EL CATACLISMO DEL UNIVERSO ULTIMATE: EL ÚLTIMO MOTOR DEL CAMBIO

Mientras que en sus inicios el Universo Ultimate adolecía de una coordinación milimétrica entre los títulos y cada personaje seguía su propio camino, a partir de un momento dado esto cambió. Marvel trasladó a esta parcela lo que venía siendo habitual en sus cómics clásicos: la celebración de eventos periódicos que alteraran sustancialmente el escenario general en que se movían sus héroes. Cada uno de esos eventos servía para convulsionar la pequeña línea editorial, de tal forma que tras “Ultimatum” o después de “La muerte de Spiderman” el statu quo se vio alterado en su totalidad. “Cataclismo” obedecía a las mismas constantes, con un enemigo tan formidable que los autores de la línea nunca se habían atrevido a recurrir a él tal cual había sido concebido. Galactus caminaba por la Tierra… y tenía hambre.

 

A contrario que en las otras ocasiones, “Cataclismo” había nacido del Universo Marvel tradicional, en concreto de “La Era de Ultrón”, una aventura escrita por el propio Brian Michael Bendis que se cerraba con una gran perturbación entre los mundos paralelos que conformaban el Multiverso. Entre otras consecuencias, “La Era de Ultrón” suponía que Galactus hubiera aparecido en una realidad donde jamás debía haber estado. Tiempo atrás, cuando Warren Ellis adaptó al Devorador de Mundos a los gustos de la línea definitiva, optó por prescindir de aquellos elementos estéticos que consideraba desfasados. Ultimate Galactus no se llamaba con un término tan rabiosamente pop, sino que respondía por Gah Lak Tus; tampoco era un gigante vestido de rosa que llevaba un casco con antenas en la cabeza, sino que se trataba de un enjambre de criaturas tecnoorgánicas. Tan radical alteración cumplió su propósito, de tal manera que sirvió de modelo a la segunda película de Los Cuatro Fantásticos. Pero más allá de esa circunstancia puntual, el diseño de Galactus era tan icónico y estaba tan arraigado entre los lectores que en el imaginario colectivo siguió siendo el de siempre: el de Jack Kirby.

 

Más de una década después del nacimiento del Universo Ultimate, muchos de los dogmas que lo rodeaban se habían abandonado. Si fue posible que Miles Morales y el Peter Parker clásico se encontraran, no era menos posible que el Devorador de Mundos, el genuino y auténtico, llegara a la Tierra Ultimate y tratara de zampársela. Parecía además una idea espectacular con la que animar las erráticas ventas que arrastraba la línea desde un tiempo atrás. En La Casa de las Ideas no escatimaron esfuerzos, de tal forma que Brian Michael Bendis y Mark Bagley, el equipo creativo que había puesto en marcha todo en el año 2000, fue el que recibió el encargo de realizar el cómic. Como venía siendo habitual en los grandes eventos de Marvel, habría una serie central, en la que tenían los hechos de relevancia, mientras que las tres colecciones que conformaban la línea acogían arcos argumentales alusivos a la trama. Sobre el papel, todo estaba claro, pero la realidad fue muy distinta. Ocurrió que los episodios de Ultimates y de La Patrulla-X relacionados con “Cataclismo” abordaban situaciones circundantes a la aventura, sin llegar a entrar en el epicentro de la misma. No ocurría así con Spiderman, cuyos tres episodios se imbricaban de tal manera que llegaban a confundirse con la serie-madre. No en vano las historias de Ultimates y los mutantes estaban escritas por Joshua Hale Fialkov, mientras que la del trepamuros corría también a cargo de Bendis. Con los cómics sobre la mesa, no cabía duda que éste había venido a escribir un único relato repartido entre dos cabeceras, y así es como se ha recogido en esta recopilación.

 

“Sé que la gente está realmente preocupada acerca de lo que ocurra en el final de la aventura y lo que eso significará para el Universo Ultimate”, confesaba Bendis al respecto. “Y deberían estarlo. Va a ser algo verdaderamente grande”. Por su parte, Bagley se atrevía a bromear: “Primero tuve que matar al pobre Peter Parker, y ahora tengo que demoler el Universo Ultimate. ¿Puede haber algo más chulo que eso?”, decía. El guionista insistió en que nos encontramos ante un cruce en toda regla entre el Universo Marvel y el Universo Ultimate, el segundo desde que tuviera lugar Spidermen. Allí, Nick Furia, Tony Stark, Miles Morales y unos pocos más descubrieron la existencia de ese otro mundo, muy parecido al suyo pero también muy diferente en algunos aspectos, como pueda ser el hecho de que Peter Parker hubiera sobrevivido y alcanzado la edad adulta o que Nick Furia fuera blanco. Ambos mundos sólo estaban separados por una fina membrana que se rompió entonces y que con motivo de “Cataclismo” volvía a hacerlo, sólo que a lo grande.

 

Para explicar en el Universo Ultimate la gravedad de la amenaza que supone Galactus, Bendis necesitaba de alguien que hubiera vivido en la Tierra-616. La solución perfecta vino de la figura de Mysterio, que permanecía bajo la custodia de Nick Furia desde los sucesos de Spidermen. De igual manera, sólo una persona de la Tierra-1610 había estado en la dimensión de la que procede Galactus, así que no hacía falta ninguna excusa para que Miles Morales, el nuevo Hombre Araña, jugara un papel preponderante. “Es uno de esos momentos en que el héroe tiene que pasar al siguiente nivel”, afirmaba el guionista. “Ha llegado la hora de que Miles viva subar mitzvah superheroico”.

 

EL SPIDERMAN NUNCA MÁS DE MILES: LA ETERNA TRAGEDIA ARÁCNIDA

El abandono de las redes por parte de Spiderman es una de las tradiciones más longevas que se asocian con el personaje. Ocurrió por primera vez a los dos años de la creación del trepamuros original, y más tarde la fórmula fue perfeccionada, con motivo de la llegada a su medio centenar de entregas, con la viñeta mítica de John Romita en la que Peter Parker dejaba el disfraz arácnido en un cubo de basura. Inicialmente, esa imagen era la portada de The Amazing Spider-Man#50 USA, pero Stan Lee prefirió utilizarla en el interior. Ahora, David Marquez la homenajea en la cubierta de la aventura que tiene lugar en este tomo, y en la que es Miles Morales quien dice “Spiderman nunca más”. Y con razón.

 

Miles lo ha intentado. Lo ha intentado de verdad. Ha intentado estar a la altura del reto que le ha planteado el destino. Ha intentado llevar el pesado manto de Spiderman, el poder y la responsabilidad que condujeran a Peter Parkera la tumba. Miles quería hacer las cosas bien. De verdad. Quería ser un superhéroe. Incluso peleó junto a los Ultimatespor salvar al país de una guerra civil. Pero Miles no pudo evitar que su madre Riomuriera durante una desastrosa batalla contra el temible Veneno, ni que su padre terminara en el hospital. Sin poder soportarlo más, Miles decidió dejar de ser elHombre Araña. Este volumen cuenta lo que ocurre a continuación.

 

Durante los dos primeros años de existencia del nuevo Spiderman del Universo Ultimate, su creador literario, Brian Michael Bendis, procuró desmarcarse en casi todos los aspectos imaginables del Hombre Araña original, de tal forma que reconociéramos las diferencias evidentes entre Peter Parker y Miles Morales. A su vez, buscó que los temas que abordara en las historias de este renovado trepamuros tuvieran resonancias conocidas y asimiladas por los seguidores del icono clásico. Podríamos decir que la letra de la canción era distinta, pero que la música se parecía mucho. El poder y la responsabilidad han estado marcadamente presentes en estas páginas, y en la trama que se viene desarrollando desde el anterior volumen afloran otras de las constantes en la existencia de Spiderman.

