Aparte de Sins Past

Cuando JMS llegó a Amazing, el cambio fue tan radical con respecto a la anterior etapa que consiguió hacer irrelevante al resto de sus compañeros: daba igual lo que hiciera Jenkins y desde luego daba igual lo que pasara en Tangled Web que enseguida se desinfló para dejarnos unos últimos números muy irregulares. Con el tiempo, Marvel acabó corrigiendo el error, sobre todo gracias a la llegada de Humberto Ramos y la consiguiente atracción de público joven que ello trajo. No menos importante fue, aunque si breve, la Gata Negra de Kevin Smith, y finalmente el Marvel Knights de Millar y los Dodson.
Parecía que por fin habían devuelto el equilibrio a la fuerza… y llega JMS, la monta bien montada y ya estamos todos que nos da igual lo que pase en las otras series. Y es un error. Dejando aparte lo que algunos nos estemos divirtiendo con Sins Past y lo mucho que muchos se están enojando, en las otras series arácnidas hay buenos motivos para detenerse un momento.
Ejemplo: Spectacular Spider-Man. Después de unos mesecitos con Spidey sumergido en un argumento que, en un momento u en otro, acabará desenbocando en Avengers Dissasemble (porque de momento no se entiende demasiado bien el motivo por el que las portadas llevan el logo de la saga), nos espera recuperar un poco el magnífico tono de los primeros números. Las primeras sagas del nuevo Spectacular, que ahora las empezaremos a ver en España, atacan el flanco que quedaba libre, el de los villanos clásicos y el del día a día de Peter Parker. Tenemos personajes secundarios (cosa que no ocurre en Amazing), y no sólo son cabezas parlantes que entran y salen, como tanto hacía Mackie, sino que se descubren como el gran descubrimiento de la serie, interactuando y afectando a lo que le ocurre a Peter. También tenemos historias que redefinen a Veneno, Octopus o el Lagarto, pero teniendo en cuenta su historial con Spider-Man, y desde una narrativa que convierta además esas historias en definición de lo que es cada uno, algo ciertamente difícil. Ahora Jenkins y el nuevo dibujante (muy en la línea de Ramos) parece que van a por los villanos olvidados, empezando por… ¡El Gusano de la Mente! Que al parecer después de sus escasas apariciones anteriores anda en plan homeless. Muchas esperanzas tengo depositadas en esa historia.
Y muchas más en, como decía, el Spider-Man Marvel Knights de Millar y Dodson. Se nota, y mucho, que le están echando una mano los vigilantes de la continuidad, que son la gente de Spider-Fan y, creo recordar, Spider-Man Gallery. El último número es un absoluto disfrute en este sentido: alusiones al Spider-Móvil (“Esa cosa que intenté olvidar con todas mis fuerzas”), y alusiones a los que conocen la identidad secreta de Peter, incluyendo vivos y muertos… ¡¡Con la primera mención a Ben Reilly en CUATRO años!! Reconozco que fue mentarlo y entrar en juego la nostalgia, es curioso como funciona esto de la nostalgia.
Tampoco hay que dejar de lado Spider-Girl, donde hemos tenido una particular saga del traje negro que sólo me he ojeado y tengo pendiente todavía de leer, pero que le tengo muchas ganas; y sobre todo, no quiero dejar de hacer una referencia a las ediciones españolas de Excelsior. Hace un par de meses, en el Spider-Man de Romita y sin grandes alaracas, ocurrió algo histórico y revolucionario: Forum alcanzó el último número publicado en su momento por Vértice y, a continuación teníamos el primero de Bruguera, algo que ocurrirá también en breve con Peter Parker. Ver ordenados esos Bruguera, con todas sus viñetas, su color y su tamaño original es escalofriante y me devuelve a mi niñez, con los primeros Forum y mis vanos intentos por entender el orden de los Bruguera que encontraba en tiendas de saldo a veinte duros los tres o cuatro números. En esa edición leí muchos Romita, y los mezclaba con los actuales de entonces, y no me enteraba de nada, pero me apasionaba igualmente. Ahora Forum ha conseguido lo imposible, arreglar los defectos se sus predecesoras y ofrecernos algo que ni siquiera ha hecho Marvel en USA: recuperar los grandes clásicos de la editorial.

