EL DESAFÍO (TERCERA PARTE): MONSTRUOS MÁS QUE HUMANOS

Penúltimo capítulo de “El desafío”, antes del choque definitivo contra la familia Kravinoff y sus planes para devolver al mundo de los vivos a Kraven El Cazador. Conforme se acerca ese siniestro momento, la oscuridad se va apoderando de las páginas de The Amazing Spider-Man, como un presagio del fundido a negro que llegará a continuación. Semejante pesadumbre se refleja en el antagonista al que se enfrenta el trepamuros antes del último asalto. Se trata de El Lagarto, uno de los enemigos más veteranos del personaje, a quien el destino ha colocado en el peor momento de su existencia. No es la única amenaza que afronta Spidey en este volumen, donde también se cruza en el camino de nada menos que dos Rinos, una versión femenina de El Escorpión y Juggernaut.

 

 

¡Quién iba a contar, a los lectores de los años sesenta, que aquel tipo tosco y envuelto en una piel de rinoceronte, tenía también su corazoncito! Rino fue una de las nuevas aportaciones de John Romita al mito del trepamuros, poco después de hacerse con las riendas de la serie. El personaje pronto se convirtió en un habitual de Hulk, con el que solía medir su fuerza bruta, y se alejó en consecuencia del entorno de Spidey, salvo por ocasiones muy singulares. Ya en el siglo XXI, una historia en concreto, tan trascendental para él como olvidada por los demás, lo redefinió y le dotó de un mayor contenido. Se trataba de “Flores para Rino”, desarrollada por Peter Milligan y Duncan Fegredo para Spider-Man’s Tangled Web #5 y 6 USA (2000), en la que el villano conseguía un aumento artificial de su inteligencia y encontraba al amor de su vida, sólo para perderlo todo poco después y volver a las costumbres de siempre, como si se tratara de algo inevitable. La historia mostró un lado de Rino que nunca se había visto hasta entonces, y otros autores terminaron por bucear en ese aspecto tan particular.

 

Saltando diez años en el tiempo, llegamos hasta The Amazing Spider-Man #617 USA (2010. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 25), precisamente el primer volumen de esta serie dedicado a “El desafío”. Joe Kelly y Max Fiumara dedicaban una potente historia autoconclusiva a dar otra vuelta de tuerca a Rino, ahora casado con una amable esposa que lo adora, con un nuevo nombre, un trabajo honrado y, en definitiva, una vida distinta a lo que había tenido hasta ese momento, y mucho más satisfactoria. La tranquilidad era interrumpida por la llegada de un nuevo Rino, que trataba de mostrarle su respeto, pero que no hacía sino enturbiar la recién adquirida paz. Con un sustituto en las calles, parecía como si el destino quisiera haber dado una salida a Aleksei Sytsevich… pero la historia distaba mucho de haber terminado. Kelly y Fiumara la retoman aquí, de nuevo con un episodio único, tan sobresaliente como el anterior, pese a que su tono es por completo distinto.

 

El planteamiento de “El desafío” permitió al editor Stephen Wacker presentar historias muy diferentes a cada nuevo paso del landscape. A la segunda parte del relato sobre Rino siguió un episodio en que Fred Van Lente recurría a Escorpión, una puesta al día femenina del viejo enemigo de Spidey que había presentado cinco años antes, en Amazing Fantasy vol. 2, #7 USA (2010). Carmilla Black había seguido una trayectoria irregular, siempre de la mano de su guionista, quien encontró en esta aventura la manera de darla un pequeño impulso.

 

Acto seguido, llegaba un arco con intenciones muy diferentes, ya que se trataba de una secuela de la mítica historia de Roger Stern y John Romita Jr. “Nada puede detener a Juggernaut(The Amazing Spider-Man #229 y 230 USA, 1982), que todavía se recuerda como un pináculo dentro de la memorable etapa que realizaron estos autores. Wacker no pudo hacerse de nuevo con los servicios del dibujante original, pero eligió en su lugar a Lee Weeks, un artista con un estilo similar al de Romita Jr. La nueva aventura no sólo retomaba el argumento de la clásica, sino que además asumía posteriores encuentros de Spidey con Juggernaut, así como las circunstancias actuales del personaje. La profesionalidad en estado puro de la que hacía gala Stern servía también para recordar el maravilloso sabor de boca que dejara su paso por la serie treinta años atrás.

 

La calidad de estas historias, no obstante, quedaría eclipsada por la última de las sagas aquí incluidas, que brilló como uno de los mejores momentos de todo “El desafío”. El terror, lo malévolo y lo sangriento se abrían camino en un relato que establecía un antes y un después en la relación entre Spiderman y El Lagarto. Estaba escrito, por incompatible que pudiera parecer con su estilo, por Zeb Wells, el que hasta entonces había sido autor de las aventuras más optimistas y divertidas del Nuevo Día arácnido.

 

La opción de recurrir a El Lagarto surgió durante las primeras discusiones alrededor de la galería de villanos que aparecería en “El Desafío”. Era obvio que un enemigo del Hombre Araña cuyo debut databa de TheAmazing Spider-Man#6 USA (1963) y que había llegado a convertirse en una de las grandes referencias clásicas del trepamuros debía estar en esta macrosaga. Sólo faltaba encontrar una historia que lo hiciera de nuevo un personaje interesante, y no fuera el típico enfrentamiento entre Spidey y El Lagarto que se salda con el héroe devolviendo la humanidad al villano. A este respecto, el guionista acudió a la trayectoria que había seguido Curt Connors a lo largo de los años: de una vida en familia como respetado científico y profesor de Universidad había pasado a la marginalidad después de la muerte de su esposa. Las periódicas transformaciones en El Lagarto no hacían sino restar piezas a su delicado equilibrio emocional. Connors era una persona al borde del abismo, y sólo faltaba un último empujón. “Queríamos utilizar las esencias del personaje, pero al mismo tiempo enseñar a la gente algo que no hubieran visto antes”, recuerda Zeb Wells. “La intención era alejarnos de la estructura del típico enfrentamiento contra El Lagarto. Para eso, teníamos que dejar atrás a Curt Connors y fijar el punto de atención en esta criatura que es una reliquia del periodo jurásico, que ha sido liberada de esa parte del cerebro que compartimos con nuestros ancestros. Estaba interesado en el punto de vista que tendría ese monstruo de nuestro mundo”.

 

Texto aparecido en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 27

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