ULTIMATE X-MEN: MUJER X CONTRA MUJER X

Desde que tuvo lugar el reinicio de Ultimate X-Men, Marvel decidió acudir a un nuevo paradigma alrededor de los mutantes. La colección original, que alcanzara la importante cifra de un centenar de entregas, seguía el concepto del grupo fundado por el Profesor Charles Xavier para defender a una humanidad que le temía y odiaba. Tras “Ultimatum”, tal escenario no tenía cabida: la humanidad había desatado una guerra abierta contra los mutantes. Después de más de treinta episodios, ese conflicto ha terminado, con el Homo superior alcanzando la paz en su nuevo hogar, llamado Utopía. Pero ahora a los mutantes les queda una última batalla por librar: contra su propia gente.

 

Kitty Pryde y Jean Grey representan dos extremos del tipo de mujer que nos hemos encontrado en los cómics de La Patrulla-X desde que Chris Claremont la transformara en una serie en que el tratamiento de las heroínas tenía una profundidad y un atractivo como nunca se había visto en el género, hasta llegar a cambiarse la manera en que ellas se representaban ante una audiencia que, en los orígenes, era mayoritariamente masculina, pero que fue poblándose por lectoras conforme descubrían al que podía calificarse como el primer cómic feminista de superhéroes.

 

Jean Grey era la única integrante del equipo fundador. Cuando Claremont la recuperó para formar parte del grupo surgido de la Segunda Génesis, fue en sus propios términos. Renunció a toda la naftalina del personaje creado por Stan Lee en los años sesenta con el único propósito de servir de interés amoroso a otros protagonistas, para posicionarla como una mujer fuerte, que elegía su destino y que, a continuación, se transformaba en el miembro más poderoso de La Patrulla-X. En The X-Men#101 USA (1976. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 1) Jean resurgió de sus cenizas como Fénix. Como ella mismo proclamaba, era vida y fuego encarnado, poco menos que una diosa entre meros mortales, con el poder cósmico en sus manos. Dave Cockrum diseñó un traje arrebatadoramente sexy, que pronto despertó el interés lascivo de Lobezno, produciendo choques a cara de perro con Cíclope, el novio tradicional de ella. Cinco años más tarde, Fénix había muerto, en la historia más escalofriante jamás producida por La Casa de las Ideas, y su leyenda quedaría para siempre.

 

En The X-Men#129 USA (1980. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 2), Claremont y John Byrne habían presentado a Kitty Pryde, una adolescente de apenas catorce años que atravesaba paredes, procedía de una familia judía y se entusiasmaba ante la posibilidad de convertirse en mujer-X. Byrne planeaba que Kitty fuera “la chica normal”, frente a la exuberancia que presentaba tanto Fénix como su otra compañera de equipo, Tormenta. Y Kitty no era muy diferente a cualquier otra chavala de su edad, sólo que Claremont añadió un detalle que no entusiasmó en absoluto a su colaborador: se trataba de una superdotada, experta en computadoras, lo que la ligaba con una habilidad tradicionalmente asociada a los chicos, máxime a comienzos de los años ochenta, cuando la informática era un campo árido para nadie que no recibiera el calificativo despectivo de cerebrito.

 

Kitty y Jean nunca llegaron a coincidir en la Edad Dorada de La Patrulla-X, en tanto que la adolescente no se unió de manera oficial al equipo hasta el episodio siguiente a la muerte de Fénix. Mucho tiempo después, Marvel tomaría la decisión equivocada de resucitar a Jean, pero tampoco entonces surgió la opción de explorar el profundo contraste que existía entre ambas. Es así como llegamos a la versión Ultimate de La Patrulla-X, donde las circunstancias han sido diferentes. En primer lugar, el abismo de edad que existía en la Tierra-616 entre la Jean ya adulta y la Kitty adolescente no era tan acusado, ya que la Jean de este mundo se presentaba, en Ultimate X-Men#1 USA (2001. Coleccionable Ultimatenº 2. Ultimate X-Mennº 1), como una joven de diecinueve años, extrovertida y rebelde, aunque esos rasgos fueron atenuándose conforme avanzaba su romance con Cíclope. Kitty por su parte llegó una veintena de episodios más tarde, en Ultimate X-Men#21 USA (2002. Coleccionable Ultimatenº 15. Ultimate X-Mennº 4), con una historia y un contexto que estaban calcados del original. En este caso, el personaje se mantendría muy cercano a su modelo primigenio, si bien escogería compañeros sentimentales diferentes: primero El Hombre de Hielo y, más adelante, Spiderman, en un giro del destino que sorprendió a todos los lectores. Las circunstancias condujeron a que Kitty tuviera que crecer más deprisa que cualquier chica de su edad, especialmente después de que los mutantes pasaran a la clandestinidad.

 

Fue en ese punto en el que ella y Jean se erigieron como los dos modelos a seguir por los suyos. Mientras Jean alcanzó la posición de líder de Tian, un paraíso mutante situado en Asia, Kitty encabezaría la resistencia en Estados Unidos. Después de una cruenta guerra, consiguió que los mutantes se hicieran con Utopía, una pequeña nación en la que soñar con un futuro. En el camino, las disensiones entre una y otra se hicieron cada vez mayores, como antes había ocurrido con el Profesor Xavier y Magneto, como si los mutantes estuvieran condenados a tener que elegir siempre entre la vía pacífica y la violenta.

 

En este último volumen de Ultimate X-Mense produce el inevitable choque de trenes: Utopía contra Tian. Kitty contra Jean. Mutantes contra mutantes. A juicio de Brian Wood, el guionista actual de la serie, el conflicto deriva de algo tan viejo como que el poder corrompe: “Si te fijas en estas dos lideresas, ambas encabezan enclaves mutantes, pero los manejan de maneras distintas”, comenta. “Supongo que también puedes decir que a Kitty se le ha ido un poco la cabeza en los últimos tiempos, pero su control de Utopía está centrado en una estricta, y posiblemente ingenua, especie de pacifismo, mientras que Jean cree en la grandeza y en la superioridad de Tian y actúa en consecuencia. No creo que Jean sea una villana, a pesar de que haya hecho algunas cosas de dudosa catadura, pero sí pienso que está un poco más pasada de rosca que Kitty”.

 

Esta Guerra Civil Mutante sirve para cerrar la segunda y última serie americana de Ultimate X-Men, que a su vez tuvo continuidad en una miniserie-prólogo a “Cataclismo”, el gran evento en que todos los héroes de la Tierra-1610 se enfrentaban a la llegada de Galactus. Joshua Hale Fialkov, que ya venía escribiendo The Ultimates, tomaba el testigo de Wood, para tres episodios con los que se venía a cerrar la historia del Homo superior dentro del Universo Ultimate. El nuevo guionista procuró mantenerse fiel a los planteamientos de su predecesor, mientras que la continuidad en los lápices del estupendo dibujante Álvaro Martínez, que ya se ocupara también de los últimos números de Wood, garantizaba la coherencia estética.

 

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men nº 21

ULTIMATE X-MEN: MÁS ALLÁ DEL ODIO Y DEL TEMOR

En el comienzo, Stan Lee estableció que los mutantes componían una raza que la humanidad rechazaba, porque algún día estaba destinada a sustituirla. Cuando Chris Claremont reinventó la franquicia, a mediados de los años setenta, llevó ese principio hasta sus máximas consecuencias. Construyó una alegoría social a partir de ahí, que le permitía establecer paralelismos entre la marginación que sufría el Homo superior y la que pudieran parecer otros colectivos, como las mujeres, los negros o los homosexuales. El triunfo absoluto del planteamiento sirvió para alimentar décadas de historias, y así seguiría siendo de manera indefinida. Pero en el proceso alguien se preguntó: ¿pueden ser los mutantes algo más que unos seres temidos y odiados por la humanidad a la que han jurado proteger?

