OJO DE HALCÓN Y SOLDADO DE INVIERNO: RELATOS DE SUSPENSE

Esta historia empieza en el pasado. Es un pasado remoto, de varias décadas atrás, pero también un pasado cercano, de apenas unos meses. Y, en cualquiera de los casos, mira hacia el futuro: el de un gigante, Marvel Comics, que apuesta por volver a serlo, y no sólo por volumen de producción o éxito de ventas, sino por relevancia. En el pasado remoto, nos encontramos con Tales of Suspense, la denominación a la que responde nuestra aventura. Se trataba de una cabecera creada por Marvel antes siquiera de que llegara a convertirse en la Marvel que hoy conocemos. Porque… todavía estaba sumergida en la oscura Era Atlas de los años cincuenta, una década en que los superhéroes habían desaparecido y su retorno todavía no se esperaba. En concreto, el primer número de Tales of Suspense llegó a los expositores con fecha de portada de enero de 1959, por lo que lo más probable es que su lanzamiento tuviera lugar a finales del 58. La portada, con unos astronautas enfrentados contra un alienígena verde, ejemplificaba aquello podía encontrarse en su interior. Cada número contaba con varias historias de ciencia-ficción, aunque alguna podía visitar otros géneros. Al Williamson, Don Heck, John Buscema, Steve Ditko, Russ Heath y otras leyendas de la época desfilaron por sus páginas, sobre guiones habitualmente escritos por Stan Lee y su hermano Larry Lieber.

 

La serie continuó su camino, alineada con el resto de títulos antológicos de Atlas, entre los que se encontraban Tales To Astonish, lanzado simultáneamente a Tales Of Suspense, Journey Into Mystery o Strange Tales, pero con el cambio de década, llegaron los superhéroes a la editorial, el Universo Marvel echó a andar y el género colonizó todos los títulos antológicos que producía el Bullpen. En Tales Of Suspense #39 USA (1963), irrumpió Iron Man, que compartiría ubicación con Capitán América desde Tales Of Suspense #59 USA (1964). El motivo de que la entonces pequeña compañía amontonara a sus creaciones en espacios tan estrechos estaba en las limitaciones de su modelo de negocio, que sólo le permitía lanzar cada mes un número limitado de títulos. Esa restricción terminó conforme Marvel crecía, de tal manera que el contenedor de títulos antológicos iría quedando atrás a finales de los años sesenta. En el caso que nos ocupa, Iron Man consiguió su propio título y se independizó, mientras que Tales Of Suspense pasó a estar protagonizado en su totalidad por el Capitán América y a tomar el nombre del Centinela de la Libertad, coincidiendo con la llegada de su centésima entrega, datada en cubierta en abril de 1968.

 

Viajamos ahora hasta el pasado cercano, en concreto hasta 2017, año en que Marvel lanzó “Imperio Secreto”, un evento en que el Capitán América era suplantado por una versión malvada de sí mismo, que conseguía hacerse con el control de Estados Unidos. En el séptimo número de la serie troncal, un plan de La Viuda Negra para eliminar al villano no podía terminar peor: el Capi Hydra sobrevivía y, a su vez, asesinaba a Natasha, rompiéndole el cuello con su escudo, en una escalofriante escena orquestada por Nick Spencer y Andrea Sorrentino. La saga se volvía más oscura conforme avanzaba la trama, hasta desembocar en su conclusión, durante la que el auténtico Capitán América reaparecía y derrotaba a su émulo. Como ocurre en tantas ocasiones, Marvel se reservó un extra, titulado Imperio Secreto: Omega, para atar cabos. Además de ofrecer un esclarecedor encuentro entre los dos Steve Rogers, adelantaba historias que nacerían del cierre. Una de ellas nos situaba en el funeral de La Viuda Negra, y contaba con las perspectivas de dos hombres que habían sido sus amantes. Ojo de Halcón, que asistía a la ceremonia roto por la pérdida, y el Soldado de Invierno, que desde la distancia contemplaba la escena mientras llevaba a cabo una investigación: la de los misteriosos asesinatos que estaban teniendo lugar y que, a sus ojos, sólo podían ser cometidos por la propia Natasha. La Viuda Negra no estaba muerta, sino que de alguna forma había logrado que todos los demás, salvo el Soldado de Invierno, llegaran a esa conclusión, y ahora podía desarrollar su trabajo sin cortapisas.

 

Este cómic retoma el argumento y lo lleva a las últimas consecuencias. Al circunscribirse en el landscape de Marvel Legacy, que apuesta por recuperar las señas de identidad de La Casa de las Ideas mediante una mirada hacia el pasado, el editor ejecutivo Tom Brevoort consideró que recuperar la mítica cabecera de Tales Of Suspense suponía un guiño interesante, no sólo por la carga nostálgica, sino porque la nueva historia contenía trazas de aquel viejo cómic: el debut de La Viuda Negra había tenido lugar en Tales Of Suspense #52 USA (1964), Ojo de Halcón le había seguido ese mismo año unos pocos números después, en Tales Of Suspense #57 USA, en ambos casos dentro del serial de Iron Man; en cuanto al Soldado de Invierno, su historia, como Bucky Barnes, fue narrada una y otra vez en el serial del Capitán América y sin duda pertenece al mundo de éste.

 

Tal punto de partida no debe engañar a los lectores, puesto que nos encontramos con un cómic que bebe muy poco de la nostalgia mientras se erige como un estupendo thriller, que mantiene la tensión y, sí, el suspense, durante las cinco partes en que se divide, y que redefine a sus protagonistas, especialmente a La Viuda Negra, de una insospechada manera. Es, con todas sus circunstancias en la mochila, una historia más próxima a lo que ha de venir que a lo que ya ocurrió. Hay una nueva Marvel naciendo del fuego de la que se ha consumido en estos últimos años, y cuya llegada se significa en la incorporación de C.B. Cebulski como Director Editorial. Es una Marvel que, una vez perdidas todas las grandes estrellas que construyeron el brillante comienzo del siglo XXI, busca el recambio generacional en figuras emergentes, que irrumpen con una ambición sólo equiparable a su talento: Jim Zub, Donny Cates o Matthew Rosenberg son algunas de ellas. Todas coinciden en venir del circuito independiente, pero, al contrario que ocurría con algunos de sus antecesores, quieren estar en Marvel no como un trance instrumental dentro de su carrera, sino como el mejor de los destinos posibles.

 

El caso que nos ocupa aquí es el de Matthew Rosenberg, con una interesante carrera en la que encontramos We Can Never Go Home, 4 Kids Walk Into A Bank y 12 Reasons To Die, dentro de Black Mask Studios; y varias miniseries del universo de Archie, además de su cada vez más abultada producción dentro de Marvel. Mapache Cohete, Guerreros Secretos o Kingpin le dieron la suficiente confianza como para acometer proyectos de la envergadura de La resurrección de Fénix, la etapa actual de El Castigador, por la que acaba de renovar, un relanzamiento de Los Nuevos Mutantes o el cómic que nos ocupa. A día de hoy, un proyecto digno, una historia interesante, un cabo que quedaba por atar. En el mañana… quizás uno de los ladrillos sobre los que se edificó la siguiente época de excelencia.

 

Artículo originalmente aparecido en Tales of Suspense presenta: Ojo de Halcón y Soldado de Invierno

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