1962-1966 1966-1972 1972-1975 1975-1981 // 1982-1984 1984-1988 1988-1994 1994-2002

Click aquí Abreviaturas

La saga de Ben Reilly  (¡Vamos a relanzar a Spider-Man!, parte 1)

Terry es un genio. Eso es lo que pensó Danny Fingeroth, el editor de las series arácnidas en 1994, cuando Terry Kavanagh le comentó una idea que revolucionaría verdaderamente los comics de Spider-Man. Y lo mismo opinó Tom DeFalco, el antiguo guionista de AS que en esos momentos era el editor jefe de Marvel. Lo que se le había ocurrido a Kavanagh, guionista mediocre que se encargaba de escribir Web of Spider-Man desde el número 97 (II 93), era traer de vuelta al clon de Spider-Man creado por Miles Warren en la clásica saga de los AS 147 al 149. El final de aquella historia era bastante ambiguo, ya que ni Peter Parker estaba seguro de ser el auténtico y no el clon creado por su enemigo. Por lo tanto, imaginarse cuáles son las intenciones de Kavanagh no es muy difícil.

Convencidos de que tienen en sus manos la saga más importante de la historia de Spider-Man, los equipos artísticos de las cabeceras arácnidas (entre los que se incluye un entusiasta Tom DeFalco, que se reserva para sí el guión de SS), se ponen a diseñar la macro aventura que ha dado en llamarse La saga de Ben Reilly. Y hay que reconocer que lo que planean es un intento de revolucionar totalmente al héroe... y, paradójicamente, volver a sus orígenes.

La premisa que desencadena los acontecimientos es otro duro golpe para Peter Parker: Tía May queda en coma tras sufrir un derrame cerebral. Esto hace regresar a Nueva York al clon de Peter, que no sólo no está muerto, sino que se ha pasado los últimos cinco años vagando por el mundo bajo el nombre de Ben Reilly. Su vuelta a casa hace que le entren las ansias aventureras, por lo que asume la superheroica identidad de la Araña Escarlata. Poco después regresa, también de entre los muertos, un genéticamente renacido Chacal, que desde el primer momento siembra la duda: ¿quién es en realidad el clon, Peter o Ben?

Paralelamente se producen otros hechos importantes. MJ revela que está embarazada justo cuando Spider-Man acaba de ser envenenado por el Buitre. Al héroe apenas le quedan unos días de vida si no da con el antídoto. La salvación llega de la manera más inesperada: el mismísimo Doctor Octopus cura a Peter (SS 221; II 95). El villano se justifica recurriendo a un cliché tan previsible como efectivo: su rivalidad con Spider-Man es, en cierto modo, la constante que ha dado sentido a su vida... y no quiere que eso cambie.

Pero la buena acción de Otto Octavius no se ve precisamente recompensada. Al final de la historia, el Doctor Octopus es asesinado por el misterioso Kaine, un personaje salido del pasado de Ben Reilly que acabará revelándose como el primer y fallido intento del Chacal de clonar a Peter Parker (SM 60;VII 95).

En el AS 400 (IV/95) tiene lugar un acontecimiento aún más trascendente. J.M. DeMatteis detiene momentáneamente el ritmo frenético de la saga para contar una emotiva historia: Tía May sale milagrosamente del coma, y pasa junto a Peter una apacible semana en su casa de Forest Hills. Un día, la anciana insiste en visitar el último piso del Empire State, lugar al que acudía en sus citas con Ben Parker. Mientras contemplan las vistas, May le pregunta a Peter qué se siente al surcar los cielos. Peter no puede creerlo, pero su tía lo confirma: ha sabido durante años que él era Spider-Man y, aunque siempre se ha negado a creerlo ante la horrible idea de que su sobrino arriesgara la vida, no puede evitar sentirse orgullosa de él. Esa misma noche, en su hogar de Forest Hills, Tía May se despide de Peter. May Reilly Parker ha muerto, y ni siquiera el más cínico de los fans del trepamuros ha podido evitar emocionarse.

 Sin dar tiempo a que Peter llore la muerte de su tía, la saga de Ben Reilly continúa. En el SS 226 (VII 95) sale a la luz lo que todo el mundo estaba esperando. Peter es el clon y Ben Reilly el auténtico Peter Parker. Al fin llega Clonación Máxima, saga de seis episodios que se desarrolla en agosto del 95 en las cuatro series regulares de Spider-Man, comenzando y finalizando en sendos especiales. Se trata de un auténtico e incomprensible mejunje de clones que pone fin a la historia con la muerte del Chacal.