El Culto del Amor

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Al ser reciente (sólo un par de años) mi afición a Spiderman, hay grandes partes de su biografía que aún tenía inéditas. Una de ellas, la de finales de los años ochenta, la estoy ahora rellenando gracias al segundo coleccionable de Spiderman que ha sacado Planeta.
Dicho coleccionable está funcionando muy bien en lo que a sagas se refiere, ya que tras la de la boda de Spiderman, la de la última cacería de Kraven, el final del Comepecados o la de la presentación de un villano posteriormente tan famoso como Veneno, hay una que me ha impactado por su increíble calidad, y es la del Culto del Amor.
En dicha saga Spiderman se enfrenta a una secta, que en principio no parece absolutamente nada peligrosa. Pero esa secta ha captado a Betty Brant, sensible desde que en anteriores capítulos se quedara viuda tras la muerte de Ned Leeds (que además era la persona tras la máscara del Duende) y mentalmente inestable. En un principio tanto Peter Parker como Flash Thompson, preocupados por ella, intentan sacarla, pero las condiciones en que vive (como dice Spiderman, “la veo más feliz de lo que la he visto… nunca”) le hacen dudar de si no tendrían que respetar su decisión y dejarla en la secta si es lo que ella desea. Posteriormente todos descubren la manipulación que hace el líder de la secta sobre sus acólitos.
Es ahí donde me sorprendió encontrarme en un comic de Spiderman algo que recuerdo haber visto por televisión, y que en aquel entonces (aunque posteriormente se descubrió su falsedad) impactó a la opinión pública e hizo que muchos, yo entre ellos, me lo creyera. Me refiero a esa curación “milagrosa” de cánceres con la simple imposición (o más bien introducción) de manos. Por eso valoro especialmente el trabajo al guión de Peter David, quien recientemente en este mismo coleccionable me hizo disfrutar con el final del Comepecados en una saga también muy impactante, ya que se demuestra un avanzado a su época, con unos guiones brillantes, plenos de acción y entretenimiento, pero al mismo tiempo reales y críticos con la situación global de cada momento, como demuestra esta saga del Culto del Amor, que en el fondo no deja de ser una feroz crítica a través de un comic de superhéroes de la manipulación mental que ejercían (y aún ejercen) muchas sectas que se dedican a captar a inocentes a los que pillan en malos momentos psicológicos o que son personas de mentalidad débil. Todo eso está perfectamente acompañado por un dibujo de Alex Saviuk que personalmente me gusta mucho, más incluso que el del valoradísimo Todd MacFarlane, al que también se está viendo en este coleccionable.
Pero como no todo tiene que ser seriedad, la saga tiene un argumento secundario, que funciona igual de bien que el original, y donde asistimos a las reticencias de Mary Jane acerca de sí hacerse o no unas fotos de modelo de ropa interior, por si Peter se puede sentir molesto. Resulta gracioso como acaban esas fotos tras la visita de Tía May al apartamento de Peter y MJ. Otro argumento secundario sería lo de la hermana de Kathryn Cushing, también secuestrada por la secta, y que al final queda en la duda que fue de ella. Ese final agridulce para lo de la hermana de Kate Cushing también me gustó bastante para redondear el tono perfecto que tiene esta saga.
La saga del Culto del Amor fue publicada en “Web of Spiderman” n

