ULTIMATE X-MEN 8: UNA ESPERA INTERMINABLE

Durante los tres primeros años de Ultimate X-Men, Mark Millar puso en pie la serie y construyó todos los mecanismos por los que se moverían los mutantes dentro del Universo Definitivo. A continuación, Brian Michael Bendis expandió ese entorno, pero apenas se mantuvo durante un año más al pie del cañón. ¿Qué tenía reservado Marvel para después? A comienzos de 2004, la editorial se descolgó, a través de Variety, el buque insignia de la información de Hollywood, con todo un bombazo: Bryan Singer, nada menos que el director de las dos películas de X-Men, sería quien escribiera Ultimate X-Men.

¿Cuándo ocurriría tal cosa? Pronto, muy pronto. Singer no estaría solo en el proyecto, sino que le acompañarían Dan Harris y Michael Dougherty, que también le habían apoyado en la escritura del librero de X-Men 2. Pero éstos estaban ocupados en ese preciso momento, nada menos que preparando el salto a la pantalla de El juego de Ender, la obra maestra de ciencia ficción de Orson Scott Card, por lo que sería necesario esperar unos cuantos meses para tenerlos disponibles, en los que además Singer seguiría avanzando en la preparación de X-Men 3. Marvel seguía así adelante con su objetivo de que sus personajes se acercaran a las representaciones cinematográficas. ¿Qué mejor opción que ponerlos en manos de quien los había sabido entender en el medio audiovisual? “Hay un montón de cosas que no puedo explorar en las películas debido a la restricción por edades. Los cómics me ofrecen la oportunidad de expandir las ideas que me interesan acerca del Universo Mutante y tomar más riesgos”, decía Singer.

 

Sólo faltaba encontrar a alguien que se ocupara de Ultimate X-Menhasta la llegada del director y los suyos. La Casa de las Ideas designó a dos autores. El segundo de ellos era David Mack, un viejo conocido de Joe Quesada, con el que había participado en diversos proyectos, pero nunca llegaría a escribir ni una sola línea de la colección. El primero, que sólo estaba previsto que se quedara cinco números, acabó por encargarse también de los episodios que Mack tenía asignados, y no sólo de ellos.

 

Ese guionisa se llamaba Brian K. Vaughan y ni siquiera había cumplido los treinta cuando le llegó la oportunidad de Ultimate X-Men. Aficionado a los cómics desde niño, Vaughan fue uno de los talentos que surgió del Stan-Hattan Project, una curiosa experiencia realizada por Marvel Comics y el Departamento de Escritura Dramática de la Universidad de Nueva York entre 1995 y 1996. Tras unos primeros años con pequeños encargos aquí y allá, había brillado con la serie mensual protagonizada por Mística y destacaba en especial por su acercamiento a los superhéroes adolescentes en Runaways. Fuera de Marvel, tenía la colección post-apocalíptica Y el último hombre, para Vertigo, que había cometido el imperdonable pecado de ponerse en marcha antes de que el afán por saber lo que ocurre después del fin del mundo estuviera de moda. Estos dos últimos proyectos, junto con Ex Machina, las aventuras de un alcalde superhéroe que muy pronto iniciaría para Wildstorm, le consolidarían definitivamente como un autor fundamental del cómic estadounidense, así como uno de los pocos que conseguiría saltar al medio televisivo: entre 2006 y 2009 formaría parte del equipo de guionistas y productores de Perdidos, y en 2013 pondría en marcha La cúpula, adaptación de la novela-río del mismo título escrita por Stephen King.

