SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 20: LA REINVENCIÓN DE LA VIUDA NEGRA

“Un día, le dije a Stan que me gustaría hacer una serie de Miss Fury. Al cabo de unos días me comentó: ‘No sé, no creo que a nadie le interese lo más mínimo. He hablado con unas cuantas personas y no han mostrado demasiado entusiasmo’. Pero también dijo: ‘Sabes, me encanta el traje, ¿por qué no se lo damos a La Viuda Negra?’. Así que cuando hice esa historia de La Viuda Negra en que aparecía como estrella invitada en Amazing, le cambié el traje” (p 120).

 

Romita recibió la llamada de Kirby: quería que se fuera con él a DC, que le ayudara a crear toda una nueva línea de cómics, tal y como había hecho Stan Lee en Marvel. Él seguiría dibujando, pero sobre todo escribiría, y sería Romita quien dibujara sus guiones. Juntos podrían lograr lo imposible: superar a La Casa de las Ideas. El dibujante de Amazing dudó por un momento y consultó con su mujer. A Virginia Romita no le gustó la idea (p 121).

 

Los lectores encontraron su nombre asociado al cargo de Artista Emérito, un término cuyo significado ni siquiera el propio Romita llegaba a entender. En todo caso, el dibujante siguió haciendo lo que llamaba “control de calidad”, de manera que ayudaba a Kane a elaborar las historias y le entintaba, porque su estilo era demasiado diferente al que había tenido hasta entonces la serie (p 122).

 

Aunque Romita había introducido tímidamente algunos cambios que se habían producido en las modas conforme pasaban los años, Peter seguía bajo su lápiz con sus camisas bien planchadas y acudiendo en bastantes ocasiones a la corbata. Kane se atrevió a vestirlo con chaquetas con flecos, pañuelos al cuello, chalecos, collares llamativos, camisas abiertas… (p 123).

 

Había una tercera mano, la de Tony Mortellaro, que contribuyó a liberar aún más la agenda de Romita, de manera que se ocupaba exclusivamente de entintar los fondos. Entró por recomendación de Mike Esposito y Romita le pagaba de su propio bolsillo, porque le compensaba con creces el tiempo que conseguía ahorrar con su apoyo (p 123).

 

En una agradecida licencia gráfica, el Octopus de Kane alargó sus brazos mecánicos bastante más de los oficiales ocho metros, lo que dio lugar a algunas imágenes de verdadero impacto (p 124).

 

“Creo que fue una buena idea matarlo”, dice John Romita al respecto. “Que antes de morir revelara que sabía la verdad sobre Peter me pareció un movimiento muy, muy bueno. Me encantaba el personaje, pero era buena idea matarlo para conseguir algo impactante” (p 124).

 

“Amigo, puede que tú sepas o sientas que Spidey no fue responsable de la muerte del Capitán Stacy”, decía Stan Lee en el correo de los lectores, unos pocos números más tarde, “pero ¿quién de nosotros se lo dirá al atormentado Peter Parker?” (p 124).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

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