Crítica de cine: COLLATERAL

En un principio no tenía intención de escribir el siguiente artículo sobre la película “Collateral” sino que simplemente hubiera escrito mi típico comentario de 20 o 30 líneas. Pero es que el cine es un arte que a veces te da sorpresas, y películas de las que no esperabas nada más que un simple entretenimiento, se convierten en obras realmente excelentes (no diría magistrales, pero en el caso que nos ocupa, casi, casi es así) que realmente disfrutas sobremanera, y que no puedes hacer otra cosa que recomendar encarecidamente.
Los datos de esta película, al menos los generales, son conocidos por la mayoría. El nuevo film de Michael Mann, con Tom Cruise y Jamie Foxx de protagonistas. El argumento gira sobre la angustiosa noche que pasa un taxista junto con un asesino que le obliga a acompañarle mientras hace su “trabajo”. A simple vista me tomé el visionado de esta película como el de otra más, un simple entretenimiento para pasar dos horas y ya está.
Pero la película me sorprendió, y mucho. Primeramente por el dúo protagonista, que lleva sobre sus hombros casi el 90% del film. Es un peso importante en caso de que los actores no valgan o la pareja o dúo que forman no funcione. Pero la primera sorpresa surge cuando ves a un Jaime Foxx perfecto en su papel de taxista, y al cual en todo momento te crees, así como a un Tom Cruise que (en el papel de villano) ejerce una interpretación con matices. Su Vincent es un asesino a sangre fría, es cierto, pero también es un ser humano que tomó un camino en su vida, quizás no el más correcto, pero si el único al que las circunstancias le obligaron. Su personalidad es simpática, atractiva, pero mortal cuando la situación lo requiere.
A partir de ahí tenemos el resto de la película. Hay films que funcionan más por los protagonistas que por la película en sí. Este podía haber sido uno de esos casos, ya que el director Michael Mann se ha caracterizado en sus últimas películas por cierta vanidad (se cree que está haciendo la obra maestra del siglo, cuando no siempre es ni un film entretenido) pero aquí su estilo está perfectamente encajado al tono de la película, mostrándonos a lo largo del viaje a otro personaje secundario del film, que es la ciudad de Los Angeles. Incluso escenas que pueden parecer surrealistas como la de los coyotes en el asfalto es (tal y como dijo un crítico que vive allí) perfectamente posible en la vida real.
Y es que ese es el mayor mérito de la película. Una sabia dirección, unos actores magníficos y un guión sencillo del que se saca todo el jugo posible (ver la sorpresa del taxista (y mía) cuando se entera de quien ha de ser la última victima del personaje de Tom Cruise, o la muestra de que no todos los negros en el cine han de saber como funciona un arma, tal y como le ocurre al personaje de Jamie Foxx cuando intenta utilizar una). En resumen, uno de los mejores films del año.
CALIFICACIóN: ***** (excelente)
LO MEJOR: El conjunto, ya que el perfecto engranaje del guión, la dirección, los actores, etc. es lo que confieren a la película la calidad que creo que tiene. Pero lo más llamativo sin duda sería la pareja protagonista. Y atención a la presencia de Javier Bardem, cuya única escena aprovecha espléndidamente.
LO PEOR: El típico estilo videoclipero de Mann (que sobretodo se nota en la escena de la discoteca oriental) puede molestar a alguno, aunque en este film creo que está perfectamente ajustado.

El último vuelo de Christopher Reeve

Viendo ayer Mar adentro, no pude dejar de pensar en Christopher Reeve. Por que él, más que nadie, habrá levantado el vuelo mil veces desde su silla de ruedas. Por que él no se rindió nunca y dio un ejemplo a todos de lo que representa de verdad ser un superhéroe. No se dejó de mover Christopher Reeve un minuto, después del accidente que le dejó tetrapléjico hace casi diez años. No se dejó de mover por los derechos de quienes estaban, como él, atados a una silla de ruedas, y fue su organización la que impulsó la investigación con células madre que podría dar tantos avances en ese sentido, avances de los que él no se beneficiará. No se dejó de mover, e incluso consiguió respirar sin ninguna clase de aparato, y recuperó la movilidad en uno de sus dedos.
Resultó mal actor Christopher Reeve, porque no interpretaba ningún papel cuando ponía rostro a Superman. Resultó ser un superhombre, a fin de cuentas. E incluso desde la silla de ruedas bastaba con hacer sonar, como en aquel episodio de Smallville, la fanfarria de John Williams para recordarnos al hombre que nos hizo creer que podía volar. Gracias, señor Reeve, por introducir ilusión en mi infancia, por enseñarme la manera de rescatar a las damas de un helicóptero accidentado. Gracias por enseñarme a vivir. Gracias por enseñarme a volar.