 

En primer término, tenemos la tragedia, el golpe mortal sobre el entorno del protagonista, como consecuencia de las aventuras de éste. Nadie vio venir el asesinato de la madre de Miles, e incluso podríamos haber imaginado que Jefferson tenía más papeletas para morir que su esposa. Si en algo es maestro Bendis es en sorprendernos, en salir por donde menos nos lo imaginábamos. Lo que ocurre es que, por el lado opuesto, la muerte de Rio Morales trae de inmediato el recuerdo de las figuras trágicas del Tío Ben o del Capitán Stacy, e incluso en este caso nos encontramos con la coincidencia de que la víctima tenía un último deseo para el trepamuros. Mientras que George Stacy, en The Amazing Spider-Man#90 USA (1970. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Por fin desenmascarado), rogaba a Peter que cuidara de Gwen, Rio Morales pedía a su hijo que guardase el secreto: que su padre nunca supiera la verdad.

 

“Miles se convirtió en Spiderman de una manera diferente. Es otro chico, es más joven y no tiene las neurosis que eran habituales en Peter. A su edad, el mundo es diferente”, afirmaba Bendis, que a su vez aportaba una reflexión de interés acerca de por qué decidió matar a Rio: “Me parecía que  ella era la que tenía el papel de cuidadora que era propio del Tío Ben, mientras que la posición de Jefferson era diferente. Es alguien que no es capaz de soportar la existencia de los superhéroes en el mundo. Tiene un problema con eso. No es una cuestión racista, sino sociológica. Así que pensé que tener a Miles atrapado en una casa con su padre, que de verdad le quiere, pero que no soportaría la verdad haría la serie más interesante. ¿Qué puede hacer Miles? ¿Cómo va a volver a ser Spiderman? ¿Porqué lo haría?”.

 

Este punto tan dramático ha sido el elegido por el autor para el comienzo del tomo que tienes en tus manos, y en el que lleva a cabo algo que sólo podría haber hecho en el Universo Ultimate: dar un salto de un año en el tiempo. Nos encontraremos a un Miles que ha crecido, que ha mantenido las telarañas colgadas durante todo ese tiempo y que ha cambiado a causa de la circunstancia traumática sufrida: “Cualquiera que haya perdido a alguien en su familia te dirá que la dinámica cambia radicalmente”, decía el escritor. “Cada uno comienza a aceptar papeles diferentes, lo quiera o no, y lo más probable es que al principio no se sienta demasiado cómodo al hacerlo y los demás tarden un poco en acostumbrarse. Además, Miles está en una dura encrucijada que le llevará a convertirse en un hombre. Hay cosas nuevas que ahora son importantes para él. La diferencia física entre los trece y los catorce años puede ser gigantesca, y Dave Marquez, que ahora es el dibujante fijo de la serie, consigue representarlo. Todo el mundo parece diferente”.

 

El truco de “un año después” se ha utilizado unas cuantas veces en el medio, y Marvel no se escapa. Por ejemplo, Chris Claremont recurrió a él cuando volvió a escribir La Patrulla-X, a comienzos de la década pasada. En muchas ocasiones, lo que suelen hacer los autores es dar el salto, mostrar cómo ha cambiado todo, y luego ir dando detalles sobre lo que ha pasado en esos doce meses, a través del socorrido recurso de los flashbacks. Bendis en cambio era categórico al respecto: no vamos a saber nada a través de las viñetas de ese año en blanco al que él mismo denomina “el año en que no pasó nada interesante”. Los únicos detalles que nos quedan son éstos que el mismo autor ofrecía: “Ha sido un año de dolor y de pérdida. No es algo dinámicamente interesante para mostrar en un cómic. Y creo que la mayoría de la gente puede imaginarse cómo fue ese año, sobre todo si te fijas en qué punto están ahora los personajes. Es fácil ver cómo han llegado aquí. Miles no hacía más que esconderse en su casa, te lo puedo asegurar. De esta forma, me limito a saltar a la parte buena. Si lo he hecho bien, no sentirás que te has perdido nada”.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 37

LA GUERRA DE VENENO: EL IRRESISTIBLE ENCANTO DE LOS SIMBIONTES

En los primeros meses de su carrera como superhéroe, Miles Morales ha combatido contra unos cuantos villanos, se ha enfrentado a su propio tío, ha participado en la Segunda Guerra Civil de Estados Unidos e incluso ha luchado codo con codo con los Ultimates. Pero nada de lo que ha vivido desde que le picó la araña genéticamente modificada le ha preparado para la gran prueba a la que se enfrentará a continuación. Miles va a luchar contra Veneno, uno de los peores enemigos con los que se cruzara Peter Parker, el Hombre Araña original. Y cuando todo termine, su vida nunca volverá a ser la misma.

 

Hay villanos que conviene utilizar sólo en ocasiones muy determinadas, porque son tan especiales que su abuso puede conducir al agotamiento. Brian Michael Bendis lo sabe muy bien. Asistió, a finales de los ochenta y primeros noventa, a la irrupción en escena de Veneno. El que fuera el gran enemigo arácnido de The Amazing Spider-Man #300 USA (1988) se hizo tan popular entre los lectores que, al cabo de un tiempo, aparecía casi tanto en la serie como Tía May o Mary Jane. La fórmula se hizo repetitiva y se desgastó lo suficiente como para que el personaje perdiera toda la fuerza que tenía en los inicios. El guionista de Ultimate Spider-Man no quería que ocurriera lo mismo con la versión definitiva del simbionte, así que dosificó con sabiduría sus encontronazos con Peter Parker. Si echamos un vistazo al recorrido de la colección, encontraremos a Veneno únicamente en dos volúmenes. El primero fue el Coleccionable Ultimate nº 16. Ultimate Spiderman nº 8, donde Bendis nos narró el origen de su criatura. No es mal momento para recordarlo, aunque en el cómic que estás a punto de disfrutar Gwen Stacy y Mary Jane nos pongan a todos en antecedentes, con uno de los resúmenes de acontecimientos pasados más divertidos que se hayan hecho jamás.

 

Todo había comenzado con un compuesto revolucionario que crearan el padre de Peter Parker y el de Eddie Brock con el objetivo fallido de curar el cáncer. La fórmula permaneció oculta en un laboratorio hasta que fue descubierta por Brock y éste confesó su existencia a Peter, con quien entonces se había reencontrado después de muchos años sin que ninguno de los dos supiera del otro. Tras pasar por manos del Spiderman original, el simbionte acabó en poder de Eddie, quien se transformó en Veneno y como tal se enfrentó contra el trepamuros. El siguiente encuentro se hizo esperar mucho. No tuvo lugar hasta el Coleccionable Ultimate nº 50. Ultimate Spiderman nº 23, en el que se venía a reconstruir la historia del videojuego basado en el personaje que hace algunos años escribiera Bendis junto a Brian Reed. Veneno también apareció en la etapa de The Ultimates escrita por Jeph Loeb y dibujada por Joe Madureira, pero en el curso de la misma se descubría que no era el auténtico Veneno. ¡Y se acabó! No es extraño que la reaparición ante el nuevo Spiderman del simbionte, y que éste cuente con un nuevo huésped, se presente con los ropajes de un gran acontecimiento.

