con toda propiedad, que su Spiderman era, por encima de cualquier otro que se publicara entonces, el definitivo.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 24

GUERRA DE SIMBIONES: DE CÓMO UNA AVENTURA SE CONTÓ PRIMERO EN FORMA DE VIDEOJUEGO

La aventura de la que vamos a hablar incorpora toda una trama de Ultimate Spider-Man de la que hasta ese momento no habían tenido noticia los aficionados que únicamente seguían la serie mensual del personaje. Como si se tratara de una versión oscura de Forrest Gump, que cuenta sus historias a quien quiera sentarse a su lado a  escucharlas, Eddie Brock nos narra un acontecimiento del pasado que le implica a él, al Hombre Araña, al Rino, a Marta Plateada… ¿Cuándo había ocurrido tal cosa? Podrían preguntarse esos lectores. Y por más que repasaran números atrasados, no encontrarían la respuesta… Porque estaban buscando en el lugar equivocado.

 

“Guerra de simbiontes” ofrece un ejercicio tan excepcional como el de integrar un videojuego dentro del discurrir de un cómic. Y es un videojuego como pocos de los que llegan a hacerse, no por su calidad, que la tiene, sino porque sus desarrolladores buscaron la ayuda de los creadores del personaje original. Ultimate Spider-Man es un proyecto pensado no sólo para los jugones, sino también para los aficionados al cómic, que nació al amparo de un momento muy dulce dentro de la historia del trepamuros en otros medios. Corría 2005. Treyart, un estudio de desarrollo perteneciente a Activision, había estado ya detrás de los dos títulos lanzados con motivo del estreno en cines de Spider-Man y Spider-Man 2. Ambos conservaban el nombre de la película, ambos ampliaban el argumento de la misma y ambos habían supuesto un enorme éxito a todos los niveles.  Unánimemente, se consideraban los mejores videojuegos que había protagonizado jamás el personaje, que por otra parte nunca había tenido demasiada suerte en ese campo hasta entonces, y en especial destacaba el segundo, de escenario abierto, algo que había popularizado la franquicia superventas Grand Theft Auto.

 

Conscientes de que tenían en las manos una de sus más importantes licencias y había que explotarla al máximo, Activision encargó a Treyart nuevos títulos que no estuvieran directamente vinculados con las películas, sino que se acercaran más al Spider-Man de las viñetas. En un momento dado, llegó incluso a hablarse de un Spider-Man Classics, ambientado en los primeros tiempos del trepamuros, pero nunca llegaría a hacerse. Sí llegó a buen término el primero de esos títulos al margen del cine, que no fue otro que Ultimate Spider-Man. En buena lógica, se trataba de la versión comiquera del héroe más accesible por todo tipo de aficionados, y con la que existían más coincidencias con respecto al cine. En la desarrolladora no sólo miraron de cerca al cómic, sino que además recurrieron a la técnica del cel shading, que permitía dar a los gráficos un aspecto de cómic en movimiento. Anteriores experiencias, como el videojuego basado en el cómic europeo XIII, habían señalado el camino a seguir, pero quizás en ninguna ocasión el resultado tendría tan buen aspecto como el logrado en Ultimate Spider-Man, que por lo demás seguía siendo un sandbox como Spider-Man 2, quizás menos largo y profundo, aunque más divertido, plagado de guiños a las viñetas y elementos “robados” al medio. Los desarrolladores partieron directamente de los diseños de Mark Bagley, a la par que embarcaron a Brian Michael Bendis en la escritura del guión. Contaría con la ayuda de Brian Reed, diseñador del proyecto, quien le acompañaría más tarde en varios cómics dentro de Marvel, antes de saltar en solitario a Ms. Marvel.

 

El que Bendis y Bagley aparecieran en lugar destacado en la contraportada dejaba entrever el objetivo de hacer partícipes del producto a los fans del tebeo. La publicidad de Ultimate Spider-Man prometió además una historia que formaba parte del Universo Ultimate, de manera que el jugador que hubiera seguido la serie podría constatar que se trataba de una secuela del primer encuentro del trepamuros con Veneno. De hecho, una de las principales atracciones consistía en la opción de elegir entre jugar como Spiderman o jugar en el papel del villano. En el curso de la aventura participaban otros muchos personajes. Algunos, como El Conmocionador, Electro o el Duende Verde, ya habían aparecido en el cómic, pero hubo otros, en especial Marta Plateada o El Escarabajo, que todavía no lo habían hecho. Una vez colocado el videojuego en las tiendas, quedó más o menos establecido que la trama transcurría a continuación de Ultimate Spiderman nº 14: Superestrellas y antes de Ultimate Spiderman nº 15: El Duende. Más tarde, o a la hora de promocionar la saga en la que Spidey se enfrentaría a Marta Plateada, los textos afirmaban que aquella historia era directa continuación del videojuego. Sin embargo, en dicho cómic tanto el héroe como la mercenaria actuaban como si nunca antes se hubieran encontrado. Otros pequeños detalles que se vendrían sumando con el paso del tiempo también entraron en contradicción con el videojuego. No importaba realmente: al cabo de tres años de su publicación, casi nadie se acordaba de aquello… Excepto Brian Michael Bendis, que decidió volver sobre el asunto, aprovechando como excusa que Veneno, o algo que se estaba pasando por Veneno, se enfrentaba a los Ultimates en el comienzo de la miniserie de Jeph Loeb y Joe Madureira (2008. The Ultimates nº 5: Sexo, mentiras y DVDs).

