LA PATRULLA-X DE BRIAN M. BENDIS 3: LA BATALLA DEL ÁTOMO

Este nuevo volumen de La Patrulla-X de Brian Michael Bendis acoge “La batalla del átomo”, el primer crossover que tuvo lugar desde que comenzara la etapa de este guionista al frente de la Franquicia Mutante. Se trata de una prueba de fuego no sólo para el de Cleveland, sino también para sus compañeros de Oficina-X, Jason Aaron y Brian Wood, que contaron con la coordinación del veterano editor Nick Lowe, acostumbrado a poner en marcha esta clase de monumentales historias, puesto que por sus manos habían pasado anteriormente “Complejo de mesías” o “Advenimiento”. La trama ahonda en las consecuencias de la llegada de los Cinco Originales al presente. ¿Qué significa para su línea temporal? ¿De qué manera afecta su desplazamiento al pasado, al presente y, sobre todo, al futuro?

 

2013, el año en que se publicó originalmente “La batalla del átomo”, fue muy especial para los mutantes de Marvel, puesto que se cumplía el quincuagésimo aniversario de la publicación del cómic en que todo empezó: The X-Men #1 USA (1963. Marvel Gold. La Patrulla-X Original nº 1). Por si esto no fuera motivo suficiente de celebración, 2013 resultaba de enorme relevancia para la cronología mutante, puesto que ése fue el año en el que transcurría el futuro apocalíptico retratado en “Días del futuro pasado”. Desde esa fecha, Katherine Pryde viajó para avisar a La Patrulla-X de que estaba a punto de desatarse una guerra mundial contra los mutantes, y juntos ayudar a impedirla. La mítica historia que firmaran Chris Claremont y John Byrne en The X-Men#141 y 142 USA (1981. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 2) ha mediatizado en gran medida estas últimas décadas, de manera que darle la vuelta, y que fuera La Patrulla-X original la que viajara del pasado hasta nuestro presente, fue el punto de inicio establecido por Brian Michael Bendis para la colección que ahora se sitúa en el centro de la franquicia. “La batalla del átomo” es la saga que muestra las consecuencias de esa acción, al presentarnos a una nueva Patrulla-X venida de un futuro horrible producido por el hecho de que los jóvenes mutantes nunca regresaran a donde pertenecían.

 

Bendis juega a imaginar cómo será el equipo a largo plazo, pero ese ejercicio sólo es posible mediante un importante cambio en la manera de hacer las cosas dentro de La Casa de las Ideas con respecto al viaje en el tiempo y sus consecuencias. Las leyes del Universo Marvel que enunciara Mark Gruenwald en los años ochenta dictaban que, cada vez que alguien viaja hacia el pasado, se genera un nuevo mundo paralelo. De esta manera, el tristemente desaparecido editor de Marvel evitó que esos viajes pudieran cambiar el statu quo actual de los cómics. Esas eran las normas de las que partíamos a la hora de pensar que la presencia de La Patrulla-X original en nuestro presente no podía alterar nada que hubiera pasado ya, puesto que La Bestia, al llevarse a los chavales con él, se había limitado a crear otra línea temporal. Pero ¿y si ya no fuera así? ¿Y si ahora, tal vez debido a lo ocurrido en otra saga de Bendis, “La Era de Ultrón”, sólo existiera una única línea temporal flexible y maleable… hasta que deja de serlo y todo salta por los aires? En consecuencia, cualquier cambio en el pasado altera el presente, y también el futuro. Es así como la mera llegada de los Cinco Originales podría desencadenar un efecto dominó catastrófico que lo destruyera todo.

 

Esas son las bases con las que se construye el crossover, pero el relato se alimenta de otro tópico recurrente en la Franquicia Mutante, y que nació en el momento en que el éxito de La Patrulla-X motivó el nacimiento de multitud de grupos satélite a su alrededor. La lógica por la que se estructura el Universo Marvel establece que, en el momento en que hay varios superhéroes con intereses contrapuestos en un mismo lugar, el choque resulta inevitable. Basta echar un vistazo al historial de la franquicia para comprobarlo. En 1982, y tomando como excusa un viaje al espacio de La Patrulla-X en que sus miembros fueron dados por muertos, Charles Xavier reunió a Los Nuevos Mutantes: adolescentes que debían aprender a usar sus poderes, en lugar de lanzarse a peligrosas misiones. Por supuesto, en cuanto tuvo lugar el encuentro de ambos equipos se desató una monumental batalla. ¡Mejor golpear primero y preguntar después! Tres años más tarde, en 1985, los miembros originales de La Patrulla-X se reunieron, bajo el nombre de Factor-X. El cruce con el grupo madre fue postergado durante cuatro largos años, hasta que tuvo lugar en el curso de un evento llamado “Inferno”. Como había pasado antes con Los Nuevos Mutantes, las confusiones y los inequívocos provocaron la pertinente batalla, antes de que los héroes pudieran unirse ante un enemigo común. Establecida la rutina, bastaba con seguirla, y es lo que ha venido ocurriendo desde entonces.

 

La historia se repite en “La batalla del átomo”, un crossover dedicado a reunir a las diferentes formaciones de mutantes en una trama única, en el momento en que sus filas se encuentran de por sí más separadas que nunca. Hay dos bandos claramente diferenciados: a un lado, La Patrulla-X revolucionaria de Cíclope; al otro, La Patrulla-X de Lobezno, cara visible del Instituto Jean Grey de Enseñanza Superior, y a medio camino entre ambos, el grupo liderado por Tormenta y formado en exclusiva por mujeres-X. Pese a que se sitúan en el entorno de la nueva escuela, la posición de Ororo y compañía busca tender puentes con sus viejos compañeros, toda vez que inicialmente la Diosa de los Elementos se mostrara partidaria de los planteamientos ideológicos de Scott Summers.

 

Ese delicado equilibrio entre las diversas fuerzas del Homo superior fue establecido durante “Cisma”, puesto a prueba por la guerra con Los Vengadores y más o menos alterado por los diversos factores que se han conjurado a lo largo de todo este tiempo. El elemento que viene ahora a desequilibrarlos es el de la llegada de los Cinco Originales. La irrupción en el presente de los jóvenes que conformaran la primera generación de alumnos del Profesor X afecta a todos los demás y cambia las reglas del juego. En sus primeros pasos en el presente, los Scott, Jean, Hank, Warren y Bobby del pasado tuvieron que tomar algunas decisiones con rapidez, todavía sobrecogidos por el shock de llegar hasta un mundo cuyas circunstancias identifican con algunos de los peores escenarios que pudieran haber habitados sus pesadillas. De momento, permanecen aquí y ahora, pero su situación no puede ser más precaria. ¿Podrán seguir entre nosotros mucho tiempo sin que se vea alterada la corriente temporal? ¿Y si alguno de ellos prefiriera hacer algo diferente al resto? ¿Y si fueran obligados a marcharse? La discusión podría continuar hasta el infinito, pero hay un desencadenante que lo cambia todo: la aparición de una nueva Patrulla-X, llegada desde un tiempo futuro en que ya han sentido lo que ocurrirá si los Cinco Originales no vuelven a su época.

 

“La batalla del átomo” fue el primer crossover de la Era Bendis, un guionista que hasta ahora estaba acostumbrado a acometer eventos de título troncal con series en paralelo alrededor, como “Invasión Secreta” o “Asedio”. Pero el editor Nick Lowe prefirió mantener las tradiciones de la Oficina X y seguir la estructura clásica que antes hubieran abrazado “Complejo de mesías” o “Advenimiento”. Por eso tenemos sendos especiales, de apertura y cierre, y la trama se lee saltando de una cabecera a otra. Como en todos esos casos, el resultado procuró el caudal de emociones y giros habitualmente reservados para este tipo de aventuras. Y también una conclusión con cambio total en las reglas del juego: de una forma u otra, “La batalla del átomo” determinó cuanto ocurriría en lo sucesivo con los Cinco Originales.