 

La acción comienza con lo que en Marvel se dio en llamar un “Punto de Arranque”: números especiales, integrados en la colección pero al margen de su discurrir general, que servían de marca para que un aficionado pudiera incorporarse a una determinada cabecera. “Es nuestro gran preludio a la historia de Veneno que llevamos un tiempo queriendo hacer”, comentaba Bendis al respecto. “Como todo buen ‘Punto de arranque’ que se precie, establecemos todo lo que necesitas saber sobre Miles. Conozcas o no la historia previa de Veneno, es un buen lugar para empezar a leer la serie”. Pero, por extraño que pueda parecer, no era Miles el protagonista de ese prólogo, sino Betty Brant, una de las reporteras del Daily Bugle y, que en la continuidad clásica, fuera la primera novia de Peter Parker. Bendis, ayudado por David Marquez, hizo un extraordinario trabajo de caracterización con Betty y de suspense alrededor del descubrimiento de un secreto vital para Spidey, que se coronaba con un final que nadie hubiera imaginado y que deja con la boca abierta.

 

Y a continuación, tenemos ya la aventura propiamente dicha, para la que Sara Pichelli regresa a la serie que la hiciera mundialmente famosa. De cara a plasmar a Veneno, la artista italiana recogió las influencias previas de Stuart Immonen y de Mike Deodato, en cuanto a criatura terrorífica de tamaño gigantesco, pero añadió también un toque alienígena muy personal, que alejaba al máximo a Veneno de la representación que hiciera en su momento Mark Bagley. En cuanto a Bendis, nos procuraría un relato en el que ligaba la identidad del monstruo con el origen del nuevo Spiderman. Podría decirse, en cierta forma, que, al igual que el Peter Parker clásico se sentía culpable de la existencia de su adversario, por haber traído a la Tierra al simbionte alinenígena de las Secret Wars, Miles puede llegar a la determinación de que es responsable de cuantos crímenes cometa la criatura. De ahí la importancia máxima que ofrece el final de este volumen, puesto que alterará el destino del nuevo Spiderman como no podíamos haber imaginado, obligará a un salto temporal de más de un año cuando nos reencontremos con él y abrirá la puerta a futuras historias.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 36

EL FIN DE LA INFANCIA DE MILES MORALES: DENTRO DE ‘DIVIDIDOS CAEMOS, UNIDOS RESISTIMOS’

“Divididos caemos, unidos resistimos” representa el primer evento que une los destinos del Universo Ultimate desde que se produjera la llegada del nuevo Spiderman. Cada colección aborda de una manera diferente el conflicto bélico que se ha desatado en el corazón de Estados Unidos. En ese gigantesco escenario, Miles Morales ofrece el punto de vista a ras de suelo, el de alguien que acaba de convertirse en superhéroe y que se ve obligado a crecer y dar un paso al frente en el momento en que es más necesario que nunca. La anterior ocasión que un Hombre Araña hizo algo así, fue cruelmente asesinado por su peor enemigo. ¿Qué sucederá ahora?

Hasta ahora, las aventuras de Miles Morales se han desarrollado en las calles de Nueva York, contra enemigos urbanos, difíciles de combatir pero todavía asequibles para un “superhéroe en entrenamiento”. Quizás este Spiderman hubiera seguido así durante mucho tiempo: no hay más que recordar que su antecesor tardó bastante en verse envuelto en una saga de grandes vuelos, y en aquel entonces fue resultado de la unión de sus peores enemigos. Las circunstancias ahora son distintas. Puede que Miles no esté preparado para combatir en una guerra, pero… ¿qué chaval enviado al frente a luchar por su país lo está realmente? En Marvel conocen el valor de los símbolos y buscan identificar sus aventuras más épicas con momentos de resonancias históricas. La percha de esta saga hay que buscarla en los grandes conflictos en los que se viera envuelto Estados Unidos cuando el país mantenía todavía cierta inocencia, es decir: antes de la Guerra de Vietnam. La trama recuerda a la Guerra Civil americana, sin duda, pero la manera en que sus protagonistas afrontan lo que ocurre tiene su engarce primordial en la Segunda Guerra Mundial, a la que muchos jóvenes acudieron para luchar por un ideal. Miles Morales está construido de la pasta de aquellos chicos, los que conformaron la que el periodista Tom Brokaw bautizó como The Greatest Generation, la Gran Generación.

 

El principal conector del trepamuros con el conflicto que asuela su país viene dado por la figura del Capitán América, quien tiene que decidir en estas páginas si permite a este nuevo Spiderman luchar a su lado u opta por protegerle, y evitar así el amargo destino que padeció Peter Parker y del que todavía se siente culpable. El líder de los Ultimates es quien decide darle entrada al supergrupo que está luchando por mantener el país unido, pero Brian Michael Bendis ha querido que Miles no sólo tenga la aprobación de éste, sino de Tía May y Gwen Stacy, a quienes el joven ya conociera en el curso de Spidermen, y que deben decidir si despedirse de lo último que les queda de su querido Peter: sus lanzarredes. Muchos lectores se sorprendieron de que el anterior volumen no terminara precisamente con la entrega a Miles de estos valiosos objetos por parte del Spiderman de la Tierra-616. La posibilidad estaba sobre la mesa hasta el punto de que Bendis la consideraba muy sugestiva, pero metido a fondo en los detalles de la historia que estaba abordando, llegó a la conclusión de que el Spidey tradicional los necesitaba para regresar a casa. En su lugar, buscó la manera de que Tía May viera juntos en acción a los dos trepamuros, reflexionara al respecto de la figura de Miles y tomara una decisión, que es la que se produce en este volumen.

 

Incorporado el último detalle que hacía falta para completar a nuestro Hombre Araña, llega el siguiente paso, que, a ojos de sus autores, no es otro que unirse a los Ultimates, una circunstancia que tiene lugar en plena contienda y para la que Bendis se reserva uno de los momentos más emocionantes de un arco argumental que, por lo demás, está plagado de ellos. El editor Mark Paniccia planificó la cadencia de la serie de tal manera que, para cuando ese gran momento llegara, Sara Pichelli lo dibujara. Lo que ocurrió entonces es que Pichelli se rompió la mano mientras estaba terminando Spidermen, su David Marquez, su sustituto habitual, no pudo cubrir su ausencia debido a que llevaba ya varios episodios seguidos y estaba al borde del colapso, y en definitiva fue obligatorio recurrir a un tercer artista. Quiso el destino que el elegido fuera el español Pepe Larraz, un tipo genial cuya carrera hasta ese momento había estado asociada con las aventuras de Thor y que en su breve paso por el mundo de Miles Morales mantendría en todo lo alto el listón de calidad.

 

Bendis recubre con los ropajes de la trascendencia la incorporación de Miles al principal equipo de superhéroes del mundo. No es un acto que su héroe toma a la ligera, o en busca de fama y fortuna, sino todo lo contrario: “Le ocurre lo mismo que nos podría pasar a cualquiera de nosotros cuando estamos creciendo, abrimos los ojos y nos damos cuenta de que el mundo se ha ido a la mierda. Trata de averiguar en qué cree y en cómo lo hace. Esto es muy importante, porque Miles decide alistarse en los Ultimates de manera voluntaria. Mucha gente puede respetar eso, pero tal vez esa batalla no sea el lugar apropiado para él en este preciso momento de su vida. Su instinto es ayudar, y eso es muy heroico y dice mucho acerca de él. Sería mucho más sencillo quedarse en casa y hacer lo que pueda desde allí, pero esto es lo que ha decidido”. La acción a partir de ese momento pone el acento sobre la falta de experiencia del joven héroe, un aspecto que el guionista y los diversos dibujantes que le acompañan quieren destacar. Miles carece de la soltura con la que contaba Peter Parker, por lo que sus movimientos están menos pulidos y no son tan gráciles. El secreto, según David Marquez, es que el nuevo Spidey parezca un poco descontrolado, como si se tratara de un gato loco que cae de pie. Bendis decidió que ése era el camino a seguir tomando ejemplo de las conversaciones que tenía con Mark Bagley en la primera época deUltimate Spiderman. Bagley había ilustrado durante un montón de años las aventuras del trepamuros clásico, por lo que buscó la manera de representar la versión Ultimate como si de verdad se tratara de otro héroe. Por eso lo dibujó más delgado y le dotó de una forma distinta de balancearse y de pegarse a la pared. “Estamos utilizando esa misma filosofía con Miles”, explica Bendis. “Es una persona diferente con una fisiología también diferente”.