Lo que hacía Kevin Smith en lugar de escribir Spider-Man

Se llama Jersey Girl, y esta noche he ido a verla. He de reconocer que uno de los principales motivos que me han llevado al cine es el puro morbo, el deseo irrefrenable de saber en qué diablos andaba metido este hombre que le impidiera escribir los dos miserables números que le faltan por entregar de la miniserie de Spider-Man y la Gata Negra desde hace… uhm, ¿dos años? sí, más o menos.
Jersey Girl es, para mi sorpresa, una película acerca de asumir responsabilidad, de lo que significa realmente hacerse adulto. Es también una película sobre la paternidad, y Smith viene a contarnos cuánto le ha cambiado haber tenido una hija. Su alter ego en pantalla, como ya ocurría en Chasing Amy, es Ben Affleck (Ollie en la película. Como Flecha Verde, vaya) que se ve divivido entre su hija y la vida que le gustaría vivir, todo ello regado con pequeñas dosis de humor, bastante más comedidas que en anteriores filmes de Smith.
En ese “ya soy mayor”, el director de Clerks ha querido que le tomemos en serio, y por eso, aunque siga habiendo algún que otro chistecito guarro, aunque deje escapar alguna que otra refencia friki (atentos a la del Hombre Topo, porque no hay muchas más). La mayor prueba de ese intento por emanciparse de su anterior producción es que ha jubilado definitivamente a Jay y Bob el silencioso, quienes aparecen únicamente en el logo de la compañía, al principio y al final, pero nunca en medio del filme. También se pasean por aquí sus clásicos, desde Jason Lee a Matt Damon (memorable su aparición, por cierto) e incluso Jason Biggs, en un papelito de cierta importancia.
Jersey Girl, cúmulo de tópicos bien llevados que medio nos tragamos a poco que la niña nos ponga tres caritas monas y Liv Tayler deje asomar su belleza, es además un gran homenaje a la gente de Nueva Jersey, a los trabajadores que no salían en las anteriores cintas de Smith (más centradas en los adolescentes) y que aquí tienen una cierta importancia. Ahí tenemos además a Bruce Springsteen, el hijo más célebre de la zona, prestando un par de canciones a la cinta, la segunda de las cuales no puede ser otra que su escalofriante versión del Jersey Girl de Tom Waits, con la que cerraba su imprescindible Live 1975-85 y que aquí también pone la guinda final.
Es bonita, ya digo, esta reflexión que hace Kevin Smith sobre el poder (de ser padre) y la responsabilidad (de ser un buen padre). Y el resultado es una película entretenida y agradable de ver, con un punto quizás demasiado conservador para mi gusto, pero tampoco es para poner el grito en el cielo.
Lo que sí es para poner el grito en el cielo es que este señor se ponga a hablar de responsabilidad y olvide la responsabilidad hacia sus lectores. Porque la peli la podremos aceptar o no, pero el comportamiento del sujeto contradice de arriba abajo lo expuesto en el filme. Y ahora, que venga a contarnos a los demás cómo vivir nuestra vida, pero que, entre premiere y premiere, coja la poca dignidad que le quede y entregue de una vez los guiones que nos debe (y digo “nos” porque por algo hemos pagado los tres primeros números de la miniserie, qué carajo). Digo yo que es lo mínimo.

Misterios sin resolver

 

No sé si será casualidad, pero echando un vistazo a los tebeos con los que mejor me lo estoy pasando en la actualidad, me encuentro con que todos ellos plantean historias de misterios, grandes continuarás que te dejan deseando leer el siguiente número. De Sins Past ya hemos hablado estos días, y más que hablaremos. Aquí estamos, aficionados curtidos en mil batallas, debatiendo quién se la tiró y por qué, y de quién son los hijos y, sobre todo, qué pasará a continuación. Otro tanto ocurre con Astonishing X-Men, donde Joss Whedon va plantando una sorpresa en cada número, e incluso se permite el muy cabrito uno de sus giros argumentales que te dejan petrificado, agradecido por la manera en la que te ha engañado, él y la misma Marvel, que bien calladito que se lo tenían y bien que tiraron balones fuera. Pero en esa sorpresa no acaba todo, y las preguntas enlazan unas con otras, y el qué pasará después vuelve a ser motivo de lectura, como lo era en los buenos tiempos de la Patrulla. El tercer gran misterio nos viene de DC, de Identity Crisis. Nunca he leído un crossover así. No es mejor que Crisis, pero tampoco peor: es diferente. Y es grandioso, y es estimulante, y es una manera de entender los tebeos tan revolucionaria como tradicional. Con las uñas devoradas ando, y me apasiono cruzando opiniones y planteando hipótesis con los colegas, y me quedo con los ojos como platos cuando David Hernando me hace ver una pequeña, pero capital diferencia, entre una viñeta y otra. Mientras, en la bolsa de la compra de hoy me espera el Monster 36, el último de la colección. Y me doy cuenta, de nuevo, de que este tebeo, que me ha hecho disfrutar mes a mes, es también un misterio. Un gran misterio. Durante mucho tiempo leímos los tebeos interesados por lo que en ellos ocurría. Luego, en los noventa principalmente, reinó el freno y marcha atrás, el retorno al imperturbable status quo y el miedo a mirar hacia delante que, en mi opinión, es uno de los mayores cánceres que devora el cómic de superhéroes en la actualidad. Luego, hartos ellos mismos de tebeos malos, los editores comenzaron a contratar grandes autores para las colecciones más comerciales, y nos dejaron buenos tebeos, sí, pero que no dejaban de ser ejercicios de estilo, apuestas por removerlo todo a sabiendas de que luego llegaría alguien que lo dejara todo igual. Nosotros ya sabíamos que las aguas volverían a su cauce, porque nos han enseñado que siempre vuelven, y que ya puede morir fulanito o menganito, que estará vivo y ultimamente es que ni siquiera se molestan en poner el cadáver. Ahora, en este preciso momento, casi sin pretenderlo, me doy cuenta que los tebeos que me están interesando son, precisamente, los que han escapado a ese ejercicio de estilo y vuelven a lo sencillo, a lo básico, a contar una historia que enganche, porque algunos no necesitamos mucho más, pero sí necesitamos que no nos digan que todo ha sido una mentira. Ojalá estemos ante más que una moda. Porque hacía tiempo que no disfrutaba tanto.