 

 

Texto perteneciente a Marvel Now! Deluxe. La Patrulla-X de Brian Michael Bendis nº 3

LA BÚSQUEDA DE LOBEZNO. ALFA: EL CÓMIC QUE BENDIS NO ESCRIBIÓ

Hace tres años y medio, en enero de 2015, veían la luz en España los cuatro números de la miniserie La muerte de Lobezno, con la que Charles Soule y Steve McNiven eliminaron al mutante más popular de Marvel. ¿Cómo llenar el enorme vacío que dejó Logan? En la editorial se apañaron bastante bien. Primero, nos ofrecieron un largo arco argumental en veinte partes, “Lobeznos”, en que seguimos la pista a diversas variantes del personaje, mientras nos preguntábamos quién se quedaría con su nombre. La elegida fue su clonLaura Kinney, hasta entonces conocida como X-23, que pasó a ser Lobezna. En paralelo, “Secret Wars” nos trajo de vuelta a El Viejo Logan, y más tarde, en Patrulla-X Azul, todavía veríamos la llegada deJimmy Hudson, el hijo de Lobezno en el Universo Ultimate. No cabe duda de que la naturaleza del UniversoMarvel abomina el vacío, y cuando alguien especialmente destacado desaparece, todas las fuerzas tratan de llenar su hueco con unas cuantas copias del mismo, pero… no hay nada como el original, ¿verdad?

 

LOS PLANES QUE FUERON

El regreso de Lobezno tuvo lugar en Marvel Legacy Alfa, donde reaparecía, en circunstancias pendientes de ser aclaradas, pero en posesión de una de las Gemas del Infinito, la Gema del Espacio. Este objeto de poder le ha permitido, en los últimos meses, moverse a lo largo de todo el planeta de manera instantánea, lo que se ha traducido en múltiples apariciones breves en un buen número de títulos. Además de en cada serie respectiva, hemos reproducido esas páginas en El Viejo Logan nos88-91. El personaje también se encuentra entre los protagonistas destacados de Cuenta atrás a Infinito, también a cuenta de la posesión de la Gema del Espacio. Pese a todo, faltaba reconectar a Lobezno con el Universo Marvely, evidentemente, con La Patrulla-X, y a eso está consagrado este proyecto. Inicialmente, en el Bullpenlo concibieron como una suerte de homenaje a la estructura de lo ocurrido tras la muerte de Superman, cuando surgieron cuatro versiones diferentes del Hombre de Acero, reclamando ser el auténtico. Eso se traduciría en cuatro miniseries que iba a escribir Brian Michael Bendis… pero, entonces, en lugar de homenajear una historia de Superman, el de Cleveland se despertó un día con la idea de escribir al propio Superman. En Marvelnos quedamos sin Bendis, y los editores pasaron a su siguiente opción, que era la más obvia de todas: la persona que nos había llevado hasta un mundo sin Lobezno debía ser quien nos lo devolviera.

 

ESTRUCTURA DE UN REGRESO

En 2014, sorprendió que Charles Soule fuera el elegido para narrar la muerte de Lobezno, puesto que este guionista había permanecido hasta entonces alejado del cosmos mutante y, de hecho, había sido PaulCornell quien se ocupó de conducir al personaje hasta la situación en que lo tomó Soule en aquella miniserie. Imposibilitada la Operación Bendis, no es en absoluto extraño que Marvel haya confiado en él para desandar el camino. “Mentiría si dijera que no empecé a pensar en maneras de sacar a Lobezno fuera de esa tumba de adamántium tan pronto como lo coloqué ahí”, explicaba a Tucker Chet Markus, nuestro compañero de Marvel.com. De esta manera, Soule se encarga de escribir este especial de apertura, y también una de las cuatro miniseries de las que se compone el proyecto: Búsqueda de Lobezno: Arma perdida. En España, lanzaremos esas miniseries de manera individualizada, mediante entregas dobles bimensuales. Por lo tanto, cada mes, a partir de septiembre, tendrás disponibles dos lanzamientos bajo el epígrafe de “Búsqueda de Lobezno”. Esto nos permite también ofrecer las cuatro miniseries en otros tantos meses, sin necesidad de mezclar episodios, lo que facilita que cada lector decida cuáles de ellas está interesado en seguir. Por último, en enero, llega el especial Omega en el que desemboca toda la trama, del que a día de hoy todavía desconocemos su título. Para más detalles, no dejes de consultar mes a mes nuestro checklistde novedades.

ULTIMATE X-MEN 7: LA SIGUIENTE GENERACIÓN

Al contrario que otros grupos de superhéroes, que suelen presentar una alineación más o menos fija, la esencia de La Patrulla-X consiste en cambiar en sucesivas oleadas que, en muchas ocasiones, arrasan con casi todo lo anterior. Ese fue, durante la mayor parte de su existencia, el rasgo distintivo de la colección clásica. Para su segundo y último arco argumental en Ultimate X-Men, Brian Michael Bendis quiso importar el espíritu que había llevado a presentar subsiguientes generaciones del homo superior, y para ello contó una vez más con el extraordinario arte de David Finch.

 

En el principio, fue La Escuela del Profesor Xavier para Jóvenes Talentos, con cinco únicos alumnos, todos ellos adolescentes y nacidos en Estados Unidos. La que luego se conocería como La Patrulla-X original extendió su vigencia desde 1963 a 1975, aunque bien es cierto que, durante la primera mitad de la década de los setenta, simplemente existió gracias a las reediciones de antiguas aventuras. El equipo fundador, el compuesto por Cíclope, La Bestia, El Hombre de Hielo, El Ángel y La Chica Maravillosa, contaría con algunas pocas incorporaciones, como las de Kaos y Polaris o un personaje casi olvidado, El Mímico.

 

En 1975, se produjo el primer cambio radical en las filas del equipo, lo que se dio en conocer como la Segunda Génesis. Los anteriores miembros, salvo Cíclope, abandonaron La Patrulla-X, para dar la bienvenida a una formación de carácter internacional, con Lobezno, Coloso, Rondador Nocturno, Tormenta, Banshee, Fuego Solar y Ave de Trueno, aunque estos dos últimos no permanecerían demasiado a bordo, el primero porque decidió abandonar tras la primera misión y el segundo porque murió. Habría algunas incorporaciones, como la de Fénix (anteriormente conocida como Chica Maravillosa), Kitty Pryde o Pícara, mientras que Banshee se retiraría al cabo de un tiempo.

 

Además de que cada integrante perteneciera a una nacionalidad diferente, había otro hecho diferencial que alejaba a la Segunda Génesis de la Primera. Mientras que estos en el momento de ingresar en el equipo eran jóvenes que acababan de descubrir sus poderes, los que vinieron después eran ya adultos con un pasado a sus espaldas, en algunos casos tan rico y pendiente de explorar como el de Lobezno. Esta circunstancia, dio que pensar a Chris Claremont y John Byrne, autores de The Uncanny X-Men a finales de los años setenta y principios de los ochenta.

 

Los mutantes no eran el resultado de accidentes fortuitos, de mejoras químicas o cibernéticas o del mero entrenamiento. Sus poderes procedían de una modificación en el código genético. De forma inexorable, cada vez nacerían más, porque estaban destinados a convertirse en el sustituto del homo sapiens en algún momento de un futuro indeterminado. Cada generación, por lo tanto, contaría con “nuevos mutantes”, nuevos jóvenes en los cuales despertaría el gen-X y que entonces requerirían de alguien, como el Profesor Charles Xavier, que les guiara en el camino a seguir. Su escuela continuaría así con la misión para la que fuera creada, y los primeros alumnos terminarían por graduarse para emprender el siguiente capítulo de su vida o para servir de profesores. Además, y en igual medida que como había ocurrido anteriormente cuando Magneto creó su Hermandad de Mutantes Diabólicos en oposición a La Patrulla-X, podrían surgir otras iniciativas de centros de enseñanza para mutantes cuyos fines no fueran tan benignos como los de Xavier, sino que quisieran servirse de sus poderes para el beneficio privado.