 

Menudo currículum, ¿verdad? Pero, en aquel entonces, en 2004, Vaughan no había alcanzado todavía la categoría de estrella que luego atesoraría. Durante la primera parte de su paso por la serie, la que se recopila precisamente en este volumen, ni siquiera imaginaba que se quedaría durante mucho más tiempo, lo que le serviría como condicionante a la hora de escribir. “La tempestad”, la aventura de ecos shakespirianos con la que se estrenó en la cabecera, se centraba en gran medida en las consecuencias que para los hombres-X había tenido la pérdida de uno de los suyos, La Bestia, acontecimiento que ocurriera en el arco argumental anterior. Al mismo tiempo, Vaughan ponía el acento en personajes secundarios que no formaban parte propiamente dicha del equipo Es así como profundizaba en los nuevos fichajes que llevara a cabo Bendis, toda vez que recuperaba tanto a Rondador Nocturno como a Gambito, quien tendría una participación esencial acto seguido, en una segunda historia con la que el personaje por fin podría entrar en contacto con el equipo y se exploraría su relación con Pícara. Allí estaba uno de los elementos característicos de La Patrulla-X en los años noventa que Vaughan podría explorar desde la perspectiva Ultimate. Fue también en esta década en la que fijaría la vista de cara a la utilización de villanos, de manera que brindaba la llegada de Mister Siniestro, el que quizás sea el enemigo de los mutantes que más cambios ha presentado con respecto a su versión original. A lo largo del guión, Vaughan se reservaba un montón de guiños hacia los lectores clásicos, desde alusiones a “La masacre mutante” a un cameo de nada menos que las criaturas de El Nido, disfrazadas de enemigo virtual de la Sala de Peligro. Sólo en la aventura con Gambito en primer término se permitiría recurrir a villanos clásicos, aunque no se tratara de los más famosos entre los aficionados: los hermanos Fenris, hijos del Baron Wolfgang Von Struckerque, en lo que respecta a la continuidad tradicional, debutaron en Uncanny X-Men #194 USA (1985) y a los que les otorgó un llamativo giro argumental.

 

El propio guionista confesaría que su labor en Ultimate X-Menfue uno de los trabajos más difíciles que acometió en aquel momento de su carrera: no eran personajes que hubiera creado él, como sí ocurría con Yorick, de Y el último hombre, Mitchell Hundred, el protagonista de Ex Machina, o los chicos de Runaways. En lo que coincidiría con éstos es en el objetivo de conseguir una buena historia, frase que firmaría cualquier guionista en el periodo de promoción de su obra, pero que en su caso se cumplió al pie de la letra. La etapa iría de menos a más, conforme Vaughan se fue haciendo con los personajes y fueron cambiando los dibujantes que le cayeron en suerte. En un principio, tuvo a Brandon Peterson, un artista más dado a la espectacularidad que a la introspección, al que le siguió nada menos que Andy Kubert, uno de los hermanos Kubert, que habían participado en el lanzamiento de Ultimate X-Meny con el que la serie alcanzaría su medio centenar de entregas.

 

En ese momento, el trabajo de Vaughan había recibido tales aplausos que incluso se le señalaba ya como el hombre que pondría en limpio las palabras de Singer cuando éste al fin apareciera, algo que jamás llegó a suceder. Muy pronto firmaría con Warner Brothers para dirigir Superman Returns, lo que enfadó a 20Th Century Fox, donde no se mostraron flexibles a la hora de esperar su regreso a tiempo para dirigir X-Men 3. Con su salida de la superproducción mutante, simplemente se olvidó la opción de que algún día escribiera Ultimate X-Men. Por suerte, cuando se hizo evidente que nunca lo haría, la serie estaba en las estupendas manos de Vaughan, el guionista provisional que se convirtió en permanente.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 8

EL DÍA DESPUÉS DE LA MUERTE DE ULTIMATE SPIDER-MAN: RÉQUIEM POR UNA ARAÑA

Hay dos tipos de escritores. Los que orquestan sus relatos en función de los acontecimientos que en ellas se cuentan, como si se trataran de libros de historia, y los que dejan caer el peso de la narración sobre los protagonistas, el moldeado de su carácter y la respuesta que tienen ante una determinada situación. A la hora de abordar la muerte de un importante personaje, los primeros pondrán el acento sobre el hecho en sí, mientras que los segundos prestarán también su mirada a las consecuencias que lo ocurrido tiene para el entorno. Brian Michael Bendis, el hombre que creó al Spiderman definitivo, el hombre que también decidió acabar con él, pertenece al segundo grupo.

