INCREÍBLE PATRULLA-X 13: EL CLUB DE LOS RESUCITADOS

 

En los últimos tiempos, hay tantos mutantes que están volviendo a la vida (¡y los que faltan!) que bien podrían montarse una escuadra de La Patrulla-X por sí mismos. ¡Y nos saldría un grupo de lo más apañado! Imagina: Charles Xavier, Jean Grey, Lobezno… ay, íbamos a mencionar al menos dos más, pero no conviene destripar algunas cosas que no veremos hasta los próximos meses. En cualquier caso, tenemos muchos resucitados, pero esos regresos a veces parecen caer en el vacío, porque estamos en una dinámica en que no hay tiempo para tomar un respiro y dejar que los acontecimientos reposen y se asienten. Algo que era una tradición sagrada en los buenos viejos tiempos de Claremont se ha convertido en una posibilidad remota… pero no en un imposible, como viene a probar este Annual. La acción se desarrolla a caballo entre la macroaventura escrita por Charles Soule, con la que se abrió la serie, y la nueva etapa que empezará el mes que viene. De hecho, en Estados Unidos el cómic se puso a la venta después del Astonishing X-Men vol. 4, #14 USA, pero una nota en las páginas de créditos de la edición americana se apresuraba a aclararnos dónde debíamos situar cronológicamente la historia, que es precisamente donde la hemos puesto nosotros.

EL GUIONISTA Escribe Matthew Rosenberg, un guionista cada vez más importante dentro de Marvel en general y en la Franquicia Mutante en particular. Rosenberg venía dando saltos, de aquí para allá, escribiendo cosas tan diferentes como las dos últimas historias en solitario de Kingpin que han aparecido recientemente o la última encarnación de Guerreros Secretos, entre otras cosas, pero hete aquí que cuando fue señalado para desarrollar La resurrección de Fénix, en el Bullpen vinieron a designarlo como uno de los grandes nombres en lo que al Homo superior se refiere. Y es que, desde entonces, no para de recibir encargos por parte de la oficina de Jordan D. White. Primero tocaron miniseries: Ha escrito el regreso de Los Nuevos Mutantes, en una mini cuya recopilación tendremos aquí antes de final de año, y también tiene en la reserva otra del Hombre Múltiple… y hay quien diría que esto último es un spoiler sobre quién será el siguiente en resucitar, pero el caso es que la mera existencia de ese cómic ya denota la vuelta del personaje. De las miniseries, Rosenberg ha saltado a las colecciones abiertas, y de esta forma será quien se encargue de Increíble Patrulla-X a partir del mes que viene. La cosa no acaba ahí, porque a comienzos de año lo tendremos como uno de los tres guionistas que se ocuparán de la completamente nueva y completamente semanal –en Estados Unidos, eso sí– Imposible Patrulla-X. Sobre esta aventura en concreto, Rosenberg, desde su cuenta de Twitter, la definía de la siguiente manera: “Una pequeña historia que tendrá ramificaciones, sobre todo para El Hombre de Hielo”. ¿Se referirá a su castigado estómago? Dos apuntes más al respecto: nos ha encantado el trabajo del guionista con La Patrulla-X Original. Ha pillado muy bien la personalidad de cada uno de ellos, y nos han entrado unas ganas enormes de una serie que los reúna –a los adultos, como aquí– y que la escriba él. Y por último, un apunte bibliográfico: la historia completa de Lucifer y la batalla en que Xavier perdió el uso de sus piernas se contó en The X-Men #20 USA (1966). El villano había debutado unos episodios antes, en The X-Men #9 USA (1965. Ambos publicados en Marvel Gold. La Patrulla-X Original nº 1).

EL DIBUJANTE En las tareas gráficas del Annual nos encontramos con Travel Foreman, un tipo que apuntaba maneras cuando se encargó de parte de El Inmortal Puño de Hierro, pero que nunca ha terminado de cuajar. Pese a todo, en Marvel le prestan cierta atención, y lo han reclamado para proyectos con entidad, como puedan serlo la última etapa de Ultimates o Tales Of Suspense.