 

Ese alguien fue Grant Morrison. Levantó la mano cuando se hizo cargo de La Patrulla-X, en el arranque del siglo XXI, a través del apasionante proyecto conocido como New X-Men. Morrison, como tantos otros lectores de cómics, había sido un chaval introvertido, con pocos amigos y siempre metido en sus aficiones. Cuando leyó las historias de Chris Claremont, no pudo sino sentirse atrapado por ellas. Pero con el tiempo, Morrison se convirtió en una estrella, en un gurú de la nueva manera de hacer cómics, en un ídolo perseguido por mujeres, adorado por sus fans y que alcanzó el éxito en todos los ámbitos de su vida, sin dejar nunca de ser auténtico consigo mismo. Si el había salido del círculo de los temidos y odiados, ¿por qué no podían hacerlo los mutantes? En New X-Men así lo planteó. Como él, los mutantes consiguieron alcanzar una nueva posición social. Ahora, tenían admiradores, marcaban las tendencias en moda y cultura y la gente normal quería ser como ellos. Lo ansiaban de hecho, lo que llevó al nacimiento de una droga que permitía adquirir poderes momentáneamente. En el fondo, estaba haciendo lo mismo que hiciera Claremont en los ochenta: utilizar a los mutantes como metáfora para hablar de la sociedad en que vivía, sólo que él se acercaba a ellos desde una nueva perspectiva y desde un nuevo contexto, en el que los grupos que antes eran marginales ya no tenían por qué esconderse, sino que podían reivindicar su lugar dentro de la sociedad, e incluso erigirse en modelo de conducta.

 

Las lecciones de Morrison tuvieron cierta importancia en esos años, pero luego cayeron mayoritariamente en el olvido, cuando Marvel volvió a unos cánones más clasicistas. Pese a todo, causaron un gran impacto en los jóvenes autores de la época, aquellos que, como es el caso de Brian Wood, tenían en Morrison a un maestro del que tomaban notas. Así es como llegamos a Ultimate X-Men, la serie que nos ocupa, en la que Wood ha venido construyendo una larga saga, que ahora nos sitúa al Homo superior en un escenario nunca antes contemplado. La guerra contra la humanidad ha terminado, los mutantes, bajo el liderazgo de Kitty Pryde, tienen un pedazo de tierra al que pueden llamar hogar, y allí han empezado la construcción de una nueva sociedad. La gran sorpresa es que, al contrario de lo que ocurre con el mundo de los humanos, los mutantes se permiten crear un lugar en que impere la justicia y la igualdad, en que puedan acometerse los desafíos que afronta el mundo desde una nueva perspectiva. Problemas que parecían irresolubles, encuentran ahora solución inesperada. El ejemplo más evidente es de la semilla inteligente. A Kitty y los suyos les instalaron en medio del desierto, en un lugar inhóspito que les condenaba a una vida de dificultades. ¿Qué hicieron ellos? Crear una semilla inteligente, que convirtió la zona en un vergel y que ahora podría acabar con el hambre en todo el mundo. De amenaza, Wood ha hecho de los mutantes en algo codiciado. Es entonces cuando el Gobierno, aquél que creó a los propios mutantes en un laboratorio secreto y luego les dio caza, les percibe de una manera distinta a como lo ha hecho hasta entonces. ¿Cuál será su respuesta? Cosificarlos, privatizarlos, reclamarlos como una propiedad, un recurso natural que es de ellos y del que deberían responder a su antojo, porque entienden que no son sujetos de los derechos humanos. Para una administración que ha esquilmado los recursos naturales del planeta, lo más lógico es hacer lo mismo con esas criaturas capaces de hallazgos tan prodigiosos como esa semilla inteligente. “Quieren hacerlos suyos y crear cosas como la semilla inteligente, que formen parte de un programa gubernamental”, señalaba el guionista. “Es muy similar a la manera en que el Gobierno puede privatizar una compañía petrolífera. Han hecho a los mutantes, así que entienden que son de su propiedad. El Gobierno Estadounidense necesita reconstruirse tras lo ocurrido últimamente. Están buscando recuperar su estatus de superpotencia”.

 

La saga de Ultimate Comics. X-Menque aborda tan inusual enfoque, supone además la incorporación del dibujante turco Mahmud Asrar. Hace años que Brian Wood quería trabajar con él, pero no había sido posible hasta este preciso momento. El guionista recordaba que primero iba a coincidir con Asrar en Northlanders, su serie para Vertigo, pero fue cancelada antes de que fuera posible. A continuación, DC Comics contrató a Wood para llevar a cabo el relanzamiento de Supergirl, y el escritor sugirió que Asrar le acompañara. Tampoco pudo ser, porque DC optó por quedarse con el dibujante y echar a Wood del proyecto, lo que provocó un enorme enfado… Pero ahora es todo agua pasada y los dos autores pudieron reencontrarse para el impulso que conducirá hasta el final de la historia de los mutantes definitivos… aunque eso ya será en el siguiente tomo.

 

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men nº 20

ULTIMATE X-MEN: DESDE LA RESERVA

En un país roto que apenas ha conseguido comenzar la reconstrucción, los mutantes todavía buscan su lugar en la sociedad. El presidente Steve Rogers les ha ofrecido dos opciones: una “cura”, que borraría el gen mutante de sus cuerpos o una nueva tierra en la que podrán mantener los poderes en activo. Cientos eligieron la cura. Ahora, sólo quedan veinte mutantes. Liderados por Kitty Pryde, tratan de construir un nuevo hogar. Así empieza este nuevo tomo de Ultimate X-Men, en el que Brian Wood nos cuenta algo tan complejo como la construcción desde cero de una nación: la nación de los mutantes.

 

En 1985, el mismo año del Live Aid impulsado por Bob Geldofy del USA For Africaque lideraran Michael Jackson y Lionel Richie, Marvel decidió seguir el impulso de los grandes artistas del pop y crear un cómic sin ánimo de lucro cuya recaudación sería destinada en su integridad a paliar el hambre en África. La idea surgió de Jim Starlin y Bernie Wrightson, quienes convencieron al entonces director editorial Jim Shooter de la viabilidad del proyecto. Desde el principio, estuvo claro que La Patrulla-X, los personajes más comerciales de la compañía, serían los protagonistas del especial, que tendría la estructura de una “jam session” en la que participaran múltiples artistas y escritores. El resultado fue Heroes For Hope Starring The X-Men, un especial de 48 páginas que reunió a algunos de los nombres más importantes de la industria del cómic, como Chris Claremont, Stan Lee, Alan Moore (en una de sus escasísimas colaboraciones en Marvel), John Byrne, Richard Corben, Frank Miller o John Buscema, además de los novelistas de renombre Stephen King, Harlan Ellison y George R. R. Martin (sí, el deJuego de tronos). El cómic fue un enorme éxito, al que contribuyeron también los libreros y las distribuidoras, con donaciones que se añadieron a los ingresos conseguidos, y llegó a convertirse en poco menos que un mito en España, donde nunca pudo ser publicado, debido a su carácter benéfico. En la historia, La Patrulla-X combatía a la encarnación física del hambre, dejando un final abierto a la esperanza pero en absoluto conformista: los mutantes podían vencer a terribles villanos y salvar a la Tierra una y otra vez, pero no eran capaces de acabar con uno de los mayores males del mundo… Aunque al menos podían luchar contra él.

 

Casi treinta años después de la publicación de Heroes For Hope, Brian Wood retoma el tema en Ultimate X-Men, abordándolo desde una perspectiva para el debate. ¿Y si los mutantes encontraran una manera de alimentar al planeta entero? ¿Cuáles serían las reacciones de los diferentes países y de los poderes fácticos establecidos? ¿Y qué ocurriría dentro de las filas del homo superior? Todas esas cuestiones se abordan en la saga, mientras Wood sigue desligándose más y más de aquello a lo que estamos acostumbrados en una serie protagonizada por La Patrulla-X. En la rica tradición de los mutantes de La Casa de las Ideas, se han visto situaciones en las que un enclave geográfico servía de punto de partida para la construcción de un hogar para un pueblo que carece del mismo, el Homo Superior. El principal exponente podría ser Genosha, orgullosa nación en la que, durante un tiempo, Magneto gobernó sobre diecisiete millones de almas mutantes. La apuesta del guionista no corre en ese sentido, y de hecho podría decirse que Tian, ahora bajo el mando de Jean Grey, ya cumple con un cometido similar dentro del Universo Ultimate al que tuviera Genosha a finales de los años noventa. Más recientemente, también en la continuidad clásica, Cíclope proclamaba la isla-estado de Utopía, un refugio para los suyos en la Bahía de San Francisco, que funcionaba al margen de las leyes de los humanos.