 

En los trece años que llevaba como principal impulsor del Universo Ultimate, el guionista de Porland nunca había tenido la oportunidad de trabajar en un evento coordinado de estas características, para el que fue necesario que Mark Paniccia coordinara a tres escritores repartidos por distintas ciudades de todo el país, así como a los respectivos dibujantes. “Es algo que nunca pudimos hacer en los primeros tiempos”, recuerda Bendis, “porque con los Ultimatesde Millar y Hitch era imposible establecer una mayor cercanía entre las series, debido a los retrasos que tuvieron entonces. “Éste es un gran equipo con el que trabajar. He sido fan de Brian Wood desde hace tiempo. Ya hacía cosas muy interesantes cuando yo me dedicaba a escribir y dibujar mis tebeos en blanco y negro. Me he convertido además en un gran seguidor de Sam Humphries. Tiene las cosas claras y es un tipo muy divertido. Nos lo hemos pasado muy bien hablando entre los tres, acerca de lo que convierte al Universo Ultimate en una experiencia única. Tenemos este pequeño cosmos con el que jugar, sólo nosotros. Por eso es mucho más fácil trabajar en equipo que con las colecciones del Universo Marvel, porque ahí somos, literalmente, docenas de guionistas”.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 35

SPIDERMEN: CUANDO PETER ENCONTRÓ A MILES

El cruce entre distintas variaciones de un mismo personaje constituye una de las más sagradas tradiciones del cómic de superhéroes. Todo empezó con“El Flash de dos mundos”, una mítica aventura publicada por DC Comics en The Flash#123 USA (1961). Gardner Fox, bajo la dirección editorial de Julius Schwartz y con dibujos de Carmine Infantino, narró el encuentro entre Barry Allen, el Flash de la Edad de Plata, y Jay Garrick, el primer Flash, nacido veinte años antes, en la Edad de Oro. Ese cómic estableció que había dos tierras paralelas, una clásica y otra moderna, en que los personajes podían tener vidas divergentes o ser totalmente distintos unos de otros. Con sustanciales diferencias, Marvel trasladó esa estructura a sus cómics a comienzos del siglo XXI, cuando lanzó el Universo Ultimate, al margen del Universo Marvel convencional. Sin embargo, La Casa de las Ideas evitó el encuentro entre ambas orillas… Hasta que un buen día decidieron llevarlo a cabo.

 

En Spidermen, el Universo Marvel y el Universo Ultimate unen sus destinos. A un lado, tenemos el tradicional cosmos en el que se mueven los grandes iconos de La Casa de las Ideas. Al otro, la versión alterada del mismo, que viera la luz en el año 2000, con el nacimiento de Ultimate Spiderman. Durante todo este tiempo, ambas líneas han convivido y se han retroalimentado. La revolución de lenguaje y narrativa que impulsara al Universo Ultimate fue luego abrazada por la Marvel clásica, mientras que, a partir de “Ultimatum”, tuvo lugar un salto arriesgado dentro de la Línea Definitiva: Pasó a ser un mundo en el que los mutantes son perseguidos y asesinados por el gobierno, en que los Ultimates afrontan la decadencia de Estados Unidos… Y en el que Peter Parker ha sido asesinado y sustituido por un chaval afrohispano. Cuando estos dos mundos colisionan, es como si entraran en contacto el presente que es y el futuro que podría llegar a ser.

 

La génesis del proyecto tuvo lugar en la reunión de editores en la que se debía planificar el año 2012. Allí, Joe Quesada, Director Creativo de la compañía, sugirió el encuentro de Peter y Miles. Años antes, había llegado a decir una frase que algunos le echarían luego en cara: que el día en que Marvel publicara algo así se le habrían acabado las ideas, pero lo cierto es que el cambio que se había producido en todo ese tiempo, y fundamentalmente la sustitución del Peter Parker Ultimate por Miles, daba lugar a que, lo que antes parecía un puro ejercicio de marketing, se transmutara en un fascinante relato que merecía contarse. La ocasión coincidiría además con el cincuenta aniversario del nacimiento de Spiderman. Sí, no cabía duda: había llegado el momento propicio.

 

Entró entonces en juego Brian Michael Bendis. El que llevaba siendo guionista del trepamuros definitivo durante toda su existencia también había tenido oportunidad de escribir al Spidey clásico, pero sólo debido a la pertenencia del personaje a Los Vengadores. A este respecto, hay que decir que, para el escritor estrella de Marvel, la realización de este evento ni siquiera estaba en el escenario: era algo que se había descartado tiempo atrás y por eso todo el mundo daba por hecho que no ocurriría. Por contra, en el momento en que la posibilidad estuvo encima de la mesa, fue su más firme defensor. “Durante los primeros años de la línea Ultimate”, recordaría luego, “todo el mundo estaba convencido de que haríamos el crossover, porque es algo que entra en la tradición de los cómics. Pero no hay en realidad una historia en eso, sólo algo en plan ‘Ey, Peter se encuentra a una versión más joven de sí mismo, que está saliendo con una versión más joven de Mary Jane. Entonces, ella se enamora del Peter maduro y da escalofríos y todo se va a la mierda’. No valía la pena romper esa barrera, porque no había historia que contar. Lo dejamos de lado, e incluso Joe dijo que nunca lo haríamos, y en ese momento era cierto. Diez años después, las cosas han cambiado. Ahora, Miles Morales es el Spiderman Ultimate y hay una historia que merece la pena contar. Tenemos un chico que está aprendiendo a ser Spiderman, y entonces Peter viaja a este mundo para ver lo que ocurre después de que él muriera… Tío, esa es sin duda una historia que merece la pena contar”.

 

El último empujón llegó cuando alguien mencionó que 2012 sería el cincuenta aniversario de Spidey y que era el momento de lanzar algunas aventuras que no se hubieran hecho antes: “No dejé que acabaran la frase. ‘Sí, sí, sí, quiero hacerlo’, respondí”. A partir de ahí, Bendis tuvo libertad creativa absoluta, como explicaba el coordinador de la edición americana, Mark Paniccia: “Sabiendo que Brian había escrito algunas de las mejores historias de Spiderman jamás contadas, era evidente que no hacía falta darle ninguna dirección. Brian simplemente hace lo que mejor sabe: que el lector sienta como si estuviera allí. Experimentamos la tensión que se produce en el lugar, la electricidad acumulada en el aire, las intensas emociones de los personajes. Hay algunos momentos increíblemente poderosos para ambos Hombres Araña, pero especialmente con Peter. Hay una escena en concreto que me pareció capaz de romperte el corazón, pero no es algo que me sorprenda, viniendo del hombre que hiciera llorar a los lectores con la muerte del Peter Parker Ultimate”.

