CARTAS MARCADAS: LOEB Y SALE ANTES DE LA GRANDEZA

Stan Lee y Jack Kirby, Dennis O’Neill y Neal Adams, Chris Claremont y John Byrne, Marv Wolfman y George Pérez, Garth Ennis y Steve Dillon, Ed Brubaker y Sean Phillips… algunas de las obras más destacadas del cómic estadounidense se asientan sobre los hombros de sólidos equipos creativos compuestos por un escritor y un dibujante de talentos equiparables, y cuya suma es mayor que el valor de las partes. En los años noventa, el formado por Jeph Loeb y Tim Sale destacó sobremanera gracias a la tetralogía de colores que realizó en Marvel o las historias para Batman y Superman construidas en DC Comics. Pero Loeb y Sale no salieron de la nada; antes realizaron trabajos que pasaron inadvertidos, pero que revstían un valor indudable, además de que sobre ellos tomaron impulso para sus obras más ambiciosas. La miniserie Lobezno / Gambito: Víctimas es uno de ellos.

¿Alguien recuerda a Los Retadores de lo Desconocido? Fueron un invento de Jack Kirby anterior a Los Cuatro Fantásticos, cuya presencia en los libros de historia tan sólo obedece al hecho de haber servido como precursores lejanos de La Primera Familia. en la DC Post-Crisis los editores buscaban la combinación perfecta de buenos autores y conceptos olvidados. Después de poner al día a los grandes de la casa les fue tocando el turno a los más variopintos secundones, lo que posibilitó la reinvención de personajes que hoy en día se han convertido en leyenda (Animal Man, Question, Sandman…), en un recuerdo agradable (la Doom Patrol pre-Morrison, el Capitán Atom, Halcón y Paloma…) o en todo un misterio perdido en las cajas de saldo de las librerías especializadas (la miniserie que protagonizaron estos viejos personajes).

Arrancaba la década de los noventa y ni un pelo de tonto tenía Jeph Loeb. Nacido en 1958 en Connecticut y californiano de adopción, en sus estanterías reposaban todos y cada uno de los tebeos publicados por Marvel y DC desde 1964. Todos. Una etiqueta segura de aficionado comiquero incombustible para un tipo que, hasta entonces, se ganaba la vida en la industria cinematográfica escribiendo y produciendo títulos que no entrarían precisamente en ninguna lista de obras maestras: Comando y De pelo en pecho (ambas de 1985), por poner un par de ejemplos más que ilustrativos. Afición y trabajo se encontraron, y Loeb conoció a Jenette Kahn, entonces presidenta de DC, con motivo de un proyecto de película de Flash que nunca llegó a materializarse. Loeb por lo menos salió del encuentro con la invitación a convertirse en guionista de tebeos. Y así empezó todo.

Puestos a pedir, el recién llegado quería trabajar con Batman, Superman o Wonder Woman. Ninguno de los tres estaba disponibles, de ahí que acabara fijándose en… Los Retadores de lo Desconocido. La gran ventaja era que podía hacer prácticamente lo que quisiera con ellos, que nadie iba a protestar por el tratamiento que le diera al cuarteto de aventureros. El gran inconveniente era que probablemente nadie se fijara en el cómic, pero qué diablos. Con el sueldo de Comando, había pagado la hipoteca de su chalet y no tenía grandes ahogos económicos. Podía permitirse semejantes ligerezas. Fue entonces cuando Tim Sale entró en escena. En aquel momento, este neoyorquino nacido en 1956, marvelita declarado, artista daltónico y alumno de John Buscema tan sólo había publicado sus dibujos para las novelas gráficas de la saga literaria Thieves’ World, mientras que sus miniseries de Grendel (con Matt Wagner) y Amazon (Con Steven T. Seagle) estaban a punto de salir a la calle. Barbara Kesel presentó a ambos autores y enseguida decidieron trabajar juntos. Lo que más le atrajo a Loeb fue que Sale, con su trazo limpio y elegante, dibujaba gente real, e incluso fea cuando era necesario.

Challengers se publicó a lo largo de 1991, pasando por completo inadvertida entre los lectores, pese a que reunía todas las condiciones para llegar a título de culto: un guión complejo y sin concesiones, experimentos narrativos en cada página, un montón de guiños a la cultura popular en general, y a la cinematográfica y comiqueril en particular, y un resultado difícil de leer, pero agradecido de degustar, surrealista y divertido. El mítico editor Archie Goodwin sí apreció los méritos de la miniserie y encargó a Sale una saga para Legends Of The Dark Knight, escrita por James Robinson. Goodwin estaba tan satisfecho que invitó a Sale a que preparara una segunda historia. Sale propuso a Loeb como guionista, y el resultado fue “Choices” (luego renombrado “Fears”), el primero de una trilogía de especiales de Halloween del Hombre Murciélago al que seguirían “Ghosts” en 1994 y “Madness” en 1995. Supusieron un inesperado éxito de ventas y que Loeb entrara en el radar de Marvel en general y de la Franquicia Mutante en particular, donde empezó a escribir la serie abierta de Cable, participó en “La Era de Apocalipsis”, creó a X-Man y, en lo que a nuestro objeto de interés se refiere, se trajó a su colega Tim Sale.

