EL NUEVO SPIDER-MAN: UN HOMBRE ARAÑA PARA EL SIGLO XXI

Su nombre es Miles Morales, apenas es un crío y ya se ha alzado como el personaje más importante del cómic en los últimos años. Todo empezó el día en que una noticia golpeó los informativos de todo el mundo: ¡Spiderman había muerto! La versión Ultimate del superhéroe por excelencia había sido asesinada por El Duende Verde, en el último número de su colección. Brian Michael Bendis, quien fuera el responsable del lanzamiento de la serie y llevaba escribiéndola durante la friolera de 160 entregas repartidas a lo largo de toda una década, ponía un punto y final brillante a la historia de su Peter Parker… Pero en realidad se trataba de una maniobra necesaria para llevar a cabo una operación mayor.

 

 

Poco tiempo después, la imagen de un nuevo Spidey causaría una conmoción popular todavía más grande que la muerte del trepamuros original. Marvel mostró la portada y unas pocas páginas de Ultimate Comics. Fallout #4 (2011), en las que se podía apreciar que el que estaba llamado a sustituir a Peter Parker era un joven negro. Se trataría de Miles Morales, un chaval de Brooklyn, hijo de padre afroamericano y madre hispana. La controversia golpeó como nunca antes había ocurrido, con gran cantidad de ataques de corte racista contra la editorial en general y contra el propio Brian Michael Bendis en particular, mientras que la mayoría de lectores felicitaban a ambos por una decisión tan valiente como arriesgada… ¡Y todavía no había aparecido el primer número de la serie mensual protagonizada por Miles!

 

Pero, ¿cómo se gestó realmente el nacimiento del nuevo Spiderman? En contra de la opinión de quienes, sin tener el menor dato al respecto, pensaban que se trataba de una mera operación de marketing propiciada desde las altas esferas de Marvel, hay que aclarar que la idea partió del propio Brian Michael Bendis, quien es padre de dos niñas adoptivas de raza negra. El guionista, considerado el más importante autor del mercado estadounidense en lo que va de siglo, había cocinado junto a Joe Quesada, el anterior Director Editorial de Marvel, las circunstancias de la muerte de Peter. Entre ellas estaba que se trataría de un suceso dramático que contemplarían millones de personas, lo que serviría para que un nuevo personaje decidiera tomar el manto del primero. “Entonces, Joe y yo hablamos acerca de quién sería este nuevo Spiderman: de dónde vendrían sus valores y cuál sería su punto de arranque”, recuerda Bendis. “Ambos estuvimos de acuerdo en que todavía tenía que tratar acerca de que ‘Un gran poder conlleva una gran responsabilidad’, de que tenía que tratar acerca del legado de Peter Parker. A causa de eso, es una historia de Spiderman. El traje por sí mismo no hace que Spiderman sea Spiderman. Peter Parker hace que Spiderman sea Spiderman. Así que teníamos que encontrar la manera de que Peter hiciera también que este joven fuera Spiderman”.

 

Tanto Bendis como Quesada se plantearon la opción de que el nuevo trepamuros fuera alguien que los lectores ya conocieran o que hubieran asumido la personalidad del Hombre Araña en otras encarnaciones, pero finalmente optaron por desechar esa posibilidad. Temían, por ejemplo, que si el elegido era Ben Reilly, el clon arácnido en el Universo Marvel clásico, el peso de su nombre recaería sobre cualquier cosa que hicieran; si optaban por Miguel O’Hara, el Spidey del año 2099, todo el mundo esperaría que, en algún momento dado, el héroe daría un salto en el tiempo, así que tacharon esas opciones. “Quería crear un nuevo personaje y quería poner un nuevo juguete en la sala de juegos”, reconoce el guionista. “Marvel ha sido muy buena conmigo y yo he funcionado bien con las creaciones de otras personas, así que quería dar algo a cambio. Ya he matado a demasiados personajes. Mi regla es que, por cada diez personajes que mate, tengo que poner un nuevo juguete en la sala de juegos”.

 

Bendis ya tenía en mente que el renovado Spidey sería de una etnia diferente a la de Peter Parker, cuando vio al actor de color Danny Glover, de la teleserie Community, disfrazado como Spiderman, lo que formaba parte de una campaña para hacerse con el papel en la nueva franquicia cinematográfica del trepamuros que se estaba poniendo en marcha en ese momento. El escritor pensó que Glover tenía un aspecto magnífico y que le gustaría leer un cómic en que tal cosa ocurriera. Hasta el momento, Marvel contaba con personajes de diferentes razas y etnias, pero ninguno de los principales de la factoría dejaba de ser caucásico. Eso respondía a que iconos como el Capitán América, Hulk, Iron Man, Thor, Los Cuatro Fantásticos o el propio Spiderman habían nacido en la primera parte de los años sesenta, en un Estados Unidos muy diferente al actual, en el que todos los héroes relevantes pertenecían a la misma raza. Spiderman de hecho ya había introducido cambios revolucionarios, al tratarse de un chico de extracción humilde, al contrario que millonarios como Tony Stark. A lo largo de esa década y en paralelo con la lucha por las libertades y la igualdad que se viviría en el país, Marvel fue pionera al atreverse a mostrar héroes o secundarios negros, como serían los casos respectivos de Pantera Negra o Robbie Robertson, del Daily Bugle, y ya en los setenta habría una auténtica explosión de diversidad, con la llegada de Luke Cage o Blade… ¡Pero ninguno de ellos estaba detrás de la máscara de Spiderman, el personaje que más y mejor había simbolizado a La Casa de las Ideas a lo largo de las décadas!

