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Casi a la vez llegan a Amazing dos futuras estrellas que tienen bastante en común. Los dos alcanzarán un enorme éxito, los dos tienen una boca muy grande y a los dos se les quedará pequeño Spider-Man en poco tiempo. El primero es Todd McFarlane, un joven dibujante que viene de sorprender a todo el mundo durante su estancia en The Incredible Hulk. El segundo es Veneno, un nuevo villano que en realidad es una vieja amenaza.

McFarlane se convierte en el dibujante regular de AS en el número 298 (III 88) y desde el primer momento demuestra que Spider-Man le va como anillo al dedo. El joven artista asume sin ningún complejo la responsabilidad de redefinir la imagen del personaje estrella de Marvel. De hecho, Spider-Man va a sufrir una revolución estética como no ha conocido desde que la inhumana versión del personaje salida de los lápices de Ditko dejó paso al héroe “anatómicamente correcto” de John Romita Sr. En apenas unos meses el imberbe Todd McFarlane consigue que los últimos 25 años de dibujo arácnido parezcan obsoletos.

La “revolución McFarlane” se deja notar ya en el AS 300 (V 88). Tan especial número debe significar el abandono definitivo por parte de Spider-Man de su vestimenta negra y el retorno permanente al uniforme azul y rojo. Y así veremos por primera vez a Veneno. Bueno, en realidad por segunda vez. El villano ya ha hecho su primera y sobrecogedora aparición en la última página del AS 299 (IV 88).

Veneno es la unión simbiótica entre el antiguo traje alienígena de Spider-Man y el periodista Eddie Brock, un energúmeno que odia al lanzarredes porque le estropeó el reportaje de su vida. Esta premisa argumental tan poco inspirada no impide que los lectores queden impresionados por su aspecto. Veneno es un tipo musculoso vestido con el traje negro. Un solo detalle le confiere una apariencia tan original como aterradora: la máscara muestra unas fauces inhumanas.

En el AS 299 la nueva amenaza arácnida causa el pavor de Mary Jane hasta el punto de que la joven pide a Peter que abandone para siempre el uniforme negro. Y es que no es para menos. Veneno tiene los mismos poderes que Spider-Man, pero es mucho más fuerte, anula su sentido arácnido y conoce su identidad secreta. Por primera vez, el que está destinado a ser el gran antagonista de Spider-Man es el reverso oscuro y distorsionado de la imagen del trepamuros, una versión malvada y mucho más poderosa del héroe: la némesis perfecta. Y Todd McFarlane sabe dotar al personaje de esta imagen de villano definitivo. Dibujado por él, Veneno es el tipo que finalmente parece capaz de matar a Spider-Man.

El AS 300 se salda con un espectacular enfrentamiento entre Spider-Man y Veneno, a quien el héroe sólo puede sobrevivir gracias a su astucia. Pero las imágenes del combate permanecerán en la memoria de los fans, quienes consagran al mismo tiempo al villano y al dibujante. El cómic acaba con una espectacular splash page de Spider-Man balanceándose en telaraña sobre la ciudad de Nueva York. Un único texto de apoyo dice: “Renace la leyenda”. Y efectivamente, el trepamuros renace con poses retorcidas e inhumanas, ojos enormes y una nueva telaraña, gruesa y nudosa. Estos rasgos los asumirán en sólo unos meses todos y cada uno de los artistas que dibujarán a Spider-Man hasta prácticamente la actualidad.

 

Tras este episodio, Micheline implica al héroe en una serie de aventuras tan intrascendentes como divertidas, en las que recurre a algunos de los personajes de la etapa DeFalco, como el Zorro Negro o Marta Plateada. Aunque la estrella es sin duda el dibujante, Micheline demuestra un vivo ritmo narrativo y un agradable sentido del humor.