Formando equipo creativo, ambos se estrenaron en Marvel con una pequeña, pero muy sugestiva y sofisticada, aventura de Bishop, que apareció como complemento de The Uncanny X-Men Annual #18 USA (1994) y con la que se completa este tomo. La segunda fue la miniserie que lo encabeza, y que contaba como protagonistas con los que entonces eran los dos hombres más populares del momento: Lobezno y Gambito. Vista con la perspectiva de los años, “Víctimas” representa una saludable excepción, dentro de lo que venía siendo la Franquicia Mutante en los noventa. Era una época en la que se tendía a integrar cualquier producto dentro del maremágnum de tramas, casi siempre relativas a las figuras de Apocalipsis o Mister Siniestro y que costaban entender de manera autónoma. El dibujo solía ser abigarrado, con abundancia de poses de póster y en línea con los excesos del momento. Predominaban los escenarios desnaturalizados, desde la base secreta del villano a los futuros distópicos alternativos. Por suerte, nada de eso está aquí. “Víctimas” no es sino un relato de corte noir cargado de intimismo y que se construye con lentitud, dejando que respire la narración. Loeb parece contar la historia en voz baja, poniendo ya en práctica ese viejo truco que tanto ha repetido luego de que los textos de apoyo expliquen algo diferente a lo que muestran las viñetas, y dejando a su vez que el soberbio arte de Sale hable por sí mismo. El artista había empezado a hacer efectivo el alejamiento de los artificios gráficos utilizados con Los retadores de lo desconocido, y ya empieza a sustituirlos por una exaltada grandiosidad de la que luego haría gala en proyectos posteriores.

La miniserie funcionó bien, y podría haber sido el comienzo de un conjunto de nuevos proyectos… sólo que entonces Loeb y Sale se reencontraron con Goodwin en la San Diego Comicon, comieron juntos, se acordaron del Batman: Año Uno de Frank Miller y decidieron construir una maxiserie con los mafiosos que habían aparecido en la mítica historia. Fue así como nació Batman: El largo Halloween, la obra que lanzó al estrellato definitivo a la pareja. Luego llegaron, no necesariamente en este orden, las secuelas de ésta, Superman: Las cuatro estaciones y, claro está, la vuelta triunfal a Marvel coincidiendo con el nuevo siglo y con la Dirección Editorial de Joe Quesada. Empezó entonces la tetralogía de los colores, con su toque nostálgico y evocador, asentado en los años dorados de cada personaje protagonista, pero quedaron atrás las aventuras propias, surgidas de la imaginación de los autores y sin referentes previos sobre los que apoyarse. Las historias contenidas en este volumen se erigen así como una curiosidad, un presagio del potencial que ya atesoraban sus autores en aquel lejano 1995 y, quizás, como un precedente sobre el que construir futuros proyectos. Aquellos a los que nos gustaría ver a Loeb y Sale otra vez en Marvel, con algo nuevo, excitante y distinto a lo anterior, lo agradeceríamos inmensamente.

EXTERMINIO 1 DE 5: DETRÁS DEL PROYECTO

Denso comienzo para una aventura con el más puro sabor a evento mutante. Ya comenta Ed Brisson, en su carta a los lectores, que todas las historias pasadas cuentan, pero no cabe duda de que algunas cuentan más que otras. ¡Se impone un repaso a las más destacadas!

“DÍAS DEL FUTURO PASADO”, Publicada en The X-Men #141 y 142 USA (1980. Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 2). Fue la mítica saga en la que se nos presentó la línea temporal futura en que los mutantes han sido perseguidos hasta la practica aniquilación. En ella debutó Rachel Summers, aunque no sabríamos de su condición de Sabueso hasta años más tarde, cuando llegó a nuestro presente y pasó a formar parte de La Patrulla-X. Para más detalles, puedes consultar The New Mutants #18 USA (1984. Próximamente en Marvel Gold. Los Nuevos Mutantes nº 2) y The Uncanny X-Men #188 y 189 USA (1984. Marvel Gold. La Patrulla-X nº 5). Allí se descubrió que su línea temporal era divergente de la nuestra, por cambios significativos como que, en ella, nunca murió Jean Grey. Subrayamos este detalle, porque creemos que va a ser más importante de lo que podría parecer.

“DÍAS DEL FUTURO PRESENTE” Secuela de la anterior, se narró a través de cuatro Annuals de 1990 y en ella fue presentado Acab, un cazador antimutante cuya identidad fue objeto de controversia durante años, apuntándose inicialmente la posibilidad de que fuera a tratarse de Cable, antes de que supiéramos que éste era Nathan Summers. Posteriormente, se precisó, en Excalibur #71 y 72 USA, que quien estaba destinado a convertirse en Acab era un colaborador de Moira MacTaggart llamado Roderick Campbell. En nuestra línea temporal, Campbell se transformó en Hambre, uno de los Jinetes de Apocalipsis, y como tal murió, en X-Men #96 USA (2000, CES. Patrulla-X: El fin del sueño). Por último, no sabemos las circunstancias que rodean al joven Cable, pero no veíamos con esa edad a Nathan desde el conjunto de relatos agrupados en 100 % Marvel HC. El origen de Cable, que ahora se revelan como necesarios para comprender el alcance de nuestra historia. En esta saga también encontramos guiños y ecos de “Proyecto Exterminio”, el evento mutante de 1990 (por el título), de “La canción del verdugo”, la saga que lo petaba en el verano del 92 (donde también era un duplicado de Cable, en este caso Dyscordia, quien disparaba contra los buenos en el comienzo), y “Complejo de Mesías” (2007), en que Bishop, otro hombre-X desplazado en el tiempo, trataba de acabar con la vida de Hope con el objetivo de salvaguardar el futuro.

