EL FIN DE LA INFANCIA DE MILES MORALES: DENTRO DE ‘DIVIDIDOS CAEMOS, UNIDOS RESISTIMOS’

“Divididos caemos, unidos resistimos” representa el primer evento que une los destinos del Universo Ultimate desde que se produjera la llegada del nuevo Spiderman. Cada colección aborda de una manera diferente el conflicto bélico que se ha desatado en el corazón de Estados Unidos. En ese gigantesco escenario, Miles Morales ofrece el punto de vista a ras de suelo, el de alguien que acaba de convertirse en superhéroe y que se ve obligado a crecer y dar un paso al frente en el momento en que es más necesario que nunca. La anterior ocasión que un Hombre Araña hizo algo así, fue cruelmente asesinado por su peor enemigo. ¿Qué sucederá ahora?

Hasta ahora, las aventuras de Miles Morales se han desarrollado en las calles de Nueva York, contra enemigos urbanos, difíciles de combatir pero todavía asequibles para un “superhéroe en entrenamiento”. Quizás este Spiderman hubiera seguido así durante mucho tiempo: no hay más que recordar que su antecesor tardó bastante en verse envuelto en una saga de grandes vuelos, y en aquel entonces fue resultado de la unión de sus peores enemigos. Las circunstancias ahora son distintas. Puede que Miles no esté preparado para combatir en una guerra, pero… ¿qué chaval enviado al frente a luchar por su país lo está realmente? En Marvel conocen el valor de los símbolos y buscan identificar sus aventuras más épicas con momentos de resonancias históricas. La percha de esta saga hay que buscarla en los grandes conflictos en los que se viera envuelto Estados Unidos cuando el país mantenía todavía cierta inocencia, es decir: antes de la Guerra de Vietnam. La trama recuerda a la Guerra Civil americana, sin duda, pero la manera en que sus protagonistas afrontan lo que ocurre tiene su engarce primordial en la Segunda Guerra Mundial, a la que muchos jóvenes acudieron para luchar por un ideal. Miles Morales está construido de la pasta de aquellos chicos, los que conformaron la que el periodista Tom Brokaw bautizó como The Greatest Generation, la Gran Generación.

 

El principal conector del trepamuros con el conflicto que asuela su país viene dado por la figura del Capitán América, quien tiene que decidir en estas páginas si permite a este nuevo Spiderman luchar a su lado u opta por protegerle, y evitar así el amargo destino que padeció Peter Parker y del que todavía se siente culpable. El líder de los Ultimates es quien decide darle entrada al supergrupo que está luchando por mantener el país unido, pero Brian Michael Bendis ha querido que Miles no sólo tenga la aprobación de éste, sino de Tía May y Gwen Stacy, a quienes el joven ya conociera en el curso de Spidermen, y que deben decidir si despedirse de lo último que les queda de su querido Peter: sus lanzarredes. Muchos lectores se sorprendieron de que el anterior volumen no terminara precisamente con la entrega a Miles de estos valiosos objetos por parte del Spiderman de la Tierra-616. La posibilidad estaba sobre la mesa hasta el punto de que Bendis la consideraba muy sugestiva, pero metido a fondo en los detalles de la historia que estaba abordando, llegó a la conclusión de que el Spidey tradicional los necesitaba para regresar a casa. En su lugar, buscó la manera de que Tía May viera juntos en acción a los dos trepamuros, reflexionara al respecto de la figura de Miles y tomara una decisión, que es la que se produce en este volumen.

 

Incorporado el último detalle que hacía falta para completar a nuestro Hombre Araña, llega el siguiente paso, que, a ojos de sus autores, no es otro que unirse a los Ultimates, una circunstancia que tiene lugar en plena contienda y para la que Bendis se reserva uno de los momentos más emocionantes de un arco argumental que, por lo demás, está plagado de ellos. El editor Mark Paniccia planificó la cadencia de la serie de tal manera que, para cuando ese gran momento llegara, Sara Pichelli lo dibujara. Lo que ocurrió entonces es que Pichelli se rompió la mano mientras estaba terminando Spidermen, su David Marquez, su sustituto habitual, no pudo cubrir su ausencia debido a que llevaba ya varios episodios seguidos y estaba al borde del colapso, y en definitiva fue obligatorio recurrir a un tercer artista. Quiso el destino que el elegido fuera el español Pepe Larraz, un tipo genial cuya carrera hasta ese momento había estado asociada con las aventuras de Thor y que en su breve paso por el mundo de Miles Morales mantendría en todo lo alto el listón de calidad.

 

Bendis recubre con los ropajes de la trascendencia la incorporación de Miles al principal equipo de superhéroes del mundo. No es un acto que su héroe toma a la ligera, o en busca de fama y fortuna, sino todo lo contrario: “Le ocurre lo mismo que nos podría pasar a cualquiera de nosotros cuando estamos creciendo, abrimos los ojos y nos damos cuenta de que el mundo se ha ido a la mierda. Trata de averiguar en qué cree y en cómo lo hace. Esto es muy importante, porque Miles decide alistarse en los Ultimates de manera voluntaria. Mucha gente puede respetar eso, pero tal vez esa batalla no sea el lugar apropiado para él en este preciso momento de su vida. Su instinto es ayudar, y eso es muy heroico y dice mucho acerca de él. Sería mucho más sencillo quedarse en casa y hacer lo que pueda desde allí, pero esto es lo que ha decidido”. La acción a partir de ese momento pone el acento sobre la falta de experiencia del joven héroe, un aspecto que el guionista y los diversos dibujantes que le acompañan quieren destacar. Miles carece de la soltura con la que contaba Peter Parker, por lo que sus movimientos están menos pulidos y no son tan gráciles. El secreto, según David Marquez, es que el nuevo Spidey parezca un poco descontrolado, como si se tratara de un gato loco que cae de pie. Bendis decidió que ése era el camino a seguir tomando ejemplo de las conversaciones que tenía con Mark Bagley en la primera época deUltimate Spiderman. Bagley había ilustrado durante un montón de años las aventuras del trepamuros clásico, por lo que buscó la manera de representar la versión Ultimate como si de verdad se tratara de otro héroe. Por eso lo dibujó más delgado y le dotó de una forma distinta de balancearse y de pegarse a la pared. “Estamos utilizando esa misma filosofía con Miles”, explica Bendis. “Es una persona diferente con una fisiología también diferente”.

 

En los trece años que llevaba como principal impulsor del Universo Ultimate, el guionista de Porland nunca había tenido la oportunidad de trabajar en un evento coordinado de estas características, para el que fue necesario que Mark Paniccia coordinara a tres escritores repartidos por distintas ciudades de todo el país, así como a los respectivos dibujantes. “Es algo que nunca pudimos hacer en los primeros tiempos”, recuerda Bendis, “porque con los Ultimatesde Millar y Hitch era imposible establecer una mayor cercanía entre las series, debido a los retrasos que tuvieron entonces. “Éste es un gran equipo con el que trabajar. He sido fan de Brian Wood desde hace tiempo. Ya hacía cosas muy interesantes cuando yo me dedicaba a escribir y dibujar mis tebeos en blanco y negro. Me he convertido además en un gran seguidor de Sam Humphries. Tiene las cosas claras y es un tipo muy divertido. Nos lo hemos pasado muy bien hablando entre los tres, acerca de lo que convierte al Universo Ultimate en una experiencia única. Tenemos este pequeño cosmos con el que jugar, sólo nosotros. Por eso es mucho más fácil trabajar en equipo que con las colecciones del Universo Marvel, porque ahí somos, literalmente, docenas de guionistas”.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 35

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