 

Kitty Pryde apareció como el ejemplo de la que sería la siguiente generación de mutantes, aunque los lectores le cogieron tanto cariño que simplemente se integraría en La Patrulla-X. Con ella, también apareció Emma Frost, la Reina Blanca del Club Fuego Infernal, que aspiraba a que Kitty fuera su alumna. No lo consiguió, pero llamaría a la puerta de otros que responderían afirmativamente. Mientras tanto, Xavier acogía a la Tercera Génesis, pero esta vez no eran los sustitutos del anterior grupo, sino hombres-X en entrenamiento, chavales que debían aprender a utilizar sus poderes antes de lanzarse a la acción y que recibirían el nombre de Nuevos Mutantes. Sus enemigos naturales, claro está, serían los alumnos de Emma, conocidos como Infernales.

 

Su origen tuvo lugar en Marvel Graphic Novels #4 USA (1982. Marvel Gold. Los Nuevos Mutantes: Tercera génesis), y contarían luego con una larga colección que permanecería en activo casi un centenar de números y varios especiales. La tradición continuaría con nuevas iniciativas, como Generación-X (1994), esta vez bajo la tutela de una Emma Frost que había cambiado de bando, la Academia-X (2004) o, más recientemente, los alumnos del Instituto Jean Grey.

 

Esta sucesión de generaciones mutantes ha supuesto un gran problema a la hora de trasladar el concepto de La Patrulla-X a otros medios. Históricamente, tanto el cine como la televisión, han elegido, en primera instancia, arrancar con un grupo más o menos icónico, que aúne miembros de las dos primeras génesis de mutantes, para luego, en sucesivos capítulos y una vez consagrada la iniciativa, dar pie al obligado recambio generacional, para el que se suele recurrir a personajes menos conocidos, pero igualmente queridos por los aficionados. Se producen circunstancias tan llamativas como que, en la franquicia cinematográfica de X-Men, el grupo básico esté compuesto por Cíclope, Jean Grey, Tormenta y Lobezno (un equilibrio entre La Patrulla-X de Stan Lee y Jack Kirby y la internacional de 1975), mientras que las nuevas oleadas de mutantes incluirían al Hombre de Hielo o al Ángel, ambos figuras clave del arranque de los tebeos, pero que por su menor comercialidad tuvieron que esperar su oportunidad en el cine. El Séptimo Arte, que buscaba simplificar las cosas con respecto al cómic, se complicaría por sí mismo, cuando introdujo una primera Patrulla-X nunca antes vista, anterior a la del filme que abrió la franquicia, y para la que de nuevo fue necesario acudir a personajes secundarios.

 

Todo ello nos devuelve al Universo Ultimate, donde Mark Millar compuso un equipo casi calcado del de la primera película y luego fue agregando puntualmente otros personajes. Pasados cuarenta números, y con Brian Michael Bendis ya como guionista, éste consideró que era el momento apropiado para introducir otra oleada de jóvenes mutantes. Para hacerlo, se sirvió de todo lo que tenía a su disposición: Los Nuevos Mutantes darían nombre a la aventura, por allí estaría Emma Frost y su escuela, aunque, teniendo en cuenta la evolución del personaje en el Universo Marvel tradicional, obviaría su pasado de villana, y, tal y como había ocurrido en el cine, introduciría mutantes que formaban parte de toda la historia de la franquicia. Sería el momento para que El Ángel por fin extendiera sus alas en el Universo Definitivo, pero también para inesperadas adquisiciones, como la de Dazzler, sin olvidarse de Kaos y Polaris. Lo más curioso es que, de todos los personajes introducidos en esta historia, sólo uno de ellos, Karma, había surgido de la colección clásica de Los Nuevos Mutantes.

 

Concluida su interinidad, Bendis abandonaría luego la serie, en las inmejorables manos de Brian K. Vaughan, del que hablaremos en el próximo tomo. Pese a su corta estancia, dejaría un importante legado a sus espaldas. Como suele decirse, después de la llegada de estos nuevos mutantes, La Patrulla-X Definitiva nunca volvería a ser la misma.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 7

ULTIMATE X-MEN 6: EL GRAN RETO DE BRIAN MICHAEL BENDIS

El término “blockbuster” significa superproducción, y se ha aplicado para denominar a esas películas de elevadas ambiciones comerciales que los grandes estudios suelen programar en la temporada veraniega o navideña. Blockbusters son tanto las monstruosidades de Michael Bay como los más ambiciosos filmes de Marvel Studios, tanto la saga de Harry Potter como la de Batman. El elemento común es la enormidad, que se refleja en todos los aspectos: un reparto con grandes nombres que atraigan a las masas, un gigantesco presupuesto, espectaculares efectos visuales, una trama con multitud de escenarios, escenas complejas y casi imposibles de rodar…

Si hubiera que hablar de blockbusters en la industria del cómic, no hay ningún referente a la altura de la línea Ultimate, presidida por la idea de que cada arco argumental debe de ser, en sí mismo, un gran espectáculo. Miras las aventuras de los Ultimates, y no tienen nada que envidiar a un estreno de 200 millones de dólares. Te fijas en las diferentes sagas de Ultimate X-Men, y siempre van más allá de lo que nunca soñarían en llegar las películas de los mutantes de Marvel. Lees el origen de Los 4 Fantásticos definitivos y lo primero en lo que piensas es que ojalá hubiera sido así en el cine. Este planteamiento en que la grandilocuencia está en el centro de todo es el que habitualmente asociamos a los trabajos de Mark Millar. La otra mente sobre la que se asentó la creación del Universo Ultimate, la de Brian Michael Bendis, no funciona así. Las historias de Bendis son marcadamente espontáneas y naturalistas. El tratamiento de personajes brilla por encima de la acción, que en muchas ocasiones se reduce a la mínima necesidad, hasta el punto de que el escritor se hizo popular por tebeos tan fundamentales como el Ultimate Spider-Man #13 USA (Ultimate Spiderman: Curva de aprendizaje), un relato centrado en su totalidad en una conversación entre Peter y Mary Jane.

 

Cuando Mark Millar decidió abandonar Ultimate X-Men, parecía imposible sustituirle. Sorprendió entonces que Marvel optara por Bendis, e incluso que éste aceptara el puesto, dado que, cuatro años antes, ya había sido el elegido para poner en marcha la cabecera, para luego desistir de tal misión, después de intentar en varias ocasiones dar con el tono que deberían tener los mutantes, sin llegar a conseguirlo. ¿Qué había cambiado en 2003? Para entonces, la relación entre Bendis y Marvel se había vuelto cada vez más estrecha, de manera que, en ese momento, estaba escribiendo, además de Ultimate Spiderman, las aventuras de Daredevil, en una etapa que se estaba llevando el aplauso unánime de todos, así como Alias, una serie para lectores adultos en la que se exploraba la trastienda del Universo Marvel. Su compromiso con la editorial era tan elevado que, cuando la marcha de Millar dejó huérfanos a los mutantes definitivos, no tuvo inconveniente en dar un paso adelante y ofrecerse a escribir una saga de seis números. Durante la interinidad, en La Casa de las Ideas tendrían el tiempo suficiente para encontrar al sustituto definitivo. En el apartado artístico, David Finch, que había dibujado algunos de los últimos episodios de Millar, pasaría a primer plano. Y quizás fuera su presencia la que lo cambió todo.

 

Heredero del hiperdetallismo y la adrenalina propia de la Image de los noventa, Finch se había criado como artista a la sombra de Marc Silvestri, de la que apenas comenzaba a despegarse cuando fichó por Marvel. Al ver sus lápices, Bendis fue consciente de que se trataba de un dibujante que brillaba en las batallas, en las explosiones, en la acción pura y dura, no en la quietud ni en las conversaciones espontáneas que eran tan habituales en sus cómics. Fue cuando se impuso un reto: ¿Sería capaz de hacer un cómic-espectáculo, tal y como los hacía Millar? ¿Conseguiría crear su propio “blockbuster”?