INCREÍBLE PATRULLA-X 12 Y EL TELÓN CAYÓ

Con este episodio, finaliza el proyecto de Charles Soule en Increíble Patrulla-X. Somos los primeros sorprendidos de que el tercer acto se quede en una única entrega, y conjeturamos con la posibilidad de que, en un inicio, los planes tanto de la editorial como del guionista consistieran en que cada uno de los tres actos estuviera formado por seis números. ¿Habrán entonces metido el acelerador por alguna razón en concreto? Podemos descartar la mala suerte comercial, porque la cabecera funciona bien y, de hecho, se transmutará en una colección mutante más o menos convencional una vez cerrado este ciclo. Cabe, por lo tanto, pensar en un agotamiento del guionista, lo cual no es en absoluto descartable, ya que el bueno de Soule estaba escribiendo, en el momento de entregar el libreto de este número, nada menos que siete cómics mensuales. Cabe también pensar en que el agotamiento fuera del estamento editorial: buscar un nuevo dibujante cada mes y coordinarlo con lo que vinieran haciendo sus antecesores y lo que tuvieran que hacer sus sucesores no es en absoluto sencillo, y aquí hemos terminado por encontrarnos con alguna elección artística un poco… peculiar, quizás debida a las prisas. Y por último, hay un potencial motivo que no podemos desdeñar: la Franquicia Mutante se encuentra en pleno proceso de puesta a punto, de cara al inminente relanzamiento que se nos viene encima. Para ese relanzamiento, está claro que necesitaban que se dieran una serie de circunstancias, todas ellas en marcha en estos momentos: la vuelta del Lobezno clásico, el arrinconamiento o eliminación de El Viejo Logan, el regreso a su época de Los Cinco Originales, el retorno de Magneto a sus viejas costumbres villanescas… y la resurrección de Charles Xavier. Quizás era necesario contar ya con el Profesor-X, en lugar de esperar más. En los próximos meses, cada cosa irá cayendo en su sitio y tendremos una imagen más clara de hacia dónde va todo esto.

CON SABOR MUTANTE No nos hubiera disgustado lo más mínimo que Jim Cheung hubiera regresado para poner punto y final a aquello que comenzó, pero ya sabes que ahora está haciendo trabajos en otra editorial, por lo que tal vez no esté disponible dentro de La Casa de las Ideas en este preciso momento. En su lugar, Jordan D. White ha tirado de un dibujante cuyo sueño dorado siempre fue seguir los pasos de Joe Madureira en La Patrulla-X. El mexicano Gerardo Sandoval tiene ese particular estilo que podríamos encuadrar en el amerimanga: influencias superficiales del cómic japonés unidas a una educación narrativa dentro de los márgenes de los superhéroes estadounidenses en general, y en los excesos de los años noventa en particular. Con esas credenciales, Sandoval se dio a conocer en Top Cow, el sello de Marc Silvestri para Image, donde mostró su visión de Lara Croft. Fichado por Marvel, le hemos visto, además de en mucho fill-in de toda clase y condición, en Nuevos Vengadores o Veneno, pero su preferencia por los mutantes es evidente, y de ahí que por ejemplo le llamaran para reinterpretar “La Era de Apocalipsis”, con motivo de “Secret Wars”. Tras este cómic en concreto, recalará en un episodio del prólogo de “Spidergedón”, el evento arácnido de la próxima temporada, o en un spin-off de Guerras del Infinito. Esperamos que sea de tu agrado, porque está claro que tenemos Gerardo Sandoval en Marvel para rato.

PREGUNTAS POR RESPONDER El objetivo de esta saga era traer a Charles Xavier de vuelta, y se ha cumplido, pero no puede decirse que nos lo deje restituido en su posición tradicional. Xavier tiene ahora un cuerpo joven, sin problemas de movilidad y con un pelo en la cabeza que no parece que vaya a caerse. Dice además tener un nuevo sueño, aunque falta aclararnos sobre en qué consiste. Nadie, salvo Mariposa Mental, recuerda lo ocurrido, por lo que permanecerá oculto al resto de los mutantes y del mundo… ¡por el momento! Cuánto nos olemos que esa situación no durará mucho.

DE SUNNYDALE A BREAKWORLD: POR QUÉ AMAMOS TANTO A JOSS

Son los ochenta. Tengo catorce años y leo The Uncanny X-Men #143 USA (1981). Chris Claremont y John Byrne me cuentan cómo Kitty Pryde, la integrante más joven de La Patrulla-X, se queda sola en la mansión y se enfrenta contra un monstruo extraterrestre. Y vence. Kitty consigue tostarlo, hasta reducirlo a cenizas, con los motores del Pájaro Negro. En aquel entonces, no he visto todavía Alien, la película que Claremont y Byrne calcaron en aquel episodio. No sé, todavía, que Kitty está replicando a la Suboficial Ellen Ripley, y cuando lo sepa, no va a importarme. Kitty es mejor que Ripley. Porque es una cría, porque no tiene entrenamiento militar, porque no ha viajado (todavía) al espacio y porque, salvo por el detalle de que atraviesa paredes, no se diferencia demasiado de cualquiera de nosotros.