 

Crítica de cine: HELLBOY

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Antes que nada quiero expresar desde aquí mi queja porque una película tan buena como “Hellboy” haya estado esperando medio año desde que se ha estrenado en Estados Unidos hasta que se ha estrenado en España, máxime cuando ahora hay tantos estrenos simultáneos (“Van Helsing”, “Troya”, “El día de mañana”) cuando no con una diferencia de una o dos semanas como mucho (“Spiderman 2”, “Catwoman”, “Yo Robot”).
Aunque esta costumbre de según que títulos guardarlos medio año hasta estrenarlos es usual (esto pasa cada año, películas estrenadas en USA en abril pueden no estrenarse en España hasta septiembre u octubre, caso de “Hellboy” o “El álamo”, y películas estrenadas en USA en septiembre u octubre pueden no estrenarse en España hasta febrero o marzo del año siguiente, caso de “From Hell” en 2002 o del remake de “La matanza de Texas” hace poco o de “Shall We Dance?” con Richard Gere y Jennifer López que se estrena en octubre en USA y en febrero en España) no me explico porque (o con que criterio) se seleccionan esos títulos en particular, ya que muchas veces son películas de gran interés, y tal como hoy en día se hace “top manta” incluso del cine, son películas que quienes tenga los medios no se va a esperar medio año a verlas en el cine.
Pero después de este prólogo donde he expuesto mi opinión sobre el tema, pasemos a analizar la película. Nos encontramos ante una adaptación de un comic de Mike Mignola bastante reciente (el personaje fue creado hace apenas diez años) lo que quizás puede haber influenciado en que su éxito haya sido (a nivel de taquilla) inferior al de “Spiderman” o cualquiera de los superhéroes Marvel, que con cuatro décadas de historia han llegado a más público. Pero pese a eso nos encontramos con el que (pienso yo) debe de ser el film más personal de Guillermo del Toro, donde toda la estética de sus anteriores films se desborda libremente en una película que le da pie para convertirla en una oda de amor de su pasión por los comics.
De hecho yo he leido varias obras del personaje, y si bien ninguna puede calificarse de obra maestra, si se puede decir que algunas de ellas son realmente muy buenas, donde lo más importante (más incluso que la historia) es un dibujo seco, minimalista, oscuro, tenebroso y sin concesiones. Todo eso ha sido estupendamente recreado en la pantalla, si bien para alguien que no conozca nada del personaje, la historia le puede sonar a una mezcla de los “Hombres de negro” (por las criaturas contra las que combaten), “Expediente X” (por el tono de la agencia para la que trabaja Hellboy) o “Jungla de Cristal” (por el carácter chulesco y divertido de Hellboy, que recuerda muchas veces al estereotipo creado por los personajes de acción de Bruce Willis).
De todas maneras, gracias otra vez al director, consigue darle a la película una personalidad propia, en la que buena parte del mérito recae en unos actores excelentemente escogidos para sus personajes, especialmente Ron Perlman, que sin ninguna duda ES Hellboy hasta una Selma Blair, que con su mirada triste interpreta a la perfección a la flamígera Liz Sherman, pasando por todo el resto del reparto. Incluso destacaría que el carácter de Hellboy es como es debido a su reclusión por ser lo que es, cosa perfectamente reflejada por Perlman incluso bajo tanto maquillaje, dándole a Hellboy en algunas ocasiones el carácter taciturno y melancólico que el personaje siente en algunos momentos (algunos de los mejores, por cierto, los que “comparte” con su padre adoptivo, el Profesor Bruttenholm, interpretado por un excelente John Hurt).
En cuanto al argumento, la mayoría se basa en el comic “Semilla de destrucción”, el primero del personaje, que fue co-escrito entre Mike Mignola y John Byrne (cosa que nunca más se repetiría, encargándose Mignola del resto de historias de Hellboy aparecidas hasta la fecha). Eso quizás repercute en que, al ser uno de los más flojos (a mi entender) de la serie, el resultado final de la película no llegó a “calarme” tanto como otras películas de adaptaciones de comic (caso de la reciente “Spiderman 2”). Aún así la película tiene la acción y el entretenimiento suficientes para enganchar a cualquier persona, si bien (justo es reconocerlo) irán más predispuestos los lectores de comics (y si son del personaje, pues más que más).
LO MEJOR: Toda la estética del personaje ha sido perfectamente traspasada al cine por Guillermo del Toro, cosa que se puede considerar un mérito a su favor cuando recientes éxitos de adaptaciones al comic como Spiderman han tenido que sufrir cambios respecto al original (por ejemplo que en la película el trepamuros tenga las telarañas orgánicas, a diferencia de los comics). Hellboy, por el contrario, no sólo no ha sufrido ningún cambio sino que (teniendo en cuenta el tipo de dibujo del original) ha sido perfectamente traspasado a la pantalla grande, e incluso enriquecido de ciertos matices ausentes en las historias originales. Mérito también a la excelente labor de Ron Perlman. Guillermo del Toro se empeñó en que él fuera el protagonista, cosa que se agradece, y más cuando en un principio los estudios cinematográficos pensaban en Vin Disel (HORROR) o Dwayne “The Rock” Johnson (MáS HORROR).
LO PEOR: Es una producción de 60 millones de dólares, que si bien lucen en pantalla como si fueran 100, no deja de ser un handicap que le impide ser la obra maestra que (por poco) no hubiera sido. Eso y quizás ser la adaptación de (no precisamente) el mejor comic del personaje.
CALIFICACIóN: **** (muy buena)