EL EDITOR Y SUS AUTORES Se llama Jordan D. White, antes editaba una de las licencias cuyos tebeos gestiona Marvel, y también las series de Masacre, y acaba de ser ascendido a Editor Mutante. Jordan solía hacer cameos con el Mercenario Bocazas, como personaje random, y parece que también vamos a tenerlo aquí. Es el tipo del bigotillo que señala a los perseguidos en la manifestación antimutante, y que recibe un golpe con un cúmulo de hielo de Bobby. ¡Pero bueno! Señores Brisson y Larraz, ¿es ésta la manera de tratar a un editor? Un par de apuntes sobre éstos. Ed Brisson se ha metido hasta la cocina de la mansión, con sus guiones para Cable y El Viejo Logan. Esta saga le catapulta definitivamente, ya que se encuentra en la triada de guionistas que acometa el relanzamiento de The Uncanny X-Men. A Pepe Larraz todos lo conocemos, después de tantos años de buenos tebeos, con Masacre, El Poderoso Thor o Imposibles Vengadores. Su espectacular labor en Los Vengadores: Sin rendición le ha permitido saltar a la primera división en que siempre supimos que estaría. Su sueño era encargarse de La Patrulla-X… ¡y aquí lo está cumpliendo, con el que quizás sea su mejor trabajo hasta la fecha!

EL VIEJO OJO DE HALCÓN 7 DE 12: EL DÍA DE LA INFAMIA

Comenzamos la segunda mitad de la maxiserie protagonizada por El Viejo Ojo de Halcón con un ejercicio de paralelismos con respecto a la obra original de Mark Millar y Ed McNiven. Ellos también esperaron a llegar hasta el ecuador de su obra maestra para abordar las circunstancias en que fue masacrada La Patrulla-X y la manera en que esto había conmocionado a Lobezno: un relato de semejantes características necesitaba tiempo para prepararse a fuego lento, y los autores acertaron a la hora de esperar. En el caso de Logan, los villanos utilizaron el control mental para hacerle creer que se enfrentaba con ellos, cuando en realidad estaba luchando contra sus compañeros. En el caso de Los Vengadores, por el contrario, se sirvieron de un caballo de Troya.

ASALTO INTERNO A LA MANSIÓN Poco después del nacimiento de Los Vengadores, surgieron Los Señores del Mal, como contrapartida oscura de los héroes. Se enfrentaron en múltiples ocasiones, sin llegar a posicionarse en el lugar de antagonistas principales. Pero entonces llegó Helmut Zemo, el hijo del Barón Zemo original, que había fundado la agrupación, reconstruyó sus filas y bajo un plan brillante consiguió la mayor victoria que hubiera logrado ningún otro antagonista de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra. La historia fue popularmente conocida como “Asalto a la mansión”, se publicó en The Avengers #273-277 USA (1986-1987. Marvel Gold. Los Poderosos Vengadores nº 9), con Roger Stern, John Buscema y Tom Palmer como artífices, y fue la simiente por la que luego nacieron, una década más tarde, los Thunderbolts, que no eran sino Los Señores del Mal primero disfrazados de héroes y luego embarcados en la ruta de la redención. Pues bien, en Los Baldíos, Zemo se ha servido de nuevo de ellos para asestar el golpe definitivo a Los Vengadores, en una historia con reminiscencias de la primera, como sólo un autor tan consciente del legado como Ethan Sacks podría haber hecho.

EL EPISODIO DE DESCANSO Ya te habrás dado cuenta que este mes Marco Checchetto se encarga sólo de la portada y de la última página del relato. El hecho de tratarse de un flashback en su casi integridad ha servido de excusa al editor Mark Basso para situar en este preciso momento un descanso para el dibujante titular, que regresará el mes que viene, esperemos que con el objetivo de llegar hasta el final de estos doce números. El elegido para sustituirlo, y narrar un episodio tan trascendental como el que nos ocupa es Ibraim Roberson, alguien que lleva mucho tiempo pululando por la Franquicia Mutante, sin que llegue a tener una serie específica asignada. Recordamos que fue el encargado de los episodios de New Mutants asociados con “Advenimiento”, allá por 2010, y desde entonces ha estado en episodios sueltos de Generación Hope, El Hombre de Hielo o “Necrosha”, además de, ya en la presente temporada, arcos argumentales completos de El Viejo Logan y Arma X. Al respecto de su trabajo aquí, y en general de todo el episodio, Sacks escribía lo siguiente en su cuenta de Twitter: “De verdad que me costó escribir esto, porque tuve que matar sin piedad a tantos héroes que he amado desde la infancia, y eso fue antes de que Ibraim Roberson hiciera esas muertes tan terriblemente espeluznantes. Así que espero que vendamos lo suficiente como para poder pagar las facturas de mi terapia”.

LA NOTA CULTURETA El título de este episodio evoca un poema escrito por Charlotte Brontë en memoria de su hermana Anne. “Para mí, hay poca alegría en la vida / Y poco terror en la tumba / He vivido la hora de la partida / de alguien por quien hubiera muerto para salvar”, escribía la mayor de las Brontë acerca de su hermana pequeña, muerta en 1849 cuando tenía 29 años, a causa de tuberculosis, apenas medio año después de que también hubiera fallecido la mediana de las hermanas, Emily. La propia Charlotte encontró a su vez su destino, de nuevo por tuberculosis, en 1855. El poema que escribió sobre Anne resulta oportuno a la hora de retratar una funesta época de horror y tragedias.

EL VIEJO LOGAN 94: CAMINANDO HACIA EL FIN

Seguimos adelante con la campaña de desgaste de El Viejo Logan, ya con fecha de finalización en ese objetivo: Old Man Logan vol. 2, #50 USA pondrá fin a la serie, coincidiendo con El Viejo Logan nº 99. ¿Será el fin de la historia? No, en absoluto, y de hecho ya sabemos el nombre de la serie que sustituirá a éste, y no estamos refiriéndonos a la que protagonice el retornado Lobezno. De momento, vamos a mantener oculto su más que significativo título, porque da pistas acerca de lo que nos aguarda en las siguientes historias, por mucho que el empeño de todos los enemigos de nuestro héroe en acabar con él, y la evidencia de que esta vez pueden conseguirlo, hagan pensar en lo inexorable. Por lo pronto, este cómic acaba con un importante aviso: nuestro héroe va a intentar regresar a Los Baldíos, aunque falta por ver si lo conseguirá.

