1984. EL IMPACTO DE SECRET WARS EN LOS MUTANTES

El dragón hembra que se trae Lockheed de las Secret Wars apenas da problemas. En el rocambolesco número de vuelta (UXM 181, V 84) Claremont lo convierte en un Godzilla de enormes proporciones que desaparece al final del episodio. Ya se le ocurrirá más tarde una forma de explicarlo. Lo de Kitty es más complicado. Hace falta un razonamiento lógico que justifique el cambio de planes. Para ello, se vale de Doug Ramsey, un compañero de clase de Kitty que aparece por primera vez en TNM 13 (III 84). Doug y Kitty tienen los mismos gustos, la misma edad y se llevan de maravilla, lo que hace dudar a Coloso de sus verdaderos sentimientos. “Soy un campesino ignorante de una sociedad y una cultura tan extrañas que para ella podrían ser de otro planeta. Kitty fue un sueño. Quizás sea hora de despertar y enfrentarse a la realidad”, reflexiona (UXM 180, IV 84). Eso ocurre unas páginas antes de entrar en la máquina del Todopoderoso, en el mismo cómic en el que la Reina Blanca secuestra a Kitty. A falta de la Patrulla-X, los Nuevos Mutantes tendrán que rescatarla (TNM 15-17, V-VII 84), excusa argumental que justifica su ausencia de las Secret Wars. La relación con Coloso se rompe nada más volver éste del planeta del Todopoderoso (UXM 183, VII 84), con un diálogo en primera página, sencillo y duro como un millón de bofetadas.

 

-La Patrulla y tú fuisteis llevados a la otra punta del universo y no me has contado nada. Me siento herida. ¿Os pasó algo interesante?

-Conocí a alguien y nos enamoramos.

 

El Universo Marvel ha conocido rupturas amorosas, pero nunca una tan pegada a la realidad como la de Kitty y Coloso. La identificación del público adolescente con la serie vuelve a ser completa. “Le odio, Ororo. Con toda mi alma. Le quiero”. Son palabras de Kitty, pero podrían haber sido pronunciadas por casi cualquier seguidor de la Patrulla-X. La explicación lógica a lo que realmente ha ocurrido en las Secret Warsla pone Claremont en boca de Lobezno: “Es fácil añorar un amor perdido, fantasear sobre lo que pudo ser, aunque sabes que nunca llegará a serlo. Una buena excusa para no afrontar los riesgos y exigencias de la realidad”. El romance de Coloso se queda en aventura pasajera, en un pretexto del ruso para no luchar contra el miedo a que fracase su relación con Kitty. El UXM 183 es uno de los episodios que más satisfecho deja al Patriarca Mutante. Incluso la única pelea que contiene, una paliza entre Coloso y Juggernaut más propia de borrachos de bar que de mutantes, tiene que ver con el tema principal del amor adolescente roto. De nuevo, una divergencia editorial produce un excelente resultado. Sus chicos de papel son más humanos que nunca. A cambio, Claremont consigue una serie limitada para la Pryde, aunque todavía no tiene muy claro cuando va a poder escribirla.

 

El inicio de las Secret Wars coincide con el relevo de Weezie Jones al frente de la edición de los títulos mutantes. El UXM 182 (VI 84) es su último número. Ese mismo mes trabaja codo a codo con Ann Nocenti, la que va a ser su sustituta. Nocenti proviene de la crítica literaria y tiene algo de experiencia en la edición, aunque jamás ha trabajado con tebeos y mucho menos con nada relacionado con mutantes. A Claremont le convence su talante liberal y progresista. “No, nunca he trabajado en esto… pero meter palabras y dibujitos en pequeñas cajas e imprimirlas en papel higiénico me parece algo casi subversivo. ¿seguro que no tiene nada que ver con las drogas?”, bromea ella. El Padre Mutante siente que trabajar con Nocenti no va a ser muy diferente de lo que ha sido trabajar con Weezie.

 

-¿Pero qué se supone que tengo que hacer? -pregunta Nocenti

-Básicamente, consiste en llevarte a Chris a comer un par de veces por semana, querida. El resto ya verás que es bastante sencillo.

Algo desocupada (y aburrida) desde que Jim Shooter pusiera a sus órdenes a una corte de eficaces editores asistentes (Elliot Brown, Peter Sanderson), los nuevos horizontes de la Jones se concretan un mes más tarde con la aparición de Power Pack 1 (VIII 84), título protagonizado por un grupo de superniños. Por primera vez, Weezie firma como Louise Simonson. Espera que la Pandilla Poder triunfe entre los lectores más jóvenes. El éxito, sin embargo, le llega entre el público habitual del mercado directo.

En su primer mes como editora, Ann Nocenti prepara, con la ayuda de Weezie, un número en el que Pícara es la protagonista absoluta. Durante los meses anteriores, Claremont la ha sometido a duras pruebas para probar su lealtad a la Patrulla-X, lo que incluye un enfrentamiento contra Mística (UXM 178, II 84) o el absorber los poderes de un Coloso transformado en Piedra (UXM 179, III 84). En esta ocasión, el Padre Mutante recupera a Michael Rossi, agente de SHIELD y ex-amante de Carol Danvers. Pícara, en un momento de esquizofrenia, cree ser Carol Danvers y se comporta como ella. Comprende entonces que no sólo robó sus recuerdos, sino también sus emociones. “Ahora, cuando Carol te mira a ti o a sus amigos, sabe quienes sois y lo que debe sentir por vosotros gracias a la terapia de Xavier”, solloza Pícara. “Pero soy yo quien siente esas emociones”. En una de las escenas de más refinada tortura hacia uno de sus personajes, Claremont deja a ella llorando en el suelo, mientras Rossi se aleja tras despreciarla. “Me gustaría tener poder para matarte”, dice. “Y yo, amor mío. Y yo”, responde Pícara. Encumbrada por los lectores como una de sus mujeres-X favoritas, Pícara es, en definición de Claremont, la Bella Durmiente a la que todos los fans quieren despertar, aunque ello les cueste la vida.

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