 

La principal dificultad que para el guionista entrañaba La Patrulla-X consistía en encontrar el equilibrio entre los diversos integrantes, de forma que todos tuvieran voz propia y participaran de la historia. Nunca había hecho nada similar. El tiempo transcurrido desde la primera vez que lo intentó le serviría para calmar los miedos y jugar con elementos procedentes de Ultimate Spiderman, derivados de la relación que había establecido el trepamuros en sus encuentros con los mutantes y, en especial, con Lobezno. El hombre-X de las garras de adamántium había sido el invitado en la primera historia de Ultimate Marvel Team-Up, un relato en el que ya se intuía el interés de Bendis por profundizar en la dinámica entre los dos héroes. Sentía que la diferencia de edad influía en su relación, de forma que Peter ve a Logan como un tipo fascinante, como si Clint Eastwood fuera a su casa a pedirle ayuda: un sueño de adolescente hecho realidad. En la dirección opuesta, Logan siente que el chaval es un incordio y llega a tratarle, en palabras del guionista, como basura. El impulso para unir a ambos estaba en el pasado de Lobezno, que volvía para perseguirle. En ese sentido, “Blockbuster” podía calificarse como una secuela de “Regreso a Arma-X”, pero Bendis optó por seguir la filosofía de Alfred Hitchcock: lo determinante de la historia está en mostrar a los personajes en una situación límite que permita conocerles mejor, mientras que el engranaje que pone todo en movimiento no es más que una excusa, un mcguffin.

 

Partir de una aventura de Lobezno en solitario a la que progresivamente se unirían nuevos personajes, hasta completar un extenso reparto, apareció ante los ojos de Bendis como la manera más efectiva de adaptarse a la fórmula de cómic de supergrupo. La trama incorporaría primero a Spiderman y luego a Daredevil, en una extensión de las historias narradas en el Team-Up, para que finalmente irrumpiera la propia Patrulla-X, porque no en vano sus integrantes seguían siendo los titulares de la cabecera.

 

La experiencia colmó los deseos de que Ultimate X-Menperviviera más allá la marcha de su creador, pero fue todavía más allá. Bendis disfrutó tanto de ella que decidió quedarse en la serie un tiempo más del inicialmente previsto. Su colaboración con Finch resultó tan fructífera que pronto empezó a pensar en qué harían a renglón seguido. Y la química que consiguió establecer entre Lobezno, Spiderman y Daredevil sirvió para que se olvidara de cualquier reticencia previa a escribir cómics protagonizados por equipos de superhéroes, además de ayudarle a descubrir el atractivo de unir rincones en apariencia inconexos. Sin que ni siquiera fuera consciente de ello, en su cabeza empezaban a surgir las ideas que llevarían a un profundo cambio dentro de Marvel.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 6

ULTIMATE X-MEN 5: EL MUNDO COMO PREMIO

2003 fue un año en el que grandes proyectos que habían comenzado algún tiempo atrás llegaron a su final. En cines, concluyeron trilogías tan importantes como las de Terminator, Matrixy El señor de los anillos. En lo que a Marvel respecta, se puede dar por terminada la época de experimentación con la que había arrancado el siglo. Asentadas sus grandes franquicias fílmicas (Spider-Man y X-Men), los acuerdos que estaban cristalizando con algunas productoras dieron lugar al salto de personajes menos populares, como Hulk o Daredevil. Todavía faltaba un tiempo para que Bill Jemas, el presidente de la editorial, que había erigido el riesgo por bandera, abandonara Marvel, pero lo cierto es que su influencia ya estaba en caída libre, mientras que Avi Arad, en lo más alto de la cadena alimenticia de La Casa de las Ideas, buscaba una fórmula para llevar a cabo el recambio de la forma más discreta posible.

 

Los movimientos alrededor del Universo Ultimate ejemplifican este cambio de época. Había sido el proyecto más ambicioso de Jemas y aquél que había ofrecido mejores resultados a Marvel, pero lo cierto es que, una vez asentada la línea, en la editorial se proponían llevar sus presupuestos de relevancia y espectacularidad a las publicaciones más clásicas, un movimiento que enseguida se consumaría con el fichaje de Joss Whedon para escribir Astonishing X-Meny el salto de Brian Michael Bendis a Los Vengadores. Hasta entonces, el Universo Ultimate había estado orquestado alrededor de Bendis y de su compañero Mark Millar. A partir de ese momento, ambos consagrarían sus esfuerzos al Universo Marvel convencional, el primero a través de la renovación de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, el segundo con impresionantes etapas en Lobezno y Spiderman.

 

Bendis amaba Ultimate Spider-Man por encima de todas las cosas y mientras estuviera dispuesto a seguir escribiéndola, en Marvel no tenían inconveniente en que así fuera. El caso de Millar era bien distinto. La filosofía de la que siempre había presumido es que no permanecería en ninguna serie más allá de lo estrictamente necesario. Para el escocés, la medida perfecta era un año de tebeos. En ese margen, daba tiempo a narrar aventuras tan intensas como espectaculares. Es lo que haría, de hecho, con el mutante de las garras de adamántium y con el trepamuros. Pese a que algunas habían señalado las semejanzas entre Millar y Bendis, eran más destacables sus diferencias. Mientras el primero volaba por libre, el segundo, quien lo iba a decir del que fuera uno de los mayores abanderados de la independencia en el cómic, se introduciría hasta la cocina en el engranaje de La Casa de las Ideas.

 

Lo sorprendente, por tanto, no fue que Mark Millar abandonara las labores literarias de Ultimate X-Men una vez concluido el tercer año de vida de la serie, sino que un culo inquieto como él tardara tanto en hacerlo. En aquel momento, el título seguía instalado en unas excelentes cifras de ventas, que todavía mejoraban más con el lanzamiento de tomos recopilatorios en los más diversos formatos. Millar recuerda que los ingresos que le llegaban por los mutantes eran extraordinariamente elevados, pero decidió que era el momento de dejarlo, por más que todos los que le rodeaban dijeran que estaba loco y por más que se hubiera encariñado con los personajes. Se sentía un tanto como Peter Jackson, el director de la trilogía de El señor de los anillos, satisfecho por llegar al final pero melancólico por despedirse de sus compañeros de camino. No es extraño que la última saga recibiera el título de “El retorno del rey”, en claros paralelismos con el último largometraje de la trilogía de los anillos: la lectura metalingüística era evidente. Pero “El retorno del rey” hacía alusión también a la vuelta del primer y esencial villano de La Patrulla-X: Magneto se disponía a lanzar su órdago definitivo contra la humanidad, algo que venía cocinándose desde muchos números atrás y que permitiría a Millar enlazar su historia con todos los grandes temas que había utilizado hasta ese momento, sin renunciar tampoco a su idea de que cada arco de Ultimate X-Men respondía a la manera en la que él veía las películas de Bryan Singer y cómo éstas podían dar un paso más allá en el papel impreso

 

Todo había empezado como en el cómic original de Stan Lee y Jack Kirby, con el enfrentamiento dialéctico entre Charles Xavier y Magneto acerca de la posición de los mutantes con respecto a la humanidad. Estaba el pacifista Xavier y el terrorista Magneto, y con eso Millar había compuesto una melodía que, partiendo de un modelo escrito en los años sesenta, conseguía ofrecer una parábola sobre la época moderna. Como si de un blockbusterveraniego se tratara, “La gente del mañana” finalizaba con una gigantesca explosión de la que cabía inferir la muerte de Magneto. Sin embargo, al final de “Regreso a Arma-X”, el siguiente volumen de la serie, Xavier reveló que Magneto seguía con vida y que formaba parte de la siguiente fase de su plan de integración de los mutantes en la sociedad. El mentor de La Patrulla-X demostraba, como ocurría en las películas de Singer, una fe inquebrantable en sus semejantes, incluso en aquellos que se habían demostrado más allá de toda redención. Y sí, el Magneto desprovisto de sus recuerdos parecía haber dejado atrás el odio… Pero el espejismo duró tanto como la amnesia. Recuperada la memoria, el villano volvía a golpear, lo que llevaría al choque de La Patrulla-X contra los Ultimates en “Ultimate War”, y de ahí a la aventura que nos ocupa, en la que Magneto se lanza a la dominación global.