 

 

Hace algunos años, Bendis colocó la muerte de La Avispa como la más importante tragedia del fin de”Invasión Secreta”, una destacada saga del Universo Marvel convencional, en la que los Skrull lanzaban un brutal ataque contra la Tierra. El guionista dijo entonces que no entendía cómo era posible que hubiera autores que asesinaran a personajes importantes para luego salir corriendo de la colección en la que lo habían hecho, como si de verdad hubieran eliminado a una persona real y esperaran que la policía les fuera a interrogar. Para Bendis, lo interesante no es la muerte en sí misma, que puede resultar más o menos creíble, más o menos dramática, más o menos espectacular. Lo importante es lo que ocurre después, las consecuencias que esa muerte tiene para aquellos que rodeaban al fallecido. Cómo conduce a situaciones inesperadas, a territorios por cartografiar, a nuevas historias, en definitiva.

 

Cuando alguien falta, sólo es posible medir la dimensión del vacío que deja su ausencia fijándose en aquellos que lo rodean. Ése es uno de los propósitos a los que obedece este volumen: seguir de cerca a las personas que han sido relevantes en la vida de Peter Parker. Familia, amigos, amantes, otros héroes… Todos desfilan por las siguientes páginas, cada uno con diferentes reacciones, tan naturales que parece como si Bendis nos hubiera colado en un auténtico sepelio; tan escalofriantes que algunas pueden situarse entre los momentos clave de la serie; tan catárticas que marcarán el comportamiento futuro de todos esos personajes. La sombra de “Funeral por un amigo”, la aventura publicada por DC Comics tras la “muerte” de Superman a principios de los años noventa, se hace sentir en estas páginas, aunque se trate de dos historias diferentes. Mientras que aquél era un relato colegiado, del que participaban diferentes guionistas y editores, aquí tenemos una historia de autor: impulsada y materializada por un único responsable, aunque a partir de su ejecución entren otros escritores en el juego.

 

Bendis es un autor mediático. Uno de esos pocos que, como Mark Millar, Ed Brubaker o Grant Morrison, tienen garantizada la atención de los lectores y los periodistas especializados, a veces incluso de los generalistas. “La muerte de Spiderman” era un evento a difundir de manera viral y a fe que logró su propósito de posicionarse en grandes titulares de multitud de medios. Pero a veces supone mucha menos dificultad atraer los focos sobre algo que va a publicarse que mantenerlos una vez se ha publicado. La decepción puede ser proporcional a las expectativas, por lo que hay que estar a la altura: el trágico fin de Peter Parker no sólo cumplió aquello que prometía, sino que abrió las puertas a algo mucho más grande, a un salto al vacío como nadie había podido prever, pero en el que Bendis, y también Marvel, llevaban un tiempo trabajando.

 

La historia se convierte pues en una despedida al mundo que fue y que agoniza, a un Universo Ultimate que, con la desaparición de Peter Parker, se ve radicalmente alterado, y ahí está en la otra razón de ser del relato: la de plantar las semillas del futuro y situar las bases por las que se movería este landscapeen lo sucesivo. La revolución que tuvo lugar tras “Ultimatum” se lee ahora en clave de periodo de transición hacia otro escenario, uno en el que no sólo se hace irrelevante el espejo con el Universo Marvel clásico, sino en el que además se busca la divergencia y la sorpresa por encima de cualquier otra consideración. A ese respecto, no es extraño encontrarse, en el curso de la trama, destellos de lo que vendrá, en los que Bendis cede las tareas narrativas a sus futuros compañeros de franquicia. Jonathan Hickman avanza hacia el siguiente capítulo en la saga de los Ultimates al tiempo que revela el destino de Reed Richards tras los acontecimientos de “La trilogía del enemigo definitivo”; y Nick Spencer une a Kitty, Bobby y Johnny en lo que podría calificarse como la nueva encarnación de La Patrulla-X sin perder de vista a la fuerzas oscuras que mueven ficha contra los mutantes… Pero todo eso empequeñece ante la maniobra que nos procura el guionista principal: la llegada de Miles Morales, el nuevo Spiderman, aquél que está llamado a sustituir a Peter Parker. Esta es la culminación de la idea que el autor puso encima de la mesa con la muerte del trepamuros: el momento dramático, tan impactante que recorriera el mundo entero a golpe de telediario, no sería sino el resorte para sustituir a Peter por un nuevo trepamuros para el siglo XXI que soltara amarras con elementos del mito que se circunscribían a su época.

