Yo, la Gata Negra y el Duende

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He de reconocer que nunca hubiera pensado que cerca de cuando cumpliera treinta años (o ahora que ya los tengo) sería otra vez lector de comics. Normalmente uno (la sociedad en general así lo da a entender) considera los comics o los tebeos como cosa de niños. De hecho yo cuando era pequeño era lector de comics (¿y quien no?) y en aquella época mi predilección iba hacía las obras de Francisco Ibáñez, con Mortadelo y Filemón a la cabeza. Naturalmente también leía comics, de hecho me compraban de Batman y Hulk (y supongo que también de otros, aunque ahora ya no me acuerdo) pero estos dos personajes eran mis preferidos. Hulk por ser un monstruo salvaje que lo aplastaba todo. Si las historias trasmitían algún otro mensaje, yo (con menos de diez años) me importaba bien poco, porque con lo que disfrutaba era con el Hulk desatado que todos conocemos. Y por su parte Batman era un personaje llamativo supongo que por ser solitario (pocas o casi ninguna historia con Robin leí yo, porque no me recuerdo) y porque estaba relacionado con la noche. Ahora mismo estoy escribiendo esto y no sé muy bien explicarlo, por lo que pienso que lo de Batman era un magnetismo hacia la figura del personaje, y por eso ha prevalecido frente al gigante esmeralda.
Y es que aparte de ellos dos, también leí otras cosas, pero haciendo memoria (por poner un ejemplo) Spiderman entonces no me gustaba porque no lo consideraba un personaje llamativo ni fuerte como superhéroe (¡fíjate tú lo que llega a cambiar uno con el paso de los años!). Pero la niñez da paso a la adolescencia, y en esa época abandonas los comics por considerarlo cosa de niños, y he de reconocer que aunque he leido cosas como “El Jueves” (cosa que aún hago) o fui en su momento al cine a ver todas las películas de Batman (a excepción de la primera, que vi en video) estuve durante casi 20 años sin leer un comic propiamente dicho.
Y todo eso acabó de una manera, en el fondo, bastante normal. Soy aficionado al cine y me gusta siempre estar al tanto de los próximos estrenos, y en el verano del 2002 tenía que estrenarse la versión de Spiderman. Yo en principio la esperaba como cualquier otra película más, del personaje sabía más bien poco (tirando a nada) pero me llamó la atención su impresionante éxito en USA. Y mira tú por donde que la vi y quedé encantado. El motivo era que el género de los superhéroes yo lo había abandonado por considerar que simplemente se trataba de tíos súper musculosos con poderes increíbles. Y de repente me encuentro a un superhéroe que es eso, pero que bajo la máscara es un tío normal, con problemas (bien sean sentimentales o económicos). Entonces pienso: “En el fondo raro es el que más o menos no ha tenido a lo largo de su vida algún incidente parecido a los que le ocurren a Peter Parker (que no a Spiderman, ya nos entendemos)”.
Pero la cosa se podía haber quedado ahí (tal y como me pasó con las dos primeras entregas del Batman de Tim Burton, en especial la segunda, que considero magistral) si no fuera porque un día, cuando iba a trabajar, paso por delante de un kiosco y me veo la oferta de lanzamiento del primer coleccionable de Spiderman. Era tan barata (un euro por un comic) que pensé yo que por probar no me pasaba nada. Y me gustó. Quizás no me encantó, pero me gustó lo suficiente para plantar en mi interior la semilla de la curiosidad por el personaje. Aparte, claro está, que en aquel primer número hacía su aparición la Gata Negra, y yo quedé alucinado de que saliera una tía tan sexy en un comic (a priori) para niños. A partir de ahí lo seguí comprando, y entonces hizo su aparición el otro personaje que más me gusta del universo arácnido, el Duende. Estéticamente era un villano que causaba miedo ante su visión, pero lo realmente magistral fue el misterio de su identidad, hasta tal punto que como no me podía aguantar, estuve mirando durante meses en páginas de internet, hasta que al final conseguí saber toda su historia.
Esa búsqueda también me permitió enterarme de que yo no me estaba haciendo la única colección de Spiderman que existía, sino que el personaje tenía un pasado anterior a aquel coleccionable, y naturalmente un extenso futuro hasta llegar a nuestros dias. Eso picó mi curiosidad, y entonces me convertí en asiduo de dos mercadillos, el de Sant Antoni en Barcelona y el del Pasaje Costa en Hospitalet de Llobregat. En este segundo fue donde me compré mi primer comic de Spiderman fuera del coleccionable, que era un tomo del volumen Forum llamado Peter Parker donde ocurría la crisis de identidad que hizo que Spiderman pasase a ser durante un breve periodo de tiempo Hornet, Prodigy, Ricochet y Dusk. Por el aprecio que le tengo a ese comic fue por lo que cogí el nombre más corto de los cuatro (Dusk) y con ese es con el nombre que soy conocido en Dreamers (y con una variante que me inventé llamada Demodusk).
Posteriormente le llegó el turno a las librerías especializadas, y aunque sé de dos o tres más o menos cercanas a mi casa, de la que me hice fiel fue de “Entenza Comics”, una pequeña librería en la calle de Barcelona del mismo nombre, donde desde siempre me han dado un trato excepcional y una calidad de servicio inmejorable.
Actualmente ya no soy tan asiduo a los mercadillos, prefiero seguir las series en curso, y ahora con la entrada de Panini y sus múltiples novedades, prefiero gastar el dinero en las mismas que no en comics atrasados. Y es que aunque me guste el personaje, soy consciente de que la gran cantidad de material que hay del mismo me hace imposible una compra total. Eso también me permitió descubrir el resto del universo Marvel, donde (partiendo de mi idea de fantasía entroncada con la realidad) encontré que los cuatro personajes que más me gustaban eran Spiderman, Daredevil, Punisher y Elektra (los X-Men, los Vengadores, los Cuatro Fantásticos… sus historias pueden ser más o menos entretenidas, pero a priori no son personajes de los que seguiría una serie regular o me compraría cosas con asiduidad).
Ahora me quedaba un gran desconocido, que es la competencia, el universo DC. En las bibliotecas de donde yo vivo me he leido algunas cosas, pero a priori me parece que salvo Batman, el resto de personajes son demasiado fantásticos para mi gusto (la JLA, Linterna Verde, Flash, Wonder Woman,…) aunque con todo lo que tiene también en sus espaldas el Hombre Murciélago de Gotham, más me vale que me vaya preparando porque el gasto en comics parece que me va a subir (y es que hasta ahora los precios de Norma son los que me echaron para atrás, pero el cambio a Planeta de Agostini me da esperanzas de tener los mismos comics a un precio más decente). Pero también hay otras variantes que probablemente seguiré, como “Hellblazer” y con el tiempo… pues ya veremos cuales más.
Y a lo tonto, a lo tonto, hasta aquí es (de momento) donde he llegado. En adelante me esperan muchas más cosas (he leido obras más adultas como “Watchmen” o “V de Vendetta” del casi siempre genial Alan Moore). Pero resulta curioso que mi afición haya llegado hasta lo que es ahora gracias a esos dos personajes, la Gata Negra y el Duende, y la atracción que, por diferentes motivos, despertaron en mi.

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