 

Para Bendis, había llegado el momento de cambiar las reglas, de crear un nuevo superhéroe con el que se pudieran identificar sus propias hijas y millones de chavales en todo el mundo. “¿No sería estupendo para ellos tener a un héroe que les representase, igual que Peter Parker ha representado a tantos y tantos chicos?”, se preguntaba. En los últimos años, su vida había cambiado, después de que formara una familia interracial e intercultural y conociera a personas que no solían encontrar equivalentes en el mundo de los cómics, pero que eran demasiado interesantes como para no hablar de ellas.La trama situaría también al protagonista en un ambiente poco habitual en las viñetas: en el comienzo del relato, Miles consigue una plaza para estudiar en una de las llamadas Escuelas Charter, una tipología muy especial de colegios públicos que existen en Estados Unidos y que, aunque reciben financiación pública, funcionan de manera independiente y suelen aplicar sistemas innovadores de estudio. Este detalle específico respondió a una sugerencia de Joe Quesada.El proyecto encontró además el eco necesario en el sustituto de éste, Axel Alonso, quien se mostró entusiasmado y convencido de que había que llevarlo a cabo. “Es muy fácil acusarnos de que somos políticamente correctos”, explicaría Alonso, a su vez de origen hispano. “Sé que esto no viene de ninguna actitud políticamente correcta. Brian no se considera así. Yo tampoco. Soy liberal en algunos asuntos y conservador en otros. Se trata de algo tan simple como que los cómics de Marvel reflejan el mundo en todas sus formas, tamaños y colores. Afuera hay una audiencia sedienta de un personaje como Miles Morales”.

 

El presente tomo, además de recuperar el debut de Miles Morales, contiene la primera de sus aventuras, que llevaría a cabo Bendis junto a la artista italiana Sara Pichelli, quien también se había encargado del diseño del joven héroe y muy pronto se alzaría como una auténtica estrella. El primer arco argumental comienza antes de la muerte de Peter Parker y, por lo tanto, antes del momento en que supimos de Miles por primera vez. La trama nos guía a través de su origen y hasta que se hace con el uniforme arácnido, y a lo largo de la misma Bendis establece interesantes paralelismos con el debut del Peter Parker definitivo, que pudiera verse en Coleccionable Ultimate nº 1. Ultimate Spiderman nº 1: Poder y responsabilidad.

 

Ambos cómics empiezan de la misma manera: con Norman Osborn y las respectivas arañas que cambian la vida de los protagonistas. Las sutiles diferencias, más allá del estilo de dibujantes tan distintos como Mark Bagley y Pichelli, denotan el cambio que se ha producido entre una y otra historia. Mientras que la araña de Peter llevaba apuntado en su cuerpo un “O0”, la de Miles tiene un “42”, y aunque Norman Osborn está presente y hablando del mito de Atenea en las dos ocasiones, en la primera le acompañaba su fiel Justin, mientras que aquí cuenta con el doctor Markus como asistente. El particular juego sigue adelante a lo largo de todo el volumen. Así, los tíos de ambos personajes tienen un destacable papel como detonantes de los acontecimientos, pero mientras que el tío Ben era un faro moral para Peter, Aaron no es precisamente una buena referencia para Miles, papel que queda reservado a su padre. Otro detalle interesante lo encontramos en la primera noche con poderes de ambos jóvenes. Peter acababa colgado del techo de su habitación, emocionado ante las perspectivas que se abrían ante él, y lo mismo le pasa a Miles, sólo que él, en realidad, teme lo que pueda ocurrir a partir de este momento. Paradójicamente, estos parecidos sirven para que las diferencias resalten todavía más. En este aspecto, destaca que algunos de los poderes conseguidos por Miles tras la picadura de la araña, como la invisibilidad o su “toque eléctrico”, tengan poco que ver con los del trepamuros original. Por último, la diferencia más grande de todas entre Peter y su sustituto está en la edad. Mientras que el trepamuros original contaba con dieciséis años, Miles apenas ha cumplido los trece. Son apenas tres años de diferencia, pero en esas edades tan críticas media un abismo. “Todavía no sabe qué camino tomará”, dice Bendis. “Tiene muchas posibles direcciones ante él. Cuando eres tan joven, tus ojos están muy abiertos. Es una perspectiva que no hemos visto antes en los cómics de superhéroes”.

 

La llegada del nuevo Spiderman sirvió, además, para abrir la tercera fase del Universo Ultimate. La línea se completaría con el retorno de los Ultimates, esta vez con un formidable equipo autoral, formado por Jonathan Hickman y Esad Ribic, y con el nuevo destino de los mutantes, después de que hubieran sido condenados a la clandestinidad. De las tres colecciones, y pese a la ambición depositada en su puesta en escena, sólo la de Miles Morales conseguiría alzarse entre las citas ineludibles de los aficionados marvelitas, prueba de que Bendis, con la ayuda de Pichelli, había concebido a un héroe verdaderamente especial. Diez años antes, en el año 2000, había ofrecido la actualización perfecta del trepamuros. Con Miles Morales, sin embargo, conjuraría el perfecto Spider-Man para el siglo XXI.

 

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 32

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