 

La última condición que Bendis puso para escribir el cómic fue que Sara Pichelli fuera quien lo dibujara. Era algo en lo que ella no estaba muy conforme en un primer momento, porque le sorprendía que el guionista deseara que, por lo tanto, no siguiera en la colección abierta del Spiderman Definitivo. Se mantuvo escéptica hasta que se dio cuenta que la posibilidad de hacerse cargo del cruce entre los dos Hombres Araña era algo verdaderamente único. “Sara decidió convertir esto en su obra maestra, y desde luego que lo ha conseguido. Estas páginas son absolutamente impresionantes y Justin Ponsor también está haciendo el mejor trabajo de su vida”, aseguraba Bendis, quien planificó un buen número de situaciones para el escalofrío del lector y el disfrute de sus compañeros de viaje. La excusa argumental de toda la aventura estaba en encontrar la manera de que los protagonistas confluyeran en un mismo escenario, y una vez conseguido eso, la trama fluía con toda la aparente sencillez que el guionista confiere a sus mejores obras. Entre dotar al cómic de peso emocional o sucumbir a la tentación de que ambos Hombres Araña luchen contra un buen número de sus principales villanos durante un montón de páginas, un Bendis más fiel que nunca a sus principios se quedó con la primera opción, aunque buscó la manera de que los lectores tuvieran su momento épico, con la aparición de las peores amenazas a las que han hecho frente ambos superhéroes, aunque fuera través de una ensoñación.

 

Saldada esa deuda, el aspecto que al autor le resultaba de verdad interesante consistía en que el Peter de toda la vida se enfrentara a un mundo en el que ha sido asesinado, en el que Gwen Stacy nunca murió y en el que las vidas de tía May y Mary Jane han sido radicalmente alteradas por la existencia de Spiderman. Desde el punto de Miles, se trata de conocer a la persona en que pudiera haberse convertido aquel que le sirvió de inspiración. El nuevo Spiderman no se para a distinguir entre un Peter Parker y otro. Para él, sólo hay uno: el que tiene ante sus ojos, que es una extensión del que nunca conoció, pero ha llegado a idolatrar. Sabiendo que, en un universo remoto, Peter ha logrado sobrevivir y madurar, acaricia la idea de que, algún día, él podría seguir esos pasos: convertirse en el Spiderman que todavía no cree que pueda llegar a ser. De alguna manera y aunque no participe de la historia, el Peter Parker Ultimate está presente en cada página y su trágico final importa más que nunca.

 

Por su parte Pichelli abandonó sus resquemores una vez que leyó el guión de Bendis y supo que había nacido para dibujarlo. A la hora de acometer las páginas en las que se produce el encuentro entre el Peter Parker del Universo Marvel clásico y la tía May y la Gwen Stacy del Universo Ultimate, la artista no pudo evitarlo más, y rompió a llorar por la emoción contenida en aquellas viñetas. “Vale, lo has conseguido, ¿satisfecho?”, dijo a Bendis. Y éste supo que la reacción de los lectores sería exactamente la misma. “Hay un montón de momentos extremadamente emotivos”, comentaba luego. “Algunos casi son surrealistas, pero creo que representan también una catarsis. Puede que tengamos toda esa acción, porque Mysterio monta una bien gorda, y estamos viendo a los dos Spiderman luchando por sus vidas, pero la verdadera historia es la que late por debajo y apela a las emociones”.

 

En el momento de su publicación, Spidermencolmó y superó las aspiraciones que pudiera tener cualquier lector hacia un proyecto de estas características. No sólo supuso una aventura con un componente decididamente especial que apelaba a los sentimientos más que a la razón, sino que abrió la puerta a nuevos horizontes por explorar. Sólo con el tiempo, comprenderíamos que el destino de Miles Morales quedó tasado el día que él y Peter Parker se conocieron.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 34

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LOS PRIMEROS BALANCEOS DE MILES MORALES: EL MERODEADOR

Tienes trece años, vives en Brooklyn, vas a una escuela dedicada a alumnos brillantes como tú, estás en medio de una explosión hormonal, cada cosa que te ocurre parece la más importante que haya sucedido jamás, tus padres no te comprenden, perteneces a una minoría racial, y por si fuera poco una araña modificada en un laboratorio te ha transformado en un superhéroe. Uno muy especial: el que ha elegido el destino para sustituir a Peter Parker, el chaval que viviera y muriera salvando al mundo y a los suyos bajo la identidad de Spiderman. Eres Miles Morales, eres el nuevo Spiderman y pronto descubrirás que tú tampoco lo vas a tener fácil.

Hay una lección que Brian Michael Bendis aprendió muy bien durante todos los años en que estuvo narrando las aventuras de Peter Parker como el joven Hombre Araña del Universo Ultimate. No basta el traje, o los poderes, o ni siquiera el nombre, para convertirse en Spiderman. El personaje más popular de Marvel lo es por muchas otras razones, pero la primera de ellas resulta evidente para cualquiera: se trata de la persona debajo de la máscara. Peter Parker no era la identidad civil que se había creado Spiderman para pasar inadvertido entre sus semejantes. Todo lo contrario: Spidey era en realidad el desahogo de Peter para huir de las preocupaciones del día a día, pero también algo más, el recordatorio permanente de un error trágico y fatal, el que condujo a la muerte de su Tío Ben después de que dejara escapar a su asesino. El papel del trepamuros tiene dos caras. Está la parte colorista y divertida, la de saltar por los tejados, balancearse entre los edificios de Nueva York, derrotar coloridos villanos y burlarse de los editores con afición a gritar. Pero también está la parte dolorosa. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, es una lección que Peter aprendió por el peor de los métodos posibles, en sus propias carnes, y es algo que Miles Morales todavía tiene que descubrir en estos primeros pasos de su carrera como superhéroe.

 

Porque Miles ha aceptado el papel que el destino le ha querido otorgar y ha comprendido que no es un juego de niños: el tipo que antes hacía lo mismo que él hace ahora fue asesinado por un monstruo horrible. Pero, por mucho que le haya impactado la historia de Peter Parker, es algo que le ocurrió a otro. A Brian Michael Bendis le falta hacerlo íntimo y personal. Y a tal fin está consagrado el segundo volumen de las aventuras del nuevo Spiderman. Miles también tiene un tío. Se llama Aaron, y no tiene nada que ver con el Tío Ben. Más bien es todo lo contrario. Si el Tío Ben se alzó como el mentor póstumo de Peter, que asumió sus lecciones como las máximas por las que guiarse en la vida, Miles va a encontrar en el tío Aaron a un maestro cuyas enseñanzas ni siquiera desea y cuya moral le sitúa en las antípodas de Ben Parker. A veces, el juego de buscar paralelismos entre personajes similares resulta más efectivo cuando funciona de manera inversa.

 

Y pese a que hemos cambiado de trepamuros, Bendis continúa estableciendo ecos entre el Universo Ultimate y el Universo Marvel clásico. De esta manera, ahora presenta a una nueva versión de El Merodeador, el personaje del mismo nombre que hiciera su debut enAmazing Spider-Man#78 USA (1969. Marvel Gold. El Asombroso Spiderman: Por fin desenmascarado). Hobie Brown era un adolescente afroamericano que vivía en el Bronx y tenía un trabajo como limpiaventanas, hasta que fue despedido y decidió aprovechar su talento de inventor para crearse un traje de enmascarado con el que trepar por las paredes, llevar a cabo un robo y, ya en su identidad civil, devolver el botín y convertirse en un héroe. Spidey conseguía convencerle de que desistiera de tales propósitos, y El Merodeador abandonó la senda del crimen para convertirse en un héroe más y, ocasionalmente, echar una mano al cabeza de red. Hay un dato curioso al respecto, y es que el nombre de El Merodeador fue sugerido a John Romita por su hijo Johnny, un chaval que años más tarde se convertiría en el legendario artista al que todos conocemos como John Romita Jr. Hay algunas circunstancias del original que se repiten con la versión Ultimate, pero más allá de esos pocos detalles Bendis ha ido con él por un camino totalmente distinto. Así, la referencia fundamental a la hora de diseñar el disfraz y las armas que utiliza el villano no es otra que la de El Conmocionador, otro villano arácnido de los dorados tiempos de Romita, con traje acolchado y muñequeras repulsoras, que de hecho ya cuenta con su propia versión Ultimate: Peter y él se encontraron en unas cuantas ocasiones, en las que el villano siempre quedó en el más absoluto de los ridículos. Como muestra, echa un vistazo a Ultimate Spidermannº 2: Curva de aprendizaje y Ultimate Spidermannº 8: Veneno. Allí podrás constatar que los repulsores de El Conmocionador definitivo tienen un diseño distinto al del villano clásico, mientras que los que usa El Merodeador, así como el efecto visual del disparo, son casi idénticos a los del original. En el extremo opuesto se sitúa otro contrincante clásico que pasa por proceso de actualización. Se trata de El Escorpión, aunque en este caso puede afirmarse que con el criminal de cola mecánica y vistoso traje no le une nada más que el nombre. Bendis ha creado desde cero a un Escorpión que parece haberse escapado de algún episodio de Breaking Bad.