Gwen Stacy revisitada

Leído, en un ratín libre que tuve ayer, el cuarto capítulo de Sins Past, el Amazing 512. En los foros americanos siguen escandalizados, y no entiendo el motivo del escándalo. Para muchos, lo imposible es que Gwen Stacy no fuera tan santa y pura como siempre nos la presentaron. Como bien me recordaba Francesc hace unos días, Gwen empezó como pendón desorejado con Ditko, y sólo cambiaría y se suavizaría tras la llegada de Romita, quien la establecería como la rubia divinizada de nuestros sueños.
Luego resulta que las rubias de nuestros sueños no son tan santas como parecía (vivido en carne propia, puedo firmarlo) y nos sorprenden con sorpresas como ésta. Insisto en que la saga me está entreteniendo y quiero saber qué pasa a continuación, y que también espero que por fin cambie el status quo entre Peter y Norman, porque si en los sesenta cansaba la situación, en estos últimos años, del 75 de Peter Parker: Spider-Man a esta parte, simplemente extenúa. Hasta el gorro estoy de este Norman manipulador y maquiavélico que nunca manipula gran cosa. Reconozcámoslo: todas las apariciones que ha hecho el Duende en los últimos tiempos han sido un quiero y no puedo, un no saber qué hacer con él. Cuando la respuesta está ahí desde hace tiempo. Lo que hay que hacer con Norman Osborn es quitárselo de encima. Espero que ahora, por fin, Straczynski sea quien se lo lleve por delante. Lo que también tengo claro es que puede que no sea en esta saga. En teoría, Marvel Knights trascurre cronológicamente después. Es decir, que al final Norman seguirá vivito y coleando. Y ésa si es la gran ofensa que tenemos sobre la mesa acerca de los Amazing 121 y 122, no el hecho de que Gwen hubiera echado un polvo a deshora.
No obstante, creo que que a la mayoría se le está escapando la verdadera envergadura de lo que propone JMS. Lo importante no es Gwen, por supuesto que no. Lo importante es cambiar de arriba abajo la motivación de su muerte. Porque hasta ahora el motivo era… ¡que no había motivo! Parece que eso debía de molestar sobremanera a Straczynski, acostumbrado a ofrecernos grandes revelaciones a tramas planificadas durante años (recordemos que este señor es el guionista y creador de Babylon 5), y que, como Byrne, ha jugado a ofrecernos una explicación racional a esas cosas que pasan en la vida. En el caso de Byrne, recuerdo, fue una torpe e innecesaria explicación a los motivos por los que el ladrón mató a tío Ben. En el caso de JMS, nos intenta justificar la muerte de Gwen, con mucha más inteligencia, por suerte.
Ambos, en todo caso, creo que olvidan lo fundamental. Que la grandiosidad de ambas muertes, la del tío Ben y la de Gwen, radican en su sinsentido. El tío Ben muere a manos del ladrón que dejó escapar Peter, en una broma macabra del destino, en una inmensa casualidad fatalista que aumenta si cabe la tragedia. Añadir explicaciones racionalistas se antoja desmitificador, pero también innecesario. Las cosas pasan porque pasan. La muerte es absurda en sí misma, ¿para qué buscarle sentido? La muerte del tío Ben es tan importante por lo que tiene de arbitraria. Punto.
Otro tanto ocurre con la muerte de Gwen. Creo que Norman nunca la eligió por ningún motivo en particular. La eligió porque haría daño a Peter. La eligió porque podía matarla y lo haría. La eligió porque sí. Porque bastaba con coger a la novia del héroe y lanzarla desde un puente para cambiar la historia del cómic. La eligió porque Norman está loco y es un psicópata, y los locos y los psicópatas no necesitan motivos. Sólo necesitan hacer daño, convertirse en la mano izquierda de dios y en sus renglones torcidos. No hay nada más. El Duende Verde golpea como lo hace el terrorismo: indiscriminadamente y sin pararse a buscar razonamientos. Es ese por qué sin respuesta de los supervivientes, de las víctimas absolutas que tienen que vivir con el recuerdo lo que les perseguirá toda la vida.