¿QUÉ FUE DE LA MANO? No nos referimos a la organización criminal ninja, sino a la extremidad de nuestro protagonista. En El Viejo Logan nº 87, La Samurái Escarlata llegó, aliada con El Gorgón, y sin mediar palabra y antes de descubrirse como Mariko, le rebanó la mano al mutante. A partir de ahí, el factor curativo, con una importante ayuda de Regenix, hizo su trabajo y pronto creció otra extremidad para sustituir a la perdida, con la particularidad de que, si bien El Viejo Logan recuperó también sus garras, no así el adamántium que las recubría. Con la ansiedad que produjo la situación, tanto en el protagonista como en nosotros, ocurrió que nos olvidamos por completo de la mano rebanada… pero no así Ed Brisson, que ha recuperado el tema después de tantos meses.

CAMORRA Y HEMORRAGIA A ESCENA Mira que estos dos villanos son un poco cutres y han quedado superados por el paso del tiempo, pero nos da un pequeño escalofrío reencontrarnos con ellos, dado que estuvieron entre los primeros antagonistas a los que se enfrentó Lobezno nada más estrenar su serie abierta. En concreto, ambos debutaron en Wolverine vol. 2, #4 USA (1989), cortesía de nada menos que Chris Claremont y John Buscema. En aquel entonces, formaban parte del paisanaje de Madripur, el lugar en donde se desarrollaban todas aquellas primeras historias, bajo las órdenes del siniestro General Coy, uno de los que fueran jefes criminales de la isla. Detalle curioso: Camorra podría ser descendiente de un asgardiano, sin precisarse si procedería de un dios, un gigante o un troll, mientras que Hemorragia es una especie única de vampiro, que originalmente ejerció como un cirujano perteneciente a la flota del pirata Francis Drake en el siglo XVII. Y es cierto que no se han prodigado demasiado de un tiempo a esta parte, pero sí que cabe situarlos en una aventura reciente, “Enemiga del Estado”, que disfrutáramos en 100 % Marvel. Lobezna nº 3.

LA LEY DE LA JUNGLA Pero el gran villano de esta historia es alguien tan alejado habitualmente del entorno mutante como Kraven El Cazador. Tras su resurrección, ocurrida en “Cacería Macabra” (2010. Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 28), en el Bullpen se tomaron su tiempo, antes de empezar a utilizarlo, como si los guionistas tuvieran un miedo atávico a no estar a la altura del personaje, pero poco a poco se están animando a ello, hasta el punto de que, en los últimos meses lo hemos tenido en las calles de Nueva York, enfrentado contra Veneno. También ha venido apareciendo en la colección de La Chica Ardilla, algo que no hemos podido disfrutar por aquí, más allá de su primer encuentro, dado que esta serie, de momento, no se ha seguido publicando en España (¡y bien que lo lamentamos!). En esta historia, vuelve a uno de sus escenarios habituales, La Tierra Salvaje, en la que por ejemplo se enfrentara contra el trepamuros en una de sus aventuras clásicas, aquel homenaje de Roy Thomas y Gil Kane a King Kong, y a donde acudió poco después de resucitar. Tampoco es un escenario extraño para El Viejo Logan, puesto que ha estado allí en unas cuantas ocasiones, junto a La Patrulla-X. Cuando eso ocurre, por cierto, suelen estar también allí Ka-Zar y Zabú, y esta aventura no iba a ser diferente.

CAPITÁN AMÉRICA 97: ENTRE LOS GRANDES

Ya estamos aquí, para comentar esta segunda parte de “La Tierra Prometida”, para la que hemos recibido a dos nuevos artistas invitados, que acompañan a Leonardo Romero a través de los flashbacks que nos retrotraen hasta otras épocas. A ese respecto, y después de las visitas de Adam Hughes y J. G. Jones, el editor Tom Brevoort se ha hecho con los servicios de nada menos que Rod Reis y Howard Chaykin. ¡Casi na!

TRAS LOS PASOS DE ROD REIS Todavía no hemos tenido tiempo para olvidarnos del excepcional trabajo que Reis hizo con Steve Rogers en el curso de “Imperio Secreto”. Fue él al que le tocó contar la historia de nuestro héroe mientras se encontraba exiliado en el Punto de Fuga, y su doble malvado dirigía la mayor conspiración jamás vista contra Estados Unidos. Rod Reis se está convirtiendo en una presencia cada vez más habitual en Marvel. Por ejemplo, hace bien poco le hemos tenido en el comienzo y en el final de “Condenación”, una saga del Doctor Extraño y los personajes místicos del Universo Marvel que, precisamente, se derivaba de “Imperio Secreto”, y de ahí que además de Donny Cates, Nick Spencer también estuviera envuelto en el desarrollo de los guiones. Con un estilo muy heredero del Bill Sienkiewicz portadista, Rod Reis comenzó su carrera a mediados de los años noventa, como ilustrador de revistas de fantasía y juegos de rol. Más tarde, cambió a colorista, y como tal hizo una gran cantidad de trabajo en DC Comics, para finalmente, ya en Image, pasar a ser artista completo. En la independiente ha lanzado primero COWL, y más tarde Hadrian’s Wall, ambas con guiones de Kyle Higgins y Alec Siegel, en paralelo a los trabajos para Marvel anteriormente mencionados. Parece que de momento seguirá con fugaces apariciones en La Casa de las Ideas, como por ejemplo una futura aventura de Los Exiliados.