 

El guionista se reserva además nuevas conexiones del nuevo trepamuros con el viejo. En estas páginas, veremos a Miles luchar contra El Anillador, aquel ratero que siempre hacía el ridículo cuando se enfrentaba a Peter, o contra el mucho más peligroso Rojo Omega, y también tendremos la ya clásica visita a comisaría, donde volvemos a encontrarnos la inevitable escena con algún tipo disfrazado de superhéroe siendo custodiado por la policía. Fue una tradición que comenzó en los inicios del primer Ultimate Spiderman, cuando lo dibujaba Mark Bagley, y luego se seguiría viendo a lo largo de toda la serie, incluso cuando fueron otros los artistas. En el lado de la ley, apunta la vuelta de un viejo amigo, Frank Quaid, el capitán de policía que fuera el sustituto de la Capitana Jean DeWolff tras la muerte de ella y que ayudó a Peter en unas cuantas ocasiones. Su debut tuvo lugar enUltimate Spider-Man#110 USA (2007. Ultimate Spiderman nº 19; La saga del clon). Al contrario que DeWolff, que estaba metida hasta las cejas en la corrupción policial, Quaid es un tipo honesto y en el que se puede confiar. Por último, en estas páginas nos aguarda el regreso de dos personas fundamentales y muy cercanas a Peter Parker, destinadas a jugar un papel de referencia en la vida del nuevo Spiderman. Con la mayor naturalidad del mundo, gran parte del reparto de la anterior serie va uniéndose al mundo de Miles Morales.

 

El terreno artístico ofrece nada menos que a tres dibujantes para un único volumen. El primero es Chris Samnee, un maestro de la línea simplificada, el estilo narrativo cartoony la elegancia personificada, que con posterioridad alcanzaría la aclamación popular gracias a su trabajo junto a Mark Waid en Daredevil. A continuación, regresa brevemente la creadora gráfica de Miles, Sara Pichelli, aunque pronto ha de marcharse hacia otro destino, también relacionado con nuestro héroe, y que será recopilado en el siguiente tomo. Se trata, nada menos, que del encuentro entre Miles y el Peter Parker clásico, de la Tierra-616. Pichelli se resistió con uñas y dientes a dejar de dibujar la serie, pero Bendis la convenció de que ninguna otra persona podría encargarse de ese crossoverentre los dos Hombres Araña, Por último, entra en juego David Marquez. Más allá de la anécdota de que un latino dibuje al personaje latino más destacado de Marvel, este artista nacido en Londres pero crecido en Houston, proviene del campo de la animación, donde trabajó en A Scanner Darkly (2006), aquel extraño experimento que adaptaba un relato de Philip K. Dick mediante la técnica de la captura de movimiento. Posteriormente, cambió de sector, para saltar a los cómics, donde abordó varios proyectos independientes, así como algunos encargos de Image, antes de llamar la atención de Marvel, donde realizaría episodios sueltos en diversas series antes de pasar a ocuparse dePrimera temporada: Los 4 Fantásticos.De ahí saltó a Spidey, lo cual fue una toda una sorpresa para él: “Tuve que releer varias veces el correo electrónico para estar seguro de que no me estaba imaginando cosas”, bromeaba. “He estado leyendo la serie intermitentemente desde que empezó, pero me quedé atrapado con ‘La muerte de Spiderman’ y con el lanzamiento del nuevo trepamuros. Me siento increíblemente honrado de que me ofrezcan un proyecto tan importante en un punto tan relativamente prematuro de mi carrera”.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 33

EL NUEVO SPIDER-MAN: UN HOMBRE ARAÑA PARA EL SIGLO XXI

Su nombre es Miles Morales, apenas es un crío y ya se ha alzado como el personaje más importante del cómic en los últimos años. Todo empezó el día en que una noticia golpeó los informativos de todo el mundo: ¡Spiderman había muerto! La versión Ultimate del superhéroe por excelencia había sido asesinada por El Duende Verde, en el último número de su colección. Brian Michael Bendis, quien fuera el responsable del lanzamiento de la serie y llevaba escribiéndola durante la friolera de 160 entregas repartidas a lo largo de toda una década, ponía un punto y final brillante a la historia de su Peter Parker… Pero en realidad se trataba de una maniobra necesaria para llevar a cabo una operación mayor.

 

 

Poco tiempo después, la imagen de un nuevo Spidey causaría una conmoción popular todavía más grande que la muerte del trepamuros original. Marvel mostró la portada y unas pocas páginas de Ultimate Comics. Fallout #4 (2011), en las que se podía apreciar que el que estaba llamado a sustituir a Peter Parker era un joven negro. Se trataría de Miles Morales, un chaval de Brooklyn, hijo de padre afroamericano y madre hispana. La controversia golpeó como nunca antes había ocurrido, con gran cantidad de ataques de corte racista contra la editorial en general y contra el propio Brian Michael Bendis en particular, mientras que la mayoría de lectores felicitaban a ambos por una decisión tan valiente como arriesgada… ¡Y todavía no había aparecido el primer número de la serie mensual protagonizada por Miles!

 

Pero, ¿cómo se gestó realmente el nacimiento del nuevo Spiderman? En contra de la opinión de quienes, sin tener el menor dato al respecto, pensaban que se trataba de una mera operación de marketing propiciada desde las altas esferas de Marvel, hay que aclarar que la idea partió del propio Brian Michael Bendis, quien es padre de dos niñas adoptivas de raza negra. El guionista, considerado el más importante autor del mercado estadounidense en lo que va de siglo, había cocinado junto a Joe Quesada, el anterior Director Editorial de Marvel, las circunstancias de la muerte de Peter. Entre ellas estaba que se trataría de un suceso dramático que contemplarían millones de personas, lo que serviría para que un nuevo personaje decidiera tomar el manto del primero. “Entonces, Joe y yo hablamos acerca de quién sería este nuevo Spiderman: de dónde vendrían sus valores y cuál sería su punto de arranque”, recuerda Bendis. “Ambos estuvimos de acuerdo en que todavía tenía que tratar acerca de que ‘Un gran poder conlleva una gran responsabilidad’, de que tenía que tratar acerca del legado de Peter Parker. A causa de eso, es una historia de Spiderman. El traje por sí mismo no hace que Spiderman sea Spiderman. Peter Parker hace que Spiderman sea Spiderman. Así que teníamos que encontrar la manera de que Peter hiciera también que este joven fuera Spiderman”.