 

El espectáculo pirotécnico está ahí, trazado con maestría por Millar a través del gigantesco arte de los dibujantes: Adam Kubert, el artista con el que arrancara el proyecto, y David Finch, aquél que se quedaría aquí tras la marcha del escritor. Por encima de los fuegos de artificio, “El retorno del rey” es la historia de dos amigos que se han distanciado lo indecible. Al contrario que el Magneto cinematográfico que luego mostraría X-Men: Primera generación, que recorre el camino hacia el lado oscuro como consecuencia de su tragedia vital y que, aún siendo responsable de la discapacidad de Xavier nunca pretendió causarla, el Magneto de Millar ha borrado cualquier rasgo de humanidad, y el momento que marca tal renuncia se produce cuando no sólo vuelve la espalda a Xavier sino que se decide a eliminarlo. Primero de muchos intentos: mientras Erik siempre tratará de acabar con su vida, Xavier siempre tratará de recuperar al amigo que una vez tuvo, y quizás sea su mayor error porque, como bien intuye el lector, Magneto está más allá de la redención. Es el villano definitivo de esta Patrulla-X definitiva, algo que demuestra con cada uno de sus actos, refinadas maneras de acabar con sus enemigos revestidas de una falsa nobleza.

 

“El retorno del rey” señala un brillante final a una época irrepetible. A Ultimate X-Mentodavía le quedarían grandes momentos por ofrecer a los lectores, algunos de la mano de un Bendis que aceptó caballerosamente sustituir al que había sido su compañero durante esos trascendentales años. No obstante, estos mutantes nunca llegarían a brillar tanto, ni La Patrulla-X nunca sería tan icónica y esencial como cuando Millar guiaba su destino.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 5

ULTIMATE X-MEN 1: EL CAMINO HACIA EL MAÑANA

La línea Ultimate pasó por un largo proceso de trabajo previo antes de ver la luz. Tanto Bill Jemas, presidente de Marvel y padre del concepto, como Joe Quesada, el Director Editorial de La Casa de las Ideas, tenían claro que el nuevo sello debía asentarse sobre dos grandes titanes, que a su vez eran los personajes más populares de la editorial: Spiderman y La Patrulla-X. Gracias a que Brian Michael Bendis se sumó al proyecto, el reto de reinventar al Hombre Araña pudo superarse de manera sobresaliente. Sin embargo, en la editorial se antojaba mucho más complicado trasladar los presupuestos de la Marvel Definitiva a un concepto cuya naturaleza misma es el cambio.

La Patrulla-X original nació en 1963 de la mano de Stan Lee y Jack Kirby. El concepto de los mutantes, seres que adquirían sus habilidades especiales al nacer, como consecuencia de una modificación genética, no era extraño dentro de la ciencia ficción, pero el gran patriarca Marvel le dio una orientación innovadora: los humanos convencionales temían, odiaban y rechazaban a estos mutantes, al considerarlos como el escalón evolutivo que un día habría de sustituirlos. Frente al discurso de coexistencia pacífica que avalaba el telépata Charles Xavier a través de cinco jóvenes con variopintos poderes, se posicionaba Magneto, decidido a aplastar a la humanidad en lugar de ayudarla. Tal planteamiento tenía ecos de las diferentes posturas alrededor de la lucha de los negros por conseguir los mismos derechos que los blancos, polarizada durante aquellos primeros años sesenta por la figura, pacífica y dialogante, de Martin Luther King, y por la frentista y radical de Malcom X.

 

La profundidad del mensaje que proponía el cómic nunca llego a calar entre los lectores, de manera que La Patrulla-X fue decayendo en ventas hasta su práctica desaparición. Fue ya a mediados de la década de los setenta, con el renacimiento del grupo a través de una formación internacional que incluía personajes como Lobezno, Tormenta, Coloso y Rondador Nocturno, y mediante las historias, complejas a la par que épicas, tejidas por el guionista Chris Claremont junto a los dibujantes Dave Cockrum, John Byrne o John Romita Jr., cuando los mutantes de Marvel alcanzaron un éxito monumental. Con el paso del tiempo. La Patrulla-X se extendió a toda una franquicia de series, luego dio el salto a la televisión y posteriormente a la gran pantalla de cine.

 

En la trayectoria de los mutantes de Marvel habían tenido cabida, por lo tanto, diversas perspectivas del concepto inicial. El supergrupo de chavales estadounidenses de los inicios poco tenía que ver con el que viera la luz una década después, y éste a su vez también se alejaba de las intrincadas tramas propias del cambio de siglo, con los mutantes repartidos en multitud de grupos y colecciones, cada una con su orientación diferenciada del resto. Un espectador que disfrutara de la película no tendría la menor idea de cómo acercarse a los cómics de mutantes.

 

En la editorial querían evitar por todos los medios ese escenario, de manera que, antes de que el filme llegara a las carteleras, comenzaron a trabajar en Ultimate X-Men. Y no fue nada fácil. Brian Michael Bendis, el responsable literario de Ultimate Spiderman, era quien debía materializar el proyecto, que estaría dibujado por el español Salvador Larroca. ¡Pero ambos autores se quedaron por el camino! Tras dar vueltas al asunto, Bendis estimó que no era capaz de encontrar “la voz de los personajes” con la misma intensidad con la que se había hecho con la de Spiderman, por lo que prefirió renunciar antes de que la nave encallara. En cuanto a Larroca, en el tiempo que pasó hasta que por fin se pudiera poner en marcha la serie, acabó por incorporarse a otra colección, por lo que tampoco estimaba oportuno permanecer a bordo. No obstante, antes de irse dejó un buen número de diseños, en los que combinaba “la estética Matrix” que se vería en la película con el tono de los hombres-X clásicos. El trabajo era tan formidable que sería utilizado en su mayor parte.

 

Y entonces llegó Mark Millar, el más atrevido guionista del panorama estadounidense, un escocés que estaba rompiendo con todos los clichés de los superhéroes. Lo hacía en las páginas de Authority, un cómic de la independiente Image que había heredado de las manos del polémico Warren Ellis y al que había conseguido llevar incluso un escalón más allá de donde lo dejó su creador. Authorityera la mezcla perfecta de espectáculo sin límites, protagonistas de carisma insuperable y tramas audaces con un cierto trasfondo político que las hacía relevantes. Parecía haber nacido para escribir Ultimate X-Men, aunque entre sus lecturas de cabecera no se encontraran precisamente los mutantes. Nada más ser fichado por Marvel, puso multitud de ideas encima de la mesa. La que se llevó el visto bueno de los editores se alejaba bastante de lo que cabía esperar. Consistía en que La Patrulla-X fuera un grupo de mutantes al servicio del presidente de Estados Unidos que debería combatir la amenaza del terrorista Magneto. El primer número comenzaría con una misión de alto riesgo en Oriente Medio, con Jean Grey, Cíclope, La Bestia… ¡Y Mística! formando parte del grupo. El espectacular Adam Kubert incluso había dibujado unas cuantas páginas, y entonces…

 

…Entonces llego el 17 de julio de 2000: El estreno en cines de X-Men. Ni siquiera en Marvel estaban seguros de cómo funcionaría la película, pero lo hizo excepcionalmente bien: más de 54 millones de dólares recaudados sólo en Estados Unidos durante el primer fin de semana. Fue el dato que supuso una revolución dentro de La Casa de las Ideas, pero también en lo que a Ultimate X-Mense refiere: los planes que tenían diferían demasiado de la película. Había que empezar de nuevo.

 

Millar tiró a la basura su enfoque militarista, para cambiarlo por el de “mutantes a la carrera”. En este mundo, las autoridades persiguen a todo aquel que tenga “algo malo” en su ADN. Hay un psicópata aterrador llamado Magneto que quiere reclutar a esos jóvenes fugitivos para su guerra contra la humanidad… Y sólo se le opone un hombre en silla de ruedas, que ha logrado convencer a un puñado de chavales para que se unan a su sueño de paz. El argumento simplificaba al máximo décadas de cómics al tiempo que mantenía un hermanamiento con la película allá en lo que fuera necesario: en el tono inteligente de la narrativa o en la elección de héroes y villanos. No obstante, Millar también se tomó cuantas libertadas estimó oportunas. Frente a las limitación presupuestaria del filme, no había desafío demasiado grande para el lápiz de los hermanos Kubert, Adam y Andy. Ultimate X-Men, por tanto, ofrecería todo lo que los espectadores se habían encontrado en el cine, pero también mucho, mucho más: gigantescos robots Centinelas pisando las calles de Nueva York, increíbles batallas a lo largo del planeta, giros argumentales completamente inesperados… Y un Lobezno como nunca antes se había visto.