 

Wood ha tomado prestado el nombre de Utopía para bautizar a la Reserva X. De igual manera, también toma nota del Astonishing X-Mende Joss Whedon y John Cassaday,  así como del film X-Men 3, de cara a establecer una “cura” para los mutantes, y por último recupera el estilo punkde Tormenta en los gloriosos años ochenta, como una manera de mostrarnos la catarsis del personaje que se produce durante estas páginas. Es obvio que el autor adora el peinado, porque mientras recurría aquí a él, también lo hacía enX-Men, dentro de la continuidad convencional, y sin que en ese caso hubiera mayor motivo que la moda. En lo transversal, Wood renueva los lazos con The Ultimates, y si antes Nick Furia o Capitán América tenían presencia destacada en estas páginas, ahora la tiene Tony Stark, por razones completamente distintas a las de sus compañeros.

 

Pero conforme profundizamos en la lectura se evidencia que todo esto no son más que guiños a los lectores eruditos, sin mayor importancia más allá de captar su complicidad. La imagen más próxima a la Reserva X que nos muestra este volumen hay que buscarla en los libros de historia, como ya ocurría en anteriores relatos de este guionista para la Oficina Ultimate. Si antes identificaba la lucha de los mutantes con la emancipación de los afroamericanos, aquí busca paralelismos con el destino de los indios aborígenes, que tras una larga lucha por sus derechos consiguieron que el gobierno federal les asignara reservas que pudieran administrar por ellos mismos. Sin la influencia de las autoridades blancas, demostraron que eran tan capaces de edificar un entorno de justicia social como una cleptocracia cruel. La capacidad para la corrupción está en todos los individuos, y el carecer de un chivo expiatorio no implica que vayan a comportarse mejor, o peor, que sus antaño opresores, pero sí que contarán con el potencial para construir algo diferente.

 

También se percibe en estas páginas una reivindicación de los personajes femeninos, que si ya existía en anteriores sagas, se vuelve ahora más evidente que nunca, una vez que los chicos se han retirado a un segundo plano cada vez más discreto. Si los mutantes son el siguiente paso en la evolución de la humanidad, y aunque tal adagio haya quedado desmentido en el Universo Ultimate, Wood se esfuerza en enviarnos el mensaje de que el futuro descansa en las manos de las mujeres, que son ellas las que liderarán el siguiente Gran Cambio y que probablemente harán del mundo un lugar más justo, aunque también en este aspecto no existen las verdades absolutas. El personaje de Jean Grey lo demuestra aquí como ningún otro.

 

El tomo comienza con uno de los llamados “Puntos de arranque”, un mecanismo de marketing que utiliza La Casa de las Ideas para designar aquellos números con los que aconseja a los nuevos lectores que se sumen a una determinada serie. Para dibujarlo, tenemos artista invitado, Filipe Andrade, un portugués que tiene la suerte de vivir al lado de la playa y que fuera fichado hace unos años por C. B. Cebulski en una de sus búsquedas de nuevos talentos. Desde entonces, ha dibujado a personajes tan diversos como Capitán América, Viuda Negra, Lobezno, Caballero Luna, Nómada y Mapache Cohete. A renglón seguido, regresa Paco Medina, aunque sea sólo para despedirse, ya que fue fichado por la Oficina Arácnida para encargarse de las aventuras del trepamuros. Y todavía hay tiempo para que Carlo Barberi, un artista con un estilo tan similar al de Medina que llega a confundirse con él, recoja el testigo y mantenga en una elevada posición el apartado artístico de la cabecera.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men nº 19

ULTIMATE X-MEN: LA GUERRA FINAL CONTRA LOS CENTINELAS

Ha estallado la Segunda Guerra Civil americana. Ese es el escenario común que muestra tres volúmenes pertenecientes a cada una de las colecciones del Universo Ultimate. Mientras que la trama principal se desarrolla en The Ultimates, los mutantes libran entretanto su propia lucha por la supervivencia. El crudo panorama que dibujó Nick Spencer como guionista de la cabecera, por el cual las fuerzas racistas pasaban a la acción contra los mutantes, alcanza aquí su mayor apogeo. Las hordas de Centinelas han tomado el sudoeste de Estados Unidos, están construyendo campos de concentración y exterminando a todo aquel que tenga el gen X. Ya no es un lúgubre presagio de lo que pueda venir algún día: está pasando.

 

Después de colocar todas las piezas en su sitio, no ha sido Nick Spencer el destinado a narrar esta historia, ya que desde el preciso momento en que comienza este volumen es sustituido por Brian Wood, un autor que ya se hubiera aproximado en el comienzo de su carrera a la Franquicia Mutante, en concreto con un puñado de episodios de Generation X coordinados por Warren Ellis a finales de los años noventa y primeros 2000. Wood alcanzó luego enorme prestigio gracias a DMZ, una serie del sello Vertigo para lectores adultos, que transcurre en una distopía en la que Estados Unidos sufre una nueva guerra civil. Los editores de Marvel se fijaron en el trabajo que había hecho en esta colección concreta y concluyeron que Wood era el guionista perfecto para ocuparse de Ultimate Comics. X-Menen una siguiente fase de la historia que pasa a estar ambientada en un país partido por la mitad. “Puede que sea algo que esté en la línea de lo que he contado en DMZ”, concedía el autor, “pero al mismo tiempo requiere una aproximación diferente, porque estamos en un mundo de superhéroes y se aplican otras reglas”.

 

Mientras que Spencer optó por la historia coral, con múltiples puntos de atención, durante el año que estuvo escribiendo la serie, Wood se centra mucho más en una de las líneas argumentales que trazara su antecesor, la del grupo liderado por Kitty, quien se alza como cabeza visible capaz de aglutinar a toda su raza y la única que parece tener claro qué hay que hacer para garantizar que los mutantes tengan un mañana. Pero, por muchas agallas que tenga, la chica que atraviesa paredes no es Charles Xavier. Carece de la experiencia y los recursos de éste, y hay que recordar que ni siquiera a él le sirvieron para cumplir con el sueño de coexistencia pacífica entre humanos y mutantes. ¿Cómo puede entonces Kitty ocupar el hueco que dejara su mentor? Emerge entonces la figura del Nick Furia definitivo, quien no en vano tuviera su debut en uno de los primeros episodios de Ultimate X-Men y que ahora servirá a Kitty de valioso guía. Durante la primera época de la línea, el Director de SHIELD tenía tiempo para repartirse entre sus diversos títulos, de manera que no sólo lideraba a los Ultimates, sino que también solía dejarse caer por la mansión bastante a menudo. Con los mutantes mantendría una relación ambivalente, de manera que tan pronto apoyaba su causa como se veía obligado a ponerse en contra de los alumnos de Charles Xavier, e incluso llegó a encarcelarlos después de que se descubriera que el mentor de La Patrulla-X había borrado el cerebro a Magneto para así mantenerle en libertad. En esta tercera fase del Universo Ultimate, salvo por una aparición en el primer número, Furia estaba al margen de los asuntos mutantes, que quedaban en manos de Valerie Cooper. Eso cambia ahora, una vez se posiciona al lado de Kitty y los suyos, de manera que su participación en la lucha contra Los Centinelas, aunque sea en la retaguarda, se convierte en decisiva. Cuenta la leyenda que, en los años setenta, Chris Claremont no creía en el potencial de Los Centinelas y John Byrne le retó a ofrecerle un relato en que los robots cazamutantes se alzaran como una amenaza de primer orden. Fue así como nació “Días del Futuro Pasado”, saga cuyas máximas siguiera Spencer y ahora culmina Wood. En el original, Los Centinelas instauraron su dictadura fascista a lo largo de Estados Unidos y, cuando los pocos mutantes que quedaban con vida se rebelaron contra ellos, los exterminaron con rapidez. Es en este último punto en el que surgen las diferencias. ¿Podrán los chicos liderados por Kitty conseguir lo que otros no lograron? En cualquier caso, la batalla final, orquestada por el dibujante Carlo Barberi, es una de las más espectaculares en las que hayan participado jamás Los Centinelas.

 

A lo largo del volumen, Wood se hace también eco de las resonancias históricas que Sam Humphries y Brian Michael Bendis han imprimido a sus respectivas series durante los episodios ligados a este evento. En su caso, plantea una alegoría del movimiento abolicionista que se organizó en 1830 y tenía como objetivo la prohibición de la trata de esclavos. El discurso que pronuncia Kitty en estas páginas guarda importantes similitudes con la Proclamación de Emancipación de 1863, que firmara el Presidente Abraham Lincoln, por la que se ordenó que todos los esclavos de los entonces Estados Confederados de América fueran liberados. Posteriormente, con la Decimotercera Enmienda de la Constitución, se prohibió oficialmente la esclavitud en todo el territorio de la nación. Más allá de los discursos y los cambios legislativos, la lucha por los derechos de los negros se cobró en sangre, con incontables muertos en el camino hacia la libertad y la igualdad, una batalla que los mutantes apenas han iniciado y a la que no hacen sino unirse nuevos reclutas.