 

Durante esta etapa asistimos a las primeras semanas de la vida de casados de Peter y Mary Jane, que ahora viven en un lujoso ático situado en Chelsea Street. Tan espectacular vivienda no es sólo fruto de la carrera como modelo de MJ, sino que el propietario del edificio, Jonathon Caesar, les cobra un bajo alquiler. El motivo no es otro que la enfermiza obsesión de este personaje con Mary Jane, que le lleva incluso a raptarla. MJ logra huir de las garras de Caesar, que acaba en prisión, pero la consecuencia es que el matrimonio tiene que mudarse a la casa de Tía May en Queens. A pesar de todo, se trata de una etapa bastante optimista, en la que Peter Parker comparte una agradable vida de pareja e incluso retoma sus estudios de doctorado.

Pero eso poco importa. Toda la atención está centrada en Todd McFarlane, que número a número ha logrado seducir a una legión de fans y convertirse en el dibujante estrella de la editorial. Da lo mismo que, a medida que avanza la serie, McFarlane ponga cada vez menos interés en su trabajo, o que su estilo evolucione hacia encuadres y composiciones cada vez más forzados, figuras humanas casi caricaturescas y un irreverente desprecio por la anatomía humana que parece fruto del desinterés más que del avance hacia un estilo propio.

En los AS 315 y 316 (V y VI 89) retorna Veneno. El villano ya ha tomado ese cariz de oponente insuperable al que Spider-Man sólo puede derrotar con argucias. De nuevo, un gran enemigo del héroe conoce su identidad secreta, convirtiéndose en una amenaza de la que no puede huir. Pero, en el caso del Duende Verde, Spider-Man se enfrentaba a una inteligencia malvada y retorcida. Veneno es simple y pura fuerza bruta. A los fans les encanta, y la popularidad del villano comienza a rivalizar con la del mismísimo Spider-Man... exactamente lo mismo que ocurre con McFarlane, al que dibujar Amazing le empieza a saber a poco. Está claro que él merece más. Más reconocimiento, más libertad y... más dinero.

Marvel está encantada de dar a su estrella lo que desea, y el resultado es la creación de la cuarta serie regular del trepamuros. Se llamará simplemente Spider-Man y nacerá para lucimiento exclusivo de McFarlane, que abandona AS dejando la serie en su más alto nivel de popularidad en muchos años. Su último episodio como dibujante regular es el AS 325 (IX/89), aunque retornará como invitado especial en el AS 328 (I/90), para dibujar un enfrentamiento entre el personaje que le lanzó a la fama, Hulk, y el que le convirtió en una estrella, Spider-Man.

En la nueva colección, McFarlane tiene absoluta libertad. Escribe, dibuja, y da un tono más oscuro a las aventuras del personaje. En el SM 1 (VIII 90) McFarlane se esmera en ofrecer un dibujo más cuidado que en sus últimos números de Amazing. Ahí están su estilo recargado, su composición rompedora y sus encuadres estrafalarios, todas las características que sus fans adoran y sus detractores odian. Como escritor, McFarlane peca de novato, llenando el tebeo de textos de apoyo innecesarios, que sólo repiten lo que ya está correctamente narrado por los dibujos. Pero el resultado artístico poco importa si se compara con el comercial. El SM 1 alcanza la increíble cifra de dos millones de ejemplares vendidos.

Por entonces, Marvel se frota las manos ante lo que se perfila como una nueva época gloriosa. El éxito de McFarlane ha abierto camino en la editorial a una serie de jóvenes talentos llamados a definir el cómic de superhéroes de los noventa, y que sustituirán a los Pérez, Byrne o Simonson como grandes estrellas del medio. Son Erik Larsen, Jim Lee, Rob Liefeld... artistas mejores o peores, pero todos ellos con una iconoclasta composición estética (ya sea narrativamente funcional o no), un considerable ego y la capacidad de generar ventas millonarias. Pero Marvel no sospecha que son tan hombres de negocios como artistas, y lo que parece el advenimiento de una nueva edad de oro para la editorial es en realidad el comienzo de la era Image que reinará durante los noventa y, en gran medida, responsable de un vacío de contenidos del que el género tardará años en recuperarse... si es que lo ha conseguido ya.