 

Tanto Bendis como Quesada se plantearon la opción de que el nuevo trepamuros fuera alguien que los lectores ya conocieran o que hubieran asumido la personalidad del Hombre Araña en otras encarnaciones, pero finalmente optaron por desechar esa posibilidad. Temían, por ejemplo, que si el elegido era Ben Reilly, el clon arácnido en el Universo Marvel clásico, el peso de su nombre recaería sobre cualquier cosa que hicieran; si optaban por Miguel O’Hara, el Spidey del año 2099, todo el mundo esperaría que, en algún momento dado, el héroe daría un salto en el tiempo, así que tacharon esas opciones. “Quería crear un nuevo personaje y quería poner un nuevo juguete en la sala de juegos”, reconoce el guionista. “Marvel ha sido muy buena conmigo y yo he funcionado bien con las creaciones de otras personas, así que quería dar algo a cambio. Ya he matado a demasiados personajes. Mi regla es que, por cada diez personajes que mate, tengo que poner un nuevo juguete en la sala de juegos”.

 

Bendis ya tenía en mente que el renovado Spidey sería de una etnia diferente a la de Peter Parker, cuando vio al actor de color Danny Glover, de la teleserie Community, disfrazado como Spiderman, lo que formaba parte de una campaña para hacerse con el papel en la nueva franquicia cinematográfica del trepamuros que se estaba poniendo en marcha en ese momento. El escritor pensó que Glover tenía un aspecto magnífico y que le gustaría leer un cómic en que tal cosa ocurriera. Hasta el momento, Marvel contaba con personajes de diferentes razas y etnias, pero ninguno de los principales de la factoría dejaba de ser caucásico. Eso respondía a que iconos como el Capitán América, Hulk, Iron Man, Thor, Los Cuatro Fantásticos o el propio Spiderman habían nacido en la primera parte de los años sesenta, en un Estados Unidos muy diferente al actual, en el que todos los héroes relevantes pertenecían a la misma raza. Spiderman de hecho ya había introducido cambios revolucionarios, al tratarse de un chico de extracción humilde, al contrario que millonarios como Tony Stark. A lo largo de esa década y en paralelo con la lucha por las libertades y la igualdad que se viviría en el país, Marvel fue pionera al atreverse a mostrar héroes o secundarios negros, como serían los casos respectivos de Pantera Negra o Robbie Robertson, del Daily Bugle, y ya en los setenta habría una auténtica explosión de diversidad, con la llegada de Luke Cage o Blade… ¡Pero ninguno de ellos estaba detrás de la máscara de Spiderman, el personaje que más y mejor había simbolizado a La Casa de las Ideas a lo largo de las décadas!

 

Para Bendis, había llegado el momento de cambiar las reglas, de crear un nuevo superhéroe con el que se pudieran identificar sus propias hijas y millones de chavales en todo el mundo. “¿No sería estupendo para ellos tener a un héroe que les representase, igual que Peter Parker ha representado a tantos y tantos chicos?”, se preguntaba. En los últimos años, su vida había cambiado, después de que formara una familia interracial e intercultural y conociera a personas que no solían encontrar equivalentes en el mundo de los cómics, pero que eran demasiado interesantes como para no hablar de ellas.La trama situaría también al protagonista en un ambiente poco habitual en las viñetas: en el comienzo del relato, Miles consigue una plaza para estudiar en una de las llamadas Escuelas Charter, una tipología muy especial de colegios públicos que existen en Estados Unidos y que, aunque reciben financiación pública, funcionan de manera independiente y suelen aplicar sistemas innovadores de estudio. Este detalle específico respondió a una sugerencia de Joe Quesada.El proyecto encontró además el eco necesario en el sustituto de éste, Axel Alonso, quien se mostró entusiasmado y convencido de que había que llevarlo a cabo. “Es muy fácil acusarnos de que somos políticamente correctos”, explicaría Alonso, a su vez de origen hispano. “Sé que esto no viene de ninguna actitud políticamente correcta. Brian no se considera así. Yo tampoco. Soy liberal en algunos asuntos y conservador en otros. Se trata de algo tan simple como que los cómics de Marvel reflejan el mundo en todas sus formas, tamaños y colores. Afuera hay una audiencia sedienta de un personaje como Miles Morales”.

 

El presente tomo, además de recuperar el debut de Miles Morales, contiene la primera de sus aventuras, que llevaría a cabo Bendis junto a la artista italiana Sara Pichelli, quien también se había encargado del diseño del joven héroe y muy pronto se alzaría como una auténtica estrella. El primer arco argumental comienza antes de la muerte de Peter Parker y, por lo tanto, antes del momento en que supimos de Miles por primera vez. La trama nos guía a través de su origen y hasta que se hace con el uniforme arácnido, y a lo largo de la misma Bendis establece interesantes paralelismos con el debut del Peter Parker definitivo, que pudiera verse en Coleccionable Ultimate nº 1. Ultimate Spiderman nº 1: Poder y responsabilidad.

 

Ambos cómics empiezan de la misma manera: con Norman Osborn y las respectivas arañas que cambian la vida de los protagonistas. Las sutiles diferencias, más allá del estilo de dibujantes tan distintos como Mark Bagley y Pichelli, denotan el cambio que se ha producido entre una y otra historia. Mientras que la araña de Peter llevaba apuntado en su cuerpo un “O0”, la de Miles tiene un “42”, y aunque Norman Osborn está presente y hablando del mito de Atenea en las dos ocasiones, en la primera le acompañaba su fiel Justin, mientras que aquí cuenta con el doctor Markus como asistente. El particular juego sigue adelante a lo largo de todo el volumen. Así, los tíos de ambos personajes tienen un destacable papel como detonantes de los acontecimientos, pero mientras que el tío Ben era un faro moral para Peter, Aaron no es precisamente una buena referencia para Miles, papel que queda reservado a su padre. Otro detalle interesante lo encontramos en la primera noche con poderes de ambos jóvenes. Peter acababa colgado del techo de su habitación, emocionado ante las perspectivas que se abrían ante él, y lo mismo le pasa a Miles, sólo que él, en realidad, teme lo que pueda ocurrir a partir de este momento. Paradójicamente, estos parecidos sirven para que las diferencias resalten todavía más. En este aspecto, destaca que algunos de los poderes conseguidos por Miles tras la picadura de la araña, como la invisibilidad o su “toque eléctrico”, tengan poco que ver con los del trepamuros original. Por último, la diferencia más grande de todas entre Peter y su sustituto está en la edad. Mientras que el trepamuros original contaba con dieciséis años, Miles apenas ha cumplido los trece. Son apenas tres años de diferencia, pero en esas edades tan críticas media un abismo. “Todavía no sabe qué camino tomará”, dice Bendis. “Tiene muchas posibles direcciones ante él. Cuando eres tan joven, tus ojos están muy abiertos. Es una perspectiva que no hemos visto antes en los cómics de superhéroes”.

 

La llegada del nuevo Spiderman sirvió, además, para abrir la tercera fase del Universo Ultimate. La línea se completaría con el retorno de los Ultimates, esta vez con un formidable equipo autoral, formado por Jonathan Hickman y Esad Ribic, y con el nuevo destino de los mutantes, después de que hubieran sido condenados a la clandestinidad. De las tres colecciones, y pese a la ambición depositada en su puesta en escena, sólo la de Miles Morales conseguiría alzarse entre las citas ineludibles de los aficionados marvelitas, prueba de que Bendis, con la ayuda de Pichelli, había concebido a un héroe verdaderamente especial. Diez años antes, en el año 2000, había ofrecido la actualización perfecta del trepamuros. Con Miles Morales, sin embargo, conjuraría el perfecto Spider-Man para el siglo XXI.

