QUERIDO BRIAN MICHAEL BENDIS: UNA CARTA ABIERTA AL ARQUITECTO DE LA MARVEL DEL SIGLO XXI

Todavía recuerdo el shock que supuso leer el primer número de Ultimate Spider-Man. ¿Cómo era posible que una historia que había leído mil veces, como era el origen del trepamuros, pudiera sorprenderme? En 2000 éramos mucho más viejos que ahora, porque creíamos haberlo visto todo, porque sospechábamos que Marvel ya no tenía remedio y porque temíamos lo que pudiera llegar después. Entonces llegaste tú, de la mano de Joe Quesada y Bill Jemas, y lo pusiste todo patas arriba. Tú y unos pocos como tú estabais reinventando el cómic de superhéroes y eran tiempos para disfrutarlos a tope. Recuerdo leer cada nueva entrega de Ultimate Spider-Man como si no hubiera en el mundo ninguna otra cosa que hacer, una sensación que se repitió con tu Daredevil.

 

 

Te confesaré que me molestaba, y todavía me molesta, que ignoraras la continuidad y que no parecieras dispuesto a utilizarla. Con el tiempo, creo que comprendiste que aquello era un error, y comenzaste a hacer el trabajo correctamente… de ahí que ya sepas incluso quién era Sue Dibny. Quizás tus continuity cops no lo tengan ya tan difícil como lo tuvieron los de Marvel en tus inicios, ¿verdad? Sólo que, en aquel entonces, el disfrute estaba por encima de la osadía. Podíamos entrar o no, porque aquel era ya tu mundo, y nosotros sólo podíamos vivir en él, así que yo decidí entrar. Estabas construyendo los cómics de superhéroes que debían volar la cabeza de la siguiente generación. Si un veterano como yo dejaba al margen que ya había leído historias similares en el pasado, pero que la textura, la caracterización y la narrativa eran distintas y revolucionarias, lo podía pasar en grande. Tuve ese momento de revelación, de descubrir el valor de lo que estabas haciendo y de ver la imagen completa y quedarme boquiabierto.

Fue con los cruces de Los Vengadores con “Civil War”, aquella pequeña historia de Luke Cage escapando en el minuto después en que entraba en vigor el Acta de Registro de Superhumanos. Aquel no era el Luke que había leído con trece años, pero no me importaba: era alguien auténtico, que quería seguir, con cuyo dolor me involucraba y con cuya victoria me elevaba. Tu juego estaba en otra liga, por así decirlo. Eras el Claremont del siglo XXI. ¿Recuerdas aquella “conversación” de Iron Man ante el Capitán América? Quizás el tipo que había escrito aquello no hubiera leído más que dos tebeos de Iron Man en su vida, pero entendía a Tony Stark, y podía meterse en su piel hasta dentro hasta caracterizarlo con una única frase, como no eran capaz de hacerlo autores que hubieran devorado todas y cada una de las historias del Hombre de Hierro. Podía ser injusto, pero era cierto. Par entonces, el Universo Marvel giraba entorno a lo que hacías y ya estaban claras las reglas del juego. Allá donde fueras, te seguiría una legión de aficionados, porque sabían que aquello sería trascendental al máximo.

Creo que muchos guionistas también lo sabían, para bien o para mal, y empezaron a fijarse en tu estilo e imitarlo. Algunos pensaban que bastaba con hacer diálogos espontáneos, pero no es eso: hay mucho, mucho trabajo detrás de esas historias que no cuentas, que simplemente suceden. Todavía nos ibas a dejar muchos regalos, y ahora hay que decir que, si Marvel abrazó la diversidad hasta abanderarla, quizás fue porque tú mataste a Peter Parker y lo sustituiste por un chaval negro de Brooklyn. Abriste el camino por el que luego pasaron Kamala Khan o Jane Foster como Thor, o la propia Riri Williams, y eso quedará ahí para siempre como uno de tus mayores méritos. Ahora te marchas. Cuando supe que lo hacías me entristeció, y me enfureció, y no entendí nada, pero ahora lo entiendo. Es el momento, Brian. Marvel necesita volver a ser plural, dejar de bascular alrededor de lo que hagas tú. Los lectores necesitamos espacio para descubrir otra generación de autores, que crezcan sin que pese sobre ellos tu sombra, que sean los que creen una nueva magia. Ve, vuélvelos locos. Enséñales y enséñanos. Va a ser raro leer una historia tuya y, a continuación, no escribir el Spot On, pero creo que también lo voy a disfrutar, y me va a sorprender, y voy a querer descubrir lo que ocurra a continuación, como siempre contigo. Gracias, Brian. De todo corazón, muchas gracias.

 

Artículo aparecido originalmente en Invencible Iron Man nº 94

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