 

Todo empezó por pura casualidad, como tantas grandes ideas, cuando Bendis vio al actor afroamericano Danny Glover vistiendo un traje de Spiderman en un episodio de la teleserie Community. Al guionista se le encendió entonces la bombilla: era una idea revolucionaria y provocativa, a la par que moderna. Niños como sus propias hijas adoptivas, ambas de raza negra, se sentirían más identificados que nunca con Spiderman si éste era un chaval como ellos: inteligente, empático con el dolor ajeno… y negro. En Marvel, que ya habían barajado un cambio similar un par de años antes, coincidiendo con la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, estuvieron de acuerdo en que era el momento de lanzarse a la piscina. Miles Morales se presentaría en el cuarto episodio de la historia, con una portada en la que se ocultaba premeditadamente su rostro, sólo para enseñarlo en unas páginas interiores dibujadas por Sara Pichelli, una artista de origen italiano que ya dibujara algunas de las historias de Peter en el periodo que acababa de terminar, pero que era una desconocida para la mayoría de los lectores. Sería la dibujante de la serie que, a renglón seguido, estrenaría el nuevo trepamuros, mientras que Bendis se mantendría como guionista: seguía dispuesto a quedarse allí todo el tiempo que le permitiera la editorial.

 

La reacción a la llegada de Miles Morales fue estruendosa, global y en todos los sentidos imaginables: desde los que se quedaron prendados de Miles nada más verlo hasta los que no entendían que aquel chavalín pudiera ser el Hombre Araña, y por supuesto hubo respuestas con un evidente marchamo racista, que no hacían sino confirmar lo apropiado por parte de Marvel de aquel movimiento tan valiente. El común de los lectores sabíamos que Peter era insustituible, que cualquier intento de recambio del personaje clásico se había estrellado contra el muro de la indiferencia, pero, de alguna forma, a tenor de cómo se habían desarrollado los acontecimientos, intuimos que aquello iba en serio, que podía funcionar y ofrecernos un Spiderman como no habíamos conocido nunca antes. Peter Parker estaba muerto, pero su legado viviría para siempre.

 

 Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 31

EL VALOR DE LA EXCEPCIÓN: CREANDO UN NUEVO VILLANO PARA ULTIMATE SPIDERMAN

Tres años después del nacimiento de Ultimate Spider-Man, Brian Michael Bendis y Mark Bagley ya habían reciclado a la inmensa mayoría de los villanos clásicos del trepamuros, hasta el punto de que no se habían detenido en los años fundacionales de Stan Lee y Steve Ditko, sino que habían llegado hasta los tiempos modernos, al presentar la versión definitiva de Veneno. Mientras calentaba motores para la reunión de todos esos villanos en una única historia, Bendis decidió tomarse un respiro, mediante el arco argumental incluido en este tomo, donde haría algo inédito hasta el momento en el Universo Ultimate: ¡presentar un villano de nueva creación!

