ULTIMATE X-MEN 10: EL REGRESO DE MAGNETO

El último de los arcos argumentales que escribió Brian K. Vaughan para Ultimate X-Men venía a ser la culminación de una etapa, inicialmente prevista como corta, que se había extendido más allá de lo que hubiera imaginado ninguno de sus responsables. A fuerza de alargarse su interinato, Vaughan se había terminado por hacer con las riendas de los personajes, de las tramas heredadas y de las que él mismo había puesto en marcha, para, llegado a este punto del camino, ofrecer una saga de proporciones épicas en la que cristalizaban elementos que estaban presentes desde el primer número.

La clave estaba en Magneto. Mark Millar se había dejado contagiar del espíritu omnipresente del villano en la franquicia cinematográfica. Si echamos un vistazo a todas las películas de X-Men, Erik Lehnsherr no se ausenta en ninguna de ellas, por más que sus temas varíen conforme avanza la saga. EnUltimate X-Mennunca se llegó a ese exceso, con gran número de aventuras que ahondaban en múltiples vertientes alrededor del homo superior, pero el primer y mayor enemigo de La Patrulla-X siempre acababa por regresar, más peligroso que en la anterior ocasión, de manera que las historias en las que estaba ausente bien parecían un descanso hasta el siguiente choque.

 

Si analizamos la etapa de Millar, ésa es la conclusión que extraeremos. Magneto estaba, por supuesto, en el nacimiento del equipo (Ultimate X-Men nº 1: La gente del mañana), una saga que concluía con su aparente muerte a manos del Profesor Xavier… Aunque todos los lectores sabían que tal cosa no era cierta, y poco a poco fueron surgiendo más detalles alrededor de qué había sido del villano. Al final de la siguiente aventura (Ultimate X-Men nº 2: Regreso a Arma-X), el profesor confesaba a Jean Grey que Magneto no sólo seguía vivo, sino en proceso de rehabilitación, algo que se concretaría unos números más adelante, cuando Eric reaparecía, amnésico, feliz, jugando con unos niños en Central Park y estropeando sus relojes sin saber la causa (Ultimate X-Men nº 3: Gira mundial). La felicidad duraba poco, de manera que La Hermandad de Mutantes descubría lo ocurrido y devolvía la memoria a su líder, quien se lanzaba a una oleada de actos terroristas por los que La Patrulla-X se enfrentaría contra los Ultimates (Ultimate X-Men nº 4: Fuego Infernal y azufre)… y de ahí saltaríamos a la apoteósica despedida de Millar como guionista de la serie, con una larga aventura en la que Magneto ponía en jaque al mundo entero y La Patrulla-X conseguía de nuevo derrotarlo, para dejarlo preso en una prisión de plástico oculta bajo tierra y que estaba calcada de la que había podido verse en las películas de Bryan Singer hasta en detalles tan pequeños como la silla de ruedas, también de plástico, de Xavier (Ultimate X-Men nº 5: El retorno del rey).

 

El ciclo de Magneto había cubierto, en total, casi los tres primeros años de la serie y la etapa al completo de Millar. No es extraño que los siguientes autores permanecieran al margen del asunto, para evitar así la sobresaturación, y quizás también porque resultaba complicado contar algo nuevo sobre el villano que no hubiera aportado el fundador de la colección.

 

Y sin embargo, era evidente que Magneto volvería. De hecho, Millar le había dejado preparado para hacerlo, tan pronto como pudiera escapar de su prisión. Sólo hacía falta encontrar el cómo. Para ello, Vaughan quiso emplear a un personaje bien conocido por los lectores de la Marvel clásica por su íntima relación con éste. Se trataba de Lorna Dane, alias Polaris, una bella mutante, de llamativo cabello color de jade y con poderes similares a los del enemigo de La Patrulla-X, cuyo debut en su versión original había tenido lugar en las últimas viñetas de The X-Men #49 USA (1968), escrito por Arnold Drake y dibujado por Don Heck, aunque sería en el número inmediatamente posterior cuando adquiriría pleno protagonismo. Aquel cómic era especialmente importante, ya que el legendario historietista Jim Steranko desembarcaba en el mundo de los mutantes con toda su fuerza. Fue él quien creó el característico logo tridimensional de X-Menempleado a partir de entonces, en una portada presidida por la imagen de Polaris, a quien en el interior se nos desvelaba como «Reina de los mutantes». El criminal Mesmero hacía aflorar sus superpoderes magnéticos mediante una máquina diseñada a tal efecto. El sorprendente giro argumental de la historia tenía lugar en el momento en que irrumpía Magneto y reclamaba su paternidad sobre Polaris… Algo que luego se demostraba falso. La mutante volvería poco después, unida sentimentalmente a Kaos, el hermano de Cíclope, para unirse junto a su amante a La Patrulla-X, en los estertores de su primera etapa.

 

Con posterioridad, Polaris, casi siempre unida a Kaos, reaparecería intermitentemente en el cosmos mutante, para pasar a formar parte tanto del grupo madre como del gubernamental Factor-X, y en años recientes, ya en la primera década del siglo XXI, algunos autores habían retomado la posibilidad de que fuera la hija de Magneto, esta vez para, al contrario que había ocurrido en los años sesenta, confirmarla. En su versión Ultimate, Polaris llevaba ya un tiempo disponible, en concreto desde que apareciera como una de las integrantes de la Academia del Mañana dirigida por Emma Frost, que introdujera Brian Michael Bendis en Ultimate X-Men nº 7: Nuevos Mutantes. Vaughan quería explorar de paso un elemento que Bendis apenas sí había llegado a apuntar, el de la rivalidad de los alumnos de Frost con los de Xavier. Sería el punto de partida para una saga que crecería en intensidad conforme avanzara, y en la que el escritor acudiría a la presencia de gran cantidad de personajes invitados. Algunos de ellos habían sido utilizados por él mismo en pasados números, como esa Dama Mortal tan parecida a la de X-Men 2 o Longshot, que figurara en la aventura de Krakoa, mientras que otros ya venían siendo habituales con anterioridad. Además, el escritor se animaba con la resolución de un pequeño misterio sobre el que se preguntaban los aficionados en los foros de Internet desde el comienzo de la serie. ¿Acaso Mística se encuentra infiltrada en la mansión bajo la apariencia del gato de Xavier? Y hasta resolvía por fin otra duda extendida entre los seguidores: ¿cuál es la orientación sexual de Coloso?

 

A los cinco capítulos de «Norte Magnético» que figuran en este volumen le antecede, además, el primer Annual de la serie, un episodio con mayor número de páginas en el que Vaughan completaba la trama alrededor de Pícara y Gambito, en un escenario tan poco habitual como Las Vegas y distanciándose una vez más de los hechos conocidos por el Universo Marvel clásico. La permanencia del guionista en el título llegaba a su fin, después de casi dos años en los que había pasado de ser un prometedor autor a una máquina de ganar premios. En ese 2005 arrasaría en los Eisner, lo que le llevó a abandonar el trabajo en series que no hubieran sido creadas por él mismo. Estas historias de Ultimate X-Men se erigen así como su trabajo de fin de carrera, su licenciatura en un medio que ya por entonces dominaba y del que acabaría siendo maestro.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men 10

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