 

Y es así como llegamos a ese Eddie Brock sentado en un banco y que recuerda un incidente en el que participaron Rino, Marta Plateada, El Escarabajo, Roxxon, los Ultimates y, por supuesto, Spidey. ¿Que el lector no había jugado a Ultimate Spider-Man? Perfecto, porque todo sería nuevo para él. ¿Que lo había hecho? También perfecto, porque además de echar un vistazo a la interpretación que de la aventura haría Stuart Immonen, con el Veneno más espectacular que se hubiera visto nunca, también descubriría cambios en la trama del videojuego que servirían para hacerlo coherente con los tebeos y eliminar todas esas molestas contradicciones que habían surgido a lo largo del tiempo. Pero además el nuevo arco argumental no sólo miraba hacia el pasado, sino que señalaría el futuro. En lo que a los Ultimates se refiere, al justificar la manera en la que Veneno acabaría enfrentándose con ellos, y en cuanto al trepamuros, con el regreso de un personaje que había sido muy importante en el pasado y que lo volvería a ser más adelante. “Guerra de simbiontes” se demostraría como algo más que un instrumento para integrar una atípica saga dentro de la continuidad. Era también el último escalón que faltaba por subir antes del salto al vacío.

 

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 23

SPIDER-MAN 23: EL OTRO TÍO DE SPIDER-MAN

Marvel Legacy nos ha permitido recuperar a una figura del pasado de Miles Morales que dábamos por amortizada, la de Aaron Davis. Cuando planteó su versión adolescente del Hombre Araña, Brian Michael Bendis era consciente que no todos los lectores aceptarían de buen grado un personaje debajo de la máscara que no fuera Peter Parker y que además no hubiera compartido la experiencia vital de éste. Por eso, el guionista de Cleveland buscó establecer elementos dentro de la biografía de su nueva creación que tuvieran ecos de la trayectoria de Peter, pero que sólo de manera superficial, como si se tratara de variaciones dentro de una sinfonía. Por ejemplo, al igual que Peter, Miles es un cerebrito y un empollón, pero él no se aísla de los demás, como hiciera su predecesor; ambos pertenecen a barrios populares de Nueva York, pero mientras Peter viene de Queens, Miles lo hace en Blooklyn, y ambos tienen en su tío a una figura de referencia, que en muchos aspectos viene a sustituir a sus padres, pero mientras Tío Ben era un faro moral para Peter… el Tío Aaron es todo lo contrario para Miles.

DECÍA SER EL MERODEADOR

Pero a nos parecía El Conmocionador

 

UNA MALA COMPAÑÍA El Tío Aaron era un ladrón con una dilatada carrera criminal a sus espaldas, que había compartido tropelías con su hermano, y padre de Miles, Jefferson. Mientras que Jefferson llegó a reformarse, no lo hizo así Aaron, que bajo órdenes de Roxxon robó cierta araña genéticamente modificada a través de la Fórmula Oz. Como habrás podido imaginar, esa fue la araña que transformó a Miles en Spider-Man. En aquel entonces, Aaron incluso adoptó la identidad de un villano. Se hacía llamar El Merodeador, al igual que el personaje clásico que se cruzara en el camino de Peter Parker en los años sesenta, pero los artefactos que utilizaba como arma recordaban mucho más a las muñequeras de El Conmocionador. En cualquier caso, Aaron descubrió el secreto de su sobrino y, en lugar de reconsiderar su propia vida… ¡intentó chantajearlo! Su conflicto llegó a las manos y, durante la batalla pertinente, Aaron murió de manera accidental, lo que en aquel momento supuso el fin de la historia. Tienes todos los detalles en Ultimate Comics. All-New Spider-Man #12 USA (2012. Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 33).

 

“ERES COMO YO”

La muerte de Aaron Davis

 

SOBREVIVIR AL MULTIVERSO ¿Cómo se las ha apañado Aaron Davis para escapar a su propia muerte y a la destrucción del Universo Ultimate? Brian Michael Bendis reclama el comodín del renacimiento, el que tuvo lugar después de las Guerras Secretas. Ya sabes que Miles Morales guardó una hamburguesa revenida para El Hombre Molécula y que éste, en agradecimiento, le trasplantó a la Tierra Primordial que nació en Secret Wars nº 9. ¿Te imaginas si le trasplanta a él solo, sin nadie de su familia ni de su entorno? Hubiera sido un fastidio, sobre todo para Bendis, que se hubiera tenido que sacar nuevos secundarios de la manga, pero el bueno de Owen Reece también dejó que Miles tuviera en su nuevo mundo a sus amigos y a sus padres, lo que suponía resucitar a Rio Morales, que había muerto un año atrás. El caso es que empiezas con Rio y ya no puedes parar. Al fin y al cabo, y a pesar de que acabaron a tortas, Miles y Aaron seguían siendo familia. Ay, después de esto, la única duda que nos asalta no es en absoluto menor. ¿Queda alguien más por resucitar? ¿Le dará a Bendis tiempo para hacerlo antes de cerrar las maletas?

 

Spot On originalmente aparecido en Spider-Man 23

1 2 3 4 5 10