SPIDERMEN: CUANDO PETER ENCONTRÓ A MILES

El cruce entre distintas variaciones de un mismo personaje constituye una de las más sagradas tradiciones del cómic de superhéroes. Todo empezó con«El Flash de dos mundos», una mítica aventura publicada por DC Comics en The Flash#123 USA (1961). Gardner Fox, bajo la dirección editorial de Julius Schwartz y con dibujos de Carmine Infantino, narró el encuentro entre Barry Allen, el Flash de la Edad de Plata, y Jay Garrick, el primer Flash, nacido veinte años antes, en la Edad de Oro. Ese cómic estableció que había dos tierras paralelas, una clásica y otra moderna, en que los personajes podían tener vidas divergentes o ser totalmente distintos unos de otros. Con sustanciales diferencias, Marvel trasladó esa estructura a sus cómics a comienzos del siglo XXI, cuando lanzó el Universo Ultimate, al margen del Universo Marvel convencional. Sin embargo, La Casa de las Ideas evitó el encuentro entre ambas orillas… Hasta que un buen día decidieron llevarlo a cabo.

 

En Spidermen, el Universo Marvel y el Universo Ultimate unen sus destinos. A un lado, tenemos el tradicional cosmos en el que se mueven los grandes iconos de La Casa de las Ideas. Al otro, la versión alterada del mismo, que viera la luz en el año 2000, con el nacimiento de Ultimate Spiderman. Durante todo este tiempo, ambas líneas han convivido y se han retroalimentado. La revolución de lenguaje y narrativa que impulsara al Universo Ultimate fue luego abrazada por la Marvel clásica, mientras que, a partir de «Ultimatum», tuvo lugar un salto arriesgado dentro de la Línea Definitiva: Pasó a ser un mundo en el que los mutantes son perseguidos y asesinados por el gobierno, en que los Ultimates afrontan la decadencia de Estados Unidos… Y en el que Peter Parker ha sido asesinado y sustituido por un chaval afrohispano. Cuando estos dos mundos colisionan, es como si entraran en contacto el presente que es y el futuro que podría llegar a ser.

 

La génesis del proyecto tuvo lugar en la reunión de editores en la que se debía planificar el año 2012. Allí, Joe Quesada, Director Creativo de la compañía, sugirió el encuentro de Peter y Miles. Años antes, había llegado a decir una frase que algunos le echarían luego en cara: que el día en que Marvel publicara algo así se le habrían acabado las ideas, pero lo cierto es que el cambio que se había producido en todo ese tiempo, y fundamentalmente la sustitución del Peter Parker Ultimate por Miles, daba lugar a que, lo que antes parecía un puro ejercicio de marketing, se transmutara en un fascinante relato que merecía contarse. La ocasión coincidiría además con el cincuenta aniversario del nacimiento de Spiderman. Sí, no cabía duda: había llegado el momento propicio.

 

Entró entonces en juego Brian Michael Bendis. El que llevaba siendo guionista del trepamuros definitivo durante toda su existencia también había tenido oportunidad de escribir al Spidey clásico, pero sólo debido a la pertenencia del personaje a Los Vengadores. A este respecto, hay que decir que, para el escritor estrella de Marvel, la realización de este evento ni siquiera estaba en el escenario: era algo que se había descartado tiempo atrás y por eso todo el mundo daba por hecho que no ocurriría. Por contra, en el momento en que la posibilidad estuvo encima de la mesa, fue su más firme defensor. «Durante los primeros años de la línea Ultimate», recordaría luego, «todo el mundo estaba convencido de que haríamos el crossover, porque es algo que entra en la tradición de los cómics. Pero no hay en realidad una historia en eso, sólo algo en plan ‘Ey, Peter se encuentra a una versión más joven de sí mismo, que está saliendo con una versión más joven de Mary Jane. Entonces, ella se enamora del Peter maduro y da escalofríos y todo se va a la mierda’. No valía la pena romper esa barrera, porque no había historia que contar. Lo dejamos de lado, e incluso Joe dijo que nunca lo haríamos, y en ese momento era cierto. Diez años después, las cosas han cambiado. Ahora, Miles Morales es el Spiderman Ultimate y hay una historia que merece la pena contar. Tenemos un chico que está aprendiendo a ser Spiderman, y entonces Peter viaja a este mundo para ver lo que ocurre después de que él muriera… Tío, esa es sin duda una historia que merece la pena contar».