UN MITO DE LOS OCHENTA Ése es Howard Chaykin, artista fundamental en esa década que supuso la ruptura con los códigos que hasta entonces tenía el cómic de superhéroes. Pero, antes de participar en esa revolución, Chaykin ya llevaba bastante tiempo dentro de la industria. Nacido el 7 de octubre de 1950 en Newark (Nueva Jersey), heredó una nevera llena de tebeos de un primo, y esa fue la manera en la que se enganchó a esto. Fue ayudante de Gil Kane, Wally Wood y Neal Adams, lo que le permitió entrar en DC Comics, para los que desarrolló historias en revistas antológicas bélicas y de terror. A mediados de los setenta, ilustró para Marvel la adaptación al cómic de La Guerra de las Galaxias, la famosa película de aventuras espaciales que dirigiera George Lucas (American Grafitti), y dibujó la primera miniserie publicada por DC: The World Of Krypton. Damos un salto a 1983, porque es en ese año cuando todo cambia. Chaykin se lanza a la aventura de ser autor completo y, dentro de la independiente First, produce la mítica American Flagg!, un título clave, que formó parte de la nueva ola del cómic estadounidense de la que también formaban parte desde Watchmen a “Born Again”. En DC de nuevo, reinventa The Shadow, un mítico personaje pulp, y Blackhawk, otro clásico olvidado. Por fin, en 1988, y de nuevo en el circuito independiente, rompe tabúes con Black Kiss, serie con grandes dosis de sexo y violencia publicada por Vortex Comics. Damos otro salto, hasta el comienzo de los años noventa, donde pasó a trabajar para la televisión, con series entre las que se encuentran The Flash o Mutant X. Y un último salto, al siglo XXI, donde ha vuelto a Marvel para trabajos ocasionales, como la miniserie que desarrolla la historia de una suerte de formación de Los Vengadores en 1959, o la que dedicó, dentro de la línea MAX, a Dominic Fortune, uno de sus personajes fetiche, además de incursiones puntuales en diversas series, entre ellas ésta que nos ocupa.

CAMPEONES 22: DENTRO DEL INFINITO

Si recuerdas lo que ocurrió la última vez que Los Campeones se vieron envueltos en un microevento y contaron con un tie-in relacionado con el mismo, éste vio la luz como parte de la saga. Estamos hablando de “Monsters Unleashed!” y el especial de nuestro equipo que estaba directamente relacionado con la trama. Pues bien, aquí teníamos una circunstancia a priori similar: está teniendo lugar una saga que atañe a una parte del Universo Marvel, no a todo, y hay un conjunto de especiales y miniseries relacionados con la misma. Los Campeones, en concreto, tenían los dos números que acabas de leer, y que no pertenecen a la colección propiamente dicha de nuestros chicos. ¿Por qué los hemos publicado entonces aquí, y no como parte de los especiales que estamos lanzando alrededor de “Cuenta atrás a Infinito”? El motivo es muy sencillo, y lo encontramos en que es el propio Jim Zub, el guionista habitual de la serie, el que se ha encargado de los dos números de Infinity Countdown: Champions, y por lo tanto ha tenido mucho cuidado de que estén integrados en el discurrir de la serie y sean relevantes para la misma. Con todas esas circunstancias a favor, estaba claro que el destino de la historia debía estar, por fuerza, en la propia colección de nuestros chicos. Apunta además otra: el dibujante, Emilio Laiso, tiene un estilo clasicote y amable que recuerda bastante al de Sean Izaakse, nuestro artista habitual, así que se mantiene la coherencia gráfica de la cabecera. Laiso es un profesional de nacionalidad italiana, que lleva un tiempo trabajando para La Casa de las Ideas, aunque hasta ahora estaba en un discreto segundo plano, destinado a una de las licencias que gestiona Marvel en Estados Unidos. ¡Ojalá que estos episodios sirvan para que sea tenido en cuenta dentro del corazón de la editorial, porque estamos convencidos de que tiene el talento necesario para ello!

UNA CONTINUACIÓN DE LAS AVENTURAS DE NOVA Ya que esta nueva Saga del Infinito se encuadra en entorno cósmico del Universo Marvel, es ahí donde Zub ha querido buscar las trazas argumentales para su historia, y en concreto en la figura de Sam Alexander, el joven Nova. El guionista se ha fijado en el ciclo de aventuras vividas por el superhéroe con los Chitauri como enemigos. Se trata de dos historias muy concretas. La primera de ellas se publicó en 100 % Marvel. Nova nº 5. Allí se presentó a Emprendeguerras, el temible líder de esta especie alienígena que se convirtió allí en una especie de enemigo jurado de Sam. La segunda nos lleva hasta Vengadores nº 64-66, que narraban la incorporación al equipo de los tres chavales que luego formarían el núcleo básico de Los Campeones: Nova, Ms. Marvel y Spider-Man. La excusa que se tomaba como punto de partida no era otra que la llegada de Emprendeguerras a la Tierra y su enfrentamiento contra nuestros chicos.

AUSENCIAS JUSTIFICADAS Las de El Alucinante Hulk y Spider-Man. Sí, Viv Visión nos ha dado su parte de incidencia, justificando que falten a esta aventura, pero podemos contextualizar un poco más eso. Y es que hay que tener en cuenta que este cómic es el primero de Campeones que se sitúa cronológicamente después del final de sus aventuras mensuales. En El Increíble Hulk nº 75, a la venta desde el mes pasado, tienes la situación en la que ha quedado Amadeus Cho después de enfrentarse contra su alter ego gamma, mientras que en Spider-Man nº 28, disponible desde septiembre, se narran las circunstancias que llevan al pobre de Miles hasta el hospital. Para cubrir su hueco, tenemos a Guardia Nevada, la superheroína que se estrenaba en la pasada aventura. Zub ya avisó de que podríamos contar con ella de forma intermitente, y éste es un buen ejemplo de ello.