Tras la marcha de McFarlane de AS, Marvel debe encontrar un sustituto que mantenga la popularidad de la serie. Para ello elige a una de las mencionadas jóvenes promesas, Erik Larsen, hasta entonces sólo conocido por su trabajo en Doom Patrol para DC Comics y en Punisher para Marvel. Casi desde el primer número al frente de la colección, el AS 327 (XII/89), la elección se revela como un auténtico acierto. Larsen mantiene al Spider-Man contorsionista, de ojos grandes y enmarañadas redes que ha estandarizado McFarlane, pero en lo demás se aleja mucho de su predecesor. Donde McFarlane dibujaba oscuridad y personajes siniestros, Larsen dibuja luz y maravillosos héroes y villanos. Su estilo es sumamente fresco y espectacular, con un evidente toque cartoon y alguna influencia del maestro Ditko, como la manera de dibujar los rostros. Además, muestra una notable intuición narrativa de la que carecía McFarlane, y sus dibujos parecen fruto de un gran talento natural, justo al contrario del barroquismo de Todd (y es que, y que no se entere nadie, Erik Larsen resulta ser mejor dibujante).

El estilo de Larsen es ideal para las aventuras que David Micheline, agazapado en los guiones de Amazing Spider-Man, tiene previstas. En esta época, Spider-Man consigue los asombroso poderes del Capitán Universo (AS 326 a 329, XII 89 a II 90), se enfrenta al Doctor Octopus y sus Seis Siniestros (AS 334 a 339, VII a IX 90), o se queda sin poderes (AS 340 a 343, X 90 a I 91). Además, en el AS 332 (V 90) hemos asistido al retorno de Veneno, que tiene una nueva característica: sigue odiando a Spider-Man pero muestra una psicótica obsesión por proteger a aquellos que considera “inocentes”. Y es que Marvel ya se está dando cuenta del potencial comercial del villano...

Y, entre tanto dibujo explosivo y aventura espectacular, ¿qué tal le va a Peter Parker? Pues más o menos bien, aunque a Micheline parece no importarle demasiado. Sigue casado con una MJ más explosiva que nunca gracias a los dibujos de Larsen, y sufre el acoso de una despechada (y aún más explosiva) Gata Negra, que intenta herirle ligándose a Flash Thompson. La nota triste la pone la muerte de Nathan Lubensky, el novio de Tía May. En el AS 336, el anciano es arrojado al vacío por el Buitre y, aunque Spider-Man detiene la caída con una red, Nathan acaba muriendo en brazos de su novia. Según Micheline, es el lógico final de un personaje que ya desde los tiempos de Tom DeFalco al frente de AS había tenido problemas por sus deudas de juego, y que poco a poco había pasado de ser un anciano sensato y optimista a convertirse en un ludópata amargado.

Larsen abandona Amazing Spider-Man en el número 350 (VIII 91). Su inmediato destino es sustituir a Todd McFarlane en Spider-Man, cuando éste abandona la colección tras dibujar el número 16 (XI/91). Pero Erik Larsen escribirá y dibujará sólo siete episodios. Después se unirá a Jim Lee, Rob Liefeld, Jim Valentino y Marc Silvestri, que encabezados por Todd McFarlane crearán Image Comics.

Acaba así la edad de los dibujantes estrella en Amazing Spider-Man, que durante tres años y medio han disimulado la intrascendencia de los argumentos de David Micheline, y sobre todo el estancamiento en la evolución del personaje. Pero la marcha de Erik Larsen también coincide con el final de la época de felicidad del matrimonio Parker. J.M DeMatteis, el autor de La Última Cacería de Kraven, acaba de debutar como guionista regular se SS en el número 178 (VII 91) con El Niño Que Llevas Dentro, otro sombrío viaje a las torturadas mentes de Alimaña, Harry Osborn y Peter Parker, que además supone el retorno de Harry al papel de un desequilibrado Duende Verde. Es el final del optimismo y el comienzo de una larga etapa de dolor y locura en la vida de Spider-Man.