 

Si algo había aprendido Bendis después de escribir cuatro docenas de episodios de Ultimate Spider-Man, más los dieciséis de los que constó Ultimate Marvel Team-Up, es que la importancia de la serie no residía en los villanos a los que se enfrentaba el héroe, sino en los conflictos que tenía que afrontar en las relaciones con su entorno y la manera en que la actividad justiciera de Peter Parker las dificultaba. Para entonces, de una forma u otra Spiderman le había traído problemas en casa y fuera de ella. Tía May no dejaba de sospechar del comportamiento de su sobrino y de sus cada vez más inconsistentes excusas para estar llegar tarde o incluso desaparecer. Mary Jane sabía la verdad, casi desde el principio, pero eso no servía para mejorar las cosas, más bien al contrario: la novia de Peter no sólo tenía que contemplar cómo su chico quedaba cada vez más magullado por los encuentros con sus enemigos, sino que ya se había visto envuelta en alguno de ellos, con peligro incluso de morir, un miedo que le había llevado a romper la relación… Lo que por otra parte dejaba vía libre a Peter por primera vez desde que comenzara la serie. ¡Y por allí pululaba Gwen Stacy!

 

Ahí había suficiente material para toda una saga, pero la clave de la misma no surgiría hasta que Bendis dio con el villano apropiado sobre el que construir su discurso. Ése sería el enemigo que crearía expresamente para Ultimate Spider-Man: ¡Un personaje que construiría desde la nada, sin apoyarse en un modelo propuesto previamente en el Universo Marvel convencional! La idea permanecía intocable hasta ese momento. Manteniéndose cercanos o distanciándose de los clásicos, cada héroes y villano de la línea Ultimate había tenido una vida previa en los cómics clásicos. Lo más parecido era Ultimate Adventures, una miniserie de seis números que había aparecido al margen de las colecciones principales del sello y que estaba protagonizada por Búho-Halcón y Woody, dos personajes que parodiaban a Batman y Robin. El proyecto pasó casi inadvertido, hasta el punto de que puede considerarse apócrifo, pero lo cierto es que abrió una puerta que en muy pocas ocasiones se atravesaría. El caso de Bendis en Ultimate Spider-Man sería, por lo tanto, muy excepcional, por motivos que luego abordaremos.

 

El guionista construiría su tesis alrededor del gran tema central de Spiderman: “Un gran poder conlleva una responsabilidad”. El trepamuros lo había aprendido por las malas, a consecuencia de la muerte del tío Ben a manos del ladrón que hubiera podido detener. Pero, ¿y si alguien que gozara de todo ese poder desconociera la lección moral de la responsabilidad? La idea era buena, sin duda. Si además Bendis llevaba a ese alguien al terreno del Instituto Midtown, podía jugar con todo eso en el mundo de Peter, antes de saltar al de Spiderman. Porque, ¿qué puede ser peor cuando tu novia te ha dejado que aparezca un tipo carismático que parece capaz de ligar con ella y con cualquier otra chica que te pueda interesar? Fue así como surgió Geldoff, el tipo en el que podría haberse convertido Peter Parker de no haberle agarrado el destino por el cuello.

 

La experiencia, sin embargo, no sedujo a algunos lectores, que escribieron a Marvel para mostrar su desagrado, mientras que las reseñas en prensa especializada tampoco acompañaron. Años más tarde, incluso el propio Bendis reconocería que ni siquiera a él le convencieron los resultados, de manera que en lo sucesivo acotaría los nuevos enemigos del trepamuros a la fórmula de versionear a los más viejos del lugar.

 

Y sin embargo… El arco argumental en el que se presenta a Geldoff tiene un buen número de elementos que destacan con luz propia: el humor es tan sobresaliente como en el resto de la serie, hay situaciones extraordinariamente divertidas, como la que rodea al traje de repuesto de Spidey, inspirada en algunos memorables momentos pertenecientes a las mejores etapas del trepamuros clásico. Y por supuesto, tenemos a La Patrulla-X. Antes, Spidey se había cruzado en el camino de Lobezno o se había encontrado en el centro comercial con algunos de sus compañeros de la escuela de mutantes del Profesor Charles Xavier, pero aquí está la primera aventura compartida entre las versiones Ultimate de Spidey y La Patrulla.-X, en la que se sembrarían semillas que tiempo después germinarían, para dar lugar a sorprendentes historias que nadie hubiera imaginado.