Pero aún queda el gran acontecimiento final: en el SS 289 (XI 95) Peter cuelga las telarañas para dedicarse a su mujer y a su futuro hijo. Incluso se publica una serie limitada llamada La Aventura Final (XII 95 a III 96) en la que el matrimonio se muda a Portland donde Peter comienza a trabajar como científico y, para despejar cualquier duda, pierde sus poderes. La revolución arácnida se ha completado.

Por fin los responsables de las series del lanzarredes se paran a mirar atrás. ¿En qué han quedado sus buenas intenciones? El resultado ha sido una confusa historia a la que le sobran la mitad de las páginas. Los momentos supuestamente dramáticos, como la muerte del Doctor Octopus, dejan frío al lector. Y casi todas las sorpresas, como la propia revelación de que Peter es el clon, se las espera desde el principio hasta el fan menos atento.

Humm... Además, las ventas parece que no han subido, no... ¿Y los fans? ¿Qué piensan los fans? Que se lo pregunten al pobre Ben Reilly. A Ben le falta tiempo para sustituir a Peter. Tras un breve y olvidable interludio de dos meses (XI y XII 95) en los que las series arácnidas pasan a estar protagonizadas por la Araña Escarlata, Ben asume la identidad de Spider-Man. Marvel se ha atrevido a sustituir al hombre tras la máscara arácnida, pero hay un pequeño truco. En realidad, lo que se está intentando es volver a los orígenes: el nuevo Spider-Man está soltero y no tiene un duro.

El estreno de Ben Reilly como Spider-Man titular se produce en el Sensational Spider-Man 0 (I 96), una nueva colección arácnida que sustituye a Web of Spider-Man. Su guionista y dibujante es Dan Jurgens, el hombre que escribió la muerte de Superman. Durante los siguientes meses, se intenta crear un entorno interesante para Ben Reilly, que consigue un trabajo de camarero en un bar llamado The Daily Grind. Los propietarios y los habituales del bar se convierten en los secundarios. Reilly incluso tontea con una chica llamada Jessica (quien finalmente acabará resultando ser la hija del asesino del tío Ben).

Pero desde el primer momento se ve que la cosa no funciona. Ben Reilly no ha entrado con buen pie entre los fans arácnidos. En realidad hay división de opiniones: por un lado están los que han dejado de comprar la colección, y por otro los que directamente maquinan el linchamiento de los responsables del cambio. También hay dos lectores, uno en Oregon y otro en Arkansas, a los que les cae bien Ben Reilly.

El caso es que inmediatamente después de la sustitución de Peter, empieza a extenderse la idea de que el cambio ha sido un gran error. Muchos de los fans que compran la serie ni siquiera habían nacido cuando se publicó la saga del clon en 1974, y todos los comics del personaje que poseen están protagonizados por un Peter Parker que ahora resulta no ser el auténtico, que ha quedado ninguneado y sustituido por un desconocido con el que no existe conexión emocional alguna.

Así que Marvel apenas pierde tiempo en dar marcha atrás. En el SM 66 (III 96), Peter y Mary Jane regresan a Nueva York, y en el SS 237 (VIII 96), Peter recupera sus poderes.

Mientras, los responsables de las series arácnidas, encabezados por el nuevo editor del personaje, Ralph Macchio, buscan a contrareloj la manera de deshacerse de Ben Reilly. Pero dar coherencia a un cambio de rumbo tan brusco no es fácil. Se necesita una figura que esté detrás de la compleja trama de los clones, un villano con la suficiente entidad para haberle jugado a Peter Parker la peor pasada de su vida. Macchio y los suyos, con la autorización del nuevo Editor Jefe de Marvel, Bob Harras, deciden jugársela acabando la historia con una traca final que no dejará a nadie indiferente.

Para diciembre del 96 se anuncia Revelaciones, un crossover de las cuatro series arácnidas en el que la propia compañía asegura que se terminarán para siempre las historias de clones. Veremos a MJ dar a luz a su hija (AS 418; XII 96). Pero nace muerta. O eso la dicen, porque a los lectores se les indica bastante a las claras que la niña ha sido raptada. En la última viñeta del cómic vemos al responsable. Los fans no pueden creérselo.