 

El último empujón llegó cuando alguien mencionó que 2012 sería el cincuenta aniversario de Spidey y que era el momento de lanzar algunas aventuras que no se hubieran hecho antes: «No dejé que acabaran la frase. ‘Sí, sí, sí, quiero hacerlo’, respondí». A partir de ahí, Bendis tuvo libertad creativa absoluta, como explicaba el coordinador de la edición americana, Mark Paniccia: «Sabiendo que Brian había escrito algunas de las mejores historias de Spiderman jamás contadas, era evidente que no hacía falta darle ninguna dirección. Brian simplemente hace lo que mejor sabe: que el lector sienta como si estuviera allí. Experimentamos la tensión que se produce en el lugar, la electricidad acumulada en el aire, las intensas emociones de los personajes. Hay algunos momentos increíblemente poderosos para ambos Hombres Araña, pero especialmente con Peter. Hay una escena en concreto que me pareció capaz de romperte el corazón, pero no es algo que me sorprenda, viniendo del hombre que hiciera llorar a los lectores con la muerte del Peter Parker Ultimate».

 

La última condición que Bendis puso para escribir el cómic fue que Sara Pichelli fuera quien lo dibujara. Era algo en lo que ella no estaba muy conforme en un primer momento, porque le sorprendía que el guionista deseara que, por lo tanto, no siguiera en la colección abierta del Spiderman Definitivo. Se mantuvo escéptica hasta que se dio cuenta que la posibilidad de hacerse cargo del cruce entre los dos Hombres Araña era algo verdaderamente único. «Sara decidió convertir esto en su obra maestra, y desde luego que lo ha conseguido. Estas páginas son absolutamente impresionantes y Justin Ponsor también está haciendo el mejor trabajo de su vida», aseguraba Bendis, quien planificó un buen número de situaciones para el escalofrío del lector y el disfrute de sus compañeros de viaje. La excusa argumental de toda la aventura estaba en encontrar la manera de que los protagonistas confluyeran en un mismo escenario, y una vez conseguido eso, la trama fluía con toda la aparente sencillez que el guionista confiere a sus mejores obras. Entre dotar al cómic de peso emocional o sucumbir a la tentación de que ambos Hombres Araña luchen contra un buen número de sus principales villanos durante un montón de páginas, un Bendis más fiel que nunca a sus principios se quedó con la primera opción, aunque buscó la manera de que los lectores tuvieran su momento épico, con la aparición de las peores amenazas a las que han hecho frente ambos superhéroes, aunque fuera través de una ensoñación.

 

Saldada esa deuda, el aspecto que al autor le resultaba de verdad interesante consistía en que el Peter de toda la vida se enfrentara a un mundo en el que ha sido asesinado, en el que Gwen Stacy nunca murió y en el que las vidas de tía May y Mary Jane han sido radicalmente alteradas por la existencia de Spiderman. Desde el punto de Miles, se trata de conocer a la persona en que pudiera haberse convertido aquel que le sirvió de inspiración. El nuevo Spiderman no se para a distinguir entre un Peter Parker y otro. Para él, sólo hay uno: el que tiene ante sus ojos, que es una extensión del que nunca conoció, pero ha llegado a idolatrar. Sabiendo que, en un universo remoto, Peter ha logrado sobrevivir y madurar, acaricia la idea de que, algún día, él podría seguir esos pasos: convertirse en el Spiderman que todavía no cree que pueda llegar a ser. De alguna manera y aunque no participe de la historia, el Peter Parker Ultimate está presente en cada página y su trágico final importa más que nunca.

 

Por su parte Pichelli abandonó sus resquemores una vez que leyó el guión de Bendis y supo que había nacido para dibujarlo. A la hora de acometer las páginas en las que se produce el encuentro entre el Peter Parker del Universo Marvel clásico y la tía May y la Gwen Stacy del Universo Ultimate, la artista no pudo evitarlo más, y rompió a llorar por la emoción contenida en aquellas viñetas. «Vale, lo has conseguido, ¿satisfecho?», dijo a Bendis. Y éste supo que la reacción de los lectores sería exactamente la misma. «Hay un montón de momentos extremadamente emotivos», comentaba luego. «Algunos casi son surrealistas, pero creo que representan también una catarsis. Puede que tengamos toda esa acción, porque Mysterio monta una bien gorda, y estamos viendo a los dos Spiderman luchando por sus vidas, pero la verdadera historia es la que late por debajo y apela a las emociones».

 

En el momento de su publicación, Spidermencolmó y superó las aspiraciones que pudiera tener cualquier lector hacia un proyecto de estas características. No sólo supuso una aventura con un componente decididamente especial que apelaba a los sentimientos más que a la razón, sino que abrió la puerta a nuevos horizontes por explorar. Sólo con el tiempo, comprenderíamos que el destino de Miles Morales quedó tasado el día que él y Peter Parker se conocieron.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 34

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