 

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 32

EL DÍA DESPUÉS DE LA MUERTE DE ULTIMATE SPIDER-MAN: RÉQUIEM POR UNA ARAÑA

Hay dos tipos de escritores. Los que orquestan sus relatos en función de los acontecimientos que en ellas se cuentan, como si se trataran de libros de historia, y los que dejan caer el peso de la narración sobre los protagonistas, el moldeado de su carácter y la respuesta que tienen ante una determinada situación. A la hora de abordar la muerte de un importante personaje, los primeros pondrán el acento sobre el hecho en sí, mientras que los segundos prestarán también su mirada a las consecuencias que lo ocurrido tiene para el entorno. Brian Michael Bendis, el hombre que creó al Spiderman definitivo, el hombre que también decidió acabar con él, pertenece al segundo grupo.

 

 

Hace algunos años, Bendis colocó la muerte de La Avispa como la más importante tragedia del fin de”Invasión Secreta”, una destacada saga del Universo Marvel convencional, en la que los Skrull lanzaban un brutal ataque contra la Tierra. El guionista dijo entonces que no entendía cómo era posible que hubiera autores que asesinaran a personajes importantes para luego salir corriendo de la colección en la que lo habían hecho, como si de verdad hubieran eliminado a una persona real y esperaran que la policía les fuera a interrogar. Para Bendis, lo interesante no es la muerte en sí misma, que puede resultar más o menos creíble, más o menos dramática, más o menos espectacular. Lo importante es lo que ocurre después, las consecuencias que esa muerte tiene para aquellos que rodeaban al fallecido. Cómo conduce a situaciones inesperadas, a territorios por cartografiar, a nuevas historias, en definitiva.

 

Cuando alguien falta, sólo es posible medir la dimensión del vacío que deja su ausencia fijándose en aquellos que lo rodean. Ése es uno de los propósitos a los que obedece este volumen: seguir de cerca a las personas que han sido relevantes en la vida de Peter Parker. Familia, amigos, amantes, otros héroes… Todos desfilan por las siguientes páginas, cada uno con diferentes reacciones, tan naturales que parece como si Bendis nos hubiera colado en un auténtico sepelio; tan escalofriantes que algunas pueden situarse entre los momentos clave de la serie; tan catárticas que marcarán el comportamiento futuro de todos esos personajes. La sombra de “Funeral por un amigo”, la aventura publicada por DC Comics tras la “muerte” de Superman a principios de los años noventa, se hace sentir en estas páginas, aunque se trate de dos historias diferentes. Mientras que aquél era un relato colegiado, del que participaban diferentes guionistas y editores, aquí tenemos una historia de autor: impulsada y materializada por un único responsable, aunque a partir de su ejecución entren otros escritores en el juego.

 

Bendis es un autor mediático. Uno de esos pocos que, como Mark Millar, Ed Brubaker o Grant Morrison, tienen garantizada la atención de los lectores y los periodistas especializados, a veces incluso de los generalistas. “La muerte de Spiderman” era un evento a difundir de manera viral y a fe que logró su propósito de posicionarse en grandes titulares de multitud de medios. Pero a veces supone mucha menos dificultad atraer los focos sobre algo que va a publicarse que mantenerlos una vez se ha publicado. La decepción puede ser proporcional a las expectativas, por lo que hay que estar a la altura: el trágico fin de Peter Parker no sólo cumplió aquello que prometía, sino que abrió las puertas a algo mucho más grande, a un salto al vacío como nadie había podido prever, pero en el que Bendis, y también Marvel, llevaban un tiempo trabajando.

 

La historia se convierte pues en una despedida al mundo que fue y que agoniza, a un Universo Ultimate que, con la desaparición de Peter Parker, se ve radicalmente alterado, y ahí está en la otra razón de ser del relato: la de plantar las semillas del futuro y situar las bases por las que se movería este landscapeen lo sucesivo. La revolución que tuvo lugar tras “Ultimatum” se lee ahora en clave de periodo de transición hacia otro escenario, uno en el que no sólo se hace irrelevante el espejo con el Universo Marvel clásico, sino en el que además se busca la divergencia y la sorpresa por encima de cualquier otra consideración. A ese respecto, no es extraño encontrarse, en el curso de la trama, destellos de lo que vendrá, en los que Bendis cede las tareas narrativas a sus futuros compañeros de franquicia. Jonathan Hickman avanza hacia el siguiente capítulo en la saga de los Ultimates al tiempo que revela el destino de Reed Richards tras los acontecimientos de “La trilogía del enemigo definitivo”; y Nick Spencer une a Kitty, Bobby y Johnny en lo que podría calificarse como la nueva encarnación de La Patrulla-X sin perder de vista a la fuerzas oscuras que mueven ficha contra los mutantes… Pero todo eso empequeñece ante la maniobra que nos procura el guionista principal: la llegada de Miles Morales, el nuevo Spiderman, aquél que está llamado a sustituir a Peter Parker. Esta es la culminación de la idea que el autor puso encima de la mesa con la muerte del trepamuros: el momento dramático, tan impactante que recorriera el mundo entero a golpe de telediario, no sería sino el resorte para sustituir a Peter por un nuevo trepamuros para el siglo XXI que soltara amarras con elementos del mito que se circunscribían a su época.

 

Todo empezó por pura casualidad, como tantas grandes ideas, cuando Bendis vio al actor afroamericano Danny Glover vistiendo un traje de Spiderman en un episodio de la teleserie Community. Al guionista se le encendió entonces la bombilla: era una idea revolucionaria y provocativa, a la par que moderna. Niños como sus propias hijas adoptivas, ambas de raza negra, se sentirían más identificados que nunca con Spiderman si éste era un chaval como ellos: inteligente, empático con el dolor ajeno… y negro. En Marvel, que ya habían barajado un cambio similar un par de años antes, coincidiendo con la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, estuvieron de acuerdo en que era el momento de lanzarse a la piscina. Miles Morales se presentaría en el cuarto episodio de la historia, con una portada en la que se ocultaba premeditadamente su rostro, sólo para enseñarlo en unas páginas interiores dibujadas por Sara Pichelli, una artista de origen italiano que ya dibujara algunas de las historias de Peter en el periodo que acababa de terminar, pero que era una desconocida para la mayoría de los lectores. Sería la dibujante de la serie que, a renglón seguido, estrenaría el nuevo trepamuros, mientras que Bendis se mantendría como guionista: seguía dispuesto a quedarse allí todo el tiempo que le permitiera la editorial.

 

La reacción a la llegada de Miles Morales fue estruendosa, global y en todos los sentidos imaginables: desde los que se quedaron prendados de Miles nada más verlo hasta los que no entendían que aquel chavalín pudiera ser el Hombre Araña, y por supuesto hubo respuestas con un evidente marchamo racista, que no hacían sino confirmar lo apropiado por parte de Marvel de aquel movimiento tan valiente. El común de los lectores sabíamos que Peter era insustituible, que cualquier intento de recambio del personaje clásico se había estrellado contra el muro de la indiferencia, pero, de alguna forma, a tenor de cómo se habían desarrollado los acontecimientos, intuimos que aquello iba en serio, que podía funcionar y ofrecernos un Spiderman como no habíamos conocido nunca antes. Peter Parker estaba muerto, pero su legado viviría para siempre.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 31

SPIDER-MAN, MARVEL Y LA GUERRA CONTRA EL TABAQUISMO INFANTIL

En diciembre de 1991, Marvel lanzó este cómic benéfico, auspiciado por la American Cancer Society y especialmente orientado a tratar el problema del tabaquismo entre los niños:

Además de la historia, incluía información alrededor del problema:

En 2002, se rehizo el cómic, actualizando el look de los personajes y el estilo de dibujo:

 

 

Este verano, Marvel ha lanzado Moon Girl & Devil Dinosaur #31 USA, también centrado en el tabaquismo infantil:

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