 Revelaciones acaba en el SM 75 (XII 96)... de hecho, la colección ha cambiado significativamente de nombre, y ahora se llama Peter Parker: Spider-Man. Un tebeo escrito y dibujado con considerable fuerza por Howard Mackie y John Romita Jr., que desde la llegada del nuevo Spider-Man ha vuelto a ser uno de los dibujantes titulares del trepamuros.

La inquietante primera página nos muestra el aterrador regreso del mal. Después vemos a Peter Parker, vestido de Spider-Man, despertando de la inconsciencia en una sala oscura. Ante él se alza el responsable de todo su sufrimiento durante los últimos meses. Norman Osborn, EL DUENDE VERDE ha vuelto.

Las justificaciones poco importan. Un desconocido factor curativo que le salvó de su aparente muerte en el AS 122, una estancia en Europa formando un nuevo imperio criminal, el retorno provocado por la muerte de su hijo Harry, y el plan definitivo para destruir a Peter Parker, el único y auténtico Spider-Man, haciéndole creer que es un clon. El caso es que Norman está vivo. Algunos fans consideran su resurrección un sacrilegio, y otros creen que es el único hombre que podía estar tras la trama de los clones, el más grande y aterrador villano, el mal que retorna con su verdadera máscara.

Pero aún queda un cabo suelto: Ben Reilly. Un cabo que hay que cortar de manera inmisericorde, sin que quede la más mínima sombra de duda. Por ello, el que hasta el mes anterior era el alegre Spider-Man titular que saltaba de tejado en tejado, muere cuando se cruza entre Peter Parker y el letal deslizador del Duende Verde. Y es que no había otra manera. No se podía dejar suelto al personaje, y que a algún guionista loco le diera años después por volver a hablar de clones. Y, además, sólo la muerte podía certificar que Ben era el clon. Por ello, Ben Reilly, que durante un año ha sido Spider-Man, muere en los brazos de Peter Parker, disolviéndose como tarde o temprano le pasa a todos los clones creados por el Chacal. Sus cenizas y su recuerdo se los lleva el viento.

Y, una vez más, Peter Parker es Spider-Man.

 

Oportunidades desaprovechadas (¡Vamos a relanzar a Spider-Man!, parte 2)

 El sol brilla de nuevo sobre las series arácnidas. Con Peter de vuelta, Spider-Man debería volver a gozar del favor del público. Con esta esperanza, el editor Ralph Macchio organiza los cuatro nuevos equipos artísticos. De AS se encargarán Tom DeFalco y el prometedor dibujante Steven Skroce; SS queda reservada a J. M. DeMatteis y el novato Luke Ross; SEN queda en manos de Todd Dezago y Mike Wieringo y SM continuará con Howard Mackie y John Romita Jr.

Estos autores retoman la vida de Spider-Man unos meses después de los acontecimientos de Revelaciones, con Peter y Mary Jane viviendo en su casa de Forrest Hills y recuperándose de la pérdida de su hija. Durante los primeros números, parece que los guionistas han decidido volver al optimismo de antaño y sólo DeMatteis continúa contando historias torturadas combinadas con algún toque de humor.

Para el recuerdo queda el AS 325 (VIII 97), que presenta un enfrentamiento entre Spider-Man y Elektro tan espectacular como bien narrado por los lápices de Skroce. Durante los siguientes episodios de AS, el dibujante alcanza un extraordinario nivel, ofreciéndonos lo que podría haber sido la representación arácnida definitiva. Pero su paso por la colección resulta efímero. La última historia que dibuja se desarrolla en los AS 427 y 428 (IX y X 97). Se trata del retorno del Doctor Octopus. Los autores quieren enmendar una muerte considerada por muchos como absurda, y para ello deciden complicarse lo menos posible: el villano resucitado durante una ceremonia mística por un grupo de ninjas conocidos como los Verdaderos Creyentes.

Pero los autores de Spider-Man no pueden ignorar por mucho tiempo los cabos sueltos que dejó Revelaciones, y en el SS 250 (VIII 97), reaparece Norman Osborn. Los guionistas están ante una oportunidad de oro: Spider-Man tiene por fin su Joker, su Lex Luthor, o mejor, una perfecta mezcla de ambos. Ahora toca escribir buenas historias que demuestren que el retorno del personaje no ha sido la chapuza denunciada por algunos fans.