 

Con el tiempo, Bendis acabó por coger cariño a Geldoff, ese personaje que tanto le criticaron, hasta el punto que en el videojuego de Ultimate Spider-Man, también escrito por él, puede leerse una pintada en una pared del Instituto Midtown en la que proclama “Geldoff Rules!!”: ¡Geldoff mola! Lo mismo debieron pensar los guionistas Dan Slott y Christos Gage, quienes le trasladaron al Universo Marvel convencional, dentro de la serie Los Vengadores: La Iniciativa, lo que convierte a Geldoff en el primer personaje en llevar a cabo el viaje en el sentido contrario: de la línea Ultimate a la Marvel clásica, en lugar de al revés.

 

Mucho tiempo después de la primera edición de esta historia, quizás haya llegado la hora de valorarla en su medida. Puede que Geldoff no estuviera hecho para situarse entre el Doctor Octopus y el Duende Verde, pero las circunstancias han permitido que se le recuerde como una rara avis: un personaje verdaderamente excepcional.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 9: Irresponsable

UN COSMOS EN EXPANSIÓN

Una vez cumplido el objetivo de poner en marcha las dos colecciones con las que se abrió el Universo Ultimate, y mientras Mark Millar y Bryan Hitch trabajaban en la llegada de Los Ultimates, en La Casa de las Ideas tuvieron una gran duda: ¿Qué hacer a continuación? El Universo Ultimate se había convertido en el éxito del año y las leyes del mercado siempre dictan que si algo se vende mucho, debe producirse en masa.

En cualquier otra circunstancia, los títulos de la Línea Ultimate se habrían multiplicado de inmediato, con los lanzamientos que hiciera falta. Pero en la editorial comprendían que no era buena idea. Mantendrían la línea Ultimate reducida a unos pocos títulos, lo que permitiría cuidarla al máximo. El objetivo es que nunca llegase a haber más de cuatro series al mismo tiempo. Tenían ya dos en las librerías, una más en preparación y una tercera que sugeriría Brian Michael Bendis, el guionista de Ultimate Spiderman.

Tras muchos años como autor independiente, Bendis había logrado dar el salto al mainstream con una aclamación unánime. En Marvel se preguntaban cuál sería su siguiente proyecto y éste les ofreció fusionar dos viejos conceptos ya desaparecidos, Marvel Fanfare, una colección con autores y protagonistas que cambiaban cada mes, y Marvel Team-Up, una cabecera de Spiderman en la que le acompañaba un héroe diferente por número. De esta forma, Bendis preguntaría a artistas que admiraba qué personaje les gustaría dibujar para Marvel. Él adaptaría la historia y el estilo literario a los deseos de cada uno de ellos, al tiempo que Spidey serviría de maestro de ceremonias. En las oficinas de la editorial, en un momento en que estaban muy abiertos a la experimentación y a nuevos puntos de vista, estimaron que la idea podría funcionar bien, además de expandir el cosmos del Universo Ultimate, sin necesidad de multiplicar exponencialmente el número de colecciones.

Bajo esas premisas, Ultimate Marvel Team-Up se convirtió en la tercera cabecera del Universo Definitivo en ver la luz. La serie abría a lo grande, mediante una historia que era importante por tres motivos: suponía el primer encuentro de Spidey con otro superhéroe, era también la primera vez que el trepamuros se cruzaba en el camino de un mutante y el primer cruce de la versión definitiva de los dos personajes más comerciales de la editorial: el Hombre Araña… Y Lobezno. Matt Wagner, el genio detrás de Grendel, uno de los más sugestivos tebeos del panorama independiente americano, se encargaba de los lápices.