 

Y es que esta fase de Ultimate X-Menofrece la incorporación de nuevas versiones de un buen número de personajes clásicos. En los comienzos de la línea, era habitual recurrir a los grandes iconos que todo el mundo conoce, pero con el paso de los años y una vez que la plana mayor de héroes y villanos de Marvel ya habían sufrido el proceso de modernización, los guionistas se volvieron cada vez más osados a la hora de optar por los menos conocidos. En este aspecto Wood se lleva todos los premios, puesto que escarba a fondo en el catálogo de La Casa de las Ideas para ofrecernos su visión de Armadura, Quentin Quire y Vaina. Llegó a confesar que, en el caso de Paige Guthrie, recordaba con mucho cariño los tiempos en que tuvo ocasión de escribir sus historias, durante su paso porGeneration X. El autor destaca sobremanera en el tratamiento de los personajes femeninos de La Patrulla-X, lo que llevó a Marvel a colocarle como autor de una nueva etapa de la serie titulada simplemente X-Men, en que el grupo se reformaría de arriba abajo para dar cabida a una alineación formada exclusivamente por chicas. Hasta entonces, ningún escritor había tenido a su cargo tanto a La Patrulla-X clásica como a su versión Ultimate, pero Wood logró acometer el reto de manera sobresaliente, estableciendo un tono único y diferenciado para cada uno de sus proyectos.

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men nº 18

ULTIMATE X-MEN: MUTANTES EN LA SOMBRA

Hubo un tiempo en que Estados Unidos era un lugar seguro para el Homo superior. Esos días han pasado. Como refleja Jonathan Hickman en The Ultimates, el país se encuentra en descomposición, la autoridad del gobierno está en entredicho y eso, en lo que a los mutantes se refiere, se traduce en malas noticias. Tras “Ultimatum”, eran ilegales; ahora, son perseguidos y asesinados. Y ninguno sospecha que el culpable es un mutante llamado William Stryker.

Este tomo de Ultimate X-Mencontiene el segundo y último arco argumental orquestado por Nick Spencer. El guionista de Morning Gloriesjuega con los elementos que utilizó Chris Claremont en los años ochenta alrededor de “Días del futuro pasado”, no ya con el concepto en sí mismo de aventura que desvela un mañana terrible, sino con todas las tramas a las que dio pie y que tenían como común denominador el odio racista hacia los mutantes. Aquellos dos episodios de contundencia inabarcable encerraban muchas razones para que fueran considerados una obra maestra, pero la más importante de todas quizás fue la sutileza con la que planteaban su final: Kitty Pryde había vuelto atrás en el tiempo para impedir que tuviera lugar el Apocalipsis, como consecuencia del asesinato del senador Robert Kelly. Con su ayuda, La Patrulla-X consiguió abortar los planes de La Hermandad de Mutantes Diabólicos de Mística. Sin embargo, tras sobrevivir al atentado, era el propio senador quien reactivaba el Programa Centinela, lo que en último término podría conducir a la aniquilación total. ¿Había cambiado realmente el curso de los acontecimientos? ¿El futuro negro de La Patrulla-X tendría lugar, hicieran lo que hicieran por impedirlo?

 

En el Universo Marvel clásico, durante los años posteriores a la publicación de aquella historia tan definitoria, Chris Claremont fue dosificando hábilmente indicios que apuntaban a que los mutantes jamás conseguirían escapar a su destino. En la novela gráfica “God Loves Man Kills” (1984. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata) la historia giraba alrededor del odio de humanos contra mutantes, que adquiría tintes de fanatismo religioso en la figura del reverendo William Stryker. El cómic se convirtió en uno de los más populares entre los lectores, en tanto que muchos lo consideraron como la historia definitiva de La Patrulla-X. Su impacto llegaría a ser tal que inspiraría la segunda producción cinematográfica de nuestros héroes.

 

La impresión de que, llegado el momento, los mutantes se verían arrastrados a una guerra contra los humanos de la que ningún bando saldría victorioso había calado con fuerza, hasta el punto de que fue sobre lo que giró el primer gran crossover de la franquicia, “La masacre mutante”, publicada a lo largo de diversas series durante el verano de 1986. Unos misteriosos individuos con motivos pocos claros atacaban los túneles donde vivían Los Morlocks y asesinaban sistemáticamente a los integrantes de esta sociedad mutante que había decidido aislarse de los humanos.

 

En paralelo, Claremont también introdujo el concepto de los Nimrods. Se trataba de la siguiente generación de Centinelas, la que había sido pieza fundamental del desastre narrado en DOFP. Consciente de que James Cameron leyó su historia con mucha atención antes de escribir el guión de The Terminator (1984), el Patriarca Mutante le devolvió la moneda, mediante la presentación de un cíborg asesino que retrocedía en el tiempo para continuar con su trabajo genocida en el presente.

 

Curiosamente, en 2006, ya hubo dos autores, Craig Kyle y Chris Yost que, desde las páginas de New X-Men, jugaron a unir los destinos de Stryker y uno de los Nimrod, en una saga con grandes dosis de nostalgia. Quizás si no hubiera sido por ellos Spencer jamás hubiera planteado el ejercicio que nos ofrece en estas páginas y por el cual, una vez alcanzada la situación que se describía en “Días del futuro pasado”, juega también a que sea Stryker el culpable de que los Nimrods comiencen la carnicería.

 

Tanto en la Tierra-616 como en los primeros tiempos del Universo Ultimate, la llegada de un peligro tan terrible como el de los Nimrods probablemente hubiera sido amortiguada por la intervención de La Patrulla-X, pero el gran hecho diferenciador del escenario con que nos hemos encontrado tras los acontecimientos de “Ultimatum” es que ya no hay un equipo organizado de mutantes, sino grupúsculos ocultos en la clandestinidad e individuos asustados, sin que haya ninguna figura que les represente y junto a la que se puedan sentir seguros, como fueran Magneto y Xavier en el pasado. En el anterior tomo, vimos que Kitty Pryde podría llegar a asumir ese papel, y aquí llega a apuntarse que la elegida podría ser Tormenta. Para ello, hay que volver sobre un escenario que ya se nos enseñó muy por encima anteriormente: uno de los campamentos donde se encuentran algunos de los mutantes que conocíamos. Aquellos que colaboran, reciben un trato correcto, mientras que los que no lo hacen, como es el caso de Coloso, son sometidos a torturas de forma clandestina. La alegoría con respecto a la prisión de Guantánamo no podría ser más evidente. Hay todavía un tercer lugar que cobra importancia en el nuevo orden del poder mutante: las ciudades flotantes de Tian, en el sudeste asiático, donde la historia corrió en sentido diferente: allí los mutantes triunfaron sobre sus opresores, para fundar una utopía que otras naciones miran con suspicacia.

 

A todo esto, Spencer añade un misterio: la repentina reaparición de personajes que hasta ahora creíamos muertos. En el final del anterior tomo, Charles Xavier se presentaba ante Pícara, sin dar ningún indicio de cómo podía haber sobrevivido a que Magneto rompiera su cuello. Lejos de ofrecer soluciones fáciles al regreso, el guionista apuesta incluso por añadir nuevos interrogantes a modo de subtrama. La clave final no llega hasta la última página, con una monumental sorpresa que quizás hubiera llegado mucho más lejos de haber seguido el escritor al frente de la cabecera. Su sustituto Brian Wood, optará por centrarse en las otras muchas semillas que Spencer ha dejado plantadas.

 

Artículo aparecido originalmente en Ultimate X-Men nº 17

ULTIMATE X-MEN: EL FUTURO ES HOY

La Patrulla-X estuvo casi ausente en la segunda fase del Universo Ultimate. No es de extrañar, puesto que se trataba del grupo que más sufrió los efectos de “Ultimatum”, con la práctica eliminación de todos sus puntales. A lo largo de la saga de Jeph Loeb y David Finch murieron buena parte de los mutantes que hasta entonces conocíamos, pero también y sobre todo los personajes sobre los que se asentaba la serie: Charles Xavier, el propio Magneto, Lobezno, Cíclope, La Bestia, Rondador Nocturno… Loeb eliminó mutantes como quien pretendía que no hubiera un mañana. ¿Qué es lo que sucedería después del apocalipsis del homo superior? La respuesta hay que buscarla en esta siguiente etapa de la colección.