Peter Parker se ha vuelto aburrido. Eso es lo que debieron pensar los responsables de las series arácnidas allá por 1991. Spider-Man acaba de pasar por una serie de espectaculares aventuras, pero la vida privada de Peter Parker ha dejado de ser interesante. El matrimonio con Mary Jane le quita el elemento de romance a las series arácnidas. Además, ella es modelo y estrella de TV, con lo que la situación económica de la pareja ya no es apurada. Conclusión, casado y con pasta, Spider-Man se ha convertido en... ¡un burgués! Nada más opuesto a la esencia de ese joven inadaptado e incomprendido que había conquistado el corazón de millones de fans durante casi tres décadas. Lo malo es que ese aburguesamiento se ha producido como una evolución lógica: el adolescente lleno de dudas va a la universidad, se gradúa, se gana la vida, se echa novia y se casa... ¿cuál es el siguiente paso? ¿Un niño? ¡No, por Dios, que nos cargamos a Spider-Man para siempre!

Por lo tanto, los autores se encuentran ante una disyuntiva dificilísima: continuar la evolución natural (y única) que ha seguido el héroe, arriesgándose a perder el encanto del mismo y a que resulte ajeno a sus lectores, o romperla para intentar volver al estatus de perdedor que hizo de Spider-Man un mito. Lo cierto es que la boda de Peter fue el último paso lógico en su vida. Desde entonces y hasta la actualidad, todos los autores y editores que han regido los destinos del personaje se han limitado a dar bandazos en busca de un imposible retorno a los orígenes, resquebrajando la hasta ese momento excelente continuidad arácnida.

Pero, cuando Mark Bagley se convierte en el nuevo dibujante regular de AS (AS 351, IX 91), parece que los autores de Spider-Man han decidido tirar por la calle de en medio. “¿Que la vida de Peter Parker es aburrida? Pues vamos a hacerle SUFRIR”.

Una prueba de que los tiempos están cambiando es la llegada del enemigo más salvaje y amoral al que jamás se ha enfrentado el trepamuros: Matanza. Este nuevo villano es un claro intento de Micheline de repetir su jugada de más éxito, la creación de Veneno. Matanza es la unión de Cletus Kasady, un asesino en serie, con el vástago del Simbionte. Es decir, el hijo de Veneno. Pero claro, para que resulte más impresionante tiene que ser más fuerte, más salvaje y más burro que su padre. El resultado es el mayor “serial killer” de la historia del universo Marvel, un tipo que mata sin motivo y a discreción, que sólo podrá ser detenido cuando Veneno y Spider-Man unan sus fuerzas (AS 363, VI 92). Matanza también sigue la tradición de su padre en su impresionante aspecto gráfico. Es algo así como Veneno pero más delgado, de color rojo y sustituye la telaraña por la capacidad de generar afiladas y letales extensiones de su simbionte. Otro acierto de diseño, que Mark Bagley plasma con indudable fuerza a pesar de no ser un artista estelar, demostrando estar especialmente capacitado para dibujar escenas de acción.

No obstante, las historias más importantes del trepamuros en esta época no se cuentan en Amazing Spider-Man, sino en Spectacular Spider-Man (nuevo nombre de la tradicional Peter Parker, The Spectacular Spider-Man). DeMatteis y el ya veterano dibujante Sal Buscema están realizando el pertinente análisis psiquiátrico a unos cuantos villanos: el Buitre, el Puma y, por supuesto, Harry Osborn, que ha perdido completa y definitivamente la chaveta. Acosado por el fantasma de su padre (¡si supiera!), se ha convertido en el Duende Verde más trastornado de la historia de los Duendes. Pero lo peor es que conoce la identidad secreta de Spider-Man. Y le ataca a través de otros villanos, y le amenaza con hacer público su secreto... Peter Parker y Mary Jane Watson comienzan a vivir una pesadilla.

Los terremotos en la vida de Spider-Man continúan en el AS 363 (VI 92), cuando Peter se reencuentra con... sus padres. Sí, esos mismos padres que habían muerto en un accidente aéreo al poco de nacer él. Pues ahora regresan vivitos y coleando, contando lo mal que lo han pasado en un campo de concentración soviético hasta que la caída del régimen comunista les permitió volver a casa. Naturalmente, la sombra de la duda recorre la mente de un anonadado Peter Parker tanto como la de los lectores. ¿Será verdad? ¿Han vuelto los auténticos padres de Peter Parker de una muerte aparente?