No menos importante fue la segunda historia, un encuentro con Hulk dibujado por Phil Hester (Green Arrow), ya que serviría para dar consistencia a un conjunto de ideas alrededor del escenario sobre el que se movía el Universo Ultimate. Al ambiente de Guerra Fría y paranoia radiactiva que presidía los cómics que hicieran Stan Lee y Jack Kirby en el nacimiento del Universo Marvel convencional, Bendis y Millar querían contraponer un modelo adaptado al siglo XXI, el de “la gran conspiración”, con un reducido número de individuos moviendo los hilos desde las sombras, un Gran Hermano que se sitúa en lo más alto de la cadena alimenticia y controla el mundo. En el choque de Spidey con Hulk se apuntaría por primera vez esta circunstancia.

 

Tras el Goliat Esmeralda, el siguiente “Team-Up” supuso el debut de Iron Man, otro de los héroes que pronto aparecería en The Ultimates. El dibujante era todavía más inusual que los anteriores, puesto que se trataba de Mike Allred, cuyo delirio pop también podía encontrarse en X-Force, otro heterodoxo proyecto que La Casa de las Ideas acababa de estrenar. La apuesta se elevaría aún más con la aventura que, acto seguido, reuniría a Spiderman con Daredevil y Punisher. Bendis se mantuvo fiel al concepto original de estos dos oscuros vigilantes de Marvel, pero fue más allá en todo lo demás: no sólo se trataba de la aventura más larga publicada hasta entonces en MTU, sino que además estaba ilustrada nada menos que por Bill Sienkiewicz, un genio de estilo diametralmente opuesto al típico autor de superhéroes.

 

 

En este volumen se recogen todas esas historias. En total, los ocho primeros números de Ultimate Marvel Team-Up, un esclarecedor y brillante ejemplo de lo mucho que arriesgaba La Casa de las Ideas a comienzos de la primera década del siglo XXI. Porque quien nunca arriesga, nunca gana.

Artículo aparecido en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 3: Un mundo compartido

Dónde encontrar arañas durante las Secret Wars

Este mes por fin llegan a España las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic, el épico evento que promete acabar con el Universo Marvel tal y como lo conocemos. Tal es el cambio que, durante los meses que dure el evento, la práctica totalidad de las cabeceras de Marvel transcurrirán en el Mundo de Batalla, un territorio formado por fragmentos de distintos universos alternativos. Los personajes de dichos universos protagonizarán sus propias miniseries, con lo cual nos podemos encontrar con El Viejo Logan que creara Mark Millar o con El Maestro, la versión de Hulk presentada por Peter David en Futuro Imperfecto.

Desde Bajo la Máscara, queremos hacer una recopilación de todas las miniseries protagonizadas por Spider-Man o alguna de sus variantes que se podrán encontrar durante el evento, así como su fecha de publicación en España.

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Ultimate Marvel #36

Portada Ultimate Marvel

Guión: Brian Michael Bendis, y Michael Fiffe

Dibujo: David Marquez y Amilicar Pina

Contiene: Miles Morales:The Ultimate Spider-Man 10-12 y All-New Ultimates 12 USA

Formato: Comic-Book, 17×26, lomo, 96 páginas

Precio:6,95€

Sinopsis¡Todo un Universo en tus manos, en el penúltimo tomo antes de saltar a “Secret Wars”! Miles Morales: ¿Amigo o enemigo de Hydra? El Spiderman definitivo descubre su pasado familiar mientras mira hacia un futuro que se adivina terrible. Y además, la historia que no esperabas leer: ¿Acaso han vuelto los Ultimates? ¿Acaso tiene que ver con Miles? ¿Y qué tiene que ver con todo esto el Doctor Muerte?