BÚSQUEDA DE LOBEZNO: PROYECTO ADAMÁNTIUM 1 DE 2: GIROS INESPERADOS

Otro final de miniserie dentro de “Búsqueda de Lobezno”, y ya llevamos dos. Aquí tenemos la gran sorpresa de la que nos hablaba Tom Taylor en el Spot On del mes pasado y que no la vimos venir en absoluto. Aunque para ser más exactos, estamos hablando de dos revelaciones. La primera de ellas, es que nos hemos enterado que Laura Kinney, más conocida como Lobezna, no es una clon exacta de Lobezno, sino que parte de su genética deriva de la de su madre gestante, Sarah Kinney. La matización viene de la mano del guionista que ha escrito las aventuras del personaje durante los últimos tres años, así que Taylor está más que legitimado para acometer el cambio. Lo llamativo es que, de tener impacto en el futuro, lo más probable es que no sea él quien lo aborde, puesto que su serie de Laura ya ha terminado en Estados Unidos en el momento de publicarse este cómic. Será, por lo tanto, Mariko Tamaki, en la nueva andadura de X-23 quien elegirá, o no, tenerlo en cuenta. La segunda consiste en una derivada que no sabemos todavía dónde se abordará: eso de que hay alguien en La Patrulla-X que no es un mutante. Hubo tiempos en los que el grupo acogió algún que otro superhumano que de hecho no lo era, como por ejemplo Longshot, pero está claro que no es eso a lo que se refiere este cómic.

DESPEJANDO INCÓGNITAS En la primera entrega doble de la miniserie, tratábamos de ubicar cronológicamente la historia. Dada la presencia, dentro del mismo equipo, de Iron Man, Luke Cage, Jessica Jones y Spiderman, teníamos dos opciones posibles: o antes de que se pelearan con Tony en “Civil War”, o en el curso de “La Edad Heroica”, cuando habían vuelto a hacer las paces. La solución nos la da uno de los diálogos de los flashbacks, el que mantiene Logan con el Hombre de Hierro y en el que se menciona la Guerra Civil Superheroica. Por tanto, la respuesta correcta era la segunda. En el último flashback de todos, hay una nueva conversación de ambos personajes en la que se hace referencia a los problemas de confianza que había en la comunidad superheroica hacia Iron Man en aquel entonces, pese a haber restañado las heridas. Aquí hay que tener en cuenta que Tony reseteó su cerebro en el curso de “Reinado Oscuro”, por lo que su mente se había retrotraído a un momento anterior… pero seguía cayendo en los vicios de siempre, como probaba que hubiera reunido de nuevo a los Illuminati. Por último, en esa misma escena, Tony hace alusión al robo de su tecnología. En este caso, se refiere a la trama de “La guerra de las armaduras”, una de sus más recordadas aventuras, que ha sido recientemente reeditada en Marvel Gold.

LOS HOMBRES Y MUJERES DE HIERRO ¡Armaduras para todos, dijo Tony! Y allá que van nuestros chicos, embutidos en su propio traje de Iron Man, con las consabidas modificaciones necesarias para cada uno de ellos. Es bastante dudoso que esas armaduras vuelvan a verse y, de paso, reciban un nombre identificativo, pero de su mera aparición en estas páginas ya podemos deducir el modelo que versionan. ¡Es muy divertido fijarse en que R. B. Silva ha partido de diseños previos, pero añadiendo elementos propios de cada personaje, como los ojos de Spiderman o la máscara de Lobezna! Así, la armadura que lleva Laura es una evolución del Modelo 7, la variante de camuflaje que viéramos por primera vez en The Invincible Iron Man #152 USA (1991. Marvel Gold. Iron Man: El otro lado de la locura). La de Jessica Jones quizás sea la más fácil de identificar: es muy, muy similar a la tercera armadura de Rescate, que estrenara Pepper Potts durante los tiempos de Iron Man Superior (¡que escribiera Taylor!) y que nunca más se ha vuelto a ver. ¿Quizás estaba en un armario hasta este preciso momento en que la ha vestido nuestra detective privada preferida? La armadura que lleva Luke Cage recuerda, muy ligeramente, a la Armadura Thorbuster, que empleara Tony para luchar contra Thor cuando a éste se le había ido un poquito la pinza, en Iron Man vol. 3, #64 USA (2003. Colección Extra Superhéroes. Thor nº 3)… ¡aunque la bola de hierro con cadena es algo completamente nuevo! Por último, Spidey no viste ninguna armadura que nos recuerde a otra anterior, pero sí al traje casero que se ponía el personaje en Spider-Man: Homecoming.