Y fijaros que, a dos capítulos para que termine la saga, no descarto un giro maestro, una última revelación que le dé la vuelta a las sabidas hasta ahora. Eso es lo que hace grandes estos tebeos, la manera en la que nos tienen enganchados a algunos.

Amazing Spiderman 500 (otra opinión)

El número 30 del volumen 6 Forum de la colección mensual de Spiderman contiene un número muy redondo y largamente esperado por los fans, el “Amazing Spiderman” 500. La pregunta es, ¿merece la pena? En el siguiente artículo quiero comentar lo más brevemente posible las sensaciones contradictorias que me ha ofrecido este número.
Primero comentar que en este número acaba la saga de tres partes donde Spiderman, el Doctor Extraño y el resto de héroes neoyorquinos tienen que luchar contra Dormammu y sus acólitos de la dimensión Faltine. En los números anteriores habíamos visto como un error de cálculo provocaba un cúmulo de circunstancias que enviaban a Spiderman a un nexo temporal desde el cual podía ver tanto su principio como su final. Y ahí es donde comienza el “Amazing Spiderman” 500.
En este número Spiderman tiene que viajar por su propia línea temporal para volver a la realidad de la que proviene y así poder evitar el desastre que ha visto que ocurrirá. Al hacer esto (y como homenaje al número 500) se hace un repaso de varios villanos. Hay que reconocer que todos los momentos que salen (enfrentamiento con el Hombre de Arena, con Electro, la muerte del hermano de Betty Brant, enfrentamiento con el Lagarto, con Misterio) son momentos vistos en la etapa Ditko, de momentos posteriores sólo se recupera la muerte de Gwen a manos del Duende Verde. Lo mejor de dicho apartado sería la doble página donde se relata el resto del recorrido (toda una obra maestra de John Romita Jr.) donde vemos a Morbius, el Hombre ígneo, Kraven, Veneno, el Buitre, Punisher, Juggernautt, el Escorpión, el Merodeador, el Jefe de Pista, Kingpin, el Duende Verde, el Doctor Muerte, Morlun, el Enterrador, el Camaleón, Electro, el Mataarañas, el Conmocionador, el Doctor Octopus, Sathra, Matanza, el Buey de los Forzadores, el Rino, el Escarabajo (o Match-1) y el Duende.
Posteriormente Spiderman vuelve a su línea y salva el problema planteado al principio de la saga (aunque el Doctor Extraño, el otro implicado, se ve metido en uno que se solucionará en una serie aún inédita). Tras eso, las últimas cuatro páginas, a cargo de John Romita Sr., ofrecen la conversación de Peter con Tío Ben (el cómo o el porqué no lo diré) donde en el fondo Peter reconoce que le gusta su vida y que da gracias por ella, con sus aciertos y sus fallos, todos los días.
Primero diré que lo que más me ha gustado es la doble página que comentaba antes a cargo de John Romita Jr., así como las cuatro últimas páginas a cargo de su padre John Romita Sr. El repaso a los enemigos más destacados de Spiderman también está bien (aunque ya digo que en los que se paran más son todos momentos de la etapa Ditko). Y luego ese Spiderman otoñal del futuro, y el porqué acaba así, plantea dudas y conjeturas la mar de interesantes de lo que puede suceder para llegar hasta ahí.
Pero en su contra hay que decir que lo que sucede en este número podía muy bien suceder en cualquier otro, que cómo número especial tenía que haber tenido una historia única y no un arco argumental que acaba en este n