Norman reaparece en sociedad y, tras retomar el control de sus empresas y convencer a la opinión pública de que él sólo ha sido otra de las víctimas del Duende Verde, se dedica a su principal afición: destruir la vida de Spider-Man. Durante un año, las colecciones arácnidas narrarán las maquinaciones de Norman, pero el resultado no alcanza los niveles artísticos deseados, ni tampoco la rentabilidad comercial que se esperaba. Tras la desaparición de Ben Reilly, las ventas de la franquicia no han mejorado. Los tebeos de Spider-Man se sitúan entre los puestos veinte y treinta de los pedidos de Diamond, por encima de las series de personajes emblemáticos como Batman o Superman, pero muy por debajo de los mutantes, Spawn o... los héroes clásicos de Marvel. A principios del 98, la editorial había relanzado con considerable éxito cuatro de sus series clásicas: Cuatro Fantásticos, Capitán América, Iron Man y Vengadores, en la operación llamada Heroes Return. Se renumeraron las colecciones desde el número uno, con autores de prestigio y promesas de retorno a la vieja grandeza. En medio de la importante crisis que atraviesa el sector tras el desmembramiento de Image, y con Marvel sumida en importantes problemas económicos, está claro que una franquicia como Spider-Man no rinde como debería. Por las cabezas de los directivos editoriales pasa la idea de un relanzamiento del héroe similar al de los clásicos.

Entretanto, la oportunidad de demostrar que Norman Osborn había vuelto para engrandecer los cómics arácnidos ha sido desaprovechada. El Duende Verde se ha convertido en un estorbo que monopoliza argumentos y del que hay que librarse cuanto antes. Se anuncia el final de los días de Spider-Man, torpe truco publicitario del editor Ralph Macchio para, al igual que ya se hiciera con los héroes clásicos, reiniciar las colecciones desde el número uno. Se entablan conversaciones con John Byrne, viejo amigo del guionista Howard Mackie, el único que sobrevivirá a la renovación arácnida. Así llega La unión de los Cinco, la saga imaginada por Byrne con la que se atarán cabos sueltos y se dejará libertad para un nuevo comienzo.

 La trama gira entorno a una ceremonia mística en la que Norman Osborn cree haber obtenido el poder absoluto. Paralelamente, Peter sospecha que su hija está viva y en poder del Duende. Su sorpresa será mayúscula cuando descubra que la que está viva es la tía May. Acto seguido tiene lugar el enfrentamiento final con el Duende Verde. ¿Cómo librarse del villano sin repetirse? En el pasado, ya le habían dejado amnésico en varias ocasiones e incluso le habíamos visto morir. La solución es sencilla: el Duende Verde cree haber obtenido el poder absoluto, pero, en realidad, de La Unión de los Cinco ha recibido la locura. Al final del SS   (), vemos a Peter Parker muerto en los brazos del Duende, sólo para descubrir en el siguiente episodio de la saga que en realidad Norman ha quedado atrapado en la fantasía de su propia mente.

 Y así, con el Duende Verde encerrado en un manicomio y tía May de vuelta, Marvel se dispone a intentar el enésimo relanzamiento del personaje a través de una profunda renovación editorial.

 

Quiero y no puedo (¡Vamos a relanzar a Spider-Man!, parte 3)

 En diciembre del 98, sólo se publica un tebeo de Spider-Man. Chapter One 1, la nueva serie mensual en la que John Byrne recuenta las primeras aventuras del héroe con el objetivo (fallido) de enganchar a nuevos lectores. Al mes siguiente, regresan las series regulares, aunque sólo quedan dos, ambas guionizadas desde el primer número por Howard Mackie: Amazing, dibujada por el mismo Byrne, y Peter Parker, donde sigue John Romita Jr. Marvel ha decidido eliminar el que parecía uno de los mayores inconvenientes de la franquicia: el elevado número de títulos mensuales del trepamuros. No obstante, aunque sólo dos series se mantengan en la continuidad normal, seguirá habiendo cuatro cabeceras. En la última de ellas, Webspinners, diferentes autores narran historias ambientadas en diferentes momentos de la vida de Spider-Man.