 

Pese a que Loeb fulminó sin piedad las bases sobre la que se asentaba el Homo superior en su interpretación definitiva, no sin que antes además hubiera roto con los esquemas previos al establecer que los mutantes del Universo Ultimate no eran fruto de la evolución, sino un sofisticado producto de laboratorio, en honor de este guionista capaz de lo mejor y de lo peor hay que decir que, acto seguido, propuso una brillante relectura del concepto, a través de la historia contenida en Coleccionable Ultimatenº 55. Ultimate X. En sus páginas, como si se tratara del mítico Giant-Size X-Men#1 USA (1975. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 1), una Jean Grey que había conseguido sobrevivir al abismo y que ahora utilizaba un nuevo nombre iba reclutando a nuevos mutantes con los que reimaginar el sueño de Charles Xavier. Entre ellos, se encontraba, como apuntaría el título, el hijo de Lobezno, además de una amalgama de nuevos y viejos personajes. Todo ello tenía lugar en un clima de irrespirable odio hacia los mutantes, no sólo entre la opinión pública, sino también para las autoridades, que habían desatado la caza de todo el que tuviera el gen x como si se tratara de un criminal. A su vez, y tras la desaparición de Peter Parker, en Coleccionable Ultimatenº 66. Ultimate Spidermannº 31: La Muerte de Spiderman. El día después, Mercurio, el hijo de Magneto, se ponía al servicio del gobierno de Estados Unidos, para reunir a todos los mutantes y ponerlos a su disposición como esclavos.

 

Y ahí tenemos ya el punto de partida para la historia que aquí comienza. Nick Spencer, un guionista fichado por Marvel después del éxito que tuviera en Image con su obra independiente Morning Glories, acerca de los alumnos de un particular instituto y los misterios que ocurren entre sus paredes, se incorpora a la línea Ultimate con el propósito de dejar atrás la misión de salvar el mundo que tuviera antes La Patrulla-X. Esta nueva encarnación de Ultimate X-Men trata sobre un puñado de chicos que han decidido unirse y salvarse a sí mismos de la amenaza que pende sobre ellos.. “Nuestro primer arco está dedicado a ratificar que las viejas leyendas han muerto. Ni Xavier ni Magneto están ya aquí y las ideologías que representaban ya no funcionan. Aquí exploraremos por qué”.

 

El escenario trazado por Spencer, con la inconmensurable ayuda de Paco Medina, un dibujante que llevaba largo tiempo trabajando para Marvel y que aquí alcanza su cúspide artística, nos devuelve el recuerdo de “Días del futuro pasado”, la extraordinaria saga que fuera narrada por Chris Claremont y John Byrne en 1980 y que todavía hoy en día persiste como un referente fundamental de la iconografía mutante, capaz incluso de inspirar por sí sola todo un filme de su franquicia cinematográfica. “Días del futuro pasado” mostraba un futuro cercano, en el que el asesinato del senador Robert Kelly por parte de la Hermandad de Mutantes Diabólicos habría provocado la reactivación del Programa Centinela, llevando a la práctica eliminación de todos los mutantes y superhéroes de la Tierra y dejando un mundo post-apocalíptico y en ruinas, en que los únicos supervivientes languidecían en campos de concentración. En su momento, tanto en la película como en el relato original de Claremont y Byrne, el planteamiento consistía en señalar ese escenario como posible, a partir de los sucesos que estaban teniendo lugar en el presente. La revolución del Universo Ultimate consiste en llevar la ucronía al aquí y al ahora. La Patrulla-X no puede impedir que ocurra el genocidio de su especie porque… ¡Ya ha empezado! No puede impedir que se despliegue la nueva generación de Centinelas, porque ya lo ha hecho. No puede impedir que el gobierno ilegalice a los mutantes, porque esa ley ya está firmada. Escapar al abismo es su única posibilidad.

 

Tanto Spencer como Medina juegan a cartografiar un terreno nuevo, pero también a que algunos de los elementos que encontramos en él ofrezcan ecos que conecten con el tema fundamental de la caza y captura del Homo superior. De posteriores viajes a la línea temporal de “Días del pasado futuro” toman a los Nimrod, la futura generación de Centinelas, mejorados y más terribles que cualquiera que haya existido antes. De la mítica “Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata” (1982), recuperan la figura de William Stryker, aunque su debut en el Universo Ultimate ya había tenido lugar en el curso del último ataque de Magneto, en concreto en Ultimate X-Men#98 USA (2009. Coleccionable Ultimate. Ultimate X-Men nº 15: Ultimatum), Spencer ha querido hacer un repaso por el origen y las motivaciones del personaje, de tal manera que los nuevos lectores puedan seguir su drama desde el principio. El William Stryker de la continuidad tradicional era un sargento del ejército estadounidense cuya esposa daba a luz a un mutante, lo que motivaba que el padre asesinara a ambos, al considerar lo ocurrido un castigo divino. En el cine, en X-Men 2, encontramos en su momento otra variante del villano. Allí Stryker era el responsable del proyecto militar en el que se recubrieron de adamántium los huesos de Lobezno. Y por supuesto también hay “ultimatizaciones” de otros viejos personajes de la Tierra-616, como es el caso de Oruga, un mutante que viera la luz en la continuidad clásica a finales de los años noventa y que todavía ofrece uno de los poderes más extraños que se hayan visto jamás.

 

La construcción de este argumento en que lo imposible es ya una realidad palpable enlaza, en perfecta sincronización, con el resto de cabeceras del Universo Ultimate, en especial con The Ultimatestras la llegada de Jonathan Hickman y Esad Ribic, quienes han aplicado esa idea de que Estados Unidos ha dejado de ser la primera potencia mundial. Ahora hay otros países que están ocupando el lugar que antes tuviera América y quizás sea allí donde los mutantes puedan escapar de la masacre. ¿Encontrarán algún sitio al que llamar hogar? ¿Encontrarán descanso algún día, o todo lo que les queda es esperar y morir? Ha llegado el momento de buscar la respuesta.

 

 

Artículo aparecido en Ultimate X-Men nº 16

ULTIMATE X: NACIMIENTO, DESTRUCCIÓN Y RENACIMIENTO

“Ultimatum” puso de revés el Universo Ultimate, pero sobre todo rompió en mil pedazos a los mutantes de La Patrulla-X. No en vano el caos desatado durante la saga era consecuencia directa del descubrimiento de que el homo superior no era más que una creación artificial, en lugar del siguiente paso de la humanidad. A lo largo de una demoledora saga en cinco partes, Jeph Loeb, un guionista sin miedo a romper jarrones chinos, y el viejo conocido de la casa David Finch narraron el combate definitivo entre Magneto y la humanidad, un apocalíptico choque en el curso del cual murió la plana mayor de los héroes y villanos del Universo Ultimate, entre ellos muchos de los hombres-X y sus enemigos.

 

En la lista de bajas estaban incluidos las más importantes piezas de La Patrulla-X, como Lobezno, Cíclope, el Profesor Xavier o Magneto, pero también otros, que se habían ganado un lugar en el corazón de los lectores: El Ángel, La Bestia, Dazzler, Emma Frost, Rondador Nocturno, Polaris, La Mole, Juggernaut… ¿Qué es lo que pretendían realmente Loeb y Marvel con semejante masacre? Muy sencillo: devolver la atención de los lectores al Universo Ultimate, pero también convertirlo en un lugar imprevisible, donde cualquier cosa pudiera ocurrir, incluso lo que pareciera imposible.

 

Es en ese contexto, en el que los mutantes volvieran a ser señalados como el principal peligro a erradicar de la faz de la Tierra (tal y como ocurría en el comienzo de Ultimate X-Men, con aquellos Centinelas que pisoteaban mutantes), es donde se sitúa este proyecto, Ultimate X, que apuesta por desvelar el destino del homo superiordentro de este cosmos particular y una vez que han perdido la consideración de héroes que algún día llegaran a atesorar. Lo paradójico del caso es que es el propio Jeph Loeb, el hombre que firmó la hoja de defunción, el que ahora se hace cargo del nuevo alumbramiento. Aquí se debe recordar que estamos ante un autor de dos caras. Es capaz de hacer obras palomiteras al máximo, que parecen verdaderos blockbustersveraniegos dirigidos por Michael Bay, y por las que recibe más palos que una estera… Y a su vez es capaz de acometer proyectos con un eminente tono clásico y nostálgico, como pudieran ser Superman: Las cuatro estaciones, Batman: El largo Halloween, o su serie de colores para Marvel (Daredevil: Yellow, Spider-Man: Bluey Hulk: Grey), donde el recurso primario es la minuciosa caracterización de los protagonistas, la búsqueda de la conexión emocional con los lectores y la recreación nostálgica de un tiempo pasado. Estas obras, al contrario que las primeras, sí consiguen la aclamación popular y el aplauso de la crítica. Es en ellas donde sale a flote el Loeb más desconocido, el que es un apasionado seguidor de los superhéroes que atesora todos y cada uno de los cómics publicados por Marvel y DC desde comienzos de los años sesenta.