Todos alborotados (Más sobre Sins Past)

JMS es listo, muy listo. Con el anuncio de portada de Sins Past en una de las convenciones veraniegas, puso todas las alarmas en marcha, con el sector carca tocando a rebato una vez conseguida la excusa que estaban buscando desde hace tres años (lo de que JMS escriba las mejores historias de Spider-Man de las últimas dos décadas es lo de menos: lo importante para ellos es que se confunda colocando a Gwen en el instituto, y otras tonterías por el estilo que hasta el mismísimo Gerry Conway cometía… pero claro, gran parte del sector carca que se las da de tan leído y enciclopedista -pero que no había tocado un tebeo anterior a Forum en su vida- ha descubierto esos tebeos con el Spider-Man de Romita, y ahí no se fijan en los errores de continuidad). Volviendo sobre el tema del post, que me desvío más que Peter David, pero sin su gracia, fue poner JMS a Gwen en una portada y los carcas ya sacaron la manifestación a la calle, es decir, a la calle mediática, a Internet, sin la oportunidad de leer la historia.
Ahora llevamos tres episodios, la mitad, de historia, y muchos interrogantes con pocas certezas, y sigo leyendo las mismas estupideces en según qué foros (en el Spider-Man Message Board andan rasgándose todas las vestiduras hasta quedarse en carne viva), pero lo que realmente ha calentado los ánimos hasta el punto de convertir el tema en monotema ha sido el previo con las cinco primeras páginas del Amazing 512. Tenéis el enlace en el anterior post, por si queréis echar un vistazo.
Yo sigo sin saber por dónde van los tiros, más después de que el mismo JMS desbaratara en estas cuatro páginas mis teorías más conspirativas, pero hay algo que es cierto, como me comentaba hace días Juanan Cruz: nos tiene a toda la afición arácnida comiéndonos las uñas como no hacíamos desde la primera parte de la saga del clon (la buena, la que llega hasta el 400 de Amazing), y eso siempre es bueno. ¿La cagará? ¿No la cagará? Pues ya veremos, pero que de momento ha conseguido que no se hable de la gran tragedia que supone el habernos quedaronos cojos de John Romita Jr. y tengamos al Deodato éste tan fotográfico como voluntarioso, pero que no le llega ni a la sombra a mi querido Junior. Tampoco espero que pase lo del clon: que todo empezó muy bien y luego la cagaron hasta el infinito y más allá, porque aquí la injerencia editorial no existe, o al menos nos han prometido que no existe, y no me veo a Axel Alonso metiéndole mano a los guiones de JMS. Es más listo que eso.
Y mientras tanto, Millar con su impecable, divertido y explosivo repaso a los mitos arácnidos, y los Dodson con su dibujo delicioso, y Paul Jenkins acordándose del Gusano de la Mente, y Bendis colocando en un mismo grupo de Vengadores a Jessica Drew, nuestro Spidey y Luke Cage, que despues de la primera sorpresa, no puede por menos que dejarme con muchas ganas de ver cómo interaccíona semejante elenco, y The Pulse haciéndome no echar de menos Alias, y Ultimate Spider-Man batiendo récords de estabilidad… ¿He dicho ya que es uno de los mejores momentos para leer Spider-Man y alrededores?
Con un ojo en Astonishing X-Men, por supuesto.

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