La portada del tomo de este mes no podría ser más reveladora. Llegan las Secret Wars, y con ellas, se acaba el Universo Ultimate tal y como lo conocemos. Eso no quiere decir que nos vayamos a quedar sin Miles Morales, pero en este tomo terminan sus aventuras en el universo que lo vio nacer. ¿Cómo ha terminado Bendis con su más longeva cabecera?

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TODOS SOMOS MILES MORALES

UltimateComicsSpiderMan_1_MilesVariantHace tres años Carlos Molina, un aficionado al trepamuros, se lanzó a editar un fanzine llamado Todos somos Peter Parker. Al abrir sus páginas podías encontrar dibujos y opiniones de escritores, músicos, cineastas y dibujantes nacionales e internacionales.

Referente moral y reflejo de juventud, Peter Parker puede significar algo distinto para cada uno de nosotros. Su mala suerte, su culpa, su responsabilidad, sus triunfos y sus tragedias son, de alguna forma, nuestras. Eres tú el que no tiene un duro en el bolsillo, el que llega tarde a la cita, el que se duerme en clase, pero también el que lucha, el que salva, el que gana.

Claro que, si tu eres uno de esos seguidores del trepamuros que se aficionó en serio a los comics con Ultimate Spider-Man, cuando Peter murió haciendo frente al Duende Verde, salvando a su tía May, también moriste tú. Murió tu reflejo. Por suerte, el mundo está lleno de espejos en los que verse reflejado. Peter se fue por la puerta grande y ahora tu reflejo sería Miles Morales. Si todos somos Peter Parker, también podemos ser Miles Morales.

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Ocho claves del Universo Marvel post-Secret Wars y cuándo se estrena la saga en España

Ya se ha distribuido en España, casi simultáneamente con EE. UU, el Secret Wars nº 0. En su interior, además del prólogo de la saga, tenemos avances de dos cómics que adelantan el escenario que nos dejarán las Guerras Secretas. El de Los Vengadores es especialmente significativo. Sin introducir spoilers de ningún tipo, sirve para hacernos una idea muy aproximada de COSAS MUY IMPORTANTES que nos encontraremos el día después. Si ya lo has leído (Y SI NO, HAZLO ANTES DE SEGUIR), te invito a que me acompañes en este repaso de un por otro parte tebeo delicioso.

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La ciudad que nunca duerme – Season 3 –

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Paseando por el centro de Nueva York es imposible no fijarse en el gran rascacielos que se eleva orgullosamente por encima de cualquier otra construcción de la gran manzana. Su sombra se proyecta sobre la ciudad desde 1931 cuando se abrieron sus puertas. Inmortalizado en, literalmente, cientos de películas el Empire State Building se ha convertido en un icono de Manhattan.

Junto con la Estatua de la Libertad o los perritos calientes este imponente edificio simboliza a toda una ciudad. Modelo perfecto de la arquitectura art decó se ha considerado una de las 7 maravillas del mundo moderno. Fue durante cuatro décadas el edificio más alto de la ciudad, hasta que en 1972 se construyeron las torres gemelas. Desgraciadamente, desde 2001 vuelve a ser el edificio más alto de Nueva York y el segundo de los Estados Unidos.

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Spider-Man Toxic City. La versión Ultimate de Spidey en tu movil

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 Hay juegos para móvil que merecen la pena. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta las carencias y las limitaciones que tiene dicho soporte. Nunca serán igual que un juego en una consola de última generación, sea portatil o de sobremesa. Pero ahí entran algunos factores que pueden hacernos picar y pasar por caja. Una serie de televisión (Prison Break, House), una película (La Jungla de Cristal 4.0), un juego de tablero (Monopoly, Trivial Pursuit) o simplemente un concurso televisivo (50×15, Allá Tú), son el anzuelo de turno. A mí me llamó la atención "Spider-Man Toxic City" a raiz de la publicidad que ví recientemente en los cómics de la editorial Panini. Más concretamente en la contraportada. Evidentemente tuve que soltar algunos euros por él, pero no fué del todo una mala experiencia.
 

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