 

Ultimate Xparte de los acontecimientos de “Ultimatum”, pero se sitúa en el segundo apartado de obras, con una trama que sigue la estructura narrativa clásica de las aventuras de fundación de equipo, en especial el Giant-Size X-Men #1 USA (1975. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 1), con el que se diera a conocer la “segunda génesis” de los mutantes. Esto es, con la presentación pausada de un puñado de personajes que son reclutados por una suerte de mentor para formar parte de un nuevo grupo de superhéroes. Entre los miembros, hay algún que otro viejo conocido junto con mutantes nunca antes vistos, y todos mantienen alguna particular conexión con el pasado. La gran atracción dentro de ese elenco está en primer lugar de todas, ya que se trata del hijo de Lobezno. La muerte de Logan fue una de las sorpresas más inesperadas de “Ultimatum”, pero parece que en La Casa de las Ideas querían darse prisa en encontrar un sustituto. Loeb recurre para ello a un relato iniciático que evoca de inmediato al origen de Spiderman o a películas como American Grafitti. No faltan tampoco referencias a las circunstancias del Lobezno de la Tierra-616, de manera que las personas que han criado al vástago de Logan responden a los nombres de Jimmy y Heather Hudson, y serían por lo tanto el equivalente a la pareja que, en la continuidad clásica, le rescató de los bosques canadienses y le devolvió a la humanidad.

 

Pero este nuevo Lobezno, que Loeb nos insiste en diferenciarlo de su padre en casi todos los aspectos, salvo en los poderes curativos y en las características garras, no es sino el comienzo de un camino que tiene como objetivo descubrir qué le espera a los hombres-X a partir de ahora. Para averiguarlo, tendremos que descubrir a mutantes que no conocíamos hasta el momento, pero también saber qué ha sido de los que pertenecieran a La Patrulla-X y consiguieron escapar a la masacre de “Ultimatum”, o de aquéllos que trataban de llevar una vida normal, como es el caso de Liz Allen, la compañera de instituto de Peter Parker que resultó ser hija de La Mole. A este respecto no hay que olvidar el escalofriante papel de este villano en “Ultimatum”: durante la crisis, protagonizaba uno de los momentos más salvajes que se hayan visto jamás en el Universo Definitivo, cuando devoraba las entrañas de La Avispa y luego encontraba la muerte a manos de Hank Pym, quien a su vez le arrancaba la cabeza de un mordisco. Si a Liz le costaba aceptar su condición mutante, ¿cómo puede afrontar las terribles acciones realizadas por su padre?

 

El toque clásico queda apuntalado por la labor gráfica de Arthur Adams, el que fuera uno de los dibujantes más destacados de la Franquicia Mutante durante los años ochenta, especialmente recordado porLa Patrulla-X: Las guerras asgardianas. Adams, precursor en aquel entonces de la influencia manga y el detallismo excesivo que luego serían moneda común en los noventa, no suele prodigarse en exceso, dada su reconocida lentitud, pero tiende a contestar afirmativamente a las llamadas de Loeb, autor con el que ha colaborado en ocasiones puntuales y con el que siempre se ha divertido extraordinariamente. Pese a llevar en el tajo desde hace tres décadas, Adams mantiene toda la fuerza que tuviera entonces, de forma que podría codearse con cualquiera de las nuevas estrellas del siglo XXI y la única lástima es que no se prodigue con mayor frecuencia, porque su trazo abre las puertas a un mundo brillante en el que perderse.

 

El de crear un formidable entretenimiento es, ni más ni menos, el propósito principal de este cómic, que cumple con creces. Pero Ultimate Comics. Xtambién nos enseña que, después de la tragedia ocurrida, después de toda esa muerte y destrucción, aguarda un mañana esperanzador dentro del Universo Ultimate, y los mutantes formarán parte esencial del mismo. Estamos ante el “Capítulo Cero” de una nueva fase. La intención de Marvel estaba en lanzar, acto seguido, una nueva colección de La Patrulla-X Definitiva. Tardaría en llegar más tiempo del inicialmente previsto, pero su detonante no podía haber sido más delicioso.

 

Artículo aparecido en Ultimate X: El hijo de Lobezno

ULTIMATE X-MEN: EL FIN DE LOS SUEÑOS

Este es el último volumen de la primera encarnación de La Patrulla-X definitiva. El título que tuviera un extraordinario lanzamiento en 2001, de la mano de Mark Millar y Adam Kubert, sobrevivió durante cien orgullosas entregas, a las que habría que sumar algunos especiales y proyectos al margen de la serie regular, pero, llegado 2009, y coincidiendo con el Ultimate X-Men#100 USA, la cabecera conocería su conclusión. Y no era un final agradable. “Ultimatum”, el gran evento planificado por Jeph Loeb, se cebaría con saña en los mutantes más que en ningún otro rincón del Universo Ultimate. La plana mayor de La Patrulla-X, los personajes más destacados del equipo, perecerían durante la refriega. Este tomo cuenta lo que ocurrió antes de la última ola… Y también lo que vino después.

 

En Marvel sabían lo que se avecinaba para los mutantes del Universo Ultimate, de manera que lo apostaron todo a “Ultimatum”. Robert Kirkman había zanjado su larga etapa en la serie con una explosiva saga en que los hombres-X se las veían contra En Sabah Nur y sobrevivían a duras penas (Coleccionable Ultimate. Ultimate X-Mennº 14: Apocalipsis). En las últimas páginas de aquella aventura, Charles Xavier reunía a todos sus alumnos para darles un mensaje de unidad y de esperanza, pero ni siquiera el orgulloso mentor de La Gente del Mañana estaba preparado para lo que venía a continuación. Mientras que Brian Michael Bendis mantuvo el control de Ultimate Spider-Many aprovechó al máximo las oportunidades que “Ultimatum” le brindaba, no ocurrió así conUltimate X-Men. Loeb tomó los mandos de la nave y señaló a uno de sus discípulos, Aron Coleite, para hacerse cargo de la colección en sus últimos meses de vida. Ambos habían entrado en contacto gracias a la teleserie Heroes, en la que Loeb desempeñó el papel de productor ejecutivo hasta su despido, en el curso de la tercera temporada.

 

Coleite se confesaría enseguida como un gran aficionado a los mutantes, gusto que reflejaría, por ejemplo, en el memorable episodio de Heroes titulado “Five Years Gone”, evidentemente inspirado por “Días del Futuro Pasado”. Todavía recordaba que el primer cómic que leyó fue la novela gráfica “Dios ama, el hombre mata“, y afirmó que había decidido convertirse en escritor mientras devoraba “La caída de los mutantes”. Tal amor hacia la serie clásica se traslucía ya en un primer episodio en el que abundaban los guiños a los lectores, con un partido de beisbol a la antigua usanza de Chris Claremont, o con la irrupción de Alpha Flight, quienes reclamaban a Estrella del Norte con idénticas palabras a cómo lo hiciera Vindicador con Lobezno en Uncanny X-Men #109 USA (1977. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 1).

 

En esearco argumental que servía de preámbulo a “Ultimatum”, Coleitepresentaría la versión definitiva de Banshee. Creado en 1967 por Roy Thomas y Werner Roth para enfrentarlo contra La Patrulla-X original, el irlandés Sean Cassidy formaría parte años después de la alineación elegida por Charles Xavier para la “Segunda Génesis” de La Patrulla-X. Después de servir como tutor de Generación-X y morir trágicamente durante Patrulla-X: Génesis Mortal, no parecía descabellado que La Casa de las Ideas quisiera implantar al personaje dentro de su Universo Ultimate, dado que en la Tierra-616 se había perdido su presencia. Sin embargo, no iban por ahí los tiros: el Banshee ofrecido por Coleite era, en realidad, una droga de diseño creada a partir del ADN de Lobezno. El guionista no quería quedarse en el nombre como único elemento conector con el héroe clásico. Era Moira McTaggert, la que fuera el gran amor de Sean Cassidy en el Universo Marvel tradicional, quien en este otro mundo se dedicaba a fabricar el Banshee. La droga le conferiría habilidades similares a las del Banshee original: un grito capaz incluso de tumbar a Logan.