 

El resultado fue un auténtico bombazo desde el momento de su lanzamiento. Si Ultimate Spidermanhabía logrado conquistar el corazón de los lectores unos meses antes, Ultimate X-Menles metería el corazón en un puño. La gente del mañana estaba aquí. Y el mañana ya era hoy.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 1

SPIDER-MAN 26: EL GRAN ROBO DEL SIGLO

Ocurre en todas las películas que tratan sobre golpes criminales brillantes: buena parte del metraje está dedicado a reunir a la banda, a estudiar la situación, a afinar hasta el último detalle… y, por fin, en el último tercio de la cinta, tiene lugar el golpe. Algo parecido está pasando con este cómic, acerca de la manera en que los nuevos Seis Siniestros de La Araña de Hierro se hacen con todo un Helitransporte de SHIELD. Han sido muchos meses de espera, pero al quinto capítulo hemos podido contemplar la operación paso a paso. Y también cómo llega nuestro héroe para estropearla.

 

NO ES EL HELITRANSPORTE DE TUS PADRES

Esto es algo que ya se apunta en la primera página, cuando vemos el holograma del vehículo, y lo vamos intuyendo a lo largo del episodio, como por ejemplo cuando Aaron Davis llega al puente de mando, pero queda plenamente confirmado una vez el Helitransporte emerge de las aguas. ¡Es el del Universo Cinemático Marvel! Y llega a serlo hasta en detalles tan insignificantes como la distribución de las pistas, la estructura de las hélices o la forma de la torre de control. Compara si no nos crees, y alucinarás. La página doble en que el vehículo aparece en toda su majestuosidad parece directamente extraída del momento equivalente que tenía lugar en la primera película de Vengadores. ¡El blu-ray de Óscar Bazaldúa habrá echado fuego, de tanto dar hacia atrás, hacia delante, y al botón de pausa! Es cierto que los Helitransportes que aparecen en los tebeos vienen pareciéndose cada vez más al del cine, sobre todo a raíz de la mencionada película, y que el último modelo del que tuvimos noticia, el Douglass, desde el que operaran Los Vengadores USA, ya se acercaba mucho a esto, pero hasta el momento no habíamos encontrado uno que se mimetizara de tal forma con su equivalente en el UCM. Muy atrás queda la espléndida bañera flotante que diseñara Jack Kirby y que han dibujado los más grandes artistas de la historia de Marvel, desde Jim Steranko a John Byrne, desde Bryan Hitch a Chris Bachalo.

 

UN HELITRANSPORTE DE CINE

Tal y como se vio en Los Vengadores

 

OTRO HULK VS. OTRO SPIDERMAN

Cómo nos mola que hasta los autores más modernitos se acuerden de las viejas tradiciones: nada como una confusión que sirva de excusa a que dos superhéroes acaben dándose una buena paliza, antes de que se den cuenta de que están cometiendo un error. El Spidey y el Hulk de toda la vida ya tuvieron unas cuantas oportunidades de cruzarse y de zurrarse de lo lindo, desde aquel primer encuentro, en The Amazing Spider-Man #14 USA (1964. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman nº 1) hasta aquella pelea vibrante en Canadá que tenía lugar en los dos números anteriores de la muerte de Gwen Stacy (AS #119 y 120 USA, 1973. MG. SM nº 6), pasando por aquel tebeo de la etapa de Howard Mackie en solitario que tenía a un John Romita Jr. en estado de absoluta gracia, pero hasta el momento no habíamos leído un choque entre Miles Morales y el actual Hulk Rojo, el General Robert L. Maverick, procedente precisamente de Los Vengadores USA. A cuenta de todo esto, a la izquierda puedes ver la espectacular portada en la que John Byrne recreaba la batalla de Canadá de la que te hablábamos antes, y que acometió con motivo de su reedición, en The Amazing Spider-Man Annual #12 USA (1978). ¡Cualquier excusa nos sirve para sacar a pasear al bueno de Byrne!

 

APLASTAR A UNA ARAÑA

Nuestro choque favorito con Hulk

 

Spot On originalmente aparecido en Spider-Man nº 26

MILES MORALES Y EL FIN NECESARIO PARA UN NUEVO PRINCIPIO

El Universo Ultimate sobrevivió por encima de las perspectivas más optimistas que pudiera hacer nadie en el momento de su nacimiento. Cuando Marvel puso encima de la mesa esta revisión de sus mitos fundamentales, pocos confiaban en que alcanzara el año de existencia. Y sin embargo, se extendió durante tres lustros completos. Para cuando La Casa de las Ideas decidió ponerle cierre, el vigor que tuviera antaño hacía tiempo que había desaparecido, pero su gran triunfo residía en otra circunstancia. El común de los cómics de superhéroes habían adoptado todas sus fórmulas como propias. Si el Universo Ultimate llegaba a su fin era porque ya no era en absoluto necesario. Y todavía quedarían para siempre sus innegables hallazgos.

Hacía tantas veces que Marvel había proclamado la cercanía del fin del Universo Ultimate que los lectores se habían acostumbrado a no esperar tal cosa, sino sucesivos relanzamientos. Llegaron con “Ultimatum”, con “La muerte de Spiderman”, con “Cataclismo”… Habían sido ya demasiadas ocasiones como para tomárselo en serio, pero a la cuarta fue la vencida. En La Casa de las Ideas habían decidido simplificar las cosas, porque a esas alturas la Línea Definitiva carecía del vigor y la imprevisibilidad de los buenos tiempos… salvo con una salvedad. El Ultimate Spider-Mande Brian Michael Bendis seguía en lo más alto, y si bien sus ventas no eran en absoluto espectaculares, sí que continuaba llevando la batuta en cuanto a capacidad para sorprender a toda su audiencia y propiciar los cambios necesarios en la industria del cómic.

 

El último aldabonazo de Bendis seguía siendo la muerte de Peter Parker y su sustitución por Miles Morales en el papel de Spiderman. El trepamuros de orígenes latinos y afroamericanos había conquistado a las audiencias en todo el mundo, había hecho que cientos de miles de chavales lo vieran como propio y se identificaran con él y había abierto las puertas a otros muchos personajes que apostaban decididamente por la diversidad. De no haber existido Miles Morales, a buen seguro que nunca habríamos tenido a Kamala Khan, a la nueva Thor o a Sam Wilson como Capitán América, ni tampoco existiría todo un vergel de cómics de superhéroes que se salían de los cánones convencionales, desde el Ojo de Halcón de Matt Fraction y David Aja a La Imbatible Chica Ardilla.

 

Con todo, Miles Morales no podía sostener sobre sus hombros todo un mundo que había perdido buena parte de su atractivo. En La Casa de las Ideas jugaron demasiadas veces a arrojar el invento contra la pared para ver qué ocurría a continuación, quizás sin calcular con demasiado tino las consecuencias de ciertas decisiones, como la de ir quitándose de en medio a casi todos los personajes que hacían interesante a este Universo Marvel modernizado y simplificado, o la de recurrir en ocasiones a autores que, por muy voluntariosos que fueran, tal vez no estaban preparados para cargar sobre sus hombros con la casa que construyeron Bendis, Bagley, Millar, Hitch, Kubert, Ellis o Immonen. Lo que quizás no se le pudiera reprochar en absoluto a La Casa de las Ideas era que no supiera enterrar a sus muertos. A sepultureros, nadie gana a los de Marvel, y el Universo Ultimate gozaría de unas pompas fúnebres como no se habían visto en años.