BÚSQUEDA DE LOBEZNO: ARMA PERDIDA 2 DE 2: EL DESTINO DE ALBERT

Vamos cerrando tramas antes de lanzarnos al especial que pondrá la guinda a la Búsqueda de Lobezno, y que se publicará en enero. Ésta es la primera de las miniseries que llega a su conclusión (al menos, si seguimos el orden previsto) y ahora más que nunca nos acordamos de aquello que nos dijeron de que la saga pretendía emular la muerte y regreso de Superman, el clásico de DC Comics de los años noventa, porque la pista que venían siguiendo Daredevil, Misty Knight, Frank McGee y Cifra les ha conducido hasta una versión androide de nuestro objeto de atención, y además un androide al que se le ha ido bastante la olla. Albert no es el Superman Cíborg, y de hecho debutó un par de años antes que éste, pero los paralelismos son evidentes, ¿verdad? Para los más novatos, vamos a desentrañar algunos detalles sobre este personaje. La primera aparición de Albert tuvo lugar en Wolverine vol. 2, #37 USA (1991. Marvel Héroes. Lobezno de Larry Hama y Marc Silvestri), cortesía de los dos autores que aparecían en el título del correspondiente tomo. Se trataba de una creación de Donald Pierce, el viejo enemigo de Logan, cuyo propósito era conducir a éste a una trampa mortal… ¡Elsie Dee! Ella era también una androide asesina, pero con la apariencia de una dulce niñita. Los planes de Pierce se volvieron en su contra una vez que Elsie Dee superó su programación inicial, mediante una inteligencia superlativa. Ésta a su vez reprogramó a su compañero, además de bautizarlo como Albert en honor a Albert Einstein. Finalmente, terminaron por ser aliados de Lobezno, en lugar de sus enemigos. Ambos fueron una presencia más o menos habitual de la colección del mutante durante los gloriosos tiempos de Hama, pero casi ningún otro guionista los ha sabido aprovechar desde entonces… de hecho, anteriormente al cómic que nos ocupa, sólo encontramos una aparición de Albert que no haya escrito Hama, en una miniserie de Masacre donde se mostraban diversas versiones de Lobezno. Elsie Dee ni siquiera salía allí, y tampoco en las páginas que acabas de leer… ¡nos quedamos con la duda de cómo se tomará la destrucción de su compañero!

LA HISTORIA NO HA TERMINADO
Acierta Daredevil al decir tal cosa. Hay cabos sueltos en esta historia, pero no porque Charles Soule sea un descuidado, sino porque se los reserva para el especial donde termina la trama. Ya no estamos ante el caso de una persona desaparecida, sino ante algo mucho mayor. Además, ¿qué pasará con Cifra? ¿Por qué Albert estaba buscando a Elsie Dee? ¿Dónde está ella? ¿Se ha convertido el resucitado Lobezno en un asesino sin escrúpulos? ¿Cómo encaja eso con las apariciones que ha estado haciendo el personaje, mientras tenía en sus manos la Gema del Espacio? Son preguntas que deseamos que encuentren respuesta antes de que termine el proyecto. Por lo pronto, todavía nos queda por averiguar cómo concluyen las otras tres miniseries adscritas a Búsqueda de Lobezno, algo que ocurrirá entre este mes y el mes que viene. Como te decía más arriba, por fin, en enero, llega el Búsqueda de Lobezno: Omega, donde nos reencontraremos con los protagonistas de todas ellas y, quizás, el reencuentro con el auténtico Lobezno… ¡pero, a pesar de lo que pudiera parecer, no acaba todavía ahí la cosa! Faltaría una miniserie más, Return Of Wolverine, donde Soule, el autor que lleva la voz cantante en todo este ciclo de historias, se reúne con Steve McNiven, el artista con quien orquestó La muerte de Lobezno, hace ahora cuatro años. De hecho, Soule nos deja caer que todo esto es una gran trilogía, conformada por La muerte, Búsqueda y Retorno de Lobezno. Ah, por cierto: encontrarás dicha miniserie, completa y de una tacada, en nuestro Lobezno nº 100, para a continuación dar paso a la nueva serie de nuestro mutante… ¡siempre que en Marvel no se les ocurra alguna manera más de dilatar su llegada! Al respecto, tendrás más detalles en cuanto demos cuenta del Avance del Plan Editorial Marvel 2019.

ARMA X 16: GUERRA INTERNA

Se veía venir. La decisión de Dientes de Sable de incorporar a un asesino fuera de toda redención, como es Rojo Omega, no iba a sentar demasiado bien a algunos integrantes del equipo. Dudábamos que le gustara a Dominó, o incluso a Dama Mortal, pero sabíamos, con completa seguridad, que Sendero de Guerra se opondría con todas sus fuerzas. Mientras El Viejo Logan sigue fuera de circulación, él queda como único elemento opositor dentro de Arma X. Greg Pak y Fred Van Lente han sido muy agudos a la hora de elegirlos porque, como dice Yuriko, James Proudstar es más fuerte que ninguno de los otros integrantes. ¿Basta La Guardia de Invierno para derribarlo? Pues al parecer sólo son capaces de contenerlo un tiempo. A tener en cuenta que estos héroes al servicio del gobierno ruso son los herederos directos de los antiguos Supersoldados Soviéticos. De hecho, muchos de los que estuvieran allí también lo están aquí. Para más detalles, La Guardia de Invierno debutó en Iron Man vol. 3, #9 USA (1998), cortesía de Kurt Busiek y Sean Chen, y suelen ser el recurso de urgencia de todo guionista que ambienta su historia en Rusia.

DEMASIADO OBSTINADO PARA CAER Imagina un gran país venido a menos. Antes era un imperio, cuyas conquistas se extendían por todo el planeta y cuyo sistema político fue considerado como un modelo a seguir por decenas de naciones y millones de personas. Pero, un buen día, todo se derrumbó. Las convicciones que habían sostenido a esa superpotencia resultaron ser falsas y erróneas. Su sistema económico colapsó. Los restos del imperio siguieron ahí, más como un recuerdo de la supuesta grandeza de otro tiempo que como algo provechoso sobre lo que edificar el futuro. Así es Rusia hoy en día, y así lo refleja este cómic. En especial, esa impresionante página doble con la que se abre la historia y que nos muestra el equivalente a un Helitransporte tal y como lo construyeron los ingenieros de la antigua Unión Soviética. Y, como ocurría cada vez que estos trataban de imitar la tecnología occidental, el resultado es tosco, aparatoso y gris. Muy lejos quedan las líneas estilizadas de los Helitransportes de SHIELD: los soviéticos primaban la funcionalidad por encima de cualquier otro fundamento. Construían con el objetivo de que las cosas durasen décadas, y por eso las hacían así, como si la belleza estuviera reñida con el rendimiento. “Formidable”, dice Dominó cuando contempla la nave. “Fea”, añade Dama Mortal. Y ambas tienen razón.