 

La llegada de Coleite al despacho del editor Ralph Macchio para la discusión de esta saga coincidió con el escándalo de la Hormona de Crecimiento Humano, que salpicó a la Liga de Beisbol de Estados Unidos: El FBI había descubierto una larga lista de jugadores que habían ingerido el mencionado esteroide para optimizar sus capacidades atléticas. “Cuando salió todo a la luz”, recordaría el guionista, “no podía creerme lo enfadado que estaba y lo traicionado que me sentía. Soy un fan de toda la vida de Los Angeles Dodgers, y muchos de los jugadores que consumían HCH jugaban allí. ¡No podía creerme que estuvieran tomando esteroides! Muchas de esas personas eran héroes para mí y para muchos chicos. ¿Qué pasaría si descubrieran a otros héroes de mi infancia tomando drogas? ¿Cómo reaccionarían? La idea de la saga vino de ahí”.

 

La saga del Banshee se entrelazaría con tramas secundarias que allanaban la senda hasta “Ultimatum”, mientras que los tres últimos episodios de la colección transcurrirían en paralelo al título troncal del evento. La acción arrancaba con el maremoto que asuela Manhattan en el primer capítulo de Ultimatumy alcanzaba hasta los momentos previos a la batalla final contra Magneto. En ese sentido, es recomendable tener a mano el volumen recopilatorio de Ultimatum, ya publicado dentro de esta colección, de cara a afrontar la lectura del presente tomo. Hay que tener en cuenta, no obstante, que los cruces de Ultimate X-Menno son un mero apoyo a lo narrado por Loeb y David Finch en el cómic principal. Si allí las víctimas relacionadas con La Patrulla-X se contaban por decenas, aquí el número de fallecidos se dispara, con un repaso amplio al rico entorno que se había ido abriendo paso a lo largo de casi una década de tebeos. El relato ofrece ecos de algunas memorables historias de los mutantes clásicos, desde “La masacre mutante” a la mencionada “Dios Ama…“, en la que se presentó a William Stryker.

 

El último episodio, el que cierra el tomo, nos traslada hasta el día después y plantea la más incómoda de las preguntas: ¿Qué hacer con los cadáveres?“Esta es un relato sobre tumbas”, señalaría Coleite. “Trata sobre decir adiós y sobre seguir adelante. Todos aquellos que han sobrevivido son los que tendrán que llevar la pesada carga del legado y del dolor.  Me gustan los personajes que han sufrido daños. Particularmente soy un ser humano que lo ha pasado mal, así que gravito sobre ellos. Esta historia cierra un capítulo en el Universo Ultimate y, al mismo tiempo, prepara el escenario para las historias que habrán de llegar algún día. Esto no es el final”.

 

A lo largo de su andadura, casi se pueden identificar los periodos de Ultimate X-Mencon las diferentes épocas vividas por los mutantes en su versión clásica. La innovación y la sorpresa permanente de Millar y los Kubert se identifica con la memorable etapa de Claremont y Byrne; el cuidado hacia el diálogo y la caracterización que trajo Vaughan enlaza con los mutantes de los años ochenta, entregados a la soap opera, mientras que los tiempos de Kirkman encuentran su reflejo evidente en los grandes crossoversde los años noventa. Agotadas las influencias de los últimos treinta años, Ultimate X-Menvuelve a la casilla de salida. Los hombres-X definitivos se encuentran en la misma encrucijada que el resto del Universo Ultimate. Ha llegado el momento de buscar una nueva voz, de construir un nuevo edificio que no se parezca a ningún otro. El primer ladrillo de esa construcción lo pondría el propio Loeb, en la historia recogida en Coleccionable Ultimatenº 55. Ultimate X: El hijo de Lobezno. A partir de ahí, sería el momento de recorrer un camino para el que, por primera vez en diez años, no había hoja de ruta.

 

Artículo procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 15

ULTIMATE X-MEN: BAJO LA SOMBRA DE APOCALIPSIS

Este volumen contiene el último arco argumental que desarrollara Robert Kirkman no sólo para Ultimate X-Men, sino también para Marvel. A mediados de 2008, el guionista decidió abandonar La Casa de las Ideas, para la que había desarrollado proyectos de diferente fortuna, desde las dos primeras miniseries de Marvel Zombies hasta El Incorregible Hombre Hormiga. A partir de ese momento, se concentraría en cómics de creación propia. Sus dos series más populares, Invincible y The Walking Dead, ya eran fenómenos de fan en aquel entonces, pero que el nombre de Kirkman fuera conocido entre los marvelitas también ayudaría a cimentar su leyenda.

 

Kirkman hizo de su marcha un triunfo ideológico: los auténticos autores de cómic podían beneficiarse de la proyección que ofrece una gran editorial como La Casa de las Ideas, pero al cabo de un tiempo su deber es independizarse y encontrar el verdadero éxito entre personajes que hubieran surgido de su imaginación. En el discurso del guionista, las principales editoriales pasaban a ser entes a los que combatir en beneficio del verdadero talento. Sorprendía encontrar tales apelativos en aquel que había suplicado en las oficinas de Marvel que le dejaran escribir Ultimate Spider-Man. Quién sabe si cambió de idea porque se había encontrado con demasiadas puertas cerradas. O quizás, simplemente, él mismo cambió de manera de ver las cosas. Los juguetes de su infancia ya no le resultaban tan satisfactorios. Porque eso es lo que había podido hacer en su tiempo en Marvel, jugar a su antojo. Quizás pocos como él habrían tenido la opción de contar la historia por la que Los Vengadores acababan devorando a los ciudadanos que tenían que defender, y de igual manera pocos gozarían de la libertad para organizar a su antojo los mitos de La Patrulla-X, para presentarlos de manera novedosa y radicalmente distinta a los modelos originales.

 

La primera sorpresa había llegado con Cable, un soldado venido del futuro, como en el Universo Marvel clásico, pero que resultaría ser Lobezno envejecido. A partir de ahí, todo lo que cabía esperar era la sorpresa, por más que Kirkman recurriera a los más populares elementos de la franquicia. Su etapa se iría narrando por acumulación, incorporando nuevos personajes y situaciones, hasta llegar al apoteosis final, el que se cuenta en estas páginas, y en el que asistimos al enfrentamiento definitivo contra Apocalipsis. Este villano, creado por Louise Simonson y Jackson Guice en X-Factor#5 UA (1986) evolucionaría de malo de segunda hasta amenaza inconmensurable. En la comentada serie, Simonson desarrollaría en profundidad su background, para desvelarnos que se trataba de En Sabah Nur, el primer mutante que había caminado sobre la Tierra y que, siguiendo doctrinas eugenésicas, perseguía la supervivencia de los más fuertes. Ya en los noventa, los autores de las diferentes series mutantes, desarrollarían “La Era de Apocalipsis”, un mundo alternativo en el que Charles Xavier murió antes de formar La Patrulla-X, lo que habría permitido al villano ascender hasta el poder absoluto. El personaje viviría, ya en el siglo XXI, una segunda edad dorada, gracias a los trabajos de Rick Remender en Imposibles X-Force. Que sea la gran amenaza del largometraje X-Men: Apocalypse (2016) de Bryan Singer garantiza un futuro igualmente dorado.