 

Jonathan Hickman, el que hubiera sido el guionista de The Ultimates y hubiera relanzado la colección con particular acierto, había posteriormente realizado una compleja saga con Los Vengadores clásicos como protagonistas. En ella, y durante tres largos años, fueron siendo destruidas todas las realidades alternativas de La Casa de las Ideas… hasta que sólo quedaron dos: la Tierra-616, el que era el Universo Marvel convencional, y la Tierra-1610, con el Universo Ultimate. El destino de ambas se dilucidaría en “Secret Wars”, un monumental evento para el que Hickman se reunió con su compañero de The Ultimates, Esad Ribic. Sin embargo, y quizás para que entre la audiencia no cundiera el nerviosismo, desde la editorial se avanzó que en el escenario posterior sólo habría una única Tierra Primordial, y en ella Miles Morales no sólo continuaría en su papel de Spiderman, sino que además formaría parte de Los Vengadores. Marvel estaba mandando el mensaje de que, por mucho que destruyera el Universo Ultimate, había decidido quedarse y potenciar a Miles, un premio que sin duda se había ganado el joven trepamuros.

 

Este volumen contiene tanto la última saga de la colección Miles Morales: The Ultimate Spider-Man como la miniserie Ultimate End, que sirvió como despedida para la línea editorial y que volvió a reunir el equipo creativo con el que todo había comenzado, el de Brian Michael Bendis y Mark Bagley, que realizaran Ultimate Spider-Man#1 USA (2000). El final de fiesta daba a los lectores aquello con lo que sólo algunos se atrevieron a soñar a lo largo de todo este tiempo: un choque entre los dos mundos. Más allá de que la tipografía con la que figuraba cada diálogo permitiera distinguir de un mero golpe de vista si un personaje pertenece a una Tierrao a la otra, Bendis y Bagley insistieron tanto en aquello en que se parecían como en lo que les diferenciaba, de cara a construir la historia.

 

Con este tomo concluye también un alucinante viaje, el que nos ha permitido ofrecer la totalidad de la Línea Ultimate en una única colección. Cuando comenzó este proyecto, la previsión más optimista consistía en incluir sólo los primeros años, pero conforme avanzamos por el camino que se abría ante nosotros, el éxito comercial de la iniciativo permitió darle una relevancia y un completismo como jamás se había hecho. Gracias por acompañarnos hasta tan ambiciosa meta. Y recuerda: la historia de Miles Morales continúa… ¡en Spider-Man nº 1!

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 39

LA VIDA DE MILES MORALES DESPUÉS DE UN CATACLISMO

Tras la finalización del choque contra Galactus, el Universo Ultimate acometió su último relanzamiento, el que, al cabo de un año, llevaría al cierre de la línea y a su asimilación por parte del Universo Marvel convencional. En Marvel planificaron una nueva etapa fundamentada en la continuidad de Miles Morales como Spiderman, además de sendos equipos radicalmente reformulados de Ultimates y Cuatro Fantásticos. Sólo Miles siguió encontrando el favor del público, en una operación con la que Brian Michael Bendis hizo que su personaje arreglara cuentas con el legado de Peter Parker, al enfrentarse no sólo al villano que había asesinado a éste… ¡sino al propio Peter Parker!

 

 

La nueva andadura se abrió con el número que conmemoraba las doscientas entregas publicadas hasta ese momento del Spiderman Definitivo. Bendis jugó con las cuentas, para un cómic que, más allá de sus cifras redondas, apostaba por celebrar el segundo aniversario, en “tiempo Ultimate”, de la muerte de Peter Parker. En tiempo real habían sido algo menos de tres años, puesto que Ultimate Spider-Man#160 USA (2011. Coleccionable Ultimatenº 64. Ultimate Spidermannº 30:La muerte de Spiderman) vio la luz hacia verano de 2011 y el Ultimate Spider-Man #200 USA lo hizo en primavera de 2014, pero si tenemos presentes las diferentes aventuras vividas por Miles así como el año que estuvo de baja tras el fallecimiento de su madre, podemos aceptar que, en los cómics, sí que habían transcurrido esos veinticuatro meses desde la despedida del Hombre Araña original. El guionista aprovechó para reunir a casi todos los grandes artistas que habían pasado alguna vez por la serie (con la imperdonable excepción de Stuart Immonen), recordar al héroe original y ya puestos sembrar algunas futuras tramas con las que condimentar la nueva serie de Miles, que se iniciaría a continuación de la salida del especial y cuyos siete primeros números están también reunidos en este tomo. El gran golpe de efecto llegaba en la viñeta final del episodio, que determinó por completo las siguientes andanzas del nuevo trepamuros. Te aconsejamos leer el comic antes de continuar con este texto, para no destriparte una de sus mejores sorpresas. Último aviso antes de poner las cartas sobre la mesa…

 

ATENCIÓN, SPOILERS A PARTIR DE AQUÍ

 

¿Ya estás otra vez aquí? Sí, efectivamente, pese a que el Universo Ultimate fuera aquél en que los muertos permanencían muertos, Bendis se atrevió a recuperar a Peter, mediante una historia en la que las dudas que corroen a Miles sobre el regreso de su antecesor son las mismas que atormentan a los lectores. y que no llegan a disiparse ni siquiera cuando cae el telón. ¿Ha vuelto realmente el Spiderman original? ¿Cuál era el motivo de tal regreso, dada la inminente desaparición de la línea Ultimate? ¿Acaso trataba Bendis de dar un final feliz al personaje al que debía tanto, precisamente ante la cercanía de ese fin? Quizás sean cuestiones que sólo se responderán en un futuro próximo, más allá incluso de esta colección.

 

En cualquier caso, así fue como comenzó la segunda etapa de la vida de Miles Morales como Hombre Araña, lo que para el guionista se traducía en mostrarnos la manera en que actúa el protagonista, de dónde viene y hacia dónde se dirige. El veterano autor prometió historias que nunca hubiéramos podido tener con Peter: “Miles va a tomar el testigo de Spiderman y hacer cosas únicas y nuevas con él”, decía, al tiempo que reiteraba que su estancia en la cabecera no tiene fecha de finalización: “Mientras sea física, mental y contractualmente posible, voy a escribir esta serie. Ultimate Spider-Mansigue siendo el mejor trabajo que puedes tener en la industria del cómic. Es todo lo que siempre quisiste hacer con un superhéroe comercial, sin ninguna obligación hacia nada”.

 

Más allá de la resurrección de Peter Parker, había otra importante circunstancia que alimentaba la trama: nada menos que Norman Osborn. Al final de “Cataclismo”, SHIELD echó el cierre, y la consecuencia inmediata era que los supercriminales que hasta ahora estaban en su poder pasaban a depender de autoridades que no eran tan cuidadosas a la hora de mantenerlos prisioneros. ¡Y el primero en escapar no era sino el Duende Verde! ¿Cómo? ¿Pero no murió en la batalla final contra Peter? No exactamente: por cortesía de Nick Furia, eso es lo que pensaban hasta el momento todos nuestros protagonistas, pero si te fijas atentamente en la última viñeta de aquella mítica historia, Norman no estaba muerto, e incluso llegaba a sonreír, al contemplar que había eliminado a su archienemigo.

 

Y luego están los problemas personales de Miles, en especial la relación con su novia Kate. Aquí, Bendis ha buscado combinar dos vertientes: por un lado, la tradicción arácnida de que todos los secundarios del protagonista estén de alguna manera relacionados con su actividad superheroica, que es una herencia de los tiempos clásicos de Stan Lee. Por el contrario, la segunda circunstancia venía dada por el propio Bendis, que fue quien alteró el equilibrio de la fórmula cuando hizo que, nada más cumplirse el primer año de aventuras de su Spiderman Definitivo, éste revelara a Mary Jane la identidad secreta. El escritor siempre ha entendido que fue el detalle que lo cambió todo con respecto a la cronología clásica, y de hecho así lo da a entender a través de la conversación que mantienen la propia MJ con Miles.  Sobre esto, conviene también tener en cuenta la visión que del personaje tiene su dibujante, David Marquez: “Miles es un chaval que no tiene más cimientos que los que les proporcionan sus amigos. Ganke siempre ha estado ahí a su lado, pero ahora Miles forma parte de un nuevo grupo de héroes, que se están convirtiendo en su nueva familia. Debe encontrar una manera de que funcione un mundo en que no están sus padres y su antigua vida ha desaparecido. Está madurando y aprendiendo a manejarse como Spiderman y como superhéroe. Ahora que ha pasado el tiempo tiene más confianza y es más desenvuelto, pero todavía le queda mucho que aprender”.