 Howard Mackie lleva escribiendo al lanzarredes desde el WOS 84 (I 92). Por lo tanto, ha guionizado sus aventuras desde antes de la saga de Ben Reilly. Lejos de considerar un cambio de aires, Bob Harras, editor jefe de Marvel, y Ralph Macchio, editor arácnido, ven en él al hombre adecuado para guiar los caminos del trepamuros.

 El Amazing Spider-Man (Vol 2) 1 (I 99) coloca a Peter, Mary Jane y la tía May en un lujoso apartamento de la Quinta Avenida. Desaparecido el Duende Verde y con su vida de nuevo en orden, Peter ha abandonado las telarañas y hay un nuevo Spider-Man en la ciudad. El nuevo Spider-Man es, en realidad, la nueva Spider-Woman, un personaje creado por Byrne durante La Reunión de los Cinco y que conseguirá colección propia tan pronto como Peter decida retomar su identidad de Spider-Man. Sobre el papel, Mackie y Byrne consiguen devolver al héroe su apariencia de antaño: Peter tiene un nuevo trabajo como científico, vuelven a surgir las disputas con Mary Jane (a la que oculta su regreso a la actividad superheroica), la tía May le cuida como en los nuevos tiempos y a la caterva habitual de villanos se unen otros nuevos. Ocurre que las historias carecen de cualquier tipo de trascendencia, las cosas ocurren porque sí y la lectura de cada uno de los tebeos deja una sensación de vacío en el lector que se traduce en una desidia cada vez mayor. Un año y medio después del relanzamiento y ante las críticas generadas por su Chapter One (un remiendo innecesario, más allá de cualquier otra cosa) Byrne deja la serie no sin antes haber dejado establecidas las líneas maestras por las que se guiará el trabajo de Mackie en los siguientes meses. Mary Jane ha sido dada por muerta, Peter ha perdido su trabajo e incluso acaba viviendo en la calle... Nada importa demasiado, porque la manera de narrarlo carece del mínimo interés. Crítica y fandom reclaman un cambio, al que el editor Ralph Macchio accede de manera parcial: despoja a Mackie de una de las series, Peter Parker, para cedérsela a Paul Jenkins, aclamado guionista que no tarda en crear cierta esperanza de mejora en los fans: sus historias, sencillas a la par que eficaces, exploran un Spider-Man cotidiano alejado del acartonamiento al que nos tenía acostumbrados Mackie.

 

¿De verdad vamos a relanzar otra vez a Spider-Man?

 La llegada de Joe Quesada a la jefatura de Marvel ha puesto fin al reinado de Bob Harras, marcado por la incapacidad para hacer salir a Marvel de sus muchos problemas, tanto económicos como creativos. Quesada se marca como objetivo primordial revitalizar a Spider-Man de cara al previsible éxito que traerá consigo la película de alto presupuesto programada para primavera del 2002.

 El puntal de la renovación arácnida viene marcado por Ultimate Spider-Man, la serie escrita por Brian Michael Bendis y dibujada por Mark Bagley que propone y consigue actualizar el origen del personaje, esta vez prescindiendo de la continuidad de toda la vida, con un producto pensado para nuevos lectores que no conozcan al personaje más que de oídas.

El éxito de Ultimate Spider-Man podría aventurar el olvido de la continuidad tradicional. Sin embargo, el despido de Howard Mackie de Amazing, la única colección arácnida que guionizaba todavía, y su sustitución por el popular guionista de Rising Stars o Babylon 5 J. Michael Straczynski devuelven a Peter Parker al ojo del huracán. Straczynski llega con nuevas ideas y un concepto muy definido de lo que ha de ser Spider-Man, un personaje que afronta el siglo XXI con cuarenta años a sus espaldas y una inmensa duda por resolver. ¿Puede evolucionar como personaje tal y como lo hizo en sus primeras dos décadas de existencia o está condenado a un eterno retorno a sus días adolescentes? Una vez más, los lectores decidirán: entre el joven de quince años propuesto por Ultimate Spider-Man o el siguiente paso en la vida de Peter Parker pregonado por Straczynski.

 

Rubén Guzmán

Artículo aparecido originalmente en el Dolmen Especial Spider-Man, de Dolmen Editorial.