 

Como en la Tierra-616, el Apocalipsis de Kirkman es un villano de primer nivel, contra el que cualquier defensa es poca. En busca de un cierre por todo lo alto, el guionista incorpora en el choque a otros muchos personajes, como Spiderman o Los Cuatro Fantásticos, pero las dos mayores sorpresas siguen en terreno del Homo superior. La primera, no es otra que Onslaught. Se trata del gran contrincante con el que Marvel unió el destino de los mutantes y del resto de su cosmos en 1996. El evento tuvo una suma importancia, ya que con él se cerraban un montón de argumentos que llevaban coleando desde bastantes años atrás. Hay que destacar los paralelismos de aquella historia con la que aquí ofrece Kirkman: Bishop llegó del futuro revelando que un traidor dentro de La Patrulla-X había acabado con el grupo. Su misión en nuestro tiempo era impedir que tal cosa ocurriera. Sin embargo, desconocía el nombre del traidor, y su identidad fue motivo de especulación por parte de los lectores durante todo un lustro. Cuando finalmente llegó la hora de revelar la verdad, Scott Lobdell, el único guionista de toda aquella época que permanecía en su puesto, confesó que no tenía ni idea de quién podía ser la oveja negra de los hombres-X. Mark Waid, recién llegado a la Franquicia Mutante, tuvo una brillante idea: que se tratara de un Charles Xavier arrastrado a la locura, después de haberse pasado años ocultando su amor hacia Jean Grey, un detalle que Waid extrajo de un diálogo perdido en uno los primeros números de Stan Lee y Jack Kirby. Los editores de la época descafeinaron un tanto la solución, al retocar un importante aspecto del concepto: El Profesor-X sería el traidor, pero arrastrado por su lado oscuro, una criatura que llegaría a cobrar vida propia y, en un momento dado, a independizarse físicamente de Charles Xavier. Esa criatura era Onslaught, y para vencerle fue necesario contar con Los Vengadores y Los 4 Fantásticos, quienes dieron su vida para acabar con él, aunque en realidad Franklin Richards los trasladó a un universo de bolsillo, donde permanecerían a salvo durante doce meses.

 

Casi quince años después, Kirkman repetía muchos de los elementos que tuviera aquel gigantesco evento (¡incluso el cuelgue de Xavier por Jean!), pero a su vez introduciría enormes variaciones, como que el verdadero enemigo sea En Sabah Nur, y no Onslaught, que Cable jugase un papel esencial en la historia… ¡O que Fénix irrumpiera en la refriega final! Ella es la otra gran sorpresa que se guardaba el escritor, con la que ataba cabos sueltos que estaban presentes en la serie desde los tiempos en que Mark Millar se encargaba de ella. “Todo lo que he hecho aquí ha conducido a Apocalipsis”, señalaría. “No le veo mucho sentido a aferrarme al sillón y seguir en la serie más allá de este punto. Cuando me la asignaron, estaba muy emocionado, porque era como si estuviera escribiendo todas las series mutantes de un universo concreto. Sólo hay un cómic de La Patrulla-X en la línea Ultimate, y tienes todo el elenco de personajes para jugar con ellos. Sin embargo, luego las cosas se volvieron un tanto inmanejables. Si tuviera que criticar mi propia etapa, diría que ése ha sido el mayor defecto que ha tenido, pero la mayor parte del tiempo disfruté recurriendo a tantos personajes”.

 

Artículo procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 14

ULTIMATE X-MEN: EL REGRESO DE LOS CENTINELAS

Una de las ventajas de la línea Ultimate está en jugar con elementos propios de las más diversas épocas de la historia del Universo Marvel para presentarlos de manera novedosa. El penúltimo tomo de Robert Kirkman como guionista de Ultimate X-Mencontinúa enseñoreándose en los tics de los años noventa, con presencia destacada de Bishop y Cable, dos hombres llegados del futuro que han dado la vuelta al mundo de La Patrulla-X, o la presentación de Dyscordia, otro referente de la época, pero Kirkman también acude a un revulsivo tan poderoso como desbandar a los hombres-X o la vuelta de uno de sus peores enemigos: Los Centinelas.

 

Parece mentira que los gigantescos robots cazamutantes se encuentren entre los peores enemigos de La Patrulla-X, porque sus apariciones en estas páginas han sido muy, muy escasas, aunque ciertamente contundentes. Los autores parecen perfectamente conscientes de que las armas más contundentes hay que utilizarlas con precaución y sólo como último recurso. Si echamos la vista atrás, nos encontraremos con que la versión Ultimate de Los Centinelas entró en escena en Coleccionable Ultimate nº 2. Ultimate X-Men nº 1: La gente del mañana, la explosiva aventura con la que se inició la serie. Mark Millar quiso iniciar la colección sorprendiendo a los lectores y atenazando sus corazones, y la escena de apertura del primer número, en la que un grupo de Centinelas asesinaba a un puñado de ciudadanos indefensos o aplastaba a un pobre chaval, así lo demostraba. El gobierno de los Estados Unidos había puesto en marcha el proyecto de Los Centinelas después de que Magneto y su Hermandad de Mutantes declarasen la guerra contra la humanidad. El arco argumental terminaba con una congelación de la medida, consecuencia de la derrota que La Patrulla-X infringiera al Amo del Magnetismo. Antes de eso, no obstante, el villano llegaría a tomar el control de los robots y estaba próximo a asesinar al inquilino de la Casa Blanca, en una impagable escena que probablemente se encuentre entre los mejores momentos de esta cabecera.

 

Los Centinelas se reactivan de nuevo, en manos de un enemigo en la sombra que tiene buenos motivos para querer eliminar a La Patrulla-X. Su identidad es uno de los misterios encerrados en este tomo, que ya cuenta con una buena dosis de suspense, después del sorprendente final que procurara el guionista Robert Kirkman en el volumen anterior. El creador de The Walking Dead irrumpía en el mundo de los mutantes para sacudirlos hasta sus cimientos. En el arranque de la etapa, trajo del futuro a Cable y Bishop, dos individuos con una agenda por descubrir y unas intenciones bien diferentes: mientras el primero parecía dispuesto a destruir a La Patrulla-X, el segundo se proponía protegerla. ¿Un homenaje a la franquicia cinematográfica de Terminator, quizás? No sólo eso, sino también una puesta al día de dos de los mutantes más populares de los años noventa, sólo que Kirkman los ha reconstruido casi desde cero. En el caso de Cable, nos ofrecía una espectacular sorpresa, al descubrirnos que se trataba, en realidad, del Lobezno de dentro de varias décadas. Acto seguido, como sucediera en el Universo Marvel convencional, en el curso del evento titulado “La canción del verdugo”, Cable atentaba contra la vida de Charles Xavier, y, al igual que en aquella aventura, las circunstancias eran más complejas de lo que parecía en un principio. Si quieres descubrir lo que ocurrió, puedes hacerte con el volumen de Marvel Héroes que recopila la historia completa. No es necesario para comprender esta historia, pero sí resulta divertido ver la manera en la que Kirkman juega con las expectativas de los lectores y les tiene despistados la mayor parte del tiempo.

 

La supuesta muerte de Xavier ha tenido como consecuencia, en el Universo Ultimate, la disolución de La Patrulla-X, y aquí el guionista acude a un tópico que viene siendo habitual en el cosmos mutante desde los años sesenta. La encarnación clásica de Charles Xavier murió (por primera vez) en The X-Men#42 USA (1968). Entonces, la consecuencia fue que cada uno de sus pupilos emprendiera caminos separados, lo que llevaría a uno de los momentos más interesantes y arriesgados de la época. Al final del camino, Xavier desveló que había fingido su fallecimiento, lo que servía para colocar de nuevo las cosas en su sitio. La vuelta del mentor mutante fue un recurso de última hora que no estaba previsto inicialmente por el guionista que narró su muerte. Aquí, sin embargo, sabemos desde el principio que el Profesor X no ha caído, sino que está en manos de Cable, por motivos que todavía desconocemos.

 

Mientras tanto, el guionista nos enseña qué ocurre en la vida de los hombres-X cuando han perdido a su maestro, la clase de elecciones que llevan a cabo y hacia dónde les conducen. También aprovecha para ampliar los rincones del escenario en el que tiene lugar la acción. Así, el volumen se abre con un corto interludio de tres capítulos, en el que se desvela qué ha sido de Rondador Nocturno, después de su trágica historia con Dazzler. El destino le conducirá a un referente geográfico ineludible para los lectores veteranos: los túneles de Nueva York en los que se ocultan los Morlocks, mutantes de aspecto horrible que optaron por segregarse de la sociedad, y que Chris Claremont y Paul Smith mostraran por primera vez en el clásico The Uncanny X-Men#169 USA (1983. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-Xnº 4). Ralph Macchio, el editor de la línea Ultimate, se atrevió a situar como artista de la historia a un dibujante como Pascal Alixe, que todavía no estaba preparado para saltar a una cabecera de la importancia de Ultimate X-Men. Su breve paso por la serie quizás marque el momento artístico más bajo de la misma. Por suerte, y para el contraataque de Los Centinelas, Yanick Paquette ya estaba listo para regresar al tablero de dibujo y ofrecernos su más espectacular contribución.

 

 

Artículo procedente de Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 13

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