LA VIDA DESPUÉS DEL APOCALIPSIS: BENDIS Y LAFUENTE REINVENTAN SPIDERMAN

Este tomo de Ultimate Spider-Man es diferente a todos los demás. Aquí arranca la etapa del Hombre Araña Definitivo posterior a los sucesos de “Ultimatum”, lo que supone un cambio radical en el planteamiento que hasta este momento había seguido su guionista y máximo responsable, Brian Michael Bendis. Decidido a ofrecer algo a los lectores que nunca hubieran visto en ninguna de las versiones de Spiderman, Bendis dio un golpe encima de la mesa y cambió de arriba abajo la cabecera, una verdadera revolución que venía subrayada por el hecho de que David Lafuente, un artista en las antípodas de Mark Bagley o Stuart Immonen, pasara a hacerse cargo del apartado gráfico.

 

Cuando se cumplían diez años del lanzamiento apoteósico de Ultimate Spider-Man, su padre legítimo, Brian Michael Bendis, no tenía programados grandes cambios para el personaje. El resto de la línea Ultimate requería un buen fregado, a nadie le cabía duda de ello, pero el caso de Spiderman era radicalmente distinto. La serie, gracias a la permanencia de Bendis en la misma y a que había contado con apenas dos dibujantes fijos en todo ese tiempo, conservaba los bríos, la solidez y el apoyo de los lectores con los que siempre había contado. La vida del joven Peter Parker hubiera permanecido inalterable, dentro de su inestabilidad habitual, de esa montaña rusa en la que el protagonista parecía eternamente subido, si no fuera porque, después de acudir a las reuniones editoriales preparatorias de “Ultimatum”, el propio Bendis se diera cuenta que allí había una interesante oportunidad que él tampoco quería dejar pasar. Su trepamuros podría haber permanecido al margen del evento, o haber participado de rondón, como había ocurrido en otras ocasiones puntuales, como el viaje al mundo del Escuadrón Supremo que se narró en Supreme Power, pero el guionista entendió que Spiderman no podía sustraerse al maremoto que arrasaría Manhattan, ni tampoco a las consecuencias que dejaría atrás.

 

No sería una aventura como otra cualquiera de la que salir más o menos indemne. Cientos de miles de neoyorquinos morirían. La ciudad quedaría arrasada. Los mutantes, a causa de que el instigador del desastre había sido Magneto, pasarían de odiados y temidos a directamente perseguidos por las autoridades, y aquí hay que recordar que Kitty Pryde, una de las integrantes de La Patrulla-X, había sido pareja de Peter… Demasiados elementos como para dejarlos pasar así como así. Una vez que lo comprendió, en la cabeza de Bendis se empezaron a mover los engranajes. “Ultimatum” no era algo que hubiera planificado él, y desde luego hubiera podido vivir sin la ola gigante, pero, una vez sabido lo que iba a ocurrir, ¿por qué no subirse a lomos de ella?

 

Por un momento, el guionista llegó a imaginar el más radical de los escenarios: ¿Y si la historia terminase aquí? ¿Y si Peter Parker muriera durante la historia, el final heroico y sacrificado que requería el Hombre Araña y que la continuidad tradicional siempre le había negado? ¿Y si acto seguido llegara un nuevo Spiderman que nada tuviera que ver con el original? La idea sedujo por un momento a Bendis, para abandonarla acto seguido. El público todavía no estaba preparado para algo así. Él tampoco. Él quería seguir contando la vida de Peter Parker, pero inspirado por la posibilidad, se atrevió a jugar con ella en los dos episodios que sirvieron de epílogo a la que había sido hasta entonces la serie mensual del personaje. Con Ultimate Spiderman: Réquiem #2 USA (2009. Coleccionable Ultimate nº 52. Ultimate Spiderman nº 24: Ultimatum) mantuvo el suspense acerca de si Peter sobrevivía a la catástrofe. En la última página, el Capitán América encontraba al chaval bajo los escombros, y en su viñeta final, el espectador se colocaba en el lugar del Capi cuando el héroe arácnido abría los ojos. Se despejaba entonces la mayor pregunta alrededor del Ultimate Spiderman post Ultimatum: bajo la máscara estaría Peter Parker.

