SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 2: EL MISTERIO DETRÁS DEL AMAZING FANTASY #15

Antes de la última de las historias, aparecía la página que habitualmente se dejaba para reproducir las cartas de los lectores. En esta ocasión, no había ninguna, sino un “¡Importante anuncio del editor!” (pp. 17).

 

La utilidad histórica de ese código es la de situar temporalmente la realización de cada cómic. En el debut del trepamuros nos encontramos el código V-789. El resto de historias de Amazing Fantasy #15 contaba con los códigos V-792, V-791 y V-790, siguiendo el orden de paginación (pp. 19).

 

 

El nombre del personaje respondía a la influencia de The Spider, un personaje pulp creado por Harry Steeger en 1933, con muchas similitudes con The Shadow y que protagonizó gran cantidad de novelas (pp. 21).

 

“Dibujé la primera portada desde un punto de vista subjetivo. Quería poner al lector delante de un Spider-Man balanceándose, que fuera parte de la actividad, que viera y fuera consciente del peligro de caer, de que tuviera la sensación de estar colgado junto a Spider-Man. No recuerdo por qué Stan rechazó mi portada” (Steve Ditko, pp. 26).

 

Ditko hizo un dibujo, en el que representaba al Capitán América junto al hipotético diseño inicial de Spider-Man de Kirby. Los parecidos eran bastante obvios: la forma de la máscara, los guantes, las botas de bucanero, el cinturón y los calzones coincidían. Al lado de esos dos dibujos, figuraba el Spider-Man de Ditko, radicalmente distinto (pp. 26).

 

La máscara completa devolvía el recuerdo de The Spider, en concreto de la adaptación en forma de serial que había rodado Columbia, The Spider’s Web (1938). Al contrario que el diseño de Ditko, aquella máscara de The Spider dejaba el contorno de la boca y los ojos al descubierto (pp. 27).

 

Ilustraciones promocionales del personaje realizadas por El Rey, como el boceto de portada de Marvelmania #5 (1970) o un póster dibujado y coloreado en 1969 que no llegó a usarse en aquel momento demuestran que Kirby no tenía demasiado claro cómo se distribuían las telarañas por el traje de Spider-Man, o al menos no demostraba interés en colocarlas correctamente (pp. 27).

 

“La única vez que me acordé de Superman fue cuando hice un logotipo del personaje y me pareció que recordaba un poco al de Superman. Por eso añadí un guión entre ‘Spider’ y ‘Man’. De esa forma, el logo de Spider-Man sería diferente al de Superman y nadie podría confundirlos”. (Stan Lee, pp. 29).

 

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 1: PETER PARKER ANTES DE PETER PARKER

En 1961, próximo a cumplir los cuarenta, Stan Lee ejercía como guionista, editor y motor de la compañía, que por entonces utilizaba el nombre de Atlas, y a cuyas pequeñas oficinas en el 655 de Madison Avenue viajaba cada día desde su casa en Long Island. (pp. 9)

 

Tad Carter, el primer mutante de Marvel, se parecía extraordinariamente a Peter Parker, tanto en su aspecto físico como en su manera de vestir y comportarse. (pp. 13)

 

“Adiós a Linda Brown” contaba la historia de una joven en silla de ruedas que vivía junto a su Tío Ben y su Tía May en una casa al borde de la playa. Los rasgos y personalidad de la pareja eran equivalentes a los de los tíos de Peter (pp. 13)

 

Con un nombre muy similar en lo fonético al de Peter Parker aunque sin la aliteración típica de muchos superhéroes, Carter era un científico que introducía en una cámara atómica una araña. Ésta crecía hasta el tamaño de un ser humano y adquiría inteligencia y unos sorprendentes poderes (pp. 13)

 

Stephen J. Ditko, el artista detrás tanto de la historia de Tad Carter como de la de Linda Brown, era, después de Jack Kirby, el dibujante más destacado de la factoría. Había nacido el 2 de noviembre de 1927 en el seno de una familia trabajadora de inmigrantes eslavos, en Johnstown (Pensilvania). (pp 13).

 

La inclusión de la palabra “Adult” en el título representaba poco menos que un desafío. “El magazine que respeta tu inteligencia”, decía una frase destacada en el índice, junto a otro aviso que advertía de que todas las historias y el dibujo eran de Stan Lee y Steve Ditko. (pp. 15)

 

El cómic se publicó, la colección se canceló tal y como estaba previsto y, hasta pasados unos meses, no llegaron los datos de ventas, que certificaban el éxito y que el trepamuros, por tanto, era merecedor de su propia serie. (pp. 17)

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

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