 

Los referentes, en cada momento de la vida, llegan a ser trascendentales. Son los ochenta, tengo catorce años y mis referentes femeninos son las dos mujeres con las que vivo. La que me crio, trabajadora y educadora. Su madre, mi abuela, trabajadora también desde que se quedó viuda con menos de treinta años y tuvo que sacar adelante tres hijos. En la ficción, mis referentes no son siempre tan modernos. Sí, está Julie, de V, que es una mujer guerrera que se enfrenta a un invasor como integrante de la resistencia humana, pero también hay demasiadas princesas esperando que las salven y demasiadas damiselas en peligro. Demasiadas novias del héroe con limitado valor y que en ningún caso saldrían airosas del Test de Bechdel, que todavía ni ha sido enunciado. Faltan muchos años para que palabras como empoderamiento o sororidad suenen en mi cabeza por primera vez. Por eso es tan determinante la aventura de Kitty con su monstruo particular. Porque nadie viene a rescatarla. Porque Coloso no se presenta en la mansión en el clímax. Porque es ella la que da el beso al ruso, y no al revés. Las dos mujeres de las que lo aprendí todo sobre la vida me enseñaron, con su ejemplo, que los tíos no somos necesarios para nada, y mucho menos para rescatar a ninguna chica. Kitty Pryde me enseñó lo mismo en el mundo de la ficción. Y todavía no he dado suficientes gracias a ninguna de las tres.

 

Algo así le debió ocurrir a Joss.

 

Qué lejos está la mansión de Charles Xavier, ubicada en Salem Center (Nueva York) de Sunnydale, en California, y qué cerca se encuentran, en realidad. Kitty Pryde hubiera sido posible, con o sin Ripley, pero Buffy no existiría de no ser por Kitty. Y Buffy, como con toda justicia formula Robert Moore en Joss Whedon: The Complete Companion (2012, Titan Books) cambió la manera en la que se representa a la mujer en la tele y, por extensión, en la cultura popular. Piensa en Alias, Veronica Mars, Battlestar Galactica, Fringe o incluso Handmaid’s Tale, aunque derive de una obra literaria previa. Su discurso, firmemente feminista, hubiera sido imposible sin que Buffy hubiera allanado el terreno. Enuncia también Moore los motivos por los que las creaciones de Joss Whedon han resonado con tanta potencia entre sus seguidores: Porque a Joss le gusta lo mismo que a nosotros, y en este caso no podemos estar más de acuerdo, puesto que a Joss le encanta La Patrulla-X; porque Joss piensa que somos inteligentes, que es otra manera de decirnos que no nos toma por idiotas, y es algo que no siempre ocurre en el mainstream; y porque Joss ama y respeta a las mujeres, algo que demuestra en cada una de sus obras.

 

A muchos Buffy nos enganchó sin que nos diéramos cuenta. Empezó siendo Spiderman, con los problemas de una adolescente en el instituto que, además, tiene poderes y se dedica a eliminar vampiros, pero luego se convirtió en La Patrulla-X, cuando el protagonismo fue más coral que nunca, cuando cada scoobie llegó a tener sus propios poderes y cuando, a qué negarlo, Joss rehizo “La saga de Fénix Oscura” con Willow como protagonista. Así que era una cuestión de tiempo, voluntad y suerte que acabara escribiendo para Marvel y narrando las aventuras de los mutantes. Ya estuvo entre los que les dieron un repasito al guión de su primera película, y estaría en la corta lista de los directores llamados a sustituir a Bryan Singer en la tercera, cuando éste cometió el mayor error de su carrera. Triste que no entrara entonces por la puerta de atrás, pero sí lo hiciera cuando Grant Morrison abandonó a los mutantes y Joe Quesada, en una jugada maestra como pocas, nos lo cambió por algo, me atrevo a decir, mejor: por la Increíble Patrulla-X de Whedon y Cassaday.

 

Sabe Joss de dónde viene y a dónde va. Sabe darnos lo que no sabemos que queremos para quitárnoslo luego y que duela más que nunca. En estos veinticinco cómics, en los que necesitó del doble de meses para culminarlos, nos trajo la consolidación de la pareja formada por Scott Summers y Emma Frost; nos devolvió las esencias superheroicas de La Patrulla-X; nos resucitó a Coloso, el muerto peor asesinado de la historia de Marvel; nos procuró la cura, y nunca entenderemos por qué en Marvel no recurrieron a ella, en lugar de a la mucho más inverosímil, y menos afín al discurso feminista que venía de boca de Joss, intervención de La Bruja Escarlata en “Dinastía de M”; nos aportó SWORD; nos introdujo a Abigail Brand, a Armadura, a Vendas y a Ord… pero, por encima de todo, nos recuperó a la gran ausente en aquellos años: la chica que atravesaba paredes, decía que el Profesor Xavier era un idiota y achicharraba demonios n’garai cuando se quedaba sola en la mansión. Por encima de toda esa épica, grandeza y regreso a los fundamentos, la Increíble Patrulla-X es la gran historia de Kitty Pryde. Y sólo por eso, pero también por tantas cosas que no caben aquí, amamos tanto, tantísimo a Joss y le seguiremos allá donde vaya.

 

Prólogo originalmente publicado en Marvel Integral. La Increíble Patrulla-X nº 2