DESCUBRIENDO A RICARDO LÓPEZ ORTIZ
“Cinético”, así es como define la editorial Image el estilo de dibujo de Ricardo López Ortiz. En contra de lo que pudiera parecer por el nombre, este artista no es español. Nacido en Bayamón (Puerto Rico), vive en Brooklyn, desde donde ha producido un buen número de obras escritas por Alex Kot (Vengadores Secretos), como es el caso de Wolf y Zero. Mark Millar se ha hecho con sus servicios para encargarse de la última miniserie protagonizada por Hit-Girl y ambientada en el universo de Kick-Ass. Tras esto, ha pasado a Marvel, a encargarse de este y el próximo número de Arma X. Anteriormente, el lector español ya le conocía, por el cruce de El Alucinante Hulk con “Monsters Unleashed!” y por la miniserie de Kingpin ambientada en el contexto de “Civil War II”. La siguiente parada es una miniserie que enfrenta a Masacre con Pantera Negra, y que publicaremos dentro de Las minis de Masacre. Su manera de dibujar, tan, tan particular, hace que sea difícil olvidarse de él una vez has visto uno de sus cómics. Y sí, es cinético, pero también un poco caricaturesco, divertido y salvaje. Es uno de esos dibujantes que dividen a la audiencia, no cabe duda. ¿A favor o en contra? Nosotros, después de echar un vistazo a su peculiar manera de hacer las cosas, lo tenemos claro: muy a favor.

EL ASOMBROSO SPIDERMAN 146: SUPERHÉROES EN EL GERIÁTRICO

Cuando imaginamos el ocaso de nuestros mitos, éste no suele ser agradable, pero al menos sí épico. Los aventuramos en una lucha final contra sus enemigos, en una última carga de la que no saldrán bien parados. En pocas ocasiones los situamos en el desenlace que nos suele corresponder a los meros mortales, el de ancianos agotados y abandonados en una residencia, viendo pasar los días y esperando que llegue el último de ellos, mientras se alimentan a base de sopas y purés y encuentran su mayor logro en salir al patio un rato y su mayor diversión en echar un bingo antes de irse a la cama. Pero hete aquí que Robbie Thompson ha roto con los tópicos, y para Spidey y Masacre ha elegido la segunda, y menos dramática, de las opciones, en un viaje al futuro que llegará de manera discontinua. Dicho de otra forma: cada pocos episodios, nos encontraremos con uno de ellos protagonizado por estas dos viejas glorias retiradas. La idea, si sigues habitualmente las aventuras del Mercenario Bocazas, seguro que te suena. Durante la recién acabada etapa de Gerry Duggan en Masacre, este guionista hizo varios team-ups que transcurrían en el pasado del Universo Marvel, y también se atrevió a mostrarnos la situación de Wade Wilson en el año 2099. El esquema era el mismo que vamos a ver aquí: una historia que se narraba de manera intermitente, que en principio funcionaba de forma autónoma, pero que explicaba algo que, en cierta forma, impactaba en la línea temporal del presente. Hay que tener en cuenta que el que fuera editor de Masacre en aquel entonces, Jordan D. White, es quien se encuentra detrás de la colección que aquí nos ocupa… ¡y se ha traído algunos viejos trucos con él!

 

DOS VIEJOS GRUÑONES

Como nos pasa a nosotros, el guionista estaba pensando en la maravillosa pareja cómica que formaban Jack Lemmon y Walter Matthau y que, después de haber encabezado memorables películas desde los años sesenta, se reunieron, ya ancianos, en el filme Dos viejos gruñones (1993). ¡Fíjate que incluso hay un vínculo de esa película con el mundo arácnido, puesto que la protagonista femenina era Ann-Margret, en la que se basó John Romita para la creación gráfica de Mary Jane! No es la única referencia que se le ocurre a Thompson. Llega a hacer comparaciones de lo más retorcidas: “Puede ser Dos viejos gruñones con superpoderes! ¡O Las chicas de oro, pero con chicos! ¡O Cocoon sin alienígenas, pero con peleas! ¡Nah, es El Viejo Wilson y El Viejo Parker! ¡’Nuff Said!”, proclamaba. El caso es que el escritor estaba pensando en hacer una historia amable, con estos dos abueletes y sus batallitas, pero le salió algo mucho más oscuro de lo que tenía inicialmente pensado. “Debo confesar que, cuando expuse la idea por primera vez, pensé que el tono iba a ser más ligero, como si se tratara de una parodia”, explicaba el guionista a nuestro compañero Tim Stevens, de Marvel.com. “Todavía hay mucho de ese tipo de humor que la gente puede esperar, pero me sorprendió descubrir que los guiones eran mucho más emocionales. Llegar a escuchar a estos muchachos acerca del final de sus carreras resultó de verdad fascinante. También me inspiré mucho en los diseños preliminares que de El Viejo Wilson y de El Viejo Parker hizo Scott Hepburn. Se veían superdivertidos y dinámicos, pero había mucho peso emocional en las caras que dibujó. Tanta historia, tanta pérdida… Quiero tanto a estos viejos petardos que no puedo esperar a que la gente lo vea”.

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