 

Y es que, por un momento, los lectores llegaron a pensar lo contrario. El avance y la portada del primer número de la nueva etapa se habían publicado antes de que el Ultimate Spiderman: Réquiem #2 USA se pusiera a la venta. Bendis, responsable del avance era consciente del calendario, así que fue premeditadamente ambiguo al hablar de un “nuevo Spiderman”. ¿A qué se refería exactamente? La portada de David Lafuente tampoco ayudaba a discernirlo: su interpretación del lanzarredes era distinta a la de los anteriores dibujantes de la serie. Los que no sabían apreciar el estilo fresco y desenfadado de Lafuente se centraron en lo anecdótico, en las proporciones de la cabeza de Spiderman y en sus grandes ojos, para criticar la cubierta. ¿Y si Peter no fuera el elegido? Pero sí lo era. Todo cambiaría, es cierto, pero dos cosas permanecerían inamovibles: Peter seguiría siendo Spiderman, al menos de momento, y su vida seguiría estando llena de problemas.

 

La revolución se sustanciaba en otros aspectos. Durante las horas del maremoto, J. Jonah Jameson, el director del Daily Bugle, había contemplado los actos heroicos de Spiderman y comprendido que todas las acusaciones que le había lanzado en el pasado estaban equivocadas. Escribió entonces una emocionada crónica, que servía de guía narrativa a los dos números de Ultimate Spider-Man: Requiem, en la que elogiaba su entrega y se retractaba de injurias pasadas: “Héroe no es una palabra que use a la ligera, pero Spiderman define esa palabra en todos los sentidos”, decía Jameson, a sabiendas de que estaba firmando un obituario… ¡Sólo que Spidey lograría sobrevivir! En consecuencia, y gracias al editorial de Jameson, su consideración entre la opinión pública cambiaría después de la tragedia. Pero no por ello el Hombre Araña tendría las cosas más fáciles. Y tampoco Peter.

 

La nueva colección de Ultimate Spiderman arrancaba seis meses después de los sucesos de “Ultimatum”, que habrían sido determinantes para el protagonista y todos sus secundarios. “Quiero un statu quo como nunca se haya visto con Spiderman”, decía Bendis al respecto. “Ni en los cómics, ni en la tele, ni en el cine… ¡Creo que a todos le va a gustar lo que se encuentren!”. La primera sorpresa que los lectores encontrarían sería de naturaleza estética. Por aquel entonces, David Lafuente ya era una figura en alza dentro de Marvel. Había dibujado una estupenda miniserie de La Gata Infernal y Bendis había confiado en él para hacerse cargo de Ultimate Spider-Man Annual #3 USA (Coleccionable Ultimate nº 48. Ultimate Spiderman nº 22: Asombrosos amigos), aquel episodio tan delicioso en que se resolvía la tensión sexual entre Peter y Mary Jane, pero ningún lector imaginaba que Marvel fuera a confiar una de sus colecciones más importantes a un artista con su estilo, tan radicalmente opuesto al realismo, la épica y la espectacularidad de las vacas sagradas de la compañía. El gijonés no parecía un “dibujante de superhéroes”. Sus principales inspiraciones estaban en el terreno independiente. Sus puntos fuertes estaban en la interacción de personajes y en los entornos cotidianos. Bendis sabía, gracias al Annual, que podía dibujar a Spiderman, pero sobre todo sabía que podía convertir la serie en una comedia juvenil como nunca se hubiera visto. Alguien dijo del Spiderman clásico, el de Stan Lee y John Romita, que el lector estaba más pendiente de lo que ocurría a Peter que lo que le pasaba al trepamuros. Ahora sería más verdad que nunca. El joven héroe tendría una nueva novia, un nuevo trabajo y una nueva actitud, al tiempo que el hogar de tía May se convertía en una casa de locos que pronto recibiría los visitantes más inesperados. La nueva cabecera bien podría haberse titulado “La vida privada de Peter Parker”, porque todo giraría en torno a él.

 

Se trataba, en definitiva, de alterar el ADN del Universo Ultimate. Hasta entonces, este escenario servía para ofrecer versiones modernizadas de conceptos que ya se habían utilizado en el Universo Marvel tradicional. El propósito a partir de ese momento sería el de desmarcarse, de manera que la línea Ultimate cobrara independencia, caminara por libre y ofreciera aquellas historias que, por los motivos que fuera, no se pudieran narrar en la Tierra-616. Como había ocurrido en el año 2000, Spiderman sería el pionero del nuevo camino a seguir.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 25

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