El siguiente golpe lo recibe Spidey en el SS 200 (V 93): vestido con el uniforme del Duende Verde, pero tras realizar un último acto heroico, Harry Osborn muere. Spider-Man pierde así al que había sido su mejor amigo, sin haber conseguido salvarle de las garras de la muerte.

Las series del trepamuros han tomado ya un cariz decididamente más pesimista, pero en AS aún queda sitio para alguna aventura más o menos intrascendente. Y también para el enésimo regreso de Veneno... pero en esta ocasión la aventura acabará de forma “inesperada”: Veneno hace las paces con Spider-Man a su retorcida manera en el AS 375 (III 93). Ese mismo mes sale a la venta el número uno de la serie limitada Veneno: Protector Letal, la primera protagonizada por el villano reconvertido a justiciero. El tebeo será un gran éxito de ventas, colocándose ese mes número uno en las listas americanas.

Para seguir amortizando el “éxito simbiótico”, entre mayo y agosto de 1993 se desarrolla en todas las series arácnidas la saga Matanza Máxima, con el retorno de Cletus Kasady. La gigantesca macrosaga resulta un tremendo caos y una oportunidad desaprovechada para dar algo de entidad a un villano con un enorme potencial, el asesino más amoral del Universo Marvel, que representa en muchos aspectos el reverso del estricto sentido ético de Peter Parker. Las futuras apariciones de Matanza en las series arácnidas serán cada vez más patéticas, y el villano vaga aún hoy buscando un guionista que sepa escribirle una historia decente.

Entre tanto desconcierto, por fin aparece algo en la vida de Spider-Man que comienza a ir bien: tras aceptar el retorno de sus padres, Peter les revela su identidad secreta (AS 387, III 94). Pero sólo un mes después se descubre la terrible verdad: Richard y Mary son en realidad simulaciones de vida creadas por el Camaleón para descubrir la identidad de Spider-Man y vengar así la muerte de su antiguo aliado, Kraven. Para impedir que desvelen su secreto, Spider-Man se ve obligado a luchar contra los seres a los que creía sus padres, que acaban muriendo en el combate. El Camaleón huye, pero un descontrolado Spider-Man le persigue por toda la ciudad. Peter Parker ha llegado a su límite, nos dicen. El amistoso vecino se ha convertido en un tipo amargado y peligroso. La saga concluye en el AS 389 (V/94), que ya no está escrito por Micheline, sino por el nuevo guionista regular de la colección, que no es otro que DeMatteis.

El enfrentamiento definitivo se produce en la mansión de Kraven, y ni que decir tiene que el guionista aprovecha al máximo las posibilidades esquizofrénicas de un personaje que puede cambiar su rostro: descubrimos que el Camaleón fue de niño un sirviente despreciado y maltratado por el noble Kravinoff, pero a pesar de ello acabó desarrollando una enfermiza relación de admiración-odio por él. En todas sus apariciones desde el AS 1, el Camaleón jamás había dado muestras de desequilibrio. Un solo tebeo en manos del doctor en psiquiatría J.M. DeMatteis y pasa a convertirse en un loco de atar.

Spider-Man detiene al Camaleón, pero algo no cuadra. El Camaleón es el más antiguo rival de Spider-Man, pero nunca ha sido una amenaza tan íntima y peligrosa para destrozar así su vida. Peter sospecha que el verdadero cerebro tras el falso retorno de sus padres es otra persona. Spider-Man descubre al artífice del plan en las dos últimas y magistrales páginas de tebeo, que dotan de una perfecta lógica a la historia. Un monitor de vídeo revela el rostro enmascarado del Duende Verde, Harry Osborn, que le ha gastado a Peter su más cruel broma desde la tumba.

 

Rubén Guzmán

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Artículo aparecido originalmente en el Dolmen Especial Spider-Man, de Dolmen Editorial.