GUARDIANES DE LA GALAXIA: EN EL CENTRO DEL UNIVERSO

¿Quién podía pensar que un grupo formado por personajes de los que nadie se acordaba llegarían a situarse entre los más populares del mundo? Esa capacidad para sorprender es una de las características fundamentales del Universo Marvel y forma parte inherente del mismo. Porque nadie esperaba tampoco nada del nuevo cómic de superhéroes de la editorial de Martin Goodman, cuando nacieron Los 4 Fantásticos, ni nadie daba un centavo por la refundación de La Patrulla-X, cuando tuvo lugar la Segunda Génesis en los años setenta; y cuando nos habíamos vuelto tan cínicos como para excluir la sorpresa del discurrir de La Casa de las Ideas, el prodigio volvió a repetirse una vez más.

 

Un aventurero cortado por el patrón de Buck Rogers y Flash Gordon que había debutado en los magazines en blanco y negro de hacía varias décadas y que llevaba mucho tiempo en el olvido; un árbol humanoide que trataba de conquistar la Tierra en aquellos relatos autoconclusivos de la entrañable Era Atlas; un mapache antropomórfico con el que se habían encontrado unos pocos héroes y que llegó a gozar de una miniserie en los ochenta; la sucesora del hijo del Capitán Marvel original; y unos cuantos personajes asociados con la Marvel cósmica de Jim Starlin. Estaban ahí porque estaban disponibles. Se trataba de construir algo nuevo a partir de materiales de desecho. Incluso el nombre del grupo lo era. Estos Guardianes de la Galaxia no tenían nada que ver con los clásicos, los de 1969, los que procedían del futuro y tenían un arquero con cresta punk en su alineación. Una pena que un nombre tan bueno estuviera durmiendo el sueño de los justos, debieron pensar. Dan Abnett y Andy Lanning ya eran lo suficiente mayorcitos, y estaban lo suficiente experimentados en la industria del cómic, como para esperar que la nueva serie que surgiría de su saga cósmica, Aniquilación: Conquista, fuera a alzarse como un fenómeno de ventas. Más bien aspiraban a ofrecer un producto agradable y divertido que concitara el suficiente número de lectores como para mantenerlo vivo por una temporada. Y acertaron. Sus Guardianes de la Galaxia fue un éxito de crítica y un éxito moderado de público que los mantuvo en pie durante un par de años, entre 2008 y 2010. Después, los planes de Marvel cambiaron, el dúo creativo se separó, y cada uno siguió su camino.

 

Sólo que la historia estaba lejos de acabarse.

 

Kevin Feige, el todopoderoso presidente de Marvel Studios, había triunfado en su plan de recrear el Universo Marvel en forma de franquicia cinematográfica. Había conectado las diferentes películas de Iron Man, Hulk, Capitán América y Thor, y éstas a su vez desembocaron en Los Vengadores, el mejor sueño hecho realidad que pudiera atesorar cualquier fan. Pero el plan de Feige iba mucho más allá y necesitaba de expansión. A falta de Spiderman, La Patrulla-X y Los Cuatro Fantásticos, se vio obligado a buscar alternativas, y es ahí donde entraron en juego los Guardianes de la Galaxia de Abnett y Lanning. Estaban en la biblioteca de la editorial, su planteamiento era sencillo y efectivo y el que carecieran de un largo pasado a sus espaldas concedía una libertad extraordinaria a la hora de llevarlos a la gran pantalla. En verano de 2012, apenas un mes después del estreno de Los Vengadores, Feige hizo el anuncio oficial: en 2014, Peter Quill y compañía arrasarían en las carteleras.

 

Habían pasado dos años desde la cancelación de la serie de Abnett y Lanning, así que en Marvel se dispusieron a poner de nuevo la cabecera en marcha, apostando por ella al máximo. Brian Michael Bendis, que en aquel entonces pertenecía al reducido número de personas que desde la editorial asesoraba al estudio cinematográfico, fue el elegido para encabezar un producto que se adelantaría a la película para emularla: la cuadratura del círculo que sólo alguien con la habilidad de Bendis, el hombre que había reinventado a Spiderman o a Los Vengadores, podía conseguir. Los Guardianes de la Galaxia reaparecieron en el primer arco argumental de Vengadores, Reuníos, una colección pensada para incorporar al público que estaba consiguiendo La Casa de las Ideas a través del cine. Sirvió también para traer de vuelta a Thanos, el villano que iba a jugar un papel fundamental en las siguientes fases del Universo Cinemático, y para dejar caer una posibilidad sorprendente: que Iron Man se uniera al equipo. Bendis lo quería en sus filas, como una manera de unir los puntos que separaban a Los Vengadores en la Tierra de los Guardianes de la Galaxia en el espacio. Si Lobezno podía estar en varios grupos a la vez, ¿por qué no Tony Stark?

 

Puestos a romper reglas, el lanzamiento de la serie destrozaría unas cuantas. La ocasión coincidió con el comienzo de Marvel Now! y con la consiguiente reestructuración de todas las series y equipos creativos de la factoría. Bendis dejó atrás Los Vengadores, algo que parecía impensable en aquel momento, y los sustituyó por La Patrulla-X y por los Guardianes. Las aventuras de éstos no empezaron por el primer número, sino por un episodio especial, un Guardians Of The Galaxy #0.1 USA con el que Bendis actualizó el origen de Starlord, partiendo de la primera aparición que había tenido éste, en Marvel Preview #4 USA (1976). El guionista se quedó estupefacto por la fuerza del relato original, que pronto calificó como uno de los mejores orígenes que había tenido jamás un superhéroe. Se encontraba entre los pocos cómics clásicos que leyó de cara a la preparación de la serie. Para el episodio, le acompañaba a los lápices Steve McNiven, el artista de Civil War, que desde entonces había firmado también El Viejo Logan, otra de las obras fundamentales de la Marvel del siglo XXI. Requerido siempre para ocasiones puntuales, McNiven iba a estar disponible sólo para el lanzamiento, puesto que a partir de la mitad del segundo número tomaría las riendas Sara Pichelli. La dibujante italiana venía de acometer junto a Bendis otra tarea titánica, la serie de Miles Morales, el entonces desconocido con el que se habían atrevido a sustituir al Spiderman del Universo Ultimate.

 

Para el resto de miembros de los Guardianes, Bendis escribió pequeñas historias, cada una de ellas dibujada por diferentes artistas, que servían como puente entre las anteriores apariciones del equipo y la nueva vida que pronto tendrían. Los relatos, antes que aparecer en papel, vieron la luz en la web de Marvel, como parte de la iniciativa Infinite Comics, que permitía jugar con elementos de la narrativa gráfica imposibles en papel. Por fin, el 27 de marzo de 2013, llegó a las librerías especializadas el primer número de Guardians Of The Galaxy. En portada, Starlord apuntaba con su índice hacia delante, en la dirección en la que le acompañarían Groot, Mapache Cohete, Gamora, Drax y, sí, Iron Man. Era también a donde debían mirar los lectores. De repente, el espacio, un escenario que tradicionalmente se situaba en un segundo plano de las preocupaciones de Marvel, pasaba a ponerse por delante. Guardianes de la Galaxia era la nueva colección que nadie podía perderse.

 

 

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