 

Marquez, que ya estaba en la serie antes de “Cataclismo”, pero que en este punto tuvo por primera vez la oportunidad de participar en la fiesta que supone relanzar una cabecera, confesaba que le ofrecieron grandes oportunidades dentro de todo lo que estaba haciendo Marvel, pero que prefirió quedarse con Miles, porque sentía que era allí donde debía estar. Recordaba la manera en la que su destino se unió al del personaje, porque fue algo verdaderamente inesperado. No llevaba demasiado tiempo en Marvel, hasta el punto de que sólo había dibujado un episodio de Guerreros Secretos y Primera Temporada: Los 4 Fantásticos. “La oferta de trabajar en Ultimate Spider-Man vino de la nada”, dijo. “Llevaba leyendo la serie desde el principio y era un gran fan del trabajo que estaba haciendo Sara Pichelli en ese momento. Casi no pude creerme que me la ofrecieran. Pero una vez supe que era real, me comprometí al máximo con el reto. El hecho de que hayan decidido mantenerme en esta nueva etapa es, para mí, el mayor logro que he conseguido en mi carrera”. Marquez explicaba que lo mejor de trabajar con Bendis era lo fácil que resulta hacerlo. Sus guiones encajan en todo lo que le gusta dibujar, un equilibrio entre personajes intensamente caracterizados y acción a lo grande. Según leia cada trama descubría “increíbles oportunidades para hacer algo molón”. Otra ventaja de ambos autores era que los dos vivían en la misma ciudad, lo que les permitía verse habitualmente y compartir ideas acerca del camino de la serie.

 

Este arco argumental, con toda la fuerza que ha mantenido la colección durante todos estos años, venía a ya a oler a desperdida, e incluso Bendis se permitió un guiño al respecto, con la aparición de uno de esos locos cosplayerosque suelen verse en las comisarías de las aventuras de Spidey, casi siempre comentando a voz en grito detalles del evento o la noticia de moda. La gran diferencia era que aquí el muchachote disfrazado de Ms. Marvel se refería a la inminente “convergencia de los mundos”, a que “sólo una Tierra va a sobrevivir” y a que “todos estamos condenados”. Quizás sólo lo sabían los locos y los niños, pero “Secret Wars” esperaba a la vuelta de la esquina y nada volvería a ser igual.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 38

EL CATACLISMO DEL UNIVERSO ULTIMATE: EL ÚLTIMO MOTOR DEL CAMBIO

Mientras que en sus inicios el Universo Ultimate adolecía de una coordinación milimétrica entre los títulos y cada personaje seguía su propio camino, a partir de un momento dado esto cambió. Marvel trasladó a esta parcela lo que venía siendo habitual en sus cómics clásicos: la celebración de eventos periódicos que alteraran sustancialmente el escenario general en que se movían sus héroes. Cada uno de esos eventos servía para convulsionar la pequeña línea editorial, de tal forma que tras “Ultimatum” o después de “La muerte de Spiderman” el statu quo se vio alterado en su totalidad. “Cataclismo” obedecía a las mismas constantes, con un enemigo tan formidable que los autores de la línea nunca se habían atrevido a recurrir a él tal cual había sido concebido. Galactus caminaba por la Tierra… y tenía hambre.

 

A contrario que en las otras ocasiones, “Cataclismo” había nacido del Universo Marvel tradicional, en concreto de “La Era de Ultrón”, una aventura escrita por el propio Brian Michael Bendis que se cerraba con una gran perturbación entre los mundos paralelos que conformaban el Multiverso. Entre otras consecuencias, “La Era de Ultrón” suponía que Galactus hubiera aparecido en una realidad donde jamás debía haber estado. Tiempo atrás, cuando Warren Ellis adaptó al Devorador de Mundos a los gustos de la línea definitiva, optó por prescindir de aquellos elementos estéticos que consideraba desfasados. Ultimate Galactus no se llamaba con un término tan rabiosamente pop, sino que respondía por Gah Lak Tus; tampoco era un gigante vestido de rosa que llevaba un casco con antenas en la cabeza, sino que se trataba de un enjambre de criaturas tecnoorgánicas. Tan radical alteración cumplió su propósito, de tal manera que sirvió de modelo a la segunda película de Los Cuatro Fantásticos. Pero más allá de esa circunstancia puntual, el diseño de Galactus era tan icónico y estaba tan arraigado entre los lectores que en el imaginario colectivo siguió siendo el de siempre: el de Jack Kirby.

 

Más de una década después del nacimiento del Universo Ultimate, muchos de los dogmas que lo rodeaban se habían abandonado. Si fue posible que Miles Morales y el Peter Parker clásico se encontraran, no era menos posible que el Devorador de Mundos, el genuino y auténtico, llegara a la Tierra Ultimate y tratara de zampársela. Parecía además una idea espectacular con la que animar las erráticas ventas que arrastraba la línea desde un tiempo atrás. En La Casa de las Ideas no escatimaron esfuerzos, de tal forma que Brian Michael Bendis y Mark Bagley, el equipo creativo que había puesto en marcha todo en el año 2000, fue el que recibió el encargo de realizar el cómic. Como venía siendo habitual en los grandes eventos de Marvel, habría una serie central, en la que tenían los hechos de relevancia, mientras que las tres colecciones que conformaban la línea acogían arcos argumentales alusivos a la trama. Sobre el papel, todo estaba claro, pero la realidad fue muy distinta. Ocurrió que los episodios de Ultimates y de La Patrulla-X relacionados con “Cataclismo” abordaban situaciones circundantes a la aventura, sin llegar a entrar en el epicentro de la misma. No ocurría así con Spiderman, cuyos tres episodios se imbricaban de tal manera que llegaban a confundirse con la serie-madre. No en vano las historias de Ultimates y los mutantes estaban escritas por Joshua Hale Fialkov, mientras que la del trepamuros corría también a cargo de Bendis. Con los cómics sobre la mesa, no cabía duda que éste había venido a escribir un único relato repartido entre dos cabeceras, y así es como se ha recogido en esta recopilación.

 

“Sé que la gente está realmente preocupada acerca de lo que ocurra en el final de la aventura y lo que eso significará para el Universo Ultimate”, confesaba Bendis al respecto. “Y deberían estarlo. Va a ser algo verdaderamente grande”. Por su parte, Bagley se atrevía a bromear: “Primero tuve que matar al pobre Peter Parker, y ahora tengo que demoler el Universo Ultimate. ¿Puede haber algo más chulo que eso?”, decía. El guionista insistió en que nos encontramos ante un cruce en toda regla entre el Universo Marvel y el Universo Ultimate, el segundo desde que tuviera lugar Spidermen. Allí, Nick Furia, Tony Stark, Miles Morales y unos pocos más descubrieron la existencia de ese otro mundo, muy parecido al suyo pero también muy diferente en algunos aspectos, como pueda ser el hecho de que Peter Parker hubiera sobrevivido y alcanzado la edad adulta o que Nick Furia fuera blanco. Ambos mundos sólo estaban separados por una fina membrana que se rompió entonces y que con motivo de “Cataclismo” volvía a hacerlo, sólo que a lo grande.

 

Para explicar en el Universo Ultimate la gravedad de la amenaza que supone Galactus, Bendis necesitaba de alguien que hubiera vivido en la Tierra-616. La solución perfecta vino de la figura de Mysterio, que permanecía bajo la custodia de Nick Furia desde los sucesos de Spidermen. De igual manera, sólo una persona de la Tierra-1610 había estado en la dimensión de la que procede Galactus, así que no hacía falta ninguna excusa para que Miles Morales, el nuevo Hombre Araña, jugara un papel preponderante. “Es uno de esos momentos en que el héroe tiene que pasar al siguiente nivel”, afirmaba el guionista. “Ha llegado la hora de que Miles viva subar mitzvah superheroico”.

 

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